viernes, marzo 21

Lectores



“Nunca pienso en el lector, porque el mayor acto de respeto hacia el lector es ignorarlo. Si piensas en el lector, ya sería algo falso porque no estarías haciendo lo que quieres. Yo escribo para mí, pero supongo que es para construir e investigar mi propio mundo poético y material”.

            El párrafo que he reproducido ahí arriba lo he extraído de una entrevista con un más o menos conocido presunto escritor, presunto narrador, presunto novelista que ya ha aparecido en esta tierra ignota de Babel. ¿Sabéis quién es? Ya sé que es difícil adivinarlo, pues pseudointelectuales dispuestos a decir soplapolleces los hay a paletadas. Os voy a dar una pista: es un autor que, literariamente hablando, en vez de ofrecerte delicioso chocolate suizo, te da Nocilla.

            ¡Premio! El escritor (aquí fue donde puse “escrotor”) en cuestión es el inefable Agustín Fernández Mallo -autor de la no menos inefable Trilogía Nocilla-, que hace unos meses, cuando dijo otra chorrada, ya tuvo su momento de gloria en este blog (aquí).

            El caso es que leí el comentario de AFM en una entrevista que le hicieron en El País, y me entraron ganas de comentarlo aquí, pero me pareció que era darle demasiada cancha al personaje. Más adelante, leí en el mismo periódico un artículo de Carlos Boyero en el que comentaba la bobada dicha por Mallo (calificándola de eso, de bobada). Y, como estaba claro que el destino así lo quería, recorté esa parte del texto para reproducirlo en el blog. Entre tanto, vi en una librería el reciente libro de Alfaguara que reúne los tres títulos del Proyecto Nocilla y... no, no lo compré (¿creéis que estoy tan loco?), pero si me quedé ahí un rato hojeando el libro, picoteando aquí y allá. No es una forma adecuada de leer, es cierto; pero en este caso da igual. Dado que no existe el menor hilo narrativo, puedes empezar a leer donde quieras para luego saltar a donde te dé la gana. Cierto es que si lo lees en diagonal no le encuentras sentido. Pero creo que si lo lees de principio a fin tampoco.

            Por  lo visto, AFM presume de no leer demasiada literatura. Se nota. Se nota mucho. Se nota muchísimo. Porque escribe rematadamente mal. Entendedme, no es que no me gusta lo que escribe, sino que lo que escribe, con independencia de que me guste o no, está incorrectamente escrito, con errores de sintaxis, un notable desconocimiento de las normas de puntuación y una severa dificultad para expresarse. Por lo demás, es una especie de collage con pensamientos supuestamente profundos que en su mayor parte son banales, un pretendido y pretencioso tono poético y unas reflexiones farragosas que, o están mal expresadas o no significan nada.

            Pero bueno, a lo que íbamos. Mi mala cabeza me hizo perder el recorte, así que busqué la entrevista en Internet. Y no la encontré, pero sí otras entrevistas, tres o cuatro, en las que Mallo decía lo mismo con más o menos las mismas palabras (como si se lo hubiese aprendido de memoria). Aunque en la entrevista de El País no decía “para construir e investigar mi propio mundo poético”, sino “mi propia poética”, que queda más cool. Pero bueno, vamos  a reflexionar sobre tan brillante frase.

            De entrada, justo es reconocer que AFM tiene razón en cierto sentido.  En cuanto al tema y al argumento, no debes basarte en lo que crees que pueda interesarle más a los lectores, sino en lo que te interesa a ti. Esa es la única forma de que tu texto sea auténtico y honesto. Si luego le interesa a los lectores o no es otra cuestión. Pero si escribes dependiendo de los intereses de los demás, lo máximo que llegarás a ser es un mercenario de las letras.

            Ahora bien, AFM añade a continuación: “Yo escribo para mí”. De hecho, acabo de encontrar otra entrevista donde afirma: “Yo escribo para mí, para investigar mi poética, creo que escribir para el lector es un error. La presunción de inteligencia en él te obliga a ser honesto en cuanto a tu poética”. ¿Veis?: dice poética. Dos veces.

