lunes, noviembre 11

Pues resulta que eras tonto, Albert


 
            Reconozco, Albert, que cuando tu partido dio el salto a la política nacional lo acogí con  esperanza. No porque te fuera a votar, jamás lo haría, sino porque pensaba que Ciudadanos venía a corregir una irregularidad del parlamentarismo español. Por aquel entonces Vox sólo era un diccionario, así que en la derecha española había un partido único, el PP, que reunía todas las sensibilidades, desde la extrema diestra hasta el centro. Eso no era lógico; de modo que muchos pensamos que Ciudadanos vendría ocupar el nicho del centro-derecha, un partido conservador moderno, reformista, europeo, que ofreciera un discurso moderado frente al estilo ultramontano del PP.

            Pero se produjo la moción de censura y algo se torció en tu interior, Albert. De repente, pusiste en cuarentena al PSOE, te echaste en brazos del PP, y Casado se convirtió en tu socio preferente, tu amiguito del alma, el único del mundo con el que formarías gobierno. Tras las generales, podrías haberte aliado con el PSOE para formar un gobierno con mayoría absoluta, tendrías varios ministerios y probablemente serías vicepresidente. Pero no, en vez de eso seguiste con terquedad tu suicida estrategia de abandonar el centro y volcarte a la derecha. Y esa foto de la plaza de Colón... ¿Pero cómo se te ocurrió aparecer ahí?

            Verás, nadie se explicaba lo que estabas haciendo. Se suponía que Ciudadanos era el adalid de la regeneración política, pero en la Comunidad de Madrid, por ejemplo, mantuviste en el poder al PP, un partido que lleva décadas gobernando y que, bajo el amparo de Esperanza Aguirre, se había hartado de robar, estaba corrupto hasta la médula. Y encima, presidido por la iletrada Díaz Ayuso y sustentado por la ultraderecha. Y eso, a cambio de migajas. Se suponía que Ciudadanos vendría a ser la bisagra entre los bloques de izquierda y de derecha, y de repente te sumaste con entusiasmo al bloque de derechas. El PP era tu principal competidor, un PP en su peor momento electoral, y tú te convertiste en su muleta, dándole aire. Y eso a cambio de nada. Pesos pesados de tu partido comenzaron a abandonarlo, en desacuerdo con tu viraje ideológico y con tu estrategia de lemming. Todo el mundo (aparte de tus amaestradas huestes) decía que eso conduciría al desastre, y las encuestas lo ratificaban; pero tú continuaste obcecadamente con un plan que parecía fruto de un  sueño de pipa.

            En lo que a mí respecta, le daba vueltas y más vueltas intentando comprender por qué te comportabas así, y no lo conseguía. Me decía: o este tío es un genio, y nadie le comprende, o es un imbécil.

            Según Carlo M. Cipolla en su célebre ensayo Allegro ma non troppo, el mayor grado de estupidez se alcanza cuando alguien hace algo que daña a los demás y le daña a él mismo. Pues bien, Albert, ahí lo tienes: tu incomprensible estrategia ha hundido a tu partido, ha dañado al país, y a ti, sencillamente, te ha expulsado de la política, porque acabas de dimitir. Has protagonizado la mayor debacle de un partido desde los tiempos de la UCD.

            En consecuencia, Albert, sólo cabe una conclusión: eres tonto.

            Pero no te avergüences demasiado, porque, aunque tu estupidez ha alcanzado cimas difícilmente igualables, no estás solo. Ahí tienes a Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, dos egos inflados compitiendo a  ver quién la tiene más grande. Su incapacidad para el acuerdo ha provocado unas nuevas elecciones, que les han dañado a ellos, ha dañado al país y ha permitido el ascenso de la ultraderecha. Son, según Cipolla, un par de imbéciles. ¿Y qué decir de Pablo Casado? Al pactar alegremente con la ultraderecha, en Andalucía, Madrid o Murcia, ha conseguido blanquear a Vox y fortalecer a su principal contrincante de la derecha, que le pisa los talones y al mismo tiempo, tras la debacle de Ciudadanos, es su único posible aliado. Otro tonto. En cuanto a Errejón... Me suena, ¿quién es Errejón? Al final va a tener razón mi amigo Samael y el único partido sensato de este país es el PNV.

            En fin, Albert, sólo eres el más tonto entre los tontos, pero no estás solo. Además, siempre puedes contar con la compañía de tu perro Lucas. Aunque no era él quien olía a leche, sino tú: a leche, a castaña, a torta, a hostia, a chufa, a galleta y a otras cosas que se tragan a costa de los dientes.

