jueves, octubre 16

Sobreviviendo



            Estoy escribiendo una novela juvenil postapocalíptica. Vaya, ¿otra más? Pues sí; yo, que siempre he estado muy pendiente de las modas literarias para no seguirlas, por una vez escribo à la page. Pero creo que tengo derecho, porque quizá sea el autor de ciencia ficción que más veces ha destruido en sus  relatos la humanidad, la Tierra o el universo (por ejemplo en La vara de hierro, El rebaño, El hombre dormido o La pared de hielo. O en el último cuento navideño de Babel, si vamos a eso). Así que permitidme que haga lo que más me gusta hacer: destruir, aniquilar, devastar.

            En mi novela, el apocalipsis no llega con un súbito boom nuclear, ni con una plaga (aunque hay un poco de ambas cosas), sino poco a poco, mediante el progresivo desmantelamiento de una civilización fracturada que no puede cubrir las necesidades básicas de la población. Mi tesis es: crisis económica + crisis energética = desastre.

            Como decía, tengo poderosas credenciales como destructor del mundo; pero algo que no había hecho nunca es centrarme en la supervivencia. Es decir, humanos que luchan (contra el entorno y otros humanos) por mantenerse con vida en un mundo salvaje y hostil. La novela cuenta la historia de una familia (padre, madre, dos adolescentes y una niña) que se ve obligada a huir de una ciudad caída en la barbarie y buscar refugio en un pueblo del interior. La primera parte se centra en los tres hermanos y el periplo que deben recorrer para llegar a su destino (donde no encuentran lo que esperaban encontrar). La segunda parte transcurre diez años después y describe el nuevo mundo que ha surgido de las cenizas.

            Ese asunto me interesa por varios motivos. ¿Cómo cambian esos jóvenes al cabo de una década, en qué se han transformado a causa de la barbarie que les rodea? Pero sobre todo la pregunta más importante de todas: en esas circunstancias, ¿qué haríamos; intentar conservar un mínimo de civilización o volvernos tan salvajes, o más, como los bárbaros que nos rodean? ¿Seguir siendo seres humanos o convertirnos en monstruos? ¿O es que siempre hemos sido monstruos? El escenario postapocalíptico es muy útil para explorar la naturaleza humana, pues la despoja de todo lo accesorio, de todo lo adquirido, y deja lo esencial. En el fondo es un intento de respuesta a la pregunta ¿qué somos?

            El otro día estaba dándole vueltas a este asunto cuando de pronto me di cuenta de las muchas historias “de supervivencia” que figuran entre mis novelas favoritas.

            Una de las primeras que leí es El día de los trífidos, de John Windham, todo un clásico. En ella, la mayor parte de la humanidad se queda ciega a causa de un fenómeno celeste, no se sabe si natural o provocado. Al mismo tiempo, unas extrañas plantas –los trífidos del título-, que hasta entonces se habían cultivado por el aceite que se extraía de ellas, quedan libres. Libres, sí, porque llegado un momento los trífidos arrancan sus raíces del suelo y caminan. Lo malo es que tiene un flagelo venenoso, lo que las convierte en un peligro letal.

            Otra apasionante novela de supervivencia es Soy leyenda, de Richard Matheson. Todos los humanos se convierten en vampiros, menos un hombre. El final, que le da la vuelta a lo que creías, te deja con la boca abierta. Sin embargo, todas las películas basadas en ella traicionan ese final. Un libro adictivo y perturbador.

            Y también La Tierra permanece, de George W. Stewart. Una visión lírica y poética del fin del mundo. Una novela deliciosa.

            En cuanto a Apocalipsis (que en su primera edición se llamó La danza de la muerte), la considero una de las mejores novelas de Stephen King, pese a su un tanto decepcionante final. Fin del mundo, supervivencia y terror.

            Luego tenemos la tetralogía de las catástrofes, de J. G. Ballard, compuesta por El mundo sumergido, El huracán cósmico, La sequía y El mundo de cristal. El apocalipsis según el agua, el aire, el fuego y la tierra. Y, en realidad, un perturbador viaje al inconsciente.