            Una pregunta: Estimado AFM, si escribes para ti, si lo único que te interesa es investigar tu... eh... poética, todo lo cual me parece estupendo, ¿por qué demonios publicas? Porque al publicar tus textos conviertes ese supuesto acto de introspección en un acto de comunicación, lo que es muy distinto.

            Verás, es la misma diferencia que entre masturbarse y hacer el amor. Cuando te masturbas, lo haces pensando única y exclusivamente en tu propio placer. Dicho a tu manera: Te masturbas para investigar tu propia erótica. Ahora bien, cuando haces el amor, además de buscar tu placer, se supone que también debes contribuir al placer de tu pareja. De hecho, tu placer dependerá en gran medida del placer de ella. Así que, en vez de dedicar un escaso par de minutos a un apresurado mete-saca y luego a otra cosa, lo que debes hacer es postergar tu orgasmo (la más estimulante forma de procrastinación que existe, por cierto), acariciar, besar, decir cosas bonitas, ya sabes (supongo). Para que me entiendas: eso es narrar; lo que haces tú es masturbarte.

            Pues bien, si lo único que quieres es investigar tu... esto... poética, ¿no habría sido mucho más consecuente guardarte los textos y no enseñárselos ni a tu abuelita? Antes de morir, podrías dárselos a un amigo para que los quemara. Es lo que hizo Franz Kafka  con Max Brod. Lo que pasa es que Brod le traicionó y publicó los textos, haciéndole de paso un favor a Kafka -o al menos a su memoria- y a todos nosotros. En tu caso, no te preocupes: si eligieras a un auténtico amigo, te haría un favor (a ti y al resto del mundo) y los quemaría.

            Pero estoy siendo injusto; AFM no es el único ¿escritor? al que le he leído ufanarse de no escribir para los lectores. Hubo uno, lamento no recordar quién, que más o menos dijo: “Yo hago todo el trabajo al escribir un libro, así que le corresponde al lector el esfuerzo de leerlo”. Pues no, olvidado amigo, de ninguna manera. Ya sé que te has esforzado mucho en escribir tu libro, pero nadie te ha pedido que lo hagas. Además, el libro no lo regalas; el lector paga por él, así que tiene todo el derecho a exigir, porque los veinte eurazos que ha soltado podría haberlos dedicado a comerse unas gambas, o a comprar otro libro, así que debes darle un buen motivo para que elija el tuyo. Él es el cliente, y tú quien le proporciona un servicio.

            La novela es narrativa, y la narrativa consiste en contar una o varias historias. Lo cual significa que lo primero que debe tener un escritor es algo que decir, historias que contar. En cuanto al arte de narrar, consiste en contar historias de la forma más atractiva y efectiva posible, persiguiendo el placer del lector. Porque ése es el objetivo de toda forma de arte: el placer (estético, intelectual y/o emocional) de quién se expone a él.

Contar una historia de forma ardua, embarullada y aburrida ES FÁCIL. Lo puede hacer cualquiera, está al alcance del más inepto. Por el contrario, contar un historia de forma fluida, con interés, con inteligencia y provocando emociones ES DIFÍCIL. Para poder conseguirlo hace falta mucho aprendizaje, mucho tiempo y mucho esfuerzo.

            Además, ¿qué significa eso de “escribir para mí”? ¿Acaso aparte de escritor no eres lector? Pues entonces querrás que el autor, aunque seas tú, narre lo mejor posible. Salvo que tengas mucha manga ancha con ese autor que eres tú mismo, claro. O que no leas demasiada literatura, lo que explica muchas cosas.

