lunes, septiembre 12

Quiero ser finlandés


Visité Finlandia hace unos años porque mi hijo Óscar estaba de Erasmus allí. La verdad es que, de no ser por esa circunstancia, creo que jamás habría ido. Finlandia nunca había figurado entre mis intereses, no sabía nada de ella, salvo que fabrica teléfonos móviles; aunque lo cierto es que tengo cierta relación con ese país. En los años 50, la edición finesa de El Coyote fue un exitazo y el editor le regaló a mi padre, para mí, un traje de lapón (o, mejor dicho: de saami). Aún conservo fotos mías, de cuando tenía tres o cuatro años, vestido de lapón. El caso es que fui a Finlandia sin esperar más que mucho frío (lo hacía), y me encontré con un país admirable. Gente civilizada, culta y rica con un envidiable sistema social.



Y eso tiene mucho mérito, porque las cosas fueron muy distintas en el pasado. De entrada, Finlandia está en mal lugar, con un clima adverso, un territorio en su mayor parte inhóspito y dos vecinos, a izquierda y derecha, sumamente tocapelotas: Suecia y Rusia. De hecho, Finlandia fue sucesivamente invadida y anexionada a ambos países (se declaró independiente en 1918). Además, la única riqueza natural con la que cuenta es la madera, y de eso vivió durante mucho tiempo. Malvivió, más bien, porque eran pobres como ratas. Sin embargo, hoy posee la undécima mayor renta per capita del mundo (España ocupa, u ocupaba, el puesto 25), y es el sexto país en cuanto a desarrollo tecnológico. ¿Cómo lo han hecho esos cabrones de finlandeses? ¿Encontraron petróleo, como los noruegos?


No, nada de petróleo. Apostaron por la educación, invirtieron todo lo que tenían en brindarle a la gente la mejor enseñanza pública posible. Y lo consiguieron, como vienen demostrando todos los informes PISA;. Desde hace mucho, el sistema educativo finlandés está considerado el mejor del mundo (o uno de los mejores, no nos pongamos tiquismiquis). Ese es el milagro que transformó un país pobre e inculto en un país ilustrado y próspero.


¿Y sabéis cuál es el secreto del éxito de ese sistema educativo? ¿Muchos ordenadores? ¿Pizarras electrónicas? ¿Mejores instalaciones? No, nada de eso. La piedra angular del sistema educativo finlandés es el profesorado. Los docentes finlandeses se someten a un riguroso sistema de selección y formación (la carrera dura 6 años), y son evaluados según “las habilidades lectora y escrita, la capacidad de empatía y comunicación, las habilidades artísticas, musicales y una alta competencia matemática”. Y no solo se trata de su formación, sino también de su número. En Finlandia, el máximo de alumnos por clase es de 20, así que los profesores pueden brindar una atención más personalizada.


En fin, tampoco hay que darle muchas vueltas. Recordad el colegio, a los mejores profesores que hayáis tenido, y pensad en lo importantes que fueron para vosotros, en cómo las asignaturas se convertían en apasionantes cuando eran impartidas por un buen profesor. Ese es el secreto, y no es ningún secreto.


España ocupa el puesto 35 en el ranking PISA, doce puntos por debajo de la media de la OCDE. Tenemos el segundo mayor índice de fracaso escolar de la Unión Europea (31’2 %) y deficiencias muy notables en aspectos tan fundamentales como la comprensión lectora y las matemáticas. El sistema educativo español está bajo mínimos. Y ese es un problema, quizá el más grave de nuestro país, que ninguno de los gobiernos que hemos sufrido, tanto de izquierdas como de derechas, ha sabido o querido solucionar. Nos hemos gastado miles de millones de euros en infraestructuras innecesarias, que quedaban muy bien en la foto, pero no hacían nada por nuestro futuro. Es decir, cuando los vientos eran favorables no invertimos en educación, y ahora con la puñetera crisis...