            Cántico a San Leibowitz, de Walter M. Miller, no es exactamente una historia de supervivencia, aunque sí de tema postapocalíptico. No obstante, su capítulo inicial –que en realidad es el relato corto que dio origen a la novela-, sí que contiene elementos de lucha en un entorno hostil. Una obra maestra.

            Igual que lo es El señor de las moscas, de William Golding. Aquí no está claro que haya un apocalipsis global, pero desde luego sí local. Un avión, cuyo pasaje son todo niños, se estrella en un isla desierta. Solo se salvan los niños, que deberán sobrevivir sin la ayuda de ningún adulto. Una visión profundamente pesimista de la naturaleza humana.

            Y puestos a ser pesimistas, nada mejor que Los genocidas, de Thomas M. Disch. Tras una invasión alienígena, que literalmente ha fumigado a la mayor parte de la humanidad, los extraterrestres usan la Tierra como terreno de siembra para sus plantas alienígenas. Entre tanto, los últimos humanos sobreviven miserablemente.

            Y La carretera, de Cormac McCarthy. Tras un apocalipsis, que no se especifica, pero que se intuye nuclear, un padre y su hijo recorren una carretera en busca de una hipotética salvación. La naturaleza ha muerto, todo es gris, y monstruos humanos deambulan buscando presas humanas. Imprescindible.

            En fin, al pararme a pensarlo me ha sorprendido un poco la cantidad de novelas de apocalipsis y supervivencia que se me antojan textos notables. Pero es que eso de llevar las situaciones al extremo (algo muy propio de la ciencia ficción) es una herramienta cojonuda para reflexionar sobre la condición humana.

            Esto viene a cuento porque la semana pasada vi el primer capítulo de la quinta temporada de The Walking Dead, una de mis series favoritas. Ya sabéis de qué va, ¿no? Una plaga de zombis (aquí llamados “caminantes”) asola el planeta y los últimos humanos intentan sobrevivir en medio de una civilización destruida. Lo curioso es que a mí no me gustan las historias de zombis, por lo general me aburren, pero es que esta serie no va de zombis, sino de supervivencia, y lo hace de puta madre.

La verdad es que me recuerda un poco a El día de los trífidos. De hecho, ambas empiezan igual (y no creo que por casualidad): un hombre, un paciente, despierta en un hospital desierto y, al poco, descubre que ha llegado el apocalipsis; en un caso por la ceguera y en otro por los zombis. Pero es que, además, zombis y trífidos cumplen la misma función narrativa: no son protagonistas, sino el telón de fondo, un símbolo del brutal salvajismo del entorno.

            El caso es que The Walking Dead trata sobre la supervivencia en situaciones límite y, a través de una magnífica galería de personajes, especula sobre la respuesta humana ante la constante presencia de la muerte. Uno no tarda en darse cuenta de que los monstruos de la serie no son los zombis, sino los seres humanos.

            The Walking Dead tiene la sorprendente virtud de mejorar a cada temporada. En ella se ven cosas jamás vistas en televisión, y rara vez en el cine. El primer capítulo de la quinta temporada –llamado No hay santuario- me dejó con los ojos haciendo chiribitas; es toda una lección de narrativa cinematográfica, de suspense, de ritmo y de acción.

            ¿No seguís The Walking Dead porque sólo es una chorrada de zombis? Pues os equivocáis, es una serie estupenda. Venga, no seáis zoquetes y dadle una oportunidad. Creedme, vale la pena.

23 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupenda noticia y ¿para cuando podremos disfrutar esta nueva novela?
Por otro lado, en cuanto a los libros de los que hablas me parecen muy buenas recomendaciones. Si puedes apuntate "El Yermo" de Sergi Llauger, no te arrepentirás.
Bibliotecario

Elena Rius dijo...

Enganchadísima a "The Walking Dead". Empecé a verla con gran escepticismo (yo tampoco soy dada a los zombies), pero ha ido mejorando capítulo a capítulo, los personajes han ido creciendo y el primer capítulo de la nueva temporada me dejó a mí también clavada al sillón. Espero con ansiedad el próximo.
"El día de los trífidos" es buenísima, una de las primeras novelas posapocalípticas que leí y una de las que más me ha impresionado.

