jueves, marzo 26

El Ministerio del Tiempo



            Voy a hacer algo que jamás creí posible: recomendar una serie española de TV. Me refiero a El ministerio del tiempo (EMDT en lo sucesivo), que se emite todos los lunes en TVE. La rara avis más rara avis que se ha visto en nuestra pequeña pantalla desde los tiempos en que Chicho Ibáñez Serrador iluminaba un poco la mediocre oscuridad de la dictadura con programas tan inusuales (en nuestro país) como Historias para no dormir o Mañana puede ser verdad.

            ¿Qué tiene de raro EMDT? Pues, en primer lugar, que es una serie de ciencia ficción, algo muy exótico en esta España nuestra tan aferrada al realismo patatero. Y en segundo lugar, que está bien pensada, bien escrita y bien ejecutada. Vamos, que es una buena serie de ciencia ficción cien por cien española. Pocas cosas pueden ser más raras.

            ¿De qué va? Como reza el título, en España existe un ministerio secreto que posee un sistema para viajar en el tiempo. No lo hace con ninguna máquina tipo Wells, sino a través de un entramado de puertas -descubierto por un judío español del siglo XV- que conducen a diferentes momentos del pasado de España. El objetivo del Ministerio es corregir los cambios en la historia provocados por viajeros temporales furtivos.

            Vale, no es una idea original; en la literatura de ciencia ficción tenemos antecedentes tan notorios como El fin de la Eternidad, de Asimov, La patrulla del tiempo, de Paul Anderson, o las Crónicas del Gran Tiempo, de Fritz Leiber. Pero esas novelas son norteamericanas, y EMDT trata el tema desde una perspectiva absolutamente española. Y eso lo cambia todo.

            Los viajes temporales que describe la serie no poseen el tono ultratecnificado y grandioso de la tradición anglosajona; son más de andar por casa, más como serian si en nuestro país hubiera realmente viajes en el tiempo. De entrada, el ministerio en cuestión es eso, un ministerio español, con su burocracia, sus escasos medios y sus aburridos funcionarios. Además, las puertas sólo conducen al pasado español, y en ningún caso al futuro.

            La serie se centra en las aventuras de una de las “patrullas” del ministerio, formada por Julián, un enfermero del SAMUR de nuestra época (Rodolfo Sancho), Amelia Folch, una estudiante ilustrada de finales del siglo XIX (Aura Garrido) y Alfonso de Entrerríos, un mercenario de los Tercios de Flandes (Nacho Fresneda). Otros personajes fijos son Salvador Martí, subsecretario del Ministerio (Jaime Blanch), Irene Larra, responsable de Recursos Humanos nacida en los años 30 (Cayetana Guillén Cuervo), Ernesto Jiménez, un funcionario -en realidad, el padre de Torquemada- (Juan Gea), o Angustias, secretaria de Salvador nacida en el XIX (Francesca Piñón).

            ¿Por qué es buena la serie? Excelente pregunta; pero antes vamos a formular otra: ¿Tiene lógica? Pues, si te paras a pensarlo, no mucha. De entrada, la idea de partida es absurda, y el desarrollo de los argumentos tiene algunos baches de coherencia. Pero de eso sólo te percatas si te paras a pensarlo, y mientras ves la serie, sencillamente, no te paras a pensarlo. Porque los guiones tienen buen ritmo y son muy divertidos, así que te dejas arrastrar por ellos sin cuestionarte nada. Es decir, no existe una sólida lógica objetiva, pero sí hay una lógica interna. Sus creadores, los hermanos Olivares, nos dicen: “Ya sabemos que esto es absurdo, pero juega a creértelo y pásatelo bien”. Y tú suspendes la incredulidad y te lo pasas bien. En realidad, ésa es la esencia de la ficción.

            Para conseguir que te tragues lo intragable, los Olivares usan el mejor disolvente de la incredulidad que existe: el sentido del humor y la ironía. EMDT no es una comedia, pero de principio a fin tiene un barniz de comedia.