Ahora, con la crisis, varios gobierno autonómicos (Madrid, Galicia, Navarra y Castilla la Mancha, de momento) han decidido recortar sus presupuestos de educación. Es una locura, un error descomunal, una barbaridad. Además, lo que se va a reducir es el número de docentes, así que el recorte redundará en una inevitable falta de atención al alumnado, con el consiguiente empeoramiento de la enseñanza. Vamos a hacer exactamente lo contrario de lo que hicieron los finlandeses, qué listos somos.


Para colmo de males, y hablo sólo de la comunidad en que vivo, doña Esperanza Aguirre tildó de vagos e insolidarios a los profesores, confundiendo horas lectivas con horas de trabajo. Luego se disculpó, qué confusión más tonta, ja-ja, pero ya había implantado en la gente la idea que le interesaba, que los profesores trabajan poco. Igual hizo la ínclita Ana Botella, la concejala de medio ambiente que nos proporciona uno de los peores medios ambientes de Europa. Qué asco me dan, como me indignan; pensando sólo en sus intereses, son capaces de difamar a uno de los colectivos más admirables y desprotegidos que conozco. Pero no me extraña; ya lo hicieron con otro colectivo admirable, el de la sanidad.


Conozco a muchos profesores; son gente vocacional, gente entregada a una labor fundamental para nuestra sociedad. Trabajan con muy pocos medios, supliendo las carencias a base de entusiasmo y dedicación; son héroes cotidianos. Joder, pensadlo un momento: les confiamos lo más valioso que tenemos, nuestros hijos, así que deberíamos apoyarlos incondicionalmente. Pero no lo hacemos. Hoy en día, los profesores tienen un problema de autoridad, precisamente porque los padres sobreprotegen a sus hijos. Y ahora vienen Esperanza, Ana y sus secuaces para minar más su autoridad tildándolos de vagos. Es para echarse a llorar.


Ya está el rojo de mierda, pensará alguno; metiéndose con el PP, como siempre. Pues no, joder, esto no tiene nada que ver con ideologías, sino con el sentido común. En Finlandia, todo su espectro político, de la derecha a la izquierda, está de acuerdo en algo: apoyar la educación pública. Porque quizá sea un tópico, pero no por ello es menos cierto: la educación no es un gasto, sino una inversión. Pero una inversión a largo plazo, claro, y nuestros miserables políticos (tanto de babor como de estribor) son incapaces de pensar a más de cuatro años vista, así que cuando les llega el turno de gobernar cambian los planes de estudio tontamente sin plantearse siquiera lo fundamental: cambiar y mejorar el sistema educativo del país.


Ahora se escuchan otras ocurrencias sobre educación. Por ejemplo, juntar a los alumnos “listos” y derivar a los “tontos” a FP. Genial; según ese sistema, Einstein jamás habría ido a la universidad, aunque a lo mejor habría sido un buen fontanero. Pero es que además esa chorrada no dividiría a los alumnos en “listos” y “tontos”, sino en ricos (que van a colegios privados y pueden pagarse profesores de apoyo) y pobres (que no pueden costearse la menor ayuda y viven en peores condiciones). Y de nuevo se propone todo lo contrario que en Finlandia, porque allí el propósito del sistema es que todos los alumnos alcancen el nivel del mejor del grupo.


Otra ocurrencia, que ya se da en muchos colegios concertados, consiste en separar a los niños de las niñas, como en el franquismo. Según dicen, porque cada sexo debe ser educado de distinta manera. En Finlandia, huelga decirlo, no hay separación escolar por sexos. Sin embargo... Es cierto que, tradicionalmente, las chicas obtienen mejores resultados en comprensión verbal y los chicos en matemáticas. Pues bien, la menor diferencia por sexos respecto a esos temas se da en Finlandia, donde la educación es más igualitaria.