            Me pondré de ejemplo. Como he comentado muchas veces, escribí La isla de Bowen para mí. Cierto género literario, la aventura clásica, me gustaba mucho y hoy casi no existe. Quería volver a leer una novela así, y como nadie la escribía, lo hice yo, sin importarme lo más mínimo si eso de la aventura clásica le interesaba a alguien más o no. Ahora bien, yo como lector le exigí a mi yo escritor que me contara una buena historia de forma atractiva y emocionante, respetando mi inteligencia y divirtiéndome. Que narrara bien, vamos; a fin de cuentas, es lo que me exijo siempre (aunque supongo que no siempre lo consigo).

            En resumen: Lo que quiero contar es asunto mío; la forma en que lo cuento pertenece al lector.           

21 comentarios:

Da5id dijo...

El tal Agustín Fernández Mallo es el último invento del departamento de márketing de una gran editorial para vender, y no hay más. Cogieron a este tío como podrían haber cogido a cualquiera de los miles de aspirantes a artistas que pululan por ahí que están enamorados de la idea de SER escritores (dar entrevistas en Babelia y Qué Leer, ser jurados de premios literarios, recibir galardones y becas, codearse con los famosos), pero carecen de de las ganas y la paciencia de sentarse a ESCRIBIR. Por eso abominan de las más elementales reglas de la ortografía, detestan eso de tan burgués de narrar una historia con planteamiento, nudo y desenlace, ¡y Dios los libre de entregar un libro que sea entretenido! Lo más triste es que haya gente que no tenga el valor de decir que el emperador Mallo va desnudo; y no hablo sólo de los lectores, sino de todos los críticos, periodistas y entendidos en general que se han apuntado a la moda de la Nocilla como si no hubiera un mañana. Pena de país, de verdad.

Jarl-9000 dijo...

"Lo que quiero contar es asunto mío; la forma en que lo cuento pertenece al lector."

Totalmente de acuerdo. El propio autor debe ser su lector más exigente en cuanto a claridad y entretenimiento.

"postergar tu orgasmo (la más estimulante forma de procrastinación que existe, por cierto)"

Como procrastinador confeso, esta frase me ha encantado. Curiosamente, nunca me había dado cuenta de ello. Pero, espera, ahora que lo pienso, ¿lo que uno posterga no son las obligaciones, en beneficio de los placeres? Aunque por otro lado, prolongar el placer sí parece más acorde con un procrastinador... Bueno, quedémonos con esto último. :)

PD: Llega tarde mi voto para escrotor.

"Escrota escrótame escró,
Escrota escrota mi corazón..." XP

Byron dijo...