            En cuanto al resto de los políticos de este país -me refiero en particular a los de izquierda y centro-izquierda-, ya habéis demostrado sobradamente lo estúpidos y lo dañinos que podéis ser. ¿Por qué no probáis la sensatez, aunque sólo sea por variar? Fijaos bien: ahí está Vox con 52 diputados, la tercera fuerza de la cámara. ¿Os imagináis un gobierno del PP y Vox? Me estremezco sólo de pensarlo. Así que poneos de acuerdo y formad un gobierno lo más estable posible. Porque si la volvéis a cagar... bueno, tomad nota de lo que le ha pasado a Albert.

            Y no me toquéis más las narices. La Fraternidad de Babel existe para tratar temas importantes, como el cómic, el cine o la literatura, y no para perder el tiempo con gilipolleces políticas. Así que portaos bien o juro que me hago vasco.

9 comentarios:

Samael dijo...

Tonto para siempre, no para un rato, como diría Mota. Y no es el único tonto aunque sí el más tonto. Y efectivamente, sus tonterías alcanzan a todos, nos han dado de lleno, pero no nos ilusionemos con su dimisión, aún vamos a ser testigos de mayores tonterías. Ya verás. Y mientras tanto, los más listos tomando posiciones y los rematadamente tontos, los que no fueron a votar, zampando bollos en sus casas pensando que a ellos ni les va ni le viene. ¡País!

Joaquín dijo...

Al menos, Rivera no ha amenazado en su retirada con escribir un libro.

De todas formas si vamos a las terceras elecciones (eso espero), y sale Vox de gobierno han dado con una salida para el país (¡no como otros!), a saber: estudiaran cobrar impuestos a los más pobres, o sea a los mendigos, porque dicen que han visto a algunos cobrar in(di)gentes cantidades de dinero.
A ver si aprendemos...

César dijo...

Samael: Jamás subestimo la estupidez humana, así que, como señalas, estoy seguro de que asistiré a grandes gilipolleces en la política española. Pero reconocerás conmigo que será difícil igualar la estulticia de Rivera.

Joaquín: Por un momento me has recordado a mi hermano, que era muy aficionado a los juegos de palabras.

Juan Constantin dijo...

Saludos:

No creo que haya que preocuparse mucho por Rivera; seguro que el IBEX cuidará de él. Además con un casoplón de más de un millón de euros (curioso que no haya levantado tanta polvareda como el de Pablo Iglesias), tampoco se va a ir a vivir debajo de un puente.
Si hasta los empresarios le insinuaron que mejor se coaligaba con el PSOE... ¿qué le haría no seguir sus "consejos"? ¿La vanidad? ¿El orgullo? ¿Los malos consejeros?...

Juan Constantin

Juan H. dijo...

Este es tonto, muy tonto, pero peor es el tonto con poder,mira Trump o el de Corea, y para colmo de males la gente en masa piensa tontamente y actua de forma muy peligrosa, sin embargo, me consta que hay gente muy inteligente, vamos que como conciencia colmena no tenemos futuro, los políticos son tontos o se lo hacen para conseguir su objetivo y no hay peor aliado de la estupidez que el poder.¿Nos merecemos esto? supongo que sí, el nivel de cultura de la gente está cada vez más bajo y se fían más de lo que les cuenta el vecino que lo que les dice, por ejemplo, un profesional.
Juan H.

Pablo Rodríguez Medina dijo...

Ciudadanos nació para ser un partido bisagra, pero en un momento determinado la codicia de poder gobernar (y en coalición concertada, sino llevando la batuta) fue su canto de sirena. La cara de Albert tras la moción de cesura y el ascenso de Pedro Sánchez a los cielos presidenciales lo decía todo: el niño al que le han chafado la sorpresa, al que le han llevado el último juguetito preferido del escaparate. A partir de ahí toda su política fue un "agere contra" y tomó a Pedro Sánchez como su enemigo personal, el Tanos de su universo. Y se le olvidó eso de servir a España para servirse la venganza a sí mismo...

No obstante, está claro que PP y Cs se están quemando en la hoguera de la crispación continua y perpetua de la que obtuvieron sus votos y están dando lugar a un renacido engendro de ave fénix que amenaza con exterminar cualquier viento de libertad (que tampoco soplaron tantos) desde 1978...

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PLINIO dijo...

Pues no sé si será tonto Albert Rivera, quizá sí. Aunque prefiero a este tonto que al soberbio, mentiroso y adicto al poder de Pedro Sánchez y sobre todo al iluminado, sectario, falso, prepotente y trasnochado comunista de Pablo Iglesias.

Eso sí, lo que no me explico en qué estarán pensando los tres millones y medio de españoles que han votado a VOX. ¿Estos son los mismos españoles que han votado a otras opciones políticas en otras elecciones o son nuevos electores? Esto de la democracia no hay quien lo entienda, resulta que el pueblo unas veces acierta y otras se equivoca. Vivir para ver

المتوكل على الله dijo...


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