Raúl dijo...

¡Qué grandísima sigue siendo 'El día de los Trífidos"! Copiada montones de veces desde su publicación en libros, cine y televisión.
Hasta un premio Nobel se sacó de la manga una novela fusilándola sin piedad. Pero claro, era un tipo serio, de esos que no leen "ciencia-ficción", nadie se lo afeó demasiado...

Raúl dijo...

Una más para la -imprescindible- selección que has propuesto: "La nube púrpura" de M.P. Shield, que además debe ser una de las pioneras del género. Creo recordar que es de principios del s.XX

Anónimo dijo...

Muy interesante tu entrada, César. A mí me encanta el género de la literatura postapocalíptica así que seguro que corro a comprar tu novela en cuanto la publiques.

A medida que iba leyendo tu entrada yo también iba pensando en "The walking dead" (pues yo también soy fiel seguidor de la serie) pues me parecía un perfecto reflejo de lo que estabas contando: ¿se puede seguir siendo civilizado cuando todo lo de tu alrededor se ha sumido en la barbarie? ¿es necesario establecer una nueva moralidad en aras de garantizar la supervivencia? etc. Cuestiones todas éstas que están muy bien reflejadas en la serie, entre otras muchas.

Me uno a todas las recomendaciones literarias que que has hecho (las he leído todas y son excelentes) y me atrevo a añadir una más, que trata del apocalipsis en la línea de lo que has comentado de tu novela: no por una plaga o guerra sino por la lenta degradación de la sociedad que nos rodea (paro, crisis económica, etc. y del entorno (crisis medioambiental, calentamiento global, cambio climático...). Se trata de la excelente "Las torres del olvido", escrita por el australiano George Turner, una novela escrita en 1987 pero de plena actualidad y que, leída hoy, parece profética y hasta asusta un poco.

No hace mucho leí otra novela juvenil de tipo postapocalítico pero en este caso de un autor español, que me gustó mucho y con una ambientación a lo Mad Max. Se trata de "El yermo" de Sergi Llauger.

También participo asiduamente, con este mismo Nick, en un foro de ciencia ficción, fantasía y terror llamado Sedice (www.sedice.com) y no hace mucho abrimos un hilo hablando sobre literatura postapocalíptica y recomendando algunas novelas fundamentales sobre el género. Por si a alguien le interesa, la dirección del citado hilo, es ésta:

http://www.sedice.com/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&t=46432

Espero que os sea interesante.

Rickard

Anónimo dijo...

Una película que copia descaradamente (aparte de la mencionada "The walking dead") el inicio de "El día de los trífidos" es "28 días después" y es que ese inicio es uno de los mejores arranques de una novela que he leído, no sólo hablando de ciencia ficción sino de cualquier género.

Rickard

Anónimo dijo...

Y otro autor que copió ese principio de "El día de los trífidos" y lo llevo a eso que llaman "alta literatura" fue Saramago en su novela "Ensayo sobre la ceguera".

Juanma dijo...

Léete "Cenital", de Emilio Bueso, que es de lo mejorcito que se ha hecho últimamente por aquí.

No sabría decidirme entre "La tierra permanece", "La carretera" y "El día de los trífidos", grandísimas las tres. Como la de Stewart fue la primera que me leí, fue la que más me marcó. Me quedé con ese final en que Ish acepta la barbarie y se deja llevar, después de haber luchado muchos años por conservar algo de civilización. Un duelo por la civilización perdida estaría incompleto si no se aceptara la barbarie, y Stewart lo hacía con tal grado de naturalidad que no tenías más remedio que maravillarte. Luego llegó Disch con "Los genocidas" e hizo lo mismo, pero en borde, y sin poesía ni hostias. Otro buen referente.

Anónimo dijo...

Bueno, Saramago, como ya ha dicho alguno por ahí, hizo bastante más que copiar el inicio de "El día de los trífidos", lo cual, en principio, no me molesta (siempre me gustan o interesan las variantes sobre un mismo tema).

