martes, junio 20

Carta a los antitaurinos tontos del culo




          Dos aclaraciones previas: 1º Soy absolutamente antitaurino. Me repugna y me cabrea esa bárbara “fiesta” que dicen “nacional”. 2º La mayor parte de los antitaurinos son gente decente y sensible, pero los hay (una minoría, espero) que rezuman estupidez. A ellos me dirijo.

          Hace poco, ha muerto el torero Iván Fandiño en Francia a causa de una cogida. Y como viene siendo habitual, han proliferado en las redes (a)sociales mensajes descerebrados alegrándose de esa muerte. Un asesino menos, decían algunos.

          Veréis, en el universo no existe moral ni justicia. Las cosas no son ni malas ni buenas; sencillamente son o no son. Hace sesenta y cinco millones de años un asteroide hizo carambola con la Tierra y se cargó a todos los dinosaurios. Y al universo le dio igual. Como le daría igual que se murieran todos los toros del planeta o, si vamos a eso, todos los humanos, toreros o no.

          Los conceptos de “bien” y “mal”, la ética, la hemos creado los seres humanos; no es algo que venga escrito en las leyes de la naturaleza. Los humanos decidimos darnos derechos a nosotros mismos y también definimos lo que es bueno y lo que es malo. Y el eje de esa moral es el ser humano. Conforme nos vamos civilizando, ampliamos nuestra ética e incluimos en ella a lo que no es humano. Por ejemplo, decidimos que los animales tienen derecho a no ser maltratados. Pero, ojo, los animales no tienen ningún derecho per se; si lo tienen es porque nosotros, los humanos, se lo concedemos.

          ¿Está claro? Bien, pues como la moral la hemos creado nosotros, situándonos en el fiel de la balanza, resulta que no hay nada más sagrado que la vida humana. Incluso la vida del hombre más execrable debe ser respetada; por eso nos oponemos a la barbarie de la pena de muerte. Pues bien, desde una moral humanista, la vida de una persona, incluyendo a los toreros, vale más que la de todos los toros del mundo. Así de claro, y cualquier otra alternativa no es más que mierda fundamentalista.

          De lo que no os dais cuenta, panda de bobos, es que la primera gran inmoralidad del toreo reside en que una persona se juegue la vida, o cuando menos la integridad física, para divertir a otros. Y la segunda gran inmoralidad, claro, es basar un espectáculo en la tortura y muerte de un animal. Pero por ese orden.

          Ahora dejémonos de filosofías. ¿No os dais cuenta de que cada vez que os alegráis por la muerte de un torero estáis echando mierda sobre el movimiento antiraurino y desacreditando a quienes defendemos los derechos de los animales? Porque alegrarse de la muerte de una persona, situar la vida de un animal por encima de la de un ser humano, suena fatal. Es horrible, una actitud propia de fanáticos. Y no todos los antitaurinos somos así.

          Además, capullos, tampoco os dais cuenta de que la muerte de un torero es precisamente un argumento de lo más contundente para criticar las corridas. En vez de alegraros, deberíais hacer pública vuestra indignación porque esa fiesta bárbara se haya cobrado una vida humana más. Pero no, je-je, ha ganado el toro, se ha hecho justicia, qué chachi...

          ¿Sabéis lo que pienso? Que no sois animalistas por convicción; que lo sois por moda, o porque os ha dado la ventolera, o porque lo habéis visto en facebook, pero desde luego no por ética ni porque le hayáis dedicado al asunto un solo minuto de reflexión. Diría que sois mala gente, si no fuese porque en realidad creo que sois tontos.

          Así pues, la próxima vez que muera un torero, o un niño que aspire a serlo, nada impide que os alegréis por dentro; pero, aunque sólo sea por estética, hacedme el favor de tener la puta boca cerrada. Gracias.

          Ah, y por supuesto: Prohibición de los espectáculos taurinos YA.

29 comentarios:

Anónimo dijo...

"cualquier otra alternativa (a la moral humanista) no es más que mierda fundamentalista."

El mismo fundamentalismo que demuestras con esa frase en particular y con toda tu entrada en general. Tu moral vale tanto como la de cualquiera.

El niño vampiro dijo...

¡Olé, César, así se habla! Y soy también un antitaurino de pro.

Juan H. dijo...

