domingo, septiembre 6

Stonehenge (1)

No sé exactamente cuándo comenzaron a fascinarme los megalitos; recuerdo haber visitado con mi padre, de niño, la Cueva de Menga (una tumba de corredor neolítica en Antequera) y algunos dólmenes, pero no me llamaron especialmente la atención. Supongo que el interés surgió más tarde, conforme leía sobre prehistoria, antropología y religiones arcaicas. Entonces descubrí el misterio que encierran los megalitos y me enamoré del asunto. Porque no hay nada que enamore tanto como un buen misterio, ¿verdad?

Hay megalitos en lugares tan alejados entre sí como Japón, Perú o la Isla de Pascua, y hubo un importante foco de megalitismo en el Mediterráneo occidental, pero a lo que yo me refiero es al megalitismo atlántico, que comenzó a finales del Neolítico y se extendió hasta la Edad del Bronce, desarrollándose sobre todo a lo largo de la costa atlántica y los Pirineos. La cuestión es que no sabemos prácticamente nada de la gente que erigió esas piedras. Ignoramos su cultura, su religión, su idioma, sus costumbres... ni siquiera sabemos cómo se denominaban a sí mismos. La única certeza que tenemos es que dedicaron enormes cantidades de tiempo y esfuerzo a erigir enormes y pesadísimos bloques de piedra. ¿Por qué, para qué? Misterio. (En la foto de la izquierda, Pepa en el muy restringido interior del círculo de piedras)

El enigma de los megalitos me atrapó hace más de treinta años, y desde entonces he visitado muchísimos, en Portugal, Galicia, la Cornisa Cantábrica, los Pirineos y el oeste de Francia. En estas zonas hay diversas clases de megalitos: dólmenes, menhires, alineamientos, cromlechs circulares y ovales, tumbas de corredor... pero ni un solo henge, porque prácticamente sólo hay henges en las Islas Británicas. Lo cual nos conduce al monumento megalítico más famoso del mundo: Stonehenge, en la llanura de Salisbury.

Antes de nada, veamos qué es un henge. Básicamente, se trata de un extenso foso circular (en ocasiones oval) que rodea o es rodeado por un túmulo de tierra. A partir de ahí y con el paso del tiempo se van añadiendo estructuras más complejas en el interior del círculo, primero de madera y después de piedra, formando cromlechs concéntricos. Lo más probable es que, al final, hubiera a la vez estructuras de piedra y madera. Pues bien, Stonehenge es el henge más sofisticado jamás construido, la Capilla Sixtina del megalitismo.

Supongo que lo habéis visto muchas veces, pero no está de más describirlo rápidamente. Stonehenge está formado, como todos los henges, por un foso y un terraplén, en este caso de unos 110 metros de diámetro; lo que lo hace distinto es la estructura que contiene: un círculo de trilitos (trilito: dos piedras verticales y una horizontal a modo de dintel) en cuyo interior hay (o había) otros cinco trilitos formando una herradura y, en el centro, otra piedra más, tumbada, denominada “Piedra del Altar”. Todas estas piedras se denominan Sarsen y provienen de una cantera situada a treinta y tantos kilómetros del megalito. Pues bien, dentro del círculo de piedras Sarsen hay otra estructura más pequeña formada por las llamadas “piedras azules”: se trata de un cromlech (anillo de piedras), concéntrico al Círculo Sarsen, con otra herradura de piedras en su interior; es decir, una reproducción a menor escala del megalito exterior, pero sin dinteles. Aparte de esto, había una gran avenida que partía del cercano río Avon y desembocaba en Stonehenge (hoy sólo es perceptible el comienzo). Junto a la avenida se alza un enorme menhir, la “Piedra Talón” que, alineada con el trilito central de la herradura Sarsen, marca el punto por donde sale el Sol durante el solsticio de verano (y, en el extremo contrario, el punto por donde se pone el Sol durante el solsticio de invierno). En cuatro puntos del terraplén, formando un imaginario cuadrado perfecto, estaban las “Piedras de las Estaciones” (hoy sólo quedan dos). Fuera del círculo, cerca de la avenida, está la “Piedra del Sacrificio”, en realidad un menhir caído. Por último, bordeando el foso, hay un círculo formado por 56 agujeros, el “Círculo de Aubrey”, que en el pasado debieron de contener postes de madera. (La foto de la izquierda está orientada según la alineación de Stonehenge, apuntando hacia el lugar donde sale el Sol durante el solsticio de verano. Al fondo, entre los dos trilitos, se ve la Piedra Talón; ahí comienza -o acaba- la avenida principal. El tipejo no forma parte del megalito; soy yo).

