miércoles, marzo 9

Leonís. Una historia de amor, magia, misterio y muerte.


Hace año y medio, le dejé a Miguel de Unamuno el manuscrito de Leonís para que lo leyese y, si le gustaba e interesaba, se ocupase del diseño y de las ilustraciones. Le gustó y aceptó. A partir de ese momento y durante un año, Miguel se dedicó a elaborar toda la parte gráfica de la novela. Por supuesto, no full time. Lo que la editorial le pagó no compensa ni remotamente el esfuerzo que tuvo que dedicarle, así que Miguel se lo curraba cuando su trabajo habitual se lo permitía. De todas formas, no había prisa (de hecho, la publicación de la novela se ha retrasado casi un año a la espera de la parte gráfica; pero ha valido la pena).



Permitidme que os hable un poco de Miguel. Nos conocimos hace veintitantos años en Young & Rubicam, la agencia de publicidad donde ambos currábamos (aunque nunca trabajamos juntos, pues formábamos parte de distintos equipos). Miguel tiene 50 tacos, aunque el muy cabrón aparenta mucha menos edad. Se parece un poco a Kevin Costner, es de mediana estatura, no habla mucho y siempre lo hace en voz baja. Es la tranquilidad en persona. La verdad es que no puede haber dos personas más diferentes que Miguel y yo; él es discreto, menudo y sosegado, y yo soy expansivo, grande y tonante. Pero nos llevamos de puta madre.


Volviendo al asunto que nos atañe, le pedí a Miguel que no ilustrara las escenas del libro, sino que ilustrara lo que el libro le sugería, las sensaciones que le provocaba. También le dije que me gustaría que el libro estuviese lleno de pequeños detalles gráficos, que no se limitase a ser una mera “edición ilustrada”. Por lo demás, le juré que ni yo ni la editorial nos meteríamos en su trabajo. Lo primero que hizo Miguel fue elegir las tipografías y diseñar la maquetación general. Luego empezó con las ilustraciones, que van desde la doble página hasta pequeñas inserciones, así como un sinfín de detalles. Entre tanto, hacía pruebas con la portada. Eso fue lo que más tiempo le llevó. El resultado final está realizado en tonos verdes, tanto en la cubierta como en las tapas de cartón, porque Miguel quería evocar el mundo natural que tan presente está en el texto.


Lo último que hizo fue lo más importante de todo. Hay un momento, hacia el final de la novela, en que la parte gráfica debía mezclarse, fundirse, con la parte literaria. No quiero revelar nada, pero era un objetivo difícil sobre el que yo sólo pude darle unas pocas pistas. El resultado final, lo que hizo Miguel, es sencillamente asombroso. Por lo demás, el libro está lleno de pequeños detalles gráficos que sería demasiado extenso numerar. Por ejemplo, las letras capitulares que abren cada capítulo ocultan un secreto en su grafía. ¿Cuál? Ah... Al que lo descubra (no es fácil) le regalaré un ejemplar de mi próxima novela. Y puede que también le dé algún premio valioso, no digo yo que no.




En fin, mientras todo el proceso duró, Miguel y yo nos reuníamos con frecuencia y estábamos en permanente contacto por teléfono e Internet. Sólo le pedí que hiciera dos pequeños cambios, nada más, aunque solía hacerle sugerencias que él era libre de aceptar o no. Por ejemplo, una vez maquetado todo el libro, descubrí que la página 307 estaba en blanco, lo cual podía dar la impresión de que el texto acababa ahí, cuando en realidad finaliza ocho páginas después. Así que le pedí que incluyera en esa página un pequeño dibujo que diera sensación de continuidad. En concreto, le pedí que dibujara una musca depicta, una “mosca pintada”. Veréis, en el Renacimiento, a partir de Giotto, se instauró la costumbre de incluir en los cuadros, por lo general de forma semioculta, una mosca. Hay literalmente cientos, miles de pinturas con mosca. ¿Por qué se hacía esto? Una teoría es que se trata de una broma entre pintores, mientras que otros afirman que los artistas renacentistas pretendían simbolizar con esa mosca que su arte se ocupaba tanto de lo divino como de lo profano. Pero hay otra teoría: la mosca simboliza la muerte (y también, por cierto, el diablo). Es en ese sentido en el que yo quería incluir una mosca al final de la novela.



