<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371</id><updated>2012-01-27T18:52:10.926+01:00</updated><title type='text'>La Fraternidad de Babel</title><subtitle type='html'>Un enclave tutelado por César Mallorquí, el Abominable Hombre de las Letras, en colaboración con la Sociedad de Amigos del Movimiento Perpetuo y la Tierra Plana. Si no te interesa la literatura, el cine, el comic, los enigmas, el juego y, en general, las cosas inútiles, aparta tus sucias manos de este blog.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>437</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-7187634059254223143</id><published>2012-01-18T11:43:00.000+01:00</published><updated>2012-01-18T11:43:26.538+01:00</updated><title type='text'>Miedo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-taYghGkRpTo/Txahh9K7KKI/AAAAAAAABRM/BN_egOIw4fI/s1600/miedo+2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="209" nfa="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-taYghGkRpTo/Txahh9K7KKI/AAAAAAAABRM/BN_egOIw4fI/s320/miedo+2.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace tiempo, leí una entrevista a Konrad Lorenz en la que el famoso etólogo afirmaba que el estado anímico habitual de los mamíferos en la naturaleza es el miedo. Básicamente, miedo a no poder comer o miedo a ser comidos. Es decir que todo ser viviente dotado de un sistema nervioso medianamente sofisticado padece un permanente estrés; algo lógico, teniendo en cuenta que el estrés es un mecanismo de supervivencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Veamos un ejemplo: los perros. ¿Por qué un perro ataca a un ser humano? Puede haber muchos motivos, pero básicamente son dos: que el perro esté entrenado para atacar o, lo que es mucho más frecuente, que el perro tenga miedo. Supongo que todos habéis oído decir que los perros “huelen el miedo”, y es literalmente cierto. Tanto humanos como perros (y otros muchos bichos) emitimos feromonas, unas sustancias químicas que transmiten información sobre nuestro estado anímico. Si estamos tristes, o excitados sexualmente, o cabreados, o contentos, o asustados, nuestras feromonas se lo chivan a cualquiera que pueda olerlas. El problema es que nuestro sentido del olfato es una caquita, así que los humanos ni nos enteramos (al menos conscientemente) del fascinante mundo olfativo que nos rodea.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En el caso de los perros la cosa es muy distinta, porque ya sabéis el buen olfato que tienen los muy cabrones. Los humanos contamos, de media, con 5 millones de receptores olfativos, mientras que los perros poseen alrededor de 200 millones. Vamos, que los perros dependen de las napias lo mismo que nosotros de los ojos. Supongo que todos os habéis fijado en que cuando dos perros se encuentran, lo primero que hacen es olerse el culo mutuamente. ¿Es que son unos guarros? ¿O de naturaleza sodomita? No.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Los humanos emitimos feromonas sobre todo a través de la sudoración, pero los perros no sudan y su principal fuente de feromonas es el ano. Así que dos perros oliéndose el culo es el equivalente a dos humanos estrechándose las manos en señal de buena voluntad. Es más, ¿por qué cuando un perro está contento mueve el rabo? Porque sus feromonas están diciendo: “me siento guay, tengo ganas de lamerte, y de que me rasques detrás de las orejas, y de que me tires un palo para que vaya a buscarlo”, así que, como el perro quiere que te enteres, mueve el rabo de un lado a otro, esparciendo sus juguetonas feromonas por el aire. Por el contrario, cuando un perro es agresivo o tiene miedo (luego veremos que es lo mismo), lo que hace es meter el rabo entre las patas y dejarlo quieto. Es decir: tapa el ano para que no puedas oler sus feromonas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Todos sabemos cómo son los perros; pero puede que algunos tengamos una idea un tanto equivocada acerca de ellos, porque estamos acostumbrados a tratar con perros mascota, animales de compañía que son alimentados y cuidados por sus amos. Es decir, perros que nunca se hacen adultos del todo, perros que viven en un permanente estado de “cachorrez”. Por eso, su comportamiento es sutilmente distinto al de los perros que viven libres en la naturaleza. Por ejemplo, los perros asilvestrados tienden a unirse formando jaurías, porque ésa es su forma natural de cazar (heredada de los lobos). Por otro lado, son animales muy territoriales; marcan su zona de caza delimitándola con señales olfativas: su orina esparcida aquí y allá. Ese comportamiento también lo vemos en los perros urbanos. Cuando los sacas a pasear no hacen todo el pis de una vez, sino que van orinando poco a poco en distintos lugares para marcar su territorio de caza, olvidándose, los muy capullos, de que no han cazado en su puñetera vida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Bien, en estado natural un perro (como casi todos los mamíferos terrestres) jamás atacará a un ser humano, salvo en los siguientes supuestos: 1. Que forme parte de un grupo extraordinariamente hambriento. Es decir, que el miedo a morir de hambre supere al miedo a morir de un balazo. 2. Que penetres en su territorio. Él ha dejado señales olfativas de que no debes pasar (no sabe que tienes menos olfato que un tocho de madera), así que si las ignoras debe de ser con fines agresivos, lo cual le asusta. 3. Que le acorrales o agredas. Y aquí debemos entender los términos “acorralar” y “agredir” desde un punto de vista canino; si, sin darte cuenta, te sitúas de tal forma que interceptes sus vías de huída, el perro se sentirá acorralado, y si haces un gesto demasiado brusco el perro puede interpretarlo como una agresión. 4. Que tengas miedo. En efecto, si, como le ocurre a mucha gente, sientes un temor irracional (o racional, da lo mismo) hacia los perros, cuando veas uno comenzarás a emitir feromonas de miedo y el perro lo detectará. Y, para un perro, el miedo del contrario es sinónimo de una posible agresión y, por tanto, un motivo para atacar él a su vez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En resumen, todas las razones por las que un perro (no entrenado) ataca a un humano están relacionadas con el miedo. Y no deja de tener su lógica, porque el miedo también es un mecanismo natural de supervivencia. ¿Sabéis algunas cosas que pasan cuando nos entra el canguelo? Se excita la amígdala del hipotálamo, que es donde reside el centro neurológico de la agresividad. Las suprarrenales comienzan a verter al flujo sanguíneo generosas dosis de adrenalina, un poderoso estimulante natural que te ayudará a huir o a luchar. Se incrementa la producción de testosterona, que aumentará tu fuerza y rapidez (para correr o pelear), y subirá también la corticotropina, que te ayudará a controlar el estrés. Como puede verse, la respuesta orgánica al miedo se traduce en un incremento de la agresividad y regula tu cuerpo preparándolo (mediante hormonales espinacas de Popeye) para huir o para luchar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Huelga decir que la respuesta más usual (y más sabia) ante el miedo es la huída (y eso vale tanto para perros como para humanos). No obstante, ¿qué pasa cuando, por las razones que sean, no hay posibilidad de huída, cuando se está acorralado? Pues que la única opción que queda es el conflicto, una furia descontrolada que tiene más de reptil que de humana. Una vez, durante la dictadura, yo estaba en un bar cuando, de pronto, se desató una algarada en la calle. Al poco, entraron un par de antidisturbios en el local para desalojarlo; uno de ellos era un tipo jovencito, muy alto, tanto como yo, pero con casco, porra, escudo y una pistola al cinto. Recuerdo su cara; estaba aterrorizado, tenía más miedo que los manifestantes. Y eso me acojonó, porque alguien poseído por el pánico puede hacer cualquier cosa y sin ningún motivo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El miedo, igual que el estrés, es un mecanismo de defensa, pero cuando se descontrola puede convertirse en algo extraordinariamente destructivo. Los humanos, igual que el resto de los mamíferos superiores, vivimos en un estado de permanente... no, de intermitente temor. Miedo a la enfermedad, a los accidentes, a que le suceda algo malo a nuestros seres queridos; miedo a perder el trabajo, o a no encontrarlo, miedo a la pobreza, al desarraigo, al desamparo, miedo a no conseguir lo que se desea o a perder lo que se tiene... Por lo general, ante esos miedos la sociedad da salidas y alivio para la mayor parte de la población (por eso somos gregarios); pero, ¿qué pasa cuando la sociedad no sólo no ayuda, sino que acorrala y agrede?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Últimamente, la atmósfera se está llenando de feromonas del miedo. No puedes olerlas, pero percibes ese temor en los ojos de la gente, en las noticias, en los comentarios de la Red, en las historias que te cuentan, en el estado de ánimo general. Quizá incluso en el espejo cuando te miras. Somos una sociedad progresivamente atemorizada. Y el miedo, ¿sabéis?, es un sentimiento primario que surge de las capas más profundas de nuestro proceso evolutivo, del sistema límbico, de ese lagarto violento e irracional que todos llevamos dentro y que toma el control cuando el neocórtex deja de servir para algo. Ese lagarto no actúa con racionalidad, sino con pura, brutal y ciega violencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por eso me da miedo el miedo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-7187634059254223143?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/7187634059254223143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=7187634059254223143' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/7187634059254223143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/7187634059254223143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2012/01/miedo.html' title='Miedo'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-taYghGkRpTo/Txahh9K7KKI/AAAAAAAABRM/BN_egOIw4fI/s72-c/miedo+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-5064326947406569846</id><published>2012-01-13T22:06:00.000+01:00</published><updated>2012-01-13T22:06:21.036+01:00</updated><title type='text'>Stand-by</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-R3Doe8ANR9s/TxCcrw6FM5I/AAAAAAAABRE/nNqGyF1oB4I/s1600/stand-by.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" kba="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-R3Doe8ANR9s/TxCcrw6FM5I/AAAAAAAABRE/nNqGyF1oB4I/s1600/stand-by.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo primero, feliz año, amigos míos. Lo segundo, mis disculpas por el retraso en actualizar el blog (tengo un post a medio escribir desde hace semanas). En mi casa, la fiesta de Reyes es muy sofisticada, así que estuve ocupado toda esa semana. Luego me cayó encima un achuchón de trabajo y después sobrevino un problema personal que me tiene con el coco en otro lado. Prometo que la semana que viene recuperaré el ritmo habitual de Babel.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y, entre tanto, os sugiero que visitéis el blog de mi buen amigo Samael. Se llama &lt;strong&gt;LA TERTULIA PEREZOSA&lt;/strong&gt; y podéis llegar a él pinchando &lt;strong&gt;&lt;a href="http://latertuliaperezosa.blogspot.com/"&gt;AQUÍ&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;. Samael es un excelente escritor de relatos cortos dotado de una personalidad a todas luces excéntrica (que es la forma políticamente correcta de denominar a la simple y llana chaladura). Su blog están nuevecito, recién estrenado; os recomiendo que no os lo perdáis.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-5064326947406569846?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/5064326947406569846/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=5064326947406569846' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/5064326947406569846'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/5064326947406569846'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2012/01/stand-by.html' title='Stand-by'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-R3Doe8ANR9s/TxCcrw6FM5I/AAAAAAAABRE/nNqGyF1oB4I/s72-c/stand-by.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-6885956638226570768</id><published>2011-12-24T12:31:00.002+01:00</published><updated>2011-12-24T12:35:50.585+01:00</updated><title type='text'>Cuento de Navidad: Todos los pequeños pecados</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-uoAbPnDkGAY/TvW3QcqkPHI/AAAAAAAABQ8/LA5RSPXuAAk/s1600/Navidad+2011+3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="239" rea="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-uoAbPnDkGAY/TvW3QcqkPHI/AAAAAAAABQ8/LA5RSPXuAAk/s320/Navidad+2011+3.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Son las 11:50 de la mañana del 24 de diciembre. Estoy en mi despacho, tecleando en el ordenador. De fondo escucho a mi familia yendo de acá para allá. El día es frío (11º), pero soleado. Y eso, los rayos de sol, activan un pequeño dispositivo que tengo fijado a la ventana. Lo compré en la tienda del Moma, en NY; es un pequeño motor que se activa con una plaquita fotoeléctrica y hace girar dos cristales tallados. Cuando la luz pasa a través de los cristales, se proyectan por mi despacho una infinidad de pequeños arco iris giratorios. Me encanta esa chorrada. Dentro de poco me levantaré para cocinar el relleno de los canelones que tomaremos en Navidad. Me salen de muerte y es lo que siempre comemos el 25 de diciembre (ciclos y ritos, ya sabéis). Luego saldré a hacer las últimas compras y pasaremos la tarde preparándolo todo para la cena de Nochebuena.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Me olvido de algo? No, claro que no. Aunque algún que otro merodeador impaciente comenzaba a dudar de ello, aquí tenéis mi habitual regalo de Navidad: un cuento navideño escrito expresamente para vosotros. Se llama &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Todos los pequeños pecados&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;. Pero este año el relato tiene dos peculiaridades. En primer lugar, comencé a escribirlo hace casi quince años y lo dejé durante todo ese tiempo a medias. Es normal, tengo varios cuentos sin acabar. El caso es que, mientras buscaba argumentos para el cuento de este año, recordé ese relato y me di cuenta de que era muy fácil de adaptar a la Navidad. Terminé de escribirlo y aquí está.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cuanto a la segunda peculiaridad... veréis, en el texto se describe un incidente que le sucedió durante la infancia al protagonista. Pues bien, ese incidente es real y me ocurrió a mí. El resto de la historia es ficción. Más o menos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Amigas y amigos, os deseo toda la felicidad del mundo para esta noche, para mañana y para el resto de vuestras vidas. Espero que el relato de este año no os disguste demasiado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Feliz Navidad. Felices fiestas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Todos los pequeños pecados&lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;César Mallorquí&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;Como venía ocurriendo desde hacía casi un mes, Enrique despertó en mitad de la noche y ya no pudo volver a conciliar el sueño. &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="left" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;Tumbado boca arriba sobre la cama, con los ojos perdidos en la oscuridad, escuchó la cadenciosa respiración de Alicia, que dormía profundamente a su lado, y experimentó un acceso de rabia, como si el plácido sueño de su mujer fuera una afrenta, y a punto estuvo de despertarla, pero desechó el impulso con un suspiro y pensó en tomar una pastilla. Lo malo era que el químico sueño inducido por el Valium no solo carecía de la textura del descanso verdadero, sino que además le sumía, al despertar, en un desagradable estado de aturdimiento que solía prolongarse durante todo el día. No, nada de pastillas, decidió.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;div align="left" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;Harto de contemplar el vacío, se levantó de la cama, abandonó el dormitorio procurando no hacer ruido, preparó un vaso de cacao caliente en la cocina y se dirigió a la sala de estar para leer un poco, o para ver la tele, o para escuchar música, o para hacer cualquier cosa que pudiera relajarle, pero la familiar atmósfera del salón se le antojaba ahora tan fría y deprimente como la de un mausoleo, así que a eso de la cinco de la madrugada, abrumado por el silencio, se vistió, salió de la casa y comenzó a deambular sin rumbo fijo por las mudas y desiertas calles (...)&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left" style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;Si quieres seguir leyendo, pincha &lt;a href="http://elscriptoriumdebabel.blogspot.com/"&gt;AQUÍ&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-6885956638226570768?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/6885956638226570768/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=6885956638226570768' title='33 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/6885956638226570768'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/6885956638226570768'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/12/cuento-de-navidad-todos-los-pequenos.html' title='Cuento de Navidad: Todos los pequeños pecados'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-uoAbPnDkGAY/TvW3QcqkPHI/AAAAAAAABQ8/LA5RSPXuAAk/s72-c/Navidad+2011+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>33</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-2226605048743414682</id><published>2011-12-23T21:38:00.001+01:00</published><updated>2011-12-23T21:38:50.534+01:00</updated><title type='text'>Llega la Navidad, suspende la incredulidad</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-m2wciDTjX7g/TvTkVsPNfaI/AAAAAAAABP4/vUrLh5q5uDM/s1600/Navidad+2011+4.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="285" rea="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-m2wciDTjX7g/TvTkVsPNfaI/AAAAAAAABP4/vUrLh5q5uDM/s320/Navidad+2011+4.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Éstas son las navidades menos navideñas que recuerdo. Al menos en Madrid, no veo ambiente de fiesta por las calles; hay menos luces y adornos y la gente va de un lado a otro como triste, deprimida, sin pizca de humor. Por la crisis, claro, por las constantes malas noticias, por los cinco millones de dramas personales que hay en el país. Supongo que es natural que la gente no esté para muchas celebraciones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿O no?... Porque, a fin de cuentas, ¿la Navidad no existe precisamente para esta clase de situaciones? ¿No es ahora, con todo chungo a nuestro alrededor, cuando necesitamos grandes dosis de Navidad? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tiene gracia, ¿no?; un ateazo como yo hablando así. Supongo que debería explicar cómo entiendo la Navidad, aunque ya lo he hecho otras veces. La Navidad son muchas cosas a la vez, todas sumadas por acumulación. Hay un relato explícito: el nacimiento de un profeta/dios. Ése es el último disfraz que ha adoptado esta fiesta y, por tópico, resulta escasamente motivador (salvo que seas creyente, claro). En cualquier caso, el relato explicito es un remake de otro relato más antiguo de índole simbólica: el ciclo solar. Ayer, día 22, fue el solsticio de invierno, el día más corto del año. El Sol murió (la oscuridad venció a la luz). A partir de ese momento y durante tres días, el Sol sale y se pone por los mismos lugares aparentes. El Sol permanece muerto. Y, al tercer día, el tiempo de luz comienza a crecer de nuevo. El Sol resucita. Eso celebraban nuestros antepasados antes de que la apisonadora del cristianismo les pasara por encima. Me gusta más ese relato antiguo, quizá porque el paganismo siempre me ha parecido más divertido que el monoteísmo. Supongo que el culto al Sol vinculado a los solsticios surgió en el neolítico, cuando por primera vez pudo medirse con precisión el año solar, así que estamos hablando de una fiesta condenadamente antigua.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero hay un significado previo a cualquier historia. La Navidad marca el final de un ciclo y la llegada del invierno, del frío y la oscuridad. Los celtas llamaban a este periodo la Estación del Sueño, porque todo se ralentiza, porque los rigores del clima hacen que nos volvamos hacia dentro, que nos&amp;nbsp;cobijemos en el cálido útero del hogar. Es un momento de calma y serenidad. Los seres humanos somos muy sensibles a los ciclos; por eso celebramos nuestros cumpleaños, por eso conmemoramos tantas cosas. También somos proclives a los ritos, así que cuando queremos dar importancia a algo los ritualizamos. Hacemos las mismas cosas en los mismos momentos. La Navidad es cíclica y ritual, porque la necesitamos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y también es una enorme mentira. La Navidad es tan falsa como un abeto de plástico, como una estrella de papel maché, como la nieve de harina y los ríos de Albal. Jugamos a ser buenos, pero no lo somos; aparentamos querer a los demás cuando siguen cayéndonos gordos, simulamos una alegría que distamos mucho de sentir. Compramos, bebemos y comemos sin ninguna razón. Nada es auténtico.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Salvo una cosa: lo que sienten los niños, lo que sentíamos todos cuando lo éramos. Eso es verdadero. Y, ¿sabéis?, dicen que la patria de las personas es la infancia. Por eso, si queremos recuperar un jirón del paraíso, tenemos que volvernos niños, aunque sólo sea por un momento. Y para eso hace falta un poquito de inocencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La Navidad es como un cuento, como una historia fantástica, como una película de Frank Capra. Para disfrutar con la ficción hace falta algo que se llama “suspensión de la incredulidad”. Ese término, inventado por Coleridge, se refiere al pacto tácito que establecen el autor (o director de cine) y el lector (o espectador). El autor se compromete a contar mentiras de la forma más convincentemente posible y el lector, por su parte, deja momentáneamente aparcado el escepticismo. Este principio es de vital importancia sobre todo en la fantasía y la ciencia ficción, porque esos géneros tratan de cosas irreales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pues bien, así deberíamos aproximarnos a la Navidad: jugando a creernos lo imposible, suspendiendo por unos días la incredulidad. Todo es falso, de acuerdo; pero ¿acaso sería mejor tirarnos todo el tiempo de malhumor y con acidez de estómago; aunque, eso sí, lúcidos de cojones? Entremos en la Navidad con la misma disposición de ánimo con que nos ponemos a ver por&amp;nbsp;enésima vez &lt;em&gt;Qué bello es vivir&lt;/em&gt;. Es decir: dispuestos a tragarnos todas las mentiras del mundo por la sencilla razón de que son mentiras bonitas .&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ah sí, hay gente que se queja de que la Navidad les pone tristes. Ya, ¿y qué? Eso no es tristeza, sino melancolía; y, como en cierta ocasión expresó atinadamente mi buena amiga Conchita Balmaseda, la melancolía es la felicidad que extraemos de la tristeza. Recordar a los que se fueron, recordar lo que hemos perdido, recordar los tiempos que ya no volverán, también es bonito.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Felices fiestas, amigos míos. Que la Estación del Sueño os traiga paz y sosiego.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-E92sHnP1v94/TvTlF0RbWuI/AAAAAAAABQM/vwDtHlZpb8k/s1600/Navidad+2011.gif" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" rea="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-E92sHnP1v94/TvTlF0RbWuI/AAAAAAAABQM/vwDtHlZpb8k/s200/Navidad+2011.gif" width="196" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-2226605048743414682?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/2226605048743414682/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=2226605048743414682' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2226605048743414682'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2226605048743414682'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/12/llega-la-navidad-suspende-la.html' title='Llega la Navidad, suspende la incredulidad'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-m2wciDTjX7g/TvTkVsPNfaI/AAAAAAAABP4/vUrLh5q5uDM/s72-c/Navidad+2011+4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-1583399734460321916</id><published>2011-12-09T11:12:00.000+01:00</published><updated>2011-12-09T11:12:24.485+01:00</updated><title type='text'>Babel 6</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-RrPUoRjrCC4/TuHd5eHFHkI/AAAAAAAABPs/HyX3QWhF1iU/s1600/Sexto+cumplea%25C3%25B1os.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" mda="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-RrPUoRjrCC4/TuHd5eHFHkI/AAAAAAAABPs/HyX3QWhF1iU/s1600/Sexto+cumplea%25C3%25B1os.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;La Fraternidad de Babel&lt;/strong&gt; cumple hoy seis añitos. Parece mentira, cómo pasa el tiempo, ¿verdad? Cuántas cosas han cambiado desde la primera entrada... Escribí el primer post en un mundo próspero y feliz, mientras que éste lo redacto en un escenario pre-apocalíptico. En el fondo tiene su gracia; dentro de poco seremos todos personajes de una peli de Mad Max. Pero también el blog ha cambiado. Revisándolo, he comprobado que mis post cada vez son más largos; debe de ser que conforme envejezco me da por contar batallitas. ¿Os he hablado del desembarco de Alhucemas? ¿No? Bueno, otro día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Aunque, la verdad, el blog sigue siendo el mismo batiburrillo sin demasiado sentido que fue desde el principio. Producto de una mente desordenada y enferma, sin duda. Algunos merodeadores han seguido fieles a Babel durante todo este tiempo, pero otros no. Recuerdo unos cuantos que comentaban mucho al principio, pero que al cabo de un tiempo abandonaron la fraternidad. Y no puedo evitar preguntarme por qué. ¿Se cansaron de mí? Es lógico, yo también me canso de mí mismo. ¿Se pasaron a otros blogs? ¿Dejaron de lado los blogs cuando la moda pasó? ¿Dije algo en algún momento que les molestó? Es probable; en ocasiones lo hago, y no siempre sin darme cuenta. No todos los merodeadores de Babel son de mi agrado; la mayor parte sí, pero hay unos cuantos, muy pocos en realidad, que me causan cierta irritación. Bueno, aquí puedo permitirme el lujo de ser sincero con ellos. En cualquier caso, si a algún buen merodeador molesté, lo siento, no era mi intención. Respecto a los que se lo merecían... bueno, que les den.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Con cierta frecuencia recibo ofertas para incorporarme a... no sé cómo se llaman, conglomerados de blogs o algo así. A cambio, me garantizan un asombroso incremento de visitas. ¿Para qué narices necesito incrementar los visitantes? Me importa un bledo la cantidad; lo importante es la calidad, y de eso, de merodeadores interesantes, estoy sobrado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace muy poco, recibí un e-mail ofreciéndome dinero por algo relacionado con el blog. La verdad es que no sé exactamente que me pedían, porque usaban un lenguaje técnico que me producía cierto grado de somnolencia, así que no le presté mucha atención; pero lo cierto es que me daban pasta (no mucha, seamos sinceros) a cambio de no sé qué relacionado con el blog. ¿Ganar dinero con Babel? Eso sería como tener una hija y meterla a puta. Si ganase dinero con Babel lo convertiría en un trabajo y acabaría odiando al blog. No, estoy muy bien como estoy. Babel es un sitio inútil escrito por un inútil, y así debe ser.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo que sí ha cambiado es la media de edad de los merodeadores. Cada vez son más jóvenes, lo que no debería extrañarme teniendo en cuenta que escribo literatura juvenil. Me encanta que haya jóvenes merodeando por aquí; me gusta leer sus ideas, sus preocupaciones, sus reflexiones. Ellos son el futuro y yo un fósil. Me enseñan muchas cosas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Eh... En fin, ya sé que esto es un cumpleaños y que debería desplegar un tono optimista y chispeante, pero no estoy de humor. Anteayer murió una buena persona, un gran tipo llamado Alejo Romero. Estaba casado con una hermana de mi mujer, así que éramos concuñados. Tenía cincuenta y pocos años y se lo ha llevado un puto cáncer. Alejo vivía en San Sebastián y era biólogo. Tenía una mente envidiablemente racional y un gran sentido del humor. Coincidíamos en muchas cosas; de todos los cuñados, éramos los más parecidos. Me caía bien, era una excelente persona. Llevo un par de días llorándole. Dentro de dos o tres horas, Pepa, Óscar, Pablo y yo viajaremos a San Sebastián para pasar el fin de semana con Teresa, su mujer, y con Guillermo, su hijo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero no tengáis en cuenta esto. Hoy es el cumpleaños de &lt;strong&gt;La Fraternidad de Babel&lt;/strong&gt;, así que celebrémoslo alzando una metafórica copa. Y ya sólo me falta daros las gracias. Gracias por merodear por aquí, gracias por vuestros comentarios, gracias por leerme, gracias por pensar. Gente como vosotros, o como Alejo, constituyen la sal de la vida. Sois una bendición.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Para todos y todas, un abrazo de oso y un beso de mariposa.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-1583399734460321916?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/1583399734460321916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=1583399734460321916' title='33 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/1583399734460321916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/1583399734460321916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/12/babel-6.html' title='Babel 6'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-RrPUoRjrCC4/TuHd5eHFHkI/AAAAAAAABPs/HyX3QWhF1iU/s72-c/Sexto+cumplea%25C3%25B1os.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>33</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-9058750669689348341</id><published>2011-11-22T18:59:00.001+01:00</published><updated>2011-11-22T19:20:02.553+01:00</updated><title type='text'>Harto de chorradas</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-nmKeLjk_dJI/Tsvg-pkXHqI/AAAAAAAABPk/1bbZ2iY5x4g/s1600/ladrillo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hda="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-nmKeLjk_dJI/Tsvg-pkXHqI/AAAAAAAABPk/1bbZ2iY5x4g/s1600/ladrillo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace poco, una merodeadora de Babel dejó en el blog la siguiente afirmación: &lt;em&gt;“Aquí no se trata de que los ricos se han quedado con lo que es de los pobres. Esta crisis trata de que los pobres se han endeudado para poder vivir como ricos. Y eso en economía hace !crack!”.&lt;/em&gt; No es la primera vez que oigo decir cosas semejantes, y no precisamente a orondos oligarcas, sino a personas normales, de clase media, como tú y yo. “Es que la gente ha vivido por encima de sus posibilidades y, claro, pasa lo que pasa”, dicen. Genial; resulta que quienes están padeciendo la crisis, quienes más la sufren, son en realidad los culpables. Ése es uno de los eslóganes favoritos de la derecha extrema, de los neo-con a la española (¿el &lt;em&gt;manzanilla party&lt;/em&gt;?). El sistema, el sacrosanto mercado, jamás tiene la culpa de nada; es el populacho que no sabe cuál es su lugar quien estropea las cosas. Me sacan de quicio semejantes soplapolleces; me parecen insultantes, entre otras cosas para la inteligencia. Pero aún más me indigna que entre el propio “populacho” haya quien está tan absolutamente desnortado que no sólo se lo cree, sino que además lo repite.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Así que los pobres se han endeudado para poder vivir como ricos, ¿eh? Los pobres se han comprado yates, e islas privadas, y deportivos, y joyas, y palacetes en el lago de Como, y jets privados. Vaya, qué cucos los pobres. Y qué almas de la caridad aquellos que les han prestado dinero para costearse todos esos lujos...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Joder, estoy hasta los güevos de tanta gilipollez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Perdón. Me ponen de mal humor estas cosas, lo reconozco; me cabrea que Goebbels&amp;nbsp;tenga razón y una mentira repetida mil veces acabe siendo la verdad. Bien, contención. Intentaré exponer mis argumentos de forma jodidamente desapasionada (aunque dudo que los argumentos sirvan de algo para quienes se limitan a repetir consignas).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La deuda pública española actual&amp;nbsp;equivale a un 71 % del PIB. Es decir, unos veinte puntos menos que la media europea. Así que el problema económico de nuestro país no es la deuda pública.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La deuda privada, por el contrario, es el 292 % del PIB. Esto se desglosa de la siguiente manera: la deuda corporativa (de las empresas) asciende al 134 % del PIB; la financiera al 76 % y la familiar al 82 %. Ahí está el auténtico problema de nuestra economía, en&amp;nbsp;la deuda privada; y no tanto por su tamaño en números brutos, sino por el hecho de que supera con mucho el volumen del ahorro del país&amp;nbsp;y, por tanto, es una deuda contraída con capitales extranjeros. Pero eso no viene ahora al caso y, además, para explicarlo haría falta alguien con más conocimientos que yo, que me limito a la cuenta de la vieja.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sigamos a lo nuestro. Los pobres se han endeudado para poder vivir como ricos y eso ha jodido la economía, ¿no? Veamos. Está claro que ni empresarios ni financieros pueden enclavarse en la categoría de “pobres”, así que lo único que queda es la deuda familiar de los cojones (tengo que dejar de escribir palabrotas). Esa deuda supone, más o menos, la quinta parte de la deuda total del país.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿En qué consiste esa deuda, en qué se entrampaban las familias (los pobres) españolas? Los números son claros: casi el 80 % del endeudamiento familiar es hipotecario. El restante 20 % está destinado, supongo, a adquirir yates, islas, deportivos, joyas y jets privados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Una quinta parte de esas hipotecas corresponde a la adquisición de segundas viviendas; algo que, con la manga muy ancha, podría entenderse como “querer vivir como ricos”, aunque en su momento fue más bien inversión y ahorro. En cualquier caso, la inmensa mayor parte de la deuda de las familias estuvo y está motivada por la adquisición de la primera vivienda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Entonces, ¿aspirar a tener una casa es querer vivir como ricos? ¿Eso es vivir por encima de las posibilidades?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¡Córcholis! (Estoy mejorando; el cuerpo me pedía escribir “¡hostias!”)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Aunque, claro, ¿por qué comprar una casa si se puede alquilar?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Eso le dije yo a mi mujer cuando, a mediados de los 90, tuvimos que desalojar el piso de renta antigua donde vivíamos. Y ella me contestó: vale, haz números. Averigüé los precios de alquiler, los comparé con los costes de hipoteca y, bingo, teniendo en cuenta las desgravaciones fiscales, resultaba mucho más rentable para nuestra economía familiar comprar que alquilar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Veamos unos datos de antes de la crisis, datos del año 2001. En España, la oferta de alquiler cubría tan solo el 11,3 % de las necesidades residenciales (sólo una de cada diez familias tenía la opción de alquilar). Por otro lado, el precio medio del alquiler equivalía al 79,5 % de los ingresos medios mensuales de una familia. Una barbaridad. Es decir, que si querías tener tu propia casa, prácticamente la única opción era comprar. Aunque eso significara entraparte hasta las cejas y de por vida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¡Ole, ole, eso sí que es vivir a lo grande!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Porque, si querías independizarte y formar una familia (¿eso&amp;nbsp;sólo pueden hacerlo&amp;nbsp;los ricos?), no quedaban más narices que comprar una vivienda; pero no era un regalo, ni mucho menos. Porque había una burbuja inmobiliaria. ¿En qué consiste eso?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Primero hace falta dinero barato. Creo recordar que en los años 80 los intereses hipotecarios rondaban el 18 %. Una década más tarde estaban en torno al 3 %. Pasta barata.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En segundo lugar, hace falta mucha demanda. Hay poco alquiler y la gente necesita casas, eso ya es un buen incentivo. Pero había más incentivos: dinero barato, como hemos visto, y desgravaciones fiscales. Y, además facilidades de pago: hipotecas a 30, 40, 50 años. ¡Incluso a 100! (acabo de leerlo en Internet).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En tercer lugar, hace falta que el precio de la vivienda suba constantemente. Y en España, durante los cinco primeros años de este siglo, el precio de la vivienda por metro cuadrado tuvo un incremento medio anual del 13’5 %, muy superior al aumento del poder adquisitivo de las familias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero ojo, en su momento, fue un negocio redondo para los bancos (y para los especuladores, si es que hay alguna diferencia entre unos y otros). La ecuación era sencilla: yo presto mucho dinero, a mucha gente, muy barato. Si me pagan la deuda, gano. Y si no me pagan, como el aval es una vivienda, un bien cuyo valor no deja de subir, gano también. Fantástico, genial. Hasta que el precio de la vivienda no sólo deja de subir, sino que comienza&amp;nbsp;a bajar, y los endeudados no pueden pagar la deuda. Entonces se pincha la burbuja, sobreviene una crisis de cojones y los pobres-que-querían-vivir-como-ricos-por-pretender-tener-una-casa se van a la puta mierda. Bien merecido se lo tienen.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Durante ese proceso, el precio de la vivienda alcanzó niveles absurdos, desproporcionados, surrealistas. Por eso, los jóvenes españoles no podían, ni pueden, abandonar la casa paterna hasta bien pasados los treinta años. Por eso, aunque lo recomendable es no invertir más del 35 % de los ingresos en el coste de la vivienda, ha habido y hay mucha gente que destina el 75 % de su sueldo, o más, a pagar una hipoteca. Por eso, el ahorro descendió en nuestro país. Por eso, alguna gente, atraída por el dinero barato y el incremento constante de los bienes inmobiliarios, invirtió sus ahorros en casas que ahora valen mucho menos de lo que pagaron (o siguen pagando) por ellas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y con este panorama, ¿todavía hay alguien que tiene los santos cojones de afirmar, sin que se le caiga la cara de vergüenza, que los culpables de la crisis han sido los pobres que querían vivir como ricos? ¿De verdad el problema es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? ¿Quién leches ha vivido por encima de sus posibilidades? ¿Los que sólo pretendían tener algo tan básico, tan elemental, como una casa, un techo, un puto hogar? ¿Los jóvenes que aspiraban a abandonar el nido y vivir su propia vida, pero que ni sumando dos miserables sueldos lograban cuadrar cuentas? ¿Esos son los culpables?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¡Y una puta mierda pinchada en un palo! (Vale, soy un caso perdido)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Sabéis quiénes son los verdaderos culpables? Los ayuntamientos que obtenían cuantiosos beneficios mediante comisiones ilegales por recalificar terrenos (&lt;em&gt;una parte pal municipio, otra parte pal partido y lo que sobre pa mí&lt;/em&gt;). Los directivos bancarios que se forraron a base de repartir hipotecas a todo dios y de cualquier forma (sus generosos bonos dependían de ello). Los financieros que llenaron de basura oculta (hipotecas incobrables) la economía mundial. Los economistas que fueron incapaces de prever lo que iba a pasar. Los políticos corruptos o, sencillamente, ineptos.&amp;nbsp;Los sucesivos gobiernos, tanto del PP como del PSOE, que no quisieron acabar con la burbuja inmobiliaria (creaba un simulacro de prosperidad, ¿no?)&amp;nbsp;ni supieron reconvertir la economía española en algo más que puto ladrillo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Esos son los culpables. No pobres queriendo ser ricos, sino avariciosos ricos queriendo ser aún más ricos. Y lográndolo, por cierto. Mientras que quien paga el pato de la crisis son las clases medias y bajas, ellos, los verdaderos culpables se dedican a... Voy a daros un dato: la venta de coches en España ha caído un 24 % durante el último año. ¿De todos los coches? No; los modelos de alta gama, los automóviles de lujo, han experimentado un aumento de ventas ¡del 111,8 %! (dato extraído de &lt;em&gt;CincoDías&lt;/em&gt;) Bueno, pues ya sabéis lo que hacen los responsables de la crisis: cambiar de coche.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Así que, por favor, que no nos vengan con gilipolleces. Y para aquellos que sólo piensan con eslóganes y consignas, un consejo: antes de poner la lengua en movimiento, poned el cerebro en funcionamiento. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-9058750669689348341?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/9058750669689348341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=9058750669689348341' title='64 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/9058750669689348341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/9058750669689348341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/11/harto-de-chorradas.html' title='Harto de chorradas'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-nmKeLjk_dJI/Tsvg-pkXHqI/AAAAAAAABPk/1bbZ2iY5x4g/s72-c/ladrillo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>64</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-2223670665414032567</id><published>2011-11-22T14:25:00.001+01:00</published><updated>2011-11-22T14:26:15.987+01:00</updated><title type='text'>MENSAJE POSTELECTORAL</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-eBxZTUSoYms/TsuifklRFxI/AAAAAAAABPc/Zpm72zuRvuk/s1600/Demonio+4.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hda="true" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-eBxZTUSoYms/TsuifklRFxI/AAAAAAAABPc/Zpm72zuRvuk/s320/Demonio+4.jpg" width="219" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;“El demonio –padre de la mentira y víctima de su soberbia- intenta remedar al Señor hasta en el modo de hacer prosélitos. ¿Te has fijado?: lo mismo que Dios se vale de los hombres para salvar almas y llevarlas a la santidad, Satanás se sirve de otras personas, para entorpecer esa labor y aun para perderlas”.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;José María Escrivá de Balaguer&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-2223670665414032567?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/2223670665414032567/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=2223670665414032567' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2223670665414032567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2223670665414032567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/11/mensaje-postelectoral.html' title='MENSAJE POSTELECTORAL'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-eBxZTUSoYms/TsuifklRFxI/AAAAAAAABPc/Zpm72zuRvuk/s72-c/Demonio+4.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-3995970266740454446</id><published>2011-11-18T10:06:00.000+01:00</published><updated>2011-11-18T10:06:07.638+01:00</updated><title type='text'>MENSAJE ELECTORAL</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-82p9NYs2C_8/TsYfxcm2C3I/AAAAAAAABPU/xA-77aXDfc0/s1600/Voto+en+urna.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hda="true" height="222" src="http://4.bp.blogspot.com/-82p9NYs2C_8/TsYfxcm2C3I/AAAAAAAABPU/xA-77aXDfc0/s320/Voto+en+urna.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;"Para que el mal triunfe basta con que las personas buenas no hagan nada".&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;Edmund Burke&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-3995970266740454446?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/3995970266740454446/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=3995970266740454446' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3995970266740454446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3995970266740454446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/11/mensaje-electoral.html' title='MENSAJE ELECTORAL'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-82p9NYs2C_8/TsYfxcm2C3I/AAAAAAAABPU/xA-77aXDfc0/s72-c/Voto+en+urna.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-9205569650678437870</id><published>2011-11-16T11:27:00.002+01:00</published><updated>2011-11-16T11:32:20.680+01:00</updated><title type='text'>La ciencia ficción y yo (IV)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-k2I6lg63uwM/TsOL4kkxDwI/AAAAAAAABPM/NokOeSEYkts/s1600/Nueva+Dimensi%25C3%25B3n+1" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hda="true" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/-k2I6lg63uwM/TsOL4kkxDwI/AAAAAAAABPM/NokOeSEYkts/s320/Nueva+Dimensi%25C3%25B3n+1" width="271" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En&amp;nbsp;los 60&amp;nbsp;cometí el gran error de convertirme en coleccionista de libros de cf (queridos niños, nunca coleccionéis libros: ocupan espacio, pesan, acumulan polvo y, como es una colección, la mayor parte no los leeréis jamás). Todos los sábados, por la mañana, iba a la Cuesta de Moyano (una calle de Madrid, junto al Retiro, donde hay una feria permanente del libro usado) en busca de viejos títulos. La caseta número 3, la de Antonio, estaba especializada en cf, y allí descubrí algo que no me había planteado nunca: aparte de mi hermano y de mí, había en España otros pirados de la cf. Ése fue mi primer contacto, aunque indirecto, con el incipiente fandom español. Una aclaración para los neófitos: la cf quizá sea el género que cuenta con aficionados más activos. Se comunican entre sí, se reúnen, crean asociaciones, editan publicaciones de aficionados... no son muchos, pero sí muy participativos. Pues bien, a ese grupo de superaficionados a la cf se lo denomina fandom, que es la contracción de&lt;em&gt; fanatic kingdom&lt;/em&gt;, reino de los fans.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Era yo un friki? Bueno, lo cierto es que por aquel entonces, y en España, no resultaba fácil serlo (ni siquiera existía el término); sobre todo en lo que a merchandising se refiere, por la sencilla razón de que no había. Pero, reconozcámoslo, un poco friki sí que era; digamos que protofriki. Un pirado de la cf y el fantástico en (casi)&amp;nbsp;todas sus modalidades.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;1968 fue un año especial. Hacía tiempo que se venía hablando de la próxima superproducción de Stanley Kubrick, &lt;em&gt;2001: Una odisea del espacio&lt;/em&gt;. El guionista del film era&amp;nbsp;el famoso escritor de cf, Arthur C. Clarke (de quien yo había leído muchos cuentos y novelas), y todo lo que se decía de la película prometía maravillas (una anécdota: se comentaba como algo extraordinario que Kubrick, que vivía en Londres, y Clarke, que vivía en Sri Lanka, se comunicaban mediante ordenadores conectados por teléfono). Mi hermano José Carlos viajó a Londres ese año y vio la película (allí se había estrenado en mayo del 68). Volvió encantando y me trajo un lujoso programa de mano del film, que todavía conservo. Joder, qué envidia me daba el cabrón (mi hermano, no el programa). Finalmente,&lt;em&gt; 2001: Una odisea del espacio&lt;/em&gt; se estrenó en España en octubre del 68, en el cine Albéniz de Madrid, con su maravillosa pantalla de Cinerama tan adecuada para los 70 gloriosos mm. del film.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Yo estaba castigado por sacar malas notas, pero un domingo mi padre me invitó a ver la película con él, en la sesión matinal. ¿Cómo describir la experiencia? Yo adoraba la cf en una época en la que los efectos especiales más avanzados eran los dibujitos naif que diseñó la Walt Disney Co. para &lt;em&gt;Planeta Prohibido&lt;/em&gt; (1956), una película cuyo más deslumbrante efecto especial era la minifalda de Anne Francis. Y de pronto, ante mis ojos, veía naves surcando el espacio, tan reales como la vida misma, ingravidez, estaciones espaciales en construcción, la superficie de la Luna, inteligencia artificial, extraterrestres... Fue un sueño, una epifanía, un orgasmo de 160 minutos de duración. Volví a ver la película en el Albéniz otras seis veces.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Diez meses antes, en enero del 68, había tenido lugar un acontecimiento de especial relevancia para la cf hispana: la aparición del número 1 de la revista especializada en el género Nueva Dimensión. Esta publicación, creada por tres aficionados catalanes, Sebastián Martínez, Domingo Santos y Luis Vigil, fue un milagro en aquella España mugrienta y mediocre. Ya se había intentado con anterioridad lanzar revistas de cf (por ejemplo, Anticipación), pero ninguna había durado mucho. Nueva Dimensión (ND por abreviar) se extendió a lo largo de 148 números y se mantuvo quince años en el centro de la cf española.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;ND publicaba relatos, tanto de cf clásica como de la nueva cf que comenzaba a escribirse por aquel entonces. Pero lo más importante eran sus famosas páginas verdes, una sección de opinión, información y ensayo que iba a ser lugar de cita ineludible para todos los aficionados hispanohablantes. Entre otras muchas cosas, ND unió (creó en realidad) el fandom español y propició las primeras hispacones, reuniones de aficionados de las que hablaré más adelante. Además, en sus páginas dieron los primeros pasos algunos de los principales autores españoles del género (y también del cómic, por cierto).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En algún momento de finales de los 60 descubrí a Ray Bradbury. Supongo que había leído antes algún que otro relato suyo, pero lo que me impactó fueron sus famosas &lt;em&gt;Crónicas Marcianas&lt;/em&gt;. Bradbury era un francotirador que iba por libre y su forma de encarar el género, siempre profundamente humanística y alejada de la tecnología, era completamente distinta a la de cualquier otro autor. A partir de ese momento, devoré todo lo que encontraba de Bradbury; de hecho, como ya estaba haciendo mis primeros pinitos como escritor, comencé a copiarle descaradamente. Es más, uno de mis propios relatos de los que estoy más satisfecho, &lt;em&gt;El rebaño&lt;/em&gt;, está inspirado en un cuento de Bradbury, &lt;em&gt;Volverán las mansas lluvias&lt;/em&gt;. Bradbury me enseñó el secreto placer de la melancolía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero resultaba que todos los libros de Bradbury estaban publicados por Ediciones Minotauro, una colección dedicada al fantástico en general y a la cf en particular, creada por Francisco Porrúa, el editor que publicó &lt;em&gt;Cien años de soledad&lt;/em&gt;.&amp;nbsp;El&amp;nbsp;primer libro de la colección, editado en el 55, fue precisamente &lt;em&gt;Crónicas marcianas&lt;/em&gt;, con prólogo de Borges. Minotauro publicaba poco, pero selecto; Porrúa escogía personalmente lo mejor de la cf mundial y acabó forjando la más brillante colección de cf en español y, probablemente, una de las mejores del mundo. Allí descubrí las novelas de Sturgeon (&lt;em&gt;Mas que humano&lt;/em&gt; y Los cristales soñadores), a Cordwainer Smith, a Ballard y, muy en particular, a Alfred Bester, cuya pirotecnia narrativa me asombró y todavía me asombra. (Nota: lo que digo sobre Minotauro&amp;nbsp;es válido hasta que Porrúa le vendió la editorial a Planeta; a partir de ese momento, las cosas fueron lamentablemente distintas).