Lo que me molesta es que no se reconozcan esas influencias por parte de quien las toma prestadas.

Rickard

Anónimo dijo...

Y dentro de las novelas catastrofistas de J. G. Ballard, un autor que también me gusta mucho, merecería mucho la pena incluir "Rascacielos". Impresionante.

Rickard

César dijo...

Bibliotecario: Pues no tengo ni idea de cuándo aparecerá la novela, porque voy por la mitad y aún no he negociado con ninguna editorial. Avisaré cuando lo sepa.

Elena Rius: Yo también estoy deseando ver el segundo capítulo, porque si la temporada empieza tan en alto, ¿cómo seguirá?

Raúl: Es cierto, "La nube púrpura", todo un clásico... Me había olvidado de ella.

En cuanto a "Ensayo sobre la ceguera", parece claro que Saramago ´"se inspiró" en "El día de los trífidos". Pero eso no es lo malo. Lo verdaderamente chungo es que la novela del portugués es mucho peor que la de Windham.

Rickard: Iba a decirte que "Las torres del olvido" no es exactamente una novela postapocalíptica, sino más bien una distopía... pero, pensándolo bien, puede que tengas razón. No es "post", es apocalíptica a secas. Digamos que narra el comienzo del apocalipsis. En cualquier caso, es una novela extraordinaria que hoy, en efecto, resulta de plena actualidad. Si cuando se editó impresionaba, hoy acojona.

Buscaré "El yermo". No la conocía. Y sí, no lo había pensado, pero "Rascacielos" es un claro relato de supervivencia.

Yo creo que tanto los comienzos de "28 días después" como de "The walking dead" no son copias, sino homenajes.

Muy interesante el debate del foro.

En cuanto al comienzo de "El día de los trífidos", en efecto, es un arranque de novela inolvidable, uno de los más potentes de la historia de la literatura. De hecho, hay muchas cosas que he olvidado de esa historia (la leí siendo muy joven), pero el comienzo lo tengo grabado a fuego en la memoria.

Y, dándole vueltas, no estoy seguro de saber por qué. Creo que esa imagen de un paciente despertando en un hospital totalmente desierto tiene algo muy inquietante de por sí. Porque un hospital no puede estar vacío, siempre hay médicos, enfermeras y, por supuesto, enfermos. Es una soledad que va contra la lógica y, por tanto, resulta ominosa.

Juanma: Hasta que termine mi novela no voy a leer ni "Cenital" ni "Un minuto antes de la oscuridad", de Martínez Biurrun, porque se trata de temas muy similares al mío y no quiero que se creen interferencias en mi mente.

Yo leí antes "El día de los trífidos", y por eso me marcó más. De todas formas, esas tres novelas que mencionas, aun tratando el mismo tema, lo hacen de formas radicalmente distintas. "La tierra permanece" es un fin del mundo lírico. "La carretera"... coño, casi es terror. "El día de los trífidos", sin embargo, tiene un punto, no sé si decir optimista o alegre. Algo así como que el fin del mundo puede ser divertido. "Los genocidas" es mal rollo en estado puro.

César dijo...

PARA TODOS: La próxima semana estaré fuera de órbita, totally lost, por ahí como una cabra loca. Si puedo, contestaré a los comentarios desde mi distante destino; y si no, a mi vuelta. Besos y abrazos :)

Jarl-9000 dijo...

Si he de ser sincero, el tema postapocalíptico no es de mis preferidos. Creo que me interesan más las especulaciones preapocalípticas (¿se llamarían así?): mundos que lentamente se acercan a una debacle de la más variopinta naturaleza, a veces con la incertidumbre de no saber si serán capaces de evitarla, otras veces con la certeza de que tal empresa es imposible.

Con respecto a "The Walking Dead", no sé si llegué a acabar la cuarta temporada, puede que sí, pero la verdad es que no me quedaron muchas ganas de continuarla. Comparándola con el tebeo, tanto los personajes como las situaciones pierden bastante. Precisamente, son los personajes que no aparecen en éste los que me parecen más logrados y que dan más juego: Darryl y su hermano. Del resto, a muchos se los han cargado. No digo que los hayan matado, que también, sino que los han echado a perder: véase por ejemplo Andrea.