A Miguel le pareció bien y poco después me envió por correo electrónico la ilustración. Había dibujado una mosca enorme, un pedazo de moscardón. Le llamé y le dije que las moscas pueden resultar casi simpáticas, pero los moscardones dan asco. Entonces él me hizo una de las preguntas más desconcertantes que me han hecho jamás: “Ya, pero ¿cuánto mide una mosca?”. "Pues no sé", balbucí yo; "más o menos del tamaño de la uña de un dedo meñique". “¿Pero el dedo meñique de quién?”, replicó él. Y ya no supe qué contestarle. Al final decidió que buscaría el dato en Internet y poco después, cuando averiguó que las moscas comunes miden entre 3 y 9 milímetros, me mandó la ilustración con un tamaño de mosca adecuado. Sinceramente, todavía me pregunto cómo es posible que Miguel no se hubiera fijado nunca en el tamaño de las moscas.


Bien, eso en cuanto a la parte gráfica; pero, ¿de qué va Leonís? Cuantos la han leído están de acuerdo en que el subtítulo de la novela es una perfecta descripción de su contenido: “Una historia de amor, magia, misterio y muerte”. Pero supongo que eso es demasiado general. El relato está ambientado en Lotar, un valle del interior de Umbría, en 1998. Su protagonista es Pablo Galván, el hijo de Arturo Galván, el más famoso intelectual y escritor nacido en el valle, un personaje público que, hace doce años, falleció en Lotar a causa de un accidente de montaña. Un día, Pablo recibe en su domicilio de Madrid el envío de un bufete de abogados. Se trata de una carta que su padre le escribió doce años atrás, justo antes de morir, en la que le pide que regrese a Lotar para investigar una leyenda alto-medieval relacionada con el mito de Tristán e Iseo y con el reino, igualmente mítico, de Leonís (o Lyonesse).


Pablo duda entre seguir o no las indicaciones de su padre, pero al final se decide a hacerlo; en gran medida, porque así tendrá la oportunidad de volver a encontrarse con Raquel Orellana, su gran amor de juventud. De modo que Pablo viaja a Lotar, pero cuando llega allí descubre que todo lo que le habían contado sobre la muerte de su padre era mentira. De hecho, la desaparición de Arturo Galván sigue siendo un misterio sin resolver. A partir de ese momento, Pablo comienza a indagar el pasado de su padre, intentando descubrir las causas de su desaparición, pero lo que encuentra es cada vez más extraño y sombrío. Su padre no era lo que él creía que era; Arturo Galván tenía muchas zonas oscuras. Demasiadas y demasiado oscuras. Al mismo tiempo, alguien está empeñado en echar a Pablo del valle y para conseguirlo no dudará en emplear la violencia.


Entre tanto, Pablo se encuentra de nuevo con Raquel y el amor renace, pero su romance tampoco es lo que parece. En realidad, tanto él como Raquel forman parte de un ritual que se remonta al amanecer de los tiempos. Nada es lo que parece en esta novela, todo tiene un reverso oscuro, todos los personajes ocultan secretos.



En el fondo, Leonís es un cuento de hadas para adultos, un cuento de hadas oscuro y melancólico. Hay un ogro, una reina mala y un rey bonachón, un príncipe y una princesa, un mago, una bruja buena, varios lobos y un hechizo sombrío, una maldición que adopta la apariencia de amor. Al final, como en la mayor parte de los cuentos, la curiosidad acaba castigando al protagonista. Por supuesto, no hay ninguna moraleja. Leonís habla sobre la imposibilidad de recuperar el pasado, y de lo que ocurre cuando intentamos hacerlo. En última instancia, como ya dije en algún momento, Leonís pretende ser un trocito de invierno, un licor frío que arde en el estómago.


Leonís ya ha comenzado a distribuirse. Disculpad que os dé tanto la matraca con este asunto, pero se trata de una novela muy especial para mí. Buena, mediocre o mala (eso no soy yo quien debe juzgarlo), es uno de los textos más honestos, trabajados e íntimos que he escrito en mi vida. Además, es un homenaje al libro como objeto, como "cosa" bella. Espero que, aquellos que decidáis leerlo, no os sintáis defraudados.

27 comentarios:

Nyna dijo...

Tiene una pinta excelente, César. Y las ilustraciones son una delicia...
Pronto la tendré en mis manos :)

¡Un saludo!

Manolo dijo...

¡Enhorabuena por el "estreno"! Casi a la vez que "Torrente 4"... he, he... en fin, dejemos la comparaciones odiosas.