Como veis, se trata de una estructura muy compleja, aunque lo que vemos es el estado final del megalito, pues Stonehenge cambió mucho a lo largo del tiempo. Al principio, tres mil años antes de nuestra era, se construyó el henge básico: un foso y un terraplén. No mucho más tarde de cien años después se erigieron los 56 postes del Círculo de Aubrey y otras estructuras de madera de las que hoy sólo quedan algunas huellas (agujeros, claro; la madera no perdura).

Alrededor del 2500 a.d.n.e., se inició la fase lítica, pues fue entonces cuando colocaron la piedras azules. Y aquí nos topamos con un inmenso misterio, porque esas piedras proceden de las colinas Preseli, en Gales, situadas a más de 240 kilómetros de Stonehenge. Si tenéis en cuenta que la mayor parte de las piedras azules pesan más de dos toneladas, y que en total había 60, ¿os imagináis el inmenso esfuerzo que supuso transportarlas desde Gales hasta Salisbury? ¿Por qué lo hicieron, qué tenían de especial esas piedras? Una posible respuesta es que las 60 piedras azules fueran un megalito de Gales, un cromlech más antiguo que Stonehenge que fue desmontado y trasladado a Salisbury. En cualquier caso, la tarea debió de ser titánica.

Al principio, las piedras azules estaban dispuestas formando un círculo (del que quedan escasos rastros). Además se incorporaron seis piedras Sarsen: las cuatro de las estaciones, la Piedra Talón y otra gemela que ha desaparecido. Pero esta estructura no duró mucho, pues hacia el 2300 a.d.n.e. se trajeron y labraron las 75 enormes piedras Sarsen que forman el círculo y la herradura de trilitos. Una cuestión curiosa es que estas piedras están trabajadas como si fueran madera; por ejemplo, en cada una de las “jambas” de cada trilito hay un saliente que encaja con uno de los dos agujeros del dintel, igual que las junturas de mortaja y espiga propias del trabajo de carpintería, y también hay ejemplos de uniones de lengüeta y ranura. Pese al inmenso monumento de piedra que construyeron, esas personas eran carpinteros, no canteros. Se desconoce la ubicación de las piedras azules durante este periodo. Por cierto, lo que hoy vemos son las ruinas incompletas de Stonehenge, pero es posible que el gran círculo de trilitos Sarsen nunca llegara a completarse. Quizá se les acabó la piedra. (En la foto de la derecha se ve el Gran Menhir, la piedra más grande del magalito, que formaba parte de uno de los trilitos -hoy parcialmente caído- de la herradura central. En lo alto se ve la espiga que encajaba con el dintel)

Hacia el 2000 a.d.n.e., se produjeron nuevos cambios en el megalito, pero el mayor de ellos fue el retorno de las piedras azules, que se distribuyeron como antes he descrito. También se añadió la Piedra del Altar (procedente de Gales), en el centro de la herradura; quizá era un menhir, hoy tumbado, o puede que se dispusiera horizontalmente, como un verdadero altar. Los últimos cambios en el megalito se efectuaron hacia el 1600 a.d.n.e. Seiscientos años después, hay indicios de que el entorno de Stonehenge había perdido su carácter sagrado. Puede que hacia esa época el círculo de piedra hubiese cesado ya sus actividades, y eso plantea un nuevo misterio: ¿por qué, después de dos mil años de ser el mayor y más famoso templo erigido en Europa, se abandonó Stonehenge? Misterio.

