miércoles, diciembre 28

Topofobia

Me voy a San Sebastián para pasar el fin de año. Estaré en una casa sin conexiones a Internet ni ordenadores (sí, todavía existen esa clase de casas), así que esta bitácora se quedará unos días sin capitán. Aunque quizá encuentre algún cibercafé cerca...

Como regalo de fin de año, e ilustrando mi inmediato viaje hacia el norte, te dejo una deliciosamente cáustica frase de Unamuno.

"Hay que viajar por topofobia, para huir de cada lugar, no buscando aquel al que se va, sino escapando de aquel de donde se parte"

Feliz año nuevo

martes, diciembre 27

Borges 2


Pero el poema de Borges que más me gusta es "Ajedrez". Ya sé que es muy conocido, pero no puedo resistirme a la tentación de reproducirlo.

I

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujetan su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador y éste, la pieza.
¿ Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?

lunes, diciembre 26

Borges 1

La poesía de Jorge Luis Borges suele adolecer de cierta frialdad. Pero a veces no...

"Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca,
aquel en cuyo amor desfallecía Matilde Urbach."

El bosque

En los cuentos de hadas, el bosque representa lo desconocido, lo misterioso. Para los celtas, era un entorno sagrado donde moraban los espíritus. Los psicoanalistas lo interpretan como un símbolo del inconsciente. Durante cientos, miles de años, los europeos hemos vivido en el bosque o, cuando menos, convivido con él; por eso nos fascina, por eso nos atrae y asusta a la vez. Quizá sea uno de los espacios simbólicos más potentes.
La editorial Gigamesh acaba de publicar (reeditar, para ser precisos) Bosque Mitago de Robert Holdstock, una extraordinaria novela fantástica. Holdstock es un autor tan fascinante como irregular; la materia mítica de sus relatos va más allá de los arquetipos celtas y germánicos, tan frecuentados por Tolkien e imitadores, y hunde sus raíces en los tiempos más remotos, en el neolítico. No es que escriba relatos prehistóricos, ni mucho menos; pero su tema básico es la pervivencia de los mitos arcaicos. De hecho, el centro de su obra es el mito y sus transformaciones. Esa materia prima resulta tan poderosa que muchas escenas de sus novelas nos impactan tanto que no podemos borrarlas de la memoria. El problema es que eso sólo sucede en escenas aisladas, pues sus novelas tienen demasiados altibajos y un desarrollo argumental muy deficiente. En realidad, son bastante mediocres.
No sucede así con Bosque Mitago, su indiscutible obra maestra. La novela, que transcurre en la actualidad, se centra en el bosque Rhyope, situado en las Islas Británicas, un lugar más grande por dentro que por fuera, en cuyo interior las leyendas y mitos europeos se encarnan en seres tangibles. Pero esos avatares no toman la forma de los mitos como los conocemos ahora, sino tal y como fueron en sus orígenes prehistóricos. En realidad, se convierten en entidades simbólicas que nos fascinan aunque no acabemos de comprender su significado... o precisamente por eso. La novela narra la historia de Steven Huxley y su viaje al interior del bosque Rhyope en busca de su padre. Lo que encuentra es un mundo extraño, primitivo y perturbador. El viaje de Huxley hacia el corazón del bosque es un periplo a lo más profundo de nuestro inconsciente colectivo.
Recuerdo que leer Bosque Mitago fue como entrar en un estado alterado de consciencia, una especie de viaje ácido, un mordisquito a una amanita muscaria. Las imágenes que evoca, los símbolos que maneja, los arquetipos primigenios que encontramos en cada página, todo ello convierte su lectura en una experiencia fascinante y exótica. Aunque, si no te interesa un poco la mitología europea, puede que te pierdas algo del sabor del libro.

domingo, diciembre 25

La batalla de los árboles

He sido una gota en el aire.
He sido una estrella brillante.
He sido una palabra en un libro.
He sido la luz en una linterna.
He sido un puente para pasar
tres veintenas de ríos.
He sido un caudillo en la batalla.
He sido el cordón del pañal de un niño.
He sido una espada en la mano.
He sido un escudo en la pelea.
He sido la cuerda de un arpa.
No hay nada en que yo no haya estado.

