lunes, junio 26

Civilización

Creemos estar instalados en la civilización, pero no es cierto; la civilización no es una meta, sino un camino, y nosotros sólo hemos recorrido un tramo más bien pequeño. Cuando digo “nosotros”, me apresuro a aclarar, no estoy hablando sólo de los españoles, sino de la humanidad en general. La mayor parte de las personas carecen, no ya de los derechos básicos, sino de la mera posibilidad de subsistir con un mínimo de dignidad. Al mismo tiempo, las naciones desarrolladas mantienen sociedades injustas en las que los ciudadanos no tienen, de facto, los mismos derechos ni las mismas oportunidades (EEUU cuenta, por ejemplo, con más de treinta millones de pobres, toda una nación tercermundista dentro del imperio).

Hace unos años, le pregunté a mi amigo Patricio Guzmán –cineasta chileno y gran viajero- cuáles eran en su opinión los lugares más civilizados del planeta. Me contestó que algunas zonas de California y los países nórdicos. Yo añadiría un lugar más: Holanda. Pieter, otro amigo mío –holandés afincado en Madrid-, suele quejarse de lo extraordinariamente elevados que son los impuestos en su país, pero al mismo tiempo me cuenta orgulloso cómo esos impuestos revierten en la calidad de vida de la gente. ¿Habéis visto algún niño o anciano mendigando por las calles de España? Seguro que sí; pues bien, eso sería simplemente imposible en Holanda, pues el estado se ocupa de que ningún niño o anciano esté desvalido. Eso es civilización.

Este fin de semana lo he pasado en Amsterdam, una ciudad preciosa, alegre y desinhibida. Está claro que tres días no son tiempo suficiente para conocer una sociedad, así que no puedo emitir un juicio general, pero si puedo hacerlo en un aspecto concreto: las drogas. Como sabéis, en Holanda está permitida la venta de drogas blandas, aunque con ciertas restricciones: sólo pueden venderse en determinados locales, los famosos coffe shops, y sólo puede comprarse un máximo de cinco gramos por persona. Tampoco es legal fumar cannabis en lugares públicos –como la calle-, pero la gente lo hace.

Si hiciéramos caso a las bienpensantes mentes conservadoras, Amsterdam debería ser un lugar lleno de drogadictos, delincuentes y violencia, pero nada más lejos de la realidad. Amsterdam es una ciudad tranquila donde no hay más delitos que en cualquier otro lugar de Europa. Los aficionados al cáñamo van a los coffe shops, eligen la variedad de marihuana o hash que más les guste –hay mucho donde elegir-, y se fuman tranquilamente sus porritos sin molestar a nadie. Como en esos locales no se vende alcohol, todo resulta de lo más plácido. Cero violencia, cero malos rollos. Pero la cosa va más lejos; en otros coffe shops se puede encontrar todo tipo de artilugios destinados al cultivo y consumo de la marihuana, así como un amplio surtido de hongos alucinógenos. Y más aún: el domingo estuve dando una vuelta por el mercado de flores de la calle Singel, y allí, entre tulipanes y atrapamoscas de venus, se vendían toda suerte de semillas de cannabis. Según la teoría de los bienpensantes, la ciudad debería estar llena de colgados, pero de nuevo no es así. Os prometo que pueden verse más drogatas hechos polvo en tres minutos de paseo por el barrio de Malasaña que en todo un fin de semana en Amsterdam. Y es que el cutrerio de la droga no procede de la droga en sí, sino del hecho de ser ilegal. El simple consumidor, esa persona que sólo quiere colocarse un poco con maría en vez de con alcohol, se ve obligado a contactar con el submundo de la delincuencia para conseguir una sustancia que, en todo caso, le hará daño a él, pero a nadie más.

Por otro lado, ilegalizar las drogas es posible, pero no lo es, como bien se ha demostrado, retirarlas de circulación. En España –un país donde la venta de drogas es ilegal- existen aproximadamente medio millón de consumidores habituales de cannabis. Es decir, medio millón de personas obligadas a delinquir por culpa de una ley absurda e ineficaz, medio millón de personas financiando a las mafias del narcotráfico, medio millón de personas que consumen productos adulterados, porque nadie garantiza la pureza de la sustancia a la que son aficionados. Entre tanto, las sociedades bienpensantes se dedican a invertir millones de euros en luchar –de forma absolutamente infructuosa- contra el narcotráfico, cuando la cosa sería infinitamente más sencilla. ¿Quieres acabar de un plumazo con las mafias de la droga? Pues legaliza la droga y se acabó el problema.

