jueves, diciembre 22

Este horrible día



          Me encantaba la Navidad cuando era niño, allá por el paleolítico. Me gustaba todo, pero quizá más el tiempo de espera previo a las fiestas. Primero se engalanaban los escaparates de las tiendas y colgaban las luces en las calles. Luego, a mediados de diciembre, aparecían los extras de Navidad de algunos tebeos, como Tío Vivo y Pulgarcito. Después a comprar el árbol y montar el Belén. Y finalmente, como antesala de las fiestas, el sorteo de la lotería de Navidad. Fueras donde fueses, lo único que oías era la monótona salmodia de los niños de San Ildefonso.

          ¡Por Tutatis, cómo odio este día!

          No juego a la lotería de Navidad, hace décadas que no compro un jodido décimo. Y todo a causa de una maldición familiar. Mi padre sí que jugaba, y mucho, muchísimo. Aparte de los numerosos décimos que él adquiría, le encargaba a sus amigos que le compraran un décimo de todos los números que jugaran ellos. Así que se gastaba una fortuna en la lotería. Y jamás le tocó nada. Pero nada de nada.

          Luego, ya de adulto, yo también jugué a la lotería de Navidad. Pero había heredado la maldición familiar y, como mi padre, jamás gané ni un céntimo. Al final sólo jugaba la lotería del curro, a sabiendas de que, por el mero hecho de jugar yo a ese número, jamás tocaría; pero consciente al tiempo de que, si no jugaba, seguro que tocaría el gordo, porque el azar es así de hijo de puta. Más tarde, cuando dejé la publicidad, mandé definitivamente la lotería de Navidad a la mierda. Y así hasta ahora.

          Pero ése no es el motivo de mi odio. Veréis, con relación a este sorteo la gente parece volverse gilipollas. Por ejemplo, las interminables colas que se forman para comprar décimos en Doña Manolita (un despacho de lotería del centro de Madrid). ¿Por qué hacen cola ahí, si pueden comprar lotería más cómodamente en cualquier otro sitio? Pues porque en Doña Manolita tocan más premios que en otras administraciones de lotería, responden ellos.

          Veréis queridos niños que hacéis absurdas colas, es cierto que en Doña Manolita (o en La Bruixa d'Or de Sort) tocan más premios... por la sencilla razón de que, al ser tan popular, Doña Manolita vende muchos más números que otras administraciones. Pero, ¿sabéis?, aunque compréis un décimo en Doña Manolita, tenéis exactamente las mismas posibilidades de que os toque que si lo comprarais en cualquier otro lugar, ni una más ni una menos. Es decir: muy pocas. Así que no perdáis el tiempo haciendo cola, capullitos míos, e id a la administración de vuestro barrio; tiraréis el dinero igual, pero más cómodamente.

          Luego están los medios de comunicación, que también se agilipollan. Todas las radios (y probablemente las televisiones, no lo sé) retransmiten hoy el sorteo, como si no fuera la cosa más aburrida del mundo. Cada año cuentan las mismas anécdotas, cada año aparecen los mismos frikis que asisten en directo al sorteo, como el cretino que se ha hecho un traje con décimos o el capullo que se ha tatuado su número en el glande. Un coñazo.

          Pero lo que ya no soporto, lo que me saca de mis casillas y me hace echar espuma por la boca, son los telediarios. De repente, la gran noticia es que ha tocado el gordo. ¿En serio? ¿Ha tocado? ¡Es increíble!... ¡¡No, coño!! ¡¡Ya sabíamos que iba a tocar!! Entonces, ¿la noticia es a quién le ha tocado? Pues tampoco. En los telediarios siempre aparece un grupo de ganadores en la calle, dando botes y bebiendo champán hasta perder toda noción de lo que significa la palabra pudor. A mí me parece que son siempre los mismos. Creo que si cada año pusieran el mismo telediario nadie se daría cuenta.

          Y luego están los comentarios... Entrevistan a un ganador, le preguntan qué hará con el dinero, y el tío responde que se comprará un coche, o una casa, o lo que sea, y “tapará agujeros”. Y así todos, se gastarán el dinero en alguna vulgaridad... y “taparán agujeros”. Vamos a ver, ¿por qué tienen todos que emplear la misma frase hecha, el mismo estúpido eufemismo? ¿Por qué no dicen que por fin saldrán de alguna de las múltiples listas de morosos donde aparece su nombre, o que le pagarán el dinero que le deben a su camello de heroína para poder ir por la calle sin miedo a que les rompan los brazos?