            La serie se basa mucho en la aparición de personajes históricos famosos, pero lo hace con un sano y divertido criterio desmitificador. Por ejemplo, la persona que en el ministerio se ocupa de hacer retratos robot es... Velázquez. ¿Y cómo es? Pues, tras enterarse de que acabará siendo considerado uno de los mayores pintores de todos los tiempos, Velázquez se ha convertido en un tipo vanidoso y bastante quejica. En el segundo episodio aparece Lope de Vega (excelentemente interpretado por Víctor Clavijo), y se le presenta como un picha brava obsesionado con las tías (que, por cierto, es lo que Lope era de joven). Y cuando Franco entra en escena (episodio 3), lo hace como un insulso mediocre. Otro aspecto simpático de la serie son sus constantes referencias a la cultura popular española, desde el Capitán Alatriste hasta Torrebruno, pasando por Jiménez del Oso, Curro Jiménez o el grupo Leño.

            Pero bueno, a lo que vamos, ¿por qué considero que EMDT es una buena serie?

            1. Por la calidad de sus guiones. Buenas historias, buenos personajes, buen ritmo y buenos diálogos. Los guionistas consiguen, incluso, superar el lastre de los 70 inevitables minutos de duración de las series hispanas.
            2. Por su refrescante sentido del humor.
            3. Por el buen trabajo de los actores. ¡Una serie española bien interpretada! Parece increíble, ¿verdad?
            4. Por la más que correcta realización, que consigue soslayar la escasez de medios y darle a la serie un buen empaque visual. En fin, a veces las pocas pelas se notan (como en el tercer episodio, quizá el más flojo de los cinco que he visto hasta ahora), pero por lo general el equipo técnico logra sacar agua de las piedras.
            5. Por su carácter absolutamente inusual. Estamos hablando de una serie de TV española en la que no hay niños repelentes, ni ancianos entrañables, ni familias encantadoras, ni folletinismo (me temo que esa palabra no existe) de tercera, ni costumbrismo barato. Estamos hablando, amigos míos, de una serie española ¡de ciencia ficción!

Pero, quieto ahí; ¿es realmente ciencia ficción? Porque, a fin de cuentas, el método que se usa para viajar en el tiempo, las puertas, tiene más de magia que de ciencia. Cierto, pero da igual. Si algo ha demostrado la ciencia ficción, es que no es posible viajar al pasado, porque en cuanto eso sucediera comenzarían a aparecer paradojas hasta debajo de las piedras. Entonces, si es imposible, ¿qué importa el método que se emplee? Sea lo que sea que digas al respecto, será mera palabrería.

            Eso me pasó a mí en mi novela El coleccionista de sellos. Ese texto no trata de viajes físicos en el tiempo, sino de mandar mensajes en el tiempo. Esos mensajes se mandan gracias a tres sellos especiales (creados por una civilización del futuro lejano). Los pegas en un sobre, escribes el nombre del destinatario y la fecha de recepción, lo echas a un buzón, y ya está: has mandado una carta al pasado. En su momento, algunos dijeron que eso era más fantasía que ciencia ficción, porque lo de los sellos sonaba a magia.

            Yo alegué dos cosas: En primer lugar, la famosa frase de Clarke donde dice que toda tecnología lo suficientemente avanzada resulta indistinguible de la magia. En segundo lugar, dado que viajar al pasado es imposible, ¿qué más dará el sistema que uses para viajar? Lo importante es que el desarrollo del argumento sigue las pautas especulativas de la ciencia ficción. Por eso pertenece a ese género. Pues lo mismo sucede con EMDT: su desarrollo es enteramente ciencia ficción.

            Aclararé algo antes de concluir: EMDT no es una obra maestra (como Breaking Bad o Los Soprano). Ni siquiera es una buenísima serie (como Medium o Roma). EMDT es, sencillamente, una divertida serie de ciencia ficción que respeta la inteligencia del espectador. Y eso ya es muchísimo.