Este post me ha parecido genial, das con la clave del asunto, César. Con gente así se da un paso más al abismo, hacia el que este mundo de sonámbulos, se dirige. El que se alegre con esto bien puede ser el mismo que se lanza con un coche contra una mezquita, o se inmola en nombre de Alá, tanto me da y además de ser unas malas personas(ahora escriben tweets pero en los treinta en Alemania quemaban libros), en el fondo se sienten a gusto perteneciendo a un grupo radical , es la posición más cómoda...¿ Para que coño voy a pensar si ya me dicen lo que es blanco y negro? Con una sola idea equivocada o axioma radical, sin dudas, lo deciden todo, así nos va...por cierto, creo que tu moral vale la hostia y así lo has demostrado en esta entrada.
Juan H.

Amparo Vázquez dijo...

¡Olé y olé!Prepárate porque te van a clavar más de un par de banderillas porque has salido a la plaza a pecho descubierto. Vamos a ver muchos, muchos pañuelos blancos; pero también muchos pitos y abucheos. César eres genial.

Miguel Valle dijo...

Supongo que sacar un pañuelo blanco y pedir dos orejas y rabo sería una incoherencia ante tu mensaje ;)

Pero tienes más razón que un santo.

Así que sólo puedo aplaudirte, caballero.

Miguel

Anónimo dijo...

Fantástico y muy acertado. Para sacarte de tu despacho a hombros. Yo creo que Twitter más que un lugar donde compartir opiniones e enriquecerse culturalmente se ha convertido en el vertedero del odio donde los mas descerebrados tienen espacio para decir la suya. Ojalá algún dia desaparezca este tipo de personas o almenos se establezca un mínimo de educación y jerarquía intelectual para que individuos de esta catadura se lo piensen dos veces antes de soltar sus rebuznos. Yo aun tengo esperanza de que con cultura y educación hasta el más tonto de los tontos se puede civilizar.

Juan Constantin dijo...

Saludos:

Olé, olé y olé. Gran faena, maestro;)
Lo malo es que a esa pandilla de descerebrados les gusta tanto que les canten las verdades como a Drácula trabajar en una fábrica de crucifijos. Son del mismo estilo que los nazis de los años 30, si te enfrentas a ellos, si no les das la razón sin rechistar... te conviertes en su enemigo. No soportan que se muestren sus vergüenzas, ni las incoherencias de su ideario (iba a escribir razonamiento, pero visto a quién nos referimos, era exagerado).

Llevas más razón que un santo, cuando dices que la primera víctima es el torero. Tradicionalmente -hoy en día, no tanto- han pertenecido a la clase social más desfavorecida y pobre. Gente que no ha visto otra salida en sus vidas que jugarse el pellejo para poder vivir dignamente. Aupados y jaleados por una público sediento de sangre -los gladiadores romanos no están tan lejos-, de emociones fuertes y de sensación de auténtico peligro de muerte -para otros, claro está-, que los encumbra mientras les dan espectáculo y que los olvida, cuando por cogidas o edad ya no pueden satisfacer sus ansias.

Muy parecida situación la de los boxeadores y otros luchadores extremos, a mi parecer...

Juan Constantin

ton va dijo...

Buena polémica. A mi, la verdad, me parece más valiosa la vida de un animal en peligro de extinción que la de un ser humano, que abundamos mucho. Eso sí, que no sean seres humanos de los que conozco. Me refiero a seres humanos random ;-)

lourdes.arrien dijo...

Pues yo no estoy totalmente de acuerdo. Que los animales no tienen derechos porque la moral es algo creado por los humanos? Tienen sus propios intereses, como el interés de estar vivo (si no queremos hablar del derecho a la vida). Y como bien dice, nosotros, los animales humanos, creamos la ética para aplicarla a las relaciones entre nosotros y hacia todo aquello que afectamos con nuestros actos (como el medio ambiente, por ejemplo). No me alegro de la muerte de nadie, porque no defiendo el sufrimiento, pero por la misma razón no me alegro del sufrimiento de ningún animal, ni en espectáculos ni fuera de ellos (para satisfacer nuestra gula, por ejemplo). Pero como dicen por ahí, el torero muere queriendo matar, el toro muere queriendo vivir... Pero sobre todo, sobre todo, me duele el paradigma que ensalzamos detras de todo esto, entendiendo la diferencia como inferioridad, la inferioridad como motivo para la dominación y muerte (el toreo es solo una manifestación más de la crueldad hacia los animales, pero este paradigma se puede aplicar a casi todas las relaciones de poder que establecemos entre los animales humanos también, con los no humanos ni te cuento...). Como señala Angélica Velasco Sesma en su libro Etica animal, una cuestión feminista (parafraseo) está es la actitud de justicia, compasión y respeto que queremos para un futuro sin violencia? Lo dudo.