El sistema educativo español nunca ha sido bueno, y ahora nos lo estamos cargando aún más. Eso le augura al país un futuro de mierda. Ya no somos mano de obra barata; lo único que nos puede dar alguna ventaja frente a los países emergentes es la innovación, el desarrollo tecnológico, y para eso es imprescindible que invirtamos en educación. Miremos a Finlandia, por favor. ¿Sabéis cuál es la profesión más valorada por los finlandeses? La docencia. ¿Sabéis cuánto gana al mes un profesor finlandés? 3.400 euros; casi el doble que sus colegas españoles (y Finlandia tiene el menor coste de vida de los países nórdicos).


Lo que se está haciendo con la educación es un suicidio, y son los jóvenes, nuestros hijos, quienes sufrirán las consecuencias. Las protestas de los docentes no son un mero conflicto laboral, sino una cuestión de interés nacional. Apoyémosles, por favor; no hagamos caso a los políticos hijos de puta que sólo piensan en sus intereses partidistas y a cortísimo plazo. Esos políticos son los locos que nos van a llevar a la mierda.


Seamos un poquito finlandeses, joder, y luchemos por la mejor educación pública posible. O bien resignémonos a ser un país de quinta fila poblado de mediocres. Nuestros políticos ya han optado por esa segunda opción; ¿se lo vamos a permitir?

43 comentarios:

Abigail Dader dijo...

Yo también quisiera ser finlandés. vivo en México, soy hija de español y tengo ambas nacionalidades. Qué triste sabes que mis dos patrias tienen tal problema con la educación. Ojalá en ningún país permitiéramos a los políticos pisotearnos de esa forma. ¡Despertemos, por favor!

Moderntime dijo...

Lo mas surrealista del asunto es que se han puesto a recortar en lo que nunca se debería recortar, es decir la sanidad y educacion que siempre debería ir hacía tener mas recursos, nunca menos...

Mientras tanto en television pasan programas de esos como "las mansiones de los ricos", o en el telediario hablan de una joya carisima que se ha puesto tal actriz para una fiesta...

pienso que en nuestro pais siempre vamos a estar en plan "Bienvenido Mr. Marshall", este es un pais que no apoya nada a los creadores y artistas...yo he trabajado años en el sector del dibujo animado,y este siempre ha estado en crisis, bueno ahora le toca a otros sectores...mal pinta el asunto...

Moderntime dijo...

y bueno, es importante la educacion, pero luego tambien es muy importante que las empresas funciones y den empleo en España, por que entra las toneladas de productos que nos vienen de fuera, y la deslocalizacion, mucho de en lo que se forma la gente no tiene salida laboral luego...

Rodolfo Martínez dijo...

Qué puedo decir. Estoy de acuerdo 500% en cuanto has dicho en el post.

Por desgracia... bueno, el futuro no parece que derive hacia una finlandización (joder, qué palabro) de nuestro sistema de enseñanza, sino hacia todo lo contrario.

Cabalgamos a velocidades de vértigo hacia un nuevo feudalismo. Y, desde una óptica puramente egoísta, cada vez me alegro más de no tener descendencia. Al menos, no los veré convertidos en siervos de la gleba.

Amaranta dijo...

Yo supongo que la indignación con el tema de los interinos está en el hecho de que se podrían recortar otras partidas antes que la educación. Eso lo entiendo. Lo que no entiendo es el jueguecito que llevamos todos, no sólo Esperanza Aguirre juega con el tema de confundir horas lectivas con horas trabajadas. Aunque podría puntualizar yo que soy madre, que cualquiera de los padres que leen el blog que se dieran una vuelta por el colegio en las horas de tutoría sin avisar al tutor que le toque a tu hijo, a ver cuántas veces lo encontráis en su despacho aprovechando el tiempo en corregir exámenes, preparar clases, etc cuando no hay citas dadas a los padres. Yo me tiré la friolera de dos días perdidos de mi trabajo, que no soy funcionaria, para localizar al tutor de mi hija sin avisarlo en dichas horas y de puro milagro. Puestos a perder el tiempo, a mi también me gusta perderlo. Pero también es verdad que no todo el mundo va a ser como este sujeto.