            Además, voy a hacer dos predicciones: 1. EMDT se convertirá en una serie de culto. De hecho, ya está sucediendo, porque hay en Internet un nutrido grupo de fans que se hacen llamar “ministéricos”. 2. El concepto de la serie se venderá al extranjero; en concreto a Estados Unidos. En un futuro no muy lejano, veremos un EMDT yanqui.

            Por último, todos deberíamos apoyar a esta serie, porque es un rayo de esperanza. Abre un camino que ojalá sea fructífero. En una próxima entrada intentaré explicar por qué.

            En cualquier caso, TVE ya ha firmado una segunda temporada de EMDT. Por una vez, las cosas se hacen bien.

25 comentarios:

Jarl-9000 dijo...

Me alegro de la renovación. A ver si así se sigue apostando en el futuro por series de otro calibre al que nos tienen acostumbrados.

La verdad es que aún no he llegado a ver ningún capítulo de esta serie, aunque ya me habían hablado bien de ella. Desconfiaba bastante, y como en mi situación actual no puedo apenas ver la tele si no es a la carta (ejem... de emule, ejem) y con dificultad (es lo que tiene tener dos niños pequeños que no te dan ni un respiro), consideraba darle una oportunidad si acaso más adelante. Pero que la recomiendes tú ya tiene otro cariz. Voy a tener que darle prioridad.

Luis Manuel Ruiz dijo...

Absolutamente de acuerdo en todo. Y me alegra cantidad que alguien como tú piense y hable bien de lo mejorcito que ha parido la ficción televisiva española en veinte años (o más). Espero con ansiedad el post en que aclaras tu alusión del último párrafo. Abrazos.

Bettie Jander dijo...

Yo tengo miedo. Leí que alguien de RTVE (no recuerdo quién) había dicho que propondría a los hermanos Olivares hacer la serie más accesible al gran público. Miedito. Mucho.

No sé, yo me lo paso teta. Es una serie española que no da arcadas, y bastante por encima de la media de lo que se suele hacer por aquí. Así que yo me declaro ministérica. Y olé.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo. Muy divertida. de hecho me sorprendí tras ver el primer capítulo enviando un wasap a un amigo para que la viera. Y referente a las predicciones, seguro que acaba en eeuu. La serie Los misterios de Laura ha sido "remaqueada" en versión yanqui (y la verdad, la española tiene más gracia, en la americana todos son superhéroes, en la nuestra españolitos de a pié).
Pero ese toque de los ministerios en plan guasa y la introducción de personajes históricos me parece muy acertada.
El caso es que para que acabe creciendo y no se quede solo en lo que ahora es (que no es poco como bien dices), ¿los guiones deberían crecer en complejidad, paradojas, etc....?. Ummm, yo veo que si, pero es un reto mantener un equilibrio entre lo divertido y lo inteligente.
Enhorabuena la verdad.

Anónimo dijo...

el anónimo era yo.
Mazarbul
Y por cierto, la vocecita de paquito pa descojonarse.

Juan Constantin dijo...

Saludos:

