lunes, abril 9

Sugerencias

Creo que ya he hablado aquí más de una vez sobre la actual crisis del género fantástico (cuando digo “género fantástico” lo hago en su sentido más amplio; es decir, incluyendo la ciencia ficción y la mayor parte del terror). No se trata, me apresuro a aclararlo, de una crisis comercial, como demuestran las masivas ventas de Harry Potter & sucedáneos o Tolkien & sucedáneos, sino de una crisis creativa. Sencillamente, el fantástico que se produce actualmente resulta, salvo contadas excepciones, mediocre, repetitivo y aburrido. Además, el problema no es tanto la escasez de obras relevantes, sino la casi total ausencia de autores más o menos indiscutidos, de nuevos creadores que sirvan de referencia y marquen el camino. Es como si el género fantástico hubiera cambiado el I+D por el reciclado.

Quizá, no lo sé, se trate sólo de una crisis del fantástico anglosajón, y puede que en el resto del mundo se estén produciendo obras extraordinarias que algún día descubriremos con pasmo y alborozo, aunque no las tengo todas conmigo. Sea como fuere, y teniendo en cuenta las novedades que llegan a nuestro mercado editorial, los aficionados al género llevamos muchos años de capa caída. Concretamente, desde la década de los 80. ¿Las razones? Son muchas y no voy ni siquiera enumerarlas, porque no es tal el propósito de esta entrada. Si alguien quiere profundizar en el tema, le recomiendo Propuesta para una nueva caracterización de la ciencia ficción, el (masivo) artículo que Julián Díez ha publicado en la revista electrónica Hélice (si quieres leerlo, pincha AQUÍ).

La cuestión es, ¿qué podemos hacer los aficionados al fantástico cuando las novedades que nos llegan resultan tan insatisfactorias? Volver la vista atrás, por supuesto. De entrada, esperar como agua de mayo las nuevas obras de viejos autores que todavía no han sucumbido a la senilidad, como ocurre con Christopher Priest (lo malo es que no se me ocurren muchos más nombres que citar). En segundo y último lugar, ir a nuestra librería en busca de viejas novelas pendientes de leer. Por ejemplo, yo no he leído todo lo que ha escrito Ballard ni todo lo que escribió Dick, aunque, la verdad, no tengo excesivas ganas de leer las obras completa del lisérgico Philip K.

En fin, el fantástico se ha convertido para muchos de nosotros en un triste páramo. Por eso, cuando en mitad del desierto encontramos un oasis, resulta casi obligatorio correr la voz entre nuestros hermanos beduinos (creo que se me ha ido la olla con esta metáfora, pero estoy vago y la voy a dejar tal cual). Además, uno de los propósitos de este blog son las recomendaciones, sugerir que tal o cual libro vale la pena, intercambiar tesoros. Y hoy, amigos míos, tengo un par de recomendaciones que haceros.

La primera es El cura, de Thomas M. Disch (Berenice, 2007). Reconozcamos, de entrada, que esto es de nuevo volver la vista al pasado, porque Disch procede de la New Wave, allá por los lejanos 60, el momento en que la ciencia ficción alcanzó su máxima madurez. Además, El cura fue publicada en USA en 1994, así que nos llega con trece años de retraso. En cualquier caso, Disch (del que algún día hablaré largo y tendido) es uno de los mejores escritores fantásticos del siglo XX, y la aparición en nuestro mercado de una nueva novela suya siempre supone todo un acontecimiento (al menos entre quienes se enteran, que no somos muchos, me temo).

Yendo al grano, El cura es una excelente novela, aunque si eres un ferviente católico te recomiendo que no la leas, porque se trata de una de las más virulentas críticas a la Iglesia Católica que jamás me he echado a la cara. Y es virulenta no por una sobredosis de énfasis, sino precisamente por su sobriedad. Permitidme reproducir el texto de contraportada, y así me ahorro tener que contar el argumento con mis propias palabras, que es más trabajoso (ya os he dicho que hoy estoy vago): “Disch nos ofrece una potente y oscura novela endemoniadamente cómica. Una novela gótica como no se ha escrito otra. Patrick Bryce, un cura católico de una parroquia en Minneapolis, con un pasado pedófilo, mantiene su vicio en secreto hasta que es chantajeado. Para no ser delatado tiene que encabezar una campaña antiaborto, pedir perdón cara a cara a cada una de sus víctimas, leer y estar dispuesto a analizar el trabajo de un barroco escritor de ciencia ficción de culto, y debe llevar tatuado a Satanás en su pecho. Pero estas exigencias son el menor de sus problemas. Más terrible es su certeza de que las pesadillas que tiene, y en las que es un obispo del siglo XIII, no son sueños... Su único santuario para él y su doble, Silvano de Rochefort, es la Iglesia, llena de corrupción y escándalo en ambas eras. Las dos personalidades cruzarán un laberinto de horrores hacia sus propios destinos infernales”. En resumen, El cura es un duro alegato contra la hipocresía del catolicismo, un vigoroso thiller y un inteligente relato sobrenatural... o quizá no, porque el final de la novela, tan sutil como ambiguo, abre la puerta a dos interpretaciones radicalmente distintas. Os lo aconsejo: no dejéis de leerla.

