miércoles, diciembre 12

El oficio de escribir y VI


 
            Supongamos que dominas todos los aspectos de la escritura que hemos contemplado en las cinco entradas anteriores. Narras vigorosamente, con una prosa primorosa, y escribes unos textos imaginativos llenos de personajes atractivos y tramas ingeniosamente desarrolladas. Y quieres ser escritor profesional. ¿Qué hacer?

            En primer lugar, una reflexión: Calcula cuánto dinero necesitas al año para vivir. Ten en cuenta que como escritor vas a recibir un 10 % del precio de cada ejemplar vendido, restándole previamente el IVA. Ahora calcula cuántos ejemplares tienes que vender anualmente para conseguir el dinero que necesitas.

            Hace poco, leí –no recuerdo dónde- unos datos que no están contrastados, pero que indican más o menos por dónde van los tiros. Según esa difusa fuente, antes de la crisis en España vivían de la escritura unos 2.000 escritores. Ahora, tras la crisis, quedan alrededor de 500. Si tenemos en cuenta que entre primera y segunda división habrá unos 1.500 futbolista que viven del deporte, tienes más posibilidades de ganarte la vida jugando al fútbol que escribiendo. Aunque puede que tu dribling no sea muy fino, o que falles en el juego aéreo, así que vas a insistir en eso de escribir. Vale.

            El camino es largo e incierto, y hay pocos atajos. Aunque, claro, siempre puede ser que tu primera novela sea un éxito sin precedentes, que vendas cientos de miles de ejemplares en todo el mundo y te conviertas instantáneamente en un escritor de culto. También es posible que te toque la lotería; y comprar un billete es mucho más rápido y relajado que escribir una novela.

            Cuando volví a escribir a principios de los 90, me propuse tres metas consecutivas: 1 Aprender a narrar, 2 publicar profesionalmente y 3 vender (porque para vivir de la escritura tienes que vender muchos ejemplares, qué le vamos a hacer). Tardé unos siete años entre la primera meta y empezar a acariciar la tercera, y más de diez en poder considerarme plenamente un escritor profesional. De no ser por el apoyo de mi querida Pepa, habría sido imposible.

            Es un proceso lento. Al principio no te conoce ni dios, y vas publicando donde buenamente puedes (yo empecé en fanzines y revistas semi-profesionales de ciencia ficción y fantasía). Poco a poco te vas dando a conocer, vas ganando lectores. Pero tan despacio… Así que elegí uno de los escasos atajos que hay en este oficio.

            Los premios. Gracias a ellos se puede pasar de ser un autor desconocido a que tu nombre empiece a sonar entre los editores y los lectores. Además, algunos premios están muy bien dotados económicamente. Digamos que son una especie de acelerador de tu carrera. Durante los diez primeros años gané cinco premios de relato, tres de novela corta y cinco de novela juvenil. Sin duda, eso me lanzó como escritor. Por consiguiente, la pregunta lógica es:

            ¿Cómo ganar premios literarios? Ay, si yo lo supiese... He tenido suerte; he ganado más o menos el 60 % de todos los concursos a los que me he presentado. No está mal, pero queda un lamentable 40 % de fracasos, así que evidentemente no tengo la fórmula del éxito, quizá porque no existe. Está claro que la calidad del texto importa, igual que su originalidad, y también la comercialidad y la oportunidad. Pero hay otros muchos factores que se nos escapan de las manos, entre ellos el puro azar.

            Pero, alto, ¿los premios no están trucados? Algunos sí, algunos no. Si te presentas al Planeta ya te digo yo que no vas a ganar. Pero hay muchos otros premios “legales”; infórmate antes de presentarte. Y yo te recomiendo que te presentes, porque, aunque no ganes, tienes la seguridad de que tu novela va a ser leída por un lector profesional que redactará un informe sobre ella. Y puede que a la editorial le interese publicarla. Así contraté yo mi primera novela juvenil.