¡Menos mal! Pensaba que esta serie sólo la veía yo.
Me encanta, la disfruto como un enano. Fue toda una sorpresa, ni en mis más calenturientos sueños esperaba que se hiciera una serie española acerca de viajes temporales.
Aunque, como bien señalas, no es perfecta, sí que es un soplo de aire fresco -que buena falta hacía- en el raquítico panorama seriéfilo español.
Como era de esperar le han llovido palos por todas partes, sobre todo de los fans fatales de las series de HBO y BBC, que deben creer que por ser un producto nacional - y sólo por eso- debe ser malo y no debemos verlo.
Es cierto que su presupuesto no es muy holgado, pero eso se supera con imaginación y desvergüenza a la hora de encontrar soluciones. Tampoco el método usado para viajar es muy espectacular, pero creo que no es peor que utilizar una cabina de teléfonos de la policía británica o un armario ropero como en Narnia - por cierto, ¿cómo lo hacen en la saga de Terminator? - y tiene sus ventajas, sólo eres una persona cruzando una puerta, no llamas la atención.
Los chistes y metarreferencias de los capítulos son una baza a su favor. No son demasiados, ni demasiado pocos. Ver a Rodolfo Sancho identificarse como Curro Jiménez, a Entrerríos ser confundido con Alatriste una y otra vez y cuando en su primera misión preguntan ¿cuál es el plan?, la respuesta de su jefe es: "Somos españoles. ¡Improvisen!", tiene su aquel.
Los actores me parecen muy adecuados para sus personajes. En mi opinión, me encantan Fresneda -que buen Alatriste se han perdido los de Mediaset-, Jaume Blanch -meritorio su subsecretario, aunque me parece que este papel le hubiera ido que ni pintado al difunto Pepe Sancho, y Juan Gea que con su rostro inquietante no necesita de una presencia física intimidante para que te sientas inquietud. Aunque todos están bastante bien.
Esta serie bebe de otras como Primeval (Invasión Jurásica cuando la emitió Cuatro) o Sliders (Salto al infinito en La2)y unas gotas de Quantum Leap (A través del Tiempo), no tanto de Doctor Who, pero no es sólo una copia sino una adaptación a la española, con sus defectos y sus virtudes.
Lo peor quizá es su premisa de que las Puertas del Tiempo sólo funcionan hacia el pasado, cuando es obvio que no es así, ya que los agentes nacidos antes de nuestra época, pueden visitar el Ministerio en nuestros días, su futuro. Supongo que lo hicieron para no exceder el presupuesto.
Supongo que en la 2ª temporada lo solucionarán de alguna manera.
¿Y por qué no hay agentes provenientes de nuestro futuro? No invalidaría la premisa de sólo viajar al pasado.

Perdón por la chapa. Llevaba cinco capítulos sin poder comentar con nadie.

Juan Constantin

César dijo...

Luis Manuel Ruiz: Me alegro de que compartas mi opinión. No había hablado con nadie de la serie y temía haberme vuelto tonto. Estoy de acuerdo contigo: es de lo mejor que ha parido la ficción televisiva patria en décadas.

Bettie Jander: Me dejas temblando, amiga mía. Eso de "hacer la serie más asequible al gran público" suena fatal, porque en el fondo significa "vamos a convertir la serie en una gilipollez". Espero que el Olivares que queda (su hermano murió) no haga caso.

En efecto, EMDT está muy por encima de lo que suele hacerse por aquí. Pero también de lo que se hace fuera, en Estados Unidos, por ejemplo. Porque siempre hablamos de las magníficas series norteamericanas, pero no de las malas, que son la mayoría.

Mazarbul: Tienes razón: el principal riesgo de la serie es estancarse y no evolucionar. Pero el asunto es peliagudo. Por ejemplo, lo que dices de recurrir a las paradojas. Sería lo lógico, sin embargo tú sabes bien que los relatos de paradojas temporales suelen ser de una tremenda complejidad argumental. Vamos, que hay que estar un poquito despierto para seguir el hilo. Y no sé yo si el público televisivo está preparado para eso. Espero que sí, pero dudo.

Juan Constantin: Estoy completamente de acuerdo con todo lo que dices. Esas inconsistencias que señalas -como por ejemplo que en teoría no puedan viajar al futuro, cuando en realidad lo hacen- son lo que yo citaba en el texto como fallos de lógica objetiva. Pero una de las grandes virtudes de la serie es que logra que le perdonemos sus errores y carencias. En la balanza pesa más lo bueno que lo malo.

De acuerdo también en lo de Fresneda: está estupendo en su papel, tanto en plan hombre de acción, como cuando se comporta como un niño asombrado y perplejo por el mundo del siglo XXI. Pero no nos olvidemos de Rodolfo Sancho, que está de lo más convincente, ni de Aura Garrido, que tampoco lo hace nada mal.

Por cierto, le oí decir al Olivares que queda, que una de sus principales fuentes de inspiración fue la película "Los pasajeros del tiempo", de Nicholas Meyer. Ésa en la que Wells viaja en el tiempo al siglo XX persiguiendo a Jack el Destripador.

