sábado, diciembre 24

El Tradicional y Famoso Cuento Navideño de Babel



          Aquí estamos, una mañana más de Nochebuena, a punto de colgar el cuento de este año. ¿Sabéis?, éste es uno de los momentos que más me gustan, porque comparto algo con vosotros, pero también porque mientras escribo esto –o más bien en las pausas que hago mientras lo escribo- abro mis sentidos, dejo de estar dentro de mí mismo e intento captar el “sabor” de lo que me rodea. Cuando lo consigo es un momento mágico.

          Son las 9:31. A través de la ventana de mi despacho veo una mañana luminosa, con el cielo despejado, pero fría. Cinco grados marca mi pequeña estación meteorológica. Apenas hay tráfico por mi calle, y tampoco peatones. Estoy tomándome un café con leche. Muy rico. Mi hijo pequeño, Pablo, volvió ayer de Barcelona, donde trabaja (en una editorial, Random House). Ahora, él y su hermano mayor, Óscar, están durmiendo todavía. De fondo escucho los ruidos que hace Pepa mientras prepara uno de los entrantes que tomaremos esta noche. Yo no tengo nada que preparar para la cena, salvo el postre; pero lo haré después, a última hora de la tarde. No obstante, del plato principal de la comida de mañana me ocuparé yo. Canelones, es una tradición; me salen buenísimos. Más tarde prepararé el relleno. Los primeros rayos de sol se cuelan a través de la ventana e inciden en un rincón, concretamente sobre el escáner. En hora y media el sol entrará a raudales y no podré ni ver la pantalla del monitor, así que tendré que echar el estore. Pero ahora la luz es bonita. Dentro de poco, el sol incidirá sobre mi hacedor de arcos iris y el despacho se llenara de colores en movimiento.
 
 

          Tengo otra tradición para hoy: Pondré en la mesa cuatro paquetes, uno para cada miembro de la familia. Son libros. Por cierto, soy tan gili que el libro que le he comprado a Pablo ¡es de la editorial donde trabaja! Pero al menos es un buen libro.

          Y ahora la tradición principal, el cuento. Se llama Doña Julia y los pobres. ¿De qué va? Pues de lo que dice el título, de una anciana y unos pobres. Ya, ¿y qué más? Transcurre durante la Nochebuena. Y ya está bien, porque cualquier cosa que diga será un spoiler.

          Por cierto, me gustaría comentaros algo sobre esta tradición del cuento navideño. La Fraternidad de Babel sólo tiene sentido por vosotros, los merodeadores. Si no estuvierais ahí, si no hubiera nadie al otro lado de la fibra óptica, ¿qué sentido tendría escribir un blog? Bien, sé que estáis ahí; las estadísticas del blog me lo dicen. También sé que la mayor parte de los merodeadores no comentan. Y, por supuesto, no tienen la menor obligación de hacerlo. Además, ya hay un buen grupo de merodeadores que intervienen con frecuencia, una gente estupenda a la que incluyo entre mis amigos.

          Pero a veces me gustaría algo más. Pensad en el cuento de Navidad (no en este en concreto, sino en cualquiera de los que haya escrito). Es cierto que me gusta escribir cuentos, y que esto es un pretexto para hacerlo. También es verdad que, eventualmente, puedo utilizar estos cuentos para otras cosas (por ejemplo, incluí tres cuentos de Navidad en mi antología Trece monos). Pero es igualmente cierto que, fundamentalmente, son un regalo. Que no me ha costado dinero, lo admito, pero sí algo más valioso: tiempo y cierto esfuerzo. Me encanta hacer regalos, me gusta ver la cara de la gente cuando los recibe.

          Por eso quiero pediros algo a todos los que leáis el cuento: mostradme la cara. Por favor, dejadme un comentario. No tenéis que hablar del cuento, no tenéis que decir nada; y si no queréis identificaros, entrad como anónimos. La cosa es muy sencilla. Si os ha gustado el cuento, poned una cara sonriente  :-)  Si no os ha gustado, una cara sombría  :-(  Y si ni fu ni fa, una cara neutra  :-I  Por supuesto, si alguien quiere extenderse, fantástico. Ese es el regalo que os pido a vosotros: veros la cara. ¿De acuerdo? Gracias por adelantado.

          Y ya basta de cháchara. Es Nochebuena, estamos en plenas fiestas navideñas. O en Yule, el festival celta del solsticio de invierno que da paso a la “estación del sueño”. Como soy un poco pagano y me gustan las versiones originales, me quedo con Yule.