Carmen Cobo Iñiguez dijo...

Nunca me han gustado los extremismos y ahora que soy más mayor, aún menos. Tampoco me ha gustado nunca ser juez. Jamás habría estudiado para serlo. Me horrorizan los sentenciadores. Hay que ser muy valiente, muy juicioso y muy inteligente, para juzgar a otro, que no conoces.
Besos.

Mazcota dijo...

Personalmente, me importa muy poco la vida del toro y la del torero. La primera, porque es un animal al que no le guardo especial simpatía. Quizá la misma que sentiría por un rinoceronte. Y la segunda, porque, por mucho que queramos, siempre existirán idiotas jugándose la vida. De hecho, durante este verano, seguramente se contabilicen más muertes de personas en hoteles, intentando pasar de balcón en balcón, o directamente por lanzarse desde él a la piscina, que no de toreros. Y no por ello tapiamos los balcones. Eso sí, reconozco que la muerte de un torero, aunque sólo sea por empatía con mi especie, me afecta un poco más.

Pero lo que realmente me horroriza y me asquea es que disfrutemos mientras presenciamos una carnicería. Hay que tener la mente muy perturbada, o incluso poseer la de un psicópata, para pasarlo bien viendo sufrir y desangrarse a un ser vivo hasta la muerte. Hoy en día, con lo mucho que presume la humanidad de haber evolucionado y de haberse civilizado, parece mentira que existan esta clase de “distracciones”. Parece que nos resistamos a eliminar ese impulso depredador, cruel y cavernícola, y que ya no necesitamos para nada. En muchos aspectos, una corrida de toros me recuerda a la tortura que perpetra un gato con un ratón hasta darle muerte, y de la que hablaste por aquí hace unos meses. En fin, que es repugnante; hablo de la que practica un humano, sobre todo si tenemos en cuenta que nosotros somos muchísimo más civilizados que un gato.

¡Ah!, y yo NO prohibiría los toros. Eso sí, les quitaría todas las subvenciones y dejaría de anunciarlos como un espectáculo. Fuera de las teles. Ni fiesta nacional ni leches (llamar fiesta a ESO, es una aberración). Y así, arrinconándolos en la lista de barbaries llevadas a cabo por la humanidad, irían muriendo poco a poco por inanición.

Unai Usin dijo...

Menuda gilipollez, mamarracho.
Para empezar, fantoche, partes de una premisa falsa, tontolnabo: que los toreros son toreros porque «más cornadas da el hambre», mermao. Como si siguiésemos en lo más oscuro de la posguerra, piltrafa.
El resto no son más que un montón de opiniones tuyas, zoquete, que intentas hacer pasar por dogmas, callaranas. Como me jode la gentuza como tu, tolai, que se creé con derecho de etiquetar a los demás, baboso, con la prerrogativa de definir quien es un «verdadero antitaurino», «verdadero animalista», «verdadero ateo», «verdadero ...». Cantamañanas.
Te recomiendo un tema de La Polla Records, tarugo, te viene que ni pintado, gañan:

«EL PINGUINO»

«No se puede conseguir
Parecerte a ti legal
Y tampoco hay alguien que lo entienda
Sufres mucho y sufres mal
Estas puesto en la verdad
De tu último fancine
Mejorando tus conocimientos
Para cumplir tu deber
Eres puro y buscas la pureza
Pero como tu no hay tres
Babas
Todo lo mides
Todo lo sabes
Tienes razones, tienes las claves
Nos das cupones de salvación
Tú guardas nuestra revolución
Tú nos puntúas, tú nos apruebas
Tú eres un bobo y no té enteras
Espabila o morirás
Más idiota que al nacer
Nos aburres, eres un palizas
Eres como un puto mártir»

Que te la pique un pollo, cretino.

Unai Usin dijo...