Ah, en Terminator viajan en el tiempo mediante unas burbujas de energía, o algo así. Y viajan desnudos, por cierto.

BelaKarloff dijo...

Para mí Fresneda es toda una revelación. Yo, que veo poco cine español, no sé qué más habrá hecho, pero está sensacional. Alguien comentó por ahí que sería un sensacional Solomon Kane...

Gran serie, chispeante, divertida e ingeniosa. Y a no analizar desde la perspectiva de la ci-fi hard: es absurdo.

BelaKarloff dijo...

BelaKarloff soy yo: Carlos Díaz Maroto... ;)

Juan Constantin dijo...

Saludos:

No me olvido de Rodolfo Sancho, ni de Aura Garrido -su personaje es una auténtica "groupie" de los mitos literarios españoles, por cierto-, que me parecen que bordan sus personajes. Al igual que Cayetana Guillén-Cuervo, a quienes muchos critican por el simple hecho de ser quién es, sin parar mientes en ver cómo desarrolla su trabajo, creo que de manera notable. A decir verdad, todo el reparto, incluidos los actores invitados de cada capítulo, suelen dar mucho de sí. Pero quería resaltar especialmente a estos actores, que muchas veces desarrollan roles secundarios, pero que son los que confieren personalidad a una serie.
Sí, las burbujas de energía las recordaba, pero me refería a que la explicación del procedimiento no se explica al menos en las dos primeras películas de Terminator, al menos de una forma científica.
Se ha criticado la forma poco científica de este viaje, pero en la saga de Back to the Future, lo resuelven con un Reactor de Flufo y tan panchos, y nadie protesta por ello... .
También vi a Olivares decir eso de que se inspiró en Los Pasajeros del Tiempo (por cierto tanto Los Pasajeros como Regreso al Futuro comparten a Mary Steenburgen), pero no puedo por menos que encontrar similitudes, bastante grandes, con Primeval: el Personaje de Natalia Millán está sacado de ahí, por ejemplo. En fin, supongo que la inspiración no es siempre consciente.

Juan Constantin

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo.

Anónimo dijo...

Coincido plenamente en todo lo que dices. En algunos foros llevamos comentando esta serie desde que se estrenó e incluso antes puesto que los responsables de la serie, conscientes de lo que tenían entre manos, fueron lo suficientemente listos como para invitar a un pase previo a la prensa especializada para que ya empezara a generarse un cierto "hype" que luego resultó totalmente provechoso.

Yo hica la carrera de mis historia y la mayoría de mi círculo de amigos también y estamos todos entusiasmados con ella. Muchos de ellos, además, trabajan como profesores en institutos y les está sirviendo como un apoyo didáctico indudable. Y a los chavales les gusta (hasta se han enganchado mis hijos que también van al instituto y eso que el primer episodio casi lo vieron a regañadientes).

En cuanto a lo que decís de que resulta absurdo que no se pueda viajar al futuro, en realidad no lo es tanto según la concepción del tiempo de los creadores de la serie y tiene una explicación muy sencilla:

No es que no se pueda viajar al futuro, se puede. Lo que no se puede es viajar más allá de nuestro propio presente. ¿Y eso por qué? Los creadores han concebido el tiempo no como una línea infinita que se extiende desde el pasado hacia el futuro, sino más bien como una como una cinta que se va desenrollando lentamente hacia delante y nosotros estaríamos al extremo final de esa cinta, el extremo que se va desenrollando a medida que pasa cada día. Por tanto, para nosotros el futuro no existe aún porque todavía no se ha creado. El futuro (nuestro tiempo actual) sólo existe para los viajeros de más atrás de la línea, los que proceden del pasado. Por ese motivo, un viajero del S. XVI sí que puede viajar hacia su futuro pero sólo puede viajar hacia delante, como mucho, hasta nuestro tiempo, el 2015 (el final de la línea), pero no más allá, al igual que tampoco nosotros. Eso quiere decir que un viajero del pasado podría viajar, como mucho, hasta hoy, 1 de abril de 2015 pero dentro de un mes podrá viajar hasta el 1 de mayo de 2015 y así.