          Así pues, ¡feliz Yule, merodeadores de Babel, feliz Solsticio, feliz Navidad!

          Y ahora, el cuento.


          Doña Julia y los pobres

          By César Mallorquí

 


          Aquella mañana, como solía hacer, Julia salió de su casa tirando de un carrito de la compra y se dirigió al mercado. Pero ésa no era una mañana normal; era la mañana del veinticuatro de diciembre, la mañana previa a la Nochebuena, la mañana que daba paso a las fiestas navideñas. Y a Julia le gustaban tanto aquellas fechas...

          Julia tenía setenta y cuatro años; era bajita, algo gordita, con el pelo teñido de castaño para espantar las canas, siempre recogido en un moño, y, aunque la vida le había castigado mucho, una perenne sonrisa instalada en los labios. Era risueña, algo pizpireta, muy parlanchina.

          --Buenos días, señora Julia –la saludó Matías, el panadero, cuando pasó delante de su tienda-. Y felices fiestas.

          --Felices fiestas, hijo. Y feliz noche, para ti y tu familia.

          Todo el mundo quería a Julia. Al principio, cuando se instalaron en el barrio, sólo era la esposa de Germán, el carnicero, una mujer amable y discreta que atendía la caja de la carnicería y a la que nadie prestaba demasiada atención. Pero luego, cuando, siete años atrás, Germán murió y su comercio tuvo que cerrar, Julia se convirtió, poco a poco, en la viuda más popular del barrio.

          No es de extrañar; siempre dispuesta a echar una mano, Julia ayudaba en la iglesia, visitaba a enfermos, recogía ropa y alimentos para los necesitados y participaba en toda suerte de actos caritativos. Gracias a su carácter optimista, a su buen corazón y a su entrega a los demás, Julia se ganó el afecto de sus convecinos, convirtiéndose en algo así como el alma de la comunidad. (...)

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64 comentarios:

Anónimo dijo...

Como poco sorprendente, me ha gustado. Muchas gracias por el regalo César :)

Juan H dijo...

Hola César, me ha gustado mucho el relato, te mueves como Ray Bradbury, Fredic Brown o Sheckley en la distancia corta, vamos, palabras mayores,(ojalá en España se tuviera más en cuenta la narrativa corta como en la literatura anglosajona) y muchas gracias por el regalo, el año que viene seguiré siendo bueno para ver si cae otro, je, je, y te pongo extra de sonrisas :) :) :) :) :) :)

Juan H dijo...

Otra vez yo, solo para decir que también más en la estela de Twain, debido a la temática del relato, felices fiestas!!!

Anónimo dijo...

May buena mezcla de ingredientes Gracias Cesar y Felix Navidad

Mazcota dijo...

Pues a mí me ha dejado helado, por eso no tengo más remedio que poner esta cara (ö)
Pero también te digo que he disfrutado un montón. Todo lo que sea capaz de despertar en mí algún sentimiento o de removerme las tripas (a excepción de un alien o una gastroenteritis), me encanta. Aunque insisto, más que menearlas, me las ha paralizado. Y quizá haya sido ese sobrio tono costumbrista que has empleado el que más tocado me ha dejado. ¡Felices fiestas!

Anónimo dijo...

Jejejeje...:) :) :) :) Se veía venir...tanta bondad... ¿arsénico por compasión? Me ha divertido mucho,César.Me ha recordado a los mejores cuentos de Roal Dahl (me faltará o sobrará una h, seguro) Me encantan los detalles, las pequeñas cosas que se van convirtiendo en pistas...Cuando sacó los pimientos y empezó a preparar el relleno, yo me preguntaba ¿con qué los rellenará si no ha comprado ni carne ni pescado? Creí que era un lapsus...hasta la pregunta ¿están rellenos de bacalao?...Ah, también flotaba por el aire la historia del barbero diabólico Sweeney Todd y los pasteles de la señora Lovett. Muchas gracias,César, me has amenizado el café de la sobremesa...luego me toca a mí entrar en la cocina...ay,pero no tengo pimientos...¡Feliz noche!
Aurora Boreal :)

Francisco Javier x dijo...

Vaya con doña Julia....para que te fíes.
Me ha gustado, me parece muy original y sorprendente.
Gracias por el regalo, ya se está convirtiendo en un elemento más de las costunbres navideñas. El turrón, la lotería y el cuento de Cesar.
Que pases una muy feliz navidad junto a los tuyos.
Un abrazo
Javier

Anónimo dijo...

