Este fin de semana he estado en
Estella y Arizala, dos pueblos situados al oeste de Navarra. ¿Conocéis la zona?
Es uno de los lugares con más antigüedad e historia por metro cuadrado de
España. Allí hay megalitos, iglesias románicas, puentes medievales, villas
romanas, viejos caserones, castillos, pueblos antiguos... Por su centro pasa el
Camino de Santiago; de hecho, allí mismo, en Puente la Reina, se unen los dos
tramos del Camino. Y cerca de Puente la Reina está la iglesia de Eunate, en medio
de ninguna parte, uno de los lugares más misteriosos y mágicos que conozco. El
entorno es una maravilla, con muchas arboledas, colinas y valles, y la hermosa
Sierra de Urbasa (donde, por cierto, se rodó Robín y Marián, el film de Richard Lester protagonizado por Sean
Connery y Audrey Hepburn).
Conozco bien el lugar, porque mis
suegros tenían cerca de Estella, al pie del Montejurra, un chalet de vacaciones
y en el pasado fui allí con frecuencia. Además, ahora mi querida cuñada y amiga
Teresa tiene una casa en Arizala, cerca de Estella, y de vez en cuando vamos
allí a gorronear. Y por eso fuimos el puente del 12 de octubre a Arizala,
invitados por Teresa para celebrar su cumpleaños.
El caso es que, por mucho que creas
conocer un territorio, siempre encontrarás sorpresas. Teresa nos había
preparado una visita guiada por el románico del valle de La Valdorba, en la
Zona Media de Navarra. Yo no lo conocía y fue muy interesante, pero voy a
centrarme en lo que descubrí en la humilde iglesia de Santa María de Eristain.
Se trata de un pequeño templo prerrománico
que a nadie, a un primer vistazo, le llamaría la atención. Sin embargo, es la
iglesia más antigua del valle, pues fue erigida en el siglo X. Como digo, es un
edificio de apariencia insignificante, hasta que entras en su interior y ves
las pinturas murales que adornan el ábside. En sus orígenes, todo el interior
de la iglesia estaba pintado, pero una “hábil” restauración se cargó la mayor
parte de los murales. Lo que queda son las pinturas góticas del ábside (muy
deterioradas), pero resulta que esos frescos góticos estaban pintados sobre
otros románicos, mucho más antiguos.
Sólo quedan visibles dos muestras de
las primitivas pinturas románicas: un pequeño símbolo solar y, en la parte
superior del ábside, una enorme cabeza humana de la que brotan dos guirnaldas
vegetales (probablemente es la pintura más antigua de Navarra). Al ver esa
cabeza, me quedé de piedra, porque aquello era, sin duda, un “hombre verde”
(Podéis verlo en la foto que preside este post).
¿Sabéis lo que es el Hombre Verde?
Se trata de una antiquísima tradición celta originaria de las Islas Británicas.
Suele representarse como una cabeza humana hecha de hojas y plantas, o una
cabeza de la que brotan guirnaldas vegetales. A veces aparece de cuerpo entero,
un hombre vegetal, algo así como La Cosa del Pantano (para los no frikis: Swamp
Thing, un cómic creado por Len Wein y Berni Wrightson).
El Hombre Verde representa el ciclo
de muerte/renacimiento que supone el paso del invierno a la primavera. Está
relacionado con la fertilidad y los bosques, y es algo así como la
representación masculina de la naturaleza. En sus orígenes, probablemente
estaba relacionado con el dios celta Cernunos, aunque tiene concomitancias con
otras figuras mitológicas, como Silvano, Baco o Pan. También tiene versiones
más modernas, como Jack in the Green, John Barleycorn, el Caballero Verde del
ciclo artúrico o el mismísimo Robin Hood.
Como decía antes, el Green Man
procede de las Islas Británicas, pero hay similares figuras legendarias en
otros países, como Le Feuillou en Francia o el Blattqesicht en Alemania. En
Navarra se llama Basajaun. Una teoría sostiene que el mito del Hombre Verde
pasó a Francia con las migraciones celtas procedentes de Inglaterra, y luego de
Francia a Navarra (quizá siguiendo las rutas de los constructores medievales).
Otra teoría sostiene, por el contrario, que el mito del “señor del bosque” es
universal y aparece de forma independiente en distintas culturas. No sé cuál de
las dos teorías es verdadera, ni sé cómo se solía representar al Basajaun en la
Navarra medieval, pero el rostro de Eristain tiene al 100% el aspecto de un
Hombre Verde.
Sorprendentemente, el Hombre Verde
aparece representado en muchas iglesias cristianas. Yo mismo lo he visto en la
catedral de Chartres o en la Capilla Rosslyn de Escocia, donde hay más de cien
hombres verdes (aunque yo sólo encontré cuatro o cinco). Esto no deja de ser extraño,
porque se trata de una figura absolutamente pagana. Hay muchas teorías que pretenden
explicar esta anomalía; una de ellas, por ejemplo, afirma que los hombres
verdes adoptarían en la mitología cristiana un papel diabólico, como las
gárgolas. Pero no parece muy probable, porque los hombres verdes suelen
aparecer en las iglesias con expresiones amigables (el de Eristain, sin ir más
lejos, es una cara sonriente).
En cualquier caso, dado que es una
imagen pagana, en las iglesias suele aparecer a pequeño tamaño y de forma más bien disimulada (en rincones
alejados de las zonas de culto). Sin embargo, y eso es lo más sorprendente, en
Eristain aparece no solo a gran tamaño, sino en un lugar preferente y bien a la
vista: presidiendo el ábside, por encima incluso de las imágenes de Cristo.
¿Os lo imagináis? Feligreses de los
siglos X y XI rezando en una iglesia cristiana frente a un enorme ídolo pagano,
sea Hombre Verde o Basajaun. ¿Y a quién le rezarían, a Cristo o al Green Man?
¿Y qué diría el sacerdote respecto a esa gran cabeza vegetal, cómo narices lo
integraría en el rito? ¿Y qué pasó después; por qué pintaron sobre los frescos
románicos, ocultando al señor del bosque? ¿Cómo se tomaron aquello los fieles,
qué hicieron? Mantenerlo vivo en sus tradiciones, supongo, susurrar su historia
en las frías noches de invierno, junto al fuego, porque todavía hoy se sigue
hablando del Basajaun. Se pueden repintar las paredes, pero no la memoria de
los mitos.
Disculpad el rollazo que os he
soltado, pero es que me encantan estas cosas. Encontrar un enorme Green Man en Navarra
era lo último que me esperaba. Me ha parecido mágico y lo quería compartir con
vosotros.
Nota:
Kingsley Amis (el padre de Martin) publicó en 1969 The Green Man, una novela de terror... aunque quizá debería decir “comedia
de terror”, porque tiene partes que son puro humor, combinadas con otras que
ponen los pelos de punta. Hubo una versión en castellano –El Hombre Verde, Aymá 1972-, pero por supuesto está descatalogada y
debe de ser inencontrable. Una pena, porque la recuerdo muy divertida. (Creo
que se rodó una adaptación para TV)


