Pero a lo que íbamos de doble juego, también se juega al doble juego cuando se hace creer que la atención individualizada del profesorado va a hacer que los alumnos mejoren. Volvemos a preguntar a los padres si saben cuál es el nivel actual de los niños hoy en día, el nivel de suspensos es altísimo. Empeorar esto sería para de premio, quiero decir tanto a padres como profesores. No obstante, creo que tampoco tiene por qué estar relacionado el tema muchos alumnos por profesor con el tema de peor educación. Cuando todos nosotros estudiabamos en una educación pública con muchos menos medios que hoy en día y con una media de cuarenta niños por profesor, la media de suspensos en una clase era de un 10% como mucho. Eran los tiempos aquellos en los que se decía que en España se levantaba una piedra y te salía un titulado universitario.

Así que si en España hemos conseguido que en clases de pocos alumnos, el número de niños que suspenden sea altísimo, no me venga nadie a decir que este tema es un factor decisivo.

Que no queramos que 3000 personas se queden en el paro, lo entiendo, que no querais aumentar vuestras horas lectivas y empeorar las condiciones laborales que tanto trabajo nos cuesta a los trabajadores conseguirlas, lo entiendo. Pero si no queremos que los políticos jueguen, por favor tampoco manipules la oponión pública desde el prestigio que da ciertas profesiones, porque no a todos se la vais a dar, o por lo menos no a los padres que sí nos preocupamos porque nuestros hijos tengan una buena educación.

Yo no he tenido más remedio que dejar a mi hija en manos de la educación pública, pero si por ella hubiera sido tengo claro que no hubiera conseguido lo que a sus 17 años ha conseguido, he tenido que acompañar esta educación, suplir sus deficiencias. Y lo he podido hacer porque desde mi perspectiva, persona que más o menos estudió en una escuela pública bastante completita, sabía dónde estaban estas deficiencias para que cuando ella decidiera estudiar una carrera pudiera hacerlo.

Amaranta dijo...

Sólo añadir, que cuando hablo de los tiempos en que se levantaba una piedra y te encontrabas un titulado universitario, decir que a parte de la cantidad, estamos hablando de una época donde muchos de estos universitarios eran captados por otros países para trabajar fuera mediante becas. Es decir, que ya tenía que ser buena la formación para que otros países becaran a nuestros universitarios teniendo tan poco formación en idiomas.

Hoy sí se imparten dos idiomas en el colegio, pero a parte de "Hello" poco más saben decir estos chicos, eso sí hay veinte niños por profesor y claro en la atención individualizada ocurre que hasta que el más tonto no aprende a decir "hello" no se puede avanzar, y cachis se acabó el curso cuando por fin algo así sucede.

César dijo...

Amaranta: Debo de estar un poco torpe porque no acabo de entender muy bien el sentido general de tus comentarios, ni el significado concreto de algunos párrafos. Pero, en fin, intentaré contestar a lo que sí he entendido.

Ante todo, pareces dirigirte a mí como si yo fuera profesor, asi que te aclaro que ni me dedico ni me he dedicado nunca a la docencia.

Según tú, el número de alumnos por clase no importa, da igual 20 que 40. Bueno, pues sencillamente eso es falso, como demuestran todos los estudios y la propia lógica. Es cierto que, llegado un punto, la acumulación de profesores no aporta nada; pero en España estamos muy lejos de llegar a ese punto. Por cierto, en nuestro país el límite de alumnos por clase es 30, no 20.

Por tanto, ni doble juego ni leches: la atención personalizada sí hace que los alumnos mejoren y pensar lo contrario es absurdo (¿para qué existen, si no, los profesores particulares?)