          ¿Y qué me decís de esos deficientes mentales que están como locos celebrando en la calle su premio y, cuando les preguntan cuánto han ganado, reconocen que sólo llevaban una participación de la milésima parte de un décimo y han ganado menos de cien euros. Pero ahí les tienes, más contentos que unas castañuelas.

          Entendedme: me parece estupendo que a la gente le toque la lotería. Pero, ¿es eso noticia?

          En fin, reconoceréis conmigo que es un día odioso.

          No como ayer, que fue el Solsticio de Invierno, que es lo que realmente celebramos cuando celebramos la Navidad. Manuela Carmena, la alcaldesa, ha organizado una fiesta para celebrar el solsticio en Madrid Río. No sé qué tal fue el asunto (iba de llevar farolillos, creo), pero ya me imagino a Esperancita Aguirre clamando: ¡Lo que faltaba, además de roja, pagana! Puede que organice un rosario comunal en desagravio. No hay nada más tronchante que unas buenas jaculatorias, ¿verdad?

          En fin, amigos míos, queridos merodeadores, quiero aprovechar la ocasión para desearos felices fiestas. Vale, sí, pasado mañana colgaré el tradicional cuento de Navidad en el blog y os felicitaré con toda la solemnidad que os merecéis. Pero, de algún modo, las fiestas de Navidad empiezan hoy, en este espantoso día. Feliz Navidad pues.

          Ya llevamos juntos once solsticios. ¡A por la docena¡

7 comentarios:

Juan H dijo...

Felices Fiestas César!!! La verdad es que tampoco me agencio lotería pero siempre hay alguien que me regala, más allá de lo jugado, jamás me ha tocado nada, veo que es como el tabaco, una forma de recaudar impuestos en base a las ilusiones de un buen puñado de obejas que se quedan trasquiladas y en el caso del tabaco sin salud.Y lo del telediario no tiene nombre pero es muy gracioso, vaya panda... En fín, espero el cuento y la felicitación anual oficial, un fuerte abrazo amigo!!!

nemo dijo...

Saludos:

Ya ni siquiera hace falta ir a la administración, bien se puede comprar el número que se desee de cualquier lugar de España, cómodamente a través de Internet. Pero supongo que hacer esas colas es una costumbre -el hombre es animal de costumbres- o que pensarán que al estar físicamente durante horas penando a la intemperie les dará un plus de posibilidades de que algo les toque.
Yo nunca las haría, como tampoco las haría para comprar un iPhone, comprar unas entradas para una película, concierto o acontecimiento deportivo (me refiero a colas de muchas horas o incluso días), pero cada cual es libre de emplear su valioso tiempo en lo que les plazca...

Espero con impaciente curiosidad el nuevo cuento de Navidad. ¿Con qué nos maravillarás este año?

Juan Constantin

Gini-Gini dijo...

Yo de pequeña odiaba este día. Mis padres ponían el sorteo hasta que terminaba y eso me dejaba a mí sin poder ver la tele o jugar a la consola. Les cogí un asco a los niños de San Ildefonso que casi me perdura todavía.

Lo de las noticias, creo que es más un asunto de decir algo bonito en esta fecha. Ver a alguien feliz siempre es mejor que ver una desgracia, pienso. Es un coñazo escuchar siempre la misma perorata y, como a ti no te toca un duro pues no te alegra tanto, pero a mí por lo menos no me disgusta ver a la gente tan contenta aunque sea por una miseria de premio, la felicidad es más bonita que la desdicha, a mi parecer.
Ahora eso sí, alguien sale diciendo que le pagará a su camello con el dinero y se hace de oro solo por lo viral que se volvería eso en Internet xD Si alguna vez juego a la lotería en mi vida y gano, me lo apunto para decirlo jajaja

Realmente no me gusta nada la Navidad, por algún motivo siempre me desanimo en estas fechas y lo que más ganas tengo es de que terminen, pero vaya, que ver feliz a otros siempre da un pequeño empujoncito, aunque sea eso, pequeñito.
(Pero vamos, que si un día encuentro un boleto premiado por ahí tirado de casualidad, mejor xD)

Anónimo dijo...