El "objeto" tiene muy buena pinta; creo que vas a conseguir que vuelva a gastarme pasta en un "objeto-ficción" ;-)

Eso sí: finalmente la gente quiere buenas historias, se las vistan como se las vistan; ya sabemos el refrán de la mona y la seda. Si tras todo el despliegue de fuegos de artificio gráfico (bellísimos, por lo que vas mostrando) se esconde una historia flojucha... apaga y vámonos.

En lo que estoy totalmente de acuerdo contigo es en que esta combinación de arte gráfico e historia interesante la última oportunidad para el "objeto-libro" de ficción.

Eso, hasta que las nuevas "tabletas" se pongan las pilas en aplicaciones dirigidas a este tipo de ediciones.

Muchas suerte con el lanzamiento.

P.S. ¿Tienes agenda de promoción? Suelo escuchar el programa "El Ojo Crítico" de RNE que se caracteriza por ser muy ecléctico y donde espero escuchar en algún momento una crítica del libro o una entrevista contigo.

Natalia dijo...

Si la distribución ha comenzado, entonces a lo mejor este fin de semana la encuentro cuando vaya a la Casa del Libro de Gran Vía :-)

La ilustración que más me ha gustado ha sido la de las velas. ¡Es perfecta para un cuento de fantasmas!

En cuanto lo lea, te daré mi opinión ^_^ (mi libro favorito de los tuyos es Las lágrimas de Shiva seguido de La caligrafía secreta)

¡Un abrazo! ^____^

César dijo...

Nyna: Un saludo y gracias :)

Manolo: Dicen que los cocineros ocultan sus errores con salsas, los arquitectos con plantas, los médicos con tierra... ¿y los escritores con ilustraciones? Confío en que no sea este el caso.

En cuanto al futuro del libro-objeto... ¿Sabes? Hace 20 años que se anuncia su muerte, y ahí sigue. En cualquier caso, estoy convencido de que se incrementarán las "ediciones ilustradas".

Natalia: Supongo que sabes que no es una "novela juvenil". No quiere eso decir que no pueda leerla cualquiera, desde un adolescente a un anciano, por supuesto. Espero que te guste.

CorsarioHierro dijo...

No la he leído pero lo que comentas me recuerda el argumento de The Wicker Man, peli malilla de nicolas Cage, con resonancias célticas. Espero que tu obra se a mejor. A ver cuando puedo leermela. Suerte.

César dijo...

CorsarioHierro: El único parecido que hay entre "The Wicker Man" y "Leonís" es el transfondo celta. Por lo demás, no se parecen en nada (aunque en un momento del texto se mencionan los "wicker men", o "gigantes de cestería")

Natalia dijo...

Sí, sé que no es juvenil ^_^
A mí esa peli no me gustó mucho (sobre todo por el final), así que me alegro que no se parezca.
:)

Anónimo dijo...

A los que criticáis la película "The wicker man" (con razón) os aconsejaría que revisarais la película original, pues la de Nicholas Cage es un remake. La película original es una película de culto considerada una pequeña joya del cine fantástico (con razón). Está protagonizada por Christopher Lee quien, en varias entrevistas ha reiterado que es su película favorita de todas las que ha hecho. También os aconsejo que la veáis en versión original y, a ser posible, la edición especial del director sin cortes (la película tenía mucho sexo pero nada gratuito). Como ninguna de las versiones está a la venta en DVD, por lo menos en España, yo la tuve que "conseguir" a través de internet.

César dijo...

Anónimo de las 12:54: Conocía la existencia de "The wicker man", la película original de 1973, y he oído hablar muy bien de ella. La verdad es que hace años que tengo ganas de verla. Y ya, ya sé que no está editada en DVD. Por desgracia, mi religión me impide bajar contenidos de Internet sin pagar por ellos. En fin, paciencia... Gracias por tu información.

Naeros dijo...

César, respecto a la película e internet, es posible que puedas comprarla en algún portal como dvdgo, amazon o similares.
No suelen salir nada caras este tipo de compras por lo habitual.

Jose Luis G. dijo...

¡Al fin tengo el libro en mis manos! He de reconocerte que tiene una pinta estupenda. Llevo 60 páginas leídas y, aunque me ha costado un poco meterme en la historia, ya estoy enganchado.

Me parece muy original la forma en que nombras los capítulos; muy acorde a la historia. Esa numeración gaélica. Luego los dibujitos con los que empiezan los capítulos se parecen a imágenes de la mitología celta. Me encanta.
Cuando lot erminé daré mi opinión.

Un saludo

Anónimo dijo...