Vaya, aunque me esperaba cierto toque de horror en el cuento de este año -es lo que tiene merodear por otros blogs, nunca sabes cuando podrás encontrar un comentario con alguna pista- no habría llegado a imaginar jamás que la historia se tornara hasta límites tan macabros.

Me ha gustado mucho. Tiene de todo, o de ''casi'' todo si nos ponemos quisquillosos, porque, como resaltaría el bueno de Homer Simpson, le ha faltado un dinosaurio. ¿O quizá Julia conservaba todavía algo de carne de este prehistórico ser en su congelador? Mmm... yo, por si acaso, rechazaré educadamente cualquier invitación suya para cenar.

Gracias por el cuento César. ¡Os deseo unas felices fiestas a todos!

Samael dijo...

qué preciosidad, es tan... tierno.
Muy bueno, Céasr, pero sin que te dieras cuenta me hiciste un espoiler en mi blog.

Ah, por cierto, espero que no te moleste que finalmente no vaya a tu casa a cenar. Que lo paséis bien y felicidades a todos los que sobrevivan a tu postre.

Anónimo dijo...

:-( Esto no es muy navideño... Lo siento, pero otros me han gustado mucho más.

Anónimo dijo...

:):):):):):):):):):):):)

Felices Navidades a todos los merodeadores. Que paséis una muy buena noche.

Diabloenelbeat dijo...

Espléndido y fabuloso este cuento de Navidad. Creo que entre la avalancha de felicitaciones navideñas ñoñas carentes de las más mínima gracia que circulan por la red voy a desear felices fiestas a mis seres queridos con un toque de Cesar Mallorquí. Seguro que a más de uno de mis amigos de mente retorcida le encanta y a alguno de mis familiares que tambien los tengo así. No dejes de escribir que estoy expectante a tus próximas públicaciones. Carita sonriente y carita enseñando la lengua. :):P

Gini-Gini dijo...

jajajaja me lo estaba imaginando... demasiado bonito estaba siendo el cuento xD
Me ha gustado, si :-) ahí dejo mi carita sonriente haciendo acto de presencia.

¡Felices fiestas!

José Antonio dijo...

:) este año no sé qué te ha dado César pero jo-der con el cuento, gustar me ha gustado pero menos mal que me ha pillado comido jajaja

Feliz Navidad!

Anónimo dijo...

:) sé que para ser mi primer comentario debería ser más largo, pero obedece solo a la explícita petición de que nos asomemos algunos de los merodeaderes ocultos. Gracias César.

Anónimo dijo...

:) me gusta aunque he de decir que de espíritu navideño tiene poco, jeje. Felicidades por los once años de blog, es un placer para los nuevos merodeadores tener tantas entradas antiguas pendientes de leer. Lo que más me gusta del blog es que parecen pensamientos de un niño estupendamente escritos, nunca pierdas la ilusión que llevas dentro porque es lo que hace que el blog sea diferente y especial. Feliz navidad! Clara

Jarl-9000 dijo...

Cuidado, espoilers.


Bueno, bueno. Se veía venir algo, no podía ser todo tan bonito, hasta me estaba empezando a dormir... Menos mal que he resistido, si no, me coge la vieja y me despieza. XD

Me ha encantado. De los mejores cuentos "navideños" que has hecho. :))))

Yo también me hice la pregunta de cuándo había comprado la carne. Y me extrañó mucho que no repitiera invitados de un año para otro. ¿Y qué recuerdos podía haber en una carnicería? Pero el hecho de que los invitados fueran un hombre y una mujer maduros y otro hombre más joven (de edad indefinida) me despistó: creí que iban a ser Jesús, María y José. Y entonces se ponen a cuchichear para desvalijar a la vieja: ¡qué equivocado estaba! Y como buen mago, cuando estás distraído mirando la mano izquierda, viene por la espalda la derecha empuñando un cuchillo de cocina y... ¡raca!

Pero lo que me ha dejado helado ha sido lo del marido. Eso sí que no te lo podías ver venir. Y encima, vas y nos niegas una razón para matarlo. ¡Qué cab***!