            El mito del malvado editor. Con frecuencia oigo echar pestes de los editores (y las editoriales) por parte de gente que jamás ha tratado con un editor (o una editorial). Por supuesto, hay malos editores, igual que hay malos escritores; pero la mayor parte son buenos profesionales que, no lo olvides, están de tu parte. Piensa que un editor tiene tanto interés como tú en que tu novela tenga éxito, porque si tú triunfas, él triunfa. Ahora bien, si tus libros no venden, acabará pasando de ti. Porque el mundo editorial es un negocio, no una ONG. Por eso se publican mierdas firmadas (que no escritas) por youtubers o famosos de TV: porque dan pasta. Pero eso a ti ni te va ni te viene; ni siquiera es culpa del editor, sino de la gente que consume esas porquerías. Cuando un editor trabaja en tu libro, no dudes que está comprometido con él. En lo que a mí respecta, he tenido y mantengo excelentes relaciones con todos mis editores (salvo con uno, que encima era amigo mío). He desarrollado una buena amistad con varios; ellos confían en mí y yo confío en ellos. Pobrecitos; bastante tienen con soportarme…

            Procesos de trabajo. Para escribir profesionalmente hay que escribir con constancia, diariamente. Yo sigo un horario de oficina: de 09:30 a 13:00 y de 18:00 a 21:00, de lunes a viernes, y los viernes sólo por la mañana. Semana inglesa. Pero soy un escritor lento (alrededor de 1.500 palabras al día); supongo que a otros más rápidos puede bastarles con media jornada.

            Lo que me permite ganarme la vida escribiendo es la literatura juvenil. En ese sector editorial disfruto por fortuna de cierto prestigio, lo que me permite ir por libre. No acepto encargos, ni presento proyectos, ni hago sinopsis; escribo la novela que me sale de las narices y se la presento a una editorial, porque sé que me la van a publicar. Para proyectos más complejos –como la trilogía que acabo de concluir-, me limito a una charla previa con el editor, pero casi sin decirle de qué va el asunto. Eso es porque me siento ridículo cada vez que cuento un argumento. La trama en sí misma no tiene importancia; lo fundamental es el tratamiento, y eso sólo se percibe cuando el texto está escrito.

            Por último nos queda la promoción de la obra. En eso soy malísimo; no voy a ferias, ni a firmas de libros, ni hago presentaciones, y doy las menos charlas posibles. Me aburre todo eso. Pero me equivoco, hago mal. No sigáis mi torpe ejemplo y promocionad en lo posible vuestras obras.

            Contratos. Cuando una editorial quiere publicar tu novela, el contrato que te entrega no es un ultimátum, sino un objeto de debate. Como es lógico, la editorial te ofrecerá unas condiciones muy beneficiosas para ella, pero tú puedes discutirlas y quitar, cambiar o añadir cláusulas. Examina con mucha atención el contrato que te ofrecen y, si no tienes demasiada experiencia, consúltalo con algún amigo escritor o en algún grupo de FB. Recuerda: Todo lo que no esté contemplado por escrito en el contrato, no existe.

            Supongo que a estas alturas huelga decirlo, pero si te obligan a vender x número de ejemplares en la presentación del libro, es una estafa. Y la coedición también lo es.

            Conclusiones. Si habéis leído los seis capítulos de esta serie de posts supongo que comprenderéis por qué cuando me piden un consejo para dedicarse a la escritura siempre digo lo mismo: paciencia. Se tarda mucho en aprender a escribir decentemente, se tarda mucho en aprender a narrar con soltura, se tarda mucho en madurar como persona, se tarda mucho en hacerte un nombre y se tarda mucho en acumular la obra necesaria. Además, el camino está sembrado de fracasos, frustraciones e inseguridades. Para colmo, si no tienes suerte puede que lo hagas todo bien y aun así no llegar a ninguna parte. El camino no solo es largo, sino también cruel y con frecuencia injusto.