Insistes mucho en que antes la enseñanza sí que era buena, y ahora es una mierda. Pues mira, no sé dónde ni cómo te educaste tú, pero en mis tiempos la enseñanza era pésima. Como ahora. Recuerda que en todo momento he sostenido que nuestro actual sistema educativo es sumamente deficiente, como demuestran, no los suspensos, sino el altísimo índice de fracaso escolar y las carencias que detecta PISA.

¿El profesorado no es lo suficientemente competente? Seguro que no; pero eso no es culpa de los profesores, sino del sistema educativo, que debería garantizar la mejor selección y formación posible de los docentes, cosa que actualmente no ocurre.

¿Antes se rifaban por el mundo a nuestros titulados universitarios? Claro, por eso nuestras universidades están entre las más prestigiosas del planeta. Por favor...

Por lo demás, los casos particulares que mencionas son eso, casos particulares.

Roberto dijo...

Yo también estoy de acuerdo al 500% con lo que cuentas en este post, César.
Amaranta, para estar tan implicada en la enseñanza como madre, te estás confundiendo, ya que en España la ratio legal de alumnos por clase en la ESO es de 30 (no de 20 como dices, eso es en Finlandia como ha dicho César), y además esos 30 se superan muchas veces (dicen que excepcionalmente, pero la excepción se está convirtiendo en generalidad).
También te digo, por experiencia (llevo muchos años trabajando en esto), que el número de alumnos en clase es FUNDAMENTAL. Está más que comprobado: a menor número, mayor calidad.
No compares con la educación de hace 40 años, porque no tiene nada que ver, todo ha cambiado mucho desde entonces, y son muchos factores los que entran en juego.

Lo de Espe Aguirre y Ana Botella no tiene nombre, manipulando a la sociedad para que se nos eche encima más de lo que ya están.

Parece que tuviéramos que ir pidiendo perdón por haber conseguido este trabajo, después de una dura carrera y oposición, y cumplir lo mejor que podemos.

A Esperanza Aguirre le diría, entre otras cosas, que no hay derecho a que el presentador del telediario trabaje solo media hora diaria, que presente el informativo durante 8 horas, como todo el mundo. Y que los bomberos estén 40 horas semanales con la manquera apagando fuegos, y que las representaciones teatrales den 5 sesiones semanales de 8 horas cada una...

Roberto dijo...

Se cruzaron nuestros comentarios:-)
Aclaro que envié mi comentario anterior antes de leer la respuesta de César.
Solo añadir que, a pesar de todos las piedras que nos puedan poner, y a pesar de todas las críticas e incomprensión que recibamos, una gran mayoría de los educadores seguiremos luchando día a día, hora (lectiva o no) a hora, para mejorar en nuestro trabajo.

Un saludo y gracias por este post, César, estamos muy necesitados de apoyos así.

papalbina dijo...

yo llevo mucho años queriendo ir a finlandia y aprender finés, aunque no me vaya a servir de mucho :)

has visto alguna vez la presentación de TED de Sir Ken Robinson sobre el sistema educativo y lo que falla en él actualmente?? es de hace un par de años, pero es muy interesante.

Amaranta dijo...

Está claro que la que se ha explicado mal soy yo César. Primero porque yo no doy por sentado que tú te dediques a la docencia, no creía que lo hubiera podido dar a entender, pero si es así lo siento. La cuestión del tema de alumnos por clase, para empezar yo no dudo de que a menor número de alumnos la calidad de la enseñanza sea mejor. Lo que he afirmado y no me retracto ni un milímetro es que en nuestro país cuando el número de alumnos por profesor superaba los treinta con creces el fracaso escolar era muy inferior al de ahora. Así que siendo un factor importante para la mejora de la educación, hay algo que los profesores están haciendo "realmente mal" para que aún habiendo reducido mucho el número de alumnos no sólo no se haya mejorado la enseñanza sino que se ha empeorado. Por eso digo que utilizar este factor para pedir el apoyo de la sociedad en su lucha para que sus condiciones laborales no se vean empeoradas me parece sucio, o igual de sucio que cuando Esperanza Aguirre utiliza el truco de confundir entre horas lectivas y horas efectivas.