P.S. Y antes de que salgas con esas, lumbreras, yo no posteo esas cosas que tanto ofenden tu buen gusto, señoritingo.
Pero en mi fuero interno me alegro, y mucho, de que ese pobre animal haya podido hacer pagar con su vida al inhumano psicópata que ve lícito maltratar a un animal para divertimento de una plaza llena de gente tan enferma como el.

Unai Usin dijo...

P.p.S. Me alegro muchísimo más cuando el toro consigue saltar a las gradas y se lleva por delante, señoras de peineta, niños almidonados, picoletos y demás «fauna». Eso ya es el acabose.

Anónimo dijo...

Unai Usin, joder tío, yo también soy antitaurino colega, pero entre tú y un torero ... no se a quien elegiría!

Numeros dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Numeros dijo...

Lo malo de la moral es que se rige más por criterios del corazón que de la razón así que tratar de llegar, no ya a un acuerdo si no simplemente a entender las razones de la otra parte se hace una tarea imposible. Y es que moral, como culo, cada uno tenemos la nuestra.

Hay quien habla de "seres humanos" y "animales", hay quien lo hace de "animales humanos" y "animales no humanos" hay quien considera que TODOS los animales tienen los mismos derechos que humanos, hay quien considera que SOLO determinados animales tienen los mismos derechos que humanos y así todas las variantes que os podéis imaginar.

Por ejemplo, hay quien tacha a los toreros de asesinos sin saber (o quizás sí) que asesinar es matar a alguien con alevosía, ensañamiento o por una recompensa., y desde luego un toro NO es ALGUIEN (al menos para mí) es ALGO.

Que quede bien claro, y lo expuse en su día en mi blog que no soy para nada animalista ni creo en los derechos de los animales, porque dar derechos a un animal supondría automáticamente reconocerle obligaciones, y ese reconomcimiento de obligaciones supondrían reconocerles capacidad de raciocinio y de responsablidad, capacidades de las cuales los animales carecen. Pero claro hay muchos que han visto demasiadas películas de Walt Disney y han terminado por creerse que los perros, gatos, canarios, patos y demás fauna son capaces de desarrollar pensamiento abstracto.

Luego está el tema práctico. ¿A qué animales, y porqué, les damos derechos? ¿Qué derechos les damos?.

De lo que cuentas hay cosas en las que discrepo, otras en las que coincido y otras que me gustaría matizar. Ahí va una pequeña lista:

Pero, ojo, los animales no tienen ningún derecho per se; si lo tienen es porque nosotros, los humanos, se lo concedemos. Bueno para ser francos, la realidad es que los seres humanos TAMPOCO tenemos derechos "per se". Los derechos nos los vamos dando y quitando según vaya interesando a la sociedad en su conjunto. Si alguien tiene alguna duda puede mirarse lo que dice la historia al respecto.

Bien, pues como la moral la hemos creado nosotros, situándonos en el fiel de la balanza, resulta que no hay nada más sagrado que la vida humana. Totalmente de acuerdo. Hasta tal punto que creo que desde el mismo momento que hay concepción hay vida humana y por lo tanto es un bien a proteger. Fíjate que hay quien considera que un embrión o un feto (de ser humano) NO es un SER HUMANO y por lo tanto NO es un bien a proteger. (De nuevo corazón frente a razón)


Incluso la vida del hombre más execrable debe ser respetada; por eso nos oponemos a la barbarie de la pena de muerte. Bueno ni me opongo, ni la pena de muerte me parece una barbarie. Personalmente opino que un mundo con un Goebbels, Himmler o Sadam Hussein balanceándose a un extremo de una cuerda es un mundo mejor que uno que les permitiera envejecer tranquilamente aunque fuese en una cárcel.


Prohibición de los espectáculos taurinos YA. Para nada. No soy partidario de las prohibiciones. De ningún tipo. Siempre he creído que la leyes no han de ser ni justas, ni éticas, ni morales. A las leyes hay que exigirles que sean prácticas de manera que a la hora de aplicarla lo único que se tenga en consideración sea si causa más problemas o si causa más beneficios.

¿Prohibimos X? Entonces X se hace clandestino y además de que que sigue practicando se generan problemas adicionales. Y aquí con X podéis poner todo los que os dé la gana (y la lista va en orden alfabético para no herir susceptibilidades): aborto, alcohol, boxeo, caza, drogas, ..., peleas de gallos, toros...

Eso sí a quien le guste los toros (o el fútbol, o el boxeo, o los sindicatos...) que se lo pague con su dinero y no con mis impuestos.