Pero da igual; los prejuicios son mucho más poderosos que el sentido común. ¿Cual es la droga que más muertes –directas o indirecta- causa en nuestro país? Con grandísima diferencia, el alcohol, nuestra droga legal. Entonces, ¿por qué no la prohibimos? Ah, ya, porque se intentó en EEUU y el asunto fue un desastre. Eso lo acepta todo el mundo, ¿verdad? La Ley Seca fue catastrófica. Entonces, ¿por qué no aprendemos de la experiencia y le damos al resto de las drogas el mismo estatus legal que al alcohol?

Porque eso sería demasiado civilizado, claro. En fin, cómo me gustaría a veces ser holandés...

21 comentarios:

Edu dijo...

Esa misma reflexión sobre la legalización me la he hecho yo muchas veces y creo que la única respuesta a por qué no se legalizan de una vez las drogas y se deja a la gente ejercer su libertad individual, es una cuestión enconómica.
Estoy convencido que de puertas a dentro, los políticos, como no son tontos coincidiran en pensar que la legalización es la única medida efectiva contra los problemas de la droga. Ahora bien, en público jamás diran nada parecido por qué un sector importante de la población sigue creyéndose las consignas antidroga que les han vendido hasta ahora.
Dicho de otro modo, se he invetido tanto en denigrar el consumo de droga, en usarlo como fácil caballo de batalla para "salvar" a la juventud, que la inversión para aplicar una solución verdadera y que a la población le parezca bien (lo único que les importa, la fachada) es mucho mayor que la inversión en seguir como estamos.

Álex Vidal dijo...

Creo que la realidad es bien otra.

Es la pasta que sacan dichos políticos del negocio de la droga.

Tanto dinero en lucha antidroga, y lo sencillo y más barato que sería pagarle a los campesinos de la coca un precio justo por cualquier otro cultivo. Evidentemente, no lo hacen porque no se hayan dado cuenta. Vivir para ver.

Juanmi dijo...

Pues sí. Los que más lloraron cuando se abolió la ley seca fueron los mafiosos.

Por cierto, César, ya que te gusta el George Clooney, te recomiendo "Syriana". Me ha parecido un peliculón.

alchemist dijo...

no critico ni alabo a ningun politico ni nada por el estilo, creo que todos van a lo que van. Pero una cosa es verdad, los efectos a largo plazo de esas drogas son bien conocidos, y el problema es que en ocasiones la gente los toma no porque le guste sino porque están enganchados. Tema a debatir sería

Anónimo dijo...

hola. es una prueba.

alchemist dijo...

ahh y sí, Tapia de Casariego está en Asturias, pero muy cerquita de Galicia

Felideus dijo...

Un gran post Cesar. Y una reflexión que suscribo punto por punto.
Las drogas no son el problema, lo son las mafias, el consumo desinformado, la doble moral y el prohibicionismo falsamente paternalista.
Por cierto, qué ciudad tan bonita Amsterdam...
Envidia me das :)

Anónima de las 9:59 dijo...

Si alguien consiguiese que se despenalizasen las drogas en el mundo-mundial-todo-entero (a la vez) en vez de ser propuesto para el Nobel de la Paz, debería ser nombrado "santo", porque sería un milagro.

Dos notas al margen:

1.- Holanda es de lo más modernillo. Al margen de los cofee shops, también son los que tienen organizada la eutanasia, y los que al tener un bebé, te mandan a casa durante la primera semana a una persona para ayudarte, organizarte y ¡dejarte descansar!

(En España, con esta culturilla que tenemos, no creo que admitiesen a un desconocido en casa, ¡que para eso están las suegras y las madres ;) pero ¡¡yo pagaría lo que fuese de impuestos por ese desconocido en casa!!).