A mí en principio, no me parecería tan tonto lo que dice Fernández Mallo. Aunque tengo la ligera sospecha de que Fernández Mallo se queda con lo más superficial o snob del concepto "escribo para mí". En buena parte, tú mismo César lo has matizado en tu séptimo párrafo. Pero yo además añadiría que existe cierta literatura experimental en la que los autores buscan "un algo" (cada uno sabrá el qué, hay autores que dicen escribir para "comprenderse", y yo no creo que sea una boutade), y que es perfectamente respetable. Aunque esto se da más en la poesía. Porque seamos sinceros: ¿quién espera llegar a ser un best-seller y vender miles de ejemplares con un poemario? Creo que ni siquiera poetas accesibles a un gran público como Luis García Montero o Luis Alberto de Cuenca venden como churros sus poemarios.
Aún así, yo desconfío de gente como Fernández Mallo. Quizás esté equivocado y sea muy injusto con él porque no lo conozco. Pero tengo la sospecha de que hay más de postureo, de pose que otra cosa. No es una chorrada para mí el "escribo para mí mismo", pero mucha gente que presume de "escribir para sí misma" cae en varias cosas incomprensibles. Yo hay cosas que no entiendo, por ejemplo:
- Gente que "escribe para sí mismo" y después se queja si vende poco, o no le hacen suficiente caso. Yo no condeno lo de que "el lector haga el esfuerzo de leerme". Creo que el artista no tiene por qué hacer una obra para las masas. Y tan mal me parece condenar la literatura popular y el best-seller como despreciar la denominada "alta cultura" sólo porque tampoco guste, o aburra. Yo disfruto de ambas por igual.
Pero eso sí, no hagas como Umbral, que va de exquisito elitista a la vez que llevaba mal el hecho de que no le leyeran más. O una cosa o la otra, pero no pretendas quedarte con lo bueno de ambas cosas y quejarte de la parte negativa.
- Creo que hasta los escritores más minoritarios piensan en un público. Incluso, vale, aceptando que no es un público mayoritario. Góngora con su "Polifemo", sin ir más lejos, escribía para una aristocracia literaria (por cierto, también escribía Góngora romances, accesibles para algún oyente, que no lector, de la época, pero ahora estamos con su vertiene culta, no nos salgamos de ella). Un público minoritario. Pero público al fin y al cabo.
- O incluso, aunque no pensaras en ningún público, ni siquiera uno minoritario y elitista. Uno mismo es un lector en potencia, y tienes en mente, antes de escribir, lo que te gustaría llegar a leer.
- Tengo también la sospecha de que hay gente que quiere ser ardua, hermética, y pesada porque considera que ser arduo, hermético y pesado es sinónimo de calidad. Nada más lejos de la realidad. Volviendo al ejemplo de Góngora, yo lo considero arduo, hermético y pesado. Pero terriblemente bueno. No todos los poetas eran capaces de escribir así, y no es porque Góngora esté en el canon y decir lo contrario sea hereje. Góngora es terriblemente bueno porque yo mismo, como lector, lo he comprobado. Porque joder, llamar a una cueva "bostezo de la tierra" para mí tuvo su encanto. Pero claro ¿qué pasa si un poetastro del tres al cuarto se empeña en ser culterano como Góngora pero resulta que él no es Góngora?
Un saludo.

Anónimo dijo...

Hermosa y literaria cuestión la que planteas césar. Estoy bastante de acuerdo con Byron. Creo que Fernandez Mallo es un producto del marketing, pero hablo desde el prejuicio, no he leído nada de él, ni siquiera me he leído una entrevista suya. Pero escribir para un lector o no, tampoco invalida lo que escriba. Es decir, que igualmente malo puede ser algo pensado para el lector como no pensado para el lector. Y viceversa, igual de bueno puede ser. Otra cosa es lo que decía Byron, si escribes lo que quieres y porque quieres, has de aceptar que quizá tu público sea minoritario. No te quejes luego (igualmente, puedes escribir para un público amplio y no conectar con él). Pero no creo que el escritor haya de escribir necesariamente pensando en el lector, cada uno tiene su forma de ver las cosas. En cualquier caso eso no hace que tu literatura sea mejor que otra en absoluto. Como mucho es diferente. Y claro, hay que aceptar que a lo mejor no gusta a todo el mundo. Bueno, y otra cosa es ser tonto del bote y pensar que por escribir rarito o rematadamente mal ya estás dividiendo la historia de la literatura en dos. Lo peor es que seguro que lo compran “porque hay que leerlo”. Hay gente que se guía por esas tonterías
Mazarbul

Juan H dijo...