Câd Goddeu (La batalla de los árboles). Taliesin (s. VII dc)

Feliz Navidad

sábado, diciembre 24

El coleccionista de frases 4

En este condenado día tan cargado de buenos deseos, una frase ética:

"Para que el mal triunfe, basta con que las personas buenas no hagan nada".

Felices fiestas

viernes, diciembre 23

Un cuento triste de Navidad: El jardín Prohibido

Hace unos años, escribí un relato de Navidad llamado El Jardín Prohibido. Es una historia melancólica, negra y terrible que siempre me ha gustado, pero que todavía, por razones que quien la lea comprenderá, no me he decidido a publicar en papel. No obstante, el texto está colgado en una página web dedicada a la literatura fantástica.
No sé si estás de acuerdo con Monterroso cuando, en su Antología del Cuento Triste, dice: “Si es verdad que en un buen cuento se concentra toda la vida, y si la vida es triste, un buen cuento será siempre un cuento triste”. Yo comparto en gran medida esta idea. Me encantan las historias tristes, ésas que dejan un regusto entre dulce y amargo. Me gusta la melancolía. Pues bien, no sé si mi relato es un buen relato, pero estoy seguro de que es condenadamente triste. Empieza así:

“En ocasiones, la abuela se volvía transparente, igual que las figurillas de cristal que mamá guardaba en la vitrina del salón, y cuando esto sucedía Anita y yo podíamos ver a través de ella con nitidez, como si su orondo cuerpo de anciana no fuera más que la proyección de una linterna mágica. Con el tiempo, aquel prodigio se fue convirtiendo en un juego para nosotras y solíamos competir enumerando en voz baja los objetos que lográbamos adivinar a través de la traslúcida silueta de yaya Julia” (...)

Si te apetece seguir leyendo, ése relato es mi felicitación de Navidad para ti. Espero que te guste. Pincha aquí y lo encontrarás:

http://www.literareafantastica.com.ar/jardin.html

Un milagro navideño

Ayer por la tarde tuve que ir a cuatro tiendas situadas en el centro de la ciudad. Una estaba en la calle Jorge Juan, otra en la calle Orense, otra en Sor Ángela de la Cruz y la última en Bravo Murillo; es decir, lo más frecuentado, colapsado y atascado de Madrid, sobre todo en época navideña. Pues bien, nada más llegar al primer comercio, en pleno embotellamiento, un coche arrancó, dejándome un inesperado aparcamiento justo enfrente de mi punto de destino. Y exactamente lo mismo me sucedió en las tres restantes tiendas a donde fui. Por tanto, si conoces Madrid, comprenderás que eso que me pasó es un auténtico milagro. Por un momento me sentí el protagonista de una película de Frank Capra.

jueves, diciembre 22

El coleccionista de frases 3

"La diferencia entre un filósofo y un físico teórico es que, para ejercer su trabajo, el filósofo utiliza un lápiz y un papel, mientras que el físico teórico utiliza un lápiz, un papel y una papelera"

Si te paras a pensarlo, lo mismo puede decirse acerca de la diferencia entre malos y buenos escritores.

miércoles, diciembre 21

El solsticio


Recuérdalo: hoy a las 18:35 será el momento del solsticio. El sol entrará en capricornio y comenzará el invierno. Es la antigua festividad celta de Yule, la noche más larga del año, el Tiempo de los Sueños. Si pones guirnaldas de muérdago y acebo sobre las puertas, evitarás visitas indeseadas.
Feliz Yule.

Un diálogo de Trampa 22

La novela transcurre en Italia, durante la Segunda Guerra Mundial, en una base norteamericana de aviación. El protagonista, Yossarian, es un piloto de bombardero convencido de que le van a matar antes de cumplir las sesenta misiones en territorio enemigo que debe realizar para licenciarse. Con el objetivo de que le aparten del servicio activo, Yossarian intenta demostrar que está loco; pero entonces topa con el Artículo 22 -la trampa del título-, según el cual, cualquiera que alegue estar loco para no combatir, pone de manifiesto, por el mero hecho de alegarlo, que no está loco. Así pues, Yossarian, absolutamente paranoico, asegura que todo el mundo quiere matarle.
-Nadie está intentando matarte -le dicen.
-Entonces, ¿por qué me disparan? -replica él.
-Disparan contra todo el mundo. Quieren matar a todo el mundo.
A lo que Yossarian responde:
-¿Y cuál es la diferencia?...