Juan H. dijo...

Lo único que demuestra soltar más insultos que argumentos es que el título de este post es más que acertado y que hay gente con graves problemas de comprensión de la lectura.
Juan H.

Unai Usin dijo...

Será porque, querido Anónimo, no eres capaz de entender conceptos como sorna, sarcasmo o exageración.
Un afectuoso saludo.

César dijo...

Amparo Vázquez: Pues la verdad es que han sido muchos más los pañuelos que los pitos. Estoy sorprendido, pero me alegra comprobar que hay menos descerebrados de lo que esperaba.

Anónimo de las 2:23: Me temo que, hagas lo que hagas, siempre habrá algo peor que tontos: tontos bocazas.

Juan Constantin: Los toros, el boxeo, el full contact, todo eso es puro circo romano.

ton va: La vida humana es más importante que la de cualquier animal, incluidos los que están en peligro de extinción, por la sencilla razón de que somos los humanos quienes decidimos lo que es importante.

Lourdes arrien: A mí también me revuelve las tripas la violencia contra los animales. Pero los animales (incluyendo los humanos) no vienen al mundo con derechos. No existe tal cosa en la naturaleza, donde rige la ley del más fuerte; los derechos los concedemos los humanos.

Mazcota: El toreo es una monstruosidad, por supuesto. Y yo sí lo prohibiría; porque infringe leyes europeas de protección a los animales. Y porque... bueno, ya lo explicaré más adelante.

Números: Intentaré responderte brevemente. Creo que quedaba claro en mi entrada que nada en la naturaleza, incluyéndonos a nosotros, viene con derechos incluidos. Respecto a la pena de muerte... verás en cuanto empiezas a hacer excepciones, siempre habrá alguien que amplíe la lista de excepciones, y luego otro, y otro, hasta que tú mismo aparezcas en una lista como candidato a la desaparición.

En cuanto a si los animales pueden o no ser receptores de derechos... Verás, esa relación automática que estableces entre derechos y deberes puede ser razonable desde un punto de vista filosófico, pero no en la práctica. La más contundente forma de establecer derechos son las leyes. Actualmente, en España no existe un marco legal conjunto para la protección de los animales, pero hay 17 legislaciones comunitarias distintas que lo contemplan. Algunas castigan con penas de multa o cárcel a quienes maltratan a los animales. De modo que sí, se pueden conceder derechos sin exigir deberes.

Reconozco que nunca he entendido a quienes, como tú, dicen que no son partidarios de ninguna prohibición. ¿Deberíamos levantar entonces la prohibición sobre las peleas de gladiadores o la "lucha extrema"? ¿Deberíamos volver a permitir que se tiren cabras desde los campanarios? Tal y como lo veo, una de las formas de establecer la civilización es mediante las prohibiciones. Otra cosa es determinar qué debe prohibirse, claro. En cualquier caso, los espectáculos taurinos acabarán desapareciendo por falta de público. Aun que para mi gusto eso tardará demasiado.

Juan H y Anónimo de las 6:41: No le deis importancia al comentario del amigo Unai. En realidad me ha venido muy bien, porque es el ejemplo perfecto de la clase de tontos a los que me refiero en mi post.

Numeros dijo...

Siento no haberme explicado bien. Me opongo a la filosofía que tienen muchos de que cuando no me gusta (no me parece bien, me parece amoral...) algo, entonces lo prohibo.

Como digo, creo que las leyes deben ser prácticas, de manera que cuando nos planteemos prohibir algo, lo que sea, tengamos claro que los beneficios obtenidos por esa prohibición son superiores a los daños causados.

Un ejemplo en el que espero que estemos todos de acuerdo: está prohibido montar en moto sin casco. Es evidente que dicha prohibición no solo es un atentado contra mi libertad (mi cuerpo es mío y hago con él lo quiero) si no que además el hecho de conducir sin casco no pone en peligro ni la vida ni la seguridad de nadie. Ahora bien, alquien que tenga un accidente yendo sin casco sufrirá una lesiones (o incluso morirá) causando una serie de gastos y daños que tendrá que afrontar el resto de la sociedad. Sopesando las dos alternativas, parece más que razonable la existencia de esta ley porque aunque no sea ni ética ni moral, es tremendamente práctica.

Juan Constantin dijo...

Saludos:

César, tienes razón: don't feed the troll.