Igual que es un misterio por qué se trasladaron desde tan lejos las piedras azules. O para qué servía ese extraño y absolutamente inusual megalito. O qué extrañas actividades tenían lugar en la llanura de Salisbury. O el enigma del Arquero de Amesbury. Todo lo que sabemos con certeza acerca de Stonehenge es que era un templo dedicado al Sol y, al mismo tiempo, una máquina que, por sorprendente que parezca dado su ruinoso estado, sigue funcionando a la perfección.
Pero de eso, amen de la inesperada y solitaria visita que Pepa y yo pudimos realizar al interior del círculo de piedras, hablaremos en la siguiente entrega de este apasionante, a la par que instructivo, relato.

10 comentarios:

Artemisa dijo...

Un tema apasionante del que me examiné hace poco en Prehistoria. =) Aunque, según mi profesor, es más grande el henge de Avebury, en Wilshire, y el de Stonehenge es, digamos, más famoso turísticamente. Sin duda ambos son muy importantes para el estudio del fenómeno megalítico.

Una de las interpretaciones del por qué de estas construcciones es la doble necesidad, una ritual de inhumación colectiva de gente emparentada, y otra práctica de demostrar la posesión de un territorio marcándolo con megalitos y enterrando ahí a sus ancestros (teoría de un tal A. Saxe). Se puede interpretar un mensaje de territorialidad, o se puede interpretar con mil cosas más.

Un tal C. Renfrew, muy conocido entre los british, piensa que los megalitos tienen una función social como elemento de equilibrio del grupo.

Hay mucha gente que ha tratado el tema, pero realmente los únicos hechos comprobables son que los megalitos atlánticos fueron anteriores al resto de complejos megalíticos (por C-14), y que se utilizaban como sepulcros colectivos. Cuando emerjan las sociedades de jefatura, aparecerán las tumbas individuales y se abandonarán éstas, en torno al 2500 a.C.

Obelix dijo...

No acabo de entender dónde está el misterio de cómo transportaron las piedras azules desde Gales, y las sarsen, que están mucho más cerca: las llevé yo. Bueno Ideafix me ayudó.

Manuel dijo...

Hola César.

Bienvenido tras tus vacaciones y feliz año nuevo (ya se sabe: el año empieza realmente el 1 de septiembre).

Sigo con atención la evolución de tu nueva novela y, por supuesto, la serie de Stonehenge, que promete ser interesante. Muchas gracias por las enciclopédicas -y sin embargo amenas- explicaciones y por las fotos.

Sólo una pregunta: ¿se prefiere ahora la palabra "trilito" a "dolmen"? ¿acaso esta última sea más genérica y más precisa la primera?

Cerca de donde vivo (y por tanto, también cerca de donde vives) hay un candidato a megalito; por supuesto, no es tan espectacular y puede que ni siquiera lo sea; llama la atención la antinatural disposición del peñasco de arriba; por lo demás parece una roca normal.

Cogiendo el asunto de los pelos, se le puede buscar también una utilidad como calendario.

Lo más probable es que no sea nada; pero es excitante pensar que sí...

César dijo...

Artemisa: En efecto, Avebury (que también visité) es un henge considerablemente más grande que Stonehenge. Y aún más grande es Durrington Walls; tanto, que desde el nivel del suelo apenas puede distinguirse. No obstante, Stonehenge es más sofisticado que todos los demás henges; no hay nada igual, es único.

La interpretación de que Stonehenge es un lugar dedicado a inhumaciones tiene consistencia (pues, en efecto, hay inhumaciones), pero no justifica la complejidad del monumento. En realidad, Stonehenge debió de ser un recinto "multifunción" (en una catedral hay tumbas, pero eso no quiere decir que sea un cementerio). De hecho, hay inhumaciones alrededor del henge, pero no en su interior (salvo en los agujeros de Aubrey, donde se encontraron restos de incineraciones).

Obelix: Amigo mío, tengo que darte un serio disgusto: vas a tener que cambiar de trabajo. Lo siento, pero está demostrado: los celtas jamás erigieron megalitos; ni siquiera los simples menhires que tú tallas con tanto primor. Tío, estás desfasado por lo menos dos mil años. Dale al jabalí y olvídate de las piedras.