Me parece una excusa de guión muy buena para no tener que ambientar capítulos en un futuro distante que, sin duda, habría resultado más costoso de plasmar en pantalla debido a los efectos especiales necesarios.

Rickard

Juan Constantin dijo...

Saludos:

Rikard, sin ánimo de polemizar, la explicación de los creadores no se sostiene. Ni siquiera es coherente con ella misma.
Aún suponiendo que el extremo de la cinta que se va desarrollando sea nuestro presente, que ya es mucho suponer, eso no impediría que EMDT de nuestro futuro pudiera viajar hasta su pasado, es decir, nuestros días. Estarían en la misma situación que nosotros en relación a los hechos de nuestro pasado. Para la gente del Siglo de Oro, nuestro presente es tan hipotético, como para nosotros lo sería el año 2016, pues para ellos no habría ocurrido, sólo sería una posibilidad entre infinitas.
Además si el tiempo estuviera desarrollándose en una única dirección, el Ministerio no tendría razón de ser, ya que no se podría cambiar el pasado, o si se cambiase no podría afectar al futuro, o sea, nuestro presente.

Bueno, de todas formas, le preguntaré al Doctor la próxima vez que le vea, a ver si nos resuelve todas nuestras dudas;)

Juan Constantin

Anónimo dijo...

Repito: tal como se dice en el primer episodio, nuestro tiempo es el final de la línea temporal. Por eso no podemos viajar a nuestro futuro: porque aún no se ha creado, sino que esta creándose a medida que avanzamos en el tiempo. Sin embargo los miembros del Ministerio sí que pueden viajar hasta su propio pasado inmediato (el personaje de Rodolfo Sancho lo hace una y otra vez).

Otra cosa es el tema de si el pasado puede cambiarse o no puesto que hasta ahora, por lo que se ha visto, ya sea por una razo u otra, al final el pasado (y, por tanto, nuestro presente) nunca se ha visto alterado en realidad. Ahora bien la pregunta es: ¿habría sido eso así de no haber intervenido el MDT?

Ese es el tema que se plantea, precisamente, en los dos últimos episodios: ¿habría continuado el padre de Julián con su madre si éste no hubiera viajado al pasado para que así fuera? (dicho de otro modo: ¿estaba Julián predestinado a hacerlo?) o ¿habría pensado el Lazarillo en escribir su historia si Amelia no hubiera estado ahí para sugerírselo?

Rickard

Anónimo dijo...

Más aún: todo lo anterior implica que nuestra línea temporal (o histórica) es la única existente y la única real.

Es decir, que cuando el judío aquel descubrió las puertas del tiempo en el s. XV, no se podía viajar más allá del s. XV pero sí hacia el pasado y, a medida que la Historia se ha ido desarrollando, se ha podido ir viajando más lejos (pero nunca más allá de ese "presente oficial" cuyo punto final es nuestro presente actual).

Claro que esto no deja de ser eso que los americanos, con tanto acierto, llaman "fanwank", uséase, "pajas mentales de fan", que es otra de las razones que hacen tan divertidas las series como ésta.

Rickard

César dijo...

Juan Constantin & Rickard: Por un momento me he sentido como si estuviera dentro de un episodio de "Big Bang"... :-)

Anónimo dijo...

Lamentablemente(para mí), no es la primera vez que me comparan con Sheldon Cooper...

Rickard

Juan Constantin dijo...