martes, diciembre 20

Canon Opus nº 1

Hace tiempo, un periodista me pidió que escribiera mi canon particular, los diez libros que considerase más básicos, universales y eternos. Me quedé paralizado. ¿Resumir todas mis lecturas en diez obras? Imposible; el problema no es qué incluir, sino qué quitar. Además, ¿desde qué punto de vista? ¿El (en teoría) objetivo y meto a los de siempre? ¿El subjetivo y quedo como un patán heterodoxo? Y, sobre todo, ¿digo la verdad o miento descaradamente como todo el mundo?
Al final decidí que la única respuesta honesta consistía en citar, no los libros que considero mejores, sino aquellos que más me han emocionado e influido, los que más dentro me han llegado. Pues bien, ésta es la lista, aunque no son diez, sino trece. Y están ordenados por orden alfabético (del autor), no por preferencias.

1. “Tigre, Tigre”, de Alfred Bester.
2. “Ficciones” y “El Aleph”, de Jorge Luis Borges.
3. “Crónicas Marcianas”, de Ray Bradbury.
4. “Guillermo el travieso”, de Richmal Crompton.
5. “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez.
6. “Trampa 22”, de Joseph Heller.
7. “La odisea”, de Homero.
8. “El Coyote”, de José Mallorquí.
9. “1984”, de George Orwell.
10. “El Buscón”, de Francisco de Quevedo.
11. “El guardián entre el centeno” y “Nueve cuentos”, de J. D. Salinger
12. “Los señores de la Instrumentalidad”, de Cordwainer Smith.
13. El conjunto de los relatos cortos de Mark Twain.

Y, nada más acabar, me pregunto: ¿qué pasa con Kafka? ¿Y por qué no he incluido “La tourné de Dios”, de Jardiel Poncela? ¿O “El señor de las moscas”, de William Golding?... En fin, supongo que si la escribiera otro día, la lista sería distinta. Son todos los que están, pero no están todos lo que son.

El coleccionista de frases 2

"La realidad es una invención de las personas poco imaginativas"

lunes, diciembre 19

Un argumento de José Mallorquí

Hace mucho tiempo, quizá a comienzos de los 70, mi padre me contó el argumento para un relato que no sé si llegó a escribir. Lo he recordado porque está relacionado con el tema de la anterior entrada.

El asunto gira en torno a Jorge Bustamante, un famoso autor de teatro que muere dejando una obra póstuma. Su viuda, una gran actriz, la estrena, obteniendo un éxito colosal. La crítica se muestra unánime: se trata de una obra maestra indiscutible; con gran diferencia, el mejor trabajo del autor y un broche de oro para su talentosa carrera.

Un día, semanas después del estreno, un joven periodista entrevista a la actriz. Le pregunta sobre todo acerca de su célebre y difunto marido, ya que es un gran admirador suyo, y ella, enternecida por la devoción que muestra el joven, le dice al finalizar la entrevista:

-¿Quiere conocer un secreto acerca de la última obra de mi esposo?

-Claro -responde el joven.

-Pero, si se lo cuento, no podrá publicarlo.

-Como usted desee, señora. Seré discreto.

La actriz reflexiona unos instantes y, finalmente, dice:

-Nos conocimos hace casi treinta años, cuando yo empezaba a cosechar mis primeros éxitos como actriz y Jorge sólo era un desconocido aspirante a escritor. Vino a verme a mi camerino; traía el libreto de una obra que acababa de escribir y quería que yo lo leyese para conocer mi opinión. Me cayó bien, así que accedí y me llevé a casa el libreto. Al principio comencé a leerlo con escepticismo, pues la mayor parte de las primeras obras son muy deficientes, pero el texto no tardó en atraparme. Mejor dicho, en apasionarme. Lo leí de un tirón y nada más acabar fui plenamente consciente de que era la mejor pieza teatral que había leído en mi vida, una obra maestra indiscutible. Entonces, me reuní con Jorge y le di un consejo: escribe otra obra y yo misma la estrenaré, pero este trabajo guárdalo y no lo hagas público hasta el final de tu carrera. Es demasiado bueno; si comienzas tan alto, pasarás el resto de la vida eclipsado por el éxito de esa primera obra magistral. -La actriz suspira y concluye-: Afortunadamente, Jorge me hizo caso.