Reconozco que soy poco de lotería. Posiblemente porque tampoco me ha tocado nunca. Pero mi madre, que siempre ha sido muy de tradiciones, nos despertaba siempre el 22 con el sonsoniquete de los niños de San Hildefonso. Así que sí, este día es para mí el inicio de la Navidad.
Feliz Navidad, César. Espero tu cuento como la niña que espera a los Reyes Magos

Jarl-9000 dijo...

Muy bueno. En mi caso, no creo que vayan a preguntarme nunca lo que haría si gano un premio (yo incluyo también los premios de los concursos de la tele, a lo que casi siempre responden "un vieje", otro clásico), pero hace tiempo decidí que, si me lo preguntan alguna vez, responderé: <> XDD

Con respecto a la lotería de Navidad, puede que haya jugado alguna vez, pero no estoy seguro. Lo que sí hacemos mi mujer y yo es que ella me entrega el décimo que compra por compromiso en el trabajo para llevarlo en la cartera, porque ella dice que yo tengo más suerte. Nunca ha llegado a tocar nada, claro. Pero oye, cada año me voy acercando un poquito más. Por ejemplo, ayer en cierto momento dijeron en el telediario que habían salido premiados muy seguidos varios números que únicamente tenían los siguientes dígitos repetidos hasta la saciedad: 1, 2, 4, 5 y 9. Al escuchar eso, me quedé pensando. Pues bien, abro la cartera, saco el décimo y se lo muestro a mi mujer: 52491.

Feliz Navidad a todos.

Anónimo dijo...

Pues yo le tengo cierta rabia a la lotería,sobre todo desde que me enteré de que a una amiga de la adolescencia le había tocado muchísimo dinero y tras una pila de años sin saber de ella me llamó para tomar un café y contármelo. No me dijo cuánto ni yo se lo pregunté. Lo que sí hizo,encantadora,fue invitarme a su súpercasa a merendar,a su otro casoplón del pueblo restaurado y estupendo,conocí a sus hijas,a su marido...Al cabo de un tiempo la llamé para quedar con los niños (su hija pequeña y el mío tenían una edad similar) y todo fue dar excusas y poner inconvenientes. No me volvió a llamar...ni yo a ella...¿Cómo interpretar el asunto? Yo me alegré por ella, claro,pues en su familia siempre hubo estrecheces económicas.Pero...debo admitir que me dio una envidia horrorosa y me odié a mí misma por sentir eso. ¿Está justificada la rabia que le tengo a la lotería?
Pues feliz solsticio a todos o feliz navidad,a elegir...aunque la navidad tampoco me hace mucha gracia,pero ahora tiene una cosa buena: esperar tu cuento, César...jejeje
¿Cómo va esa cadera? Espero que progresando la recuperación adecuadamente...
Saludos de Aurora Boreal.

Dario Marimon Garcia dijo...

Hombre, es agradable ver a la gente contenta. Es una tradición. Esperas que salgan los numeros y siempre es alegría para el que le toca. Mi madre me decía ayer: "No he visto a la gente más contenta que cuando le toca la lotería". Si no has jugado mucho (reconozco que mi padre es de los que juegan) pues tampoco te saca de pobre perder 20 € y si ganas, pues eso que te llevas. Pero es verdad que este tipo de cosas nos hace ver lo irracionales que somos. Lo de manolita es así, matemáticamente explicable, pero los humanos tendemos a pensar con cualquier otra cosa que la cabeza, y más en cuestiones de suerte y de dinero. Mi mujer y los compañeros de quirófano por ejemplo, cuando tienen guardias y tal, hacen comentarios tipo: uff, ayer no hubo mala noche, solo una pequeña intervención, vaya, verás la que nos va a caer hoy. Y lo hacen todos. Pero todos, médicos, enfermeros, todo dios. Pero los eventos son separados. Que a un señor le de un infarto ayer es independiente de un accidente de coche hoy. Y aunque lo racionalicen y sepan que es así, tendemos a pensar de esa forma. El hombre es irracional también. Nos gusta pensar que hay un orden oculto y que hay algo más que esa matemática fría e inexorable. Lo que no quiere decir que no te pueda tocar dos veces la lotería, la posibilidad está ahí. Os recomiendo un libro de temas matemáticos: Macus de Dautauy, Los misterios de los números, de Acantilado. Es apasionante (y a medias entndible, al menos los conceptos)
Mazarbul