jueves, septiembre 22

Llamamiento


Un grave inconveniente de la sofisticada tecnología moderna es que muchos de sus problemas no son evidentes. Antes las cosas eran más claras; por ejemplo, evidentemente no debes meter los dedos en un enchufe, ni la mano en una prensa hidráulica. Ni se te pasa por la cabeza abrir una olla a presión puesta al fuego (bueno, lo cierto es que a mi madre sí se le ocurrió, y desde entonces le tengo pavor a las ollas a presión). Tampoco harías una hoguera junto a una bombona de butano ni hurgarías en las tripas de un televisor de tubo. Y todos sabemos que no es una buena idea secar al caniche en el microondas. Estábamos familiarizados con la tecnología que nos rodeaba y nos sentíamos seguros manejándola. Todo era muy analógico, muy rígido y estable. Pero ya no.



La tecnología con la que más tiempo convivo es mi ordenador. Trabajo con él, lo uso para comunicarme y para entretenerme. Es el ser inteligente del que más cerca estoy, incluyendo a mi familia. Así que he llegado a creer, estúpidamente, que lo controlo, que puedo manejarlo con soltura y sin riesgo. Por eso, un día, no hace mucho, decidí que iba a cambiar el antivirus y que iba a hacerlo yo mismo con mis propias manitas. Si me hubiera propuesto realizar una operación de cirugía cerebral no habría estado más equivocado.


El caso es que parecía sencillo. Desinstalabas el viejo antivirus e instalabas el nuevo, todo de forma automática. Hasta un niño de cinco años podría hacerlo; qué lástima no haber tenido a mano un niño de cinco años para que me echara un cable. Desinstalé el viejo antivirus, amigos, pero al parecer no del todo. Me dejé un cachito. El cachito cabrón. Y luego, con la alegría que otorga la ignorancia, instalé el nuevo antivirus. Y entonces mi ordenador se volvió loco. No de golpe y no del todo, fue algo gradual, maquiavélico, sutilmente traicionero, pequeños detalles que te extrañan pero no te alarman, y que poco a poco van a más hasta que al final descubres que tienes un poltergeist en el disco duro.


Y un aciago día, el Outlook dejó de funcionar. Y mi agenda de contactos se esfumó en la nada. He perdido todas mis direcciones de Internet. Todas... Pero cómo, dirá alguien, ¿no habías hecho un backup? Pues no, joder, no había hecho un puto backup. ¿Me arrepiento? Sí. ¿Soy idiota? Por supuesto. Pero de nada vale lamentarse, el caso es que un experto le ha devuelto la cordura a mi ordenata, pero me he quedado sin contactos igual que me quedé sin abuela. Aunque eso, lo de mi abuela, me importó bastante menos. Así pues, escribo este post con un doble objetivo.


1. Comunicaros una enseñanza: Queridos niños, los ordenadores son nuestros amigos. Por eso, si algún día os planteáis practicar la neurocirugía con vuestro ordenador, preguntadle antes a papá.


2. Lanzar un llamamiento: A TODOS MIS AMIGOS, MIS ENEMIGOS, MIS CONOCIDOS, MIS COLEGAS, MIS COLABORADORES, A TODOS AQUELLOS, EN DEFINITIVA, QUE TENGÁIS MI DIRECCIÓN DE CORREO (NO LA DE BABEL, SINO LA MÍA PARTICULAR), POR FAVOR MANDADME UN E-MAIL Y ASÍ PODRÉ RECUPERAR VUESTRAS DIRECCIONES. No tenéis que poner nada en el correo, aunque, por supuesto, recibir noticias vuestras siempre será un placer. Y recordad: debéis enviarlo a mi dirección particular, no a la del blog. Gracias.

13 comentarios:

Begoña dijo...

Creo que a todos nos ha pasado algo semejante alguna vez con algún antivirus y que desde entonces le dejamos operar por un profesional.
Lección que una vez aprendida nunca se olvida.
Saludos

Gatopardo dijo...

Yo tuve un problema similar, y lo arreglé con "Restaurar sistema" escogiendo una fecha anterior a la de la instalación del programa.

Y, a continuación, fue cuando dejé de utilizar Outlook y me quedé tan ancha.

Mis condolencias.

Ah, y muchas gracias por la interesantísima serie sobre los países nórdicos de mis amores.

CorsarioHierro dijo...

LO SIENTO. Espero que recuperes la información.

Samael dijo...

Lo tenemos asumido, pero es un disparate. Cuando te compras un PC, te venden a parte por no menos de 50€, un programa que llaman antivirus, porque si no lo instalas, el aparato que te acaban de vender por no menos de 5oo€, no funciona. Tú vas y con disciplina de legionario te lo compras, y luego, como por supuesto tiene caducidad, cuando lo vas a renovar pagando otros 50€ te hace un destrozo que te puede llevar a la ruina. Joder, si es que es para echarse a llorar. Eso, sin mencionar que para determinadas operaciones por Internet tienes que desconectar el antivirus porque si no, no consigues hacer lo que te proponías.
Tienes que recomendar ese antivirus a todo el mundo. Claro que para eso necesitas tener las direcciones de todo el mundo... yo me parto.