Hola. Soy el Anónimo de las 12:54. Yo tampoco suelo bajarme contenidos de internet, prefiero comprarme la película o la serie con su estuche de DVD, sus extras, etc.

Sin embargo, he dicho "suelo" porque si no puedo acceder de una forma legal a dicho contenido en mi propio país o en un DVD que se pueda ver en mi zona, sí que en ese caso procuro conseguirlo a través de internet. Creo que tengo derecho a ello si las propias compañías distribuidoras no me facilitan ese acceso.

Si no fuera por internet no hubiera podido disfrutar nunca de joyas como la citada "The wicker man" pero tampoco de "Rebelión" de Masaki Kobayashi, de "El arpa birmana" de Kon Ichikawa, etc.

Y que conste que si luego las editan en DVD, me las compro.

César dijo...

José Luis G.: Gracias por comprar el libro. Espero que el enganche no afloje hasta que llegues al final. Los dibujos y el diseño de Miguel son una maravilla. Feliz lectura, amigo mío.

Anónimo de la 1:38: No te tomes lo que dije como una crítica. Entiendo tu punto de vista y, teniendo en cuenta tus comentarios, estoy seguro de que prefieres ver una película en buen estado y pagando por ella. En cualquier caso, es terrible lo difícil que resulta adquirir cine que no sea yanqui.

Jose Luis G. dijo...

¡Enhorabuena! El libro me ha encantado y has creado una atmósfera envolvente. En algunos pasajes me sorprendes y en otros me afirmas suposiciones que iba conjeturando a lo largo de la lectura. ¡Me ha encantado! No puedo decirte nada más.

Tan solo hay un inconveniente: al corrector se le han pasado muchos detalles (tildes, erratas...). Estuve a punto de anotarlas y pasártelas, pero no quería desconcentrarme de tan maravillosa historia. Esas erratas fastidian una excelente novela y su tan cuidada edición.

"La soledad es terreno fértil para el recuerdo".

Esta reflexión me ha llegado de frente, porque es algo que pienso a diario y que me sucede muchas veces.

De nuevo, te felicito y espero que tengas mucho éxito con esta nueva y sorprendente obra.

Un saludo, César.

César dijo...

José Luis G.: Me alegro muchísimo de que te haya gustado el libro, amigo mío; y, sobre todo, de que lo consideres "atmosférico", porque esa era mi intención. Gracias por comunicármelo.

En cuanto a las erratas... se me llevan los demonios. Verás, el autor es la persona menos adecuada para corregir a fondo su texto, porque lo conoce tanto que muchas veces, mientras corrige, no lo lee, sino que lo recuerda, de modo que se le pasan muchas erratas.

Pese a ello, cuando la editorial me mandó las galeradas corregidas encontré un montón de errores, así que le pedí a la editora que le pasara el texto a otro corrector. Lo hizo y yo no volví a leer el texto. Pero aún hay erratas.

Y eso me cabrea; da rabia que un libro que ha sido cuidado durante años hasta el último detalle falle en lo más tonto, la corrección tipográfica. En fin, qué le vamos a hacer (de todas formas, con las nuevas normas de la RAE, eso de las tildes es un follón).

Jose Luis G. dijo...

Es verdad que con las nuevas normas ortográficas lo de las tildes se ha vuelto un follón.
Como tengo pensado volver a leerlo dentro de unos meses, apuntaré las erratas y te las pasaré; no me cuesta ningún trabajo.

Un saludo y suerte.

Manolo (el mismo de arriba) dijo...

Hola César, te tengo que dar la enhorabuena: me ha gustado mucho el libro. Coincido totalmente con José Luis en lo de "atmosférico".

También me ha encantado cómo nos transmites el ambientillo que hubo en Europa con el advenimiento del cristianismo y la colisión/sincretismo con los cultos paganos.

Y la historia, por supuesto: es cojonuda.

Como "pero" ocasional, yo diría que se queda un poco corto de extensión. A ver si me explico sin revelar mucho...: creo que la parte de líos familiares de la trama merecería un desarrollo más reposado; de repente surge el misterio el cual se revela de forma demasiado consecutiva.

La ventaja es que si a algún productor de cine se le ocurre hacer una película, el que esté todo ya "condensado" es una bendición para el guionista ;-)

Respecto a los fallos ortográficos, la verdad es que se me han pasado por alto o no me he fijado. Sí he visto que diciembre es el "doceavo" mes del año, cuando debería ser "duodécimo".