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Para entonces, yo ya tenía formado un criterio propio sobre el género. Me gustaba más la cf cercana al ser humano que la tecnológica (&lt;em&gt;hard&lt;/em&gt;); me gustaba la cf que, quizá adentrándose en el futuro, hablaba de nuestro presente; me gustaba la cf que exploraba ideas originales y extrañas acerca de nosotros mismos. (...) Releo lo que acabo de escribir y compruebo que da la sensación de que sólo me gustaba la cf profunda, comprometida y sesuda, lo cual no es cierto. También me gustaba, y mucho, la cf que sólo es entretenimiento e imaginación. Pero bien narrada e inteligente. En realidad, lo que me gustaba era la cf más literaria.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por esa época, creo que fue en 1970, descubrí a Jorge Luis Borges y el impacto fue brutal (pensaréis que me impactaban muchas cosas, y es cierto; supongo que era un jovencito impresionable). Leí &lt;em&gt;Ficciones&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El aleph&lt;/em&gt; y me quedé anonadado. ¡Más allá de la cf había maravillas deslumbrantes! Pero maravillas intelectuales, filosóficas, estéticas. Leí de seguido todo lo de Borges, y luego lo releí (y sigo releyéndolo), y más tarde comencé a leer libros sobre Borges, que son un género en sí mismos. Salté a Kafka, García Márquez y Cortázar, seguí con Wough, Golding y Hemingway, y también Stevenson, y Conan Doyle, y Buzzati, y Wilde, y Kipling... Mis gustos literarios se fueron ampliando progresivamente, aunque durante la siguiente década seguí siendo un gran aficionado a la cf.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero es que los 70 fueron, en cuanto a publicaciones del género, una edad de oro en España. Veréis, como dije en una entrada anterior, la cf alcanzó la madurez en los 50/60. A finales de los 60 y durante parte de los 70 surgió un movimiento de renovación del género, la new thing, que generaría grandes autores y grandes obras. Hablaré de eso en la siguiente entrada. El caso es que en los 70 se publicaba, además de la cf del momento, mucho material de las dos décadas anteriores. Todo un festín.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En mi opinión, esos treinta años, entre 1950 y 1980, fueron el periodo de máximo esplendor del género. Nadie podía imaginarse que pronto llegaría su rápido declive, y a mí ni se me pasaba entonces por la cabeza que acabaría escribiendo y publicando cf, y al mismo tiempo dejando de leerla. Y es que, como decía la mamá de Forrest Gump, la vida es una caja de bombones.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-9205569650678437870?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/9205569650678437870/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=9205569650678437870' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/9205569650678437870'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/9205569650678437870'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/11/la-ciencia-ficcion-y-yo-iv.html' title='La ciencia ficción y yo (IV)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-k2I6lg63uwM/TsOL4kkxDwI/AAAAAAAABPM/NokOeSEYkts/s72-c/Nueva+Dimensi%25C3%25B3n+1' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-3657877259117374334</id><published>2011-11-07T13:55:00.001+01:00</published><updated>2011-11-08T10:49:07.525+01:00</updated><title type='text'>La ciencia ficción y yo (III)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-KhtkphtSaYM/TrfU2S6idcI/AAAAAAAABPE/qqSkpDjDW-k/s1600/Ultimatum+a+la+Tierra+2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ida="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-KhtkphtSaYM/TrfU2S6idcI/AAAAAAAABPE/qqSkpDjDW-k/s1600/Ultimatum+a+la+Tierra+2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ya he hablado de Fredric Brown en Babel (&lt;a href="http://fraternidadbabel.blogspot.com/2005/12/pesadilla-en-brown.html"&gt;AQUÍ&lt;/a&gt;). Fue un escritor de novela policíaca y de cf, especializado en relatos cortos. Según palabras de José María Merino: “Los relatos breves de Fredric Brown están a la altura de la ficción literaria más interesante del siglo XX por la mirada irónica, la calidad de las invenciones y su intensidad expresiva”. Brown fue un maestro del ingenio, de la vuelta de tuerca, de los bruscos cambios de perspectiva. No tenía demasiado buen concepto de la humanidad y, en particular, de los fans de la cf; quizá por eso dos de sus mejores novelas, &lt;em&gt;Marciano vete a casa&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Universo de locos&lt;/em&gt;, son sátiras del género. De él aprendí al menos dos cosas. Que no hay situación, por dramática que sea, que no admita un punto de vista irónico. Y que en vez de héroes es mucho mejor tener por protagonistas a personas normales arrastradas a situaciones que les superan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Clifford D. Simak es mi particular debilidad. No fue un gran escritor desde un punto de vista literario, pero sí un escritor sincero y honesto. Aunque escribía cf, un género relacionado con el futuro, sus mejoras obras hablan en realidad del pasado, de un tipo de vida, más sencilla e inocente, que ya había dejado de existir cuando se publicaron por primera vez, y de la que ahora no quedan ni rastros. Simak fue uno de los primeros representantes de lo que podríamos denominar “cf humanística”, y me enseñó que el género es mucho más rico e interesante cuando se aleja de las máquinas y se aproxima a los personajes. Escribió sus mejores obras en las décadas de los 50 y 60; luego, el mundo y la cf le pasaron por encima.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Robert Heinlein me encantaba cuando yo era niño; releía algunas de sus novelas una y otra vez, y aguardaba impaciente cualquier novedad surgida de su pluma.&amp;nbsp;También he hablado de este autor en Babel (&lt;a href="http://fraternidadbabel.blogspot.com/2007/11/heinlein-100.html"&gt;AQUÍ&lt;/a&gt;). Heinlein es un escritor controvertido a causa de su ideología. En USA le adoran, pero en España muchos le tildan de ultraderechista, cuando no directamente de fascista, mientras que otros intentan disculparle remitiéndose a las peculiaridades del pensamiento político yanqui. Como es lógico, todo eso me importaba un bledo cuando de niño le leía. Y en gran medida sigue importándome un bledo ahora.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo cierto es que Heinlein era un extraordinario narrador, en la mejor tradición literaria norteamericana que parte de Mark Twain. Además, ocurría algo curioso: aparte de su producción para adultos, Heinlein había escrito una decena de novelas juveniles. En España, muchas de esas novelas se publicaron en colecciones generales, sin advertir que estaban destinadas a lectores jóvenes. Y nadie se dio cuenta. Porque cuando Heinlein escribía literatura juvenil, lo que hacía era elegir un protagonista joven y luego desarrollar la novela exactamente igual que cuando escribía para adultos. De hecho, la que quizá sea su obra más conocida, &lt;em&gt;Tropas del espacio&lt;/em&gt;, estaba destinada al público juvenil. Cuando los editores, con no poca sensatez, se negaron a publicar en sus colecciones juveniles una novela tan rabiosamente militarista, Heinlein la vendió a una publicación para adultos. Y nadie se dio cuenta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pues bien, cuando yo comencé a escribir literatura juvenil, seguí exactamente la misma estrategia que Heinlein: escribir para jóvenes igual que se escribe para adultos. ¿Casualidad? Lo dudo mucho. Por supuesto, yo no tenía a Heinlein en la cabeza cuando opté por ese camino, pero la huella que dejaron en mí sus novelas juveniles tuvo forzosamente que pesar en la decisión (aunque tampoco hay que descartar la influencia de Richmal Crompton y del propio Twain). No hace mucho que me he dado cuenta, pero reconozco que mi estilo a la hora de afrontar el género juvenil, aunque sea en&amp;nbsp;temáticas distintas, se parece mucho al de Heinlein, así que estoy en deuda con él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Bien, estos eran mis tres autores favoritos cuando yo tenía trece o catorce años. ¿Y Asimov? Muchos fans de la cf se aficionaron al género gracias a Asimov, pero no ocurrió así conmigo. Me gustó la trilogía inicial de las &lt;em&gt;Fundaciones&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El fin de la eternidad&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Yo robot&lt;/em&gt;, pero el resto de sus novelas me parecían un pestiño, así que nunca estuvo entre mis favoritos. Por supuesto, me gustaban otros autores, como John Wyndham, Arthur Clarke o Theodore Sturgeon, pero quizá les había leído menos por aquel entonces y, en cualquier caso, no formaban parte de mis santa trinidad infantil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Siendo un abducido por la cf, como yo era, no me nutría sólo de literatura, sino también de material audiovisual. No había demasiado cine de cf por aquellos tiempos (al menos buen cine), así que no tenía mucho donde elegir. Me encantaban &lt;em&gt;El enigma de otro mundo&lt;/em&gt;, de Nyby/Hawks, y&lt;em&gt; Planeta Prohibido&lt;/em&gt;, de Wilcox, y &lt;em&gt;La invasión de los ladrones de cuerpos&lt;/em&gt;, de Siegel, y &lt;em&gt;El increíble hombre menguante&lt;/em&gt;, de Arnold, y &lt;em&gt;Ultimatum a la Tierra&lt;/em&gt;, de Wise. Y poco más, porque no había mucho más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Curiosamente, creo que la TV me ofreció por aquel entonces más, y en ocasiones mejor, material de cf que el cine. Y también productos muy malos que, entonces, me encantaban. Por ejemplo, &lt;em&gt;Viaje al fondo del mar&lt;/em&gt;; las aventuras de un submarino ultramoderno (el &lt;em&gt;Seaview&lt;/em&gt;) que solía encontrarse con monstruos gigantes y/o alienígenas cabrones. Estaba producida por Irwin Allen, que también tenía otras series de cf que me chiflaban: &lt;em&gt;El túnel del tiempo&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Perdidos en el espacio&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Tierra de gigantes&lt;/em&gt;. Todas eran malas, material de derribo, productos de reciclaje, pero coño, yo era un niño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Otra de mis series favoritas era &lt;em&gt;Los invasores&lt;/em&gt;. La Tierra sigilosamente invadida por malintencionados ETs que adoptaban nuestro aspecto, salvo por el hecho de no poder doblar el dedo meñique (como snobs bebedores de te). Huelga decir que en el colegio todos íbamos con el meñique tieso. Probablemente la serie era mediocre, y desde luego repetitiva, pero reflejaba a la perfección el espíritu paranoico de la cf escrita durante la Guerra Fría.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y no puedo olvidarme de las “supermarionetas” de Gerry Anderson. Telefilms de cf protagonizados por marionetas cabezonas muy realistas. La primera que vi, y que casi nadie recuerda, era &lt;em&gt;Supercar&lt;/em&gt;, las aventuras de un coche volador. Yo tenía nueve o diez años, así que era de mi etapa pre-cf. Luego vinieron &lt;em&gt;Los guardianes del espacio&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;Thunderbirds&lt;/em&gt;), que me encantaba, y por último &lt;em&gt;El capitán Escarlata&lt;/em&gt;. Cuando se estrenó en España yo tenía 15 o 16 años y me sentía demasiado mayor para ver telefilms de marionetas, pero me gustaban los guiones de esa serie, así que la veía medio a escondidas y totalmente avergonzado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En la tele había mucho material infantiloide de cf, pero también productos de calidad. Como por ejemplo &lt;em&gt;Star Trek&lt;/em&gt;, la serie original, con guiones muchas veces escritos por conocidos autores de cf. O mitos de la TV (y de la cf), como &lt;em&gt;Rumbo a lo desconocido&lt;/em&gt; (&lt;em&gt;The Outer limits&lt;/em&gt;) o la prodigiosa &lt;em&gt;The Twilight Zone&lt;/em&gt;. También había series que, sin ser cf, recurrían con frecuencia al género. En primer lugar &lt;em&gt;Los vengadores&lt;/em&gt;, con Patrick McNee y mi adorada, ay, Diana Rigg, donde se mezclaba el espionaje, la cf y el puro cómic, añadiéndole al cóctel grandes dosis de humor británico. O la divertidísima Jim West, que era un western, pero también espionaje y cf en plan steampunk &lt;em&gt;avant la lettre&lt;/em&gt;. Me encantaba esa serie y jamás olvidaré a su principal supervillano, Miguelito Loveless, enano, megalómano y excéntrico mad doctor. Más adelante llegó otra serie también mítica que mezclaba el espionaje (tan en boga en los 60) con la cf: &lt;em&gt;El prisionero&lt;/em&gt;, un delirio pop que aún hoy en día sigue resultando extraño y transgresor. Pero esa serie llegó más tarde, en el 69, y corresponde al comienzo de otra etapa de mi vida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por último, dos rarezas que lo son por ser productos españoles:&lt;em&gt; Mañana puede ser verdad&lt;/em&gt; e &lt;em&gt;Historias para no dormir&lt;/em&gt;, ambas de Chicho Ibáñez-Serrador. La segunda pertenecía al género de terror, pero la primera era pura cf, historias originales de Ibáñez-Serrador o adaptaciones de autores anglosajones, como Bradbury y Heinlein. Algún día hablaré largo y tendido sobre Chicho, pero ahora me limitaré a decir que esas dos series de terror y cf fueron, allá por mediados de los franquistas 60, y para un chaval con la cabeza en las nubes como era yo, algo así como rayos de luz entre las tinieblas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La década de los 60 estaba a punto de acabarse; yo tenía unos 16 años. Tras una impetuosa inmersión en la cf, en la que devoré de todo, incluyendo muchas piezas indigestas, comenzaba a ser selectivo y a formarme mi propio criterio sobre lo que me gustaba y lo que no. Al mismo tiempo, y gracias a la influencia de mi hermano Eduardo, comencé a leer otra clase de literaturas. Entre tanto, y aunque yo no lo sabía, la cf estaba cambiando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por aquel entonces entraron en mi vida dos importantísimas publicaciones de cf: la colección (y editorial) Minotauro y la revista &lt;em&gt;Nueva dimensión&lt;/em&gt;. Y un autor que cambió radicalmente mi forma de entender el género: Ray Bradbury. Y una epifanía: &lt;em&gt;2001. Una odisea del espacio&lt;/em&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero eso en el próximo post.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-3657877259117374334?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/3657877259117374334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=3657877259117374334' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3657877259117374334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3657877259117374334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/11/la-ciencia-ficcion-y-yo-iii.html' title='La ciencia ficción y yo (III)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-KhtkphtSaYM/TrfU2S6idcI/AAAAAAAABPE/qqSkpDjDW-k/s72-c/Ultimatum+a+la+Tierra+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-4363203261454807064</id><published>2011-10-31T20:26:00.000+01:00</published><updated>2011-10-31T20:26:43.855+01:00</updated><title type='text'>Noche de monstruos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-BuFHHnf58xw/Tq72GL2inwI/AAAAAAAABO0/1k8kSSz4h5U/s1600/Halloween+2011+2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" ida="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-BuFHHnf58xw/Tq72GL2inwI/AAAAAAAABO0/1k8kSSz4h5U/s320/Halloween+2011+2.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Noche de brujas y fantasmas, amigos míos; el samhain celta, halloween. Por las calles merodean pequeños monstruos en busca de presas con las que poder saciar su hambre de chucherías. Ya sabéis lo mucho que me gusta esta fiesta, la única celebración abiertamente pagana en monótono catálogo de aburridas fiestas cristianas. Sin embargo, este año me había olvidado por completo de ella, así que no tengo chucherías con que obsequiar a los muertos vivientes ni nada previsto para Babel. Improvisemos pues.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A todos los merodeadores un consejo: esta noche dejad algo de comida en vuestra puerta o en el alféizar de una ventana, para evitar que los difuntos, cuando salgan de sus tumbas, os devoren. ¿O es que no habéis visto&lt;em&gt; The Walking Dead&lt;/em&gt;? Y un regalo: un relato, pero no mío. Ya que hablaba de él en la última entrada, os voy a dejar aquí un relato ultracorto del gran Fredric Brown. Se llama &lt;em&gt;La respuesta&lt;/em&gt;, fue publicado en 1954 y, por supuesto, es un cuento de terror. Espero que os guste tanto como a mí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Feliz halloween, merodeadores.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;La respuesta&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Fredric Brown&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;em&gt;Dwar Ev soldó ceremoniosamente con oro la conexión final. Los ojos de una docena de cámaras de televisión le observaban, y el subéter transmitía al universo una docena de imágenes de lo que estaba haciendo.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Se enderezó, hizo una seña a Dwar Reyn y se acercó al interruptor que completaría el contacto cuando lo accionara. El interruptor conectaría, simultáneamente, todos los grandes ordenadores todos los planetas habitados del universo -noventa y seis mil millones de planetas- en un supercircuito que los convertiría en un superordenador, una máquina cibernética que combinaría todo el conocimiento de las galaxias.&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Dwar Reyn habló brevemente a los billones de seres que observaban y escuchaban. Después permaneció un instante en silencio.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -Ahora, Dwar Ev –dijo después de la pausa.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Dwar Ev accionó el interruptor. Se produjo un poderoso zumbido; la energía de noventa y seis mil millones de planetas. A lo largo de los kilómetros que medía el panel de control se encendieron y apagaron multitud de lucecitas.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Dwar Ev retrocedió un paso y lanzó un profundo suspiro.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -El honor de formular la primera pregunta te corresponde a ti, Dwar Reyn.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;-Gracias -repuso Dwar Reyn-. Será una pregunta que ninguna máquina cibernética ha sido capaz de contestar hasta ahora.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Se volvió hacia la máquina.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -¿Existe Dios? –preguntó.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Una potente voz respondió sin vacilar y sin que sonara ni un relé.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -Ahora sí –dijo.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Un súbito temor se reflejó en la cara de Dwar Ev. Dio un salto para intentar apagar la máquina.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Y de un cielo sin nubes surgió un rayo que lo derribó y fundió para siempre el interruptor.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-4363203261454807064?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/4363203261454807064/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=4363203261454807064' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/4363203261454807064'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/4363203261454807064'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/10/noche-de-monstruos.html' title='Noche de monstruos'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-BuFHHnf58xw/Tq72GL2inwI/AAAAAAAABO0/1k8kSSz4h5U/s72-c/Halloween+2011+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-2897965406257324980</id><published>2011-10-27T12:06:00.001+02:00</published><updated>2011-10-27T12:11:42.907+02:00</updated><title type='text'>La ciencia ficción y yo (II)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-goRfvcsACtc/TqksNlO4WtI/AAAAAAAABOk/CYcOh4oA7fI/s1600/Universo+de+locos.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ida="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-goRfvcsACtc/TqksNlO4WtI/AAAAAAAABOk/CYcOh4oA7fI/s1600/Universo+de+locos.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Permitidme un breve repaso a la historia de la cf (los &lt;em&gt;connoisseurs&lt;/em&gt; os lo podéis saltar). Aunque algunos se empeñan en buscar los antecedentes del género en la antigüedad, remontándose a Luciano de Samosata, a los vedas hindúes o incluso al poema de Gilgamesh, existe la convención general de que la primera novela de cf fue &lt;em&gt;Frankenstein, el moderno Prometeo&lt;/em&gt; (1818), de Mary Shelley. En efecto, aunque esa obra es puro género gótico, por primera vez el elemento fantástico no procede de lo sobrenatural, sino de la ciencia (la ciencia de la época, claro; en concreto, las teorías de Luigi Galvani).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A partir de entonces se extiende un largo periodo donde se cuece lo que podríamos llamar la proto-cf, con autores como Edgar Alan Poe, Jack London, Bulwer Lytton, Bellamy, Stevenson y, sobre todo, el gran Julio Verne.&amp;nbsp;A finales de siglo se publica &lt;em&gt;La máquina del tiempo&lt;/em&gt; (1895), de H. G. Wells, el auténtico padre de la cf, pues fue él quien exploró y delimitó sus principales temáticas (el viaje por el espacio y el tiempo, los contactos con alienígenas, la investigación biológica, la guerra espacial...) En realidad, Wells inventó la cf como género independiente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero la consolidación no se produjo en Europa, sino en Estados Unidos. Aquí conviene aclarar algo: la cf moderna, con todas las excepciones que queramos, es un género básicamente anglosajón y, sobre todo, norteamericano. Las obras de Verne y de Wells eran tremendamente populares en Estados Unidos, así que un emigrante luxemburgués, Hugo Gernsback, editó varias revistas pulp dedicadas a publicar relatos de esa temática. Entre ellas, Amazing Stories, donde en 1926 el género adquirió su actual nombre: ciencia ficción.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En realidad, la cf que publicaba Gernsback no tenía nada de nuevo; era el viejo “romance científico” del siglo anterior, historias que mezclaban aventuras clásicas y ciencia. Pero pronto le salieron imitadores, editores que lanzaron nuevas revistas pulp de cf, y, como no podían pasarse la vida reeditando a Verne y Wells, comenzaron a buscar escritores autóctonos. Escritores baratos, por supuesto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En la década siguiente, los 30, la cf alcanzó una gran popularidad en USA, centrándose, sobre todo, en el subgénero de aventuras espaciales, el llamado &lt;em&gt;space opera&lt;/em&gt;. Entre los autores principales destacan Ray Cummings, E. E. Smith, Jack Williamson o Edmond Hamilton. Se trata de novelas pulp, historias muy ingenuas llenas de peripecias y escritas sin la menor ambición literaria. Puro entretenimiento de escaso nivel (aunque a veces deliciosamente imaginativo y loco).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En 1938, el joven fan John W. Campbell fue nombrado director de la revista de cf Astounding Stories. Campbell tenía las ideas muy claras acerca de lo que debería ser la cf, así que reclutó una “cuadra” de escritores noveles que, con el tiempo, se convirtieron en las máximas estrellas del género. Entre ellos, Isaac Asimov, Robert Heinlein o Theodore Sturgeon. Campbell quería sacar a la cf del fangoso pozo del pulp, pero no en tanto a lo que a estilo literario se refiere, sino en cuanto a solidez argumental y narrativa. Lo cierto es que consiguió su meta en cierta medida; bajo su influencia, la cf se volvió más seria y rigurosa, y también más ambiciosa. Tanto es así que los americanos denominan al “reinado” de Campbell (la década de los 40, básicamente) &lt;em&gt;La Edad de Oro de la cf&lt;/em&gt;. Chorradas, por supuesto. Campbell ayudó a evolucionar la cf, es verdad, pero también la encorsetó. Se centraba demasiado en la ciencia y la tecnología, se quedaba en la superficie sin llegar a profundizar. Obviaba los temas comprometidos, y si aparecía un alienígena en su revista tenía que ser más malo que la quina. &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(Nota: Campbell es el autor de &lt;em&gt;Who Goes There?&lt;/em&gt;, el relato que dio origen a la(s) película(s) &lt;em&gt;La Cosa&lt;/em&gt; -la versión de Nyby y la de Carpenter- y a la recién estrenada precuela del mismo título, de Matthijs van Heijningen; esa historia es el paradigma del ET cabrón).&lt;/span&gt; Además, qué demonios, Campbell era un pirado de las teorías extravagantes. Baste decir que fue el primer gran impulsor de la dianética, origen de la cienciología.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La década de los 50 estuvo marcada por la influencia de dos revistas de cf: Galaxy y The Magazine of Fantasy &amp;amp; Science Fiction. Sus respectivos editores, Horace Gold y Anthony Boucher, fueron los responsables de que el género abandonara definitivamente el pulp. Con ellos, la cf se volvió definitivamente adulta; además de prestarse más atención a la calidad literaria de los textos, el género se abrió a temáticas antes vedadas, como la política, el sexo o la religión, y amplió el término “ciencia”, comenzando a explorar otras disciplinas, las humanísticas, como la psicología, la antropología o la sociología. Los yanquis llaman a esta época &lt;em&gt;La Edad de Plata&lt;/em&gt;, pero en realidad fue la verdadera edad de oro del género, con el definitivo encumbramiento de lo mejores autores de la década anterior y la aparición de nuevos talentos como Philip K. Dick, Ray Bradbury, Frederik Pohl o Robert Sheckley.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A mediados de la siguiente década se produjo una gran, y finalmente fallida, revolución en el género, la &lt;em&gt;New Thing&lt;/em&gt;, pero de eso hablaremos más adelante. Ahora volvamos a mí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me aficioné a la cf a mediados de los 60, cuando era un niño. Supongo que los merodeadores más jóvenes no tienen muy claro cómo era esa época en España, porque en Occidente fue una década de cambio y revolución, de optimismo y psicodelia. Pero aquí no. No hacía mucho que habíamos salido de una larguísima posguerra (si es que habíamos salido) y la dictadura le había quitado el poder a la Falange para entregárselo a los tecnócratas del Opus, que iniciaron lo que se llamó el &lt;em&gt;desarrollismo&lt;/em&gt;. Poco a poco, España comenzó a modernizarse y se mejoró el nivel de vida, lo que incrementó el número&amp;nbsp;de la clase media, que hasta entonces era prácticamente inexistente. No obstante, el reparto de la riqueza era muy desigual y las libertades seguían bajo mínimos. El &lt;em&gt;desarrollismo&lt;/em&gt; se notaba algo en las grandes ciudades, pero el resto del país seguía sumido en la miseria económica, moral y cultural. España, a mediados de los 60, era oscura, iletrada, catoliquísima, paleta, reprimida, atrasada; las infraestructuras eran nefastas, la censura estaba a la orden del día, carecíamos de libertades democráticas y todo el poder estaba en manos de un anciano y miserable dictador, el último vestigio de los fascismos europeos. España, en los 60,&amp;nbsp;era deprimente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Aunque, claro, yo era un niño y no me daba del todo cuenta. Sabía que Franco era un hijoputa porque se lo oía decir a mis hermanos mayores, y pensaba, porque me parecía evidente, que la democracia era más justa que la imposición por la fuerza. Pero había nacido en ese entorno y todo me resultaba normal. Salvo por algo: las películas americanas. El mundo y la sociedad que mostraban esas películas se me antojaba algo así como un universo paralelo luminoso y deseable. Todo era moderno en esas películas, mientras que en España todo parecía antiguo, rancio y polvoriento, como una sacristía. Yo quería vivir en las películas americanas, pero me había tocado habitar en el neorrealismo. Eso, incluso para un niño, resultaba patético.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Vale, el mundo que me rodeaba era cutre y mediocre, oscuro y asfixiante, pero yo tenía un secreto: en una vida paralela, viajaba por el espacio, me relacionaba con alienígenas, visitaba otros mundos, retrocedía al pasado o me aventuraba en el futuro, poseía poderes psí, algunos de mis mejores amigos eran mutantes, veía cosas que no creeríais: naves en llamas más allá de Orión, rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tanhauser... Resultaba liberador; vivía en un mundo pequeño, pero mi universo literario era descomunal; la galaxia entera y más allá. Si ahora dices que eres aficionado a la cf, es probable que te tomen por un friki. Pero ser aficionado a la cf en los 60 era, sencillamente, raro de cojones. Yo me sentía diferente. Y me gustaba serlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Durante la primera mitad del siglo XX, no se publicó en España prácticamente nada de cf. Las primeras publicaciones fueron la colección Futuro (1953-1954), creada, coordinada y en su mayor parte escrita por mi padre, y la revista argentina Más Allá (1953-1957), basada en la norteamericana Galaxy. Poco después apareció la colección Nebulae (1955-1967), de Edhasa, que a lo largo de sus 140 títulos publicó a los principales autores anglosajones de los 40 y 50. Después vinieron las colecciones Galaxia y Cenit, con terribles traducciones y pésimas ediciones. En cualquier caso, dada la virginidad española respecto al género, había unas tres décadas de material de cf&amp;nbsp;por publicar, así que se publicaba de todo, sin mucho orden ni demasiado concierto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y yo, con doce, trece, catorce años, me lo zampaba todo sin pestañear. Lo bueno, lo malo y lo peor. No obstante, poco a poco, iba desarrollando mi propio juicio crítico. Los viejos &lt;em&gt;space operas&lt;/em&gt; y los acartonados relatos pulp comenzaban a aburrirme, así que empecé a buscar otra clase de cf. Y la encontré. Durante mi niñez, tres eran mis autores de cf favoritos: Fredric Brown, Cliford D. Simak y Robert Heinlein.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es curioso. Escribiendo esto me doy cuenta de lo mucho que han influido en mí, como escritor y como persona, esos tres autores. Así que hablaré un poco de ellos en la próxima entrada.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-2897965406257324980?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/2897965406257324980/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=2897965406257324980' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2897965406257324980'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2897965406257324980'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/10/la-ciencia-ficcion-y-yo-ii.html' title='La ciencia ficción y yo (II)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-goRfvcsACtc/TqksNlO4WtI/AAAAAAAABOk/CYcOh4oA7fI/s72-c/Universo+de+locos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-679415430069836591</id><published>2011-10-24T12:59:00.000+02:00</published><updated>2011-10-24T12:59:22.467+02:00</updated><title type='text'>Atienza</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-NbYwHfVEHZQ/TqVBIqE5RoI/AAAAAAAABOc/Io4y0nROFfg/s1600/atienza2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" rda="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-NbYwHfVEHZQ/TqVBIqE5RoI/AAAAAAAABOc/Io4y0nROFfg/s1600/atienza2.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Disculpad que haga un pequeño paréntesis en la recién iniciada serie de post acerca de la ciencia ficción, pero a fin de cuentas se trata de algo que tiene que ver, en parte, con la cf. El pasado 16 de junio, a los 80 años de edad, murió Juan García Atienza. Yo me enteré el viernes pasado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Juan G. Atienza era un personaje curioso de aún más curiosa trayectoria. Nació en Valencia el 18 de julio de 1930&amp;nbsp;y estudió Filología Románica en la Complutense de Madrid, pero su gran vocación era el cine. Trabajó durante un tiempo como ayudante de dirección, hasta que en 1964 dirigió su primera película, &lt;em&gt;Los dinamiteros,&lt;/em&gt; una comedia sobre unos jubilados que planean el asalto a un banco. Creo que ni se llegó a estrenar, así que Atienza pasó a formar parte del grupo de los directores malditos, con una sola obra. Yo la vi en la tele hace un millón de años (en algún momento de los 70), y no estaba nada mal. El caso es que, tras su fracaso en el cine, comenzó a escribir ciencia ficción y publicó dos antología de relatos en la colección Nebulae: &lt;em&gt;La máquina de matar&lt;/em&gt; (1966) y &lt;em&gt;Los viajeros de la gafas azules&lt;/em&gt; (1967), convirtiéndose en uno de los precursores del género en nuestro país. Entre tanto, trabajaba en TVE, rodando documentales sobre la España medieval y una serie de ficción llamada &lt;em&gt;Los paladines.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Fue mientras recopilaba datos para los documentales como descubrió lo que habría de ser su segunda, y definitiva, gran vocación: la historia oculta (intrahistoria lo llamaba él), las sociedades secretas y las conspiraciones, las órdenes de caballería, el hermetismo, la alquimia, la heterodoxia. Sobre estos temas publicó más de cincuenta libros y estaba considerado una autoridad mundial. Yo intenté leer algunas de sus obras, pero no tardé mucho en abandonarlas. Creo que, a partir de indicios muy vagos, Atienza llegaba a conclusiones excesivas; por ejemplo, su interpretación de los topónimos resultaba, por decirlo con suavidad, demasiado imaginativa. En cualquier caso, hay que reconocer que era un autor mucho más serio y documentado que otros “investigadores de lo oculto".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No obstante, hay un libro de Atienza que manejaba, y manejo, con mucha frecuencia: &lt;em&gt;La Guía de la España mágica &lt;/em&gt;(1981), una recopilación de, como su título indica, los lugares más “mágicos” de nuestro país. Yo no creo en la magia, pero sí creo que hay lugares metafóricamente “mágicos”, y ese libro es una excelente guía para encontrarlos. Por eso lo he llevado, y llevo, en todos mis viajes por España, y gracias a él he conocido lugares tan mágicos como el extraño cementerio de Santa María a Nova, en Noia, la Pedra do Cribo, en Pontevedra, o la necrópolis de Nuestra Señora de la Luz, en Cáceres.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pues bien, en el prólogo de la &lt;em&gt;Guía&lt;/em&gt;, Atienza ponía su dirección de Madrid y le pedía a los lectores que si conocían algún “lugar mágico” que no estuviese incluido en el libro, se lo hicieran saber. En verano de 1991 (el verano del fallido golpe de estado en Rusia), yo había estado con mi familia pasando las vacaciones en Galicia y, durante mis recorridos por esa maravillosa región, había descubierto tres o cuatro lugares “mágicos”, así que le escribí a Atienza una carta comunicándole mis hallazgos. Atienza me respondió con una larga carta en la que me daba las gracias y comentaba algunos de los temas de mi misiva. Yo contesté y así se inició una breve relación epistolar que se interrumpió cuando, en una de sus cartas, Atienza sacó el tema de la “energía telúrica” y los “lugares de poder”. Él creía en eso, pero yo no, y así se lo hice saber en mi respuesta, añadiendo que lo que sí creía es que hay lugares que, por sus características topográficas, arquitectónicas o históricas, pueden afectar psicológicamente, provocando algo así como&amp;nbsp;estados alterados de conciencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero Atienza creía firmemente en la existencia real de lo “telúrico” (y también de lo paranormal) y en su última carta parecía un poco molesto por mi escepticismo. Supongo que le defraudé; nos interesaban temas similares, pero de forma muy diferente. El caso es que le escribí otra carta y el ya no me respondió. Y ahí se acabó mi relación con Atienza; nunca le conocí en persona y jamás volvimos a intercambiar epístolas. Aunque supongo que no se enfadó mucho conmigo, porque en 2002 publicó la &lt;em&gt;Nueva guía de la España mágica&lt;/em&gt; (en realidad una reedición de la anterior con algunos añadidos) y en el listado de agradecimientos figura mi nombre y me dedica una amable frase.&amp;nbsp;Fue agradable&amp;nbsp;saber que me recordaba con cariño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por lo poquísimo que pude conocerle, creo que Atienza era un hombre culto, inteligente, amable y lleno de curiosidad. También estaba un poquito pirado (sólo un poquito), pero no me cabe duda de que era absolutamente honesto. Creía en todo lo que escribía. Lamento que haya muerto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y también lamento haber tardado cuatro meses en enterarme. Por lo visto, la noticia de su fallecimiento no apareció en ningún medio de comunicación, salvo en los especializados en esoterismo. Al parecer, no era un asunto de interés. Qué rabia me da muchas veces este país ... De acuerdo, Atienza no era un historiador “serio”, de esos que en la Academia tildan al régimen franquista de, simplemente, “autoritario”. Era un heterodoxo, un miembro de esa clase de personas que van a contracorriente y que tanto le gustaban a él (escribió una &lt;em&gt;Guía de los heterodoxos españoles&lt;/em&gt;). Y probablemente se equivocó muchísimo, es cierto. Pero también era el máximo representante español de esa línea ensayística que inauguró &lt;em&gt;El retorno de los brujos&lt;/em&gt;, de Pauwels y Bergier, y la revista &lt;em&gt;Planète&lt;/em&gt;, y creo que, aunque sólo sea por eso, los medios deberían haberle dedicado un breve adiós.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Adiós pues, Juan G. Atienza, amigo al que nunca conocí, pero cuya &lt;em&gt;Guía&lt;/em&gt; me condujo a lugares evocadores y románticos. Gracias por los buenos momentos que me has hecho pasar. Espero que tú tuvieras razón, y no yo, y que ahora tu espíritu esté vagando de lugar de poder en lugar de poder, siguiendo las redes telúricas que los conectan. Aunque lo dudo mucho, qué le vamos a hacer. A veces, ser tan escéptico como yo resulta de lo más aburrido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ksTPbdXKtvA/TqU__vJG-UI/AAAAAAAABOU/J31lqo_00vc/s1600/Gu%25C3%25ADa+de+la+Espa%25C3%25B1a+m%25C3%25A1gica.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" rda="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-ksTPbdXKtvA/TqU__vJG-UI/AAAAAAAABOU/J31lqo_00vc/s200/Gu%25C3%25ADa+de+la+Espa%25C3%25B1a+m%25C3%25A1gica.jpg" width="135" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-679415430069836591?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/679415430069836591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=679415430069836591' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/679415430069836591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/679415430069836591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/10/atienza.html' title='Atienza'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-NbYwHfVEHZQ/TqVBIqE5RoI/AAAAAAAABOc/Io4y0nROFfg/s72-c/atienza2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-3494155806947453125</id><published>2011-10-13T13:01:00.001+02:00</published><updated>2011-10-13T18:14:38.224+02:00</updated><title type='text'>La ciencia ficción y yo (I)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-cr-T7oZWGb0/TpbEXLD5b_I/AAAAAAAABN8/OpHoPISxPxQ/s1600/M%25C3%25A1s+all%25C3%25A1+43.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" oda="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-cr-T7oZWGb0/TpbEXLD5b_I/AAAAAAAABN8/OpHoPISxPxQ/s320/M%25C3%25A1s+all%25C3%25A1+43.jpg" width="224" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace no mucho leí –o, mejor dicho, intenté leer- la novela &lt;em&gt;El fondo del cielo&lt;/em&gt;, de Rodrigo Fresán. Se trata de un texto rabiosamente experimental que cuenta una historia de amor a tres bandas; es decir, tres jóvenes amigos enamorados de la misma muchacha. Cuenta más cosas, pero no sé a ciencia cierta qué. Al principio parecía sencillamente rara, aunque hasta cierto punto comprensible, pero al llegar a la segunda parte dejé radicalmente de entender lo que el autor me contaba. No digo que sea una mala novela; posiblemente mi paladar literario no está preparado para platos tan exóticos, y no hay que descartar que mi cerebro se paralice ante tamaño cripticismo. No, no sé si &lt;em&gt;El fondo del cielo&lt;/em&gt; es una obra buena o mala, porque, primero, no soy un lector tan sofisticado; segundo, no acabé de leerla y, tercero, apenas entendí nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sin embargo, pese a que el texto era farragoso y aunque la vaga historia que contaba no me interesaba un pijo, seguí leyendo mucho más de lo que en otras circunstancias hubiera leído. ¿Por qué? Pues porque, como el mismo autor señala, &lt;em&gt;El fondo del cielo&lt;/em&gt; no es una novela &lt;strong&gt;&lt;u&gt;de&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt; ciencia ficción, pero sí una novela &lt;strong&gt;&lt;u&gt;con&lt;/u&gt;&lt;/strong&gt; ciencia ficción. El texto cuenta la historia de tres adolescentes neoyorquinos que, en la década de los 50, fundan un grupo de aficionados a la ciencia ficción (cf en lo sucesivo) llamado “Los lejanos”. Luego se enamoran de la misma chica (rara), y después aparece un extraterrestre o algo así... y no recuerdo mucho más. El caso es que en la novela hay diversas reflexiones sobre el género y se hace referencia a varios autores, a veces llamándolos por su nombres y otras con nombres falsos (ignoro por qué). Pero nada de eso en sí mismo me hubiera hecho seguir leyendo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La cuestión es que Rodrigo Fresán fue, de niño y adolescente, un gran aficionado a la cf. Además, Fresán tiene diez años menos que yo, pero, en lo que a cf se refiere, somos de la misma generación. Pues bien, en muchos momentos de su novela, Fresán evoca lo que sentía cuando era adicto a la cf y reflexiona sobre las emociones y pensamientos que el género le provocaba. Y resulta que esos sentimientos y reflexiones coinciden punto por punto con los míos. Leí &lt;em&gt;El fondo del cielo&lt;/em&gt; más de lo aconsejable porque esas partes del texto me ayudaban a recordar mi pasado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Permitidme una aseveración muy discutible: no hay género que provoque más asombro y maravilla en la mente de un niño que la cf. Pero, antes de debatir sobre esta idea, vamos a dejar algo claro. ¿Qué es la cf? Muchos merodeadores de Babel son encallecidos expertos en el tema, pero otros apenas lo conocen y, además, con frecuencia se confunde la fantasía con la cf. La verdad es que se trata de un género muy difícil de definir; de hecho, no hay ninguna definición totalmente satisfactoria, así que aquí va un puñados de ellas:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;"La ciencia ficción es la rama de la literatura que trata sobre las respuestas humanas a los cambios en el nivel de la ciencia y la tecnología". Isaac Asimov.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;"Más aún que en su temática, el parentesco de la ciencia ficción con la ciencia estriba en su método, en su carácter eminentemente especulativo: partiendo de unas premisas imaginarias, contrafácticas (generalmente obtenidas por la extrapolación de la realidad actual), desarrolla sus consecuencias conservando la lógica del mundo ficticio creado". Carlo Frabetti.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;"La ciencia ficción es un género de narraciones imaginarias que no pueden darse en el mundo que conocemos, debido a una transformación del escenario narrativo, basado en una alteración de coordenadas científicas, espaciales, temporales, sociales o descriptivas, pero de tal modo que lo relatado es aceptable como especulación racional". Eduardo Gallego y Guillem Sánchez.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La escritora Judith Merrill dijo: "Es la literatura de la imaginación disciplinada". Aunque, en el fondo, toda literatura es eso, así que yo corregiría la frase así: “Cf es la literatura de la fantasía disciplinada”. Lo cual me lleva a mi propia definición (o a una de ellas): “Cf es una rama de la literatura fantástica que se aleja de lo sobrenatural y se rige por lo racional o pseudoracional”. ¿Demasiado general? Por supuesto, pero creo que señala un aspecto importante del género: la verosimilitud. La cf ha de ser verosímil, la fantasía no. Philip K. Dick lo expresó así: "La fantasía trata de aquello que la opinión general considera imposible: la ciencia ficción trata de aquello que la opinión general considera posible bajo determinadas circunstancias".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Volvamos a mi aventurada afirmación: no hay género que provoque más asombro y maravilla en la mente de un niño que la cf. ¿Por qué? A fin de cuentas, el fantasy, que tan de moda está ahora, puede ofrecer a cualquier joven tantas, o más, maravillas y asombros que la cf. Bueno, en cierto modo sí, pero hay una sutil diferencia. Cuando lees &lt;em&gt;El señor de los anillos&lt;/em&gt;, o &lt;em&gt;Canción de hielo y fuego&lt;/em&gt;, o las historias de Harry Potter, puedes maravillarte y asombrarte muchísimo, pero sabes que no existen los hobbits, ni los dragones, ni la magia; jamás verás un elfo ni jugarás al quidditch montado en una escoba. Sin embargo, quizá sí veas a un alienígena o viajes al espacio en un cohete; no es probable, pero sí posible. Es decir, las ensoñaciones del fantasy sólo son eso, ensoñaciones; sin embargo, cabe la posibilidad (o eso parece) de que los sueños de la cf se conviertan, en algún momento, en realidad. Y esa sutil diferencia hace que el asombro y la maravilla se multipliquen por mil.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Demonios, es que a mí mismo me sucedió. De pequeño, había leído &lt;em&gt;De la Tierra a la Luna&lt;/em&gt;, de Verne, y &lt;em&gt;Los primeros hombres en la Luna&lt;/em&gt;, de Wells, y &lt;em&gt;El hombre que compró la Luna&lt;/em&gt;, de Heinlein, y allí estaba yo el 20 de julio de 1969, contemplando con los ojos como platos cómo Armstrong se daba un garbeo por nuestro satélite. La cf es una mezcla de realismo y fantasía, y ese cóctel puede generar en la mente del lector un profundo sentimiento de asombro, lo que los anglosajones llaman &lt;em&gt;sense of wonder&lt;/em&gt;, sentido (o, mejor, “sensación”) de la maravilla.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No recuerdo cuál fue mi primer contacto con la cf. Supongo que los tebeos de Superman, aunque sobre todo el Flash Gordon de Dan Barry. También leí de muy niño a Julio Verne y alguna de las novelas de Wells. Además, mi padre, José Mallorquí, había coordinado la primera colección española de cf, &lt;em&gt;Futuro&lt;/em&gt;; pero eso lo leí más tarde. En realidad, la culpa fue de mi hermano (14 años) mayor, José Carlos, que era aficionado al género y tenía la costumbre de ir dejando tiradas por todas partes las novelas que leía. Un día, tendría yo once o doce años, hojeé uno de los libros de mi hermano –en realidad una revista, el número 43 de &lt;em&gt;Más Allá&lt;/em&gt;- y me encontré con un cuento de Sprague de Camp llamado &lt;em&gt;Un rifle para el dinosaurio&lt;/em&gt;, que trataba sobre viajes en el tiempo y cazadores de dinos. A mí, por aquella época y como a todos los niños, me chiflaban los dinosaurios, así que devoré el relato. Y me quedé maravillado. ¡Cabía la posibilidad de que, en un futuro, pudiera viajar al pasado y ver dinosaurios! Hoy en día creo que si algo ha demostrado la cf es que es imposible viajar al pasado, porque enseguida empiezan a aparecer paradojas por todas partes, pero aquel relato, para los ojos de un niño, convertía en verosímil lo extraordinario. ¿Veis?, ésa es la diferencia entre cf y fantasy.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El caso es que&amp;nbsp;ese cuento me impactó, así que supongo (porque no lo recuerdo) que leí más cuentos de cf. Hasta que un día, poco después, leí mi primera novela de cf moderna (“moderna” en el sentido histórico del género), &lt;em&gt;Los reyes de las estrellas&lt;/em&gt;, de Edmond Hamilton. Era puro pulp, un vulgar space opera (aventuras espaciales al estilo Star Wars), una novela, reconozcámoslo, francamente mala y ya por aquel entonces (mediados de los 60) anticuada, pero a mí me maravilló. Un futuro remoto, imperios galácticos que abarcaban miles de planetas, astronaves, superarmas que no destruyen la materia, sino el mismísimo espacio... Joder, yo era un niño, así que me quedé alucinando en colorines. En ese mismo instante fui abducido por la cf y durante la siguiente década me zambullí de lleno en el género.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Leía de todo, sin el menor juicio crítico, buscando asombro y maravilla igual que un yonqui en pos de su chute diario. Sin embargo, poco a poco, fui desarrollando mis propias preferencias, mi particular canon del género. Y así descubrí que no es maravilla y asombro lo único que ofrece la cf, sino también reflexión y estética. Pero eso, amigos míos, ocurrió más tarde.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;NOTA: &lt;strong&gt;¿Otra serie de entradas temáticas?&lt;/strong&gt; Sí, qué le vamos a hacer. Pero no será una serie demasiado larga &lt;strong&gt;¿Y de nuevo centrada en ti mismo?&lt;/strong&gt; Ya, pero es mi blog, ¿no? &lt;strong&gt;¿Y sobre un tema, la cf, que muchos desconocen por completo?&lt;/strong&gt; Bueno, así pueden empezar a conocerlo. &lt;strong&gt;¿Y por qué demonios lo escribes?&lt;/strong&gt; Porque me sale de las narices, coño, basta ya de preguntitas. &lt;strong&gt;¿Sabes que eres un maleducado y un gilipollas?&lt;/strong&gt; Sí, desde hace tiempo. En cualquier caso, al final de la serie incluiré una breve reseña de lo que en mi opinión son los mejores autores y obras del género. Y, quién sabe, quizá eso pueda serle útil&amp;nbsp;a alguien.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-kmFr-FsYalI/TpbEfBEBTUI/AAAAAAAABOE/AtvzcmfdEew/s1600/el-fondo-del-cielo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" oda="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-kmFr-FsYalI/TpbEfBEBTUI/AAAAAAAABOE/AtvzcmfdEew/s200/el-fondo-del-cielo.jpg" width="117" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-3494155806947453125?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/3494155806947453125/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=3494155806947453125' title='17 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3494155806947453125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3494155806947453125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/10/la-ciencia-ficcion-y-yo.html' title='La ciencia ficción y yo (I)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-cr-T7oZWGb0/TpbEXLD5b_I/AAAAAAAABN8/OpHoPISxPxQ/s72-c/M%25C3%25A1s+all%25C3%25A1+43.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>17</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-3288983769685883456</id><published>2011-09-30T18:43:00.001+02:00</published><updated>2011-09-30T19:16:28.126+02:00</updated><title type='text'>Dos noticias</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-XLRa6c_hVbg/ToXxJsb5OwI/AAAAAAAABN4/gcP0zdIlbE0/s1600/maltrato_infantil.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="201" kca="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-XLRa6c_hVbg/ToXxJsb5OwI/AAAAAAAABN4/gcP0zdIlbE0/s320/maltrato_infantil.