El segundo tesoro que quiero compartir con vosotros me lo proporcionó, literalmente, mi buen amigo Julián Díez. Hace unas semanas, Julián tuvo la amabilidad de regalarme Puente de pájaros, de Barry Hughart (Bibliópolis, 2007). Reconozco que el obsequio me extrañó un poco. De entrada, el autor no me sonaba de nada; pero lo más inquietante era el subtítulo: “Una novela de la antigua china”. ¿Una novela de chinos?, pensé con desconfianza. Porque detesto cordialmente las chinerías escritas por autores occidentales; siempre me suenan falsas e impostadas. No obstante, la novela (otra mirada al pasado, pues apareció en 1984) había ganado el Premio Mundial de Fantasía ex aequo con Bosque Mitago, la obra maestra de Robert Holdstock. Además, Julián insistía en que era una novela excelente, y yo suelo coincidir con sus gustos, así que comencé a leerla...

Y ya no la pude soltar. Disfruté, señoras y señores, como un cerdo en un barrizal (otro símil poco afortunado que no corrijo por pura vaguearía). ¿Cómo definir Puente de pájaros? Divertida, caprichosa, chispeante, ingeniosa y, sorprendentemente, también poética. La novela –en realidad un relato picaresco- narra las peripecias del campesino Buey Número Diez y del sabio Li Kao en su búsqueda de la Gran Raíz de Ginseng, todo ello en medio de una China medieval absolutamente inventada. Porque el verdadero subtítulo de la novela es “A Novel of an Ancient China That Never Was”. Es decir: una novela de una antigua China que nunca existió.

Puente de pájaros, amigos míos, es una obra sencillamente deliciosa, un relato lleno de humor e imaginación que, en ocasiones, como cuando narra la historia que da nombre al título, se vuelve inesperadamente lírico, aunque jamás en un tono grave ni pretencioso, sino siempre de forma ligera, burbujeante y descaradamente divertida. Creednos –a mí y a Julián-: Puente de pájaros es una gozada que no os podéis perder.

Y, como ya os he dicho que me siento un tanto indolente, esto es todo por hoy, queridos merodeadores de Babel.

8 comentarios:

  1. Pues nada, anotadas ambas. Se agradecen las recomendaciones.

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  2. Anónimo9:17 p. m.

    Yo estoy leyendo ahora _Puente de pájaros_, también regalo de un amigo con muy buen criterio. Y me está costando Dios y ayuda dejarla para ponerme a estudiar.

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  3. Julián lo ha clavado, como siempre. Tal vez sean los dos mejores libros de género en lo que llevamos de año.

    Ardo en deseos de que alguien tenga a bien publicar en español la biografía de James Tiptree. Mi dicha sería completa. :-)

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  4. Anónimo8:50 p. m.

    Si "El cura" van en la misma línea de "El ejecutivo" y "Doctor en medicina", no me lo pierdo.

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  5. Anónimo12:09 a. m.

    "Puente de pájaros": estupenda reseña, estupendo libro.

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  6. Anónimo10:01 p. m.

    Pues para quien disfrute con esa China inventada otra recomendación: los cuentos de kai Lung de Ernest Brammah que salieron hace tiempo en Edhasa.
    Kai lung es un vagabundo en una China de fantasia en la que todo el mundo - desde los Mandarines a los malandrines- siempre tiene un aformismo en los labios,sea cual sea la situación.
    "Hay pocos problemas en la vida que no puedan resolverse mediante el suicidio,una bolsa de monedas de oro o empujando a un odiado rival por un acantilado en una noche oscura y tormentosa."
    (Ernest Brama)

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  7. Anónimo10:00 a. m.

    Hay una crítica de Julián Díez sobre "Puente de Pájaros" en Bibliopolis: http://www.bibliopolis.org/seleccio/sele0009.htm

    Tiene buena pinta.

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  8. Yo escribo fantasía ahora mismo estoy leyendo un manual para mejorar (la página escrita. Jordi Sierra i Fabra) Y bueno, como lectora... "Memorias de Idhún" se incluiría en "fantasía" y es de los mejores, bastante conocido ya en España, alcanzará el éxito de Hp. Traducido a muchos idiomas ^^

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