Yo no soy nadie pare meterme aquí y eso que lo hago de vez en cuando),me dedico a otras cosas, pero no puedo dejar de pensar en este post , es que soy viejo y bruto, perdonadme todos; y encima tengo el vicio insano de leer.Creo que simplemente el oportunismo de este u otros autores similares es infinito o insulso( el fin de su vida es trascender), como el de unas cuantas violeteras que quieren subir en el escalafón,saltandose peldaños y sin oficio, al igual que su ego tan grande como un mojón o plasta de una vaca infectada de Shalmonella?...sin faltar al respeto que pudiera llegar a sentir por su obra si algún día me dedicara a leerla,porque simplemente no me interesa...por dios o el Karma, prefiero volverme loco con Joyce, y eso que lo odio, es decir, que esos actos de intelectualidad profunda..., llegan a ser pajichuelas mentales efimeras o vomitos biliosos y suboclusivos(ninguna historia que contar). Dentro de diez o veinte años quien, tal vez antes con suerte, recuerde la nocilla será porque era una crema de chocolate ochentera y actual y ningún proyecto literario, las modas es lo que tienen, (dentro de un tiempo nadie sabrá de la trilogía Millenium ni de la nocilla ni de las cuantas sombras tenga Grey y menos aún si Da Vinci tenía un código pero yo seguiré recordando quien era , D'Artagnan, Sandokan, Raffles, Rouletaville, La máquina pensante, Holmes, Poirot, Ahab, mi gran amigo Guillermo Brown, el viaje de Nils Holgersson,Tintín, Corazón ,El Coyote o Dos hombres buenos,Silver Kane, j. León y el corsario azul; sin hablar de Duke ,por supuesto, Zarko, El señor Luna o una detective que va entre Caín y los Herejes)... y que un día sale en todos los medios y el fin de semana siguiente ...nadie se acuerda, como todo, en general. ¿Alguién se acuerda del teatro mal ensayado que se interpreta en Crimea dentro de seis meses?. ¿Que sería de estas cobayas si nadie las leyera, si nadie las publicara, si ninguno como ellos las criticara guay... a qué oficio se dedicarían para sobrevivir y no sacar el sueldo de las editoriales? Estarían locos por salir en los medios, de poner su relatito en una web y verían el cielo si alguna editorial incauta les publicara o algún certamen literario les diera el segundo premio, porque estarian muertos por dejar su trabajo de funcionarios con plaza en propiedad o a la chuminidad que les lleve a fin de mes. Creo que " show must go on", vale troncos? je, je, todo vale, hasta cierto punto una vez que entras en el juego literario... y que estas cavareteras sin oficio, lectura y pasado literario tienen mucho futuro en las grandes superficies donde los lectores pican el anzuelo. Por lo demás no ocupan sitio en mis desdichadas neuronas ni un minuto más, no merecen la pena. Y otra cosa más: dejen a Borges tranquilo por favor, si tiene inseguridad, cree su propio estilo no se dedique a resscribir lo que hacen los demás...Ahora estoy en OFF, la neurona que me quedaba tiene que rearmar sus conexiones sinápticas...perdón a todos los ofendidos no ha sido mi intención, o si? Estoy confuso, la verdad...Todo es pasajero hasta sus obras y nuestras(sus) vidas, nada es lo que parece y lo más importante se puede volver lo más nimio si nuesta cabeza le da la orden adecuada. No más juegos, no mas efectos mariposa, no hagamos de una pulga un dinosaurio...vaya rollo que he soltao...¿Sueñan los andorides con oevejas electricas?

Juan H. dijo...

perdón por las faltas de ortografía, soy un burro,"resscribir" es reescribir y "andorides" son androides,es que es sabado por la oche...es decir, noche. Seguro que hay más faltas, perdón otra vez...

Javier dijo...

Aprovechando el título de la entrada "Lectores", quería preguntarte, César, si estás en proceso de escritura de algún libro y si ya sabes cuándo podría publicarse. Gracias por escribir para ti porque muchos de nosotros seguimos disfrutando de lo que cuentas en tus libros.

César dijo...

Da5id: Me parece tan evidente la falta de calidad de Mallo, que también a mí me asombra que no haya nadie que lo diga públicamente. Supongo que es por miedo a parecer anticuado ante esa "modernez".

Jarl-9000: Si eres un buen procrastinador, postergarás hasta lo que te apetece hacer :)

Byron & Mazarbul: Por supuesto que cada cual puede escribir como le venga en gana, pensando en el lector, en sí mismo o en su tía, eso no lo discute nadie. Ahora bien, también es totalmente lícito juzgar lo que se ha escrito. Unas aclaraciones:

1. Estoy hablando única y exclusivamente de narrativa, porque eso es lo que se supone que escribe Mallo.

2. Yo no digo que haya que escribir para todo el mundo, ni mucho menos. Se puede escribir para grupos muy minoritarios de lectores, pero eso no da carta blanca para narrar mal.