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A veces, como ocurre en este caso, escribo o digo algo que sé positivamente que será malinterpretado. Suele tratarse de temas sensibles sobre los que sólo se admite una opinión, la políticamente correcta, y no se acepta la menor matización. Por eso, cuando intento dar otro punto de vista sobre lo monolítico, suelo encontrarme con un rechazo frontal y, a mi modo de ver, poco meditado. Hoy mismo, por ejemplo, me ha ocurrido con Pepa, mi mujer. Esta mañana, en la radio, había dos noticias sobre violencia doméstica y de género. Ayer, un hombre entró en una iglesia de Madrid con una pistola, disparó y asesinó a una mujer embarazada, hirió a otra y luego se suicidó. Pepa, con toda razón, se ha puesto a despotricar contra ese hijo de puta y a echar pestes de que las cifras de asesinatos machistas sigan siendo tan altas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Entonces, iluso de mí, se me ha ocurrido decir que eso es inevitable. Si un hombre está dispuesto a morir con tal de matar a una mujer, ese cabronazo es imparable, no hay dios que le pueda impedir cometer ese crimen. Porque lo difícil es matar y salir impune, pero si estás dispuesto a palmarla... bueno, ahí tenéis a los islámicos pilotos del 11-S. Nada más expresar mi opinión, Pepa se ha cabreado conmigo y me ha espetado que, entonces, según yo, como el asunto no podía solucionarse totalmente, no había que hacer nada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Vaya, yo no había dicho eso. Claro que hay que hacer todo lo posible para prevenir los crímenes machistas, pero teniendo claro que jamás podrán evitarse del todo (del mismo modo que es imposible reducir a cero los accidentes de tráfico). Ahora bien –y aquí viene el matiz que me condena al infierno-, creo que, dentro de la violencia doméstica, se le da una excesiva relevancia a la violencia machista en detrimento de otro tipo de violencia que a mí se me antoja aún más grave: la que se ejerce contra los niños. ¿Y sabéis por qué? Porque las mujeres tienen voz, pero los niños no. Las mujeres pueden organizarse, hacerse oír, reclamar sus justos derechos, acudir a los medios de comunicación, presionar a la administración. Pero los niños no. Un niño maltratado es el ser más indefenso, patético y solitario del mundo, mil veces más que cualquier mujer. Y sin embargo, el maltrato infantil está mucho menos presente en el debate social que la violencia machista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Por qué he sacado el tema de los niños? Porque la segunda noticia de la radio hablaba de una mujer que, en Jaén, había ahogado en la bañera a sus dos hijos de 3 y 11 años. El niño mayor telefoneó a su padre pidiéndole auxilio; el&amp;nbsp;hombre estaba internado en un hospital por un accidente y avisó inmediatamente a la policía, pero cuando los servicios de socorro llegaron los niños ya estaban muertos. Es curioso, hace unos años Pepa y yo escuchamos una noticia prácticamente idéntica; otra mujer, creo que en Canarias, había ahogado a sus dos hijos en una bañera. Pepa dijo: “Pobre mujer; qué infierno debería de estar pasando para hacer algo así”. Entonces el que se cabreó fui yo. “¿Cómo que pobre mujer?”, dije. “Pobres niños, coño; esa mujer está loca o es una hija de puta, y en cualquier caso es una madre de mierda”. Pepa acabó dándome la razón, pero su actitud inicial fue muy significativa y se corresponde con la forma en que la sociedad reacciona ante esos casos. Por un lado, la madre asesina se contempla como una pobre persona arrastrada por las circunstancias (una víctima en el fondo), mientras que el macho es siempre culpable, sin matices. Por otro lado, de dos noticias simultáneas que hablaban de crímenes, Pepa sólo comentó la de la pobre mujer asesinada por un hombre, pero no dijo nada de los dos pobres niños asesinados por su madre. Porque Pepa, como gran parte de la sociedad, tiende a considerar a las mujeres inocentes por naturaleza, incluso más allá de las evidencias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es la ley del péndulo. Cuando un colectivo sojuzgado recupera sus derechos, tiende a llevar las cosas hacia el extremo opuesto. Lo mismo ocurrió y ocurre con los homosexuales. Antes, con toda injusticia, eran víctimas de escarnio y persecución, hoy todos son encantadores, sensibles e inocentes de todo mal. Cuando se estrenó &lt;em&gt;El silencio de los corderos&lt;/em&gt;, los colectivos de homosexuales montaron una campaña en contra de la película, porque el malo era gay. No sé, creo que eso es llevar las cosas demasiado lejos. ¿O es que los villanos de las películas sólo pueden ser hombres heterosexuales? En el caso del feminismo sucede algo parecido. Escucho hablar a algunas feministas radicales y siento que mis apreciados testículos corren peligro. Y sin llevar las cosas a los extremos, creo que, por ejemplo, el hecho de que en los&amp;nbsp;divorcios se otorgue automáticamente la custodia de los hijos a la madre, es aberrante e injusto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cualquier caso, estoy absolutamente a favor de los derechos de los homosexuales y del feminismo, aunque se pasen tres pueblos, porque han estado oprimidos y merecen nuestro apoyo. Los excesos ya se corregirán a medida que su situación se normalice. Ahora bien, estoy a favor de todo eso salvo en el caso de que se creen nuevas víctimas; muy en particular si esas víctimas son niños. Y eso, por desgracia, es lo que está ocurriendo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Cuántas víctimas de violencia de género llevamos en lo que va de año? 68 mujeres. Es un dato muy fácil de encontrar; tecleas la pregunta en Google y das con la respuesta en las primeras páginas que aparecen. Además, es un dato que los medios de comunicación suelen aportar después de cada crimen machista.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Cuántos niños han muerto a causa de la violencia doméstica? Ni puta idea. Lo he buscado en Internet y no lo encuentro por ningún lado. Estará, seguro, pero desde luego no aparece en las primeras páginas. De hecho, no es fácil encontrar estadísticas sobre el maltrato infantil. Las hay, pero muchas veces contradictorias y siempre nebulosas, entre otras cosas porque se estima que los casos de maltrato infantil conocidos son menos del veinte por ciento del total. En efecto, las estadísticas, incluso las oficiales, son un tanto vagas. Por ejemplo, no mencionan el sexo del agresor. ¿Sabéis por qué? Pues porque los resultados contradicen el modelo políticamente correcto, chocan con la imagen estereotipada que tenemos acerca de esa cuestión, de quiénes son los malos y quiénes son los buenos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En efecto, los colectivos feministas se cuidan mucho de no entrar en el terreno del maltrato infantil, de oscurecerlo, de apartarlo a un lado. Y los devotos de lo políticamente correcto les siguen el juego. Porque los datos, las frías estadísticas, lesionan sus intereses. Y eso sí que lo critico, me parece una vergüenza, porque quienes sufren las consecuencias son los más inocentes y desvalidos. ¿Cuáles son esos datos incómodos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Según estadísticas de &lt;em&gt;Save the Childrens&lt;/em&gt;, que coinciden con los datos de la Policía Nacional y los de un estudio de la Universidad de Valencia, el 52,5 % de los maltratadores infantiles en el seno doméstico son las madres, frente a un 36 % de padres. Sorprendente, ¿verdad?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Quiere eso decir que las madres son más malas que los padres? ¿Que las mujeres son pérfidas por naturaleza? No, para nada. En realidad, la explicación es muy sencilla y evidente. Quienes tienen más posibilidades de maltratar a los niños son quienes más tiempo pasan con ellos, que en nuestra machista sociedad suelen ser las mujeres. Dicho de otra forma: no es cuestión de bondad o maldad intrínseca al género, sino de oportunidad. Estoy seguro de que si los hombres se ocuparan de sus hijos tanto como las mujeres, las estadísticas se equilibrarían. Pero los hechos son los hechos, por mucho que puedan molestar, y lo que ponen de relieve es que el maltrato infantil doméstico no es cuestión de género. A una mujer no se le puede suponer bondad por el mero hecho de ser mujer, igual que no se puede prejuzgar la maldad de un hombre sólo por ser hombre. Hay padres buenos y madres horribles, y viceversa. La mujeres pueden ser unas santas o unas cabronas, igual que los hombres. Entre los homosexuales encontraremos gente encantadora y arpías insufribles, igual que entre los negros, los emigrantes,&amp;nbsp;los judíos, los árabes, los peluqueros o los sexadores de pollos. Podemos dividir la humanidad en cuantos grupos y conjuntos se nos ocurran, pero lo que quedará al final serán personas, seres humanos, con todo lo que eso tiene de bueno y todo lo que tiene de malo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hoy, en Occidente, en nuestro país, el paradigma políticamente correcto consiste en considerar a la mujer como inocente por naturaleza, y como víctima en muchos casos (algo que suele ser cierto con excesiva frecuencia). Sin embargo, las estadísticas revelan que las mujeres también pueden ser verdugos. La violencia contra las mujeres es real y terrible, y debemos luchar contra ella. Pero la violencia contra los niños es aún peor, porque cuando maltratas a un niño no sólo torturas a un ser indefenso, sino que también estás aniquilando al adulto que llegará a ser. Además, es frecuente que el maltratado, cuando tiene hijos, reproduzca los comportamientos adquiridos, convirtiéndose a su vez en maltratador. Esa clase de violencia se transmite como una herencia maldita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El problema es que, estadísticamente, hay más maltratadoras que maltratadores domésticos, y eso es incómodo. Así que se oscurecen las estadísticas y, sobre todo, se excluye el problema del debate. Es como mirar para otro lado y simular que no sucede nada. Pero eso tiene consecuencias. Por ejemplo, la Ley Integral sobre la Violencia de Género ha generado recursos y apoyo para las mujeres maltratadas, pero se ha olvidado por completo de sus hijos. Según Save the Childrens: «La Ley Integral reconoce los efectos de la violencia doméstica sobre los niños, pero no contempla medidas para atenderlos»,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Gracias a muchos años de lucha sufragista, hace tiempo que las mujeres tienen derecho al voto. Pero los niños no votan, así&amp;nbsp; que¿a quién le importa lo que les pueda pasar?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;NOTA: Irónicamente, el tipo que mató a la mujer embarazada e hirió a otra no las conocía de nada. No es un caso de violencia de género, sino los actos de un chalado que se creía perseguido por el demonio.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-3288983769685883456?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/3288983769685883456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=3288983769685883456' title='30 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3288983769685883456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3288983769685883456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/09/dos-noticias.html' title='Dos noticias'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-XLRa6c_hVbg/ToXxJsb5OwI/AAAAAAAABN4/gcP0zdIlbE0/s72-c/maltrato_infantil.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>30</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-8024807739890517751</id><published>2011-09-22T13:09:00.000+02:00</published><updated>2011-09-22T13:09:02.053+02:00</updated><title type='text'>Llamamiento</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Y9eYB-BvaHU/TnsWGlcF-LI/AAAAAAAABN0/leeLFptV7L0/s1600/sos" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" hca="true" height="197" src="http://3.bp.blogspot.com/-Y9eYB-BvaHU/TnsWGlcF-LI/AAAAAAAABN0/leeLFptV7L0/s320/sos" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un grave inconveniente de la sofisticada tecnología moderna es que muchos de sus problemas no son evidentes. Antes las cosas eran más claras; por ejemplo, evidentemente no debes meter los dedos en un enchufe, ni la mano en una prensa hidráulica. Ni se te pasa por la cabeza abrir una olla a presión puesta al fuego (bueno, lo cierto es que a mi madre sí se le ocurrió, y desde entonces le tengo pavor a las ollas a presión). Tampoco harías una hoguera junto a una bombona de butano ni hurgarías en las tripas de un televisor de tubo. Y todos sabemos que no es una buena idea secar al caniche en el microondas. Estábamos familiarizados con la tecnología que nos rodeaba y nos sentíamos seguros manejándola. Todo era muy analógico, muy rígido y estable. Pero ya no.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La tecnología con la que más tiempo convivo es mi ordenador. Trabajo con él, lo uso para comunicarme y para entretenerme. Es el ser inteligente del que más cerca estoy, incluyendo a mi familia. Así que he llegado a creer, estúpidamente, que lo controlo, que puedo manejarlo con soltura y sin riesgo. Por eso, un día, no hace mucho, decidí que iba a cambiar el antivirus y que iba a hacerlo yo mismo con mis propias manitas. Si me hubiera propuesto realizar una operación de cirugía cerebral no habría estado más equivocado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El caso es que parecía sencillo. Desinstalabas el viejo antivirus e instalabas el nuevo, todo de forma automática. Hasta un niño de cinco años podría hacerlo; qué lástima no haber tenido a mano un niño de cinco años para que me echara un cable. Desinstalé el viejo antivirus, amigos, pero al parecer no del todo. Me dejé un cachito. El cachito cabrón. Y luego, con la alegría que otorga la ignorancia, instalé el nuevo antivirus. Y entonces mi ordenador se volvió loco. No de golpe y no del todo, fue algo gradual, maquiavélico, sutilmente traicionero, pequeños detalles que te extrañan pero no te alarman, y que poco a poco van a más hasta que al final descubres que tienes un poltergeist en el disco duro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y un aciago día, el Outlook dejó de funcionar. Y mi agenda de contactos se esfumó en la nada. He perdido todas mis direcciones de Internet. Todas... Pero cómo, dirá alguien, ¿no habías hecho un backup? Pues no, joder, no había hecho un puto backup. ¿Me arrepiento? Sí. ¿Soy idiota? Por supuesto. Pero de nada vale lamentarse, el caso es que&amp;nbsp;un experto le ha devuelto la cordura a mi ordenata, pero&amp;nbsp;me he quedado sin contactos igual que me quedé sin abuela. Aunque eso, lo de mi abuela, me importó bastante&amp;nbsp;menos. Así pues, escribo este post con un doble objetivo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;1. Comunicaros una enseñanza: Queridos niños, los ordenadores son nuestros amigos. Por eso, si algún día os planteáis practicar la neurocirugía con vuestro ordenador, preguntadle antes a papá.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;2. Lanzar un llamamiento: &lt;strong&gt;A TODOS MIS AMIGOS, MIS ENEMIGOS, MIS CONOCIDOS, MIS COLEGAS, MIS COLABORADORES, A TODOS AQUELLOS, EN DEFINITIVA,&amp;nbsp;QUE TENGÁIS MI DIRECCIÓN DE CORREO (NO LA DE BABEL, SINO LA MÍA PARTICULAR), POR FAVOR MANDADME UN E-MAIL Y ASÍ PODRÉ RECUPERAR VUESTRAS DIRECCIONES&lt;/strong&gt;. No tenéis que poner nada en el correo, aunque, por supuesto, recibir noticias vuestras siempre será un placer. Y recordad: debéis enviarlo a mi dirección particular, no a la del blog. Gracias.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-8024807739890517751?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/8024807739890517751/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=8024807739890517751' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/8024807739890517751'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/8024807739890517751'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/09/llamamiento.html' title='Llamamiento'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Y9eYB-BvaHU/TnsWGlcF-LI/AAAAAAAABN0/leeLFptV7L0/s72-c/sos' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-2369798430829564341</id><published>2011-09-12T21:05:00.004+02:00</published><updated>2011-09-13T12:20:06.592+02:00</updated><title type='text'>Quiero ser finlandés</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-wH3q6YDGMRo/Tm5X3R24C4I/AAAAAAAABNw/Hr_LqODyfmo/s1600/Educaci%25C3%25B3n.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" nba="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-wH3q6YDGMRo/Tm5X3R24C4I/AAAAAAAABNw/Hr_LqODyfmo/s320/Educaci%25C3%25B3n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Visité Finlandia hace unos años porque mi hijo Óscar estaba de Erasmus allí. La verdad es que, de no ser por esa circunstancia, creo que jamás habría ido. Finlandia nunca había figurado entre mis intereses, no sabía nada de ella, salvo que fabrica teléfonos móviles; aunque lo cierto es que tengo cierta relación con ese país. En los años 50, la edición finesa de &lt;em&gt;El Coyote&lt;/em&gt; fue un exitazo y el editor le&amp;nbsp;regaló a mi padre, para mí, un traje de lapón (o, mejor dicho: de saami). Aún conservo fotos mías, de cuando tenía tres o cuatro años, vestido de lapón. El caso es que fui a Finlandia sin esperar más que mucho frío (lo hacía), y me encontré con un país admirable. Gente civilizada, culta y rica con un envidiable sistema social.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y eso tiene mucho mérito, porque las cosas fueron muy distintas en el pasado. De entrada, Finlandia está en mal lugar, con un clima adverso, un territorio en su mayor parte inhóspito y dos vecinos, a izquierda y derecha, sumamente tocapelotas: Suecia y Rusia. De hecho, Finlandia fue sucesivamente invadida y anexionada a ambos países (se declaró independiente en 1918). Además, la única riqueza natural con la que cuenta es la madera, y de eso vivió durante mucho tiempo. Malvivió, más bien, porque eran pobres como ratas. Sin embargo, hoy posee la undécima mayor renta per capita del mundo (España ocupa, u ocupaba, el puesto 25), y es el sexto país en cuanto a desarrollo tecnológico. ¿Cómo lo han hecho esos cabrones de finlandeses? ¿Encontraron petróleo, como los noruegos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No, nada de petróleo. Apostaron por la educación, invirtieron todo lo que tenían en brindarle a la gente la mejor enseñanza pública posible. Y lo consiguieron, como vienen demostrando todos los informes PISA;. Desde hace mucho, el sistema educativo finlandés está considerado el mejor del mundo (o uno de los mejores, no nos pongamos tiquismiquis). Ese es el milagro que transformó un país pobre e inculto en un país ilustrado y próspero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Y sabéis cuál es el secreto del éxito de ese sistema educativo? ¿Muchos ordenadores? ¿Pizarras electrónicas? ¿Mejores instalaciones? No, nada de eso. La piedra angular del sistema educativo finlandés es el profesorado. Los docentes finlandeses se someten a un riguroso sistema de selección y formación (la carrera dura 6 años), y son evaluados según “las habilidades lectora y escrita, la capacidad de empatía y comunicación, las habilidades artísticas, musicales y una alta competencia matemática”. Y no solo se trata de su formación, sino también de su número. En Finlandia, el máximo de alumnos por clase es de 20, así que los profesores pueden brindar una atención más personalizada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En fin, tampoco hay que darle muchas vueltas. Recordad el colegio, a los mejores profesores que hayáis tenido, y pensad en lo importantes que fueron para vosotros, en cómo las asignaturas se convertían en apasionantes cuando eran impartidas por un buen profesor. Ese es el secreto, y no es ningún secreto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;España ocupa el puesto 35 en el ranking PISA, doce puntos por debajo de la media de la OCDE. Tenemos el segundo mayor índice de fracaso escolar de la Unión Europea (31’2 %) y deficiencias muy notables en aspectos tan fundamentales como la comprensión lectora y las matemáticas. El sistema educativo español está bajo mínimos. Y ese es un problema, quizá el más grave de nuestro país, que ninguno de los gobiernos que hemos sufrido, tanto de izquierdas como de derechas, ha sabido o querido solucionar. Nos hemos gastado miles de millones de euros en infraestructuras innecesarias, que quedaban muy bien en la foto, pero no hacían nada por nuestro futuro. Es decir, cuando los vientos eran favorables no invertimos en educación, y ahora con la puñetera crisis...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ahora, con la crisis, varios gobierno autonómicos (Madrid, Galicia, Navarra y Castilla la Mancha, de momento) han decidido recortar sus presupuestos de educación. Es una locura, un error descomunal, una barbaridad. Además, lo que se va a reducir es el número de docentes, así que el recorte redundará en una inevitable falta de atención al alumnado, con el consiguiente empeoramiento de la enseñanza. Vamos a hacer exactamente lo contrario de lo que hicieron los finlandeses, qué listos somos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Para colmo de males, y hablo sólo de la comunidad en que vivo, doña Esperanza Aguirre tildó de vagos e insolidarios a los profesores, confundiendo horas lectivas con horas de trabajo. Luego se disculpó, qué confusión más tonta, ja-ja, pero ya había implantado en la gente la idea que le interesaba, que los profesores trabajan poco. Igual hizo la ínclita Ana Botella, la concejala de medio ambiente que nos proporciona uno de los peores medios ambientes de Europa. Qué asco me dan, como me indignan; pensando sólo en sus intereses, son capaces de difamar a uno de los colectivos más admirables y desprotegidos que conozco. Pero no me extraña; ya lo hicieron con otro colectivo admirable, el de la sanidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Conozco a muchos profesores; son gente vocacional, gente entregada a una labor fundamental para nuestra sociedad. Trabajan con muy pocos medios, supliendo las carencias a base de entusiasmo y dedicación; son héroes cotidianos. Joder, pensadlo un momento: les confiamos lo más valioso que tenemos, nuestros hijos, así que deberíamos apoyarlos incondicionalmente. Pero no lo hacemos. Hoy en día, los profesores tienen un problema de autoridad, precisamente porque los padres sobreprotegen a sus hijos. Y ahora vienen Esperanza, Ana y sus secuaces para minar más su autoridad tildándolos de vagos. Es para echarse a llorar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ya está el rojo de mierda, pensará alguno; metiéndose con el PP, como siempre. Pues no, joder, esto no tiene nada que ver con ideologías, sino con el sentido común. En Finlandia, todo su espectro político, de la derecha a la izquierda, está de acuerdo en algo: apoyar la educación pública. Porque quizá sea un tópico, pero no por ello es menos cierto: la educación no es un gasto, sino una inversión. Pero una inversión a largo plazo, claro, y nuestros miserables políticos (tanto de babor como de estribor) son incapaces de pensar a más de cuatro años vista, así que cuando les llega el turno de gobernar cambian los planes de estudio tontamente sin plantearse siquiera lo fundamental: cambiar y mejorar el sistema educativo del país.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ahora se escuchan otras ocurrencias sobre educación. Por ejemplo, juntar a los alumnos “listos” y derivar a los “tontos” a FP. Genial; según ese sistema, Einstein jamás habría ido a la universidad, aunque a lo mejor habría sido un buen fontanero. Pero es que además esa chorrada no dividiría a los alumnos en “listos” y “tontos”, sino en ricos (que van a colegios privados y pueden pagarse profesores de apoyo) y pobres (que no pueden costearse la menor ayuda y viven en peores condiciones). Y de nuevo se propone todo lo contrario que en Finlandia, porque allí el propósito del sistema es que todos los alumnos alcancen el nivel del mejor del grupo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Otra ocurrencia, que ya se da en muchos colegios concertados, consiste en separar a los niños de las niñas, como en el franquismo. Según dicen, porque cada sexo debe ser educado de distinta manera. En Finlandia, huelga decirlo, no hay separación escolar por sexos. Sin embargo... Es cierto que, tradicionalmente, las chicas obtienen mejores resultados en comprensión verbal y los chicos en matemáticas. Pues bien, la menor diferencia por sexos respecto a esos temas se da en Finlandia, donde la educación es más igualitaria.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El sistema educativo español nunca ha sido bueno, y ahora nos lo estamos cargando aún más. Eso le augura al país un futuro de mierda. Ya no somos mano de obra barata; lo único que nos puede dar alguna ventaja frente a los países emergentes es la innovación, el desarrollo tecnológico, y para eso es imprescindible que invirtamos en educación. Miremos a Finlandia, por favor. ¿Sabéis cuál es la profesión más valorada por los finlandeses? La docencia. ¿Sabéis cuánto gana al mes un profesor finlandés? 3.400 euros; casi el doble que sus colegas españoles (y Finlandia tiene el menor coste de vida de los países nórdicos).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo que se está haciendo con la educación es un suicidio, y son los jóvenes, nuestros hijos, quienes sufrirán las consecuencias. Las protestas de los docentes no son un mero conflicto laboral, sino una cuestión de interés nacional. Apoyémosles, por favor; no hagamos caso a los políticos hijos de puta que sólo piensan en sus intereses partidistas y a cortísimo plazo. Esos políticos son los locos que nos van a llevar a la mierda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Seamos un poquito finlandeses, joder, y luchemos por la mejor educación pública posible. O bien resignémonos a ser un país de quinta fila poblado de mediocres. Nuestros políticos ya han optado por esa segunda opción; ¿se lo vamos a permitir?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-2369798430829564341?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/2369798430829564341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=2369798430829564341' title='42 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2369798430829564341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2369798430829564341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/09/quiero-ser-finlandes.html' title='Quiero ser finlandés'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-wH3q6YDGMRo/Tm5X3R24C4I/AAAAAAAABNw/Hr_LqODyfmo/s72-c/Educaci%25C3%25B3n.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>42</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-2552082973339880105</id><published>2011-09-01T12:39:00.001+02:00</published><updated>2011-09-01T12:43:33.988+02:00</updated><title type='text'>Insomnio</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-1XqcjzZsUdY/Tl9gPv4UAsI/AAAAAAAABNs/Ev1i-ZF-anI/s1600/insomnio.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-1XqcjzZsUdY/Tl9gPv4UAsI/AAAAAAAABNs/Ev1i-ZF-anI/s1600/insomnio.jpg" xaa="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;E&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;l otro día, en el talk show &lt;em&gt;Real Time with Bill Maher&lt;/em&gt;, de HBO (Canal + Extra), Maher le preguntó a uno de sus invitados, un astrofísico, sobre la muy probable cancelación por falta de fondos del telescopio espacial James Webb (JWST), sucesor del Hubble, que la NASA planeaba poner en órbita en 2014. El científico expuso su pesar ante esa eventualidad, aduciendo una serie de razones científicas –el alcance del JWST, muy superior al del Hubble, podría obtener imágenes del mismísimo comienzo del universo- y también económicas –comparando el coste del JWST con el de un mes de las tropas yanquis en Afganistán-. Al final añadió que las cada vez más drásticas restricciones económicas al programa espacial, no sólo suponían un freno para la ciencia y la tecnología, sino que además de ese modo se estaban cercenando los sueños de la gente. Entonces, dándole vueltas a esa respuesta, me di cuenta de que nuestra sociedad, nuestra civilización, está perdiendo la capacidad de soñar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Recuerdo perfectamente el día (la noche en realidad) en que el hombre pisó la Luna. Para un chiflado de la ciencia ficción, como yo a los 16 años, aquello era un sueño hecho realidad. Vale, sí, el programa Apolo fue una herramienta propagandística de la Guerra Fría, probablemente el anuncio más caro del mundo, pero ¿y qué? Para la Gran Historia, lo único importante será que el 20 de julio de 1969 un ser humano pisó por primera vez otro cuerpo celeste.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A partir del alunizaje, todo el mundo, y en particular los pirados de la ciencia ficción, augurábamos un futuro esplendoroso. Lo siguiente sería una estación espacial en órbita; luego, bases permanentes en la Luna, después una misión tripulada a Marte y, por qué no, finalmente las estrellas. Nos sentíamos como los primitivos anfibios dando sus primeros y torpes pasos en las playas, dispuestos a extenderse por tierra firme. Estábamos abandonando la Tierra para colonizar el espacio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero no sólo era el programa espacial. Sentíamos que todo era posible, que el futuro era un paraíso lleno de prodigios. Vale, también albergábamos el temor de que los pérfidos comunistas nos frieran a bombazos atómicos; pero hasta eso, una hecatombe nuclear, era una pesadilla grandiosa (y una pesadilla no es más que un mal sueño). Sí, nuestro futuro estaba lleno de sueños. Incluso creímos que podíamos cambiar el mundo sin más armas que flores, buen rollito y unos canutos. No lo conseguimos, claro; el mundo nos cambió a nosotros. Pero si bien es importante cumplir los sueños, aún más importante es poseer la capacidad de soñar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Luego, las cosas comenzaron a torcerse. El programa espacial perdió popularidad y el desastre (en todos los sentidos) de los transbordadores casi ha acabado con la NASA. A la fiesta hippy le siguió el nihilismo punk. Y la Guerra Fría concluyó, con un ganador y un perdedor. A la mierda el sueño/pesadilla comunista. Fueron los tiempos de Reagan, Thatcher y Wojtyla, tiempos malos para la lírica. Así que la gente comenzó a pasar de utopías y de antiutopías, los sueños dejaron de ser colectivos para convertirse en privados (es decir, no solo se privatizó la economía, sino también los sueños). Sueños muy poco románticos: el nuevo paradigma consistía en enriquecerse lo antes posible del modo que fuese. Y aquellas lluvias trajeron estos lodos, el cenagal de una crisis causada por un capitalismo sin freno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Qué sueña la gente ahora? No hay sueños colectivos, nadie habla de utopías, no hay ningún proyecto de futuro, ninguna empresa lo suficientemente amplia, ambiciosa e ilusionante que nos brinde esperanza. Ahora, el sueño de la gente consiste en encontrar un trabajo de menos-que-mileuirista y, con suerte, empeñarse de por vida para conseguir una casa de mierda. Joder, entre soñar con alcanzar las estrellas y soñar con pillar un curro mal pagado y una hipoteca hay una sustancial diferencia, no me digáis que no.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ahora, una aclaración, para evitar confusiones. Alguien podría pensar: vaya, ya estamos con la cantinela de siempre. Los de antes tenían valores, eran luchadores y románticos, pero las nuevas generaciones, criadas en el confort y la molicie, pasan tanto de todo que ni siquiera son capaces de tener sueños ambiciosos. Bueno, pues no, de ningún modo pretendo decir eso. Al contrario, sostengo que las nuevas generaciones, los más jóvenes, no sólo no son responsables del actual estado de las cosas, sino que son las principales víctimas. Los verdaderos culpables somos nosotros, los que nacimos en torno a mediados del siglo XX. Nosotros, los babyboomers y las generaciones anterior y posterior, fuimos quienes la cagamos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Las características de cada generación dependen de su momento histórico y de las circunstancias de su entorno. En Occidente, después de la Segunda Guerra Mundial, con Estados Unidos como nuevo imperio y Europa lamiéndose las heridas, se inició un proceso de intensísimo y velocísimo desarrollo tecnológico que se sustanció en una rápida mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos. Tras el profundo conservadurismo de posguerra, hubo una primera reacción en los 50, la generación beat, que condujo a la revolución contracultural de los 60, un grandioso despliegue de sueños utópicos. Pero, atención, los 60 fueron años de esplendor económico (no en España, pero sí en el resto de Occidente), de modo que esa contracultura era sobre todo burguesa. No nos engañemos: aquellos greñudos, románticos y colocados hasta el culo, éramos unos hijos de papá. Como dábamos por hecho que teníamos tan asegurado el futuro como el presente, ¿por qué no cambiar el mundo y, además, divirtiéndonos al hacerlo? Reconozcamos que no tiene mucho mérito intentar volar cuando se tiene una red de seguridad debajo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El caso es que el mundo no cambió, y ahí nos quedamos los greñudos, preguntándonos qué habíamos hecho mal. Quizá el pelo; así que nos lo cortamos (además, empezábamos a quedarnos calvos). Para colmo de males, la mayor parte de los ideólogos de nuestra generación había apostado por el caballo equivocado: el comunismo. La invasión rusa de Checoslovaquia fue un bajonazo, y el posterior desmoronamiento del imperio soviético dejó a la izquierda con los ojos como platos y sin plan B. Se acabó el sueño de intentar cambiar el mundo (para cambiar algo primero hay que saber en qué quieres convertirlo). Así que los ex-greñudos nos volvimos socialdemócratas, que es como decir: “Vale, has ganado, tu sistema es el bueno; pero al menos déjanos controlarlo un poquito”. Y los ex-greñudos nos pusimos a currar para intentar vivir lo mejor posible. ¿Utopías? Para qué, si ya vivíamos en el mejor de los mundos posibles. Nos vendimos al sistema a cambio de un plato de lentejas, y criamos a nuestros hijos inculcándoles la convicción de que habría lentejas para siempre y para todos. Mentira. Unos pocos, los listos de verdad (los que, en efecto, han cambiado el mundo), se quedaron con todo el chorizo, la morcilla y el tocino, y ahora ya no hay legumbres para todos, ni se auguran buenas cosechas futuras. Y del cerdo, por supuesto, olvídate.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mi generación creció con la certeza de que el futuro iba a ser mejor que el pasado (de ahí que “futuro” sea para nosotros sinónimo de “progreso”). Y en muchos sentidos, así fue. Pero ya no. Las jóvenes generaciones, nuestros hijos,&amp;nbsp;vivirán peor que nosotros, lo tendrán infinitamente más difícil. Les hemos robado el futuro; y lo que es aún peor: les hemos robado los sueños.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Eh”, diréis; “hay muchos jóvenes idealistas, como los que curran para las ONGs o los del 15-M”. Es cierto, hay jóvenes idealista. Pero fijaos en qué clase de sueños tienen. Los del 15-M ya no quieren cambiar el sistema, sino simplemente algunas de sus normas. Y un curro, claro; es lógico con un 50 % de paro juvenil. En cuanto a los de las ONGs, su sueño consiste en aliviar los males, una labor admirable, pero también en cierto modo pesimista, porque en el fondo es el reconocimiento de que no hay utopías, y todo lo que podemos hacer es intentar paliar un poco el dolor y la miseria de esta mierda de mundo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ya no hay futuro. Fijaos en algo: durante el siglo XX, hasta más o menos los años 80, la modalidad de fantástico más popular era la ciencia ficción, un género intrínsicamente relacionado con el porvenir. Hoy, la ciencia ficción está en recesión y el género en boga es el fantasy (&lt;em&gt;El señor de los anillos&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El nombre del viento&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Canción de hielo y fuego&lt;/em&gt;, etc.), una temática que suele desarrollarse en una especie de pasado pseudo medieval. Es decir, antes soñábamos con el futuro, mientras que hoy los sueños se refugian en el pasado. Muy sintomático.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mi generación no solo forjó sus propios sueños; también heredó algunos de los sueños de generaciones anteriores. En cierto modo había una continuidad, una inercia, una línea conductora a lo largo del tiempo. ¿Qué sueños de mi generación heredarán los jóvenes? Ninguno; ni siquiera la torpe ensoñación de dar un pelotazo. ¿Forjarán sus propios sueños? Quizá, pero cuando se está luchando por sobrevivir es muy difícil perder el tiempo fantaseando con las estrellas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Una sociedad que carece de sueños, una sociedad que no tiene ningún proyecto, salvo perpetuarse en lo mismo, es una sociedad decadente. No hay de qué sorprenderse; en algún momento tenía que producirse el declive de Occidente. Pero ese no es el auténtico problema. La cuestión es que la gente no necesita sólo pan y cobijo para vivir, sino también esperanza, sueños, y si se les priva de ellos, automáticamente se abre un hueco (un “nicho de mercado” en lenguaje de marketing) que los oportunistas y los iluminados correrán a ocupar. El nazismo surgió de una profunda crisis económica en un país que había visto derrumbarse sus sueños. Hitler le prometió a los alemanes (arios, por supuesto) que mejoraría su nivel de vida y les devolvería el orgullo nacional. Y en gran medida cumplió su promesa. Lo malo es que esos sueños venían acompañados por la peor de las pesadillas. Eso es lo que nos enseña la Historia, que cuando a la gente se le arrebatan los sueños, los locos se alzan con el poder. Y no os creáis que siempre es sencillo identificar a los dementes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Vaya, cuánto me he enrollado... En resumen, amigos míos, lo único que quería decir es que la crisis económica es chunga, pero la crisis onírica puede ser aún peor.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-2552082973339880105?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/2552082973339880105/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=2552082973339880105' title='20 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2552082973339880105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2552082973339880105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/09/insomnio.html' title='Insomnio'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-1XqcjzZsUdY/Tl9gPv4UAsI/AAAAAAAABNs/Ev1i-ZF-anI/s72-c/insomnio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>20</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-7933326447609708644</id><published>2011-08-22T12:11:00.002+02:00</published><updated>2011-08-23T10:08:15.959+02:00</updated><title type='text'>Leoncio Vázquez</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-psAYQM4GsuY/TlIqy4jxRUI/AAAAAAAABNo/X16bHNj9g38/s1600/padrino2.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" qaa="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-psAYQM4GsuY/TlIqy4jxRUI/AAAAAAAABNo/X16bHNj9g38/s320/padrino2.JPG" width="250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Hay en TV una serie de humor, muy divertida, llamada &lt;em&gt;Scrubs&lt;/em&gt;. Trata sobre dos médicos internos (Dorian y Turk, uno blanco y el otro negro) del hospital docente Sagrado Corazón. Ambos son amigos desde pequeños; de hecho, se conocen tanto que han desarrollado una serie de ritos privados y saben en todo momento lo que está pensando o haciendo el otro. Son como dos partes del mismo mecanismo. La serie, ya lo he dicho, es muy divertida, pero una de las cosas que más gracia me hacen es que la relación entre Dorian y Turk se parece a mi relación con mi mejor amigo, Tito, a quien conocéis por su nick Samael.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tito y yo nos conocimos en el colegio San Alberto Magno cuando teníamos nueve años, hace ya casi cincuenta, y desde entonces hemos mantenido ininterrumpidamente nuestra amistad. ¿Amistad? No, más que eso. Mis hermanos eran diez y catorce años mayores que yo, y el hermano de Tito, Dámaso, murió muy joven, así que hemos sido prácticamente hermanos. Juntos hemos pasado muchas cosas buenas, y también muchas cosas malas; la verdad es que podría escribir un libro entero con las delirantes anécdotas que hemos protagonizado. Durante mucho tiempo lo hicimos todo a la vez, desde la vida loca de dos balas perdidas, a la loca vida de dos publicitarios. Él y su mujer son los padrinos laicos de mi hijo mayor y yo soy el padrino de su gata Renata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que nadie me conoce tan bien como Tito y nadie conoce a Tito tan bien como yo. Con frecuencia sabemos lo que está pensando el otro y, como no podía ser de otra forma, hemos desarrollado una serie de ritos privados. Por ejemplo, cada vez que hablamos por teléfono sobrevienen un par de minutos previos en los que no hacemos más que proferir ruidos guturales y frases sin sentido. Cualquiera que no nos conozca sospecharía que somos gilipollas, mientras que quienes nos conocen tienen la certeza de que, en efecto, somos gilipollas. Como es natural, también conozco a su familia desde siempre y, de un modo u otro, he llegado a considerarla mi propia familia. Una familia muy peculiar, por cierto. Y quizá el más peculiar de todos sus miembros fuese Leoncio Vázquez, el padrino de Tito (en realidad, Tito se llama Leoncio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le conocí (hace un millón de años), Leoncio Vázquez era el propietario de una cafetería llamada La Concha, situada en la madrileña plaza de Santa Bárbara 1, justo donde hoy hay una sucursal BBVA. Leoncio era un hombre fornido y grueso, pero la suya no era una gordura fofa, sino tensa y firme, como si fuese una expansión de sus músculos. Llevaba un bigotito recortado, como una fila de hormigas, bigote de facha. Porque Leoncio era un facha, un franquista de tomo y lomo; pero inofensivo, pues jamás se metió en política. Tenía la voz grave, algo rota, y una perenne expresión de ironía en la mirada. Estaba casado con Eloisa, una mujer tan guapa como insoportable, y no tenía hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Básicamente, Leoncio era un golfo. Jugador, tramposo, juerguista, bebedor impenitente, fumador compulsivo, putero… y simpático, arrolladoramente simpático. Fue un señorito madrileño de la posguerra, sin excesiva pasta pero con mucho morro, un buscavidas que solía caminar al borde de la ilegalidad. En la trastienda de La Concha, su cafetería, se celebraban larguísimas partidas de póker (cuando el juego estaba prohibido), en las que tanto él como su mujer participaban con entusiasmo. La verdad es que en La Concha se jugaba mucho y a todo y, en contra de lo que cabía esperar, esa pasión por el juego acabó convirtiendo a Leoncio en multimillonario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un golfo, sí, pero con un peculiar código de valores. Por ejemplo, aceptaba que sus empleados le robaran, siempre y cuando no fuese demasiado (a fin de cuentas, él hubiera hecho lo mismo), igual que aceptaba las trampas, siempre y cuando estuvieran bien hechas. En cierta ocasión, cuando Tito y yo teníamos 16 o 17 años, fuimos a La Concha y nos pusimos a jugar con Leoncio a los dados. Nos jugábamos poco dinero, para él, pero mucho para nosotros, y Leoncio ganó todas las partidas, dejándonos sin un duro. “Qué suerte tienes”, le dijimos. Él le dio un sorbo a su whisky, nos dedicó una mirada socarrona y respondió: “Sois unos lilas; os he hecho trampas”. Acto seguido, nos explicó cómo se hacían trampas jugando a los dados. Pero no nos devolvió el dinero; ese era el precio que habíamos pagado por la lección que acababa de darnos: &lt;em&gt;si vais a jugaros la pasta, tened presente que podéis encontraros con tipos como yo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría relatar cientos de anécdotas protagonizadas por Leoncio. Por ejemplo, una tarde, estando en La Concha, entraron un grupo de sordomudos. De pronto, Leoncio se aproximó y comenzó a hablar con ellos… ¡en el lenguaje gestual de los sordomudos! ¿Cómo es que conocía ese lenguaje? Se negó en redondo a decírnoslo. ¿Para qué lo había aprendido? Ni idea, aunque sospecho que para algo semi-ilegal. No es que ésta sea una anécdota graciosa, pero ilustra una de las peculiaridades de Leoncio: era imprevisible, estaba lleno de pequeños secretos y sorpresas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mediados de los 70, poco antes de la muerte de Franco, cuando Leoncio tenía cuarenta y tantos años, inició su camino hacia la fortuna. Enfrente de La Concha había, y hay, un palacete, el de la marquesa de V. Los más jóvenes de esa familia, los nietos de la marquesa, solían frecuentar La Concha, acompañados&amp;nbsp;muchas veces&amp;nbsp;por uno de los nietos de Franco, Francis. Eran, como es natural, una panda de pijos. Se dio la casualidad de que una de las nietas de la marquesa, llamada (creo recordar) Patricia, fue compañera mía en la facultad de periodismo. Era una chica encantadora, muy crítica con sus parientes, que me contó algunas cosas acerca de su familia. La marquesa, heredera del título y de la fortuna, tenía tres hijos que vivían en ese palacete. Cada hijo, a su vez, tenía su propia familia, pero todos dependían de la pasta de la marquesa, que al parecer era más bien tacaña. Por lo visto, los nietos se dedicaban a ir por las habitaciones del palacete que su abuela no solía visitar, cogían todo lo que tuviese algún valor y lo vendían. Porque no tenía ni un duro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, los marquesitos tuvieron una idea para conseguir pasta: le propusieron a Leoncio montar un bingo ilegal en La Concha (el juego, os lo recuerdo, estaba prohibido). Fue un éxito tan grande que Leoncio comenzó a ganar más dinero con el bingo que con la cafetería. De vez en cuando aparecía la policía, cerraba el tinglado y metía a los promotores en la trena, pero entonces Francis Franco intercedía por ellos, todo el mundo quedaba libre sin cargos y el negocio volvía a empezar. Cosas de la dictadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era el único bingo ilegal de Madrid, claro; de hecho, había tantos que finalmente se autorizó esa clase de juego, restringiéndolo al principio a determinadas instituciones, entre ellas las casas regionales. Justo en ese momento, Leoncio tuvo un golpe de suerte: el Banco de Bilbao le compró La Concha. Leoncio, que era pucelano, se puso entonces en contacto con la Casa de Valladolid y les propuso montar un bingo, esta vez legal. Fue un éxito absoluto y el dinero comenzó a entrar a raudales. En el 77 se permitió el juego en España y Leoncio montó varios bingos más. Y se hizo multimillonario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a hablaros de Eloisa, su mujer. Lo reconozco: me caía fatal. Cuando sólo era de clase media ya se comportaba de forma egoísta, altanera y despectiva con los demás, así que imaginaros lo insoportable que se puso cuando se convirtió en multimillonaria. Era insufrible y cometió el error de serlo también con su marido. La verdad es que se llevaban fatal y discutían constantemente. Según reconoció la propia Eloisa, dormía con un cuchillo debajo de la almohada, aunque estoy convencido de que Leoncio jamás la maltrató. Más bien fue al revés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi opinión, si estás casada con un tío que, de la noche a la mañana, se ha forrado, más te vale tratarlo bien (y cuando digo “tratarle bien” me refiero sólo a tratarle con un poco de educación). Pero Eloisa optó exactamente por lo contrario: se dedicó a hacerle la vida cada vez más imposible a su marido. Hasta que un día a Leoncio se le hincharon las pelotas y se divorció de ella. Eloisa sacó mucha pasta y muchas posesiones de ese divorcio, suficiente capital para vivir bien el resto de su vida, pero era una ludópata y lo perdió todo&amp;nbsp;en el&amp;nbsp;juego. Al final murió pobre y sola. No me alegro de ello, pero se lo había ganado a pulso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leoncio, por su parte, se casó de nuevo, con la mujer que había sido su amante de siempre. Eso le hizo feliz. Pero mucho antes, antes incluso del divorcio, había cometido un error: se asoció con tiburones de la alta sociedad. En realidad, fue la misma tontería que Tito y yo habíamos cometido al jugarnos la pasta con él a los dados: jugó con tipos que eran más golfos que él. Y perdió. Sus socios le timaron y se quedaron con uno de su bingos, el que más pasta le daba. Pero aún tenía mucho dinero y, aunque la fiebre del bingo acabó disipándose, siguió viviendo con toda comodidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, supongo que os habéis dado cuenta de que hablo de Leoncio en pasado. Porque Leoncio Vázquez falleció hace poco más de un mes, el 14 de julio de este año. Tenía 88 años de edad. Cuando volví de Noruega y me enteré de lo que había pasado, se me partió el corazón. Y me sentí culpable y asquerosamente cobarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía mucho tiempo que no veía a Leoncio; creo que casi treinta años. Muchas veces había pensado en visitarle, pero lo fui dejando. Finalmente, el invierno pasado hablé con Tito y le dije que me gustaría ver a su padrino. Quedamos para comer juntos, pero Leoncio se indispuso y no pudo ser. Poco después, se rompió un tobillo y lo ingresaron en una residencia para la rehabilitación. Tito iba a verle con frecuencia; le dije que un día quería acompañarle, y Tito me advirtió de que Leoncio tenía la mente en perfecto estado, pero físicamente estaba hecho una mierda (con el tipo de vida que había llevado, lo raro es que alcanzara tan avanzada edad). Me dio miedo verle tan cascado, ingresado en una residencia llena de viejos gagá, así que le dije a Tito que esperaría a verle para cuando estuviese recuperado. Nada más colgar el teléfono lo pensé: se va a morir, no volveré a verle jamás. Y así ocurrió. Soy un mierda, pero eso es otra cuestión. Según Tito, Leoncio no soportaba estar en la residencia y como su tobillo no mejoraba, temía quedarse allí para siempre. Así que se dejó morir; de hecho, cuando llegaron los médicos rechazó toda ayuda. Ya había vivido demasiado, y&amp;nbsp; no le gustaba el tipo de vida que le esperaba, así que ¿para qué seguir? La partida había terminado; era hora de recoger las cartas y descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con Leoncio ha muerto una parte de mi niñez y de mi juventud, una parte de mi vida. Pero también ha muerto un personaje irrepetible, y uno de los últimos protagonistas de una época que ya no existe. No quiero ponerme sentimental, pero lo siento, lo siento muchísimo. Ya sabéis que no creo en el más allá, pero si me equivocara y realmente hubiese una vida después de la muerte, con toda seguridad, Leoncio, gran pecador, estaría en el infierno, timándole a los dados a Satanás y regentando un casino en la trastienda del Averno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta siempre, Leoncio, entrañable y simpático golfo, viejo tramposo, putero y juerguista. Nunca te olvidaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-7933326447609708644?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/7933326447609708644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=7933326447609708644' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/7933326447609708644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/7933326447609708644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/08/leoncio-vazquez.html' title='Leoncio Vázquez'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-psAYQM4GsuY/TlIqy4jxRUI/AAAAAAAABNo/X16bHNj9g38/s72-c/padrino2.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-6255942616065411406</id><published>2011-08-04T13:26:00.001+02:00</published><updated>2011-08-05T18:00:31.513+02:00</updated><title type='text'>Canícula</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Qpv1jZNTInc/Tjp9zS8b_rI/AAAAAAAABNk/hEEfMdVCXbU/s1600/Verano+2011.