Mi recomendación de serie actual ahora mismo sería "Person of Interest". Esta serie, que al principio parecía de lo más normalita, va mejorando mucho muchísimo con cada temporada (ahora ha empezado la cuarta), gracias sobre todo al desarrollo de la premisa inicial (la cual, por cierto, tiene algunos paralelismos con Miyazaki). Además presenta unos personajes muy ricos en matices y es un buen ejemplo de historia preapocalíptica. Otro buen ejemplo habría sido "Dollhouse", si no la hubieran cancelado.

Anónimo dijo...

¡Pásatelo bien!

Rickard

juan constantin dijo...

Saludos:

Buena selección de novelas de cf, César, de notable interés. Curioso como autores como Ballard y Wyndham eran especialistas en este tipo de novelas (Wyndham tiene otra buena novela llamada The Kraken Wakes de tema muy parecido a The War of the Worlds de H. G. Wells).
En cine recordar la saga Mad Max y cintas como On the Beach (La hora final en España) demoledora: narra los últimos días de vida en la Tierra tras una guerra nuclear, y los vanos intentos de encontrar supervivientes mientras las nubes radioactivas se acercan a la última tierra sin contaminar (Australia) y de qué manera aceptan el final una serie de personajes.
Para salir un poco del tema recomiendo unos cómics también de tema postapocalíptico como Y, the last man por Brian K. Vaughan y Pia Guerra, y la serie de Hombre por Segura y Ortíz (que me parece debe haber leído Robert Kirkman).
La serie The Walking Dead no va de zombis, aunque aparezcan. Creo que nos muestra cómo reaccionamos los seres humanos ante una total falta de ordenamiento social: somos unos niños indefensos, muy peligrosos, eso sí.
Creo que el acierto de la serie de TV ha sido no copiar literalmente al cómic, sino transcurrir de forma paralela.
El comenzar la historia con alguien que despierta es un buen recurso, pero después puede dar lugar a obras notables -además de las nombradas, el Sandman de Gaiman, p.e.- u otras que al final defraudan -Perdidos-; En el cómic de Kirkman en su nº 75, juega con que toda la historia es un sueño de Rick mientras está en coma y en realidad se enfrentan a una invasión extraterrestre.
Lo de Saramago, no tiene nombre... bueno, sí que lo tiene, pero no es muy bonito.

Juan Constantin

Anónimo dijo...

El día de los trífidos y Soy leyenda son unas magníficas novelas, sin duda. Estoy de acuerdo que tanto el final de la primera como el inicio de la segunda son de esos que se te quedan grabados así pasen los años. Pero para mí, la historia postapocalíptica definitiva (y ya hará como 70 u 80 años que se escribió) es La tierra permanece. Volví a releerla hace un año o dos, en un arranque que me dio de recuperación de algunas lecturas de la juventud, y me impresionó tanto o más que la primera vez (lo que no me sucedió con todas las que releí, la verdad), incluyendo más de un momento de nudo en la garganta y lagrimita a punto de caer.
Lo grande es que la novela, pese a la situación que describe, "apenas" necesita ser ciencia ficción.
La recomiendo vívamente.

Un saludo a todos y esperando la nueva novela de César.

Ramiro

Anónimo dijo...

...Bueno me refería en mi mensaje anterior, al INICIO del Día de los trífidos y al FINAL de Soy leyenda, claro...

Ramiro

Sebastián dijo...

"Estoy trabajando en una novela juvenil postapocalíptica"
*escupe el café*
Me has dejado con la boca hecha agua, César!

Javier Díaz dijo...