2.- Me pasé muchos años pensando que el cannabis era algo inocuo... Hasta que conocí a J.A. Era un "hard consumer", vaya, encendía un "cigarro" tras otro... Ahora parece normal, pero sus conversaciones no son coherentes. Es muy surrealista.

Te partes de risa al hablar con él, pero es un poco triste en el fondo. Las neuronas le rechinan.

...

Supongo que como en casi todo, se impone un consumo responsable. Porque, Fray César, no hay droga inocua. (Por muy poco "moderno" que suene).

César dijo...

Alchemist & Anónima de las 9:59: repasad el post y veréis que en ningún momento he sostenido que las drogas sean inocuas. Lo que digo es que lo peor de las drogas es la prohibición. Así que me explicaré de nuevo.

1. Todas las drogas son perjudiciales; unas más que otras, pero todas malas (y esto no tiene nada que ver con la modernez).

2. No obstante, creo que todo ser humano tiene derecho a hacer consigo mismo lo que quiera. Si decide intoxicarse, aunque sea malo para su salud, es libre de hacerlo y ningún estado debería poder impedirselo. Igual que el estado no le impide a nadie beber alcohol hasta matarse.

3. Si la prohibición eliminase las drogas de circulación, podría discutirse si dicha prohibición es positiva o negativa. Pero esto no es así. Después de más de 70 años de lucha contra el narcotráfico, las drogas siguen en las calles, donde cualquiera puede comprarlas, y el consumo, lejos de disminuir, aumenta cada año.

4. Al circunscribirse la venta de drogas al mercado negro, no existe el menor control sobre la pureza de los estupefaccientes. Lo que más daña la salud de los consumidores de tóxicos no es la droga en sí, sino las sustancias que la adulteran.

5. Tampoco hay control sobre los precios, así que al ser estos muy elevados, el consumidor adicto se ve obligado a delinquir con el objeto de conseguir el dinero necesario para pagar la droga, o bien a convertirse en camello y trabajar para las mafias.

6. Al no existir control alguno sobre la venta, los estupefaccientes llegan sin la menor restricción a los menores de edad.

7. Dado que legalmente no se hacen diferencias entre drogas blandas y drogas duras, la persona que entra en el mundo de la droga a través de, por ejemplo, los canutos, se ve expuesta instantáneamente a otro tipo de drogas mucho más perjudiciales. La política de "todas las drogas son iguales" hizo estragos entre mi generación.

8. La prohibición ha cedido el monopolio de las drogas al crimen organizado, regalándole así una fuente de ingresos inmensa que fomenta la corrupción y el delito. El poder de las mafias es tan grande que pueden permitirse el lujo de corromper a países enteros.

9. La lucha contra el narcotráfico -totalmente ineficaz, como la experiencia ha demostrado- supone el gasto de inmensas sumas de dinero -extraídas de los impuestos; es decir, de nuestros bolsillos- que podrían ser empleadas en otros fines sociales.

10. Si la venta de estupefaccientes fuese legal, podría aplicársele controles de calidad y de precio, así como restricciones para impedir que llegasen a los menores de edad.

En fin, podría seguir, pero estos son mis principales argumentos. No defiendo las drogas: critico la prohibición.

Edu: totalmente de acuerdo. La constante propaganda a favor de la prohibición se ha convertido en una trampa que ahora impide a los políticos dar el paso de la legalización.

Alex: ningún precio justo pagado por ningún cultivo legal alcanzaría los precios que se pagan por el cultivo de droga. Además, ese cultivo se desplaza; por ejemplo, la coca, que antes sólo estaba en América, se cultiva ahora en África. Y si los campesinos no cultivasen droga, lo harían los narcos en sus fincas. Y si los cultivos en exterior estuviesen eficazmente perseguidos, se cultivaría la droga en interior. ¿Sabes cuál es el principal país productor de marihuana? Estados Unidos.

Por otro lado, estamos hablando sólo de "drogas naturales", como el opio, el cáñamo o la coca, pero no nos olvidemos de las drogas sintéticas, que son las que ahora tienen más crecimiento.

El problema real es que la gente quiere drogarse, y la ley del mercado dice que si hay demanda, habrá oferta.

Juanmi: me perdí "Syriana" en cines, pero pienso alquilarla en cuanto salga en DVD. La crítica la puso muy bien.