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-Qpv1jZNTInc/Tjp9zS8b_rI/AAAAAAAABNk/hEEfMdVCXbU/s1600/Verano+2011.jpg" t$="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¡Eeeeeeeeoooooooo!... ¿Hay alguien ahí?... Supongo que estáis todos de vacaciones o, cuando menos, con las neuronas en otra parte. En lo que a mí respecta, es el primer verano en mucho tiempo que me pilla sin estar escribiendo alguna novela. Aunque, en realidad, comencé una hará cosa de mes y medio, pero no sé yo si voy bien encaminado. Me cuesta mucho escribirla, lo que suele significar que hay algo que no funciona. Me parece que voy a abandonarla…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ahora estoy corrigiendo la última novela que he escrito, &lt;em&gt;&lt;strong&gt;La isla de Bowen&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, un relato de 500 páginas de extensión. Está ambientada en 1920, en España, Inglaterra y Noruega, y es una historia de aventuras al estilo de las de Julio Verne, un proyecto que llevaba casi veinte años acariciando. Aunque, ahora que ya está casi acabada, me doy cuenta de que no solo me he dejado influir por Verne, sino también por Conan Doyle y Wells. Cuanta la historia de un hallazgo imposible y valiosísimo en una tumba medieval, de la búsqueda de un misterio, de una expedición perdida y de la pugna por encontrarla entre un multimillonario sin escrúpulos y un geógrafo y explorador, Ulises Zarco, tan extravagante como malhumorado. Hay dirigibles, volcanes, barcos y todo lo que debe tener una novela al estilo Verne.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Confieso que casi me lo pasé bien escribiéndola. Casi, porque 500 páginas&amp;nbsp;son una pasada y al final estaba un poquito hasta las pelotas. No obstante, ahora me lo estoy pasando bomba corrigiéndola. Vale, lo confieso, debo de ser el único escritor que disfruta corrigiendo sus textos. Pero es que hay que tener en cuenta mi gran axioma profesional (copiado de Fredric Brown): &lt;em&gt;Odio escribir, pero adoro haber escrito&lt;/em&gt;. Y en eso precisamente consiste corregir: en repasar lo ya escrito. Genial, porque ya está hecha la mayor parte&amp;nbsp;del trabajo y lo único que queda es retocar aquí y allá; a lo sumo, redactar un par de párrafos. Desde luego, mucho mejor que romperte la cabeza trabajando en algo que todavía no tiene forma. El caso es que ahora,&amp;nbsp;mientras corregía,&amp;nbsp;me he dado cuenta&amp;nbsp;de las peculiaridades de la documentación que he tenido que manejar. He aquí algunos ejemplos:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Técnicas y material fotográfico en 1920.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Características detalladas de un carguero impulsado por un motor&amp;nbsp;diesel&amp;nbsp;en 1920.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Velocidades de navegación a vapor y con motor de explosión en 1920.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Sueldos en España y cotización de la peseta en 1920.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Trazado del metro de Londres en 1920.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;-Modelos de coches y motos a principios del siglo XX.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Nivel del conocimiento sobre los elementos químicos en 1920.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Historia de la iglesia de San Gluvias en Penryn (Cornualles).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Historia de la cristianización de Escandinavia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Historia de la ciudad noruega de Trondheim.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial;"&gt;-Historia e imágenes del Reform Club.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Imágenes y filmaciones de Havoysund (cerca de Cabo Norte) y de la isla Spitsbergen en el archipiélago Svalbard (cerca del Polo Norte).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Eso sólo es una muestra. Ahora bien, ¿os hacéis una idea de cuánto tiempo y esfuerzo&amp;nbsp;me habría llevado conseguir esos datos antes de Internet? No puedo ni imaginármelo. De hecho, si no dispusiera de la Red no me habría planteado siquiera buscar muchas de esas cuestiones. ¿De dónde demonios iba a sacar, por ejemplo, un plano del metro de Londres de la década de los 20? Pues bien, todo eso lo encontré en Internet, aunque es cierto que tuve que complementar algunas cuestiones a la vieja usanza, recurriendo a libros y revistas. Y las imágenes… joder, había mucho más de lo que yo esperaba, incluso imágenes de los años 20. Sin duda, Internet es una bendición para un escritor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero no todo es bueno. Con mucha frecuencia, cuando buscas un dato te encuentras con el mismo texto, por lo general simplista e insuficiente, copiado y repetido decenas de veces, copando las primeras páginas. De hecho, tienes que rebuscar entre montones de páginas inútiles hasta encontrar lo que buscas… si es que lo encuentras. Luego está la calidad de la información, porque la mayor parte de los datos que encuentras en la Red no son fiables. Por ejemplo, amigos míos, Wikipedia NO ES FIABLE. ¿Cómo, que las enciclopedias en papel tampoco lo son? Cierto, pero me atrevería a afirmar que la peor enciclopedia del mundo es cien veces más fiable que Wikipedia. Y lo sé por experiencia. Lo cierto es que yo recurro a la Wiki de las narices casi exclusivamente por los links. El problema es que por Internet circulan con idéntica profusión y rapidez la información y la desinformación, y a veces no es fácil distinguir la una de la otra. Hay temas, como por ejemplo el esoterismo, que ni siquiera me planteo buscar en Internet, porque la cantidad de basura que hay hace imposible la labor. Pero bueno, ya hablaremos otro día de los problemas de Internet.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ahora estoy aquí, en mi despacho, sintiéndome culpable por estar escribiendo esto en vez de corregir la novela, como sería mi deber. Son las doce menos cuarto de la mañana; miro por la ventana y veo la calle vacía. Agosto es como un largo bostezo, qué maravilla. No hay tráfico, no hay aglomeraciones, puedes aparcar donde quieras… una gozada. Ya conocéis el dicho: Madrid, en agosto, Baden-Baden. Aunque este año viene Ratzinger Z y la ciudad se va a poner perdidita de meapilas. Será cosa de no visitar el centro entre el 18 y el 21, no vaya a ser que me quemen en una hoguera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace calor. Pasado mañana, Pepa, Óscar, Pablo y yo nos vamos de vacaciones a pasar una semana en Malta. Sí, sí, sí, acabo de volver de Noruega, lo sé; pero es que siempre partimos las vacaciones. Quince días para Pepa y para mí, solos (si alguno de nuestros vástagos quiere acompañarnos, perfecto; pero nunca quieren), y una semana con los okupas. De todas formas, últimamente estoy viajando muchísimo, es cierto. Me encanta. Aunque me temo que en Malta hará un egg de calor… en fin, añoraré el clima noruego. Pepa y los okupas están deseando tumbarse al sol; yo me buscaré un buen lugar a la sombra donde maquinar el modo de convencerles para que dediquen más horas a conocer la isla que a broncearse. También debo decidir si continuar con la novela que he empezado o ponerme con otra cosa. Como comentaba en la entrada anterior, molaría un historia de vikingos, pero creo que me atrae más un relato relacionado con la Liga Hanseática. El problema es que sé muy poco sobre el Hansa… En fin, ya veremos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hoy es el cumpleaños de Pepa. ¡Felicidades, reina mora! Comeremos todos juntos en el Asador Donostiarra, restaurante donde el Real Madrid solía celebrar sus títulos… cuando ganaba títulos, claro. Le he regalado a Pepa un IPad; se lo he dado esta mañana, pero durante la comida le daré un par de detallitos que no se espera. Sí, soy un encanto, lo sé.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Estoy divagando? Por supuesto; pero es lo que exige el verano. Y más que pienso divagar. Hasta dentro de quince días, amigos míos. Feliz verano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-6255942616065411406?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/6255942616065411406/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=6255942616065411406' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/6255942616065411406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/6255942616065411406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/08/canicula.html' title='Canícula'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-Qpv1jZNTInc/Tjp9zS8b_rI/AAAAAAAABNk/hEEfMdVCXbU/s72-c/Verano+2011.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-7850347576531823029</id><published>2011-07-27T20:01:00.000+02:00</published><updated>2011-07-27T20:01:48.720+02:00</updated><title type='text'>Noruega</title><content type='html'>&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-xhjbSpfYeA4/TjBJtPKxBdI/AAAAAAAABMo/j6eS1auU8Eo/s1600/DSC_2970.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" src="http://1.bp.blogspot.com/-xhjbSpfYeA4/TjBJtPKxBdI/AAAAAAAABMo/j6eS1auU8Eo/s320/DSC_2970.JPG" t$="true" width="212px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;El Paraíso.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Dicen que Noruega es uno de los países más bellos del mundo. Es cierto, lo es. También dicen que los Noruegos son uno de los pueblos más civilizados del planeta. Es cierto, lo son. Igualmente aseguran que la mayor parte de los noruegos son altos y rubios. Y es cierto, altos y rubios son.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-8kI7KI56S1k/TjBKtE-eqgI/AAAAAAAABM8/UIclo-yrOsk/s1600/DSC_2916.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" src="http://2.bp.blogspot.com/-8kI7KI56S1k/TjBKtE-eqgI/AAAAAAAABM8/UIclo-yrOsk/s200/DSC_2916.JPG" t$="true" width="132px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;De hecho, creo que es la primera vez que Pepa y yo estamos en un país donde pasamos inadvertidos por nuestro aspecto, pues parecemos nativos. Con esto quiero decir que Pepa y yo no parecemos españoles. Ella mide 1’75 de altura, es rubia y tiene la piel clara y los ojos azules; yo mido 1’92, tengo el pelo blanquigris, la piel clara y los ojos azules; con frecuencia en España nos confunden con extranjeros. Pero en Noruega parecemos productos autóctonos. O no del todo, porque según nos comentó un noruego, más bien parecemos suecos. ¿Cuáles son las diferencias entre noruegos y suecos? Ni puta idea.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Con todo, cuando al día siguiente de nuestra llegada recorrimos Oslo, tuve la alarmante sensación de encontrarme en medio de una apoteosis nazi, con todo el mundo a mi alrededor tan rubio, tan alto y tan ario... No sé, temía que de repente se pusieran a cantar todos el &lt;em&gt;Die Fahne hoch&lt;/em&gt; y, hala, a invadir Polonia. Aunque, claro, luego recordé que los pobres noruegos fueron invadidos por las hordas Hitler, y que fue su resistencia quien, en 1944, en la región noruega de Telemark, hundió el navío que transportaba el agua pesada necesaria para que los nazis desarrollaran la bomba atómica.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-BQgSME-bmn4/TjBLBDnsjuI/AAAAAAAABNE/hdr3sbnCwtM/s1600/DSC_2974.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="212px" src="http://2.bp.blogspot.com/-BQgSME-bmn4/TjBLBDnsjuI/AAAAAAAABNE/hdr3sbnCwtM/s320/DSC_2974.JPG" t$="true" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Oslo es una ciudad agradable, de casas bajas (la mayor parte de madera, como en todo el país), avenidas amplias y muchos árboles (dicen que en realidad no es una ciudad con árboles, sino un bosque con casas). Por lo demás, no hay nada que destacar monumentalmente. De hecho, tienen el palacio real más pobretón que he visto en mi vida. Y eso ejemplifica una característica del país: Los Noruegos son un pueblo muy rico (los segundos más ricos del mundo) gracias al petróleo del Mar del Norte, pero antes de que en los 70 comenzaran a explotar esos yacimientos, eran más bien pobres. Y eso les ha convertido en gente muy sobria. Merodeando por Noruega no se perciben muchos lujos. Entendedme, es una sociedad muy rica, sofisticada y avanzada, muy tecnológica (estés donde estés hay cobertura telefónica y conexiones wi-fi por doquier), pero, por ejemplo, las habitaciones de los hoteles, incluso en los cinco estrellas, son de una aplastante sobriedad. Tienen lo necesario y nada más, y no se gastan un céntimo en decoración y diseño. Todo parece un poco rústico, para que me entendáis. En realidad, creo que los noruegos son uno de los pueblos que más en comunión vive con la naturaleza; no dominándola, sino adaptándose a ella. En cualquier caso, no olvidemos que el país tiene menos de cinco millones de habitantes.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-lYpowlZVQpg/TjBLrnLhL_I/AAAAAAAABNU/XQ87secnkgE/s1600/DSC_3028.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" src="http://4.bp.blogspot.com/-lYpowlZVQpg/TjBLrnLhL_I/AAAAAAAABNU/XQ87secnkgE/s200/DSC_3028.JPG" t$="true" width="132px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me sorprendió el clima; esperaba que fuese como el del norte de Escocia (estábamos más o menos en la misma latitud), pero qué va, la temperatura era más cálida en Noruega y con mucho menos viento. Tampoco nos llovió demasiado e incluso disfrutamos de varios días de sol radiante (justo en los alrededores de Bergen, que tiene fama de ser uno de los lugares más lluviosos del planeta). La verdad es que disfrutamos de un clima en general agradable, sobre todo para gente que, como yo, odia el calorazo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nos habían asegurado que Noruega era muy cara. Mentira: Noruega es carísima, absurda, desmedida y demencialmente costosa. Vale, pensé yo, iluso de mí, comeremos sólo comida basura, que nunca puede ser muy cara. Así que el primer día, en Oslo, fuimos a un Friday’s, un restaurante de una conocida cadena de comida tex-mex. Pedimos nachos, palitos de mozarella, dos hamburguesas y cuatro cocacolas. Total: ¡cien euros! Todavía me duele. No obstante, es posible viajar a Noruega sin demasiada pasta. La clave consiste en hospedarse en cabañas de alquiler (las hay por todas partes y los precios son razonables) y comprar la comida en los supermercados.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-uN-rrQ22pV4/TjBKUd0lZhI/AAAAAAAABM0/ASEL82RJ-x8/s1600/DSC_2830.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="212px" src="http://4.bp.blogspot.com/-uN-rrQ22pV4/TjBKUd0lZhI/AAAAAAAABM0/ASEL82RJ-x8/s320/DSC_2830.JPG" t$="true" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Es un país bellísimo, ya lo he dicho. Miles de kilómetros cuadrados de bosque –sobre todo de pinos y abetos-, muchísimos lagos, algunos inmensos, altas montañas salpicadas de neveros, una infinidad de ríos, torrentes y cascadas. Es como un territorio de cuento de hadas. Y los fiordos, claro; el mar inundando los valles entre unas cumbres a las que el adjetivo “abruptas” les viene como anillo al dedo. Visitamos cinco: el Hardanger, el Bjørn, el Sogne, el Loen y el Geiranger. Quizá este último sea el más impresionante de todos (es patrimonio de la humanidad), pero por desgracia también es el que está más lleno de turistas. En cualquier caso, todos los fiordos que vimos son alucinantemente hermosos y en los cuatro primeros apenas había gente ni tráfico. De hecho, Noruega es un país muy despoblado. Los pueblos son pequeños, unas cuantas casas de madera (generalmente pintadas de rojo oscuro, o de rojo y blanco, o de blanco, o de amarillo albero) muy distanciadas las unas de las otras, con su iglesia de madera y poco más. Dada la orografía del país, las carreteras son una constante sucesión de curvas donde no se puede pasar de 80 por hora, pero el firme suele ser bueno... aunque no siempre, y a veces la calzada es demasiado estrecha. Hay cantidad de túneles; uno de ellos, de 11 kilómetros, es el más largo que hemos recorrido en nuestras vidas. También es frecuente que tengas que montarte en un ferry para proseguir el viaje, porque la alternativa es dar un rodeo de cientos de kilómetros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-mA-G2YNLtuw/TjBLXDcKXSI/AAAAAAAABNM/lKJmnKRbpJw/s1600/DSC_2987.JPG" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" src="http://4.bp.blogspot.com/-mA-G2YNLtuw/TjBLXDcKXSI/AAAAAAAABNM/lKJmnKRbpJw/s200/DSC_2987.JPG" t$="true" width="132px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Sabéis cuál es la única pega que le encuentro al país? Que es demasiado bonito; mires adonde mires, todo es bellísimo. Y por eso, al cabo de unos cuantos días, acabas anestesiándote un poco ante tanta belleza. Aunque en realidad nunca llega a pasar eso, porque siempre encuentras algo inesperado y alucinante. Como recorrer el bellísimo valle de Flam en tren, como Bergen (donde visitamos una interesantísima casa-museo del Hansa), como la Escalera de los Trolls (una vertiginosa carretera de montaña llena de revueltas), como los túmulos vikingos de Balestrand, como el mirador de Dalsnibba, como la iglesia medieval de Lom (¡una iglesia de madera del siglo XII!), como el glaciar Jostedalsbreen... Me hizo mucha ilusión ir allí, porque nunca había visto un glaciar. Es curioso, cuando se viaja por Noruega uno tiene cierta sensación de intemporalidad; el paisaje casi virgen, las casas de madera iguales a las de hace un siglo, la casi total ausencia de artefactos modernos a la vista.... Fue una experiencia muy “verniana”; sobre todo porque gran parte de la última novela que he escrito -&lt;em&gt;La isla de Bowen&lt;/em&gt;, una historia al estilo de Julio Verne- transcurre en Noruega.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cuanto a la gente, aparte de rubia y alta es amable y muy bien educada; los españoles les caemos bien, quizá porque suelen pasar las vacaciones en nuestro país. Todos sin excepción hablan inglés (y algunos español). La mayor parte de los turistas son suecos y alemanes, aunque también hay bastantes holandeses y checos. Y, por supuesto, de vez en cuando (sobre todo en Bergen y en Geiranger) autobuses llenos de japoneses, latinoamericanos, italianos, etc. ¿Los más molestos y ruidosos? Los norteamericanos y los españoles. Una plaga ante la que, de repente, me sentí de lo más ario, porque me entraron unas ganas enormes de meterlos a todos en un campo de exterminio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-pdCBxWiahaQ/TjBLhbA002I/AAAAAAAABNQ/izmcBvjsZxA/s1600/DSC_3017.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="212px" src="http://4.bp.blogspot.com/-pdCBxWiahaQ/TjBLhbA002I/AAAAAAAABNQ/izmcBvjsZxA/s320/DSC_3017.JPG" t$="true" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;También hay (me voy a poner masculinamente vulgar) cantidad de tías buenas. ¿Todas las noruegas son guapas? No, of course. Pero abundan las guapas, vive dios. Casi todas tienen el pelo rubio o castaño claro (algunas se tiñen de moreno) y los ojos azules o verdes. Se ven muchas jóvenes preciosas por la calle, o trabajando de camareras, o en la recepción de los hoteles, por todas partes; y con no poca frecuencia te tropiezas con bellezones de quedarte con la boca abierta. Además, no sólo es que sean guapas: también tienen unos cuerpos de quitar el hipo. Pero, ojo, me refiero a las jóvenes, porque no envejecen bien. En general, pasados los 40,&amp;nbsp;pierden muchísimo. En unos casos, adoptan cierta apariencia a lo Miss Piggy, y en otros es como si esas facciones, de porcelana en la juventud, se endurecieran con la madurez, masculinizándose. Además, como señaló Pepa, a partir de cierta edad dejan de cuidarse. Muchas se cortan el pelo en media melena y no se lo tiñen; van con canas, sin maquillaje y vestidas con escaso gusto. ¿Y los noruegos? No me fijé mucho, la verdad, pero reconozco que vi a tres o cuatro tipos realmente guapos, así que supongo que también abundan los macizorros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-l5W5ITtGy-M/TjBK3LeeFCI/AAAAAAAABNA/eePQz7cI54U/s1600/DSC_2951.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="212px" src="http://2.bp.blogspot.com/-l5W5ITtGy-M/TjBK3LeeFCI/AAAAAAAABNA/eePQz7cI54U/s320/DSC_2951.JPG" t$="true" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En fin, amigos míos, ha sido un viaje de lo más estimulante que Pepa y yo hemos disfrutado muchísimo. Nos ha encantado Noruega; tanto que no descartamos volver en un futuro para recorrer el norte del país, desde Trondheim hasta la isla Spitsbergen, más allá de Cabo Norte. Yo, por mi parte, ya tengo material mental para maquinar una nueva novela. No sé si sobre vikingos en el siglo diez u once, o sobre la liga Hanseática en el siglo XVII. Ya veremos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: large;"&gt;&lt;strong&gt;La serpiente.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;De no ser por lo caro que es y por los rigores climáticos, Noruega sería&amp;nbsp;el país perfecto para vivir en él, un paraíso. Pero, como en todo paraíso, había una serpiente; en este caso, la serpiente se llama Anders Behring Breivik, tiene 32 años, los ojos azules y es alto, rubio y ario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-47-RBHYuU-Q/TjBLLZRQEyI/AAAAAAAABNI/Ipa22fvUkPE/s1600/DSC_2985.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="212px" src="http://4.bp.blogspot.com/-47-RBHYuU-Q/TjBLLZRQEyI/AAAAAAAABNI/Ipa22fvUkPE/s320/DSC_2985.JPG" t$="true" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pepa y yo regresamos a Oslo, procedentes de Lillehammer, el pasado viernes 22 de julio. Llovía mucho; de hecho, fue el día más lluvioso de nuestra estancia en Noruega. Llegamos al hotel a eso de las tres menos veinte de la tarde; se trataba del hotel Continental, en la calle Startinsgate, en el centro de Oslo, muy cerca del Palacio Real, del Parlamento y de la zona gubernamental de la ciudad. Como al día siguiente debíamos devolver el coche de alquiler muy temprano y teníamos que llenar el depósito, usamos el navegador para ir a una gasolinera. Estaba a dos kilómetros de distancia, así que recorrimos todo el centro de la ciudad, cargamos gasolina, regresamos al hotel y dejamos el coche en el garaje.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero había un problema con nuestra habitación, así que nos pidieron que esperáramos unos minutos. Yo me quedé en el bar del hotel y Pepa fue a una tienda cercana para comprar prensa española. Entonces, a eso de las tres y media, un tremendo estampido resonó en la &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;calle.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-AEHwCcQPtcQ/TjBL3wcLt_I/AAAAAAAABNY/i23cBVVXZO0/s1600/DSC_3063.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="212px" src="http://2.bp.blogspot.com/-AEHwCcQPtcQ/TjBL3wcLt_I/AAAAAAAABNY/i23cBVVXZO0/s320/DSC_3063.JPG" t$="true" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No era la primera vez que oía ese sonido. En dos ocasiones, en el pasado, había escuchado en la lejanía el estruendo de sendos atentados de ETA en Madrid. Eso ha sido una bomba, pensé automáticamente. Algunos clientes del hotel y yo nos levantamos, alarmados, y salimos a la calle, pero no parecía pasar nada; la gente caminaba normalmente y no se advertía el menor signo de alarma. Regresé al bar y me senté. Seguía convencido de que había oído un bombazo, pero... qué demonios, era imposible; estaba en Oslo, la ciudad más tranquila del mundo. Antes, al ir por gasolina, habíamos visto en el Palacio Real un cambio de guardia muy historiado; quizá era una fiesta, pensé, san Olaf o algo así, y a lo mejor tenían la costumbre de celebrarla con un cañonazo... Poco después regresó Pepa y comentamos extrañados lo del estruendo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Finalmente, se solución el problema de la habitación. El hotel estaba lleno y no tenían libre la habitación normalucha que habíamos reservado, así que, por el mismo precio, nos dieron la Suite Presidencial. Jamás he dormido en un sitio más lujoso. Entonces, cuando nos estábamos instalando, un amigo de Madrid nos mandó un SMS diciendo que, según la BBC, en Oslo se había producido un atentado. En el hotel nadie sabía nada todavía. Como aún no habíamos comido, fuimos a un restaurante cercano y nos sentamos en la terraza. Todo parecía normal, pero al poco una camarera nos dijo que tenían que cerrar el establecimiento, pues la policía iba a&amp;nbsp;desalojar el centro de la ciudad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-JhNsu4wSgEY/TjBJ9_Qlr3I/AAAAAAAABMs/l8o-kaignyY/s1600/DSC_2705.JPG" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="212px" src="http://4.bp.blogspot.com/-JhNsu4wSgEY/TjBJ9_Qlr3I/AAAAAAAABMs/l8o-kaignyY/s320/DSC_2705.JPG" t$="true" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hay algo que quiero señalar: durante las dos semanas que Pepa y yo deambulamos por el suroeste de Noruega sólo vimos dos policías, en Bergen. El día del atentado, después del estallido de la bomba, transcurrió por lo menos una hora hasta que empezamos a oír sirenas de policía y ambulancia, y como mínimo tres cuartos de hora más hasta que empezaron a desalojar el centro de la ciudad. Y nosotros estábamos (acabo de comprobarlo en el plano) a cuatro manzanas del lugar del atentado. No, no se cubrió precisamente de gloria la policía noruega.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pepa y yo comimos en un restaurante (chino) algo alejado del centro y regresamos al hotel, a nuestra suite presidencial. En el hotel&amp;nbsp;vimos agentes de seguridad privada, pues no había suficiente policías. Podría creerse que estando allí, en el centro de la acción, fuimos testigos privilegiados del suceso, pero no. Como todo el mundo, nos fuimos enterando de los acontecimientos por TV, en la BBC y la CNN, y así descubrimos, alucinados, que el auténtico atentado se estaba produciendo en la isla Utoya, y vimos cómo la lista de muertos crecía minuto a minuto. Fue terrible y, al mismo tiempo, increíble. ¿Cómo un hombre solo pudo desatar todo ese terror? Aún no le encuentro explicación. Al día siguiente, muy temprano, nos dirigimos al aeropuerto, que está a 50 km. de Oslo, para regresar a España. No había especiales medidas de seguridad.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me gustaría comentar dos cosas respecto a ese terrible suceso. En primer lugar, me parece detectar cierto implícito retintín en los medios de comunicación, como si no acabara de desagradar del todo que los noruegos, tan guapos y tan ricos ellos, salieran de una puñetera vez de su inocencia. Personalmente, lo único que espero es que los noruegos no cambien.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En segundo lugar, el abogado de Breivik va a alegar locura. ¿Está loco Breivik? Lo primero que uno piensa es que un tipo capaz de cometer todas esas atrocidades debe de estar como un cencerro, pero yo no estoy tan seguro. Recordemos otro hecho ocurrido en Noruega y al que me he referido antes. El 20 de febrero de 1944, un grupo de saboteadores de la resistencia noruega hundió mediante cargas explosivas el transbordador Hydro que transportaba el agua pesada necesaria para fabricar la bomba atómica nazi. En el atentando murieron cuatro alemanes y catorce civiles noruegos totalmente inocentes. Sin embargo, pese a la matanza, hoy consideramos a esos saboteadores unos héroes, aunque en su momento los nazis debieron de pensar sobre ellos lo mismo que hoy pensamos sobre Breivik.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero los motivos eran muy distintos, objetaréis. En un caso se trataba de luchar contra la barbarie nazi y en el otro de un cruel y sinsentido asesinato múltiple. Y es cierto, las razones son importantes, pero seguro que hay muchos ultras en Noruega y el resto de Europa que consideran a Breivik un héroe y un mártir. ¿Están todos locos? Lo dudo, no es cuestión de patologías, sino de creencias irracionales, de culto a ciertas palabras peligrosas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Breivik es un fundamentalista cristiano, un nacionalista de ultraderecha y un xenófobo. Eso significa que su mente estaba regida por tres “grandes palabras peligrosas”: DIOS, PATRIA y RAZA. ¿Sabéis por qué esos términos son peligrosos? Porque los tres se refieren a conceptos más grandes, valiosos e importantes que el ser humano. Y, por tanto, en su nombre se puede matar a cuantos hombres, mujeres y niños le vengan a uno en gana, pues hay un bien o poder mayor que lo justifica. El propio asesino lo dijo: no le importaba convertirse en un monstruo porque sus actos eran necesarios para conseguir un fin superior.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Está Breivik loco? No creo; sólo es un gilipollas con excesiva iniciativa que se ha tomado demasiado en serio las palabras equivocadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-7850347576531823029?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/7850347576531823029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=7850347576531823029' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/7850347576531823029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/7850347576531823029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/07/noruega.html' title='Noruega'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-xhjbSpfYeA4/TjBJtPKxBdI/AAAAAAAABMo/j6eS1auU8Eo/s72-c/DSC_2970.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-8643260153413754738</id><published>2011-07-05T22:00:00.001+02:00</published><updated>2011-07-05T22:01:22.550+02:00</updated><title type='text'>Mitos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-2T40XHO5Isw/ThNsb2J8TRI/AAAAAAAABMg/TcfK_i4GqMQ/s1600/Noruega+2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240px" i$="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-2T40XHO5Isw/ThNsb2J8TRI/AAAAAAAABMg/TcfK_i4GqMQ/s320/Noruega+2.jpg" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Supongo que todos tenemos lugares míticos, sitios que nunca hemos visitado pero que, por las razones que sean, permanecen en nuestra mente rodeados por una aura de magia y misterio. Generalmente, al menos en lo que a mí respecta, esos lugares míticos se conformaron durante la niñez. Por ejemplo, siendo pequeño leí en un Reader's Digest la historia y las peculiaridades de Mont Saint-Michel, y desde entonces soñé con visitar esa abadía. Y acabé visitándola. De hecho, ya he estado en muchos de mis lugares míticos: Stonehenge, Glastonbury, Carnac, Cnosos, la Acrópolis, Micenas, las tierras altas de Escocia, el Gran Cañón, Teotihuacán, Chichén Itzá, las selvas tropicales, los Andes, Laponia, California...y aún me quedan muchos por visitar. Pero hay tres a los que, lo reconozco, me da miedo viajar, precisamente porque temo que me decepcionen. Y eso a pesar de que son tres de mis mitos favoritos. O precisamente por eso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El primero es el Tíbet. Cuando era niño leí &lt;em&gt;Tintín en el Tíbet&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El tercer ojo&lt;/em&gt;, de Lobsang Rampa, vi en TV &lt;em&gt;Horizontes perdidos&lt;/em&gt;, de Capra, y desde entonces quedé tan hechizado por ese mundo del Himalaya que durante mucho tiempo devoré cuantos libros sobre el Tíbet caían en mis manos (Alexandra David-Neal, Heinrich Harrer, Michel Peissel...). Y, claro, siempre soñé con viajar allí. Lo malo es que el viaje era carísimo, y luego tuve hijos pequeños, y luego, cuando ya pude plantearme realizar el viaje, vi un documental en TV que mostraba los enormes cambios que habían realizado los chinos en el Tíbet, y se me cayeron las pelotas al suelo. Me decepcionó más que cuando supe que Lobsang Rampa no era un lama, sino un chalado&amp;nbsp;inglés llamado&amp;nbsp;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Cyril Henry Hoskin.&lt;/span&gt; Cuando en 1950 los chinos invadieron el Tíbet, decidieron acabar con esa cultura y lo han conseguido. El Tíbet de mis sueños ya no existe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El segundo lugar es Irlanda. Me enamoré de esa isla a través de las películas de John Ford (&lt;em&gt;El hombre tranquilo&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;El delator&lt;/em&gt;,&lt;em&gt; La salida de la luna&lt;/em&gt;...), luego descubrí sus leyendas y su mitología, y finalmente me atrapó su música. En cualquier caso, sé que la Irlanda que hay en mi mente es irreal, que no existe y probablemente nunca ha existido. Aún así, iré allí.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El tercer lugar es Argentina. Veréis, la primera revista de ciencia ficción en español se llamaba &lt;em&gt;Más Allá&lt;/em&gt;, duró 48 números y fue publicada en Argentina entre 1953 y 1957. Cuando yo tenía once o doce años había unos cuantos viejos ejemplares de &lt;em&gt;Más Allá&lt;/em&gt; en mi casa, probablemente comprados por mi padre o mi hermano mayor. Hojeando uno de ellos vi un cuento llamada&lt;em&gt; Un rifle para el dinosaurio&lt;/em&gt; (de Sprague de Camp), una historia de viajes en el tiempo con una maravillosa ilustración de un T. Rex, y como me chiflaban los dinosaurios leí el cuento. Así comenzó mi afición a la ciencia ficción, y por supuesto leí todos los ejemplares de &lt;em&gt;Más Allá&lt;/em&gt; que encontré (hoy tengo la colección completa).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero ocurría una cosa curiosa. En primer lugar, el español en que estaba escrita esa revista no era exactamente igual al español de Madrid. Además, en la sección de cartas al director aparecía gente que vivía en Córdoba, en Rosario, en La Rioja, en Mendoza... Ciudades como las españolas, pero que no eran españolas. Era algo así como un universo paralelo, el reflejo invertido en un espejo (algo que tenía sentido, porque cuando aquí es verano, allí es invierno, y viceversa). Creo que, en cierto modo, el sentido de la maravilla de la ciencia ficción se mezcló con la imagen mental que me había forjado de Argentina.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Luego estaban los tangos. Mi padre era muy aficionado a ellos y los ponía con, a mi modo de ver, excesiva frecuencia. No, los tangos no incrementaron mi amor por Argentina. Entendedme, no tengo nada contra ellos, pero acabé harto de oírlos. El caso es que, dada su afición por el tango, mi padre escribió para la SER una serie de programas dedicados a la vida de Carlos Gardel. El actor que interpretaba a Gardel era otro Carlos, de apellido Acuña, también cantante de tangos. Fue el primer argentino que conocí, un tipo muy simpático que hablaba con acento raro. Dada su amistad con mi padre, Acuña le regaló varios objetos de artesanía argentina, entre ellos unas calabazas para tomar mate y unas pipetas de plata para chuparlo. Y mate, por supuesto. Lo probé; oscila entre lo desagradable y lo repugnante. Cuestión de gustos, queridos merodeadores argentinos, no os enfadéis conmigo. El caso es que el mate tampoco incrementó mi amor por Argentina. No obstante, charlando con mi padre y con Acuña descubrí la mítica del gaucho, la Pampa infinita, las boleadoras... Cómo molan las boleadoras...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Entonces, cuando yo tenía 17 o 18 años, un amigo me regaló &lt;em&gt;Ficciones&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;El aleph&lt;/em&gt;, de Borges, y mi mundo cambió. O, al menos, cambió mi concepción de la literatura. Leer a Borges era, y es, como entrar en un universo paralelo. Creo que Borges es el escritor que más admiro, el que más he releído... y era argentino. Pasaron los años y, en 1974, asistí al espectáculo de un grupo musical-humorístico llamado &lt;em&gt;Los Luthiers&lt;/em&gt;. Pocas veces me he reído tanto en mi vida y desde entonces he asistido a todos los espectáculos que el grupo ha dado en Madrid. &lt;em&gt;Los Luthiers&lt;/em&gt; son argentinos. ¿Cómo no voy a enamorarme de un país que cuenta con la más rica tradición de literatura fantástica en castellano, un país que ha dado gente tan talentosa y querida para mí como Borges y &lt;em&gt;Los Luthiers&lt;/em&gt; (y Bioy Casares, y Pablo de Santis, y Héctor Alterio, y Quino, y Cortazar, y Oesterheld, y Fontanarrosa, y Posse, y Ocampo, y Solano López, y Roth, y Campanella...).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sí, adoro Argentina... pero nunca he ido allí. En parte porque sólo podría hacer ese viaje en verano, cuando allí es invierno, aunque no es esa la verdadera razón. Lo cierto es que, en mi interior, espero encontrar una Argentina donde haya un aleph en cada trastero, donde toda la gente sea tan ingeniosa como Daniel Rabinovich o Joaquín Salvador, donde los gauchos sorban mate con aire taciturno en medio de una llanura desmedida, donde viejos criminales nazis aún se ocultan, donde lo sobrenatural está a la vuelta de la esquina. Y esa Argentina sólo existe en mi imaginación. Pero aún así, iré.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El próximo sábado, Pepa y yo partiremos para Oslo y después merodearemos durante quince días por los fiordos. Noruega es otro de los lugares míticos de mi niñez. Por los vikingos, por supuesto, y por las auroras boreales, pero creo que sobre todo por Thor Heyerdahl. Joder, con ese nombre o se es aventurero o va uno por la vida con cara de capullo. De niño me alucinaban sus historias, sobre todo el viaje de la Kon-tiki y Aku Aku. El único problema es que Heyerdahl fue un explorador tropical; pero no importa, porque hay un montón de exploradores noruegos polares, como Amundsen, Nansen, Ingstad, Larsen o Resvoll-Holmsen, que era una mujer. Eso por no hablar de Erik el Rojo, que también tenía un nombre que invitaba a la aventura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-drS0AOfVsFk/ThNsWZmKi4I/AAAAAAAABMc/VzxC1nk6DMY/s1600/Noruega+4.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="150px" i$="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-drS0AOfVsFk/ThNsWZmKi4I/AAAAAAAABMc/VzxC1nk6DMY/s200/Noruega+4.jpg" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Siempre me han fascinado los países nórdicos, en particular Noruega. De hecho, parte de la última novela que he escrito -&lt;em&gt;La isla de Bowen&lt;/em&gt;- se desarrolla en Noruega, aunque más al norte de donde vamos a ir, en Trondheim, Havoysund (cerca del Cabo Norte) y Svalbard. Me habría encantado visitar Svalbard; es un archipiélago, la última tierra firme antes de llegar al Polo Norte. Dos terceras partes de su superficie están cubiertas&amp;nbsp;por nieve perpetua y glaciares, y la única isla habitada es Spitsbergen, aunque sólo hay unos pocos cientos de personas en un poblacho inmundo, un par de minas, la Svalbard Global Seed Vault y tres o cuatro estaciones científicas. Debe de ser uno de los lugares más extraños, remotos y solitarios del mundo; de hecho, para recorrerlo por tu cuenta necesitas un permiso especial e ir acompañado por alguien armado, pues los ataques de osos polares son frecuentes. Sí, me habría encantado visitar Spitsbergen, pero había que elegir: o el Ártico o los fiordos. Otra vez será.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Bueno, amigos míos, ésta es la última entrada antes de irme de vacaciones. Reconozco que los diez post que escribí sobre mi hermano me han dejado un poco desfondado. No es que me supusieran ningún esfuerzo, los escribí muy rápido, pero parece ser que la intensidad emocional era mayor de lo que suponía, porque después de redactar el último, sencillamente ya no sabía sobre qué escribir; todo lo que se me ocurría me parecía una gilipollez. Me quedé... no sé, como vacío, al menos en lo que al blog respecta. Pero no os preocupéis, estas vacaciones nórdicas seguro que me refrescarán y a finales de julio volveré lleno de energía vikinga para seguir escribiendo las chorradas de siempre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Feliz verano, merodeadores de Babel.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-2bLntE9XxaQ/ThNsiJFNMqI/AAAAAAAABMk/Z7yJIBnACxc/s1600/Noruega+vikingos.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" i$="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-2bLntE9XxaQ/ThNsiJFNMqI/AAAAAAAABMk/Z7yJIBnACxc/s200/Noruega+vikingos.jpg" width="165px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-8643260153413754738?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/8643260153413754738/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=8643260153413754738' title='19 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/8643260153413754738'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/8643260153413754738'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/07/mitos.html' title='Mitos'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-2T40XHO5Isw/ThNsb2J8TRI/AAAAAAAABMg/TcfK_i4GqMQ/s72-c/Noruega+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>19</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-6217879913182391561</id><published>2011-06-27T21:21:00.000+02:00</published><updated>2011-06-27T21:21:01.358+02:00</updated><title type='text'>Filotopía</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-ARUKiw-pqOQ/TgjXplLYxZI/AAAAAAAABMQ/abGEV5-64ew/s1600/viaje.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" i$="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-ARUKiw-pqOQ/TgjXplLYxZI/AAAAAAAABMQ/abGEV5-64ew/s320/viaje.jpg" width="240px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Unamuno escribió en&lt;em&gt; Niebla&lt;/em&gt;: “La manía de viajar viene de topofobia y no de filotopía”. Es decir que, según don Miguel, la gente viaja porque odia el lugar donde se encuentra, no porque ame el lugar adonde se dirige. Supongo que hay cierta dosis de verdad en esa sentencia, que nos aburrimos de lo que conocemos y muchas veces buscamos el cambio por el cambio, aunque no conduzca a nada concreto; pero me llama la atención la palabra “manía”. ¿Viajar es una manía? Según la RAE, manía es, en su segunda acepción, extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada. Es decir, algo parecido a una moda. Y sí, desde luego ahora, gracias a la democratización del turismo, viajar se ha convertido en una moda. En una manía pues. Pero, ¿sólo es una manía?&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nuestras actuales ideas acerca del “viaje” son relativamente nuevas. En el pasado hacía falta un buen motivo para desplazarse, porque los viajes eran lentos, incómodos y peligrosos. Se viajaba en busca de caza, o para comerciar, o para huir de una desgracia (topofobia), o en busca de riquezas (filotopía), o para hacer la guerra... Siempre ha habido, por supuesto, viajeros curiosos que recorrían el mundo sólo para ver cosas y gentes nuevas, pero esa modalidad de viaje no cristalizó hasta mediados del siglo XVII, cuando en Inglaterra se adoptó la costumbre de que los jóvenes de clase alta realizaran un itinerario cultural por diferentes ciudades de Francia e Italia. A eso se le llamó el Grand Tour (de ahí la palabra “turismo”) y su popularidad se incrementó con el romanticismo, añadiéndose a la ruta otros países como Grecia, España o Alemania. Así nació el concepto de “viajar sólo para ver”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El incremento del nivel de vida en occidente, así como la mejora y abaratamiento de los medios de transporte, convirtieron el “viaje” en un negocio masivo y viajar se popularizó. Hoy en día es imposible ir a ciertos lugares sin encontrarte con hordas de turistas. ¿Por qué viaja tanta gente? Hay múltiples respuestas, por supuesto, pero a veces no encuentro ninguna. Pepa y yo fuimos al norte de Italia durante nuestra luna de miel. En Florencia coincidimos cenando en una pizzería con otra pareja de recién casados españoles; charlamos y, al poco, uno de ellos propuso que quedáramos al día siguiente, porque estaban “hartos de ver piedras”. Improvisamos una excusa y nos despedimos. Y yo no pude evitar preguntarme: si no les gustaban las piedras, ¿por qué cojones viajaron a Florencia?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace unos años estuvimos en Mont Saint-Michel, en el noroeste de Francia. Como sabéis, es un islote, un peñasco que se eleva unos doscientos metros sobre el mar, con una abadía en su cima. En la parte baja hay un falso poblado medieval llenos de tiendas y restaurantes para turistas; conforme se remontan las empinadas cuestas hacia la iglesia, uno se adentra en el auténtico y maravilloso conjunto medieval. Cada año, unos cuatro millones de personas llegan a ese lugar, pero sólo un millón sube hasta la abadía. Tres de cada cuatro visitantes se quedan en el falso poblado medieval, comiendo perritos calientes y comprando horteradas. Y yo me pregunto: ¿para qué cojones fueron allí, teniendo Disneylandia tan a mano?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Creo que mucha gente, quizá la mayoría, viaja porque se supone que hay que hacerlo. Viajan porque viajan sus vecinos, viajan porque queda bien y, según donde vayas, confiere estatus, viajan porque la publicidad les dice que es bueno viajar, viajan porque sí, por acumular estancias y lugares en una lista sin sentido. Pero eso no es viajar: es moverse.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Conozco a personas, gente inteligente y cultivada cuyo intelecto admiro, que no solo odian viajar, sino que, como Unamuno, desprecian el concepto de “viaje de placer”. Según ellos, se trata de un mero impulso gregario (seguir al rebaño), pues la excusa de que los viajes sirven para aumentar el conocimiento es absurda, ya que ese conocimiento puede adquirirse de maneras mucho mejores y más cómodas. Y tienen razón. Cuando el mundo era en su mayor parte desconocido, tenía sentido embarcarse en un viaje para adquirir conocimientos, pero hoy en día podemos encontrar todo el conocimiento (e imágenes) del mundo en libros, documentales, Internet... Los periplófobos tienen razón en eso, pero se equivocan en algo: no se viaja para conocer, sino para sentir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Adoro viajar, me encanta; si pudiese, pasaría la mitad de mi vida viajando. Me confieso filotópico. ¿Por qué? ¿Soy otra ovejita del rebaño? Espero que no. Como decía antes, viajo para sentir; pero ¿qué significa eso? Vamos a hacer un experimento. Salid de casa y recorred despacio vuestra calle, prestando mucha atención a todo lo que hay en ella, abajo y arriba. Os garantizo que encontraréis montones de detalles en los que no os habíais fijado jamás. ¿Cómo es posible, tratándose de un entorno tan familiar? Pues precisamente porque es tan familiar que ya no lo miráis. Lo veis, pero sin fijaros. Lo ya conocido no estimula nuestros sentidos y acaba convirtiéndose en un paisaje de fondo desenfocado. Así es nuestro mundo cotidiano, un mundo por el que nos movemos con la mente ocupada en otras cosas, un mundo al que no le prestamos gran atención porque lo conocemos demasiado bien, un mundo borroso y ya carente de estímulos. Un mundo en el que sentimos muy poco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero cuando viajamos, cuando nos movemos por entornos muy distintos a los usuales, nuestros sentidos se despiertan; es como acceder a un estado alterado de conciencia. Pero hay que viajar bien, con la actitud adecuada y la sensibilidad a flor de piel. Debes prestar mucha atención, debes tener los conocimientos adecuados, debes avivar tu imaginación. Detesto las visitas guiadas; por muy interesante que sea lo que cuente el guía, lo puedo leer en un libro antes o después, porque lo que quiero “durante” es aprovechar la oportunidad, quizá única, de disfrutar del lugar sin que me moleste nadie con su cháchara.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Recuerdo que la primera vez que entré en la catedral de Jaca, la más antigua de España, el templo estaba lleno de turistas, así que volví al día siguiente a las ocho de la mañana, cuando la catedral estaba totalmente vacía, y me quedé más de una hora allí, “sintiendo” el lugar. He hecho cosas similares en muchos sitios, en la Alhambra, en Chartres, en Stonehenge, en Saint-Michel, en Uxmal, en el Cementerio de los Ingleses del monte Urgull, en Knossos, en el Gran Cañón, en Compostela, en Omaha Beach, en Glastonbury... Probablemente he adquirido más conocimientos de todos esos lugares, y de otros muchos, antes de ir que durante mi estancia en ellos. Pero, por Júpiter, qué cantidad de sensaciones me han hecho experimentar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Porque he leído decenas de libros sobre la selva, he visto horas y horas de documentales, pero no es comparable a lo que experimenté en las selvas de Venezuela, Colombia y Costa Rica. El calor húmedo, los indescriptibles olores, los sonidos, la abrumadora vegetación, nada de eso puede transmitirse sólo con palabras&amp;nbsp;y/o imágenes. O cruzar las puertas de la muralla de Essaouira, la antigua Mogador, y retroceder al Medioevo rodeados por un intenso olor a especias. O el sobrenatural silencio de los bosques árticos. O el impacto sonoro de los tambores de Calanda. O la magia de las ciudades mayas tragadas por la selva. O los colosales bosques de secuoyas. O un volcán vomitando lava. O las cumbres de los Andes. O un amanecer en el Caribe. O un atardecer junto a un faro de Bretaña. O estar enamorado en la Alhambra. Esas cosas no pueden “conocerse”; han de sentirse. Y viajar es el precio que pagas para poder sentirlas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y luego, la sorpresas. Como cuando una noche, paseando por los jardines situados bajo la Acrópolis, Pepa y yo nos encontramos, en un teatro romano, con el ensayo general de una obra clásica (en griego, claro), solo los actores, nosotros y tres o cuatro pirados más. O como cuando tropezamos en una iglesia de Pals con los ensayos de un concierto barroco para piano y violín. O ese anochecer, en Colombia, cuando un bosque de árboles barbudos se llenó de luciérnagas. O aquella alucinante fiesta popular en Anomera, lo más alto de Mikonos. O una surrealista procesión de Semana Santa en Baeza. O los ritos paganos de San Juan Chamula, en Chiapas. Nada de eso te ocurre si te quedas en casa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Porque nuestro verdadero hogar no es el piso o el chalet donde vivimos, ni el barrio, ni la ciudad, ni el país. Creer eso es padecer miopía. Nuestra auténtica casa es la Tierra, el planeta que nos sustenta. Un mundo lleno de maravillas asombrosas que yo daría cualquier cosa por experimentar. ¿Viajar es una manía sin sentido? Si de repente heredaras un palacio inmenso, y por muy confortables que fueran el salón, el comedor y el dormitorio, ¿no te gustaría visitar todas sus habitaciones? Pues eso.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-6217879913182391561?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/6217879913182391561/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=6217879913182391561' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/6217879913182391561'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/6217879913182391561'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/06/filotopia.html' title='Filotopía'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-ARUKiw-pqOQ/TgjXplLYxZI/AAAAAAAABMQ/abGEV5-64ew/s72-c/viaje.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-4426284454822427212</id><published>2011-06-21T11:56:00.000+02:00</published><updated>2011-06-21T11:56:14.398+02:00</updated><title type='text'>L'Auberge du Pont de Collonges, Pepa y yo</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-yzEpykJwajk/TgBpPJPoCpI/AAAAAAAABMM/z3TWQNBV_HI/s1600/sopa+de+trufas+negras.