3. No hay una única forma buena de narrar; hay muchas. Pondré el ejemplo de dos magníficos narradores que no es que sean diferentes, sino casi antitéticos: García Márquez y Cormac McCarthy. La exuberancia de uno y el minimalismo del otro, pero ambas técnicas funcionan. Pondré otro ejemplo: Faulkner. A mí no me gusta su forma laberíntica de narrar, pero reconozco su mérito, y también reconozco que, una vez que entras en su juego, funciona. ¿Y qué decir de Joyce? Es complejo y difícil de leer; pero su "Ulises" es un catálogo de técnicas narrativas. Que funcionan.

4. El experimentalismo está muy bien, pero al final la cuestión es: esa forma diferente y rompedora de narrar que has empleado, ¿funciona? ¿Cuenta la historia tan bien o mejor que otras formas narrativas ya probadas? Porque si no es así, será un experimento, pero fallido.

5. Por mi experiencia, aquellos que buscan artificialmente la complejidad y la oscuridad lo hacen porque quieres ocultar algo. Por lo general, el vacío.

6. ¿Qué significa escribir teniendo en cuanta al lector? Pues algo tan sencillo como ser consciente de que eso que estás escribiendo lo va a leer alguien.

Juan H: Vaya, menuda parrafada... Sólo quiero decirte algo: No metas "Milenium" en el mismo saco que "El código DaVinci". La trilogía de Largson es de la mejor literatura popular que se ha publicado en los últimos años.

Javier: Gracias por tus amables palabras. Hacia finales de año publicaré una antología de relatos fantásticos y de CF llamada "Trece monos". Y estoy escribiendo una novela juvenil posapocalíptica. Pero al ganar el Nacional me han surgido tantos compromisos que apenas puedo escribir... :(

Juan H. dijo...

Lo siento César, seré más breve la próxima vez,gracias por tu comentario.

César dijo...

Juan H: No, no te disculpes; lo decía en tono admirativo. En Babel puedes escribir cuanto te venga en gana.

Javier dijo...

César, estoy deseando que se publiquen. Ya que comentas la antología, ahora mismo estoy leyendo "El Círculo de Jericó". Y felicidades por ganar el Premio Nacional de Literatura ("La Isla de Bowen" será mi próxima lectura), es cierto que debes tener poco tiempo; en el programa Página 2, Rafael Chirbes dijo lo mismo, que con su novela "En la orilla" al resultar elegida como el mejor libro del 2013 ahora tenía que hacer muchas entrevistas y lo peor de ello era que no podía escribir. Un saludo.

César dijo...

Javier: Espero que te guste "El círculo de Jericó".

Begoña Argallo dijo...

Creo que quien paga un libro se merece que alguien haya pensado en esa persona que lo iba a leer. Hay libros que son laberintos majaderos que no podría desentrañar ni quien los escribió. Ese tipo de libros me parecen una tomadura de pelo. Cierto que cada libro encuentra su lector, a mí me encantó La mecánica del corazón, de Mathías Malzieu, por ejemplo y cuando se lo di a leer a mi hija de trece años me espetó que dónde se vio que los gatos lleven lentejuelas, y se negó a aceptar la poética genial que yo encontré en ese libro. Creo que un escritor que se respete a sí mismo debe respetar al lector, al menos cuando quiere cobrarle el trabajo.
Saludos

Anónimo dijo...

Otro 'bluff' que no tiene ni idea de escribir, y al que se le da mucho bombo por motivos ajenos a su actividad literaria, es Miguel Noguera: el perfecto ejemplo de todo lo negativo que conlleva la etiqueta 'hipster' y al que la editorial Blackie Books está tratando por todos los medios de convertir en el próximo Nocilla-man, (otro día hablaremos de cómo Jan Martí, fundador de la historia y hasta hace poco un Ni-Ni sin oficio ni beneficio, logró montar su editorial con el apoyo de su papi, antiguo mandamás de RBA)...