Respecto a la labor de Miguel... lo que más me ha dejado alucinado es la imaginación para dibujar una hojita distinta en cada número de página...

César dijo...

Manolo: Me alegro muchísimo de que te haya gustado el libro. Gracias por decírmelo. En cuanto a la extensión y la resolución del "misterio familiar", piensa que Pablo, el prota, es el último representante de su familia y que ese misterio, aunque afecte al presente, es cosa del pasado. Una vez que Pablo descubre la verdad, ¿qué queda? A mi modo de ver, la historia se acaba ahí, no hay más que contar. Por otro lado, a lo largo de la novela no hay un solo misterio, sino varios, que se van resolviendo conforme avanza la trama. Pero el último, según lo veo, cierra la historia.

Además, otra cuestión que me interesaba era crear y describir un personaje (Arturo Galván, el padre) sin que aparezca nunca. Toda la novela gira en torno a él, porque en el fondo lo que cuenta es el descubrimiento por parte de Pablo de la auténtica naturaleza de su Padre.

Pero, en fin, ya sabes que el autor es la persona menos adecuada para comentar su obra.

Gracias por tu comentario.

sara dijo...

César, mis alumnos no pueden encontrar La compañía de las moscas. Qué ha pasado con ella?

César dijo...

Sara: Pues, sinceramente, no lo sé. Hablaré con la editorial después de semana santa.

radapunk dijo...

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Antonio P dijo...

Tenía que ocurrir. sabía que un día me encontraría con una novela tuya que no me iba a gustar. Casi me pasa con la primera de Carmen Hidalgo, pero ésta la supera. a lo malo, claro. Yo no soy diseccionador de libros, ni me gusta hablar ni de ritmos, ni esas zarandajas cultas de los críticos. Me dejo llevar por las sensaciones. Y estas no son buenas.

Antonio P dijo...

La historia no me parece muy atrayente: demasiado celtismo (y soy del Depor. Es broma), pero celtismo , y alo mejor me equivoco, poco patrio. Me suena a británico y a poco Noroeste español. Si bien Umbría imagino que tuvo sus bases (vosotros, los inventores, sabreis), me parece diferente a la de Elia.
Y por supuesto las ilustraciones no las veo que estén correlacionadas con la trama en los momentos en que se insertan. Y ademá, si dejamos al margen este tema, tampoco me parecen que sean representativas de ese espacio" en que suceden los hechos.

Antonio P dijo...

Quiero pensar que la mosca es un guiño cómico vuestro, pero no me parece nada gracioso, ni a la altura (a lo mejor te engo un poco endiosdo) de tu linea habitual.
Siento ser un poco duro, cuando denoto en tí un cariño especial por la obra.
Bueno. Ya seguiré con mis sensaciones en otro momento.
Un saludo afectuoso (¡qué c...!dirás. Encima se despide cariñosamente, Pero es que te tengo un "cariño" especial por los buenos momentos que paso en tus lecturas).

Carlos dijo...

Creo haber leído que recibes un correo/aviso cuando se hacen comentarios en entradas antiguas. Por eso y dado que hace unos minutos he terminado Leonís, prefiero cometar aquí ...

La he leído del tiron y el adjetivo que me viene a la mente es "Dulce". Es una história muy dulce. También trágica, pero la sensación que prevalece es la primera. La lectura - como en el blog, que sigo practicamente desde sus incios aunque mis comentarios sean solitarios y espaciados en el tiempo - es facil y no distrae un ápice. Los detalles en la paginación, las ilustraciones, etc. todo fantástico.

Además, me ha traido gratos recuerdos de libros leídos hace unos años como "La canción de Albión" de S. Lawhead; o las primeras páginas de "Tartessos" de Jesús Maeso de la Torre.

Gracias, porque he pasado un magnifico dia leyendote y imaginando (Al final lo adquirí en amazon, ya que en Barcelona, donde voy cada 3 meses mas o menos, no fue posible). En unos cuantos libros me pondré con la Isla de Bowen, que adquirí juntamente con Leonís.

No dejes de escribir!

César dijo...

Carlos: En efecto, el sistema me avisa cada vez que aparece una nueva entrada, esté donde esté.

Bueno, amigo mío, cuánto me alegro de que te haya gustado "Leonís". ¿Dulce? Sí, pero también triste. Yo diría que básicamente es una historia melancólica. Y la labor de mi buen amigo Unamuno me parece fantástica. Espero que "La isla de Bowen" no te defraude.

Gracias por tu comentario y un abrazo.