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="238px" i$="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-yzEpykJwajk/TgBpPJPoCpI/AAAAAAAABMM/z3TWQNBV_HI/s320/sopa+de+trufas+negras.jpg" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;¿Sabéis algo acerca de Lyon? Yo, desde luego, antes de ir allí lo ignoraba todo sobre esa ciudad; y ahora que he ido tampoco sé mucho, porque no hay mucho que saber. Lyon es una ciudad bonita situada entre dos anchos río, el Ródano y el Saona, que corren paralelos entre colinas. Las ciudades con ríos grandes molan, y ésta tiene dos. También tiene un barrio viejo&amp;nbsp;muy lindo&amp;nbsp;y mucha arquitectura burguesa típicamente gabacha. Por lo demás, no hay demasiadas cosas que ver. Está la catedral gótica de St-Jean, que no es gran cosa, los teatros romanos y, lo más llamativo de todo, la Basílica de Notre-Dame de Fourvière. Este templo está situado sobre la colina más alta que preside la ciudad y es una construcción neo-románica de finales del XIX. En fin, erigir un edificio románico en esa época resulta, se mire como se mire, una horterada. Y eso es lo que es esa basílica, con sus enormes esculturas de estilo románico y el interior policromado: una de las horteradas más grandes que he visto en mi vida. Pero es tan hortera, y al mismo tiempo tan bien hecha, y en cualquier caso tan surrealista, que resulta... sí, bonita. Es un lugar&amp;nbsp;curioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, claro, en Lyon también está L'Auberge du Pont de Collonges, el famoso restaurante de Paul Bocuse. Aunque en realidad no está en Lyon, sino en Collonges, un pueblo situado a unos diez kilómetros de la capital. Por si acaso no lo sabéis, aclararé que Bocuse fue el cocinero que revolucionó la cocina francesa allá por los 70, el inventor de la Nouvelle Cuisine, o Cuisine du Marché, que tanto influyó en nuestros cocineros vascos y catalanes. De hecho, es lo que hoy entendemos por cocina clásica, pues acabó reemplazando por completo a la anterior gastronomía francesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que Pepa y yo habíamos ido a Lyon para comer en Bocuse, así que allí nos plantamos a las 13:30 del sábado pasado. Por fuera el edificio del restaurante es... ¿feo? Echadle un vistazo a la foto de la entrada anterior; desde luego, los colores son estridentes. La verdad es que, como ocurre con la basílica, de puro hortera resulta hasta bonito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera sorpresa es que el propio Bocuse, o lo que queda de él dada su provecta ancianidad, te recibe en la puerta vestido de chef y te estrecha la mano mientras te da amablemente la bienvenida. Es una tontería, pero me hizo ilusión saludar a ese mito de la gastronomía, qué cosas. El interior es puro estilo francés, elegante y recargado, agradable en conjunto. El servicio impecable; rápido, sobrio, amable y no atosigante. Nos sentaron a una mesa del comedor principal y pedimos el Menú Gran Tradición, porque tenía algunos de los principales platos de Bocuse. El primer plato era &lt;em&gt;Escalope de foie gras de canard poêlée au verjus&lt;/em&gt;; pero sólo lo tomó Pepa, porque a mí no me gusta el foie (ni me parece ético) y lo cambié por una &lt;em&gt;Salade de homard du Maine à la française&lt;/em&gt;, una ensalada de langosta. El segundo plato fue una &lt;em&gt;Soupe aux truffes noires&lt;/em&gt;, una sopa de trufas negras prodigiosa que luego comentaré. Después vinieron unos &lt;em&gt;Filets de sole Fernand Point&lt;/em&gt;, lomos de lenguado en una salsa ligera aromatizada con salvia, creo. A continuación llegó un sorbete de beaujolais para cortar el sabor y pasar del pescado a la carne. El cuarto plato consistió en &lt;em&gt;Volaille de Bresse en vessie "Mère Fillioux"&lt;/em&gt;, una pieza de caza cocinada con trufas en una especie de papillote. Luego llegó el carro de quesos y finalmente los postres: yo pedí &lt;em&gt;Baba au rhum "Tradition"&lt;/em&gt;, un bizcocho con crema mojado en ron, y Pepa unos &lt;em&gt;Oeufs à la neige Grand-Mère Bocuse&lt;/em&gt;, merengue flotando sobre salsa de vainilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Os suena eso a mucha comida? Pues sí, era mucha, muchísima comida. Existe el tópico de que la gran cocina francesa se presenta en raciones minúsculas, pero es mentira. Eso fue una estúpida moda de la restauración española de los 80, porque en Francia siempre te sirven raciones abundantes. Y Pepa &amp;amp; moi salimos del L'Auberge du Pont de Collonges tan llenos que consideramos la posibilidad de volver rodando a Lyon. Ah, cuando estábamos acabando se pasó por las mesas la mujer de Bocuse, una vaporosa y frágil anciana más sosa que una mata de habas. Sospecho que en realidad estaba muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, ¿qué nos pareció el famosísimo L'Auberge du Pont de Collonges? Pues que todo estaba buenísimo... pero sin la menor sorpresa. Gran cocina clásica, deliciosa y un tanto anticuada. Salvo la sopa de trufas negras (ver foto). Se trata de una sopa muy matizada, de sabores leves, con un fino picadillo de verduras y carne (y trufas en láminas, off course) servida en un cuenco coronado por una ligerísima confitura de hojaldre “brisa”. Bocuse la creó en 1975 para el entonces presidente de Francia, Giscard d'Estaing, y es una obra de arte. Ese plato sí que nos sorprendió. Su único defecto: lo sirven directamente del horno, extraordinariamente super-hiper-mega caliente. Y se mantiene super-hiper-mega caliente durante mucho, mucho rato. Todavía tengo ampollas en la lengua y el paladar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, el restaurante de Bocuse es más o menos lo que nos esperábamos. Resulta gracioso; hace treinta años, cuando Pepa y yo prometimos visitar ese lugar, L'Auberge du Pont de Collonges era el templo de la revolución gastronómica. Hoy es un clásico totalmente demodé. Supongo que podría sacarse alguna brillante a la par que atinada enseñanza de esto, pero, qué queréis que os diga, no me apetece ni un pelo hacerlo, no vaya a ser que yo también sea un “clásico demodé”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero comimos bien, amigos míos. El hotel era cómodo, una villa situada en lo alto de una colina en el Vieux Lyon, con espléndidas vistas. La ciudad es tranquila y bonita. Los franceses, como siempre, muy bien educados. Pero lo mejor de todo con diferencia: la compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, hoy a las 17:16 hora solar&amp;nbsp;tendrá lugar&amp;nbsp;el momento del&amp;nbsp;solsticio. Feliz solsticio de verano, amigos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-4426284454822427212?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/4426284454822427212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=4426284454822427212' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/4426284454822427212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/4426284454822427212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/06/lauberge-du-pont-de-collonges-pepa-y-yo.html' title='L&apos;Auberge du Pont de Collonges, Pepa y yo'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-yzEpykJwajk/TgBpPJPoCpI/AAAAAAAABMM/z3TWQNBV_HI/s72-c/sopa+de+trufas+negras.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-2415081074706107109</id><published>2011-06-17T10:52:00.000+02:00</published><updated>2011-06-17T10:52:30.212+02:00</updated><title type='text'>Carpe diem</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-527LAZW_cZc/TfsVStiqfVI/AAAAAAAABMI/Czx1jPs_TJ0/s1600/paul-bocuse.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" i$="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-527LAZW_cZc/TfsVStiqfVI/AAAAAAAABMI/Czx1jPs_TJ0/s320/paul-bocuse.jpg" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mi buen amigo y magnífico escritor Luis Manuel Ruiz mantiene un blog llamado &lt;strong&gt;&lt;a href="http://leccionanatomia.blogspot.com/"&gt;La lección de anatomía&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; donde cada día escribe una frase, más o menos en la línea de &lt;em&gt;El diccionario del diablo&lt;/em&gt;, de Bierce. Como es natural, unas frases son más brillantes que otras, pero el nivel medio es sobresaliente. Y no resulta fácil escribir frases, sentencias. Han de ser breves, ingeniosas y, al tiempo, contener una verdad. Son algo así como micro-ensayos. Pues bien, de entre todas las frases que Luis Manuel ha escrito en su blog, hay una que se me ha quedado grabada a fuego en la memoria. Dice más o menos así:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;“Si el final es feliz, no es el final”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Paraos a pensarlo: vuestras vidas pueden estar llenas de cierres de capítulo y entreactos rebosantes de felicidad, pero el final-final siempre será una tragedia. Y si lo dudáis, echad un vistazo a vuestro alrededor. O haced memoria.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Deprimente? Supongo, pero cierto; y lo bueno de toda certeza sobre el futuro es que nos permite adecuar nuestros planes. Y el único plan que se me ocurre ya se le ocurrió a Horacio hace más de 2000 años cuando escribió:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;temptaris numeros. Vt melius, quidquid erit, pati! &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;seu pluris hiemes, seu tribuit Iuppiter ultimam, &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;Tyrrhenum: sapias, uina liques et spatio breui &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit inuida &lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;aetas: &lt;strong&gt;carpe diem, quam minimum credula postero&lt;/strong&gt;.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Lo que significa: “No preguntes (contra la voluntad divina el saberlo), Leucónoe, qué fin han puesto para mí los dioses, cuál para ti, ni sondees el cálculo babilonio. ¡Cuánto mejor soportar lo que haya de ser, tanto si Júpiter nos ha concedido muchos inviernos, como si es el último nuestro el que ahora quiebra las olas del mar Tirreno en azote contra los escollos! Sé sabia, filtra el vino y, breve como es la vida, corta la esperanza larga. Mientras hablamos, habrá huido celosa la edad: &lt;strong&gt;disfruta del momento y no confíes en el mañana&lt;/strong&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Carpe diem... El mes pasado, con motivo de la Feria del Libro de Fuenlabrada, estuve dando unas charlas en un par de institutos. Les hablé de &lt;em&gt;El club de los poetas muertos&lt;/em&gt;, les dije que, aunque aún les faltaba mucho, morirían y que por eso debían sacarle el máximo partido a la vida. Luego, intenté explicarles que, para sacarle partido a la vida hay que enriquecer la vida y que la literatura ayuda en ese sentido. Aquellos amables adolescentes me escucharon con mucha atención, pero creo que ni uno entendió lo que pretendía decirles. Porque para ellos la idea de la muerte es tan solo un concepto abstracto y nebuloso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero yo sí lo entiendo; sé que el final será una tragedia, así que intento que todos los capítulos que me restan acaben en tono de comedia. Carpe diem, sí señor; debería tatuármelo en la frente, escrito del revés, para leerlo cada mañana cuando me miro al espejo antes de cepillarme los dientes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Hace treinta años, cuando Pepa y yo aún no estábamos casado, ella me prometió que si conseguíamos estar juntos me invitaría a comer en el restaurante de Paul Bocuse. Pues bien, ha tardado 28 años en cumplir su promesa, pero el día de mi cumpleaños me regaló un sobre con dos billetes para Lyon y una reserva, para mañana, 18 de junio, en &lt;em&gt;L'Auberge du Pont de Collonges&lt;/em&gt;, el famosísimo restaurante de Bocuse. Es una mujer fantástica; menudo detalle romántico...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Así que esta tarde, Pepa y yo volaremos a Lyon para pasar el fin de semana haciéndole caso a Horacio. Aunque, en este caso, la mejor traducción de carpe diem sería: “cómete el día”.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-2415081074706107109?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/2415081074706107109/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=2415081074706107109' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2415081074706107109'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2415081074706107109'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/06/carpe-diem.html' title='Carpe diem'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-527LAZW_cZc/TfsVStiqfVI/AAAAAAAABMI/Czx1jPs_TJ0/s72-c/paul-bocuse.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-7978377544553291923</id><published>2011-06-10T09:58:00.000+02:00</published><updated>2011-06-10T09:58:27.447+02:00</updated><title type='text'>Reflexiones de un caballero otoñal</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-1lXaRcUDV3A/TfHN9yuyKXI/AAAAAAAABMA/qEzo5dr20wY/s1600/cumplea%25C3%25B1os+58+3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-1lXaRcUDV3A/TfHN9yuyKXI/AAAAAAAABMA/qEzo5dr20wY/s1600/cumplea%25C3%25B1os+58+3.jpg" t8="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Dado que en la anterior entrada trataba sobre algo muy viejo –un templo de 11.600 años-, este post también versará sobre antigüedades: hoy es mi cumpleaños. ¿Cuántos me caen? Lo siento, no puedo decirlo; me avergüenza lo jurásico que soy. De todas formas, el perfil del blog actualiza automáticamente el dato, maldito traidor.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tengo la misma edad que mi madre y un año menos que mi padre, es increíble. De hecho, no me lo creo. Mi padre era un señor muy serio y formal, pero yo no soy ni serio ni formal. Mi padre era un PADRE y yo, aunque tengo dos hijos, no soy un PADRE, sino un &lt;span style="font-size: xx-small;"&gt;PADRE&lt;/span&gt;. Mi padre tenía los años que tenía, mientras que yo, si me paro a pensarlo, sólo tengo treinta y tantos. No me parezco en nada a mi padre; ¿cómo es posible que tengamos casi la misma edad? De hecho, no reconozco a ese tipo añoso que se asoma al espejo cada vez que me miro. Aunque, la verdad, me recuerda un poco a mi padre... Comienzo a sospechar que no soy lo que creo que soy.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Seamos realistas: tengo aspecto de víctima de un accidente de tráfico; me ha atropellado la cuarta dimensión, el tiempo. Eso me recuerda un chiste nada gracioso: dos amigos cincuentones se encuentran y uno le dice al otro: “Cómo me alegro de verte. ¿Qué tal estás?”. Y el amigo responde: “Muy bien. Pero si, cuando tenía 20 años, me hubiera sentido como me siento ahora, habría ido corriendo al hospital más cercano”. Así que aquí estoy, vapuleado por el tiempo, ese falso amigo que nos sonríe durante la primavera y nos da la espalda al llegar el otoño. Parménides ha muerto; ¿viva Heráclito? No, que le den; el cabronazo de Éfeso es tan deprimente como la entropía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Llegados a este punto, cuando los cumpleaños comienzan a sonar como una cuenta atrás, es lógico que los caballeros otoñales, como yo, volvamos la serena mirada hacia el pasado y hagamos balance de los días vividos. Y al llegar aquí me sucede algo paradójico. Si me centro en un único momento del pasado –por ejemplo, la muerte del hijoputa de Franco-, tengo la sensación de que apenas ha transcurrido tiempo, de que todo ha sucedido en un suspiro. Sin embargo, si rememoro varios momentos, como por ejemplo hice al narrar la vida de mi hermano –por cierto, aunque era diez años mayor que yo, ahora tengo su misma edad-, si recuerdo en particular los momentos de cambio, entonces siento que han transcurrido millones de años y, es más, que he vivido diferentes vidas y he sido distintas personas. Ya veis, la vida se me antoja demasiado corta y demasiado larga al mismo tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cuanto al balance... qué queréis que os diga, todo depende del humor con que me pilléis. Tuve una bonita infancia, una primera juventud loca, una segunda juventud muy movida, unos cuantos años de hacer el gilipollas, varios desastres, algunos triunfos, algunos fracasos, ciertos insólitos momentos de lucidez... Me arrepiento de muchas cosas; sobre todo de lo que no he hecho, y aún más de lo que no me he atrevido a hacer. Lo mejor que me ha sucedido en la vida ha sido encontrar a Pepa, mi pareja, mi compañera. Mi mejor obra son Óscar y Pablo, mis hijos. Mi mayor tesoro mis amigos. Pero lo segundo mejor que me ha sucedido sois vosotros, los que estáis al otro lado de lo que escribo. Y no me refiero sólo al blog, sino a cuantos leen mis textos. Es asombroso; todavía me sorprende que a alguien pueda interesarle lo que digo, sobre todo siendo, como soy, un caballero otoñal tan discreto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ya han pasado los tiempos en que la vejez era una nebulosa abstracción, algo lejano; el IMSERSO se aproxima, amigos míos. ¿Qué hacer? Pues lo mismo que con la muerte y el colesterol: ignorarla. No prestarle atención. En fin, está claro que el pequeño soldadito ya no se pone firmes tantas veces como a uno le gustaría (aunque aún sigue rindiendo armas de vez en cuando, y sin estímulos azules). Y no puedo olvidar que, ahora, una noche de juerga supone tres semanas en la UVI. Vale, de acuerdo, soy un maldito viejo. ¿Y qué? Paso de sacar conclusiones al respecto; voy a seguir vistiendo como siempre he vestido, voy a seguir dudando como (casi) siempre he dudado, voy a seguir haciendo lo que me gusta hacer (aunque quizá con menor frecuencia), y voy a seguir viviendo a mi manera (que no es la común de las maneras) hasta que la jodida Parca venga a hacerme una visita. Lamento tener tantos años, es cierto; me parece una vulgaridad y una ordinariez. Y un descuido; no sé cómo lo he permitido. Pero, ¿sabéis?, estoy demasiado ocupado para darle más vueltas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ahora bien, quizá estéis tentados de felicitarme por mi cumpleaños y todas esas zarandajas. Antes de hacerlo, prestad atención a esta parábola: &lt;em&gt;Había una vez un hombre, llamado Heráclito, que se cayó a un río, cuyas torrenciales aguas le arrastraban inexorablemente hacia una elevada catarata con el fondo erizado de afiladas piedras. Cuando tan sólo le faltaban unos metros para llegar a la cascada, unos jóvenes que estaban en la orilla comenzaron a gritarle: “¡Felicidades, ya has avanzado otro metro! ¡Cojonudo, un metro más! ¡Ánimo, ya falta poco!”&lt;/em&gt;. Pues bien, aparte de llegar a la, escasamente reconfortante, conclusión de que nunca podría caerse dos veces por la misma catarata, ¿qué creéis que pensaba Heráclito acerca de los parabienes de esos jóvenes?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Os ruego que reflexionéis sobre el asunto antes de plantearos siquiera la remota posibilidad de empezar a considerar la opción de felicitarme.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-QuinudxNSA0/TfHOJcrp39I/AAAAAAAABME/D5OatD5HN3Q/s1600/cumplea%25C3%25B1os+58+6.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" src="http://4.bp.blogspot.com/-QuinudxNSA0/TfHOJcrp39I/AAAAAAAABME/D5OatD5HN3Q/s200/cumplea%25C3%25B1os+58+6.jpg" t8="true" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-7978377544553291923?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/7978377544553291923/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=7978377544553291923' title='27 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/7978377544553291923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/7978377544553291923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/06/reflexiones-de-un-caballero-otonal.html' title='Reflexiones de un caballero otoñal'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-1lXaRcUDV3A/TfHN9yuyKXI/AAAAAAAABMA/qEzo5dr20wY/s72-c/cumplea%25C3%25B1os+58+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-327219493901983617</id><published>2011-06-02T20:56:00.000+02:00</published><updated>2011-06-02T20:56:56.050+02:00</updated><title type='text'>Göbekli Tepe</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-b34Pyw_ThA0/TefbLSvkMII/AAAAAAAABLs/fYR9ACswp4c/s1600/Gobekli-Tepe+2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="187px" src="http://3.bp.blogspot.com/-b34Pyw_ThA0/TefbLSvkMII/AAAAAAAABLs/fYR9ACswp4c/s320/Gobekli-Tepe+2.jpg" t8="true" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Supongo que el raro soy yo, pero no me explico por qué hay&amp;nbsp;asuntos que a mí me parecen fascinantes y, sin embargo, a la mayoría de la gente le dan igual. Por ejemplo, hace tiempo se comprobó que, aparentemente, al universo le falta materia para ser como es. De hecho, sólo podemos detectar un 5 % de los componentes del universo. Veréis, la masa produce gravedad y las galaxias adoptan la forma más o menos compacta y ordenada que vemos porque las estrellas se mantienen unidas mediante lazos de gravedad. Pues bien, teniendo en cuenta la cantidad de materia que podemos detectar en cualquier galaxia, resulta que no&amp;nbsp;hay suficiente para mantener unidas las estrellas y, por tanto, las galaxias no deberían existir. Pero existen, así que debe de haber una clase de materia que no podemos detectar (salvo por su influencia gravitacional) y de cuya composición no tenemos la menor idea. A eso se le llama Materia Oscura y se calcula que constituye el 23 % de toda la masa del universo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por otra parte, a finales de los 90 se descubrió algo que revolucionó la cosmología. Hasta entonces, se creía que la expansión de nuestro universo se iba frenando a causa de la atracción gravitatoria (como una bala, que al principio sale a toda pastilla, pero que poco a poco va decelerando, atraída por la gravedad, hasta caer a tierra). Pues bien, nuevas y más ajustadas observaciones demostraron que, en vez de decelerar, la expansión del universo está acelerando. De modo que debe haber una energía desconocida que “empuje” la materia para acelerarla. Se le llama Energía Oscura, nadie sabe qué es y constituye nada más y nada menos que el 72 % del universo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Qué son la materia y la energía oscuras? ¿Existen realmente o acabarán siendo explicaciones fallidas, como la del éter? A mí todo eso me fascina, me parece incluso poético, me asombra... Pero la mayor parte de la gente ni lo sabe ni le interesa. Aunque claro, diréis: ¿Ese rollo de la materia y la energía oscuras tiene alguna importancia para nuestras vidas? Pues no, es cierto, ninguna importancia para nuestra cotidianeidad. Mejor dicho: exactamente la misma importancia para nuestras vidas que el hecho de si Belén Esteban se casa, se divorcia o se&amp;nbsp;encasqueta un par de enormes implantes mamarios. Y sin embargo, cientos de miles de personas se interesan por las peripecias de una impresentable absolutamente carente de interés, salvo por la sin duda intensa atracción gravitacional de sus tetas, que deben de tener otras tetas más pequeñas orbitando a su alrededor. Entonces, ¿por qué Materia Oscura no y la Estaban sí?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Porque la ciencia es complicada, pero las tetas son sencillas. &lt;em&gt;Touché&lt;/em&gt;, es verdad. Para asombrarte con la Materia Oscura hay que tener unos mínimos conocimientos de cosmología, mientras que estamos genéticamente programados para valorar las tetas (entendiendo “tetas” como una metáfora sobre la peripecia vital de la mujer-que-le-tocó-la-chorra-a-un-torero, según Ángel Martín dixit). Los seres humanos somos curiosos por naturaleza, pero también perezosos, así que la mayoría solemos mostrar curiosidad sólo por lo más fácil y cómodo de entender.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Vale, pues hablemos de un descubrimiento fascinante relacionado con algo que, en principio, debería interesar a todo el mundo: la religión. En nuestro país, aproximadamente el 80 % de la población se declara creyente, religiosa. Cuando presionas un poco a esos creyentes (por ejemplo, enarbolando la bandera del ateísmo), inmediatamente descubres que la mayoría no sólo creen, sino que para ellos la religión es algo muy importante en sus vidas, una cuestión que llena de sentido y consuelo su existencia. Perfecto. Siendo así, tratándose de algo tan importante, es lógico suponer que mediten con frecuencia sobre el hecho religioso y que se interesen sobre toda novedad importante relacionada con el tema.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-IQGKpI7COPs/TefbeZ4KMiI/AAAAAAAABL0/3t-dKmECr6w/s1600/Gobekli_Tepe+3+bis.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" src="http://2.bp.blogspot.com/-IQGKpI7COPs/TefbeZ4KMiI/AAAAAAAABL0/3t-dKmECr6w/s200/Gobekli_Tepe+3+bis.jpg" t8="true" width="155px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Entonces, ¿qué pasa con Göbekli Tepe?&amp;nbsp;Veréis, a&amp;nbsp;mediados de los 90, el arqueólogo Klaus Schmidt excavó en el punto más alto de una cadena montañosa situada en el sudeste de Turquía, a 15 km. de la ciudad de Sanliurfa, en una elevación llamada Göbekli Tepe, que significa “monte panzudo”. Encontró un templo circular de piedra de 30 metros de diámetro, una construcción megalítica compuesta por enormes pilares en forma de T, algunos de hasta 16 toneladas. Recuerda un poco a Stonehenge, pero los pilares están mucho mejor tallados y, lo que es más importante, el megalito inglés tiene cinco mil años de antigüedad, mientras que Göbekli Tepe fue construido ¡hace once mil seiscientos años! Siete milenios antes de la pirámide de Keops.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Estamos hablando del templo más antiguo conocido y, por lo que sabemos, de la construcción más grande y compleja que existía en nuestro planeta por aquel entonces. Es más, probablemente estamos hablando del lugar donde surgió la civilización, pero eso es otra historia. Sorprendentemente, el templo fue deliberadamente enterrado hacia el 8.200 a. C., y, más sorprendentemente aún, hay al menos otros veinte templos circulares enterrados por la zona. Es como si los templos perdieran su poder y fuera necesario ocultarlos y&amp;nbsp;erigir otros para sustituirlos (algo parecido ocurría con las Pirámides de Túcume, en Perú, sólo que nueve mil años después). Pero, siguiendo con las sorpresas, los templos circulares más modernos son mucho más toscos y pequeños que los más antiguos. De hecho, la perfección de Göbekli Tepe, el primer círculo de todos, es extraordinaria, tanto por su acabado como por las estatuas y grabados que lo adornan.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Todo esto es fascinante, o al menos a mí me lo parece, pero si profundizamos un poco más, aún resulta más fascinante. Göbekli Tepe se erigió, como he dicho, hace 11.600 años. Eso es finales del paleolítico o el neolítico temprano. No hay el menor&amp;nbsp;indicio de que en esa zona y en aquella época hubiera agricultura, así que quienes construyeron el templo eran cazadores-recolectores. Y tuvieron que ser muchos trabajando durante mucho tiempo. Pero, sin agricultura y en una zona semi-desértica, ¿cómo se alimentaban? Según lo que se creía hasta ahora, es imposible que un grupo de cazadores-recolectores construyera algo semejante. Göbekli Tepe no debería existir. Pero existe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por otra parte, resulta evidente que tuvo que haber un poder, una jerarquía, capaz de concitar y controlar el inmenso esfuerzo que supuso la construcción del templo. Un poder evidentemente sacerdotal. Y de nuevo eso contradice lo que dábamos por supuesto. Hasta ahora se pensaba que la religión organizada (más allá del chamanismo) no surgió hasta que la aparición de la agricultura permitió acumular excedentes de alimentos para mantener una casta sacerdotal, que a su vez reforzaría la cohesión social. Sin embargo, Göbekli Tepe demuestra que, al menos allí, existía religión organizada antes de la agricultura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-69DKEbzXrbE/TefbhqfCZ0I/AAAAAAAABL4/meIYAovCLh8/s1600/gobekli_tepe+4.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" src="http://2.bp.blogspot.com/-69DKEbzXrbE/TefbhqfCZ0I/AAAAAAAABL4/meIYAovCLh8/s200/gobekli_tepe+4.jpg" t8="true" width="115px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y eso replantea las cosas: quizá la religión organizada no fue consecuencia de la agricultura, sino al revés. Tanto durante la construcción de Göbekli Tepe como en las posteriores ceremonias que allí se realizaban, debía de reunirse mucha gente,&amp;nbsp;multitudes que tenían que ser alimentadas. Y quizá esa necesidad de alimentos condujese a la agricultura, en cuyo caso el motor de la civilización habría sido la religión. Aunque lo más probable es que eso ocurriese de ese modo allí, en el sudeste de Turquía, mientras que en otros lugares y otros momentos&amp;nbsp;sucediera al revés.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cualquier caso, Göbekli Tepe, el templo más antiguo del mundo, es un prodigio que debería llenar de asombro a cualquier persona interesada en la historia y la cultura; y, por supuesto, a cualquiera con mínimas inquietudes religiosas. A mí, por lo menos, me maravilla, me hace soñar. Pero, dejando aparte a los especialistas, casi nadie ha oído hablar del asunto, nadie le da la más mínima importancia. Y quién sabe, quizá no la tenga; puede que sea una soplapollez que sólo me interesa a mí y a cuatro chalados más. No sé, a veces me siento tan raro...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En fin, por si a alguien le interesa saber más al respecto, en el National Geographic de este mes hay un excelente artículo sobre Göbekli Tepe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-8-O32HLAbj4/TefbpyOcfvI/AAAAAAAABL8/Qk22s6BEpUE/s1600/Gobekli-Tepe.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="133px" src="http://4.bp.blogspot.com/-8-O32HLAbj4/TefbpyOcfvI/AAAAAAAABL8/Qk22s6BEpUE/s200/Gobekli-Tepe.jpg" t8="true" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-327219493901983617?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/327219493901983617/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=327219493901983617' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/327219493901983617'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/327219493901983617'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/06/gobekli-tepe.html' title='Göbekli Tepe'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-b34Pyw_ThA0/TefbLSvkMII/AAAAAAAABLs/fYR9ACswp4c/s72-c/Gobekli-Tepe+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-1035024478377453957</id><published>2011-05-24T19:52:00.001+02:00</published><updated>2011-05-29T11:55:59.280+02:00</updated><title type='text'>10 consejos a un joven escritor</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-o20K2YGyyDs/Tdvv4FoZu2I/AAAAAAAABLo/A-gYxef90OA/s1600/mafalda-escritora.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" src="http://3.bp.blogspot.com/-o20K2YGyyDs/Tdvv4FoZu2I/AAAAAAAABLo/A-gYxef90OA/s320/mafalda-escritora.jpg" t8="true" width="271px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Un amable merodeador, Gabriel, me pide consejos para un joven escritor, así que de eso va a ir esta entrada. En primer lugar, le recuerdo a Gabriel que hace cuatro años escribí una serie de post explicando mi proceso de trabajo. La serie se llamaba &lt;em&gt;En la mente del escritor&lt;/em&gt;, y para encontrar la primera entrega basta con pinchar &lt;u&gt;&lt;a href="http://fraternidadbabel.blogspot.com/2007/09/en-la-mente-del-escritor-por-qu.html"&gt;AQUÍ&lt;/a&gt;&lt;/u&gt;. Quizá pueda servirle de ayuda a alguien. Ahora me voy a poner en plan abuelete y voy a darle los consejos solicitados a un Joven Escritor en abstracto; es decir, a nadie en particular.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;1. Pregúntate por qué quieres escribir.&lt;/strong&gt; Y aquí no vale responder “porque me gusta”, pues eso está claro, ni vale ponerse a hacer literatura con la respuesta (“necesito escribir como el oxígeno para respirar” y esa clase de mística literaria). Encuentra una respuesta sencilla, honesta y concreta, porque eso te revelará qué clase de escritor quieres ser. Responder “no tengo ni idea” es lícito, pues eso también te sitúa en un lugar: la confusión. Lo cual no tiene necesariamente por qué ser negativo a la hora de escribir, me apresuro a aclarar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cualquier caso, hay&amp;nbsp;otras preguntas importantes: ¿Tienes algo que decir? Porque eso es lo que hacen los escritores: decir cosas. ¿Tienes historias que contar? De hecho, ¿te cuentas historias a ti mismo aunque no las vayas a escribir jamás? ¿En tu cabeza hay un parque de atracciones? ¿Ves el mundo de forma distinta a la gente que te rodea? ¿Eres muy, pero que muy&amp;nbsp;curioso? Porque si la respuesta a cualquiera de esas preguntas es no, ¿para qué narices quieres ser escritor?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;2. Sólo hay una forma de aprender a escribir: leyendo y escribiendo.&lt;/strong&gt; Pero hay que leer con sentido analítico, intentando descubrir las técnicas y los “trucos” que emplea el autor en su narrativa. Creo que la literatura, junto con la música, es el único arte que deja a la vista toda su tramoya; sólo hay que saber verla, lo que no siempre resulta sencillo. Por otro lado, adquirir habilidad en cualquier tarea es una cuestión de práctica. Cuanto más practiques, mejor lo harás. Así que hay que escribir mucho para aprender a escribir.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;3. Practica el enceste.&lt;/strong&gt; ¿Sabes cuál es la diferencia entre un mal escritor y un buen escritor? A la hora de escribir, el mal escritor usa un lápiz y un papel. El buen escritor, por su parte, emplea un lápiz, un papel... y una papelera. La mayor parte de lo que escribas al principio será malo: debes aprender a reconocerlo y, aunque te duela, debes coger esos textos chungos, arrugarlos hasta formar una bola y encestarlos en una papelera. Si careces de autocrítica, jamás serás un buen escritor. Así que exígete incluso más de lo que puedes dar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;4. Copia con descaro.&lt;/strong&gt; Seguro que, mientras lees, muchas veces encuentras que el escritor ha usado algún magnífico recurso narrativo. Aprópiate de él sin la menor mala conciencia, úsalo en tus textos. Eso ayuda y enseña. Más adelante desarrollarás tus propios recursos, pero en tus comienzos te vendrá muy bien contar con esa clase de "apropiación". Pero eso sí, no “tomes prestados” siempre recursos del mismo escritor, porque se te acabará viendo el plumero. En la variedad está el gusto. Dicen que si para escribir un ensayo copias los textos de un autor, eres un plagiario; pero si copias a diez autores eres un investigador. Pues eso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;5. Petit à petit, l'oiseau fait son nid.&lt;/strong&gt; O, dicho en cristiano: Poco a poco el pájaro hace su nido. No intentes correr antes de saber caminar, ni volar antes de dominar la carrera. Escribir un relato corto es, técnicamente, mucho más sencillo que escribir una novela. No es que el relato sea mejor o peor que la novela, ni mucho menos; sólo es, por mera cuestión de tamaño, menos complejo técnicamente. Lo cual no quiere decir que sea sencillo, por supuesto. Escribir un buen cuento requiere las tres T: &amp;nbsp;trabajo, técnica&amp;nbsp;y talento. Pero, dada la brevedad de su extensión, es más manejable. Si intentas escribir una novela sin dominar la “carpintería narrativa”, lo más probable es que fracases y te deprimas (lo sé por experiencia). Y lo peor: no aprenderás nada, porque no sabrás en qué te has equivocado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Yo, en tu lugar, comenzaría escribiendo cuentos cortos, de no más de cinco páginas, incluso meros apuntes. Después me plantearía cuentos largos, de entre veinte y setenta páginas; al ser más narrativos, aprenderás a contar una historia. Luego saltaría a la novela corta, de 150 páginas como máximo. Y después... pues eso, la novela larga. Este proceso que acabo de exponer no requiere meses, sino años. Pero recuerda algo: escribir, seas profesional o no, siempre es una cuestión de paciencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;6. Céntrate en las tres columnas que sostienen (casi) todo relato:&lt;/strong&gt; prosa, estructura narrativa y diseño de personajes. Por supuesto que en un relato hay mucho más, pero esas tres cuestiones son básicas y basta con que falles en una de ellas para mandar tu texto a la metafórica papelera de antes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A veces, en los escasos talleres literarios que he impartido, me preguntaban cómo adquirir un estilo. Y yo respondía: si escribes con corrección, claridad, sencillez y orden, ya tienes un estilo. Esa es la base; a partir de ahí, haz lo que quieras. La cuestión es ¿cómo quieres que sea tu prosa? Hay autores, como Benet, que la consideran un fin en sí misma. Otros, por el contrario, creen que la prosa sólo es un vehículo para narrar. Hay prosas barrocas, prosas simples, prosas que hacen juegos malabares con las frases subordinadas, prosas coloristas, prosas secas como disparos, prosas poéticas... Personalmente, cuando escribo intento que mi prosa consiga la máxima eficacia y expresividad con el menor número de elementos posible. No quiero que mi prosa sea protagonista, sino que desaparezca para que en la mente del lector sólo quede la historia que estoy narrando. Pero esa es mi elección, no la tuya. Debes saber qué clase de prosa quieres usar, y para qué, y luego trabajarla mucho. De nuevo, la lectura ayuda en esta tarea. Pero, para ello, no leas traducciones, sino a buenos autores hispanohablantes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Todo relato tiene una estructura narrativa. Si es un cuento, la estructura será pequeña, y si es una novela será grande (de ahí su mayor dificultad). Esa estructura no puede verse (como sí se ve la prosa), porque está “diluida” en todas las partes del relato; pero siempre existe y tienes que aprende a verla en los textos de otros autores. Es algo así como la estructura metálica de un edificio: cuando se construye la casa ya no la ves, pero está ahí, aguantándolo todo. Una historia se puede contar de muchas maneras, pero, como decía Stevenson: “No sé por dónde debe comenzar una novela, pero desde luego no por el principio; ni sé por dónde debe acabar, pero desde luego no por el final”. El orden con que relatas los hechos, el punto de vista, el ritmo, el uso de la elipsis, la dosificación de la información... Todo eso, y algunas cosas más, componen la estructura narrativa de un relato. Y recuerda: en literatura es tan importante lo que se dice como lo que no se dice.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nada de lo anterior vale para una mierda si no sabes crear personajes verosímiles. Éste probablemente quizá sea el aspecto más difícil de la escritura, el que requiere más reflexión y trabajo, y en el que más suelen fallar los escritores, incluso los profesionales. En &lt;em&gt;En la mente del escritor&lt;/em&gt; explico cómo diseño yo los personajes, pero puedo adelantarte algo: observa a la gente, analízala, pregúntate por las razones de sus palabras y actos. En general, un escritor debe ser una esponja que se interese por todo y lo absorba todo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;7. Corrige. Luego, corrige otra vez.&amp;nbsp;Más&amp;nbsp;tarde,&amp;nbsp;vuelve a corregir. Y, después, sigue corrigiendo.&lt;/strong&gt; Cuando has completado el primer borrador de algo, ten la completa seguridad de que estará lleno de errores. Así que corrígelo. Aún así, se te habrán escapado un montón de errores, así que vuelve a corregir. Y después seguro que hay párrafos que puedes escribirlos mejor, de modo que corrige otra vez. Pero puede que falte o sobre algo, así que otra corrección no estaría mal... Cuantas más veces corrijas un texto, mejor quedará. Un relato no se termina: se abandona. Dos consejos: Procura dejar pasar un tiempo (cuanto más mejor) entre la escritura de un relato y su corrección. Y segundo, haz al menos una de las correcciones leyendo el texto en voz alta; eso hace que prestes más atención a lo que lees y, al tiempo, te permite comprobar si la prosa fluye con soltura.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;8. Pon a prueba tus escritos.&lt;/strong&gt; Vale, ya has llegado a un punto en el que dominas, o crees que dominas, las herramientas de la escritura. Tendrás que comprobarlo, ¿no? Y no valen las opiniones de tus familiares y amigos, porque están predispuestos a tu favor y además, reconozcámoslo, tu abuelita es encantadora, pero no tiene ni zorra idea de literatura. Tienes que comprobar lo que sucede cuando unos completos desconocidos lean tus escritos. Hay cantidad de lugares en Internet donde se publican relatos de aficionados, e incluso puede que quede algún que otro fanzine en papel. No tendrás muchos lectores, pero las reacciones que obtengas te serán de gran utilidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Por otro lado, están los concursos literarios. Hay cientos, miles, y de todo tipo. Es una buena forma de poner a prueba tus escritos e, incluso, de sacarles alguna perrillas. Ganar premios es también una magnífica manera de acelerar una carrera literaria; pero claro, hace falta suerte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;9. Persevera y ten constancia.&lt;/strong&gt; Al principio, la carrera de un escritor consiste básicamente en tragar mierda por un tubo. Prepárate a fracasar muchas veces. Es muy probable que tus primeros relatos sean M.D.C. (Malos De Cojones), pero no importa, sigue, porque con cada uno de ellos aprendes y consigues que el siguiente sea un poco mejor. Seguro que mucha gente criticará tus escritos, y no sabes cómo duele que se cisquen en algo tan tuyo, tan íntimo, como un relato salido de tu imaginación. Pero no importa, sigue adelante, porque esos comentarios duelen, pero ayudan. ¿Y qué pasará cuando por fin consigas publicar tu primera novela en una editorial minúscula con una distribución desastrosa y no la lea ni dios? ¿Te cortarás las venas? No, sigue escribiendo, porque aunque apenas tengas lectores, ya has dado un paso adelante. Y eso precisamente es una carrera: un paso detrás de otro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ten presente que escribir es un ejercicio de gran paciencia y constancia. Yo escribo todos los días, de lunes a viernes, de 9:30 a 13:30 y de 17:00 a 21:30. Y rara vez completo al día más de seis o siete páginas. Escribir es un proceso muy lento y, si requiere documentación, más lento aún. Así que la única forma de llegar a alguna parte es la constancia. Como dijo Picasso, la inspiración está muy bien, pero que cuando llegue me coja trabajando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La del escritor es un carrera de fondo llena de obstáculos y zancadillas. Te llevarás muchos disgustos por el camino, y estadísticamente lo más probable es que no llegues a ninguna parte, ¿Sabes cuántos, como tú, lo intentan y fracasan? Pero no importa; aunque lo más probable&amp;nbsp;es que eso suceda, no lo sabrás hasta que lo intentes. Así que no desfallezcas y sigue intentándolo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;strong&gt;10. Prepárate para aceptar que no eres escritor.&lt;/strong&gt; Todo tiene un límite, no debes morir en el intento. No hay carga más pesada que la de una vocación frustrada, desear fervientemente algo toda tu vida y no poder conseguirlo. Eso puede amargarte la existencia. Porque, en realidad, esas vocaciones torrenciales son trampas que nos tendemos a nosotros mismos. Nada es tan vital, nada es tan imprescindible. ¿Deseas ser escritor? Vale, pero no hagas que toda tu vida dependa de ello. Escribir es sólo una parte de ti y, sin duda, no la más importante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Verás, es posible que llegues a dominar las técnicas narrativas, es posible que desarrolles una prosa elegante, que diseñes personajes verosímiles, que cuentes sólidas historias, es posibles que lo hagas todo bien... y sin embargo no encuentres eco en los lectores. ¿Por qué? Pues porque hay algo que no puedes controlar ni cambiar: tú mismo. Cuando un autor escribe un relato, aparte de la técnica y la inspiración, va dejando en el texto rastros de su personalidad. Sus puntos de vista, su imaginación,&amp;nbsp;el sentido del humor (o su ausencia), el tono, la actitud, los intereses, las creencias, el carácter, la ideología... todo eso y mucho más queda inconscientemente reflejado en el texto. De hecho, forma parte primordial del estilo de un escritor. Y no puedes controlarlo, porque es algo así como un “destilado” de ti mismo. Y eso puede gustarle a los lectores, o no gustarle, o dejarles fríos. Y si no les gusta, o les deja indiferentes,&amp;nbsp;no hay nada que hacer. Por muy bien que te hayas preparado, cabe la posibilidad de que tus relatos no interesen. Mala suerte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero no un desastre. Conozco a escritores fracasados (en el sentido de que no han llegado adonde querían llegar) que se amargan la vida a base de resentimiento y envidia, gente que se considera injustamente tratada y cuya única satisfacción es criticar y socavar a las editoriales y a&amp;nbsp;los autores de éxito. Por Internet pululan muchos personajes así. No te conviertas en uno de ellos. ¿No puedes ser escritor profesional? Bueno, ¿y qué? Hay miles de cosas más que puedes hacer con tu vida. Y siempre puedes seguir escribiendo; para ti, para una minoría, para quien sea. La literatura no es suficientemente importante para joderte la vida por ella.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Eso es todo, abstracto Joven Escritor. Podría darte más consejos, pero creo que con un tópico decálogo basta. Espero que te sirva para algo.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-1035024478377453957?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/1035024478377453957/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=1035024478377453957' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/1035024478377453957'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/1035024478377453957'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/05/10-consejos-un-joven-escritor.html' title='10 consejos a un joven escritor'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-o20K2YGyyDs/Tdvv4FoZu2I/AAAAAAAABLo/A-gYxef90OA/s72-c/mafalda-escritora.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-4145253489955302717</id><published>2011-05-22T14:36:00.000+02:00</published><updated>2011-05-22T14:36:01.954+02:00</updated><title type='text'>15-M</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-i9YMrIamSBM/TdkDE-SwY0I/AAAAAAAABLk/OjAE0NxvlGs/s1600/Movimiento+15-m+2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240px" j8="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-i9YMrIamSBM/TdkDE-SwY0I/AAAAAAAABLk/OjAE0NxvlGs/s320/Movimiento+15-m+2.jpg" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Vale, lo reconozco: las diez entradas sobre mi hermano me han dejado desfondado. Por primera vez desde que existe Babel, he comenzado dos veces una entrada, ésta, y no he podido acabarlas. A la papelera con ellas. Normalmente las escribo de un tirón, pero ahora estoy así como... ¿agilipollado? Más o menos; se diría que ya no me sale nada que no sea un relato del pasado. Mmmm... qué idea: podría convertir el blog en una autobiografía... No, es broma; ni loco haría eso. Además, hay otros factores que me han bloqueado. En primer lugar, por fin he acabado la novela que tenía entre manos. Quinientas páginas. Soy idiota. En segundo lugar, intentaba hablar sobre la campaña electoral y el Movimiento 15-M, y, reconozcámoslo, todas las campañas son una mierda, pero ésta ha sido una mierda de tiranosaurio con colitis. Es más, he conseguido ignorarla casi por completo. He intentando no leer, ni oír, ni ver nada relacionado con los partidos políticos (de cualquier signo), y en gran media lo he conseguido. Me importa un bledo lo que digan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, yo vivo en Madrid y está claro que aquí ganará el PP, como viene haciéndolo desde que dos tránsfugas le regalaron la comunidad a Esperanza-Aguirre-o-la-cólera-de-Dios. No hay emoción, es un coñazo. Por otro lado, Tomás Gómez, el candidato del PSOE a la Comunidad, es un impresentable a quien no votaría ni jarto de vino, así que por primera vez en mi vida le daré mi voto a Izquierda Hundida. Ni siquiera me acuerdo de cómo se llama su candidato; pero qué más da: no es un voto a favor, sino en contra. Y para lo que va a servir... En cuanto a la alcaldía, ah, amigos, ese puesto le pertenece para siempre jamás a Gallardón, que repetirá su mandato para que, una vez endeudados nosotros y nuestros hijos, se pringuen también nuestros nietos. En fin, votaré a Lissavetzky no sé por qué; quizá porque tiene un apellido muy molón. De nuevo: para lo que va a servir... En Madrid la partida ya está jugada y ganada por el PP, así que, si no eres derechoso, ir a votar es más un acto simbólico que algo significativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero de pronto, en medio de todo este coñazo, aparece el Movimiento 15-M y muchos parecen asombrarse, cuando lo asombroso es que no haya surgido antes algo semejante. Nuestro sistema electoral es injusto; la partitocracia no responde a las necesidades y demandas de los ciudadanos; existe una masiva corrupción tolerada por los representantes políticos; los sucesivos gobiernos de distinto signo han sido incapaces de resolver los principales problemas del país (educación, vivienda, modernización y diversificación de la economía, etc.); muchos votantes, tanto de izquierda como de derecha, no tienen una opción que represente sus ideas y se ven forzados a entregarle el voto a la alternativa (para su gusto) menos mala... en fin, podría seguir hasta el aburrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿sabéis?, todo eso ocurría exactamente igual hace, digamos, diez años, y nadie salía a las calles a protestar, nadie se concentraba en la Puerta del Sol. ¿Cuál es la diferencia entre hace 10 años y ahora? Premio: la crisis. Los jóvenes se han alzado cuando su futuro económico se ha visto en peligro. Antes todo era la misma mierda, pero como les llegaban las migajas de (sub) empleos (infra) pagados, nadie chistaba. Es decir, los jóvenes se han levantado no por idealismo político, sino por cruda realidad económica. Lo cual, me apresuro a aclarar, es absolutamente lícito, amén de necesario y digno de aplauso. Lo único es que le quita un poquito de romanticismo al asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque, en el fondo, eso da igual. Aceptemos que la crisis ha sido el catalizador necesario para provocar una reacción popular de descontento. Bienvenido, pues, el Movimiento 15-M y ojalá crezca y crezca hasta convertirse en una marejada imparable. Pero tengo ciertas dudas al respecto. En primer lugar, ¿cuál es la ideología de quienes forman parte de ese movimiento? Me temo que orientada a babor, y mientras no se sumen a él parte de la derecha moderada, su abanico social será incompleto. En segundo lugar, ¿es sólo un movimiento juvenil burgués o podrá extenderse a todos los sectores sociales? Por último: ¿Cuánto durará? ¿Sobrevivirá a las elecciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si sólo es un movimiento juvenil burgués, corre el riesgo de derivar hacia la contracultura; lo cual a mí me parece cojonudo, pero limitaría su alcance. Por otro lado, las propuestas que han hecho hasta ahora son realistas, pragmáticas y razonables. Pero todo está en mantillas; es como tener a un bebé recién nacido delante y empezar a especular sobre si será ingeniero de caminos o torero. Demasiado prematuro, porque puede ser incluso que el bebé la diñe. Algo ha nacido, es cierto; pero, ¿qué es?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que el Movimiento 15-M perdure más allá del periodo electoral, espero que crezca y se coordine hasta alcanzar el suficiente peso como para cambiar las cosas. Porque lo necesitamos, porque no podemos seguir así, porque ya va siendo hora de decir basta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, entretanto, esta tarde después de comer iré con mi familia al colegio electoral para depositar en las urnas mis dos votos de mierda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-4145253489955302717?