Números, creo que tu ejemplo no es muy afortunado. Sí que pones en peligro tu propia vida, lo mismo que un obrero de la construcción que trabaje en altura y no use una línea de seguridad.

¿Un atentado contra tu libertad personal obligarte a llevar algo que te proteja? ¿Que no es ético ni moral intentar proteger la vida e integridad física de los moteros? Debemos tener conceptos distintos de lo que es ético y moral.

El argumento de los gastos, sencillamente me repugna cuando se contrapone a la vida de las personas. Por esa regla de tres, hay tratamientos médicos (paliativos con enfermos terminales) que no deberían sufragarse porque no van a curar a nadie.
Además, si haciendo uso (o abuso) de tu "libertad personal" decides que la prohibición atenta contra dicha libertad y la incumples, deberías también cargar tú y sólo tú con las consecuencias que ese acto pueda acarrear, y correr con todos tus gastos... ¿no? No, claro, que paguen los platos que tú has roto no atenta contra tus derechos... eso sí debe ser moral y ético...

Juan Constantin

Numeros dijo...

Juan Constantin. Uno que se busca un ejemplo esperando que no haya polémica y mira la que lía. Está visto que esto de explicarme no es lo mio.

De entrada te diré que como motero, y para tu tranquilidad, llevaba casco y la luz de la moto encendida cuando ni era obligatorio ni nadie lo llevaba. Por lo tanto NO ME OPONGO a dicha ley, me parece perfecto que exista y además es necesaria.

Otra cosa muy distinta es que sea una violación de los derechos de un individuo que como como mayor de edad que es, decida hacer con su cuerpo lo que le venga en gana, siempre y cuando no ponga en peligro la vida de los demás. Es evidente que el no llevar casco NO PONE en peligro la vida de NADIE, salvo la del propio motero que decide libremente y con una alarmante falta de cerebro, dicho sea de paso, poner en riesgo su propia integridad física. Eso no quita que el Estado se esté inmiscuyando en una faceta que tan solo atañe a la libertad personal de cada uno de nosotros y, en consecuencia, sea moralmente discutible.

¿Te repugna el argumento de los gastos?. A mí también. Por cierto, bienvenido al mundo real, porque en los países del norte de Europa ya hay tratamientos médicos que no se aplican, y no hablo de enfermos terminales, porque no son rentables. Por eso España, a la que aún no ha llegado esa corriente (pero tranquilo, que ya llegará) se ha convertido en el geriátrico de Europa.

Ahora te pregunto: ¿Qué será lo siguiente? ¿Multar a los gordos porque se exponen a tener un accidente cardiovascular? Y, por favor, déjame que te responda. SÍ. Espérate un poquito y todos veremos como se cruje a multas a aquellos que cuyo IMC sea mayor que 27. De hecho la prohibición del azúcar añadido en refrescos y de los rellenados gratis de bebidas azucaradas en Francia va por esa linea. Por mucho que nos repugne el dinero es limitado y con una población cada vez más envejecida (y enferma), dentro de poco no habrá suficiente para mantener la sanidad y habrá que empezar a meter la tijera. El primer síntoma que veremos serán campañas muy sutiles a favor de la eutanasia. Tiempo al tiempo.

Efectivamente la solución que propones, que cada cual acarree con los gastos derivados de sus decisiones personales, sería la más justa pero la menos práctica.
Lo malo es que aparte de ser poco popular (la culpa de mis errores siempre la tienen los otros) sería muy difícil de llevar a cabo. Por ejemplo, ¿debería la Seguridad Social cubrir el tramiento de un enfisema pulmonar de un tipo que se ha metido entre pecho y espalda tres paquetes de tabaco diarios? o ¿el tratamiento contra la cirrosis de uno que se bebía hasta el alcohol de quemar? Coincidirás que ambos compartimientos son muy similares al del motero que circula sin casco y no por ello se le penaliza.

En cualquier caso, y sin ánimo de polemizar con casos concretos, mi opinión es que las leyes, y por ende las prohibiciones, deber ser prácticas y enfocadas para facilitarnos la vida a los ciudadanos y conceptos como ética, justicia o moralidad están, al menos para mí, en un segundo plano.

Juan Constantin dijo...