Saludos:

Sí, es verdad que se dice eso, pero no hay nada que lo demuestre (en la serie), ni científicos ni laboratorios, ni prototipos de ninguna clase. Ya sé que es por falta de presupuesto, pero tampoco costaría tanto un actor con cara de científico -aunque fuera Flipy- que con un pizarrón o PC lleno de ecuaciones inventadas o reales soltara una parrafada seudocientífica, que lo justificara.
Si el tiempo es una cinta que se va desarrollando -cosa que no comparto, pero mi opinión es totalmente lega- ¿no sería la punta de la cinta el inicio del tiempo y nuestro presente el último punto que ha aparecido?
Si un personaje del siglo XV, como el rabino judío, puede viajar más allá de sus días, teniendo en cuenta que en cada momento de su existencia el tiempo no había ido más allá de ese preciso momento temporal, no podría viajar al siglo XX, pues ese siglo no existiría, no se habría desarrollado aún. Es un contrasentido.
Otra cosa, en el sexto episodio, Tiempo de Pícaros, se destruye una puerta del tiempo, porque se quema el confesionario donde estaba ubicada. ¿Quiere eso decir que es el objeto el que tiene la capacidad para viajar y que no es un simple receptáculo contenedor de un portal temporal? ¿Lo hace mediante un tipo especial de madera mágica?, ¿o gracias a algún conjuro cabalístico inscrito o grabado??

Coincido, es divertidísimo esto de las pajas mentales de fan.

Juan Constantin

P.D.: Si Rikard es Sheldon, ¿entonces soy yo el que está con penny?:)

Antonio Jarreta dijo...

¡Que el peor capítulo es el tercero! ¡Con nazis! ¡En Montserrat! ¡Buscando el Santo Grial! Cagonlaleche, César, que me enciendo.

Meses sin pasarme por el blog y el primer artículo en la frente, uno del Ministerio. Muy bien todo. :)

Anónimo dijo...

Antonio, lo de Himmler en Montserrat buscando el santo grial es totalmente cierto.

Himmler visitó España antes de la reunión de Hitler con Franco en Hendaya. Lo llevaron a ver una corrida de toros y se maréó al ver la sangre. También acudió a Montserrat con intención de visitar la cripta pensando que era uno de los lugares donde se ocultaba o se había ocultado el Santo Grial y el abad del monasterio no le permitió visitar la cripta.

Todo está documentado históricamente.

Rickard

César dijo...

Antonio Jarreta: Cuando digo que el tercer episodio me parece el más flojo, me refiero a que es el episodio donde más se nota la falta de medios.

Pero estoy contigo: nazis en Montserrat buscando el Grial... ¡mola! Y además, como señala Rickard, es un episodio histórico absolutamente cierto.

Antonio Jarreta dijo...

Es curioso, pues a mí me pareció el más resultón. Cierto es que objetivamente hablando se le ven los costurones (como al resto de episodios, por otra parte), pero como en la tele española no estamos tan acostumbrados a este despliegue de medios, ver en un episodio una centralita de control nazi con sus esvásticas y telefonillos, un Himmler bastante convincente, maquis pegando tiros, ¡Ambrosio de Spínola con la voz de Bruce Willis matando nazis!, pues tengo que decir que me sorprendió.

Además, no sé por qué, me recordó a cierta novela que me leí hace años... tenía una sociedad secreta nazi, viajes en el tiempo, estaba ambientada en Galicia, había por ahí una patrulla de romanos perdida... no sé, igual te suena, César. ;)

César dijo...

Antonio Jarreta: Lo que pasa es que quizá ese episodio era el más ambicioso, el que más medios precisaba. He visto fotos de la visita de Himmler a Montserrat (las puedes encontrar en Internet), y había un huevo de soldados, no el puñado que aparecen en la serie.

Además, el anterior episodio (el de Lope) era estupendo, el mejor que he visto hasta ahora, y quizá por comparación el de los nazis me defraudó un poco. Pero era divertido, es cierto.

Ahora que lo dices... tienes razón, esa novela que comentas tiene puntos de contacto con el capítulo en cuestión. Y eso que el autor de la novela es un capullo...

Víktor Valles dijo...

Completamente de acuerdo en que deberíamos apoyar esta serie. Por supuesto, no es la mejor serie del mundo, pero debemos plantearnos que hay que apoyar al género (directa o indirectamente). Apoyando a esta serie estaremos apoyando a que otros creadores del género tengan la oportunidad de presentarnos su trabajo.
Un saludo!

César dijo...

Viktor Valles: Exacto.