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/4145253489955302717/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=4145253489955302717' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/4145253489955302717'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/4145253489955302717'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/05/15-m.html' title='15-M'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-i9YMrIamSBM/TdkDE-SwY0I/AAAAAAAABLk/OjAE0NxvlGs/s72-c/Movimiento+15-m+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-3500887248146708773</id><published>2011-05-09T11:47:00.000+02:00</published><updated>2011-05-09T11:47:24.772+02:00</updated><title type='text'>Eduardo Mallorquí. Epílogo (y X)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-mqNw1TujvsE/TcERlUZ_9PI/AAAAAAAABLM/8qUFQzUIzMU/s1600/4997_001.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" j8="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-mqNw1TujvsE/TcERlUZ_9PI/AAAAAAAABLM/8qUFQzUIzMU/s320/4997_001.jpg" width="211px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;La mañana del sábado 17 de marzo de 2001, tras recibir la llamada de José Carlos anunciándome la muerte de Eduardo, Pepa y yo nos dirigimos en coche a una cafetería cercana al Instituto Anatómico Forense, donde habíamos quedado con mi hermano mayor, mi único hermano ya. Conducía Pepa, porque yo no podía parar de llorar. Estaba hecho polvo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mirad la foto que preside este post: está tomada por mi padre el 15 de octubre de 1954. El que está arriba soy yo con año y medio de edad; el que está debajo es Eduardo con once años y medio. Hubo un Eduardo que jugaba conmigo cuando yo era pequeño; un Eduardo que me leía tebeos cuando yo no sabía leer; un Eduardo que, cuando yo tenía terror a los vampiros tras ver en la tele una película de Drácula, me regaló un pequeño crucifijo para que pudiera dormir tranquilo con él bajo la almohada; un Eduardo que me mostró una literatura que yo desconocía; un Eduardo que me ayudó a sobrellevar el duro camino de la adolescencia; un Eduardo que apoyó mis inicios como escritor; un Eduardo que me prestaba su apartamento para que yo pudiera ir allí con mi novia; un Eduardo cariñoso, inocente, tranquilo, más o menos feliz. Mis lágrimas, en aquella mañana de sábado, estaban dedicadas a ese Eduardo. Aunque, en realidad, ese Eduardo había muerto en noviembre de 1972.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una nube en mi memoria; apenas recuerdo quiénes estaban en esa cafetería cuando Pepa y yo llegamos. A Zulma sí la recuerdo; era la primera vez que la veía. Y también a José Carlos y a Teresa, pero eso es todo, no me acuerdo de nadie más. Supongo que también estaban Tito y Conchita, y Almudena, y Jesús y María Teresa, quizá los últimos amigos que le quedaban a mi hermano, pero no logro recordarlos. Me sentía muy mal, me asfixiaba en esa cafetería, así que salí al exterior. El Anatómico Forense se encuentra en la Ciudad Universitaria, una zona muy tranquila durante los fines de semana. Empecé a pasear sin rumbo fijo; la mañana era fresca y soleada, las calles estaban vacías. Recuerdo que no podía dejar de darle vueltas a lo mismo: sentía la muerte de Eduardo como si fuese el final de una novela; un final lógico, pero insatisfactorio. ¿Eso es todo?, pensaba yo; ¿ya está, no hay más? Creo que, inconscientemente, siempre había conservado la esperanza de que el antiguo Eduardo, el Eduardo a quien yo tanto quería, resurgiera de las cenizas. Era como esa gente que no dejó de confiar en el retorno de los Beatles hasta que Chapman disparó a Lennon frente al edificio Dakota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cuánto rato estuve caminando. Me encontraba en la zona de los colegios mayores y, de pronto, me fijé en algo: había una foto y un montón de papeles pegados a una farola. La foto era de un chico de veintipocos años de edad. Lo que me llamó la atención fue que se llamaba Eduardo, igual que mi hermano. Era un estudiante y había muerto unas semanas antes en un accidente de tráfico. Sus amigos habían dejado allí, en la farola, frases de despedida, poesías... Recuerdo una, firmada por una chica; era torpe, ingenua, pero llena de sentimiento. Esa farola en realidad era un altar. Estuve un rato mirándolo y, poco a poco, no sé por qué, me tranquilicé. Entonces pensé dos cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-3oTb494Pb90/TceyMVkqLrI/AAAAAAAABLg/os5ZbwOFE4o/s1600/eduardo_09.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="154px" j8="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-3oTb494Pb90/TceyMVkqLrI/AAAAAAAABLg/os5ZbwOFE4o/s200/eduardo_09.jpg" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;En primer lugar, me pregunté quién recordaría a mi hermano. El otro Eduardo, el estudiante muerto, había dejado atrás familia y un montón de amigos que le querían y que le recordarían siempre. Pero, ¿y mi hermano? Sin hijos, sin familia, casi sin amigos... ¿quién iba a acordarse de él? Lo segundo que pensé fue que la historia de mi hermano daría pie para una novela. Pero, ¿sabéis?, si de algo me han servido estos post es para darme cuenta de que estaba equivocado. Entendedme: sigo creyendo que se puede obtener una buena novela en base a la vida de mi hermano, pero eso no importa, da igual y, desde luego, no hay ninguna razón para que sea yo quien la escriba. En realidad, ni siquiera quiero hacerlo. Ahora bien, lo que sí creo es que la historia de Eduardo merecía ser contada y eso, ahora, ya lo he hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida de mi hermano es el relato de un proceso de autodestrucción. ¿Por qué hay gente que, como Eduardo, hace siempre aquello que más contribuye a su infelicidad? ¿Por qué hay gente que parece querer destruirse? ¿Existe un instinto de muerte, el thánatos de los cojones? ¿Hay personas cuyos bajos niveles de serotonina y dopamina les impiden ser felices? No lo sé, no tengo ni idea. Pero creo que el problema de Eduardo no encaja con esas explicaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veréis, si Eduardo hubiera tenido éxito profesional, si hubiese alcanzado una posición de poder, si hubiera sido un personaje conocido y respetado, jamás se habría matado y ahora estaría vivo y razonablemente feliz. Sería insoportable, vanidoso y egocéntrico, pero satisfecho de sí mismo. Él mismo lo reconoce en su Diario cuando, el 24 de septiembre del 92, escribe: &lt;em&gt;“Con un poco de suerte, pude haber conseguido el éxito y la estabilidad, o incluso la felicidad. Entonces recordaría a los míos como a la alegre familia de “Vive como quieras”. Pero no fue así”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, después de la muerte de nuestro padre, cuando mi hermano y yo vivíamos juntos, Eduardo estaba borracho y desesperado. Su vida era una mierda, decía. Intenté calmarle, pero no pude; entonces le pregunté: “Pero ¿qué quieres, qué te falta?”. Y él, clavando en mí una mirada que a mí se me antojó casi demente, respondió: “Dinero y poder”. Me quedé helado; en fin, lo del dinero lo entendía, pero ¿poder?... ¿para qué? Mucho después lo entendí: poder para imponer respeto, poder para controlar a los demás, poder para protegerse, poder para convertirse en la persona que él creía merecer ser. Al final, nunca tuvo demasiado dinero ni prácticamente ningún poder. Pero no fue una cuestión de suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo lo tenía todo para triunfar: era un encantador de serpientes nato que fascinaba a la gente con su personalidad, era ingenioso, era brillante, tenía talento. Entonces, ¿por qué hacía todo lo posible por cagarla una y otra vez? Sólo se me ocurre una respuesta: porque interiormente era demasiado débil, demasiado frágil. Pese a su arrogancia, pese a su carácter agresivo, pese a su habilidad para lanzar dardos envenenados, pese a su aparente seguridad en sí mismo, si le conocías, si sabías cuáles eran sus puntos débiles, bastaba con pronunciar las palabras adecuadas para sacarle literalmente de sus casillas. Vi a José Carlos hacerlo muchas veces. Por expresarlo en términos pugilísticos, Eduardo tenía un poderoso crochet, pero una mandíbula de cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que mi hermano dedicó toda su vida a proteger ese frágil ego, pero lo hizo de forma equivocada. Incapaz de reconocer su debilidad, se convenció a sí mismo de que era fuerte, de que era un paso adelante en el sendero de la evolución, de que su inmenso talento le situaba varios metros por encima de los demás. Al mismo tiempo, como su fragilidad le impedía reconocer sus fallos, eliminó la palabra “autocrítica” de su diccionario; si algo le salía mal, siempre era culpa de los demás. Él era inocente por naturaleza, jamás se cuestionaba a sí mismo. Y cuando la realidad comenzó a llevarle la contraria, Eduardo empezó a desfigurar la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el fracaso de su matrimonio y la posterior locura alcohólica que le siguió, Eduardo se pegó un batacazo tan grande que hasta él mismo tuvo que reconocer que la había cagado. Pero eso, en vez de hacerle reflexionar sobre sus errores básicos, lo que hizo fue reafirmarle y radicalizarle en su postura vital. Y posteriormente, cuando se jodió definitivamente la vida por su demencial comportamiento en TVE, mi hermano, lejos de sacar la menor enseñanza de sus equivocaciones, se radicalizó aún más. Estaba en la mierda, y como no podía reconocer que él mismo se había metido ahí, buscó y encontró los culpables adecuados: todo el mundo en general, y, en particular, los socialistas y... nuestros padres, José y Leonor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre nuestro padre, Eduardo escribió lo siguiente en su Diario: &lt;em&gt;“Era inteligente, con mucho talento e imaginación... Pero todo ello desordenado, con demasiada novelería y autosatisfacción. (...) Era un analfabeto de la normalidad. Siempre se sintió un marginado, un desplazado. (...) No siento cariño hacia él. Comprensión, sí. Ternura, también. Respeto, relativo. Cariño, no”.&lt;/em&gt; Mentira: Eduardo adoraba a su padre. Respecto a nuestra madre, mi hermano dice en su Diario: &lt;em&gt;“(Era) una niña. Y ni siquiera una niña demasiado lista. (...) Mamá nunca movió un dedo, nunca se preocupó realmente por mi futuro. (...) Estaba encantada de conocerse. (...) Era una persona que, no saliendo de casa, vivía de cara a la galería. Para ella resultaba muy importante que se mantuviera su status de “musa” de papá, de mujer inteligente y sensible, “con la que daba gusto hablar”. (...) No leía, no se informaba... ¿Para qué, cuando una posee la ciencia infusa? (...) No le guardo ni rencor, ni agradecimiento, ni cariño. Murió hace veintiún años, y la lejanía pone las cosas y a la gente en su sitio”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-2Umf_RcpFLM/Tcexm7CDMoI/AAAAAAAABLQ/1BY87XgZ07s/s1600/eduardo_06.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="295px" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-2Umf_RcpFLM/Tcexm7CDMoI/AAAAAAAABLQ/1BY87XgZ07s/s320/eduardo_06.jpg" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Mirad la foto de arriba. ¿Esa es la imagen de un hijo que odia a su madre? No, Eduardo la quería mucho. Pero allá por principios de los 90, cuando su vida se había ido por segunda vez a la mierda, mi hermano necesitaba sacudirse la culpa y encontrar responsables para tanta desgracia. Y retorció las cosas para que nuestros padres -nuestra madre en particular- fueran en última instancia los grandes malvados de su torpe vida. ¿Qué pecado cometieron? Eduardo responde: &lt;em&gt;“Me enseñaron un mundo que nada tenía que ver con el real. Permitieron que, a los catorce años, tomase una decisión (dejar el colegio) que iba a marcar toda mi vida. Eso no se le hace a un hijo”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale, tus padres te enseñan un mundo irreal. Pero cuando te haces adulto y compruebas que el mundo no es como creías, en vez de empezar a lamentarte de que papá y mamá te han engañado, lo que haces es sacar tus propias conclusiones y dejarte de mamonadas. Y sí, de acuerdo, nuestros padres la cagaron cuando consintieron que Eduardo dejara el colegio. Pero era un error perfectamente subsanable. De hecho, en los 70 Eduardo se presentó a las pruebas de acceso a la universidad para mayores de 25 años y las aprobó. Si quería una educación académica, podía haber cursado una carrera; pero no lo hizo porque estaba demasiado ocupado emborrachándose. Nuestros padres, como nos ocurre a todos los padres, se equivocaron muchas veces. Pero siempre nos cuidaron, siempre se comunicaron con nosotros, siempre nos dieron compañía y cariño. Sólo una mente muy enajenada y torturada puede guardarles ese bochornoso rencor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, en última instancia, ¿Eduardo estaba loco? Pues si por locura entendemos la incapacidad de razonar, mi hermano no estaba loco. Pero si concebimos la locura como un desarreglo en la percepción de la realidad que daña y desequilibra a quien lo padece, Eduardo estaba como una cabra. Aunque, en el fondo, ¿ya qué más da?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-wVfMAMvaNzQ/Tcex9AJ5JEI/AAAAAAAABLY/PVJD7SUzbP8/s1600/eduardo_04.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="143px" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-wVfMAMvaNzQ/Tcex9AJ5JEI/AAAAAAAABLY/PVJD7SUzbP8/s200/eduardo_04.jpg" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Cuando comencé a escribir esta serie de post, José Carlos y Pepa me preguntaron, extrañados, por qué lo hacía. A mi mujer, en particular, le parecía algo casi impúdico, como desnudarse en mitad de la calle. José Carlos lo consideraba simplemente innecesario, sin sentido. Pero su pregunta es pertinente: ¿por qué lo he hecho? ¿Para aclararme las ideas sobre Eduardo? No, mis ideas siguen tan claras o tan confusas como antes. ¿Por exhibicionismo emocional? Pues quién sabe, quizá en parte; soy escritor, un trabajo que, a fin de cuentas, es puro exhibicionismo. ¿Porque me siento culpable hacia Eduardo? Me temo que no; así como el suicidio de mi padre me llenó para siempre de culpabilidad, sé que no tengo la menor responsabilidad sobre el suicidio de mi hermano. Ni yo ni nadie, salvo él mismo, podía ayudarle. Entonces, ¿por qué he escrito esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Recordáis el famoso monólogo final de &lt;em&gt;Blade Runner&lt;/em&gt;? Justo antes de morir, el replicante Roy Batty le salva la vida a Deckard y dice: &lt;em&gt;“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”.&lt;/em&gt; Las primeras veces que oí ese diálogo, no le presté especial atención; hasta que un día, muchos años después, comprendí su significado y me di cuenta de que contenía una inmensa, estremecedora y conmovedora verdad. A lo largo de la vida vamos atesorando una serie de recuerdos y vivencias de gran importancia para nosotros; son la esencia de lo que somos y de lo que hemos vivido. Pero, cuando morimos, ese tesoro se desvanece, se pierde para siempre. Y al pensar en esto, uno descubre que lo terrible de la muerte no es dejar de existir, sino que todos esos recuerdos, todos esos momentos, se pierdan en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Lo que en realidad nos aterra de la muerte es el olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué queda de Eduardo? Un montón de artículos y críticas durmiendo en los anaqueles de las hemerotecas, un montón de traducciones, un par de películas que casi nadie ha visto (al final, Zulma le vendió el guión de &lt;em&gt;Trileros&lt;/em&gt; a Antonio del Real y el film se estrenó en 2003), una novela hace mucho descatalogada, y un par de series de televisión que pronto todo el mundo olvidará. No tuvo hijos y la inmensa mayor parte de sus amigos le perdieron la pista mucho antes de morir. Así que, ¿quién recordará a Eduardo? ¿Quien impedirá que su vida se pierda en la lluvia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de escribir esta serie de entradas, Google ofrecía menos de dos mil entradas sobre mi hermano; la inmensa mayoría, por no decir la totalidad, eran fichas técnicas, con sólo su nombre, repetidas decenas de veces (sus trabajos como guionista y como traductor). Ni una sola entrada decía nada sobre la vida de mi hermano. Ahora, si escribes en Google “Eduardo Mallorquí”, lo primero que aparece son estos post. Como yo pretendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que he escrito esto para rescatar la memoria de mi hermano. Probablemente en contra de su voluntad, porque en su carta de suicidio Eduardo pedía expresamente que no se publicase ninguna esquela anunciando su muerte. Creo que, al final, deseaba desaparecer del todo, incluso como recuerdo. Vale, pues entonces no he rescatado a Eduardo, sino&amp;nbsp;mis propios recuerdos sobre mi hermano. Me estoy rescatando a mí mismo. ¿Mejor así?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lo que estoy absolutamente seguro es de que soy la última persona del mundo que Eduardo elegiría para relatar su vida. Se agarraría un cabreo de mil demonios si supiese lo que he hecho. Pero si no lo hubiera escrito yo, ¿quién lo haría? Nadie. Así que o yo, o el olvido. Y como él no está aquí para opinar, he decidido yo. Por otro lado, podría haber escrito esta semblanza (?) de otra manera. De hecho, podría haber relatado una historia llena humor e ingenio, las divertidas peripecias de un hombre que podía ser muy divertido. Bastaría con elegir las partes luminosas y ocultar las partes oscuras, que es lo que suele hacerse cuando se habla de los muertos. Pero entonces mentiría, porque la historia de Eduardo no es una comedia, sino una especie de tragedia bufa. En cualquier caso, si esto lo hubiera escrito otra persona, el relato sería diferente. Si, por ejemplo, lo hubiera escrito José Carlos, el texto sería mucho más duro con Eduardo, y si lo hubiera escrito nuestra común amiga Almudena, sería mucho más amable. Así que ésta es la versión de César Mallorquí; he intentado ser lo más honesto posible, pero no pretendo ser objetivo, pues en un texto de estas características aspirar a la objetividad es una pura ilusión. Así es como yo recuerdo a Eduardo, eso es todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-MhpwhfmPlBk/TceyHXiUEgI/AAAAAAAABLc/3roLln41btg/s1600/eduardo_08.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="115px" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-MhpwhfmPlBk/TceyHXiUEgI/AAAAAAAABLc/3roLln41btg/s200/eduardo_08.jpg" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;¿Qué siento hoy hacia él? Sé que Eduardo, desde el momento en que dejó de hablarme, se dedicó con entusiasmo a ponerme a parir. Me odiaba y decía cosas horribles acerca de mí. Pero, ¿sabéis?, me importa un bledo. No le guardo ningún rencor por eso; a fin de cuentas, yo sólo fui uno más en su larguísima lista de villanos. Si algún reproche tengo que hacerle no sería ese, sino el hecho de que, cuando murió nuestro padre y yo me quedé solo, en vez de ayudarme a centrar mi vida lo único que hizo fue contribuir a desquiciarla. Yo tenía 19 años y él 29. Eso no estuvo bien. Pero, a fin de cuentas, bastantes problemas tenía Eduardo con su propia vida como para ponerse a centrar la vida de nadie. En realidad, tampoco puedo culparle por eso. Así pues, ¿qué siento hoy hacia mi hermano? Sigo queriendo mucho al Eduardo anterior al 72, y siento una mezcla de cabreo y piedad hacia el Eduardo que regresó a España en los 80.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por fin llegamos al final de esta larguísima serie. Cuando buscaba formas de enfocar una posible novela basada en la vida de Eduardo, se me ocurrió un estructura que parecía prometedora. Veréis, cuando mi hermano murió y me enteré de la existencia de esa última novela que escribió, quise leerla, pero Zulma puso excusas para no&amp;nbsp;dejármela, supongo que por desconfianza. Así que se me ocurrió centrar la historia en esa novela, una novela perdida. La cosa sería más o menos así: Dos hermanos -digamos que Ernesto (Eduardo) y Carlos (yo)- largo tiempo enemistados. Ernesto se suicida y entonces Carlos se entera de la existencia de esa novela, pero no la encuentra, porque, antes de matarse, Ernesto&amp;nbsp;se deshizo de&amp;nbsp;todos sus papeles y borró el disco duro de su ordenador. Entonces Carlos inicia la búsqueda de la novela, visitando a toda la gente que tuvo relación con su hermano durante los últimos tiempos. Mientras lo hace, Carlos va reconstruyendo la vida de su hermano que no conocía y obtiene diferentes visiones, de diferentes personajes, acerca de Ernesto. Al final, tras desistir de encontrar la novela, Carlos visita el chalet de Cercedilla donde vivía su hermano. Entonces aparece el dueño del chalet y, de algún modo, se entera de que Carlos es hermano del anterior inquilino de la casa. Y le dice que, antes de morir, Ernesto dejó en la basura una caja llena de documentos, pero que él la había guardado y no sabía qué hacer con ella. Carlos se hace cargo de la caja y descubre que dentro está la novela perdida. La lee y cuando la acaba vuelve a dejarla en la basura, como su hermano había querido. Fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuento esto porque, a raíz de esta serie de entradas, se ha abierto la posibilidad de que, finalmente, pueda leer la novela que escribió Eduardo antes de suicidarse. Si es así, quizá perpetre en el futuro una entrada más. Tomadlo como una amenaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya está, se acabó. Diez larguísimas entradas seguidas sobre mi hermano, qué pasada; nunca pensé que fuera a dar para tanto. Un mes y medio dándole vueltas a lo mismo. Creo que he abusado de vuestra paciencia, lo siento. No obstante, siempre había pensado que la historia de Eduardo era interesante y, a tenor de los comentarios de muchos merodeadores, así es. Me alegro. Pero esto es todo, amigos; os prometo que no volveré a hacer nada semejante. A partir de la siguiente entrada, &lt;strong&gt;La Fraternidad de Babel&lt;/strong&gt; volverá a ser lo que siempre ha sido y nunca debería haber dejado de ser: un lugar absolutamente inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-rgs5nY7Rqnk/Tcex0oam26I/AAAAAAAABLU/B0YYFoYi44Y/s1600/eduardo_01.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="145px" j8="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-rgs5nY7Rqnk/Tcex0oam26I/AAAAAAAABLU/B0YYFoYi44Y/s200/eduardo_01.jpg" width="200px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-3500887248146708773?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/3500887248146708773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=3500887248146708773' title='40 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3500887248146708773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3500887248146708773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/05/eduardo-mallorqui-epilogo-y-x.html' title='Eduardo Mallorquí. Epílogo (y X)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-mqNw1TujvsE/TcERlUZ_9PI/AAAAAAAABLM/8qUFQzUIzMU/s72-c/4997_001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>40</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-2827683889742856430</id><published>2011-05-03T19:19:00.000+02:00</published><updated>2011-05-03T19:19:49.270+02:00</updated><title type='text'>Eduardo Mallorquí (IX)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-PuLf97bUttI/TcAnl1jKQII/AAAAAAAABLI/z-tFLW2PBo8/s1600/Eduardo+3.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" j8="true" src="http://4.bp.blogspot.com/-PuLf97bUttI/TcAnl1jKQII/AAAAAAAABLI/z-tFLW2PBo8/s320/Eduardo+3.jpg" width="226px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;El 1 de octubre de 1992, a los 49 años de edad, Eduardo escribe por primera vez en su diario sobre la posibilidad de suicidarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Cómo crees que vas a terminar?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Soy muy pesimista. Supongo que cumplirá los cincuenta. De los cincuenta y uno ya no estoy tan seguro&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Qué posibilidades te ves?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Fifty/fifty; pero sólo pienso en el fifty malo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Crees que tendrás valor para quitarte de en medio?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Me faltará valor para seguir adelante, que es distinto. Si las cosas se plantean tan mal como parece, ¿para qué seguir? Ya soy demasiado mayor para contarme cuentos. Fracasar en todos los frentes en una forma de perder la guerra.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ocho días más tarde, añade:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Una de las cosas que creo haber aprendido es que muchas veces las cosas resultas más claras, más comprensibles, si se plantean en términos negativos. Por ejemplo: una persona inteligente es la que no hace ni dice tonterías, no una que se pasa el día soltando grandes frases o haciendo extraordinarios descubrimientos. En nosotros está el suicidio, como el asesinato y el resto de las cosas negativas. Sólo que la mayoría de la gente tiene buenos motivos para no ejercer esas tendencias. Cuando uno deja de tener motivos para no asesinar, asesina; cuando deja de tener motivos para no suicidarse, se suicida.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y seis días después, prosigue:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*Ya has elegido la fecha, ¿no?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Más o menos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*Cuando cumplas los cincuenta.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Sí. Me quedan siete meses, y en ese tiempo pueden arreglarse las cosas; pero si no...&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Me doy perfecta cuenta. Ya he pasado por una situación similar, cuando me marché a Venezuela, y creo que entonces estaba más asustado que ahora. Naturalmente, me sobrecoge y me entristece; pero... Sé que, llegado el momento, será duro; pero soy capaz de hacerlo. De lo que me considero incapaz es de plantearme la vida en el callejón sin salida en el que, desde hace dos años, me encuentro.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el periodo comprendido entre el 89 y el 92, sólo tengo constancia de dos trabajos de mi hermano. El primero es el guión de la película &lt;em&gt;Caminos de tiza&lt;/em&gt;, de José Luis Pérez Tristán, que se estrenó en 1989. Pero ese guión era antiguo; Eduardo se lo había vendido a Tristán antes de irse a Venezuela, aunque el director tardó mucho en lograr producir la película. El film no tuvo éxito. El segundo trabajo fue el guión de la ceremonia de entrega de los Goya de 1992. Supongo que consiguió ese encargo gracias a uno de los últimos amigos que le quedaban, Nono (el director de cine Antonio del Real), pero no estoy seguro. El caso es que el guión era muy soso y la ceremonia una de las peores que se recuerdan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales del 92, Eduardo estaba con el agua al cuello. El dinero que había ganado con &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt; se acababa y todos sus intentos por seguir trabajando como guionista resultaban infructuosos. Así que Eduardo, asfixiado económicamente, decidió escribir a Plaza &amp;amp; Janés, editorial para la que había trabajado en el pasado, solicitando traducciones. Cinco días después, un representante de la editorial le telefoneó para, como el mismo Eduardo dice, “prácticamente, preguntarme qué clase de libros prefería traducir”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un año más tarde, en noviembre del 93, pese a que su desastre económico se había aliviado gracias a las traducciones, Eduardo escribe en su Diario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Vuelta a las ideas de suicidio?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Si me sugieres otra solución mejor, las olvidaré ipso facto. Quizá un buen motivo para seguir viviendo es ver cómo todo esto se va al carajo. Pero cabe el riesgo de que, por aguardar, te vayas al carajo tú con el resto, y tu decisión pase de libre a forzada. Son nimias preocupaciones de matiz, supongo, de no tener deudas ni cargas familiares.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Buey suelto, buey lúcido?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Más o menos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ésa es la última entrada de su Diario. Eduardo había vuelto a trabajar, sí, pero traduciendo, algo que odiaba. Además, estaba solo, y llevaba muy mal la soledad. Su vida seguía siendo tan insatisfactoria que no valía la pena vivirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras esto ocurría, un nuevo cambio se produjo en mi hermano. Siempre había sido antifranquista y socialdemócrata, pero sus problemas laborales ocurrieron en una TVE controlada por los socialistas, de modo que, siguiendo el axioma “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, Eduardo se convirtió en un reaccionario de tomo y lomo. El 4 de noviembre de 1992 escribe en su Diario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*Se va a cumplir el centenario del nacimiento de Franco. ¿Qué piensas de él?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Que salía barato y, si no lo mareabas, no te mareaba.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*O sea, que te has vuelto franquista.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Mejor que esta chusma que ahora manda, sí era (...)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Qué piensas de él?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-En términos objetivos... Supongo que los muertos de la guerra y la posguerra fueron menos de los que se hubiesen producido de meternos en la Segunda Guerra Mundial. (...) Nos libró realmente del comunismo, y ya se ha visto lo que fue el comunismo. No estructuró el país, cosa lógica... En fin, de haber sido un santo y un genio, podría haber hecho muchas cosas. Siendo un militar, actuó de acuerdo con su moral castrense y católica y... Más vergüenza que la actual caterva de piojos resucitados, decididamente tenía. Soy más antifelipista de lo que fui antifranquista o, al menos, le dedico más tiempo a ello. Porque de Franco te podías olvidar, pero de estos mindundis no hay manera.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuantos aún le trataban por aquel entonces, concuerdan que Eduardo se había transformado en un facha furibundo. Más adelante, Zulma me enseñó cartas de mi hermano dirigidas a Jiménez los Santos contándole las injusticias que los socialistas habían cometido con él. La verdad es que ese cambio se me antoja grotesco, esperpéntico. ¿Tan sólidas eran sus convicciones éticas y políticas que bastó un traspiés profesional para darles un giro de 180 grados? Pero es que las ideas de Eduardo sólo eran sólidas de cara a los demás, porque él tenía la capacidad y la venia de retorcerlas hasta donde le saliese de las narices. Qué poco me simpatiza la imagen de ese Eduardo radical, colérico y resentido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún momento de (creo) 1994, ocurrió algo. Orlando Urdaneta, el actor venezolano amigo de Eduardo, le invitó a viajar a Caracas durante una temporada. (Por cierto, relaté una divertida anécdota con el hijo de dicho personaje en la entrada &lt;em&gt;¿Prohibido prohibir?&lt;/em&gt; que podéis visitar, si os&amp;nbsp;apetece,&amp;nbsp;pinchando &lt;a href="http://fraternidadbabel.blogspot.com/2007/05/prohibido-prohibir.html"&gt;aquí&lt;/a&gt;). Ignoro las razones de aquel viaje; puede que fuera por placer, o puede que por motivos profesionales, pues en el pasado Eduardo había colaborado con Orlando escribiéndole monólogos. Fuera como fuese, mi hermano conoció en Caracas a Zulma, se enamoraron y poco después, cuando Eduardo regresó a Madrid, se casaron por poderes. Supongo que ese mismo año Zulma viajó a Madrid para reunirse con su nuevo esposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zulma debía de tener entre quince y veinte años menos que Eduardo. Era guapa, más o menos exuberante, dulce, complaciente y sumisa. Además, admiraba profundamente a mi hermano, condición sine qua non para que éste aceptase a alguien a su lado. Por lo que me han contado, ese romance le devolvió a Eduardo las ganas de vivir. De hecho, a partir de ese momento su objetivo consistió en tener a su mujer “como una reina”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que yo sabía por aquel entonces era que Eduardo se había casado con una venezolana. Más tarde, sólo vi a Zulma tres veces, todas ellas inmediatamente después de la muerte de mi hermano. La verdad es que apenas sé nada de la vida de Eduardo en esos últimos años, salvo por lo que me han contado. Un día, Eduardo le comentó a José Carlos que “se podía vivir bien de la traducción”. Esa frase me impactó, porque evidenciaba una renuncia, una aceptación del fracaso. Recordemos que, para Eduardo, la traducción sólo era un medio para alcanzar un fin mayor, así que resignarse a traducir suponía resignarse a no alcanzar jamás ese fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún momento, probablemente en el 94 o el 95, Eduardo y Zulma dejaron el chalet de Cercedilla y se trasladaron a un piso de alquiler del número 33 de la calle Benito Gutiérrez, en el barrio de Moncloa. Por lo visto, llevaban una vida tranquila de pequeños burgueses. También me han dicho que Eduardo se volvió muy clasista. Creo que eso tiene una explicación. Hablando posteriormente con Zulma, comprobé que ella consideraba a mi hermano una mezcla entre aristócrata,&amp;nbsp;artista y sabio mentor. Le tenía en un altar. Pero es que creo que Eduardo estaba interpretando un nuevo papel. Antaño había sido el joven prodigio, luego el joven rebelde, luego el progre de izquierdas, luego el bohemio decadente, luego el profesional triunfador, luego el artista maldito... y con Zulma, probablemente, interpretó el papel de caballero español. El hidalgo maduro injustamente apartado de la corte que, pese a todo y a todos, mantiene intacta su dignidad y su nobleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que la mimaba, la cuidaba como si fuera su más valioso tesoro. Poco después de la muerte de Eduardo, estuve en su casa y comprobé algo que me dejó estupefacto. Zulma hacía cerámica (porque mi hermano había insistido en ello) y su taller ocupaba la habitación más amplia y soleada de la casa. Por el contrario, el despacho de Eduardo era un cuartucho de seis o siete metros cuadrados sin ventanas, el lugar perfecto para deprimirse trabajando. Creo que mi hermano, en sus últimos años, vivía únicamente por y para Zulma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este periodo, y aparte de las traducciones, sólo sé de dos trabajos de Eduardo. Un guión cinematográfico llamado &lt;em&gt;Trileros&lt;/em&gt; y una novela cuyo título ignoro. En cuanto al guión, mi hermano no llegó venderlo en vida; respecto a la novela... un día, Eduardo decidió que iba a escribir un best seller, una “novela muy larga”. Curiosa idea ésta, ¿verdad? Comprendo que alguien decida escribir una historia que al final requiera una larga extensión, pero decidir escribir una larga extensión sea cual sea la historia me parece... un poco extraño, la verdad. El caso es que Eduardo se puso a la lenta tarea de escribir una novela muy larga que, según me contó Zulma, trataba sobre un indiano y su estirpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, probablemente en 1999 o 2000, sobrevino el desastre final: dejaron de encargarle traducciones a Eduardo. No sé por qué ocurrió esto, pues no me cabe duda de que Eduardo era un buen traductor. Pero debía de ser un traductor caro y en aquellos tiempos había mucha competencia. También es posible (casi seguro) que tuviera alguna bronca con los editores. Fuera como fuese, dejaron de enviarle libros para traducir. Ni siquiera se ponían al teléfono cuando él llamaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más, Eduardo se quedó sin trabajo; pero en esta ocasión no había bote salvavidas al que encaramarse. Eduardo intentó recurrir a sus últimos contactos, pero le quedaban muy pocos contactos. Le ofreció a Orlando Urdaneta escribirle monólogos, pero Orlando ya no se dedicaba a los monólogos. La última carta que le quedaba por jugar a mi hermano era su novela. Y no estaba conforme con ella; Zulma me contó que le costaba mucho redactarla, que creía que estaba quedando mal, que incluso se preguntaba si no se le habría olvidado escribir. Aun así, en sus últimos meses, Eduardo fantaseaba con Zulma sobre el éxito de la novela, sobre lo que harían con el mucho dinero que iba a ganar, sobre lo buena que iba a ser su vida a partir de entonces. Finalmente, Eduardo concluyó el texto y lo envió a una editorial. Lo rechazaron. Porque era demasiado largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese fue el golpe final, su último fracaso. Eduardo se hundió en la depresión. Quienes le vieron por aquel entonces hablan de un Eduardo callado, encerrado en sí mismo, pasivo, muerto por dentro. Zulma me dijo que se quedaba sentado horas y horas con la mirada extraviada, sin hacer nada, sumido en la más absoluta tristeza, y que ella se sentaba a su lado y él se abrazaba a ella como un niño perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque nunca le vi así, me parte el corazón ese Eduardo, se me llenan de lágrimas los ojos al imaginármelo hundido en la derrota, desvalido, sin la menor esperanza, sin fuerzas ya para luchar. Puedo aceptar, aunque me irrite, al Eduardo tonante e intolerante, porque al menos su furia era una señal de vida, pero un Eduardo callado, desfallecido y vencido... no, eso me cuesta mucho aceptarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo se sentía viejo y feo. Zulma me enseñó una foto de sus últimos tiempos y... en fin, mi hermano tenía razón: estaba prematuramente envejecido y muy feo. Creo que, de encontrármelo por la calle, no le habría reconocido. Eduardo también se sentía inútil. No sé si llegó a percibir con entera claridad la naturaleza y magnitud de su fracaso, no sé si se vio a sí mismo en un espejo y llegó a comprender que no era, ni jamás había sido, la clase de ser humano que creía ser. No lo sé; probablemente no o, al menos, no del todo. Pero sí se daba cuenta de que ya no tenía futuro, de que era un pasajero al final de la línea, de que el tantas veces fantaseado final era ya inminente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus hermanos no sabíamos nada acerca de su situación. Si lo hubiésemos sabido, si nos hubiera pedido ayuda, estoy seguro de que tanto José Carlos como yo le habríamos ayudado; pero Eduardo era demasiado orgulloso para recurrir a los únicos que en aquel momento le habrían tendido una mano. Me gustaría tener a Eduardo delante y decirle:&lt;em&gt; ¿Para qué cojones te sirvió ese desmedido orgullo, gilipollas, si lo único que hizo fue joderte la vida una y otra vez?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún le quedaba dinero; quizá el suficiente para, estirándolo mucho, aguantar un año (supongo que ese dinero provenía de la indemnización de TVE). Pero no había trabajo ni la menor perspectiva de trabajo; Eduardo se veía al final en la calle, durmiendo entre cartones. Y quizá hubo algo más. Almudena y Tito, dos de mis mejores amigos, que también lo fueron de mi hermano, sostienen que Zulma, al casarse con Eduardo, le salvó la vida. Pero que luego, cuando Eduardo comprendió que no podía seguir manteniéndola, prefirió morir a afrontar la vergüenza de ese último fracaso. Creen que, sin la responsabilidad de Zulma, mi hermano no se habría matado. Personalmente, lo dudo; me parece que, con Zulma o sin Zulma, antes o después, mi hermano habría acabado suicidándose. Él mismo había escogido con mucha antelación ese destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes 16 de marzo de 2001, Eduardo preparó el escenario para su muerte. A Zulma le gustaba el Parque de Atracciones, así que la convenció para que pasara allí la tarde con unos amigos. Cuando se quedó solo, puso un cartel en la puerta anunciando su suicidio y dispuso sobre su mesa de trabajo tres documentos que había preparado previamente. Luego, se sentó en el salón, o en el dormitorio, o en su despacho, no lo sé, se tragó un bote de barbitúricos y murió. Fin de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los documentos que dejó era una carta para Zulma que, por supuesto, no he leído. Los otros dos sí. Una fría y aséptica carta para el juez donde afirma morir por su propia voluntad y señala que los motivos de esa decisión están expuestos en el tercer documento. Ese texto, el tercero, es una prolija y gélida, casi entomológica, exposición de sus circunstancias vitales. Habla del modo en que se ha quedado sin trabajo y relata sus infructuosos intentos por salir adelante. Creo que, en realidad, el documento formaba parte de una carta que, poco antes, Eduardo le había enviado a alguien, no recuerdo a quién ni por qué. En conjunto, esos&amp;nbsp;textos venían a decir: &lt;em&gt;ya no puedo ganarme la vida, así que me mato&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero creo que Eduardo no se suicidó en realidad por eso. Lo cierto es que empezó a matarse mucho antes, en 1972, cuando se sumió en la locura alcohólica. Y siguió matándose en los 80, cuando rompió con su familia y sus amigos. Y siguió matándose en el 89, cuando echó por tierra su porvenir en el mundo de la televisión a base de broncas desmedidas y absurdas. Y siguió matándose a principios de los 90, cuando se cocía en el rencor y el odio mientras imaginaba una y otra vez su propia muerte. Así que lo que ocurrió ese viernes 16 de marzo de 2001 no fue más que el inevitable, y en el fondo postergado, final de una larga carrera hacia la autodestrucción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Siempre que hago algo, lo hago pese a dar por hecho que probablemente será inútil o inexplicablemente contraproducente&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Diario, Eduardo Mallorquí. 27 de octubre de 1992&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Continuará &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;(paciencia, ya sólo queda uno)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-2827683889742856430?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/2827683889742856430/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=2827683889742856430' title='24 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2827683889742856430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/2827683889742856430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/05/eduardo-mallorqui-ix.html' title='Eduardo Mallorquí (IX)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-PuLf97bUttI/TcAnl1jKQII/AAAAAAAABLI/z-tFLW2PBo8/s72-c/Eduardo+3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-272008267093932585</id><published>2011-04-29T13:08:00.001+02:00</published><updated>2011-04-29T13:18:04.706+02:00</updated><title type='text'>Eduardo Mallorquí (VIII)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-UphLWhTohd8/TbqXi7CxomI/AAAAAAAABLE/S5U-JqjnUu8/s1600/Eduardo2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" j8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-UphLWhTohd8/TbqXi7CxomI/AAAAAAAABLE/S5U-JqjnUu8/s320/Eduardo2.jpg" width="226px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;En cierta ocasión, mientras estaba preparando la serie de TV &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt;, Eduardo le dijo a José Carlos: “Soy el mejor guionista de España”. Lo dijo en serio; se lo creía realmente, necesitaba creérselo. En el pasado, aun sin contar con demasiados datos para sustentar tal creencia, Eduardo siempre se había considerado un genio, así que imaginaos hasta qué punto creció su ego cuando por fin el éxito le sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo escribió los 18+1 guiones originales de &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt; entre 1987 y 1989, en el chalet que había alquilado en Cercedilla. Permitidme hablaros un poco sobre ese lugar: Se trata de un pueblo de montaña donde muchos madrileños tienen su segunda vivienda, de modo que los fines de semana, sobre todo en verano, se llena de gente. Sin embargo, entre semana, o en lo más crudo del invierno, sólo es un entorno rural tranquilo y más o menos aislado. Quizá demasiado tranquilo y demasiado aislado. La verdad es que para Alicia debió de ser una putada. Imagináoslo: una caraqueña acostumbrada a los benignos aires tropicales encerrada de pronto en un pueblo de la sierra donde casca un frío que rompe las piedras; una mujer desocupada metida todo el año en un lugar pequeño absolutamente carente de distracciones urbanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida social de Eduardo, tan agitada en el pasado, se había reducido al mínimo. La verdad es que, sin prisas, pero sin pausas, había ido perdiendo a los últimos amigos que le quedaban. Fernando, Antonio y Sonsoles, Juan, Enrique, Carmen, Tony, Juana, el inefable Nono... Su cada vez más bronco carácter, su intransigencia, su delirante megalomanía, todo ello alejaba a sus amigos de él. O bien él rompía con ellos, porque le fallaban. Es decir, porque no hacían exactamente lo que él quería. A lo largo del tiempo, de vez en cuando, me he ido encontrando con algunos de ellos. Los más tolerantes decían: “Bueno, ya sabes cómo es tu hermano...”, mientras que los más cabreados con él afirmaban: “Eduardo se ha vuelto loco”. El caso es que, poco a poco, Eduardo se estaba quedando solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volvamos a su labor profesional. Pese al éxito obtenido, había algo que Eduardo no acababa de encajar bien. &lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt; la dirigió Manuel Ripoll. Por aquella época (y todavía ahora), quien tenía el poder en una producción televisiva, quien siempre tomaba las decisiones finales, era el realizador. Una vez acabados los guiones, el guionista no pintaba nada. En el caso que nos ocupa, además, se daba la circunstancia de que Ripoll, el director, estaba casado con Concha Cuestos, la coprotagonista. Así que Eduardo no había participado lo más mínimo en la producción de la serie, lo que le jodía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo se veía a sí mismo como un nuevo Billy Wilder, quería tener el control total sobre su obra. Para conseguirlo, le exigió a TVE dirigir &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt;, su nueva serie. Y los responsables de la cadena se negaron en redondo. Con toda la razón, por cierto, pues se trataba de la serie más cara jamás rodada para la tele y Eduardo no tenía la menor experiencia como director. Supongo que ése fue el primero de los conflictos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente, y más gordo, se produjo cuando Sánchez del Pozo, el productor de &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt;, le pidió a Eduardo que modificase los guiones para que el arranque tuviese más garra. En vez de eso, mi hermano escribió un capítulo más para que sirviera de comienzo y no tocó los dieciocho restantes. Entonces, Martín Cabañas, el productor ejecutivo, le dijo que había que reducir la serie, de 19 episodios a 16. Eduardo se negó en redondo.&amp;nbsp;Así que&amp;nbsp;Martín Cabañas le encargó a José Ramón Paíno, el coordinador general, que realizara la citada reducción, cosa que éste hizo no eliminando capítulos completos, sino quitando texto de aquí y de allá y reordenando el material narrativo para ajustarlo a la nueva extensión (estos datos los he obtenido de la hemeroteca de ABC, disponible en Internet).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, lo que acabo de contar suena tranquilo, lo he expuesto sin apasionamiento, con frialdad, y eso da una idea muy equivocada de cómo fueron las cosas. Cuando digo que Eduardo tenía mal carácter es difícil que os hagáis una idea de hasta qué punto tenía mal carácter. Veamos, Eduardo era alto (1’88), moreno, barba frondosa, de ojos oscuros, mirada penetrante y una voz grave y potente (los tres hermanos, por cierto, teníamos voces muy similares). Pues bien, imaginaos a Eduardo cabreado. Encajaba la mandíbula, sus ojos se inyectaban en sangre, una vena comenzaba a latir en su sien y empezaba a dar gritos desaforados. Te insultaba a grandes voces y con variedad de adjetivos, te impedía hablar, daba golpes en la mesa, hacía gestos amenazadores, te ridiculizaba, irradiaba una ira y un odio realmente estremecedores. Era algo desaforado; se pasaba tres pueblos. Y eso ocurría con gran facilidad. Pues bien, por lo visto, Eduardo montó una buena cantidad de broncas como la que acabo de describir durante la pre-producción de &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt;, una sucesión de escándalos que culminaron con mi hermano mandando, literalmente, a tomar por culo al entonces Director de Programas de Ficción de la cadena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no tiene sentido que intente describir algo de lo que no fui testigo. Puedo imaginármelo, porque sé lo mucho que mi hermano podía pasarse, pero sólo serían suposiciones. No obstante, para que os hagáis una idea del tamaño de las broncas que mi hermano montó en TVE, voy a contaros una anécdota que yo sí protagonicé. No describe lo que pasó, pero sí da una idea de su alcance. Ocurrió en el 91 o el 92. Alguien, por no recuerdo qué motivo, me había pedido copia de ciertos textos adicionales que iban incluidos en la primera edición de El Coyote, así que cogí un par de novelas de mi padre y me acerqué con ellas a una tienda de fotocopias que había en el paseo de la Castellana. Era invierno, a última hora de la tarde, ya de noche; en la tienda había una larga cola de gente esperando para ser atendida, así que me incorporé a ella. Delante de mí&amp;nbsp;había un hombre de unos cuarenta años, trajeado y encorbatado. El tipo –he olvidado su nombre- se fijó en las novelas de El Coyote y me preguntó si yo tenía algo que ver con José Mallorquí. Le dije que sí, que era su hijo. En fin, cosas similares me han pasado muchas veces, pero en esa ocasión, en vez de seguir hablando de mi padre, el hombre dijo: “Entonces tú eres hermano de Eduardo Mallorquí”. Asentí, un tanto confuso, y él me espetó con una medio sonrisa irónica: “Pues vaya follones ha montado tu hermano en Televisión, ¿eh?