El tono costumbrista queda perfecto por contraste (esa despedida yéndose a la Misa del Gallo da escalofríos). No obstante, a mi entender lo más loable es que, a pesar de lo retorcido del cuento, todo queda perfectamente creíble. Incluso la motivación egoísta de la protagonista para ayudar a sus vecinos. Me da que fue eso mismo, unido a una buena dosis de perversión (el detalle del solomillo es ejemplo de ello), lo que la hizo meterse a auxiliar de enfermería.

Feliz Navidad, Saturnalia, Yule, o lo que se tercie. Me hace muy feliz que nos consideres tus amigos. No puedo hablar por el resto, pero estoy convencido de que el sentimiento es unánimemente recíproco.

Juan Constantin dijo...

Saludos:

Bueno, bueno, el cuento me ha sorprendido y me ha dejado una sonrisita helada y pocas ganas de cenar, la verdad. Muy del estilo de Ambrose Bierce, creo.:]:) Es de agradecer que nos regales cada año con una muestra de tu talento literario.

Juan Constantin

Anónimo dijo...

Muy divertido, César, gracias por el regalo.

Además, me parece el complemento perfecto para que esta tarde pueda cumplir con una de mis más queridas tradiciones navideñas: ver Qué bello es vivir.

Un abrazo y feliz 2017.

Anónimo dijo...

:)

Hace unas semanas me encontraba leyendo Trece monos como dije en este comentario. Una vez acabado (debo decirte que me ha gustado mucho, y mucho más la novela corta final. Así que ya lo he recomendado a amigos.) me prometí leer el cuento de Navidad de este año del blog. Dicho y hecho. Me gusta la tradición que tienes con tus merodeadores para estas fechas, por lo que pongo una carita sonriente :) por la historia y por haber empezado la Navidad con este regalo.

¡Un saludo!

Javier dijo...

:)

Hace unas semanas me encontraba leyendo Trece monos como dije en este comentario. Una vez acabado (debo decirte que me ha gustado mucho, y mucho más la novela corta final. Así que ya lo he recomendado a amigos.) me prometí leer el cuento de Navidad de este año del blog. Dicho y hecho. Me gusta la tradición que tienes con tus merodeadores para estas fechas, por lo que pongo una carita sonriente :) por la historia y por haber empezado la Navidad con este regalo.

¡Un saludo!

Ferran dijo...

:-/ (cara neutra)

Buenas César, te saludo pues!
Feliz navidad a ti también, espero que sea igual o mejor que la anterior.
Respecto al relato, muy bien escrito y estructurado, muy interesante hasta el final, lo he disfrutado. Pero no me ha gustado la temática, me ha parecido bastante sádico. Llámame clasista o romanticón, pero en estas fechas, algo así no me entra.
Aun así, como cada año, me ha gustado leerlo.
Espero que la cadera bien.
Un saludo ;)

Marissa dijo...

:) :) Es la primera vez que escribo en los comentarios, pero como soy merodeadores habitual y silenciosa, debo hacerme notar ante tu amable petición. Qué menos que corresponder a tu tiempo y esfuerzo empleados en el cuento.
A mí me ha conmovido en todos los sentidos, primeramente por recordarme a mi madre en su viudedad, la figura reconocible de tantas mujeres esforzadas de su generación, y por otro por hacerme reír con la parte macabra, que me ha encantado por lo visual que ha resultado su descripción.
Por mi parte un aplauso, don César.
Un saludo y gracias por hacerme disfrutar con cada una de sus entradas, recuerdo especialmente la que dedicó a su hermano, que me conmovió profundamente.

Anónimo dijo...

:-)
Otra MHNI (merodeadora habitual no identificada) dejando su comentario. Mi maldición casandriana es averiguar casi siempre los giros de guión. Así que desde el momento en que he visto la profesión de Germán, lo daba por hecho. Y sin embargo he disfrutado. Gracias.

Anónimo dijo...

Ja Ja Ja...menuda elementa la señora... La Carnicera de Lavapiés...muchas gracias por el relato, me ha encantado. Aunque justo al terminarlo me he acordado de tus canelones!!! (quizá con la variante Editor/Crítico). Y es que nunca conocemos a nadie realmente.

mil gracias por tu esfuerzo y dedicación!! FELIZ NAVIDAD!!!
MAZARBUL

Anónimo dijo...

:-)
Muchas gracias por tu relato César. Lo esperaba con ilusión y me ha gustado mucho.
Por favor, no dejes de escribir. Leer buenas historias nos salva y nos alivia de la realidad.
Feliz año nuevo.