El periodista, boquiabierto, musita:

-Entonces, la obra póstuma de Jorge Bustamante...

-No es el último trabajo de mi marido -asiente ella-. Fue el primero.

Bueno, más o menos era así, aunque mi padre lo habría narrado mejor. La verdad es que siempre me ha parecido un excelente argumento. Si mi padre llegó a escribirlo, debió de ser en formato guión para su programa de radio Confidencias, pero no lo sé a ciencia cierta.

La pregunta es: ¿fue El Coyote una losa para José Mallorquí? No lo sé, supongo que hasta cierto punto sí. Lo que pasa es que, al poco de concluir la serie que le hizo mundialmente famoso, mi padre abandonó el mundo de la literatura popular para convertirse en escritor radiofónico, una actividad que le granjeó nuevos y diferentes éxitos. De todas formas, pese a ello, pese a todo lo que hizo antes y después, hoy en día se le recuerda fundamentalmente por su alter ego enmascarado: don César de Echagüe, El Coyote.



Catch-22


No hace mucho que ha aparecido en las librerías una nueva edición (la tercera) de Trampa 22, de Joseph Heller, una de las mejores novelas norteamericanas del siglo XX. A primera vista, Trampa 22 podría definirse como una sátira antimilitarista ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, pero creo que en realidad es una sátira sobre la condición humana, un vitriólico análisis acerca del aspecto más oscuro de nuestra naturaleza, que no es la maldad -pues hasta el mal puede tener algo de grandeza-, sino la mezquindad. En cualquier caso, Trampa 22 es una desopilante novela de humor, plagada de diálogos brillantes, situaciones surrealistas y personajes psicóticos. Te la recomiendo; además de un clásico moderno, es una novela extraordinariamente divertida.
También se convirtió en una losa para su autor. Trampa 22 tuvo un inmenso éxito de crítica y lectores; tan grande, que las posteriores obras de Heller quedaron relegadas al olvido, oscurecidas por la sombra de su primera novela. El propio autor escribió acerca de esto en el que, según creo, fué su último libro publicado, Retrato del artista adolescente, viejo (1999), un texto donde se narra la frustración de un narrador al haber escrito una novela que ni él mismo puede, no ya superar, sino tan siquiera igualar.
¿A cuántos autores les ha sucedido lo mismo? Por ejemplo, García Márquez y Cien años de soledad. O William Gibson y Neuromante. O Conan Doyle y Sherlock Holmes. O Flaubert y Madame Bovary. A veces, alcanzar un gran éxito signfica condenarte a un posterior y dilatado fracaso.

viernes, diciembre 16

Betty Page


En España no es muy conocida, así que te sorprenderá saber que hay más fotografías de Betty Page que de Marilyn Monroe. Pero en el fondo es normal, porque Betty -en realidad Bettee Mae Page- no era actriz, sino pin-up, una modelo fotográfica. Betty nació en 1923, en Tennessee, estudió sociología y trabajó como profesora. Y no quiero ni imaginarme la sobrecarga hormonal que debió de provocar entre sus alumnos. Luego, intentó conseguir un contrato en Hollywood, pero tuvo que conformarse con posar para fotógrafos; era una chees cake, como las llamaban por aquel entonces. A principios de los 50, conoció a los hermanos Klaw, especialistas en fotografía erótica y fetichista, y comenzó a colaborar con ellos, convirtiéndose en la reina del bondage. En 1955, apareció en las páginas centrales de Playboy y, justo entonces, un tsunami de puritanismo -uno más de los muchos que han asolado USA, en este caso abanderado por el senador Kefauver- se llevó por delante su existosa carrera de star erótica. Y Betty desapareció de la faz de la tierra, se disolvió en la nada; pero, desde entonces, su leyenda no ha hecho más que crecer.
¿Qúé tenía Betty Page de especial? Era muy bonita, sí, y poseía un cuerpo precioso (la llamaban the body); pero muchas otras modelos fueron tan hermosas o más que ella y ninguna alcanzó su fama. Entonces, ¿cuál era el secreto? Yo creo que Betty poseía una perturbadora mezcla de ingenuidad y perversión, de inocencia y procacidad. Luego, claro, estaba su peinado, con ese imposible flequillo que sólo a ella podía sentarle bien y que ya es un icono más del siglo XX. Pero, sobre todo, el secreto de Betty era que irradiaba simpatía. Al verla, a uno le entran ganas... bueno, sí, de eso, pero también de invitarla a tomar un helado.