En cuanto a que nuestros universitarios no son requeridos en el resto del mundo, no sé, preguntárselo a los médicos si es así o no es así. Mientras hasta en la sanidad pública española estamos contratando a sudamericanos. Pero en fin si tú me dices que no te creeré.

En cuanto a que el índice de fracaso escolar ahora es igual que hace veinte años, sólo tienes que ver las estadísticas. Creo que afirmar que es el mismo índice es ganas de no decir la verdad. Otra cosa es que entonces tampoco estuviésemos al mismo nivel de los mejores, pero es que ahora estamos peor.

Amaranta dijo...

Si quieres yo te puedo decir qué estamos haciendo mal, la cosa es muy sencilla. No podemos esperar que nuestros alumnos aprendan algo con un horario intensivo. Eso fue un error gordísimo. Dónde estaban estos profesores tan preocupados por la educación de los chavales en aquellos años que cambiaron los horarios de mañana y tarde por sólo las mañanas para luchar por una buena educación para los niños. Dónde se manifestaron para luchar por esa educación competitiva. Ahhh espérate que según recuerdo yo fueron ellos los que querían el horario intensivo porque no era justo que sus compis funcionarios disfrutaran de tal horario y ellos no.

El segundo error es la atención personalizada dentro de una clase. Eso es un error gordísimo. Un profesor tiene que llevar el ritmo del más inteligente y que los demás se enganchen. Una profesora de gimnasia que tuve me lo explicó muy clarito, no se puede poner a alguien que corre poco al lado de otro patoso, se ha de poner al lado del que más corre porque así se esforzará más y reducirá sus tiempos.

Pero en las clases de hoy los profesores paran las lecciones si hay alguien que no lo pilla. Esto hace que el listo se aburra y pueda volverse mal estudiante y el lento, por el que se han paralizado las clases jamás va a pillar buen ritmo porque nadie lo hace esforzarse. El estres es un elemento esencial para que el ser humano se supere. Hemos eliminado el estres de la vida del estudiante, y el estudiante no estudia, porque para el listo eso no estimula su inteligencia y para el torpe no supone ningún reto tampoco por lo cual no consideran que deban apretar en la carrera y jamás llegan a la meta.

En fin que vuelvo a repetir, yo no digo que los profesores no tengan derecho a reivendicar sus derechos laborales, lo que digo es que no lo hagan manipulando las conciencias de la gente.

Ser un buen profesor no depende tanto de la educación que haya recibido, sino de las ganas de éste de trabajar, !coño! qué pasa que no puede ser autodidacta. Cuando uno pasa por la universidad lo que aprende primero es que la información uno la busca por su cuenta. Pero claro eso es trabajo y resulta que lleva tiempo y si esas horas no lectivas no se aprovechan en este tipo de cosas, te conviertes en un pésimo profesor que vas a fichar, te sales del centro porque para no hacer nada y vuelves a él para fichar otra vez.

Bob Mountain dijo...

Amaranta, al final caes en decir que los profesores son unos vagos y en denigrar una profesión. Como comenta César si los profesores no están lo suficientemente preparados es culpa precisamente del sistema educativo que no los prepara y no lleva un adecuado sistema de selección.

Es muy fácil poner la responsabilidad de educar a los hijos en una persona y luego denigrarla, haciendo que nuestros hijos pierdan todo el respeto por la figura del profesor. El error de "el hijo siempre tiene la razón" es muy común hoy en día y eso es culpa de los padres, no de los profesores.