Anónimo dijo...

:-)

Sebastián dijo...

Primero, feliz Navidad y fin de año, que la pases muy bien y que mejores :)
Y segundo... hostia!! Si tu intención con el cuento era impactar, pues lo has logrado. Me ha gustado muchísimo.
Un abrazo!
-Sebastián

César dijo...

Queridos merodeadores, muchas gracias por vuestras caritas y por los comentarios. Y también mis disculpas para aquellos que, como el anónimo de las 6:31 o Ferran, no les parezca un relato adecuado para la Navidad. Cierto, no lo es... en el sentido tradicional. Lo que pasa es que yo no soy tradicional y, además, tengo un sentido del humor tirando a oscuro. En fin, ya me conocéis.

Cuando me propuse escribir los cuentos de Navidad también me propuse que fueran diferentes, que se salieran de lo convencional. A veces no lo cumplo, como cuando escribí "Piel de carbón", que es una historia de lo más tradicional, pero en general intento explorar ideas diferentes. Y a veces esas ideas son muuuuuy diferentes. Si a eso le unimos mi a veces tétrico sentido del humor... bueno, pues surgen cuentos como este. Aún así, creo que "Doña Julia y los pobres" es un auténtico relato navideño. Horrible, pero navideño. En cualquier caso, prometo que el cuento del año que viene será más amable.

Anónimo dijo...

:)

Anónimo dijo...

:)

Ximo dijo...

¡Macabrísimo! :)

Anónimo dijo...

Gracias por la idea.

César dijo...

Juan H: Caray, esos nombres con los que me comparas son... bueno, cuatro de los mejores cuentistas de la historia de la literatura. Yo no llego a tanto, pero gracias. Tienes razón, es una pena el escaso aprecio que en España se le tiene a los cuentos. No sabes cuánto me gustaría poder escribir más relato corto.

Aurora Boreal: Vaya, qué chica más perspicaz... En efecto, el relleno de los pimientos era una pista, que además sirve para que todo cuadre al final. También es una pista cuando el narrador dice: "Y es que a Julia le gustaba la gente, en todos los sentidos". Cuando llegas al final, esa frase cobra un nuevo significado. Gracias por la comparación; Dahl, nada menos... Y sí, yo también pensé que parecía una mezcla de "Arsénico por compasión" y Sweeney Todd.

Mazcota: Creo que funciona bien el tono costumbrista en contraste con el final del relato. Le da un perturbador aire de normalidad a algo del todo anormal. Me alegro de haberte dejado helado :)

Francisco Javier x: Esa sería la moraleja del cuento: no te puedes fiar de nadie. Felices fiestas para ti también.

Anónimo de las 5:09: No, no hay dinosaurio, lo siento. Aunque Julia es bastante vieja... Por cierto, mi abuela materna se llamaba Julia.

Diabloenelbeat: Mi mujer iba a colgar el cuento en su Facebook... hasta que lo leyó. Luego ya no se atrevió. Así que cuidado, a ver a quién se lo mandas. A tu abuela no creo.

José Antonio: Seguro que no vuelves a contemplar los pimientos rellenos de la misma manera.

Anónimo de las 3:40: "Qué bello es vivir" y mi relato. ¡La mezcla perfecta!

Javier: ¡Gracias!

Ferran: Estoy mucho mejor, gracias. Ya camino con una sola muleta.

Marissa: Bueno, es Navidad así que te perdono la multa por tratarme de usted. Me alegro de que te hayas dado cuenta de que, en realidad, es un cuento de humor (negrísimo, eso sí)

Anónima de las 8:51: Es verdad, me preocupaba que la profesión del marido fuese demasiado reveladora. Pero era inevitable. Muy lista.

Mazarbul: Te prometo que no es un relato autobiográfico (aunque, como dije antes, mi abuela materna se llamaba Julia), de modo que el relleno de mis canelones está libre de toda sosprecha. Feliz Navidad amigo mío.

Jarl-9000: Es cierto, la primera parte del relato resulta vulgar y aburrida... pero eso hace que, cuando llegas al final, la sensación de horror sea más intensa. Es como si un bombón extradulce estuviese relleno de guindilla.