Hace un par de meses releí Inferno de Fred Hoyle. La primera vez tenía unos 17 o 18 años y me impresionó bastante (En esa época me marcaron bastantes lecturas de ciencia ficción. Era el momento adecuado supongo) La historia va de un astrofísico británico que estando de parranda por Australia se da cuenta de que el núcleo galáctico se ha tirado un cuesco cósmico que arrasará sin remedio la civilización y buena parte de la biosfera terrestre. Curiosamente uno de los lugares menos tocados por la catástrofe será la zona en la que está su casa. Como es lógico sale zingando para allá y trata de prepararse para lo que va a venir.
la novela que en sí es más que normalita, tiene la gracia en que el protagonista es un alter ego clarísimo de Hoyle que le dice al lector de manera meridiana que el mismo, un notable y civilizadísimo científico de la élite académica, tomaría una serie de decisiones de lo más dictatoriales imaginables, sin cortarse un pelo, porque eso sería lo necesario. Nada de un pastoral renacimiento bajo el ala protectora de un reputado sabio. No, la única manera de que funcionemos, según Hoyle es a base de leña.
Me Pareció muy franco la verdad, lo que en mi opinión le otorga un plus. Eso sí; el final de la novela en forma de epílogo es de lo más tonto.

Antonio Jarreta dijo...

Yo no sigo "The Walking Dead" porque vi el piloto y casi me duermo.

Por cierto, aprovecho para echar unas cuantas loas de mi parte a "Los Genocidas", a la que adoro impepinablemente (como todo lo que escribió Disch). Se nota un pelín que es su primera novela y que todavía no tiene el dominio que tendría en "334" o "En Alas de la Canción", pero como sátira del género es impagable: básicamente Disch diciendo "¿No queríais apocalipsis? Pues tomad dos tazas." Y el final es uno de las más devastadores y bellamente escritos que he leído jamás, e incluso mejora si se lee en el inglés original.

Arcadi dijo...

Ah , entonces , César , eso no es apocalipsis , es Catabólisis . Algo parecido al proceso que vivimos , una decadencia catabólica .
No recuerdo el nombre del libro , luego lo busco , pero leí hace años una historia apasionante y aleccionadora sobre un armador visionario de principios del S. XX.
Construía goletas portentosas y muy eficientes .. para transportar carbón .
Cuando el carbón era el combustible más común entre unas líneas marítimas en expansión mundial, se daba la paradoja de que las estaciones de avituallamiento de carbón más remotas tenían que ser abastecidas por los gigantes a vela de este adelantado de las " renovables ".
Se ve que el hombre escribió varios manuales sobre la construcción y reparación de naves y aparejos y de navegación a ojo , convencido como estaba, de que la humanidad habría de volver a recurrir a los alisios una vez se acabaran los bosques y dinosaurios fosilizados que quemar.

Creo que a mi y a toda mi generación de por aquí , en Cataluña , nos marcó Mecanoscrit de segón orígen , y todas las de Manuel de Pedrolo . Un gran escritor al que está de moda a hora menospreciar , o al menos eso me pareció , la última vez que metí oreja.

ZERO GRADOS dijo...

Tienes toda la razón en lo que dices de las situaciones extremas: no hay mejor situación para observar el comportamiento humano.

Si te gustan este tipo de libros te recomiendo uno que me sorprendió para muy bien. Me lo recomendó una amiga enamorada de los libros de zombis. Me insistió tanto en que lo leyera que al final caí.

El libro es el de "Guerra Mundial Z". La película de Brad Pitt no tiene nada que ver, no lo relaciones con el libro porque son dos polos opuestos.

Se trata de un libro que se crea a posteriori de la catástrofe. Un libro que escriben los supervivientes de todo el mundo. Son como minicapítulos en formato de entrevista y cuenta cómo cada uno de los supervivientes aprende a sobrevivir y de qué manera. Es impresionante ver la actitud que toma cada uno de los protagonistas de la historia. Y, después de leerlo, realmente creo que si hubiera una catástrofe de situación límite, actuaríamos muy parecido a lo que nos encontramos en el libro,

Kaplan dijo...

Aquí otro devoto de The Walking Dead, tanto del cómic, que llevo al día, como de la serie televisiva. Con esta última espero siempre a que finalice la temporada. Me ocurre con las series lo que con las pipas, que vas pelando sin comértelas para disfrutar de ellas multiplicadas en un solo puñado.
Con todo, la mejor noticia es la de tu nueva novela. Soy un fanático del postapocalíptico, así que para mí es, sin duda, la noticia del día. Que se publique pronto.