Manuel: bienvenido tú también y, sí, feliz año nuevo. En cuanto a tu pregunta, "dolmen" y "trilito" son cosas distintas. Un dolmen es una tumba, con dos o (por lo general) más piedras verticales y una horizontal a modo de techo; luego, todo se cubría de tierra formando un túmulo. De hecho, todos los dólmenes que veas son en realidad túmulos desnudos, desenterrados en busca de los supuestos tesoros que contenían. Un trilito, por el contrario, no es una tumba, sino una especie de portal con jambas y dintel (y no se cubría de tierra, claro). La verdad, que yo sepa los únicos trilitos que existen son los de Stonehenge.

Sobre su uso como calendario hablaré en la siguiente entrada. En cuanto a ese supuesto megalito... pues la verdad, no sé qué decirte. En la Sierra del Guadarrama hay varias "piedras basculantes" como esa; algunos dicen que son obra humana, otros aseguran que son formaciones naturales. Creo que nunca lo sabremos.

Sim dijo...

Rompo una lanza por los talayots patrios menorquines(¡viva España y sus regiones!)
Yo creo en una explicación múltiple. Por ej. los típicos menhires que se ven en España pues parecen limites territoriales, y a la vez su erección serviría para cohesionar socialmente a los grupos, y a la vez para rubricar el peso de la casta sacerdotal (o las jefaturas) y, ya de paso, sirva para identificar la necrópolis colectiva. Luego están los menorquines, que parecen muy relacionados con ritos funerarios.
Está claro que Stonehenge es distinto y que debe estar mucho más relacionado con ritos solares.
Una de las claves está en que pasó en el 3.000 ac. Que creo que es la transición en Europa del cazador-recolector a la agricultura más o menos estructurada, y lo que conlleva, necesidad de territorios y “necesidad” de castas dirigentes, gestores del conocimiento, etc…

Manuel dijo...

Como nunca sobran estas cosas, aprovecho para volver a agradecerte la deferencia tuya en contestar los comentarios.

Has acertado de pleno: el pseudo-megalito que te muestro está en la Sierra de Guadarrama.

Hace un tiempo leí en un periódico local que unos arqueólogos hablaban de un calendario solar megalítico en Galapagar, cuya localización exacta ocultaban para que no fuera presa de vandalismo y saqueo. Por eso, cuando me fijé en esa roca me pregunté si no sería esa.

Creo que una piedra basculante de las que aludes es el Canto del Peso, también en Galapagar. En mi opinión, esa sí es natural.

Pipilota dijo...

Gracias por el paseo.

Si las piedras hablaran y lo hicieran tan estupendamente como tú... seguiríamos prendidos del misterio.

Hace unos 14 años leí "El circulo de Jericó" el mes pasado lo volví a leer y la curiosidad y la mágia de internet me hicieron llegar aquí.
Encantada de "conocerte" :)

Juanma dijo...

Me pareció ver a Gedeón Montoya en una de las fotos. :-)

César dijo...

Sim: por supuesto, todo lo que dices es razonable, pero son explicaciones desde nuestro actual punto de vista. Y no lo explican todo. Si vas a Bretaña, comprobarás que los menhires no pueden ser (sólo) marcas territoriales (hay demasiados y demasiado próximos entre sí), y desde luego no hay explicación para los alineamientos.

Stonehenge se crea a finales del neolítico y comienzos de la edad del bronce, durante un largo proceso de cambio cultural y social, es cierto. Y sería uno más de los muchos henges que hay en las Islas Británicas, de no ser por su sorprendete complejidad. Eso es lo que lo hace único.

En cuanto a los megalitos baleares, son fascinantes, en efecto, pero pertencen a una cultura distinta a la de los atlánticos.

Manuel: yo también creo que el Canto del Peso es natural.

Pipilota: Encantado yo por tu visita. Bienvenida :)

Juanma: Gedeón Montoya... Ay, amigo mío, qué tiempos aquellos...

Adrian dijo...

Hola Cesar:

Que envidia tu visita a este santuario megalítico, yo mientras me tengo que conformar viendo las fotos de http://www.trivago.es/amesbury-39956/otros-sitios-de-interes/stonehenge-132472. Un saludo