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquel entonces no tenía ni idea de lo que me estaba hablando; le dije que mi hermano y yo llevábamos tiempo distanciados y no sabía nada de su vida. Él se presentó; trabajaba en TVE, no recuerdo en calidad de qué. Y acto seguido comenzó a contarme algunas de las broncas que había protagonizado mi hermano en la cadena. Gritos e insultos a cuantos se le cruzaban por delante, salidas tempestuosas de los despachos dando portazos, desacato total a las instrucciones de la dirección y, por supuesto, mandar a tomar por culo al Director de Programas de Ficción. Al parecer, el escándalo había sido mayúsculo, pues &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt; era uno de los proyectos estrella de la cadena y los follones de mi hermano habían causado innumerables retrasos y problemas en la producción (que al final acabó costando 1340 millones de pesetas, una barbaridad para la época). Según me dijo, debido a su desaforado comportamiento, Eduardo tenía prohibida la entrada en TVE. Poco después llegó el turno del hombre, que hizo sus fotocopias y se despidió amablemente de mí. Jamás le he vuelto a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué os cuento esto? Fijaos: un tipo de lo más correcto al que no conozco de nada me identifica como hermano de Eduardo en un lugar público y lo primero (y único) que se le ocurre es comentarme las barbaridades de mi hermano. Nadie hace eso, salvo en el caso de que las barbaridades hayan sido descomunales. Y, paraos a pensarlo, Eduardo montó aquel escándalo, se cargó su futuro profesional, única y exclusivamente por negarse a reducir a 16 capítulos una serie que originalmente constaba de 18. Fríamente visto, es delirante, estúpido, completamente absurdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, Eduardo salió de TVE cagándose en todo lo cagable y más vetado que un watusi en el KKK. Pero ahí no acaba la cosa. No sé exactamente cuándo se rodó &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt;. Los guiones estaban listos a finales del 89 o comienzos del 90, pero es posible que la producción se demorara hasta el 92. El caso es que &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt; se estrenó el 29 de enero de 1993. Y Eduardo, mediante el gabinete jurídico de la SGAE, no solo demandó judicialmente a TVE por vulnerar sus derechos de autor, sino que además solicitó al juzgado el secuestro cautelar de la serie. El juez accedió al secuestro cautelar, pero exigió una fianza que ni la Sociedad de Autores estaba dispuesta a desembolsar, ni mi hermano lo suficientemente adinerado para abonar, así que la serie siguió emitiéndose hasta el final mientras la justicia seguía su lento curso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt;, una serie centrada en el mundo de la publicidad,&amp;nbsp;fue un rotundo fracaso. La verdad es que era muy mala; malísima. Puede que el “reajuste” de los guiones que hizo José Ramón Paíno la estropeara, pero lo dudo; como mucho, eso habría afectado al ritmo narrativo, y la serie tenía problemas por todas partes. Estaba mal rodada, mal producida, mal interpretada y, reconozcámoslo, los guiones eran pésimos, con situaciones absurdas, personajes inconsistentes y diálogos encorsetados. ¿Qué había pasado, por qué lo hizo tan mal Eduardo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después del éxito de &lt;em&gt;Tristeza de amor,&lt;/em&gt; mi hermano se sintió sobrado, capaz de afrontar cualquier proyecto. Nada, salvo la kriptonita, podía dañarle. Creía tener en las manos las claves y los secretos de la narración televisiva, creía haber descubierto la fórmula infalible, así que redujo a cero su nivel de autocrítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo conocía el mundo de la radio y de la bohemia nocturna, y ambos mundos formaron parte de &lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt;. Además, estaba sublimando su propia vida. En esa serie hablaba de sí mismo, de lo que conocía de primera mano. Y como el resultado final había funcionado, mi hermano decidió repetir la jugada, trasladando el relato, con escuadra y cartabón, de una emisora de radio a una agencia de publicidad. El único problema era que Eduardo no había pisado una agencia de publicidad en su vida. De hecho, desconocía por completo el mundo de la empresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt; estaba ambientada en una agencia de cartón piedra poblada por personajes tan tópicos como acartonados. Nada sonaba auténtico, todo era impostado. No soy capaz de recordar la trama, si es que la tenía. A los pocos capítulo dejé de verla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el escándalo organizado en TVE, tras la demanda judicial a la cadena, tras el costalazo de &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt;, el nombre de Eduardo ya figuraba en las listas negras de todas las emisoras de televisión del país, y su fama de problemático no hacía más que extenderse (la noticia del pleito a TVE&amp;nbsp;apareció en toda la prensa de la época). ¿Sabéis lo más irónico de todo? Al cabo de unos años, los tribunales le dieron la razón a mi hermano y TVE tuvo que indemnizarle. Pocas veces la expresión “victoria pírrica” ha tenido tanto sentido como en este caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora estamos a finales del 89 o principios del 90. Eduardo ha sido expulsado con cajas destempladas del mundo de la televisión y no solo se ha quedado sin trabajo, sino también sin la menor perspectiva de volver a trabajar como guionista. Más o menos por esa época sucedió otra cosa: Eduardo y Alicia se separaron. No sé exactamente cuándo, ni cómo, ni por qué, pero en el fondo no importa. No hacía falta ser un lince para darse cuenta de que Alicia no era la pareja adecuada para Eduardo; si estuvieron juntos casi ocho años fue por pura inercia y porque mi hermano no&amp;nbsp;llevaba bien la soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahí estaba Eduardo, solo en su chalet de Cercedilla, sin vida sentimental, sin familia, casi sin amigos, sin trabajo ni futuro, sin esperanza, corroyéndose por dentro lleno de amargura. Poco después, el 17 de mayo de 1991, mi hermano comenzó a escribir el Diario. No me gusta ese texto; me indigna, me repele y, en ocasiones, me asquea. Son los pensamientos de un hombre amargado y lleno de rencor, las reflexiones de alguien que, pese a haberse pasado la vida de equivocación en equivocación, no deja de creerse en posesión de una lucidez que le eleva sobre los demás. Ese texto, el Diario, es irritante, ofensivo, autocomplaciente, tendencioso, masturbatorio. Y también un canto a la depresión y el suicidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escándalo de &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt; fue la penúltima caída de mi hermano, en realidad su último gran acto de autodestrucción. Pero no fue el final de su historia, ni lo peor que le sucedió. Eso aún estaba por llegar. ¿Por qué actúo así Eduardo, por qué se cargó su futuro profesional? ¿Tan importante era recortarle o no un par de capítulos a una puñetera serie de TV? No, lo que estaba en juego no era eso, sino el ego de mi hermano, ese enorme y frágil ego que le había hecho perder todo contacto con la realidad. Aún así, en el Diario hay al menos un resquicio de lucidez. Eduardo no tenía ni idea de cuáles eran las causas de su fracaso, las tergiversaba constantemente; pero era plenamente consciente de que su vida se había ido definitivamente a la mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Evidentemente, no hubiera preferido nacer en Somalia, ni en Haití; ni me hubiera gustado ser Jack el Destripador, ni uno de los judíos del holocausto; ni hubiera preferido ser un barrendero. Pero no me gusto yo, no me gusta España, y no me gusta lo que significa escribir en España. Ni me gusta estar solo. Ni me gusta tener cincuenta años&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;span style="font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES;"&gt;Diario, Eduardo Mallorquí. 11 de octubre de 1992&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Continuará&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-272008267093932585?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/272008267093932585/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=272008267093932585' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/272008267093932585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/272008267093932585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/04/eduardo-mallorqui-viii.html' title='Eduardo Mallorquí (VIII)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-UphLWhTohd8/TbqXi7CxomI/AAAAAAAABLE/S5U-JqjnUu8/s72-c/Eduardo2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-1071165354906518468</id><published>2011-04-26T19:57:00.002+02:00</published><updated>2011-04-26T21:00:57.365+02:00</updated><title type='text'>Eduardo Mallorquí (VII)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/--sJqS9Tt08I/TbcA0X73bgI/AAAAAAAABK4/532Icq_ArgQ/s1600/Tristeza+de+amor.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" i8="true" src="http://2.bp.blogspot.com/--sJqS9Tt08I/TbcA0X73bgI/AAAAAAAABK4/532Icq_ArgQ/s1600/Tristeza+de+amor.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Tras su regreso a Madrid, Eduardo alquiló un apartamento en el mismo edificio de la calle Doctor Fleming donde había vivido cuando se casó con María Pilar, y allí se instalaron Alicia y él. En fin, no deja de ser lógico; mi hermano ya conocía esas viviendas y ese barrio, pero creo que también hubo algo de simbolismo en la decisión. Doce años atrás, Eduardo había comenzado su anterior vida, su primer matrimonio, en ese lugar; regresar allí era como borrar aquel fracaso, como anular la larga década de borracheras, como empezar de nuevo desde cero. Pero Eduardo ya no era el mismo de antes; de hecho, ya nada era lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermano tenía suficiente dinero en el banco como para aguantar uno o (estirándolo mucho) dos años, pero necesitaba encontrar una fuente de ingresos. El camino más lógico y rápido hubiera sido volver a traducir, pero había un problema: Eduardo odiaba la traducción. Hay que tener en cuenta que, en su mente, en el “programa vital” que le inculcaron de niño, traducir había sido una etapa de aprendizaje cuyo objetivo era prepararse para ser un “creador” libre e independiente. Por tanto, volver a traducir habría significado aceptar un nuevo fracaso. Así que Eduardo comenzó a explorar sus viejos contactos en busca de posibles salidas profesionales. Por desgracia, le quedaban muy pocos contactos y no sacó nada en claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahí se produjo una de nuestras primeras fricciones. Muchos años atrás, a mediados de los 70, Eduardo intentó entrar como creativo en la agencia de publicidad J. Walter Thompson y no lo consiguió. Aquello fue una afrenta para su ego, de modo que, como yo llevaba tres años trabajando en publicidad, me pidió que le ayudara a entrar en el sector. Lo que me pedía era imposible; ninguna agencia contrataría a un cuarentón sin la menor experiencia en el medio. Eduardo, sencillamente, ya era demasiado viejo para la publicidad. Pero no me atreví a decírselo con claridad y eso, lo reconozco, fue una equivocación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tanto, Eduardo había comenzado a preparar un proyecto de serie televisiva, lo que más adelante sería &lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt;. Por aquel entonces no nos veíamos con excesiva frecuencia. Yo acababa de casarme y me había cambiado de agencia recientemente; estaba muy liado y sólo me reunía con mi hermano algunos fines de semana. No era fácil relacionarse con él; la radicalización de su carácter que intenté describir en la anterior entrada hacía muy difícil su compañía. Llevarle la contraria sobre casi cualquier tema suponía arriesgarse a una bronca de mil demonios o a convertirse en blanco de sus ácidos dardos verbales. Lo más sencillo era darle la razón y cerrar la boca. No, ya no era nada cómodo estar con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó el tiempo; Eduardo había presentado en TVE el proyecto de &lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt;, pero la decisión final se demoraba. Un día me llamó por teléfono para pedirme dinero prestado. Creo que trescientas mil pesetas, no estoy seguro. Le dije que sí, por supuesto; en aquel momento no tenía ese dinero, pero podía conseguirlo en tres o cuatro días. Entonces él me contó que también le había pedido pasta, un millón de pesetas, a su amigo Simón, pero que éste tenía que solicitar un crédito al banco y tardarían en concedérselo. Simón era el dueño del bar donde Eduardo había pasado años emborrachándose, un bar de barrio que él mismo atendía. Simón era un tipo de clase media, trabajador e increíblemente amable, casado y con dos hijas. La última persona del mundo a la que Eduardo debía sablear. Me enfadé con él, le dije que no podía hacer eso, que era un abuso. Él me dijo que estaba sin un duro, que qué podía hacer si no. Y yo le contesté: “Trabajar, coño; vuelve a traducir de una puta vez”. Me colgó el teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo estaba muy enfadado con él, estaba harto de su mal carácter, de su intolerancia, de su egoísmo, estaba hasta la coronilla de que a su lado todo fueran problemas y más problemas. No le llamé durante varias semanas, un mes quizá; hasta que, a través de un amigo común, me enteré de que TVE había aceptado producir &lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt;. Entonces le telefoneé para felicitarle y él me respondió con frialdad: “A partir de ahora, César, si coincidimos en algún sitio nos saludaremos correctamente, pero, por lo demás, no vuelvas a dirigirme la palabra”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo ese instante con absoluta claridad. Fue uno de esos momentos en los que la vida se divide en dos senderos. En un universo paralelo, yo intenté apaciguar a mi hermano y acabé reconciliándome con él. En este universo, tras un breve, pero intenso, instante de reflexión, le dije: “De acuerdo, como quieras. Adiós”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso ocurrió en 1985. Fue la última vez que hablamos; nunca nos volvimos a ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Estaba cabreado con él? Hasta la médula, mucho, muchísimo. Y no pretendo que toda la culpa fuera de mi hermano; sin duda, yo también la tuve. Reconozco que acogí su regreso a España con recelo, y que ese recelo, de alguna forma, debió de quedar patente. Pero, ¿sabéis?, tenía todo el derecho del mundo a estar receloso. Fue Eduardo quien la cagó, así que a él le correspondía ganarse de nuevo la confianza de los demás. Y no fue esa su actitud; al contrario, era como si nada hubiera pasado, como si la locura de su vida anterior no hubiera afectado a cuantos le queríamos y, por tanto, no le debiese nada a nadie. Más bien parecía lo contrario; dado que lo había pasado tan mal, los demás estábamos en deuda con él. Aunque, veréis, en realidad la cuestión era mucho más sencilla. Durante un tiempo, durante mi adolescencia y primera juventud, adoré a Eduardo. Luego, mi hermano pasó por una especie de trituradora y, finalmente, logró recomponerse. Pero la persona que surgió de ese proceso no era ni remotamente el Eduardo a quien yo tanto quería, sino la caricatura de sus peores defectos, una versión grotesca de sí mismo. No me gustaba la persona en que se había convertido mi hermano. No me gustaba lo más mínimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo después, José Carlos me sugirió la posibilidad de interceder con Eduardo para que nos reconciliáramos. Lo medité. Ya no estaba enfadado, no le guardaba ningún resentimiento. Pero la mera idea de volver a reunirme con él, con ese Eduardo radical y tonante, me ponía nervioso, así que mejor dejar las cosas como estaban. Eduardo había decidido que no nos habláramos y yo acaté su decisión. Si quería hacer las paces, yo no pondría problemas; pero jamás daría el primer paso. Y, aunque cueste creerlo, no actué así por orgullo, sino por algo peor: por puro egoísmo, porque sabía que Eduardo jamás daría marcha atrás y yo estaba convencido de que mi vida sería más serena sin él que con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, perdimos por completo el contacto, así que no soy testigo directo de lo que voy a relatar de aquí en adelante. Lo que sé, lo sé a través de amigos comunes, por su Diario y por lo que mucho más tarde me contaría Zulma, su última pareja. Tampoco tengo fotos de Eduardo posteriores al 85. En realidad, apenas podré aportar detalles, y las fechas serán necesariamente vagas. Pero en el fondo no importa; incluso puede que sea mejor obviar las anécdotas y centrarnos en el devenir de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt; se emitió por TVE en 1986. La serie, compuesta por trece episodios de 60 minutos, cuenta la historia de Ceferino Reyes (Alfredo Landa), un locutor de radio que regresa a España después de un exilio laboral en Sudamérica para trabajar en la Cadena COI presentando un programa nocturno, llamado precisamente &lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt;, junto con Carlota Núñez (Concha Cuetos), una mujer&amp;nbsp;con la que mantuvo una relación complicada&amp;nbsp;en el pasado. Ese programa es la última oportunidad de Ceferino para redimirse profesionalmente, y también la ocasión para vengarse de Sebastián Figueras (Carlos Larrañaga), el director de la cadena, que en el pasado le había despedido injustamente, obligándole a abandonar España. Por lo demás, la serie describía el mundo de la radio, un medio que Eduardo conocía bien gracias al trabajo de nuestro padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt; tuvo mucho éxito. No guardo un recuerdo muy nítido de ella, pero creo que estaba bien, que era una buena serie. Hablaba de un mundo moderno, de profesionales interactuando en un entorno ciudadano y hasta cierto punto cosmopolita. Probablemente fue la serie adecuada para el momento adecuado, la postransición, cuando los españoles nos estábamos volviendo europeos. Además, no cabe duda de que Eduardo puso el alma en ella, porque en realidad estaba contando su propia historia idealizada. Ceferino Reyes, un malhumorado, pero excelente, profesional es traicionado por un hijo de puta envidioso y politiquero, pierde su empleo y se ve obligado a emigrar a Sudamérica con el rabo entre las piernas. Unos años después regresa a España y, gracias a su indiscutible talento, triunfa y se venga de quien le traicionó. Así es como se veía Eduardo a sí mismo. Ah, al final de la serie, Figueras, el malvado director de la cadena, entraba a trabajar en una agencia de publicidad, demostrando así lo deleznable y vendido que era. Eso, supongo, fue un dardo de mi hermano expresamente dedicado a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora vamos a detenernos un instante. &lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt; triunfó y Eduardo se convirtió en el nuevo guionista estrella de TVE. Había vencido, por fin tenía lo que durante tanto tiempo había ansiado: éxito, dinero, reconocimiento. Ya está, lo más difícil ya lo había logrado. Y eso significa algo: Es tentador considerar que el desastre de la vida de mi hermano se debió a los extraños e inseguros caminos vitales y profesionales que siguió, pero no es así. Recorriendo esos mismos caminos, Eduardo alcanzó su meta. Llegó a la cumbre y... y acto seguido se despeñó, como veremos. Pero nada de lo que le ocurrió fue culpa del más o menos proceloso mundo en que se movía, sino de él mismo. Igualmente podríamos considerar que el alcohol tuvo la culpa de su anterior desastre vital, pero de nuevo nos equivocaríamos. El alcohol era un síntoma, no la enfermedad, porque el verdadero problema de Eduardo era Eduardo. Por supuesto que, en su momento, el alcohol empeoró las cosas; pero al final mi hermano cavó su propia tumba estando completamente sobrio. Todo lo que le impedía ser feliz formaba parte inseparable de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora estamos en 1986, su momento de gloria. El año anterior, supongo que justo después de escribir la serie, Eduardo convirtió los guiones en novela (igual que había ayudado a hacer a nuestro padre tantas veces) y la publicó bajo el sello Planeta en octubre de 1985 (Colección Fábula 179). &lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt;, la novelización de su serie televisiva, fue el único libro que publicó jamás. Ignoro qué tal funcionó, pero, en cualquier caso, Eduardo ya era guionista de éxito y novelista publicado, todo de la misma tacada. Además, TVE le había dado carta blanca para que comenzase a trabajar en su siguiente serie. Las cosas iban viento en popa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, supongo que en 1987, Eduardo tomó una decisión peculiar: dejó el apartamento de Doctor Fleming, alquiló un chalet en Cercedilla, un pueblo de la sierra de Guadarrama situado a cincuenta y siete kilómetros de Madrid, y allí se trasladaron Alicia y él. La cuestión es que mi hermano era el perfecto urbanita, un individuo muy poco amante de la naturaleza; entonces, ¿por qué se fue a vivir a un pueblo? No tengo ni puta idea, pero se me ocurre una posible explicación. Veréis, Eduardo estaba muy influido por la cultura británica, era gran admirador de escritores como Chesterton, Huxley, Wodehouse, Russell o Evelyn Waugh. Sospecho que en su mente había forjado la idílica imagen del escritor que se retira a una mansión de la campiña para componer con tranquilidad sus mejores obras, un &lt;em&gt;gentleman farmer&lt;/em&gt; ilustrado que reflexiona sobre su trabajo mientras pasea por el campo junto a su fiel perro. No estoy seguro, pero creo que así se veía Eduardo. Incluso se compró un perro, una mastín llamada Trauma. Y en este contexto, en esa Arcadia de andar por casa que se había fabricado, Eduardo comenzó a escribir su siguiente, y último, proyecto televisivo, la serie &lt;em&gt;Para Elisa&lt;/em&gt;. Su definitivo desastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quisiera acabar esta entrada sin comentar algo. La sintonía de los créditos de &lt;em&gt;Tristeza de amor&lt;/em&gt; era una canción de Hilario Camacho titulada de igual manera. Seguro que la habéis oído muchas veces, porque fue su canción más conocida. Pues bien, en 2006 Hilario Camacho se suicidó a los 58 años de edad, igual que mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Estoy donde estoy por mis errores. Trabajar para TVE fue uno de ellos; pero no fue el “error madre” ni “la madre de todos los errores”. Tampoco tuve tanto donde elegir&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Diario, Eduardo Mallorquí. 15 de octubre de 1992&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Continuará&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-N76mq2uaIWk/TbcA7zeIJ2I/AAAAAAAABK8/z4LdBHsOD78/s1600/Tristeza+de+amor+novela.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200px" i8="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-N76mq2uaIWk/TbcA7zeIJ2I/AAAAAAAABK8/z4LdBHsOD78/s200/Tristeza+de+amor+novela.jpg" width="153px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-1071165354906518468?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/1071165354906518468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=1071165354906518468' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/1071165354906518468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/1071165354906518468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/04/eduardo-mallorqui-vii.html' title='Eduardo Mallorquí (VII)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/--sJqS9Tt08I/TbcA0X73bgI/AAAAAAAABK4/532Icq_ArgQ/s72-c/Tristeza+de+amor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-8519700520855053367</id><published>2011-04-15T10:48:00.002+02:00</published><updated>2011-04-26T20:47:27.496+02:00</updated><title type='text'>Eduardo Mallorquí (VI)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Vb6b3EkW0fA/TaNbv7IljzI/AAAAAAAABKw/bwtoCzKifHI/s1600/foto_002+pq.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320px" r6="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-Vb6b3EkW0fA/TaNbv7IljzI/AAAAAAAABKw/bwtoCzKifHI/s320/foto_002+pq.jpg" width="251px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: left;"&gt;Para Eduardo, el centro del universo era él mismo. Se trataba de un hombre inteligente, no cabe duda, pero se consideraba mucho más inteligente de lo que en realidad era. De hecho, estaba permanentemente en posesión de la verdad, de todas las verdades. Él era el árbitro, el fiel de la balanza, el único oráculo capaz de desentrañar la naturaleza del mundo. Jamás dudaba de sus ideas ni permitía que los demás las pusieran en cuestión; y si alguien lo hacía era un imbécil.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema es que esas ideas -la versión que mi hermano tenía del mundo- giraban siempre en torno a él. Y el concepto que tenía de sí mismo, aparte de elevado, era inmutable; de modo que si la realidad y ese concepto no casaban, no se replanteaba el concepto, sino que retorcía la realidad hasta conseguir que encajara con su visión de sí mismo. Y podía retorcer mucho la realidad, creedme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, la opinión que sostenía sobre nuestra familia. Según él, José Carlos era un mimado, un indolente al que le habían “comprado” el título de arquitecto, un pedante, un cobarde, un vocacional de la normalidad, un vendido. Y cosas más gordas que me callo. En fin, no es de extrañar que pensara así; José Carlos y él siempre se llevaron fatal. Nuestro padre, por su parte, era –según la visión de Eduardo- un hombre con talento, pero tan débil y acomplejado que dependía absolutamente de su mujer para relacionarse con el mundo. En cuanto a nuestra madre... Eduardo la consideraba una indolente, una egoísta que se había subido a la chepa de su marido para vivir como una reina. De pronto, era la mala de la película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veréis, mi familia era muy “especial”, y mi madre era especialmente “especial”. Su mayor excentricidad&amp;nbsp;consistía en levantarse&amp;nbsp;muy tarde, acostarse&amp;nbsp;más tarde aún y&amp;nbsp;apenas salir&amp;nbsp;de casa. Por lo demás, era encantadora con la gente, fascinante, y todo aquel que la haya conocido puede corroborarlo. También podía ser extraordinariamente entregada a los demás. Su mayor defecto: lo absolutamente segura que estaba, el desmedido concepto que tenía de sí misma. Jamás dudó de sus creencias y actos. Como su hijo Eduardo, sólo que ella de verdad. Cuando murió, yo tenía 17 años y no me llevaba bien con ella; supongo que por entonces tenía con mis padres los mismo problemas que cualquier adolescente. Pero la quería y, pese a sus defectos, que los tenía, mi madre distaba mucho de ser la bruja perversa que dibujaba mi hermano en su imaginación. ¿Por qué Eduardo retorció las cosas para forzar esa visión de nuestra familia? Sencillo; su vida se había ido a la mierda y él no podía aceptar su total responsabilidad sobre el desastre. Necesitaba culpables, ¿y qué mejores culpables que nuestros padres? La patológica necesidad que mi hermano sentía de ser inocente hacía que esas versiones retorcidas de la realidad evolucionaran con el tiempo. Para peor. Más adelante transcribiré literalmente la opinión que, un par de décadas después, Eduardo acabó sosteniendo sobre sus padres. Ah, he olvidado incluir la opinión que mi hermano tenía de mí. Como es lógico, no lo sé a ciencia cierta, pero creo que podría resumirse así: yo era un proyecto de persona interesante que acabó convirtiéndose en un hijo de puta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo era absolutamente maniqueo. Las cosas eran o blancas o negras, sin gama de grises. Lo mismo ocurría con las personas. Había personas interesantes y personas anodinas. Con estas últimas actuaba como si no existiesen, miraba a través de ellas, no les prestaba la menor atención. Eran como bultos en el paisaje. Y daba igual el grado de proximidad que tuvieran con él. A Teresa, la mujer de José Carlos, la ignoraba de forma olímpica. A Pepa, mi mujer, la consideraba una idiota. Fernando, su mejor amigo de siempre, se casó con una chica que mi hermano no aprobaba, ergo se acabó la amistad. Así de radical era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a las personas “interesantes”, se distribuían en distintos niveles. Mi hermano consideraba que había personas más inteligentes y brillantes que él. Por ejemplo Bertrand Russell, Enrique Jardiel Poncela o Aldous Huxley. Sí, todos gente ya muerta. Luego estaban los que eran tan inteligentes y brillantes como él. Sus iguales. Este grupo era muy escaso y resultaba sumamente fácil caerse de él. Después estaban quienes eran, en distinto grado, menos inteligentes y brillantes que él, pero le admiraban. El grupo más nutrido, sin duda; aunque también era fácil caer en desgracia y pasar al último grupo: el de los hijos de puta, aquellos que le traicionaban o fallaban. Éste es el grupo que más creció a lo largo del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo estaba demasiado centrado en sí mismo para prestar verdadera atención a las personas. Le resultaba imposible empatizar, porque la empatía requiere ponerte al nivel de los demás, y Eduardo vivía encaramado a un podio ficticio. No, en realidad Eduardo no comprendía a los seres humanos, porque todo lo veía a través de la lente deformante de su cada vez más deformado ego. Según su idea de la amistad, llegado el caso sus amigos estaban moralmente obligados a hacer cualquier cosa que él les pidiese. Y si no lo hacían, ingresaban automáticamente en el grupo de los hijos de puta. Al revés no ocurría, por supuesto; él no estaba obligado a nada. Bastante hacía mi hermano honrándoles con su amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los últimos años de su etapa alcohólica, Eduardo perdió a muchísimos amigos. A la mayor parte los mandó a la lista negra por no plegarse a sus deseos; otros acabaron hartos de él y le abandonaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ahora tenemos a Eduardo volando hacia Venezuela para rehacer su vida. Y lamentablemente debemos hablar un poquito de mí. Quizá he dado la falsa impresión de que, tras dejar de vivir con Eduardo, mi vida se remansó, y eso no es ni mucho menos cierto. Llevaba una vida muy desordenada; menos que antes, pero un desastre en cualquier caso. En 1979, coincidiendo más o menos con la partida de Eduardo, decidí poner un poco de orden en mi existencia. Tenía pendiente la mili, algo que me había impedido en más de una ocasión conseguir un contrato fijo, así que renuncié a la última prórroga y en 1980 ingresé en el ejército, primero en Pontevedra y luego en La Coruña. Lo único bueno que tenía el servicio militar es que te dejaba muchísimo tiempo para pensar. Yo lo empleé en darme cuenta de que no me gustaba el periodismo y quería dedicarme a otra cosa. Me licencié en la primavera del 81 y regresé a Madrid. Unos años antes había optado a un puesto de creativo en Young &amp;amp; Rubicam, una agencia de publicidad; no me eligieron por no tener la mili hecha, así que volví allí, ya con mi cartilla sellada, y ese mismo verano empecé a trabajar en publicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que siguió es demasiado largo y complicado para contarlo con detalle, sobre todo porque ésta no es la historia de mi vida. Baste decir que, pese a que intentaba ordenar mi existencia, aquellos dos años, el 81 y el 82, fueron los más convulsos y agitados que jamás he vivido. Tenía problemas en el trabajo, tenía problemas sentimentales por varias bandas, tenía problemas de amistad, tenía problemas con el alcohol. Mi vida se convirtió en un caos, y el estrés derivado de ello me enloqueció. Perdí el sentido de la realidad. Me chiflé. Hasta que, a&amp;nbsp;mediados de verano del 82, me dije a mí mismo: basta, hasta aquí hemos llegado. Tenía que alejarme, adquirir perspectiva, recuperar la serenidad. En aquella época pre-Internet, Eduardo y yo manteníamos el contacto por carta. Un día le llamé por teléfono y le dije que iría a verle a Caracas en agosto. Compré un billete y crucé el charco por primera vez en mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquel entonces, y tras diversos avatares que no recuerdo bien, Eduardo había logrado establecerse y trabajaba para un periódico venezolano, creo que El Diario de Caracas; era el director del suplemento dominical. Vivía en un pisito de clase media y tenía un Ford de segunda mano. Había dejado de beber por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le encontré físicamente bien y, por supuesto, más animado que durante su última etapa en Madrid. Pero había cambiado; algo en él se había roto. Carecía de alegría. Seguía teniendo sentido del humor, pero era un humor “mecánico”, sin alma, más ácido y menos simpático que nunca. Además, su intolerancia había aumentado alarmantemente. Todos los rasgos de su personalidad que he intentado dibujar al principio de esta entrada se habían incrementado y reforzado. Si le llevabas la contraria sobre cualquier tema, por nimio que fuera, reaccionaba con una violencia desmedida. Se tomaba demasiado en serio a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero yo estaba hecho polvo; no había ido allí a discutir con mi hermano, sino a verle y a intentar tranquilizarme. Pasé un par de semanas en su piso. Conocí a su círculo de amigos, entre ellos a Orlando Urdaneta, un actor venezolano de TV (muy famoso en su país por aquel entonces) con el que Eduardo había colaborado en alguna ocasión. Y conocí, por supuesto, a Alicia, la tercera pareja estable de mi hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquel entonces debían de llevar algo así como un año viviendo juntos. Eduardo hablaba maravillas de ella, pero siempre hacía lo mismo al principio de sus relaciones. Parecía muy enamorado. ¿Cómo era Alicia en realidad? A Eduardo, ya lo he dicho, le gustaban las mujeres sumisas y complacientes, y Alicia era sin duda sumisa... pero, al parecer, no muy complaciente. Según todos los testimonios que he podido recoger, en realidad era una vaga que se pasaba el día sin dar un palo al agua. Además, a Eduardo le gustaban guapas y esbeltas, y Alicia era más bien vulgar y tirando a gorda. ¿Cómo era personalmente? Agradable, tranquila y... digamos que muy poco interesada en casi todo. La verdad, no parecía la pareja más adecuada para mi hermano. El 17 de mayo de 1991 escribe en su Diario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Alicia?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-La persona más encantadora del mundo hasta que empecé a tener ganas de matarla. Una insigne metedura de pata que duró siete años y medio, de los que sólo los cinco o seis primeros meses tuvieron una gran parte positiva. Supongo que es buena persona, a su manera; pero me ha jodido bien. Fue exasperante y, sobre todo, muy triste. ¿Algo positivo? Estando con ella dejé de beber. Ella no hizo nada para conseguirlo; pero... Aunque sea una coincidencia, le concedo el beneficio de la duda. Lo demás, un naufragio.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(...)&lt;br /&gt;(27 de diciembre de 1992) &lt;em&gt;Por lo demás, (Alicia era) una inútil, irresponsable y estúpida encantada de conocerse e incapaz de hacer el más mínimo cálculo sobre las consecuencias de sus acciones. El 86, yo estaba sin un duro y entrampado hasta el cuello, y a casa venía diariamente una señora a limpiar, mientras mi encantadora “compañera” se dedicaba a tocarse las narices, a hincharse de chocolate a escondidas y a pasarse por las tardes a casa de la vecina para jugar a la canasta hasta medianoche.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre ambos comentarios sobre Alicia hay un lapso de año y medio. Y fijaos; en el primero todavía se advierte cierto cariño, pero el segundo es puro vitriolo. Eso le ocurría a Eduardo: sus rencores y sus odios, lejos de menguar, crecían con el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos semanas que pasé en Caracas me sirvieron para tranquilizarme y recuperar la cordura. Regresé a Madrid con las ideas más claras y la firme decisión de intentar arreglar todo lo que había estropeado. Y, más o menos, lo conseguí. Dejé de beber, recuperé a la mujer que amaba y me casé con ella en marzo del 83.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre tanto, sucedió algo: Planeta compró los derechos de &lt;em&gt;El Coyote&lt;/em&gt; y de pronto nos llegó un dinero inesperado. Entonces, aprovechando esa circunstancia, Eduardo decidió volver a España. José Carlos negoció con el banco y la deuda de nuestro hermano, el único obstáculo para su regreso, quedó saldada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo me tomé el retorno de Eduardo a nuestras vidas? Cuando inicié esta ¿semblanza? sobre mi hermano me puse una única norma: sinceridad. Debía ser absolutamente franco sobre él... pero también sobre mí. El regreso de Eduardo me alegró, y al mismo tiempo me preocupó. Con Eduardo, en el pasado, todo habían sido problemas y lo último que yo quería en aquel momento eran problemas. Bastantes había tenido ya. No obstante, Eduardo había dejado de beber, era absolutamente abstemio, y la mayor parte de los conflictos que mi hermano había protagonizado en el pasado se debían al alcohol (o eso creía yo entonces). Pero, por otro lado, estaba su cambio de carácter, su radicalización, su agresivo malhumor, su extraña percepción de la realidad, su intolerancia... Yo sólo había visto una pequeña muestra de eso durante mi estancia en Caracas, pero bastó para ponerme a la defensiva. Aunque a lo mejor le había pillado en una mala época, quién sabe... Respiré hondo y crucé los dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco después,&amp;nbsp;a mediados&amp;nbsp;de 1983, Eduardo y Alicia aterrizaron en Barajas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“Lo que no puedo hacer es comprometerme a seguir viviendo en esta soledad y en esta insatisfacción. No voy a seguir viviendo bajo mínimos, de eso tengo la certeza. No creo en lo de que “mientras hay vida, hay esperanza”, sino más bien en lo contrario: “mientras hay esperanza, hay vida”. Y la esperanza la he perdido”.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Diario, Eduardo Mallorquí. 15 de octubre de 1992.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Continuará&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;﻿&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-8519700520855053367?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/8519700520855053367/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=8519700520855053367' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/8519700520855053367'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/8519700520855053367'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/04/eduardo-mallorqui-vi.html' title='Eduardo Mallorquí (VI)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Vb6b3EkW0fA/TaNbv7IljzI/AAAAAAAABKw/bwtoCzKifHI/s72-c/foto_002+pq.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-3898821815177098100</id><published>2011-04-11T21:48:00.006+02:00</published><updated>2011-04-26T20:45:59.355+02:00</updated><title type='text'>Eduardo Mallorquí (V)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-j3NcBRMlQZU/TaNcisDbW_I/AAAAAAAABK0/dPrKsK9megE/s1600/eduardo+1.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="226px" r6="true" src="http://2.bp.blogspot.com/-j3NcBRMlQZU/TaNcisDbW_I/AAAAAAAABK0/dPrKsK9megE/s320/eduardo+1.jpg" width="320px" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;Hasta ahora he narrado la vida de Eduardo a través de mis experiencias con él, pero apenas he hablado de su actividad profesional, así que vamos a dar un poquito de marcha atrás. Se suponía que mi hermano iba a desarrollar una carrera como escritor, como novelista; sin embargo, mientras vivían nuestros padres, creo que sólo escribió una novela completa (debió de ser en el 67 o el 68). He olvidado el título, y del argumento sólo recuerdo que era un juego metaliterario en el que al autor interaccionaba con los personajes. Ingenuamente, Eduardo lo presentó al premio Planeta; huelga decir que no ganó. Ni siquiera sé si posteriormente intentó publicarla; fuera como fuese, quedó inédita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esa primera época recuerdo, además, un par de cuentos suyos. Curiosamente, ambos eran muy emotivos. Y digo curiosamente, porque poco después la emotividad desaparecería por completo de sus escritos. Huyendo de la sensiblería, Eduardo perdió la sensibilidad. Lo que escribía, por brillante que fuera, siempre era gélido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Básicamente, Eduardo se ganaba la vida traduciendo (puede encontrarse un listado de sus traducciones casi completo en Internet). Además, colaboraba en La Codorniz como articulista y crítico teatral. Y creo que lo mejor que escribió jamás está en su trabajo para esa revista; algún día colgaré aquí algunos de sus artículos. Por desgracia, las ventas de La Codorniz estaban bajando alarmantemente. En parte porque le había surgido competencia, como El Papus o Hermano Lobo; pero también porque no había sabido adaptarse a los nuevos tiempos. En 1977, su director, Álvaro de La Iglesia, fue destituido, sustituyéndole, de facto, Manuel Summers. No funcionó y la revista cerró sus puertas definitivamente un año más tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero antes sucedió algo. En vista de la decadencia de la publicación, su redactor jefe, Víctor Vadorrey (gran amigo de Eduardo) y mi hermano prepararon un proyecto de programa de humor para presentarlo a TVE. Supongo (sólo supongo) que utilizarían los contactos de Vadorrey, pues éste había colaborado años antes en el programa de TV &lt;em&gt;La tortuga perezosa&lt;/em&gt;. El caso es que el proyecto fue rechazado, pero Eduardo utilizó esos contactos para venderle a la cadena unos guiones suyos. Vadorrey lo consideró una traición y, desde entonces, dejó de dirigirle la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tenía razón Vadorrey? ¿Eduardo se aprovechó de él, le traicionó, para colarse en la tele? Estoy seguro de que no era esa su intención, pero, llegado el momento,&amp;nbsp;Eduardo podía ser muy egoísta, así que... no lo sé. El caso es que Eduardo vendió sus tres primeros guiones. Eran para “Original”, un programa de TV-movies independientes de una hora. En 1975 se emitió “Betty &amp;amp; Carlos”, y un año después “Alguna vez tienen que ganar los indios” y “Las buenas intenciones”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No recuerdo cuándo dejó de colaborar Eduardo con La Codorniz. Fue antes del cierre definitivo, eso seguro, pero ignoro cuánto antes. Tampoco sé si su conflicto con Vadorrey le afectó a su trabajo en la revista. Sea como fuere, Eduardo abandonó La Codorniz y se convirtió en el crítico teatral de la revista Cambio 16. ¿Cuándo? En 1975 o 1976, no estoy seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es que Eduardo había conseguido meter un pie en TVE y otro en la revista más influyente y prestigiosa de aquel momento. Pero no le sirvió de nada; no hubo continuidad en la tele y su colaboración con Cambio 16 nunca pasó de las críticas teatrales. ¿Por qué? ¿Por el alcohol, por la mala suerte, por falta de constancia, por su carácter? No lo sé. Por otro lado, a la hora de escribir literatura&amp;nbsp;Eduardo nunca completaba nada. Comenzaba decenas de novelas y a las pocas páginas las abandonaba. Era absurdo; creo que, acostumbrado a los textos cortos, no se sentía seguro con la novela. ¿Y el teatro? Dada su condición de crítico teatral, me extrañaría que no hubiera intentado escribir alguna obra. No recuerdo si lo hizo, pero desde luego no completó ninguna. No obstante, me parece que ya por aquel entonces Eduardo había decidido que quería dedicarse más al guión que a la literatura. El problema es que no se dedicaba a nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anterior post acababa con Eduardo recién separado de María, pero ahora tenemos que retroceder un poquito. Más o menos un año antes, nuestro hermano José Carlos se enteró de que en el edificio donde vivía se alquilaba un piso a buen precio y se lo dijo a Eduardo. Así que Eduardo y María se trasladaron al paseo de la Castellana, a un piso mucho mejor y más grande que el apartamento de General Perón. Para celebrarlo, dieron una fiesta de las de siempre, con mucho alcohol y mucho desquicie. Creo que fue la última; o, al menos, la última a la que yo asistí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, Eduardo se separó de María y se quedó solo en el piso. Yo me veía mucho menos con él y no sé a ciencia cierta cómo era su vida por entonces. Me lo imagino, pero no lo sé. Una vez me contó que se había hecho amiguete del director de su sucursal bancaria, y que le había concedido una cuenta de crédito de hasta medio millón de pesetas (bastante pasta por aquel entonces). Y realmente necesitaba ese crédito, porque había dejado de traducir, no trabajaba, no escribía; ni siquiera estoy seguro de que siguiera colaborando con Cambio 16. Eduardo bebía, bebía y bebía, como si quisiera matarse. El 8 de octubre de 1992 dice en su Diario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Hay gente que duerme en cajas de cartón, come de lo que encuentra en la basura y considera que debe seguir viviendo. Pero también podría considerarse que esa gente ya se ha suicidado. Ciertos expertos en suicidio no estudian la influencia que sobre él tiene el alcoholismo, porque consideran que el alcoholismo es un forma de suicidio. Estoy de acuerdo con ellos.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo se había zambullido de lleno en una espiral depresivo-alcohólica que conducía al desastre. ¿Cómo no me di cuenta? Supongo que, en cierto modo, no quise hacerlo. La vida con mi hermano me había desequilibrado demasiado y lo único que quería era olvidar, dejar atrás aquel periodo. Además, la imagen de Eduardo se había hecho añicos en mi mente; seguía queriéndole, por supuesto, pero al mismo tiempo le culpaba de no ser la persona que yo creía que era, de no ser la persona que él fingía ser. No, ya no admiraba a Eduardo; de hecho, me cabreaba en muchos aspectos. Como es lógico, aquí no voy a contarlo todo, no tendría sentido ni sería justo; a&amp;nbsp;fin de cuentas, todos hacemos cosas mezquinas en algún momento de nuestras vidas, y eso no significa que seamos unos hijos de puta, sino sólo que somos débiles. Eduardo hizo cosas malas por aquel entonces; abusó de sus amigos, dio sablazos, manipuló a personas que le apreciaban, llegó a ser muy miserable en algunos momentos. Tampoco se portó bien conmigo; la última que me hizo fue pulirse un dinero que era mío, obligándome a pasar un época de franca pobreza. ¿Me cabreó? Sí. ¿Le odié? No. Pero estaba harto de él; a su lado todo eran problemas y más problemas. Era un toxicómano, de acuerdo; un borracho. Ya no tenía control sobre sí mismo. Pero es muy difícil vivir con alguien así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvimos un tiempo distanciados. Hasta que una tarde me telefoneó José Carlos (que, por entonces, era vecino de Eduardo, ¿recordáis?) y me dijo que acababa de telefonear a Eduardo, y que nuestro hermano estaba tan borracho que no podía ni hablar y le había colgado. Así que José Carlos bajó a su piso y llamó al timbre, pero nadie le abrió. José Carlos estaba preocupado; tenía llaves del piso, pero no quería entrar solo y me pidió que le acompañase. Cogí el coche y fui inmediatamente al piso de Castellana. José Carlos y yo llamamos repetidamente al timbre, en vano, de modo que abrimos la puerta y entramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eduardo estaba de pie en medio del salón, tambaleante, con la mirada perdida y expresión de pasmo. Literalmente: era incapaz de hablar. Nunca he visto a nadie tan borracho teniéndose en pie. Hay que reconocérselo: Eduardo podía beber hasta el límite, pero no se desmayaba ni vomitaba. Supongo que eso dice algo acerca de su personalidad, pero no sé exactamente qué. El caso es que Eduardo estaba semi-inconsciente, hasta arriba de alcohol, pero&amp;nbsp;no intentamos darle café, obligarle a vomitar o cualquiera de las tonterías que suelen hacerse con los borrachos. Sencillamente, le acostamos y le dejamos dormir la mona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, entre tanto, José Carlos y yo registramos la casa en busca de alcohol. Encontramos decenas (sic) de botellas de vodka vacías. Y algunas llenas o medio llenas. Y, sorprendentemente, varias escondidas. ¿Por qué escondía el alcohol si vivía solo? ¿Eran restos de la época en que María aún estaba con él? ¿O es que ya no sabía lo que hacía? No lo sé; lo cierto es que encontramos varias botellas de Smirnoff ocultas aquí y allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unas horas más tarde, Eduardo se levantó. Aún seguía borracho, pero ya podía hablar y comprender lo que se le decía. Le obligamos a comer algo y le contamos que habíamos tirado todo el alcohol. Le dijimos que se estaba matando, que estaba echando a perder su vida, que o dejaba de beber o iba a acabar fatal. Eduardo aún seguía demasiado turbio para razonar, así que le dejamos de nuevo en la cama y quedamos en volver a hablar con él al día siguiente, cuando estuviese despejado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, al regresar a casa, me sentía fatal. Si la imagen que yo tenía de mi hermano ya estaba muy deteriorada, verle convertido en un zombi babeante la había destrozado definitivamente. Me preocupaba Eduardo, sentía pena por él... pero también me cabreaba. A partir de entonces, mi hermano provocaba (y sigue provocando) en mí un sentimiento ambivalente: pena y cabreo al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente José Carlos y yo hablamos con Eduardo para intentar convencerle de que dejara de beber y cambiara de vida. Y Eduardo, creo que por primera vez en su existencia, hizo caso. Supongo que él mismo estaba asustado. Además, entonces nos enteramos de que Eduardo no tenía ni&amp;nbsp;un duro, no tenía trabajo ni perspectivas de trabajo y le debía más de medio millón de pesetas al banco. Nuestro hermano estaba con el agua al cuello. En cualquier caso, Eduardo decidió dejar de beber. Y lo cumplió. Es sorprendente: llevaba no sé cuántos años emborrachándose, pero nunca llegó a ser alcohólico. Es decir, su organismo no desarrolló dependencia física al alcohol, pues de lo contrario le habría sido imposible cortar con la bebida sin sufrir el mono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un triunfo que Eduardo dejara de beber, pero su situación seguía siendo angustiosa. Recuerdo que en aquel momento pensé que su única salida sería irse de España, comenzar una nueva vida en otra parte. Pero no podía decírselo, no podía aconsejarle que hiciera algo tan en el fondo arriesgado. No hizo falta. Un día me telefoneó y me contó que había pensado en irse del país. Le dije que me parecía lo mejor que podía hacer y le sugerí como destino Venezuela, pues&amp;nbsp;allí vivía el padre de un gran amigo nuestro y quizá pudiera ayudarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era&amp;nbsp;1979 y&amp;nbsp;él tenía&amp;nbsp;36 años de edad. Tiempo de sobra para rehacer una vida, pensé. Eduardo dejó el piso de Castellana y vivió en mi casa durante un par de semanas. No hubo ningún problema; mi hermano estaba&amp;nbsp;casi relajado, como si se hubiese quitado un peso de encima, y al mismo tiempo estaba acojonado por el paso que iba a dar. En cierto modo parecía desconcertado por la sobriedad. Nunca le he visto tan humilde y pacífico como en esa época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, llegó el día de la partida y algunos de sus amigos y yo le acompañamos a Barajas. Recuerdo que cuando despegó el avión con Eduardo dentro experimenté tristeza, y preocupación, y, todo hay que decirlo, también&amp;nbsp;un profundo alivio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;No estoy preparado para la vejez. No la entiendo. No sé lo que debo hacer, cómo asimilarla. Estoy más hecho un lío que de costumbre. Es algo de lo que, por una vez, no tengo la culpa y sobre lo que, como siempre, carezco de control. O quizá tenga el control que siempre he tenido: el de largarme&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Diario, Eduardo Mallorquí. 2 de noviembre de 1993&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Continuará﻿&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-3898821815177098100?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/3898821815177098100/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=3898821815177098100' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3898821815177098100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/3898821815177098100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/04/eduardo-mallorqui-v.html' title='Eduardo Mallorquí (V)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-j3NcBRMlQZU/TaNcisDbW_I/AAAAAAAABK0/dPrKsK9megE/s72-c/eduardo+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-6562429571761950627</id><published>2011-04-05T19:49:00.003+02:00</published><updated>2011-04-05T20:33:29.463+02:00</updated><title type='text'>Eduardo Mallorquí (IV)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-RhJ_R0zh6rE/TZtVGP2Y7BI/AAAAAAAABKo/_UqGp0qfk5E/s1600/eduardo+y+mar%25C3%25ADa.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="225" r6="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-RhJ_R0zh6rE/TZtVGP2Y7BI/AAAAAAAABKo/_UqGp0qfk5E/s320/eduardo+y+mar%25C3%25ADa.