Felideus: pues sí, pues sí; Amsterdam es una ciudad preciosa y muy agradable. Supongo que en invierno habrá un frío y una humedad del copón, pero en verano es una maravilla.

alchemist dijo...

respecto a que todo ser humano tiene derecho a hacer consigo mismo lo que quiera, bueno vale, eso es siempre y cuando no afecte a la libertad de los demás que, que en lo que aquí concierne también se cumpliría en la mayor parte de los casos. Pero yo refiero a ir más allá, y preocuparme por las personas que te rodean, es verdad que cada uno puede hacer lo que quiera consigo mismo pero creo que vivimos en un mundo en sociedad y quieras o no sobre ti giran relaciones con otras personas. Y lo que hagas les aectará quieras o no, pero para las cosas buenas y malas igualmente.
Pongamos un ejemplo, las drogas pueden tener un efecto de alzheimer a muy largo plazo. Mi abuelo nose si tomaría drogas pero ahora sufre una especie de alzheimer parcial, no se olvida de todo.Y es que es muy triste, si ves a una persona mayor que en ocasiones no se acuerde de tu nombre cuando has vivido tanto tiempo a su lado. Y ya te destruye el no poder recordar su vida y que no te pueda contar sus historias tan interesantes en la guerra la posguerra. Para mi es muy riste pensar que han pasado al olvido.

Lo siento es que me quería quedar a gusto. Seguramente escriba sobre esto algún día y este verano pasare más tiempo con los abuelos y espero hacer algún trabajo sociologico o por el estilo(estoy estudiando sociologia).
Respecto al resto no te quito para nada la razón, y es verdad, es una critica a la prohibición para nada has hablado de defender las drogas.

Amsterdam lo vivitaré en Julio, espero pasarlo bien!

hasta otra babelios

Juanmi dijo...

Que conste que la única droga que tomo es el alcohol (y con moderacìón, ejem), pero toda nuestra cultura como seres humanos está influída por la droga. Desde el peyote de los chamanes del centro de méxico hasta la uva fermentada que se transforma milagrosamente en la sangre de Cristo. Creo que no hay ni una cultura que no use de una forma u otra alguna droga.
Lo que pasa es que la gente tiene la manía de decirle al prójimo lo que es mejor para él. Yo viví la Transición y me acuerdo de las voces agoreras que decían que cuando se legalizase la pornografía la gente se dedicaría a violar mujeres por las esquinas. Pues no pasó nada. El prójimo no es tan simple como algunos se empeñan en ver. Y los que tienen inclinación para el desenfreno, acabarán colocàndose con tubos de pegamento si hace falta. Y recuerdo que el morbo que causaba prohibición del porno fue mucho más excitante que la pornografía en sí, cuando al fin se legalizó.

Álex Vidal dijo...

Ya, César, pero si los campesinos pudiesen vivir con dignidad con la agricultura de toda la vida no se verían forzados a cultivar la coca como único cultivo que les da de comer...

... hasta que lleguen los militares, los paramilitares, la mafia en plan vendetta o cualquier ... y les vuelen la tapa de los sesos (si tienen piedad de ellos, claro).

Si el capo de la mafia quiere cultivarlo en el patio de atrás de su choza, por mí perfecto; por lo menos no morirían los primeros inocentes.

(Y lo que me da más rabia de todo esto es la sempiterna hipocresía del poder: porque su tuvieran voluntad, antes que gastar taaanto dinero en armas para matar a los campesinos invertirían en proporcionarles una vida digna.)

(Igual me cuelo en algún dato. Si te interesa la fuente: Hegemonía o supervivencia, de Noam Chomsky.)

Anónima de las 9:59 dijo...

Reitero en serio lo que ya dije en broma: A ver quién sería el guapo que se atrevería a legalizar...

Y tendría que ser en muchos países a la vez...

Ahora se me ocurre que la Unión Europea estaría bien para empezar. Después de todo ya somos un montón de países revueltos con las fronteras abiertas.

No creo que vivamos para verlo.

César dijo...