¿Sabes? (OJO SPOILER), hasta que se me ocurrió que los pobres intentaran desvalijar a doña Julia no me decidí a escribir esa historia. Como bien señalas, es un truco para desviar la atención. Crees que el relato va a ir por un lado y, de repente, da un quiebro y se va por otro. En cuanto al marido, al principio pensaba explicar por qué le mató, pero luego me di cuenta de que era mucho mejor (mucho más horrible) que Julia ya ni se acordase. Probablemente no había ninguna razón. Porque es evidente que Julia está como un saco de grillos.

Felices fiestas, amigo mío.

Clara: Gracias. Y tranquila, mientras el niño siga vivo no perderé la ilusión.

Juan Constantin: ¡Bierce! Gracias, estáis haciendo unas comparaciones que me sonrojan. ¿Seguro que no te apetecen unos pimientitos rellenos? :)

Sebastián: La verdad es que sí, quería impactar. Me alegro de que te haya gustado.

Anónimo dijo...

:-)

Anónimo dijo...

:-)

Anónimo dijo...

:-)
"Un plácido sueño helado..." Me encanta. Todo el cuento.
En la tradición de las viejecitas terribles. Con ecos del barbero sangriento. Sí, pero con el toque Mallorquí. Y con un final de los tuyos. Me has despistado un par de veces, como tiene que ser. No digo en qué momento para no descubrir nada a quien todavía no lo ha leído, aunque sabes dónde ya que lo has escrito con esa intención.
Un cuento perfecto de Navidad. ¿O acaso no está repleto de buenos sentimientos? Y de humor. Negro, claro. Conociendo cuentos tuyos anteriores no me esperaba menos.
Ahí te dejo una cara sonriente.
Saludos.
Luis Rodriguez Olivares

Anónimo dijo...

Muchas gracias Cesar, una curiosidad: ¿alguien se atrevió a probar tu postre?

Ángel J. dijo...

:-)
Me ha gustado mucho el cuento del catorceavo mono...
Espero releerlo próximamente en "Trece Monos 2"

Felices Fiestas!

Ferran dijo...

Nada de disculpas, hombre! Que de vez en cuando también va bien cambiar de aires.
Un saludo :)

César dijo...

Luis Rodríguez Olivares: Cuánto me alegro de verte por aquí, Luis. Y también me alegro de que te haya gustado el cuento. El humor negro es un arma de doble filo, porque no todo el mundo lo acepta. Hace falta cierto distanciamiento, dar un paso atrás, para aceptar como divertido lo que objetivamente es horrible, y hay gente, quizá especialmente sensible, que no puede dar ese paso. Lo entiendo. Pero también sé que, cuando estamos sumidos en un horror real, el humor negro es lo único que puede permitirnos conservar la cordura. En realidad, el humor negro es una de las respuestas que le damos a la muerte. Uy, qué serio me estoy poniendo... Dale un beso de mi parte a Juana. Y un abrazo para ti.

Anónimo de las 7:02: Sí, mis hijos. Mi mujer no (debía de sospechar algo)

Ángel J.: Al ritmo que llevo -20 años entre antología y antología- la siguiente supongo que se llamará "Trece del IMSERSO"

Vanbrugh dijo...

Soy un lector ingenuo y manejable, ninguna de tus pistas me había puesto sobre aviso. Me ha resultado un tanto estremecedor y choca bastante con mi espíritu navideño, pero me ha encantado; a la buena literatura se lo perdono todo.

Aunque nunca te he comentado mucho y hace años que lo hice por última vez, entro regularmente, no me pierdo una entrada y te leo con gran disfrute. Muchas gracias por el cuento, y por todo tu blog.

Un abrazo y felices fiestas.

alvaro lópez-linares derqui dijo...

Maravilloso, jajaja, maravilloso. Me he reído un rato ( se me ha congelado la sonrisa, bien es cierto, pero me ha encantado ..). Gracias y feliz Navidad y que nos Dios nos guarde de la bondad humana!!

Mariajosé dijo...

Hola César,el cuento genial , divertido e ideal para estos días.Agradecerte además lo feliz que me haces con este blog y todos tus libros que disfruto junto a mi hijo de 14 años. :-)
Saludos.
Mariajosé

Anónimo dijo...

Hola Cesar:

Gracias por tu regalo navideño, me ha gustado más que muchos regalos del gordo vestido de rojo, una sugerencia-petición ¿para cuando un libro de relatos navideños...diferentes?...vamos una recopilación de tus relatos navideños que tienes la amabilidad de ofrecernos por estas fechas con alguna aportación nueva...yo lo compraría. Buen año y buena recuperación. saludos

Luis Manuel Ruiz dijo...