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Mirad las fotos de la entrada anterior; ambas están tomadas el día de la boda de Eduardo y María Pilar. Fijaos en el rostro de mi hermano; su expresión, su sonrisa, refleja alegría pura, optimismo y un punto de inocencia. Claro, diréis; era el día de su boda. Es cierto, pero un año más tarde esa expresión desaparecería para siempre de su rostro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ya he explicado cómo era Eduardo en su mejor momento. Brillante, mordaz, con un gran sentido del humor, culto, inteligente. Y seductor. Era un encantador de serpientes nato; fascinaba a la gente con su arrolladora personalidad. Lo hacía desplegando un castillo de fuegos artificiales, convirtiéndose en el centro de cualquier conversación, aupándose a un metafórico púlpito desde el que irradiaba talento e ingenio. La gente se quedaba admiraba y mi hermano disfrutaba con esa admiración, la necesitaba. Porque en el fondo, tras la brillantez, tras la mordacidad y el ingenio, Eduardo era sumamente frágil. Por ejemplo, nada más escribir algo, aunque fuese un texto incompleto, se lo daba a leer a alguien de la familia, a quien estuviese más a mano, porque necesitaba alabanzas, reafirmarse instantáneamente, necesitaba que los demás reconocieran su talento. Y que no se te ocurriera criticarle; encajaba fatal las críticas, le sacaban de quicio, le descomponían. Alguien realmente seguro de sí mismo no reacciona así. Esa faceta suya, esa debilidad interior que le obligaba a reafirmarse constantemente y le impedía la autocrítica, creció con el tiempo hasta abarcar todas las facetas de su personalidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Pero ahora estamos a finales de 1972. Nuestro padre ha muerto y Eduardo va a venirse a vivir conmigo. En mi memoria hay dos recuerdos nítidos de esa época. El primero, la mudanza del apartamento de Doctor Fleming al piso de la calle Españoleto donde yo vivía. Eduardo estaba muy deprimido y me pidió que me ocupara yo de empaquetar sus pertenencias. Pasé toda una tarde en aquel apartamento que me traía recuerdos de tiempos más felices, solo, metiendo en cajas las cosas de mi hermano. No os podéis imaginar la depresión que me entró, lo mal que me sentí. Disculpad que me ponga literario, pero era como si estuviese empaquetando mi vida. Fue tristísimo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En la diminuta cocina del apartamento, sobre un estante, había un pequeño puzzle en una cajita. Era la foto de un león y había llegado como regalo en un bote de Nesquik. Llevaba meses allí; de hecho, muchas veces, cuando mi hermano aún estaba casado y yo iba a su apartamento, cogía ese sencillo puzzle y lo hacía en un par de minutos. Esa tarde, mientras preparaba la mudanza, lo encontré. Y me lo quedé. Y aún lo conservo. Cuando de tarde en tarde lo veo, evoco una época en la que yo aún era inocente, y no puedo evitar que los ojos se me humedezcan un poco. Es curioso; cuando yo la palme, alguien encontrará entre mis cosas ese puzzle y se preguntará qué coño hace eso ahí, y lo tirará a la basura, que, supongo, es adonde debería haber ido a parar hace mucho tiempo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El segundo recuerdo fueron las navidades del 72. Creo que pasamos la Nochebuena y, quizá, la Navidad en casa de José Carlos, pero la verdad es que no me acuerdo. Lo que sí recuerdo es que Eduardo, después de esas fiestas y antes de fin de año, decidió que hiciéramos un viaje. A San Sebastián. No conocíamos a nadie allí. Hacía muy mal tiempo, no paraba de llover. Y Eduardo no hacía más que beber.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Eduardo era muy aficionado a la bebida desde mucho tiempo atrás; entre mis recuerdos más remotos figuran algunas tremendas (y entonces divertidas) tajadas de mi hermano. Pero bebía, se emborrachaba, de forma recreativa, por decirlo así. Salía de noche a tomar unas copas y se agarraba un buen pedo. Como tantos otros jóvenes hicieron antes y hacen ahora. Sin embargo, desde la crisis de su matrimonio y, sobre todo, desde la muerte de nuestro padre, Eduardo comenzó a beber más, y más a deshora, y ya no lo hacía por diversión, sino por anestesia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Aquel viaje a San Sebastián estuvo borracho todo el tiempo. Recuerdo una noche, en la habitación de hotel que compartíamos; Eduardo estaba tumbado en la cama, borracho, llorando desconsoladamente. Tenía 29 años, pero creía que su vida había terminado. Entonces sucedió algo curioso: le cogí de una mano para intentar transmitirle un poco de proximidad y afecto... y él la retiró bruscamente, como si le hubiera tocado un crótalo venenoso. ¿Por qué hizo eso? Porque Eduardo no podía permitirse mostrar debilidad. Y si esa debilidad asomaba, lo que hacía era encerrarse en sí mismo, negarse a la ayuda de los demás. En cualquier caso, esa noche sentí algo extraño. Ya he dicho que por entonces Eduardo era mi referente, mi maestro. Pero esa noche, pese a que mi hermano era diez años mayor, me sentí como si yo fuera el adulto y él un niño perdido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Aquellas fueron las peores navidades de mi vida; creo que entonces empecé a odiarlas. Y con ese preámbulo comenzó nuestra vida en común en el piso de Españoleto. ¿Cómo podría definir brevemente ese periodo? Creo que las palabras más adecuadas son: caos, desorden, locura y alcohol, mucho alcohol. No quiero engañar a nadie: yo también bebía, y mucho. Pero no como mi hermano, ni por los mismos motivos. Tampoco pretendo dar la impresión de que aquello fue como un funeral; no, ni mucho menos, porque también hubo muchos momentos buenos, muchas risas y diversión.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Nuestra casa se convirtió en una especie de centro de reunión nocturno para la bohemia madrileña. Por ella pasaban actores y aspirantes a actores, periodistas, gente del espectáculo, noctámbulos, vividores y toda suerte de personajes más o menos estrafalarios. Al menos un par de veces por semana había reuniones en casa, fiestas improvisadas en las que el alcohol no dejaba de fluir. El resto de las noches, Eduardo iba al bar de Simón, en la cercana calle de Rafael Calvo, y allí pasaba el rato, bebiendo hasta altas horas de la madrugada. Yo le acompañaba muchas veces. Él se emborrachaba, en mayor o menor grado, a diario. Y ya no solo bebía por la noche, sino también durante el día.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No recuerdo exactamente cuándo apareció María en su vida; puede que fuese a mediados del 73, o quizá en el 74. María tenía más o menos la edad de Eduardo y trabajaba, si mal no recuerdo, en el Ministerio del Aire. No era guapa, pero tenía buen tipo y resultaba atractiva a su manera. Era inteligente y, por así decirlo, una perfecta hija de su época. Los 70, la liberación sexual, las ansias de libertad. María era una mujer independiente, con fuerte personalidad y mucho sentido del humor, y también, todo hay que decirlo, una de las personas más bordes que he conocido. No sé por qué, pero era así, tenía un carácter endiablado. No obstante, era sobre todo una buena persona. Aunque más de una vez la hubiera matada, me caía bien, la recuerdo con cariño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Eduardo y María comenzaron a salir. Unos meses después, María dejó el piso que compartía con su amiga Michelle y se vino a vivir a casa. Ah, se me olvidaba: por aquel entonces, María también era una juerguista, así que las “fiestas” continuaron.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Qué vio Eduardo en ella? Porque María era exactamente el polo opuesto a la clase de mujeres que a mi hermano le gustaban (sumisas y complacientes). Creo, estoy seguro, de que mi hermano valoraba en ella su inteligencia y su sentido del humor; pero, sobre todo, estaba encoñado. El 17 de mayo de 1991 dice en su Diario:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;*¿Y María?&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;-Un insigne culo. En posición vertical, insoportable; en posición horizontal, pasé con ella los mejores momentos de mi vida. Así que vaya lo comido por lo servido.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;No prestéis mucha atención al modo en que se expresa mi hermano; son las palabras de un hombre deprimido y amargado, pero allá por los 70 todavía no era así. En cualquier caso, la relación entre María y Eduardo fue tormentosa desde el principio y un infierno al final. ¿Las razones? Básicamente, que Eduardo quería controlar a María y María no se dejaba. Si a eso le sumamos mucho alcohol y mucho descontrol, el cóctel resulta inevitablemente explosivo. Las broncas eran constantes, gritos, lloros y... sí, también bofetadas. Broncas de borrachos, broncas apenas inteligibles. Yo me encerraba en mi cuarto e intentaba leer, o escuchar música, pero el escándalo me impedía concentrarme. Otras veces me iba de casa para no oírles y recorría las calles sin rumbo fijo. No ocurría todos los días, por supuesto, pero sí con excesiva frecuencia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Y el alcohol... Eduardo ya bebía a todas horas; vodka, la bebida favorita de quienes no buscan el sabor, sino la estupefacción. Bebía desde que se levantaba hasta que se acostaba, así que muchas veces, al llegar la noche, su estado era más que lamentable. Hay en mi memoria un recuerdo extraordinariamente nítido. Una “fiesta” en casa, de noche; mucha gente en el salón, amigos de Eduardo y de María. Mucho alcohol. Eduardo está tan borracho que apenas puede hablar, pero, con la ridícula dignidad del borracho, intenta fingir sobriedad y pronuncia las palabras muy despacio, trabándose con frecuencia. Y la gente se ríe; pero no &lt;u&gt;con&lt;/u&gt; Eduardo, sino &lt;u&gt;de&lt;/u&gt; Eduardo. María también ríe. Todos lo hacen.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Me levanté sin decir nada, abandoné el salón y me encerré en mi cuarto. Estaba furioso, y desolado, y jodidamente triste. ¿Os imagináis algo hermoso, una estatua perfecta, que de pronto se hace añicos? Eso es lo que yo sentía en aquellos momentos. Mi hermano, a quien adoraba, mi modelo, mi guía, sólo era un borracho farfullante, alguien incapaz de tomar el control de su propia vida, una figura patética. Os juro que esa ha sido la mayor desilusión de mi vida, el mayor desencanto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;La puntilla llegó poco después. Una tarde, Eduardo y María discutían a grito pelado en su dormitorio. Yo estaba encerrado en el mío, intentando ignorarles. Al cabo de un ruidoso rato, María vino a verme llorando a moco tendido. “Eduardo tiene un revólver y dice que va a matarse”, musitó entre sollozos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El revolver en cuestión era un Colt calibre 22 que había formado parte de la colección de armas de nuestro padre. Me levanté como un rayo y fui en busca de mi hermano; estaba en su dormitorio, borracho a media tarde, llorando, histérico. Yo jamás había estado tan cabreado con él; creo que, por primera y última vez en mi vida, le odié. Después de lo que había ocurrido con nuestro padre, ¿cómo tenía los santos cojones de hacerme eso? Le miré con toda la dureza del mundo y pregunté: “¿Dónde está el revólver?”. Él balbució algo sobre lo mal que se sentía, sobre que se quería morir. No le hice ni caso; en vez de eso, grité: “¡¿Dónde está el puto revólver?!”. Se asustó; me vio tan sumamente cabreado, que se acojonó. Y eso, en cierto modo, me decepcionó aún más. El caso es que Eduardo señaló hacia un armario, lo abrí y allí estaba el revólver, convenientemente cargado. Lo cogí, me volví hacia él hirviendo de furia y le dije: “Con esta mierda de calibre, lo más probable es que, en vez de matarte, te hubieras desgraciado para siempre, gilipollas. No me vuelvas a hacer esto nunca más. ¿Entiendes, cabrón?: nunca más”. Salí dando un portazo, escondí el revólver y me fui de casa para refrescarme un poco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Estaba harto. Llevaba algo más de dos años viviendo con Eduardo y todo había ido demasiado lejos. Aquella clase de vida nos estaba jodiendo; si seguían las cosas así, acabaría odiando a Eduardo y de ningún modo quería llegar a eso. Unos días después, aprovechando uno de sus escasos momentos de sobriedad, hablé con Eduardo y le dije lo que pensaba, le dije que me estaba volviendo loco, que no aguantaba más, que las cosas tenían que cambiar. Él, a su manera, lo entendió. No cambió de vida, ni mucho menos, pero creo que de algún modo comprendió que estaba siendo una mala compañía para mí, así que decidió alejarse. Poco después, me&amp;nbsp;comunicó que María y él se mudarían a un apartamento de la calle General Perón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Eso ocurrió en algún momento de la primera mitad de 1975. Me sentí aliviado, relajado, tranquilo por primera vez en mucho tiempo. Mi vida sin Eduardo se remansó; incluso dejé de beber durante una larga temporada. Por supuesto, continué viéndome con mi hermano; pero menos, y menos intensamente. Supongo (en realidad sé) que su relación con María siguió siendo tan tormentosa como siempre, porque unos&amp;nbsp;tres años después, Eduardo quedó conmigo y me dijo que había roto con ella. Me contó los motivos; no sé si eran ciertos o no, y desde luego no los voy a reproducir aquí. Puede que él tuviera razón, quién sabe, pero en cualquier caso María también tenía poderosos motivos para dejarle. Aquello no era amor: era lucha libre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;“No rechazo mi enorme parte de culpa: nadie me obligó a beber como lo hice y, en mi vida, el alcohol tiene tanta importancia como la chifladura familiar. Tampoco estoy muy seguro de que si yo me hubiese metido por caminos más normales, hubiera llegado a beber como lo hice; pero no quiero escudarme en eso. Fui un estúpido borracho”.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: x-small;"&gt;Diario, Eduardo Mallorquí. 24 de septiembre de 1992.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial; font-size: x-small;"&gt;Continuará&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-6562429571761950627?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/6562429571761950627/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=6562429571761950627' title='15 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/6562429571761950627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/6562429571761950627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/04/eduardo-mallorqui-iv.html' title='Eduardo Mallorquí (IV)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-RhJ_R0zh6rE/TZtVGP2Y7BI/AAAAAAAABKo/_UqGp0qfk5E/s72-c/eduardo+y+mar%25C3%25ADa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-1664769796123392963</id><published>2011-03-29T13:50:00.004+02:00</published><updated>2011-03-29T19:22:51.588+02:00</updated><title type='text'>Eduardo Mallorquí (III)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-i3eSoO0Ue94/TZHGhybHgmI/AAAAAAAABKk/s_aQYBT7K00/s1600/eduardo_07.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" r6="true" src="http://1.bp.blogspot.com/-i3eSoO0Ue94/TZHGhybHgmI/AAAAAAAABKk/s_aQYBT7K00/s320/eduardo_07.jpg" width="300" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Leonor del Corral Abuin, la esposa de José Mallorquí, nuestra madre, falleció a causa de un mieloma el 1 de junio de 1971. Durante los casi cuatro años que duró su enfermedad el ambiente se enrareció en nuestra familia; fue como si nos dejaran los nervios a flor de piel y hasta el menor roce nos hiciera saltar. Mi padre, que adoraba a su mujer, estaba destrozado. Mis hermanos, por su parte, comenzaban por aquel entonces a construir sus propias vidas. José Carlos, el mayor, había acabado arquitectura y tenía una novia, compañera de universidad, llamada Teresa. Eduardo se dedicaba a traducir y seguía colaborando en La Codorniz como articulista y crítico teatral. Desde hacía un tiempo había vuelto a salir con una antigua novia, María Pilar. Su vida parecía seguir el camino correcto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando murió su mujer, nuestro padre se hundió en la depresión. Llenó la casa de fotos de nuestra madre, visitaba su tumba casi a diario, había convertido el dormitorio en un altar. En cierta ocasión, a través de la rendija de una puerta, le vi junto al armario, abrazado a los vestidos de su mujer que él nunca sacó de allí, llorando desconsoladamente. Se me partió el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 20 de noviembre de 1971, Eduardo se casó con María Pilar. Creo que en parte lo hizo para huir del asfixiante ambiente que se respiraba en nuestra casa. No se le pude culpar por eso; de haber podido, yo también me habría ido. Cuatro meses más tarde, el 3 de marzo de 1972, José Carlos y Teresa se casaron. Y yo, un chaval de 18 años, me quedé solo en casa con nuestro padre. Creo que, de no ser tan joven e irreflexivo, me habría vuelto loco. Pero era joven e irreflexivo, y estaba descubriendo el mundo, abriéndome a la vida, así que no era del todo –o nada- consciente del drama que se desarrollaba a mi alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No perdí el contacto con Eduardo; seguía siendo mi mentor, mi guía, mi maestro, le adoraba, de modo que le visitaba con frecuencia en el apartamento de la calle Doctor Fleming donde vivía junto a María Pilar. De hecho, Eduardo me dejaba de vez en cuando las llaves del apartamento para que fuera allí con mi novia de entonces a practicar... toqueteos, no nos engañemos; en aquella época, follar en España no era un pecado: era un milagro. Por entonces, la calle Doctor Fleming era el centro de la prostitución de lujo de Madrid, así que gran parte de las vecinas de mi hermano eran putas. Pero de lujo. Muchas veces, cuando iba allí, me cruzaba con mujeres despampanantes y eso, unido a los escarceos con mi novia, hace que, en mi memoria, ese apartamento esté impregnado de erotismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-DZXhGU7f5fI/TZHGFggh9rI/AAAAAAAABKY/qn1LAXlDa-E/s1600/eduardo_05.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" r6="true" src="http://3.bp.blogspot.com/-DZXhGU7f5fI/TZHGFggh9rI/AAAAAAAABKY/qn1LAXlDa-E/s320/eduardo_05.jpg" width="229" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Por desgracia, las cosas no iban bien en el matrimonio de mi hermano. Veréis, María Pilar, su mujer, era muy, muy guapa; y también era trabajadora e independiente. ¿Qué fallaba entre ellos? Dos cosas. La primera, la que más preocupaba a mi hermano, era que las relaciones “íntimas” entre ellos no funcionaban bien. La segunda, que conocí mucho después, era que Eduardo pretendía que María Pilar dejara de trabajar. Quería que se quedara en casa, cuidando del hogar, quería una mujer enteramente dedicada a él. El reposo del guerrero, supongo. ¿Una actitud extraña para un “intelectual de izquierda”? Pues sí; era una de sus muchas contradicciones. El caso es que siempre buscó esa clase de mujer, aunque nunca, salvo quizá al final de su vida, la encontró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siete de noviembre de 1972, Mary, nuestra joven, dulce y encantadora asistenta, me despertó poco antes de las ocho de la mañana. “A tu padre le pasa algo”, me dijo, demudada. Salté de la cama y corrí al dormitorio de mi padre. Allí estaba el practicante que, a diario, le suministraba insulina para su diabetes; movía la cabeza de un lado a otro y murmuraba: “Pobrecito, pobrecito...”. Miré a mi padre. Estaba tumbado en la cama, con la cabeza ladeada y un brazo, el derecho, extendido. Las sábanas estaban llenas de sangre. Creí que había vomitado, que estaba inconsciente, e intenté hablar, preguntar por qué nadie hacia nada, pero no pude, tenía un nudo en la garganta. Entonces, al cabo de no sé cuántos segundos, la vi. Aún estaba en su mano, una pistola Astra de nueve milímetros. Di un puñetazo sobre un mueble, dije algo, no recuerdo qué, abandoné el dormitorio, fui a una salita de estar, me dejé caer en un sillón y rompí a llorar. Yo no lo sabía, pero si toda vida tiene un punto de inflexión, un momento en que todo cambia, aquel momento fue el fulcro de mi vida. Y, probablemente, también de la de Eduardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo le afectó el suicidio de nuestro padre? Fue demoledor. En el cosmos existe una radiación de fondo de microondas que lo llena todo; son los restos, el eco, del big bang, la gran explosión que dio origen al universo. Pues bien, el suicidio de nuestro padre se convirtió en la radiación de fondo de la vida de mi hermano. Y, en cierto modo, también de la mía. Pero yo era diez años más joven que él, así que encajaba mejor los golpes. En cualquier caso, nuestro padre abrió una puerta que, en la mente de Eduardo, nunca se cerró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, la muerte de José Mallorquí fue una bomba atómica en nuestras vidas. Pero no fue él único golpe que recibió Eduardo; unas semanas después del entierro, María Pilar, su mujer, decidió separarse de él. Eduardo no se lo esperaba, aunque todo lo anunciaba. La historia de ese divorcio es curiosa. Eduardo era gran admirador de Enrique Jardiel Poncela y un día conoció a su hija, Evangelina Jardiel, que era psicóloga.&amp;nbsp;Dado lo&amp;nbsp;mal que le iba en&amp;nbsp;el matrimonio,&amp;nbsp;decidió recurrir a sus servicios, así que María Pilar y él tuvieron varias sesiones con ella. Eduardo pretendía que Evangelina ayudase a María Pilar a superar sus problemas “íntimos”, pero la psicóloga hizo algo distinto: le aconsejó a María Pilar que se separara, porque Eduardo tenía una personalidad destructiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando lo supo, mi hermano se agarró un cabreo inmenso; quería matar a Eva Jardiel, a la que consideraba una rata traidora. A mí también me indignó entonces, pero ahora, con la perspectiva del tiempo, no puedo evitar maravillarme de la perspicacia de esa mujer. Caló a mi hermano y salvó a María Pilar de la quema. La verdad es que hizo bien. ¿Cómo lo digirió Eduardo? Sencillamente, nunca lo digirió. Diecinueve años después, escribió lo siguiente en su diario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Qué es lo que más lamentas a estas alturas de tu vida?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Tengo una larga lista de lamentaciones; pero la mayor es no haber encontrado una pareja que me hiciera más feliz que infeliz.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Qué opinas de María Pilar, la primera?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Como novia fue estupenda, porque tener a los veinte años una novia así de guapa fue como caminar dos palmos por encima del suelo. Como esposa, catástrofe inmitigada. Respeto su capacidad de trabajo, su decisión, su empuje, su elegancia vistiendo. Por lo demás, una perfecta tarada (...)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sigue es innecesariamente ofensivo y no lo voy a reproducir. Pero ya veis: la culpa del fracaso de su matrimonio fue enteramente de María Pilar, él no tuvo nada que ver. Siempre se consideró inocente de todo cuanto hacía o ocurría, jamás se planteó que pudiera haber en él fallo alguno. La culpa siempre la tenían los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, en el plazo de año y medio Eduardo&amp;nbsp;había recibido&amp;nbsp;tres contundentes mazazos. Primero, la muerte de nuestra madre. Mi hermano pareció encajarla bien (de hecho, no tenía muy buena opinión de ella), pero muchos años después, Fernando Catalá, el que había sido su mejor amigo, me dijo que, en su opinión, el gran palo de la vida de Eduardo fue la muerte de su madre, porque siempre habían estado muy unidos. Es curioso, Eduardo se sentía unido a papá, pero siempre se relacionó más con mamá; había mucha complicidad entre ellos. Puede que Fernando tuviese razón: Eduardo quería muchísimo a su madre, pero no lo sabía. La palmó sin saberlo. El segundo golpe fue la trágica muerte de nuestro padre y el tercero el fracaso de su matrimonio. La puntilla se la dio el alcohol, pero ya llegaremos a eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tenía 19 años y me había quedado solo en la casa paterna. Tras separarse de María Pilar, Eduardo se vino a vivir conmigo. Ahí empezó nuestra particular pesadilla, un mal sueño de vino y rosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Estoy harto, cansado de mí mismo, de este país, de esta sociedad, de esta época. Estoy hasta los cojones elevado hasta la potencia 638. A mi cuerpo le faltan células para albergar tanto descontento&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Diario, Eduardo Mallorquí. 27 de octubre de 1992&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-1664769796123392963?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/1664769796123392963/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=1664769796123392963' title='14 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/1664769796123392963'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/1664769796123392963'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/03/eduardo-mallorqui-iii.html' title='Eduardo Mallorquí (III)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-i3eSoO0Ue94/TZHGhybHgmI/AAAAAAAABKk/s_aQYBT7K00/s72-c/eduardo_07.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-7414400057401939053</id><published>2011-03-23T19:50:00.001+01:00</published><updated>2011-03-24T19:33:28.381+01:00</updated><title type='text'>Eduardo Mallorquí (II)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-p6M9MF4vlIo/TYuONNKFAdI/AAAAAAAABKU/iTyQgmXkm6o/s1600/eduardo_03.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" r6="true" src="https://lh5.googleusercontent.com/-p6M9MF4vlIo/TYuONNKFAdI/AAAAAAAABKU/iTyQgmXkm6o/s400/eduardo_03.jpg" width="255" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;Eduardo nació en Barcelona en mayo de 1943; creo que el 19 o el 20, no lo recuerdo. Era el segundo hijo de José y Leonor; el primogénito, José Carlos, había nacido en diciembre del 39. Dado que yo vine al mundo en el 53, no conocí la niñez de Eduardo, así que todo lo que sé al respecto es de oídas. Como suele ocurrir, la relación entre mis hermanos estuvo&amp;nbsp;desde el&amp;nbsp;principio marcada por los celos. José Carlos era un niño grande, rubio, de ojos azules, guapísimo. Eduardo era pequeño, moreno, de ojos castaños y tirando a feucho. De hecho, fue un bebé ochomesino. Nuestra madre, embarazadísima, decidió limpiar un baño con lejía y amoniaco, y al inspirar los gases que esos líquidos desprendían se le adelantó el parto. Eduardo solía decir que un poco más y le sacan con hurón. Nuestro padre anotó en un cuaderno el nacimiento de su segundo hijo de esta manera: “A tal hora ha nacido Eduardito. Mide tanto y pesa tanto. Es verde”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así&amp;nbsp;que tenemos a dos hermanos: el mayor es guapo de parar el tráfico, mientras que el pequeño, mucho menos agraciado, se convierte en el niño más encantador del mundo, en un seductor nato. Si llegaban visitas a casa, lo primero que hacían era asombrarse de la belleza de José Carlos, pero a la media hora ya estaban atrapados por la simpatía y el encanto de Eduardo. Si añadimos que J. C. era un niño formal y un extraordinario estudiante, mientras que Eduardo era travieso y un desastre en el colegio, ya tenemos servido el conflicto. Celos mutuos garantizados. No obstante, la infancia de Eduardo fue muy feliz. Él mismo lo reconoce en su Diario:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Mi feliz infancia fue un regalo envenenado en tantos sentidos que bastaría un toque de neurosis para convertir aquellos recuerdos en macabros (...)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*Pero tu infancia fue felicísima.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Ya, pero terminó hace cuarenta años y aún la estoy pagando. Del regalo de mi niñez pagué el capital y llevo toda una vida pagando los intereses. Todo fue precioso, perfecto; pero... carísimo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo puede convertirse una infancia feliz en una herencia terrible? Eduardo mismo lo reconoce: con mucha neurosis. El hombre que escribió las anteriores líneas tenía 48 años y aún no había superado la pérdida de la inocencia. Nunca lo hizo. Supongo que eso dice mucho acerca de su psicología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1954 mi padre comenzó a trabajar para la SER y la familia se trasladó a Madrid.&amp;nbsp;Imagino que eso, abandonar su entorno y sus amigos, fue duro para mis hermanos. Sin duda, fue durísimo para Eduardo, sobre todo porque encajó mal en el nuevo colegio, el San Fernando. Según su Diario: “&lt;em&gt;En la clase de Segundo A del 54-55 hubo veinte expulsiones, y en sus palabras de fin de curso de aquel año, el padre Rector excluyó de su felicitación a ‘Segundo A, que ha sido la peor clase en la historia del colegio’. Y entre aquella pandilla de delincuentes caí yo, un inocente catalancito que en Barcelona tenía fama de salado&lt;/em&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que a Eduardo el colegio le ponía literalmente enfermo. Tanto es así que, cuando cumplió 14 años, se empeñó en dejar los estudios. Y nuestros padres, con la única oposición de José Carlos, se lo permitieron. Fue una insensatez. En descargo de Pepe y Leonor, cabe señalar que ninguno de los dos recibió más formación que la escolar básica, eran autodidactas, y, como sus vidas habían sido razonablemente prósperas, no valoraban especialmente la educación académica. En cualquier caso fueron unos irresponsables y Eduardo nunca se lo perdonó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Cuál es el mayor reproche que les haces (a tus padres)?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Me enseñaron un mundo que nada tenía que ver con el real. Permitieron que, a los catorce años, tomase una decisión que iba a marcar toda mi vida. Eso no se le hace a un hijo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;*¿Te refieres a dejar de ir al colegio?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;-Sí.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que Eduardo ya no estudiaba, lo lógico era que aprendiese un oficio. Y como redactaba bien y tenía chispa, ¿por qué no seguir la carrera de nuestro padre? A partir de ese momento, Eduardo se convirtió en algo así como el secretario de José Mallorquí, ayudándole sobre todo a convertir los guiones radiofónicos en novelas. Según la “planificación” de su futuro, luego comenzaría a traducir del inglés para aprender el oficio (como había hecho nuestro padre) y, finalmente, daría el salto a la novela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Permitidme una opinión personal. Consentir que Eduardo dejase los estudios fue una insensatez, pero marcarle como modelo y objetivo la carrera profesional de nuestro padre fue una barbaridad aún mayor. Para los más jóvenes aclararé algo: en los años 50 y 60, José Mallorquí era el escritor de novela popular más famoso de España, y uno de los más conocidos en Europa y Latinoamérica. Era un mito, como lo sigue siendo para mucha gente hoy en día. Su éxito, sobre todo con &lt;em&gt;El Coyote&lt;/em&gt;, había sido inmenso. Teniendo eso en cuenta, ¿cómo puede decírsele a una chaval de 14 años que debe ser como ese escritor? Joder, qué pesada carga, qué descomunal responsabilidad... Además, el aprendizaje literario de nuestro padre fue una auténtica locura. Por ejemplo, aprendió a traducir el inglés sin más ayuda que un diccionario, e incluía sus propios relatos, sin decírselo a nadie (ni cobrar por ello), en las antologías que traducía. Si las cosas le fueron bien fue porque estaba dotado de una gran voluntad y un inmenso talento. Pero ¿qué ocurre si no tienes tanta voluntad ni tanto talento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la segunda mitad de los 60, Eduardo comenzó, según lo previsto, a traducir del inglés. Creo que lo hacía bien; era muy meticuloso. Y por esa época también empezó a colaborar en la revista de humor La Codorniz, dirigida por Álvaro de La Iglesia con Víctor Vadorrey como redactor jefe. Eduardo era un excelente humorista, sus artículos estaban llenos de ingenio y talento. No tardó en convertirse en el crítico teatral de la revista y, al poco tiempo, ya se relacionaba con todo el mundo del espectáculo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquél fue el mejor Eduardo que conocí. Estaba lleno de optimismo y energía, las cosas marchaban. Por esa época yo rondaba los quince o dieciséis años. Dada la distancia temporal que me separaba de mis hermanos (10 años con Eduardo, casi 14 con José Carlos), me había criado entre adultos y la conexión con mi familia era un tanto distante. Pero entonces Eduardo se aproximó a mí; de hecho, se convirtió en algo así como mi preceptor. Hablábamos mucho, me recomendaba libros y películas, me llevaba al teatro (con él vi la mítica &lt;em&gt;Castañuela 70&lt;/em&gt;), me presentaba a actores famosos (Concha Velasco, Juan Diego, Emilio Gutiérrez Caba, Juan Echanove y muchos otros), me guió por los círculos de la bohemia madrileña, me descubrió un mundo desconocido para mí. Gracias a su intercesión, comencé a colaborar en La Codorniz con sólo 17 años de edad. Yo adoraba a Eduardo; era mi guía, mi gurú, mi Pigmalión, mi héroe, mi modelo. No os podéis hacer una idea de hasta qué punto le admiraba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La relación de Eduardo con el resto de la familia era compleja y conflictiva. Con José Carlos se llevaba como el culo de mal; tanto que en más de una ocasión le agredió físicamente (un error, porque nuestro hermano mayor era sensiblemente más grande y fuerte que él). En realidad, a Eduardo le corroían los celos; pensaba que nuestros padres sentían debilidad por su primogénito y se lo consentían todo, y le sacaba de quicio que, mientras él curraba, José Carlos “se tocase las narices” estudiando arquitectura. Lo que Eduardo olvidaba es que era él quien había elegido ese camino; nadie se lo había impuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, su relación con nuestros padres estaba llena de altibajos. Tenían grandes, tremendas broncas, pero también una gran complicidad. Hablaba mucho, muchísimo, con nuestra madre y sentía devoción por nuestro padre. No obstante, Eduardo veía las cosas de un modo deformado. Según su óptica, nuestra madre prefería a José Carlos y nuestro padre a él, pero como nuestro padre no quería contrariar a su mujer, siempre se ponía del lado de su hijo mayor. Así que en la familia había dos grupos: nuestros padres y José Carlos por un lado, y por otro él. Supongo que en cierto modo me escogió como aliado; dada mi extrema juventud no&amp;nbsp;iba a&amp;nbsp;ayudarle mucho, pero al menos podía desahogarse conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, en 1967, sucedió algo terrible. A nuestra madre le diagnosticaron mieloma múltiple, un cáncer sanguíneo. Su esperanza de vida era de unos tres años. Ese fue el comienzo del resquebrajamiento de nuestra familia y el primer paso hacia el desastre en la vida de Eduardo. Ahí cambió todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Estoy a punto de cumplir los cuarenta y ocho años, y estoy terminando de asimilar lo que significa cumplir los cuarenta. Voy bien, porque, qué demonios, asimilar los cuarenta significa asimilar que estás tan en la rueda como todo el mundo y tan abocado a morirte como todos los que antes que tú se murieron. Ahora sólo me queda asimilar los impuestos, y ya estaré preparado para el bien morir&lt;/em&gt;”. &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Diario, Eduardo Mallorquí. 17 de mayo de 1991&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Continuará.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-7414400057401939053?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/7414400057401939053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=7414400057401939053' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/7414400057401939053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/7414400057401939053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/03/eduardo-mallorqui-ii.html' title='Eduardo Mallorquí (II)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh5.googleusercontent.com/-p6M9MF4vlIo/TYuONNKFAdI/AAAAAAAABKU/iTyQgmXkm6o/s72-c/eduardo_03.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-963083727801213583</id><published>2011-03-16T10:13:00.000+01:00</published><updated>2011-03-16T10:13:28.846+01:00</updated><title type='text'>Eduardo Mallorquí (I)</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-hK6C4ai5uyA/TYB-kyHSIoI/AAAAAAAABJs/5dP3uxt2BGg/s1600/Eduardo+Mallorqu%25C3%25AD.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" r6="true" src="https://lh6.googleusercontent.com/-hK6C4ai5uyA/TYB-kyHSIoI/AAAAAAAABJs/5dP3uxt2BGg/s400/Eduardo+Mallorqu%25C3%25AD.jpg" width="282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Ocurrió un sábado por la mañana. Yo estaba en el cuarto de baño, recién salido de la ducha, cuando sonó el teléfono de casa. Al poco, Pepa, mi mujer, entró en el baño con el auricular en una mano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Es José Carlos –me dijo-. Creo que le pasa algo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;José Carlos es mi hermano mayor. Cogí el teléfono, allí, en el baño, con una toalla en torno a la cintura, y respondí a la llamada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Eduardo ha muerto –dijo José Carlos con la voz rota.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;El corazón me dio un vuelco y tuve que apoyarme en el lavabo. Eduardo era nuestro hermano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;--¿Cómo?... –logré balbucir-. ¿Cómo ha muerto?...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;--¿Tú qué crees? –respondió él con un deje de amarga ironía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Era el 17 de marzo de 2001, hace diez años. Y no, no hacía falta que José Carlos me dijera que Eduardo se había suicidado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Esta es la historia de Eduardo Mallorquí, nacido en Barcelona en mayo de 1943, hijo del escritor José Mallorquí y de Leonor del Corral. Es la historia de su vida -una vida a contrapelo, una vida caótica y letal-, la historia de los breves momentos de gloria que disfrutó, de su huída a ninguna parte, de su decadencia y de su triste final. Es, en definitiva, el relato extractado de un largo camino hacia la autodestrucción. También es la historia de mi mayor fracaso como escritor.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Poco después de la muerte de mi hermano, germinó en mí la idea, casi la necesidad, de escribir una novela basada en su vida. No una biografía, no; para escribirla haría falta una objetividad que me resultaría imposible alcanzar. Una novela protagonizada por un personaje idéntico a Eduardo, con una peripecia vital similar a la suya, pero sin tener que atenerme fielmente a los hechos, dejando margen a la imaginación para poder enfocar la mirada donde y como yo quiera. Durante mucho tiempo le he dado vueltas a ese proyecto y hoy, diez años después, sigo sin llegar ninguna parte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Sé que Eduardo era un personaje interesante, sé que su historia puede dar pie a un buen argumento, pero cada vez que creo encontrar el enfoque del relato, todo se difumina y mis ideas se deshacen como un castillo de arena batido por las olas. José Carlos sostiene que eso se debe a que a Eduardo le faltaba grandeza, incluso la grandeza del perdedor. Puede que tenga razón; me interesa la historia de Eduardo porque es como una tragedia griega (el &lt;em&gt;fatum&lt;/em&gt;, ya sabéis)&amp;nbsp;y porque había en su personalidad aspectos complejos y fascinantes. Pero también había zonas oscuras, demasiado oscuras; no porque fuese malvado, sino porque podía llegar a ser muy mezquino y egoísta, y porque acabó siendo una persona más bien desagradable. Supongo que cuando llego a esas zonas me paralizo, el personaje da un quiebro que yo no deseo y ahí se bloquea toda posibilidad de elaborar un argumento. Ya he desistido de escribir esa novela, aunque de vez en cuando no puedo evitar seguir dándole vueltas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;A la cremación del cadáver de mi hermano asistió muy poca gente. Su mujer, su ex-mujer, José Carlos, yo y nuestras respectivas&amp;nbsp;esposas, dos amigos suyos y un par de amigos míos que le conocieron. Él, que tantísimos amigos tuvo, que a tanta gente conoció,&amp;nbsp;murió prácticamente solo. Se lo ganó a pulso. En cuanto a nuestra relación: hacía dieciséis años que no nos hablábamos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;¿Por qué estoy escribiendo esto? No lo sé. Porque hoy, 16 de marzo, se cumple el décimo aniversario de su muerte, supongo. Y porque en algún momento le quise mucho. Y porque influyó decisivamente en mi vida (aunque no siempre para bien).&amp;nbsp;Y porque aún hay algo suyo en mí. Y porque creo que es una historia interesante para cualquiera. Será larga; más de dos entrada, seguro. Pero creo que vale la pena.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Poco después de la muerte de Eduardo, Zulma, su viuda, me dejó un texto mecanografiado por mi hermano entre el 17 de mayo de 1991 y el 2 de noviembre de 1993. Son once páginas a un espacio y su título es “Diario”, aunque en realidad no se trata de un diario, sino de una especie de auto-entrevista. En el texto correspondiente al 9 de octubre del 92 dice lo siguiente:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;*Define tu vida en una sola frase.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Por cada duro, un disgusto; por cada polvo, tres broncas.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;*Vale, triunfador.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Estoy pensando si alguien leerá esto alguna vez.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;*¿Y...?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Nada. Lo pienso y me quedo con el cerebro en blanco. Es raro. Probablemente, se trata de un supuesto negado. No me creo que llegue a haber alguien que me inspire tanta confianza.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;*¿Y si te pasaportas y alguien encuentra esto y lo lee?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;-Buen provecho.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Tengo la impresión de que Eduardo escribió ese diario para justificarse, para simular una lucidez que jamás tuvo y, también, para que alguien lo encontrase después de haberse dado pasaporte. Es como un mensaje en una botella lanzada al mar por un náufrago que ya no espera que le rescaten, sino simplemente que no le olviden o, quizá, que le comprendan y, por qué no, que le admiren por última vez. Es un mensaje incompleto; le faltan los ocho últimos años de su vida. Pero es que Eduardo rara vez conseguía acabar lo que empezaba. ¿Cómo era mi hermano? Cambió mucho a lo largo del tiempo, así que voy a recordar al mejor Eduardo que conocí, el Eduardo de finales de los 60, cuando tenía veintitantos años.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Era alto, medía un metro ochenta y ocho; sin embargo, no aparentaba demasiada fuerza. José Carlos y yo sobrepasamos el metro noventa y somos, o hemos sido, anchos y fuertes, de “presencia intimidante”, por decirlo así. Eduardo era más estrecho de hombros, menos fornido; físicamente parecía poca cosa a nuestro lado (algo que siempre le cabreó un pelín). Era moreno, con grandes entradas, tenía los ojos marrones y durante mucho tiempo llevó barba. También era miope, así que unas gafas de montura de pasta cabalgaban sobre su algo torcida nariz, prestándole cierto aire intelectual. Lo que más llamaba la atención de su físico era la mirada, una mirada intensa, inteligente, un tanto altiva.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;Eduardo era torrencialmente ingenioso, estaba dotado de un extraordinario sentido del humor. Un humor tirando a ácido que, en ocasiones, podía ser hiriente. También era un brillante conversador y un empecinado polemista. Detestaba la versión convencional de la realidad e intentaba siempre buscar un punto de vista original. Eso, con frecuencia, le llevaba a sostener determinadas posturas sólo por ir a contracorriente. De hecho, llegó un momento en que se decantaba por&amp;nbsp;algunas ideas y teorías sólo por ser extravagantes. Y no importaba lo que hubiese que retorcer la realidad para que esas ideas encajaran&amp;nbsp;en ella.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;También era culto, un impenitente lector; pero la suya era la cultura del autodidacta, muy amplia en determinados temas, apenas un barniz en otros y con inmensos huecos. No obstante, daba el pego; parecía muchísimo más culto de lo que en realidad era. Para ser sincero, creo que la brillantez de Eduardo era tirando a superficial. Nunca profundizaba demasiado en nada, se quedaba en la epidermis. Su innegable ingenio era como un fuego de artificio: te deslumbraba, te dejaba con la boca abierta, pero se desvanecía enseguida sin dejar nada tras de sí. Ahora bien, sus fuegos artificiales eran de primera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;En cualquier caso, hay algo fundamental para entenderle: Eduardo estaba convencido de ser una de las personas más inteligentes de la Tierra, el siguiente paso en la senda de la evolución, una mente privilegiada. ¿Se creía superior a los demás? Sí. Esa fue su desgracia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;em&gt;“Sólo lamento no haber sido otra persona que, en otro tiempo y en otro lugar, se hubiera dedicado a otra cosa”.&lt;/em&gt; &lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Cartel que durante un tiempo estuvo colgado en el despacho de Eduardo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;Continuará.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/19717371-963083727801213583?l=fraternidadbabel.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/feeds/963083727801213583/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&amp;postID=963083727801213583' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/963083727801213583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/19717371/posts/default/963083727801213583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://fraternidadbabel.blogspot.com/2011/03/eduardo-mallorqui-i.html' title='Eduardo Mallorquí (I)'/><author><name>César</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11228006250121043595</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_SWULc5or3eY/RmwtI5jaVmI/AAAAAAAAAE8/tgSmQ1_Yfus/s320/C%C3%A9sar+3+a%C3%B1os.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='https://lh6.googleusercontent.com/-hK6C4ai5uyA/TYB-kyHSIoI/AAAAAAAABJs/5dP3uxt2BGg/s72-c/Eduardo+Mallorqu%25C3%25AD.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-19717371.post-2735774640501872447</id><published>2011-03-09T19:14:00.001+01:00</published><updated>2011-03-10T18:39:10.929+01:00</updated><title type='text'>Leonís. Una historia de amor, magia, misterio y muerte.</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh3.googleusercontent.com/-dnmzFqMdvUo/TXfBmvxZJoI/AAAAAAAABJQ/jLW52M6r0XM/s1600/leonis_01.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" q6="true" src="https://lh3.googleusercontent.com/-dnmzFqMdvUo/TXfBmvxZJoI/AAAAAAAABJQ/jLW52M6r0XM/s400/leonis_01.jpg" width="261" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;"&gt;Hace año y medio, le dejé a Miguel de Unamuno el manuscrito de &lt;em&gt;Leonís&lt;/em&gt; para que lo leyese y, si le gustaba e interesaba, se ocupase del diseño y de las ilustraciones. Le gustó y aceptó. A partir de ese momento y durante un año, Miguel se dedicó a elaborar toda la parte gráfica de la novela. Por supuesto, no full time.&amp;nbsp;Lo que la editorial le pagó no compensa ni remotamente el esfuerzo que tuvo que dedicarle, así que Miguel se lo curraba cuando su trabajo habitual se lo permitía. De todas formas, no había prisa (de hecho, la publicación de la novela se ha retrasado casi un año a la espera de la parte gráfica; pero ha valido la pena).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;"&gt;Permitidme que os hable un poco de Miguel. Nos conocimos hace veintitantos años en Young &amp;amp; Rubicam, la agencia de publicidad donde ambos currábamos (aunque nunca trabajamos juntos, pues formábamos parte de distintos equipos). Miguel tiene 50 tacos, aunque el muy cabrón aparenta mucha menos edad. Se parece un poco a Kevin Costner, es de mediana estatura, no habla mucho y siempre lo hace en voz baja. Es la tranquilidad en persona. La verdad es que no puede haber dos personas más diferentes que Miguel y yo; él es discreto, menudo y sosegado, y yo soy expansivo, grande y tonante. Pero nos llevamos de puta madre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh6.googleusercontent.com/-pMWD60zPPCc/TXfB7avB_qI/AAAAAAAABJU/DBUKfX2YYPg/s1600/leonis_04.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="245" q6="true" src="https://lh6.googleusercontent.com/-pMWD60zPPCc/TXfB7avB_qI/AAAAAAAABJU/DBUKfX2YYPg/s320/leonis_04.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;"&gt;Volviendo al asunto que nos atañe, le pedí a Miguel que no ilustrara las escenas del libro, sino que ilustrara lo que el libro le sugería, las sensaciones que le provocaba. También le dije que me gustaría que el libro estuviese lleno de pequeños detalles gráficos, que no se limitase a ser una mera “edición ilustrada”. Por lo demás, le juré que ni yo ni la editorial nos meteríamos en su trabajo. Lo primero que hizo Miguel fue elegir las tipografías y diseñar la maquetación general. Luego empezó con las ilustraciones, que van desde la doble página hasta pequeñas inserciones, así como un sinfín de detalles. Entre tanto, hacía pruebas con la portada. Eso fue lo que más tiempo le llevó. El resultado final está realizado en tonos verdes, tanto en la cubierta como en las tapas de cartón, porque Miguel quería evocar el mundo natural que tan presente está en el texto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;"&gt;Lo último que hizo fue lo más importante de todo. Hay un momento, hacia el final de la novela, en que la parte gráfica debía mezclarse, fundirse, con la parte literaria. No quiero revelar nada, pero era un objetivo difícil sobre el que yo sólo pude darle unas pocas pistas. El resultado final, lo que hizo Miguel, es sencillamente asombroso. Por lo demás, el libro está lleno de pequeños detalles gráficos que sería demasiado extenso numerar. Por ejemplo, las letras capitulares que abren cada capítulo ocultan un secreto en su grafía. ¿Cuál? Ah... Al que lo descubra (no es fácil) le regalaré un ejemplar de mi próxima novela. Y puede que también le dé algún premio valioso, no digo yo que no.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="https://lh5.googleusercontent.com/-EaOzg2Fi764/TXkMhDZ7zcI/AAAAAAAABJo/YpmMZLvsWnM/s1600/unamuno_sepia.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" q6="true" src="https://lh5.googleusercontent.com/-EaOzg2Fi764/TXkMhDZ7zcI/AAAAAAAABJo/YpmMZLvsWnM/s320/unamuno_sepia.jpg" width="233" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;"&gt;En fin, mientras todo el proceso duró, Miguel y yo nos reuníamos con frecuencia y estábamos en permanente contacto por teléfono e Internet. Sólo le pedí que hiciera dos pequeños cambios, nada más, aunque solía hacerle sugerencias que él era libre de aceptar o no. Por ejemplo, una vez maquetado todo el libro, descubrí que la página 307 estaba en blanco, lo cual podía dar la impresión de que el texto acababa ahí, cuando en realidad finaliza ocho páginas después. Así que le pedí que incluyera en esa página un pequeño dibujo que diera sensación de continuidad. En concreto, le pedí que dibujara una &lt;em&gt;musca depicta&lt;/em&gt;, una “mosca pintada”. Veréis, en el Renacimiento, a partir de Giotto, se instauró la costumbre de incluir en los cuadros, por lo general de forma semioculta, una mosca. Hay literalmente cientos, miles de pinturas con mosca. ¿Por qué se hacía esto? Una teoría es que se trata de una broma entre pintores, mientras que otros afirman que los artistas renacentistas pretendían simbolizar con esa mosca que su arte se ocupaba tanto de lo divino como de lo profano. Pero hay otra teoría: la mosca simboliza la muerte (y también, por cierto, el diablo). Es en ese sentido en el que yo quería incluir una m