            No obstante, si lo consigues, si llegas a ganarte la vida con la escritura… En lo que a mí respecta, es el mejor trabajo que he tenido jamás; si no hubiera que escribir casi ni lo llamaría trabajo, pero nada es perfecto. Cada vez que lo pienso doy gracias a los dioses por haberme permitido llegar hasta donde estoy (que tampoco es una cima elevadísima, pero es mi colinita). He tenido mucha suerte, aunque también lo he sudado. Es de las poquísimas cosas de las que me enorgullezco.

            He escrito estas entradas para intentar orientar a los aspirantes a escritor que están comenzando a adentrarse en la selva editorial. He enumerado los temas fundamentales, pero apenas los he rozado. Si a alguien le interesa entrar más a fondo en las técnicas del oficio, entre septiembre y diciembre de 2007 escribí en este blog diez entradas llamadas “En la mente del escritor”, donde explico con detalle no cómo se debe escribir, sino cómo escribo yo.

            En fin, amigos, aquí se acaba la matraca que os he dado. Espero haber sido de alguna utilidad.
 
 

16 comentarios:

Gini-Gini dijo...

¡Muchas gracias por estas entradas! La verdad es que me han servido un montón, y espero que como a mí, a muchos otros.

Como novata (novatísima xD) que soy, la verdad es que tengo una duda... Si mandas un manuscrito a una editorial, pasa un año y no te responden, repasas tu obra y cambias cosas que antes veías bien y ahora no... ¿Verías correcto volver a enviar el manuscrito a esa editorial? (Ya he leído que no necesitas ni describir una sinopsis para que te digan "SI, POR FAVOR" jajaja pero yo por si acaso pregunto).

En cuanto a lo descrito, me alegra saber que al menos no es imposible vivir de ser escritor, aunque sí sea poco probable. Eso ya me anima a tener algo que has mencionado: paciencia. Porque a veces la frustración y la angustia es muy grande... (aunque no sea por ganar dinero, sino por empezar el largo camino tortuoso de tres pasos que has descrito). Así que ¡gracias! :D

Rosario López dijo...

Genial, muy honesto. Bravo por esa colinita.

Joaquín dijo...

Creo que a partir de leer esto último (en realidad todo el hilo) voy a retomar la jardinería; saldré tres días a la semana a correr; y sobre todo no beberé vino malo estas Navidades. ¡Qué difícil que es tu oficio-afición!
Al final eso de escribir es una saludable resistencia, una encomiable obcecación. Gracias, por tanto, por esa estupenda tenacidad.

Jarl-9000 dijo...

Mis más sinceras gracias por esta serie de posts. Han sido muy ilustrativos. Seguro que a muchos de nosotros nos resultan útiles tus consejos.

Así que ya has acabado la trilogía, ¿eh? Me alegro. Por cierto, la segunda parte debería estar al caer, ¿no? ¿Se sabe algo?

César dijo...

Gini-Gini: ¿Reenviar un manuscrito corregido? Ufff... Las editoriales reciben cientos de manuscritos no demandados y tardan muchísimo en leerlos. No sé, me parece que es un poquito inútil, pero igual llamas la atención sobre tu obra. Contraproducente no es, así que inténtalo. Me alegro de que mis posts te hayan servido de algo. Y recuerda: difícil no es lo mismo que imposible.

Rosario López: Desde mi pequeña colina, gracias.

Joaquín: En tu comentario has incluido las tres palabras clave para un escritor: resistencia, obcecación y tenacidad. Sin ellas no se puede llegar a ninguna parte.

Jarl-9000: Gracias a ti, por seguir merodeando. En el próximo mes de marzo aparecerá "La estrategia del parásito" reeditada con nueva portada, y la segunda parte de la trilogía, que se llamará "Manual de instrucciones para el fin del mundo".

Eladio Lestrove dijo...