Feliz Navidad y un fortísimo abrazo, César.

Juanma dijo...

A mí me tienes muy visto, pero doy la cara igualmente porque ¿cómo negarse? :P

Un buen cuento, como siempre. Y no es el único regalo que nos haces este año, porque, como socio de la AEFCFT, también hay que contar "El analista". Gracias por partida doble, César.

En cierto informe dejé caer que no sería mala idea recopilar estos relatos navideños en un volumen independiente. Me reafirmo en ello. Sería un libro muy majo.

Felices fiestas, feliz año y muchos abrazos.

Jane Jubilada dijo...

Me gustó. Hace poco releí los "Relatos de lo inesperado" de Roald Dahl y este cuento me los recordó. Tierno, cínico... magistral. Feliz año y, como dicen en mi pueblo, que nunca las mañas pierdas.
PD: Me alegro de no haber programado para la fiesta de esta noche solomillo al jerez.

César dijo...

Vanbrugh: Recuerdo antiguos comentarios tuyos (aunque creo recordar que usabas otra imagen). Tu nick se me quedó grabado, porque me pareció... no sé, curioso. Supongo que es una referencia al dramaturgo inglés John Vanbrugh. Un abrazo.

Álvaro: Me encanta congelar sonrisas, lo reconozco ;)

Maríajose: Un abrazo para ti y otro para tu hijo. Por cierto, te llamas igual que Pepa, mi mujer.

Luis Manuel Ruiz: ¡Feliz año nuevo, amigo mío!

Anónimo de las 11:33 & Juanma: La verdad es que ya lo había pensado; me refiero a reunir los cuentos de Navidad en un volumen. Pero falta material. Vamos a ver, digamos que un libro debe tener, para no ser un timo, un mínimo de 200 páginas. Hasta ahora he escrito diez relatos navideños; el más largo tiene veintitantas páginas y el más corto no llega a una. Digamos que la media es de diez páginas por relato. Es decir, que hasta ahora sólo tengo cien páginas de texto. Me falta la mitad del libro. Una de dos, o espero diez años o el próximo relato lo hago de cien páginas. Ufff, me canso sólo de pensarlo. Sendos abrazos.

Jane Jubilada: Pues yo preparo un solomillo al jerez que está de muerte... Aunque no siempre utilizo carne humana ;)

Valentina Yepes dijo...

:-)

Vanbrugh dijo...

Sí, usaba otra imagen, pero era el mismo Vanbrugh. Nick que, por cierto, no se refiere al dramaturgo -y arquitecto- inglés, o al menos no directamente. Se refiere a un personaje de una novela que muy probablemente hayas leído. El autor de la novela lleva el mismo apellido que otro arquitecto inglés, contemporáneo de Vanbrugh, del que creo que era descendiente. Y no descarto que llamara así a su personaje en honor del colega de su tatarabuelo, aunque vaya usted a saber. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Ante petición de caritas. 1 comentario y eso que llevo mucho tiempo leyendo esto. Por cierto soy el que creo que querían imitar con los anónimos con faltas del principio.

1ª lectura realizada hoy. (hace tiempo que no entro, volví para el cuento) No pienso mirar el relato mientras hago el comentario.

Al principio :-)

Algo después :-|

Y cuando ya estaba llegando a :-(

Un parrafo magnífico :-):-):-):-):-) (en mi opinión), sobre todo el principio del parrafo. Todavía vamos por antes de la mitad del relato.

Me quedo pensando en el parrofo y no se muy bien que leo pero ahí sigo :-)

hasta, colorete. Una mendiga gastando en colorete. Vale, pero yo no lo veo. :-(

El resto me parece relleno, como si simplemente el relato tuviera la obligación de acabar. ¿Sabemos lo que van a hacer los mendigos y no lo que va a hacer la protagonista? ¿Sigo con la duda de que hizo con el regalo que le hicieron en el mercado? ¿falta de profundidad en los personajes que no conocemos realmente lo que quiere ninguno ni sus motivaciones?

Pero vamos me ha encantado el relato, y yo vamos sin salirme nada bien en la vida como para valorar lo que no me gusta de los demás (sobre todo en algo sin cobrar). Sobre todo en un blog tan bonito que me ha echo feliz muchas veces y me ha servido de mucho.

Además el relato es original y se entiende del estado de ánimo del que viene.