Mazcota dijo...

César, ¿sabes que puedes ser el gran culpable de que me interese, aunque sólo sea por curiosidad, de la obra de Agustín Fernández Mallo? Porque, sí, criticas su forma de narrar, pero tanta publicidad (aún siendo mala publicidad) puede calar en nuestro subconsciente y lograr que nos animemos a saber más de su chorrada de la Nocilla.
Si eso pasa, y esperemos por el bien de todos que nunca llegue a suceder, no dudes de que volveré por aquí para ser compensado.

César dijo...

Begoña Argallo: Pues sí, supongo que incluso Mallo tiene sus lectores. Pero, sinceramente, no logro imaginarme quiénes ni por qué. Quizá sea algo parecido a lo del traje del emperador...

Anónimo de las 12:06: No había oído hablar del tal Noguera. Gracias por el aviso; estaré prevenido.

Mazcota: ¡Diantres, tienes toda la razón! Juro por los dioses de oriente y de occidente, del norte y del sur, que jamás volveré a pasar ham... No, que jamás volveré a mencionar en este blog el nombre de ese ¿escritor?

Pero tú no desfallezcas, amigo mío, sé fuerte. Si sientes curiosidad, haz como yo: hojea el libro en una librería y luego mantente lo más alejado posible.

Juan Constantin dijo...

Saludos:

¡Por Tutatis! Sigo sin haber leído ninguna obra de Fernández Mallo, ni creo que lo haga en un futuro más o menos cercano, la verdad...
Pero, creo que Mazcota lleva razón: de tanto repetir su nombre, creo que me está condicionando de manera subliminal.
Cuando lo leo me entran una ganas enormes de ir a la despensa, agarrar una hogaza de pan de pueblo y el tarro de la Nocilla y ponerme como el Quico, recordando tiempo lejanos en los que, como tierno infante, merendaba este manjar de dioses mientras me leía algún tebeo del Hombre Enmascarado...

En fin, podría ser mucho peor...

Juan Constantin

Byron dijo...

Hola, César.
Me paso por aquí de nuevo.
Resulta que acabo de leer por la red una gilipollez enorme. Yo sí he leído la saga de Harry Potter (el autor del texto no, cita un estudio ajeno), y te aseguro que sus interpretaciones de la obra no se corresponden con la realidad, y no reflejan lo que hay en la obra sino lo que este señor quiere ver e interpretaciones. Y matizo, yo soy el primero en buscar metáforas y alegorías en las lecturas, aunque ni el propio escritor haya pensado en ellas. Pero de ahí a 1)creer que mi lectura sea la única interpretación verdadera y 2) tener una interpretación tan prejuiciosa y tan mal intencionada hay un trecho. Pero sobre todo, 3) mis interpretaciones no pueden separarse tanto del texto en el que se basan, y sobre todo, mis interpretaciones no pueden inventarse cosas que no existen en la obra.
Porque este texto es un despropósito desde la primera línea hasta la última.
https://www.blogger.com/comment.g?blogID=19717371&postID=217144484863292243

Byron dijo...

Por cierto, perdona la mala redacción del mensaje. Es lo que tiene escribir rápido y publicar apresudaramente. Pero creo que se me entiende (espero).

Byron dijo...

Hasta me equivoqué de link, aquí está el auténtico:
http://www.elmundo.es/opinion/2014/03/27/5334854722601d3b208b4589.html

César dijo...

Juan Constantin: Ya he jurado no volver a mencionar ese nombre. En cuanto a Nocilla + El Fantasma que Camina... Mmmm, qué mezcla más maravillosa.

Byron: He leído el artículo y, en efecto, es irritante.