Aplausos. Y gracias, César, por estas entradas.
Como autor que no tengo la "suerte" (o tenacidad, o cojones, o firmeza) para dedicarme profesionalmente a la escritura, y me limito a jugar partidillos en tercera regional, por amor al deporte, GRACIAS.
También he publicado algún libro (bueno... sólo uno) autoeditado, de no ficción, sobre un tema local y para un público muy concreto, y la verdad es que ha sido reconfortante. Evidentemente agotamos los ejemplares en las tres presentaciones-coloquios que hicimos. No da para vivir -de hecho los beneficios, que fueron pocos, se los cedí a la Asociación, pero es reconfortante (era un tema etnográfico de interés humano con el que entré en contacto al rodar un documental. También me permitió hacerlo como me dio la gana, sin atenerme estrictamente a normativas ortográficas en gallego, mezclando idiomas, localismos, fotografías modernas y antiguas y dibujos).
Al margen de casos así de concretos, la autoedición me da mucho miedo... y la veo una misión imposible en temas de ficción... ¿que piensas?
No me he atrevido a lanzarme al mundo del ebook, Amazon y similares... Tu opinión sobre los medios electrónicos era negativa. ¿Has cambiado de opinión? ¿Puede ser una oportunidad?
¿Es sólo una forma más de jugar a la lotería?

Pues eso: gracias, César.

Eladio Lestrove dijo...

Y otra pregunta... ¿cómo crees que verían las editoriales con las que trabajo que autopublicase en Amazon?
Legalmente no hay problema, lo sé... pero... ¿no les puede resultar ofensivo? No es algo que me vayan a decir, pero recuerdo al editor echando pestes sobre otro autor, conmigo presente, porque yo era jurado en un concurso y le recomendé una obra finalista, no premiada... y resultó que latenían desde hace más de un año en la editorial, sin decidirse a publicarla! Una táctica que usan mucho por este nublado noroeste... no decir nada, dar largas... Pero, eso sí, si la llevas a otra editorial, se mosquean.

Juan H. dijo...

Hola César, lo primero feliz decimo tercer aniversario, joder,joder... perdón..., como pasa el tiempo, espero que siga abierto porque para mí es una balsa y siempre me paso por aquí y cuentos mis chorradas, y qué quieres, le cogí afición, pese a mis propios altibajos, y siempre dices que el blog no tiene una finalidad, hombre, a mí me ha ayudado, de verdad. Por otro lado, este post me da una idea de lo dificilisimo que es escribir y de vivir de ello, ni te cuento, sois unos cuantos elegidos con talento, al menos en tu caso, en el del youtuber, pues bueno, nos ha tocado vivir estos tiempos raros, de guionista psicótico y modernidad sin frenos; por cierto que se cobre el 10 por ciento de lo que vale el ejemplar me parece muy poco, y sé que detrás de la editorial también vive mucha ente, pero, hombre hay que cuidar al autor un poco más, luego dicen que los libros son caros aunque me parece que en proporción son más baratos en otros paises, supongo que tienen politicas de apoyo al libro, no lo sé. Esperando la segunda parte del parásito y el cuento de Navidad, Muchas gracias por todo y Felices Fiestas!!!
Juan H.

César dijo...

Eladio Lestrove: Mi experiencia con la autopublicación es: cero patatero, así que no puedo aconsejarte. ¿Qué si soy escéptico? Pues sí, un pelín. En cuanto a si una editorial podría mosquearse porque te autopubliques, no veo por qué. No creo que eso deba preocuparte.

Juan H: Gracias por la felicitación de aniversario. Babel está entrando en la adolescencia y se va a poner insoportable, con todas las hormonas alteradas... Me alegro de que el blog te haya servido para algo; a mí también, más de lo que nunca hubiera creído. Yo lo veo como un refugio, un lugar tranquilo donde charlar un rato con los amigos. Me alegro de que merodees por aquí; siempre es interesante conocer tus opiniones. Y vale ya, que nos vamos a poner ñoños ;-)

Elena Rius dijo...