Otro ultracorto navideño: "La estrella"


A mitad de camino, la estrella se perdió. Afortunadamente, pasaron por allí tres viajeros procedentes de Oriente y uno de ellos, llamado Gaspar, tuvo la amabilidad de indicarle a la estrella el camino correcto para llegar a Belén.

jueves, diciembre 15

Kong

Soy un fan incondicional de King Kong. Me refiero a la película original, claro, la que dirigieron Cooper y Schoedsack en 1933, no a ese espantoso remake de Guillermin donde un gordo disfrazado de gorila sobaba a la espléndida Jesica Lange, lo único bueno de la función.
¿Qué tiene de fascinante esa película en blanco y negro llena de muñequitos animados por la magia stop-motion del maestro Willis O'Brien? Su poesía, por supuesto; a fin de cuentas, es una versión de La Bella y la Bestia, uno de los cuentos de hadas más hermosos. Y también su fuerza visual, y su mezcla de ternura y crueldad, y su simbolismo. Pero lo más fascinante del film es su irrealidad. King Kong es un sueño/pesadilla. La isla Skull no es una isla, sino el escenario de nuestro inconsciente, y Kong no es un gorila gigante, sino el ser primitivo, mitad patético, mitad terrible, que vive en lo más profundo de nuestro interior.
Hay una escena en la que Kong, después de escapar del circo donde le había confinado Carl Denham y sembrar el pánico por New York buscando a Fay Wray, trepa a un edificio y ve a través de una de las ventanas a una chica durmiendo en la cama. Mete la mano por la ventana, coge a la chica, la saca y, tras comprobar que no es Wray, se deshace de ella por el expeditivo procedimiento de arrojarla al vacío. ¿No es eso onirismo en estado puro?

El coleccionista de frases

Colecciono frases, lo reconozco. Puede que a alguno le parezca pueril, pero adoro las sentencias brillantes. A fin de cuentas, igual que existen relatos ultracortos también existen ensayos ultracortos. Y eso es precisamente una buena frase: un ensayo ultracorto, un microensayo. En algún momento comentaré las características que, en mi opinión, debe poseer una buena frase, pero de momento he aquí un ejemplo:

"Un sabio es aquel que busca la verdad; un imbécil es aquel que la encuentra"

Opar

Ayer por la tarde estuve en la Librería Opar, de mi buen amigo Alfredo Lara. Opar es un tesoro para cualquier aficionado a la literatura, un lugar mágico. Cuenta con todo el catálogo de la Editorial Valdemar, incluyendo muchos títulos descatalogados. También tiene una escogida selección de libros de segunda mano y muchísima novela histórica. Pero lo mejor de Opar, sin duda, es Alfredo, su propietario, alma mater y gestor. Y también Rosa, su compañera, una mujer encantadora que posee una de las sonrisas más dulces y bonitas que he visto nunca.
Alfredo Lara, con su aspecto de gnomo travieso, es un bibliófilo empedernido, un experto en novela histórica, literatura pulp (Opar es, precisamente, el reino perdido de Tarzán) y literatura fantástica. También es un gran conversador. Ayer, mientras nos tomábamos unas cocacolas, estuvimos charlando junto con otros clientes sobre el (cada vez más lamentable) boom de la novela esotérica, sobre el fantástico español y sobre mil cosas más. Fue agradable, como siempre lo es conversar con alguien culto, cordial e inteligente.
Pero Alfredo es algo más; algo, por cierto, muy literario. Es un cazador de libros. Si buscas algún título descatalogado y no lo encuentras ni recurriendo a Rappel, ponte en contacto con Alfredo Lara. Él lo encontrará por ti. La dirección de Opar es: c/ Duque de Sesto, 37. 28009 Madrid. Tel. 91 43198 87. Y su página web: www.bibliolimpo.com
Un consejo: descubre Opar.