Disfruta, en la columna o como sea pero disfruta que todo es precioso en la vida. :-):-)

Además tus libros estarán ahí siempre y eso es muy grande porque piénsalo. Probablemente cada minuto que pasa, al menos en un lugar en el mundo una persona está sonriendo gracias a un libro tuyo o a algo del blog.

Sea por el motivo que sea.


Que la felicidad no se acabe nunca.

Anónimo dijo...

Con lo de sobre todo en algo sin cobrar me refiero a que no cobras por regalarnos el cuento ni el blog.

Respecto a lo de los anónimos que puse arriba, el relato fué tan bello que me quedé flotando y razoné sin sentido. Por eso no suelo comentar, porque tras leer algo tan bonito me quedo encaramado a esa belleza y no razono con presteza.

Vamos que si por lo que sea no eres feliz en algún momento, recuerda que al menos a mi al leerte me haces feliz. (En cierto sentido de vez en cuando te necesito) aunque ya he encontrado otros autores que me dan eso también. Son poquitos, pero es muy bueno que existan.

Tengo la sensación que son como autores que escriben desde el interior y que como cuando no lo hacen también escriben bien. Pues cuando escriben desde el interior sin pensar en que escriben forman algo de impresionante belleza pues mezclan la calidad técnica y el sentimiento que consiguen hacer emanar de sus escritos.


Que la felicidad no se acabe nunca.

Anónimo dijo...

Gracias César por tu cuento de navidad. Te agradecemos el truculento aguinaldo. Cuidate mucho.
J.Ig.

César dijo...

Anónimo de las 5:52 que, supongo, es el mismo que el de las 6:08: Vaya... gracias por lo que dices, pero, sinceramente, no me queda claro si te ha gustado el cuento o no... En cualquier caso, gracias por comentarlo.

J. Ig.: ¡Gracias a ti!

Anónimo dijo...

Me encantó. Muchas gracias

Mabel

Miguel Valle dijo...

:)
Me ha gustado bastante, especialmente por cómo consigues la transición de un tema a otro.

Sabemos que habrá turbio en doña Julia o lo intuimos o lo queremos creer pero cuando se cierne la amenaza sobre ella te olvidas de cualquier reticencia y te pones de su lado, consiguiendo que, a pesar de sus "manías" y solución que ofrece a esos tres mendigos, lo encuentres todo justificado... vemos una irónica justicia que nos "ciega" ante sus anteriores fechorías.

Así que te deja un sabor extraño en el paladar, aunque gustoso.

Saludos

Miguel

arcadi dijo...

:) , Sospecho que has disfrutado con la gamberrada. Está muy bien.

César dijo...

Miguel Valle: Buen análisis. Lo que se proponen hacer los mendigos es un truco para desviar la atención y para que el lector se ponga de parte de ella... justo cuando descubre que es un monstruo.

Arcadi: Sospechas bien, amigo mío.

EL AMO DEL CALABOZO dijo...

Me temo que llego muy tarde, pero esto de merodear es lo que tiene. Que a veces pasa un tiempo entre ojeada y ojeada.
Reconozco que yo soy uno de esos anónimos mudos (o mancos) que, no obstante, disfrutan enormemente de sus relatos.
Y como el pacto implicaba de forma explícita dejar un comentario, aquí lo dejo.

Gracias por el regalo.

Alex

Anónimo dijo...

Muchas gracias César!! Siempre es un placer leerte y saber que estás aquí para pasar un buen momento.. Me ha gustado mucho el cuento. Ahí te van las caras :):):):). Cuando comienzo tus regalos navideños tengo la misma gozosa sensación que cuando abro un libro sabiendo que me va a gustar pero con la expectativa todavía intacta.. Incluso en marzo!! Un beso y gracias again

César dijo...

Amo del Calabozo y Anónimo de las 6:23: Gracias a vosotros; sois un encanto.

Anónimo dijo...

Madre con la "dulce ancianitaaaa".

Acabo de leerme La Catedral. Lo compré second hand en el re-read de O'Donnell de Madrid, porque me gusta la fantasía. Y googleando a su autor heme aquí. Me ha gustado la historia, aunque creo que si la hubiera leído un 24 de diciembre no me habría dejado igual.

Va la cara :-)

S-E

César dijo...

S-E (anónimo de las 10:28): Me alegro de que te guste el cuento; es una pena que no lo leyeras en su momento, porque imagino que con el ánimo henchido de espíritu navideño el impacto debe de ser aún mayor. Un abrazo.