Por otra parte, si la educación pública tiene deficiencias, precisamente habrá que invertir más en ella para mejorarla y convertirla es más igualitaria, que dé las mismas oportunidades a todos y ayude a desarrollarse a los alumnos. Y para eso se necesita la atención personalizada. Esto no significa que la clase vaya más lenta porque le dediques más tiempo a un alumno que lo necesita: este tiempo es un tiempo del que dispones si el número de alumnos por clase que tienes es relativamente bajo. Si alguien quiere estudiar, pero le cuesta, hay que dedicarle este tiempo personalizado, no podemos simplemente decir: pues tú para FP porque eres tonto y no das el nivel.

Por último, en cuanto a lo que comentas del estrés, sólo preguntarte si preferirías un entorno tan competitivo y estresante como Japón, con una de las mayores tasas de suicido de jóvenes por estas razones.

Anónimo dijo...

Fe de Erratas: Einstein nunca fue un mal estudiante, eso es una leyenda urbana. De hecho no iba nunca a clase pero sacab sobresalientes y matriculas.

El problema es que en el sistema suizo un 6 era Matricula, y un expediente academico lleno de 5 (sobresaliente) y seises parece mediocre por culpa del primer biografo, que dio por sentado que era sobre 10 puntos.

El pesimo estudiante era Newton. Tampoco iba nunca a clase, pero sacaba notas mediocres.

Juan M. dijo...

Entiendo que el rubito de la foto no es finés...

Eduardo Real dijo...

Permítanme presentarles a otro país que comenzó a hacer las cosas bien desde hace ocho años: Argentina.

El presupuesto histórico (de décadas) que invertía en educación era de alrededor del 2% del PBI. En ocho años estamos ahora por el 6,47% y subiendo.

En el mismo período se construyeron cerca de 1.100 escuelas nuevas, que equivalen a todas las construidas en los últimos 80 años.

Los niños de la escuela secundaria comenzaron a recibir gratuitamente una netbook provista por el Estado, quien provee asimismo conexiones wifi gratuitas para las escuelas. De un total de 3 millones de netbooks previstas, hace pocos días se entregó la netbook un millón.

Tanto la educación inicial, secundaria y universitaria estatal es gratuita.

En fin, si bien no todas son rosas (los sueldos de los profesores no son muy buenos, aunque mejoraron mucho), empezamos trabajosamente un camino que esperemos dure décadas para reparar todo lo que el neoliberalismo destruyó en mi país en los últimos 50 años.

Obviamente nuestra presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió el 50% de los votos en las elecciones primarias del 14 de octubre, manteniéndose tan lejos como es posible de "los mercados" y políticos neocon que pretenden seguir dictando cátedra en el mundo sobre cómo hay que hacer las cosas.

Saludos desde Argentina.

Arcadi dijo...

Nunca jamás de los JAMASES interesó a la casta gobernante de este país que existiera una educación pública de calidad , escepto en la Segunda República con los miembros y herederos de la ILE , y ya sabemos que se tomaron medidas drásticas para matar a la criatura...y quiénes lo hicieron: Benedicto y Juan Carlos , no os escondáis.

Generaciones de maestros españoles fueron expulsados por siempre de la Enseñanza mediante la eliminación física , el exilio o la inhabilitación de por vida.
Esa herencia pesa : Ana B . Y E. Aguirre son los herederos morales del nacional catolicismo represor y castrador que prefiere ciudadanos obedientes , que COMULGUEN, a gente que piense.

La inercia y el papanatismo de la mediocridad buenista hizo el resto.
Da igual babor o estribor , como dice César , lo que si tienen claro es que nos quieren ratas de sentina .
El que pueda , que pague y se convierta en uno más de esa casta que nos gobierna en función de SU propio interés y sólo piensa en perpetuarse y cerrar filas . Dextra et sinistra.
César y compañía , disculpad el arrebato demagógico.

Juan M. dijo...

Este verano hice un cucero y pasé un día en Helsinki. Al bajar del barco, una chica voluntaria del ayuntamiento repartía planos de la ciuad a quien quisiera.