Saludos:

Lejos de mi ánimo el polemizar sobre tu opinión, Números... y gracias por darme la bienvenida al "mundo real", aunque creo que ya vivía en él (o quizás era en Matrix)

Sigo sin compartir tu punto de vista: para mí los conceptos de Ética, Moral, Justicia sí están en un primer plano. Lo mismo que el de Libertad. En un primerísimo primer plano. No podría otorgar predominancia a uno sobre los otros...
Coincido contigo, sin embargo, en que las leyes o han de ser útiles para el Hombre, o no han de ser, es decir, no han de existir. Pero ello no quita que se les pueda exigir que también sean justas, amén de prácticas.
En algún país de Europa puede que no apliquen tratamientos "caros" -en otros supongo que sí-, ¿por qué hay que seguir el ejemplo más despiadado?
No creo que se llegue ni por asomo a "crujir a multas" a los que superen un cierto Índice de Masa Corporal. Es un poco demasiado alarmista. Espérate un poquito y verás como no sucede.
Yo no propongo como solución que cada quien acareé con los gastos derivados de sus decisiones personales. Esa sería, en buena lógica, la solución que los "defensores a ultranza de la Libertad Individual" deberíais exigir, más que nada para ser consecuentes. ¿Acaso no es una insultante intromisión del Estado en vuestra libertad individual que este sufrague los gastos acarreados por vuestras acciones libres y voluntarias?
Comparar dos adicciones como el tabaquismo y la alcoholemia con el no usar el casco porque lesiona mi libertad individual, en fin... creo que chirría bastante. Los afectados por ellas no son libres de ejercer su voluntad -al menos no totalmente- para tomar o no tomar esas sustancias. Y la decisión de no usar el casco sería una proceso racional.
Ese argumento de que la Sanidad es cara y que no hay dinero para mantenerla, llevamos oyéndolo algunos años. Curiosamente en boca de aquellos que han provocado la crisis y sus voceros políticos y mediáticos. "Hemos enfermado por encima de nuestras posibilidades"...
El dinero no es limitado. El dinero no es sino ceros y unos. No existe. La mayoría del dinero mundial no tiene sustancia física, es virtual. No se agota...

En fin, termino ya, que es tarde. Un placer discutir con personas educadas.

Juan Constantin

Anónimo dijo...

¡Olé,César! Has cogido el toro y a los antitaurinos por los cuernos, aunque se te haya alborotado un poco el tendido; te has puesto el mundo por montera y te has apretado bien los machos para tirarte al ruedo de la polémica y estar boyante. Comparto esta faena contigo, al alimón,si bien tú solo rematas genial, pones un par de banderillas,miras al tendido y yo te sacaría por la puerta grande ¡Que Dios reparta suerte!
Un saludo (antitaurino) desde Cantabria......Aurora Boreal

César dijo...

Aurora Boreal: Caray, amiga mía, si llego a saber que mi comentario era tan taurino no sé si lo habría hecho...

Anónimo dijo...

Jajaja... es que te has metido en un buen embolao, César,y ahora te toca bregar con unos y darles largas a otros.Pero tú te creces en el castigo y das largas a los nuevos en la plaza. ¡Qué par de pitones! No te cortes nunca la coleta, que tu afición está al quite...Y salgo ya por pies, no vaya a ser que alguien cambie el tercio y entre a matarme....
Cariñosos saludos de Aurora Boreal

Numeros dijo...

mi comentario era tan taurino no sé si lo habría hecho... Pero, coño, César si hasta ha habido uno por ahí que ha pedido tu orejas y tu rabo.

Lo siento no he podido resistir la tentación de hacer el chiste fácil

Anónimo dijo...

Cuanta energía humana desperdiciada en turbulencias autodestructivas. Si la enfocásemos, ya estaríamos colonizando otras galaxias.

Dios es el hombre del futuro, que mandó a jesucristo para dar un mensaje de trabajo en equipo y así acelerar en varios milenios la historia.

Al ver que su plan no funcionó, abdujo a un tal mahoma para dictar una carta ordenando matar a todos los cristianos, una limpieza. El Ctrl + z de dios.

Después de que ésto también la fallase, el curso de la historia se truncó, y el hombre de la cuarta dimensión desapareció, porque la especie, no hay más que vernos, nunca llegó a prosperar, y así él ni siquiera nació. Se quedó viendo como sus manos se hacían niebla.

El hombre para vivir fuerte, consume carne. La que más le gusta es la del prójimo.

Pascu.