Rodolfo Martínez dijo...

En realidad, hace como cosa de tres años que no uso antivirus. Y jamás he tenido ningún problema.

¿La solución? Dejar de usar Windows.

Moderntime dijo...

Lo mas curioso del asunto es que cuando preguntas a alguien que conoce el mundo informatico sobre cualquier asunto, en cuestion de segundos te suelta una retahila de operaciones con nombres y numeros rarisimos que tienes que hacer para que tu ordenador funcione correctamente..ja..ja...

como si fuese coser y cantar , que si has tocao las bios, que si has eliminao las cookies, que si has retocao el parametro tropecientos veintemil...jo...jo...

para mi el mundo informatico es un gran absurdo, pero tengo ordenador como todo hijo de vecina, si hace quince años me hubiesen dicho que yo tendría ordenador hubiese dicho que una leche en vinagre, ya que me parecia un elemento mas diseñado parea aborregar a las masas y hoy en dia me lo sigue pareciendo en gran medida, pero aqui estoy escribiendo este mensaje en estos momentos...

al menos es importante no dejarse abducir por el ordenador, y seguir expresando opiniones de manera libre como si estuvieses en una tasca ...

tambien me ha parecido siempre complicado de entender que un novelista pueda inspirarse para escribir frente a una pantalla, para mi no tiene nada que ver con la atmosfera de escribir ante una maquina de escribir de las de antaño...

Mazarbul dijo...

y sobre todo, haz copia de las novelas. sería pa tirarse al río si se te pierde una y no tienes copia. Yo he perdido información de un trabajo que realicé hace tiempo, y joder, duele tela. Además, he llegado a pensar que esos puñeteros virus, o destrozos, se producen siempre donde más duele. Si se tiene que fastidiar algo, sabe el sitio donde darte en los h...A veces parece que piensan. Como anecdota, hace ya unos años estuve trabajando en siria, para realizar un estudio. regresé a españa y tenía que entregar el trabajo en una semana. Como siempre, mucho material y poco tiempo. Me encierro una semana a trabajar a destajo, aislado del mundo. Bueno, pues cada vez, siempre, que mi mujer entraba en el despacho, el ordenador se bloqueaba, no me escribía con alguna letra, y putadas así, pero siempre. Al final tuve que decirle que por favor no entrara hasta que finalizara el trabajo. Me pareció la leche, pero era tan cierto que opté por asumirlo.
Mazarbul
Mazarbul

Francisco Frutos dijo...

Una simple duda... ¿Esto te pasó usando Windows 7?
Porque este ha sido un gran salto en cuando a los virus(y muchas otras cosas claro). De hecho hasta Microsoft proporciona un antivirus propio, si tu copia es legal, como muestra de su compromiso de mejorar en ese aspecto...

Carlos dijo...

Buenas tardes César,

La setmana pasada estuve por Barcelona e intenté, sin éxito, hacerme con Leonis. Visité tres de las cuatro tiendas habituales (de hecho las cuatro, pero por el FNAC del Triangle ya había comprado unos CDs y no tenia tiempo de deshacer el camino): La Central de calle Mallorca, la Libreria Laie en Vía Laietana y la Casa del Libro en Passeig de Gràcia.

En todas me lo podian pedir... al final me lo compraré por internet; aunque me sorprendió que ninguna de las tres lo tuvieran. En el FNAC quise probar el sabado pero era festivo. Es debido a una deficiente distribución o porque el libro está teniendo mucho exito? Espero que sea lo segundo.

(perdón por el off-topic)

Gabriel dijo...

Ufff... es horrible cuando pasa eso, sobre todo cuando todos tu datos y todos tus trabajos universitarios han desaparecido. Madre mia.

César dijo...

Modertime: ¿Sabes algo que echo mucho de menos? El sonido de las máquinas de escribir, el tabaleo de los tipos golpeando contra el papel y el rodillo. Me encantaba, quizá porque me crié con ese sonido. Pero, la verdad, es lo único que echo de menos de las máquinas de escribir. Recuerdo que la primera vez que probé un procesador de textos, sin siquiera saber manejarlo del todo, fui consciente de que aquello era la mejor herramienta para escribir que se había inventado. Y lo es; me costaría mucho dejar de escribir con ordenador; sería como arrastrarse después de haber volado.

Mazarbul: los ordenadores tienen personalidad propia, estoy convencido; y muy mala leche. En cuanto a mis novelas, descuida: hago 2 backup después de cada jornada de trabajo.

Francisco Frutos: No, amigo mío, era el puñetero Vista.

Carlos: Lo siento, la distribución de EDEBË es muy mala y muchas veces la única forma de conseguir sus libros es pidiéndolos.

Gabriel dijo...

César, existe un programa que se llama qwertick que hace que cada vez que toques una tecla haga el sonido de una maquina de escribir. Y si quieres desactivarlo, le das a mute y listo.

César dijo...

Gabriel: Si, ya conocía ese programa. Pero no es lo mismo...