Bravo por esta serie de "El oficio de escribir", tan llena de sensatez, experiencia y buenos consejos. Como sabes, yo he pasado muchos años de mi vida profesional como editora y puedo corroborar algo que tú dices muy bien: hace falta sobre todo perseverancia y paciencia. He visto a mucha gente talentosa quedarse en la cuneta y en cambio, he visto a otros -en principio tal vez no tan brillantes- que han llegado porque no se han rendido nunca, porque han seguido escribiendo y creyendo en sí mismos en toda circunstancia (y la carrera de todo escritor tiene momentos en que le parece que no va a remontar). Por eso, cuando alguna joven promesa me pregunta si creo que "tiene madera", yo siempre le digo que me es imposible pronosticarlo, porque eso depende de ella/él. El talento así, en abstracto, no existe, existe el trabajo constante y bien hecho.
¡Por muchos años de este estupendo blog!

Anónimo dijo...

Gracias por el Oficio de Escribir César!!!! y Feliz Cumplebabel!!!! 13 años son muchos años caray.
Y es duro el oficio de escritor la verdad. Creo que es mejor convertirlo en un hobby, y si tienes la fortuna de vivir de él pues bien, que le ganas algo, pues tb bien, y si no, a disfrutar. Total. Es lo que hay.

Mazarbul

César dijo...

Elena Rius: Te agradezco muchísimo tus amables comentarios; ya sabes cuánto valoro tu opinión. Y tienes razón, la perseverancia es fundamental, igual que la capacidad de sobreponerse a los fracasos. Ay, la de tortas que me he pegado yo... Si no fuese porque soy un cabezota, habría tirado la toalla. Un amigo mío (no diré el nombre) escribía maravillosamente, pero sus dos primeras novelas juveniles no funcionaron económicamente todo lo bien que esperaba, y lo dejó. Dejó de escribir. Una pena. Supongo que hay que estar un poco loco y ser muy obcecado para insistir en este trabajo tan extraño. Gracias por seguir merodeando por Babel.

Mazarbul: Trece años son una barbaridad, me mareo sólo de pensarlo... (¡Las sales, que alguien me traiga las sales!)... En fin, a ver cuánto aguantamos. Gracias por tu felicitación. Y sabias palabras las tuyas: lo mejor para la salud mental es tomarse la escritura como un hobby, sin presiones, alegremente.

Carlos del Río dijo...

Hola César. Para quitarse el sombrero. Yo llevo diez años dándole, y por fin una editorial tradicional me va a publicar una novela juvenil. No quería autopublicar mis novelas en Amazon; la primera me la rechazaron todas las editoriales, con la segunda he conseguido que me la compren mandándoles el manuscrito por e-mail y una carta de presentación. Tardaron seis meses en contestarme. Con la primera aún no estaba preparado; ahora sí lo estoy.

Mi atajo fue utilizar Amazon para autopublicar un par de libros para escritores. Uno de ellos ya ha vendido 1.000 ejemplares, pero no sé si eso habrá influido en la decisión de la editorial o me ayudará a vender ejemplares de mi novela.

Doy clases de escritura creativa, que es lo que me da de comer, y algo en lo que hago mucho hincapié es en no tener prisa y en la necesidad de formarse como escritor a lo largo de los años. Y siempre les digo que un plazo realista para establecerse son diez años (y más te vale tener un apoyo económico en ese tiempo).

Un abrazo.

César dijo...

Carlos del Río: Es difícil saber por qué ocurren las cosas en el mundo editorial, qué influye en el éxito de una obra, por qué esta sí y esta otra no... Es como la mecánica cuántica: pasan cosas, pero no sabes ni cómo, ni cuándo, ni por qué. Te deseo mucha suerte con tu novela y con tus clases.

JOSE ANTONIO FLORES VERA dijo...

Muy interesantes, amenas y sinceras estas entradas. Es como volver a la sensatez que ya parecía perdida en esto de la literatura. Gracias por tu generosidad, César.

Anónimo dijo...

Gracias por toda esta serie y por el contenido del blog en general. Como aspirante a autor lo que escribes es muy inspirador. Sé que no hay atajos ni fórmulas, sino que más bien hay trabajo por hacer. Mucho trabajo.