Alex: lo que cuentas, los campesinos maltratados por todos, desde los narcos hasta los milicos, no es culpa de la droga, sino de la prohibición. Y también, por supuesto, de las políticas proteccionistas en materia agrícola del primer mundo, pero eso es otra historia. Si la droga fuese legal, no habría mafias presionando a los campesinos, y estos podrían cultivar lo que les viniese en gana, desde cáñamo hasta nabos.

Por otro lado, recuerda que hay culturas indígenas cuya existencia depende de la droga, como ocurre con los pueblos andinos y la coca. E, insisto, no todas las drogas se cultivan.

Anónima de las 9:59: eso que dices de que o todos legalizan la droga o nada, es uno de los mitos que contribuyen a forzar la prohibición. Te recuerdo que en Holanda la droga está parcialmente legalizada y no se ha hundido el mundo.

Juanmi: totalmente de acuerdo. Todas las culturas tienen una droga a la que no llaman droga y que suele estar sacralizada.

Álex Vidal dijo...

César: Er... Sí, más o menos lo que quería decir :) Hay prohibición, ergo el negocio es más lucrativo, ergo si hay penurias, es más fácil ganar algo con el cultivo de las drogas (que se cultivan, claro.)

Las políticas proteccionistas están detrás del hecho que a los agricultores les salga más a cuenta arrancar los cafetales que vender el grano. Si casi tenían que pagar para que las cafeteras se les llevasen el grano...

Y mi concepto de mafia es bastante amplio: incluye a los responsables políticos que persisten en la prohibición y sacan tajada.

Y sí, claro que hay gente que subsiste de la droga. Pero juraría que la producción se ha extendido mucho más allá del consumo llamémosle arcano, a causa de la demanda a nivel mundial.

Gatopardo dijo...

Supongamos que la lucidez sea un estadio insoportable, y que las drogas sean resursos para sobrellevar el mal de vivre... Soy cafeinómana, adicta a la nicotina, y cualquier paraiso sanitario que intente privarme de estas drogas contará con mi maldición: la salud es una vulgaridad. Una melonada. Es un estado transitorio que no augura nada bueno.
He dicho.
Saludos cordiales

victor dijo...

Hola, y enhorabuena por el blog. En enero estuve en Amsterdam. Pienso volver, una semana es poco tiempo. Quiero vivir una temporadita. Es precioso. Tranquilo y un lugar maravilloso para vivir. Quiero contactar con gente para poder trabajar alli. Respecto al tema de los narcos, estoy en total acuerdo. De cualquier forma pienso drogarme cuando me apetezca y con lo que me apetezca. Pero deberian legalizarlo. SAludos a todos y me encanta la Web:)

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

En Amsterdam hay tanto cutrerío como en España. lo vieras o no, colega. Estoy de acuerdo en gran parte de tu disertación, aunque no en el hecho de que ese cutrerío venga de la ilegalización. En todos los lados hay gente tirada por las tragaperras, la prostitución, el alcohol o el mismo tabaco en el 80% de los paciente que pasan la primera vez por la unidad de oncología. Las adicciones son indiferentes de la legalidad, y el cañamo la puede producir. Se debe de fomentar el no uso o el uso moderado (decir que se puede tomar morfina de forma usual es una barbaridad). En España la prostitución es legal y ves tías callejeando igual en Inglaterra. Y el cañamo, en las épocas en que la utilización como velas de barco hacían imposible regular su consumo daba los mismos problemas que ahora. Los que da ni más ni menos, como el vino.

Anónimo dijo...

En Amsterdam hay tanto cutrerío como en España. lo vieras o no, colega. Estoy de acuerdo en gran parte de tu disertación, aunque no en el hecho de que ese cutrerío venga de la ilegalización. En todos los lados hay gente tirada por las tragaperras, la prostitución, el alcohol o el mismo tabaco en el 80% de los paciente que pasan la primera vez por la unidad de oncología. Las adicciones son indiferentes de la legalidad, y el cañamo la puede producir. Se debe de fomentar el no uso o el uso moderado (decir que se puede tomar morfina de forma usual es una barbaridad). En España la prostitución es legal y ves tías callejeando igual en Inglaterra. Y el cañamo, en las épocas en que la utilización como velas de barco hacían imposible regular su consumo daba los mismos problemas que ahora. Los que da ni más ni menos, como el vino.

Anónimo dijo...

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