Pregunté, sin demasiada fe, dónde se ubicaban edificios de Alvar Aalto, un arquitecto finés que me interesaba. Pues como la cosa más natural del mundo me los señaló, en un inglés asequible. Hagamos aquí la pregunta equivalente (pongamos Oiza o Antonio Palacios, no Gaudí o Calatrava) en cualquier oficina de turismo. Yo ya ni me molesto.

Anónimo dijo...

El sentido común, César, también tiene ideología, creo yo. Me gusta tu sentido común. Estoy de acuerdo contigo en todo. Los argumentos de Amaranta (hermoso nombre galdosiano), que son los de las citadas Aguirre y Botella, también tienen ideología: la de la derecha neoliberal (¡se llaman liberales!) que reduce el papel del Estado a lo mínimo posible y privatiza todo, incluso lo público esencial como estamos viendo en Madrid. La medicina, la enseñanza. Gestión privada de hospitales, planes para el llamado copago, etc. Reducción de profesores en colegios e institutos. Despidos y recortes. Pero se mantienen las subvenciones y ayudas a colegios privados. POr el contrario, facilidades para colegios dirigidos por religiosos y empresas ultracatólicas que separan y marginan por sexos y clases sociales. Todo para la iniciativa privada. Lo público, cada vez más raquítico, un recurso para pobres y marginados.
No digo que Amaranta sea de esa clase de liberales. Solo que sus palabras lo parecen.
En fin: Todo está estudiado y todo se sabe.
Por otra parte, esos países del norte consiguieron en muchos aspectos (la educación, por ejemplo), un nivel de bienestar difícil de desmontar aún en tiempos de crisis y con independencia de quien gobierne.
La discusión es inútil. Es como si un creyente quiere convencer a un ateo de la existencia de dios. O al contrario.
Un saludo
Luis

Rubén dijo...

Resumiendo: entre tomar como modelo el sistema educativo actual finlandés, que propone César, y el sistema educativo de "aquella España en la que había más de 40 alumnos por aula", que propone Amaranta, me quedo con la propuesta de César.
Y las propuestas de la Aguirre y compañía, me parece que no van hacia ese modelo.

Jessica dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
CorsarioHierro dijo...

Yo sólo me quedo con un comentario que hacía ayer un tertuliano en Onda Cero. Los profes debíamos estar agradecidos pues solo nos subían unas horas mientras que otras empresas están sometidas a EREs y despidos.

Pero aquí pasa lo mismo solo que en orden inverso: en Educación se trabajan más horas y se pueden hacer despidos.
En otras empresas se despiden empleados y los que quedan tienen que trabajar más tiempo: quizá una librería ya no tenga dinero y trabajo para mantener a cuatro empleados y despide a dos. Pero los dos que quedan tendrán que trabajar proporcionalmente más que cuando eran cuatro y con cierto miedo a quejarse. reducir el coste de la mano de obra.

Por otro lado, off topic, César, reduje tu anterior entrada a tres páginas y es posible que la use en clase salvo objeción en contra.

Alberto dijo...

Sólo decir que yo no habría podido expresar mejor ni de forma más clara lo que me viene rondando por la cabeza estas últimas semanas.

Alberto dijo...

Amaranta, te confundes en lo de que el profesor no debe pararse con los más "torpes". ¿Das por supuesto que el profesor debe ser una máquina que recite el temario sin pararse a analizar lo explicado? Hay grados, no todo es blanco o negro; me explico.

Un sistema educativo de calidad debería poder, en una misma clase, prestar atención, aunque esta se de distinta manera, a varios grupos de alumnos según su nivel.

Un profesor, motivado y siempre pudiendo dar a basto, debería poder parar, dedicar tiempo a los más "torpes", y a su vez poder formar grupos de trabajo para los más "listos" para que cooperen, piensen e investiguen entre ellos en las horas lectivas. La mejor forma de apoyar a los más listos es fomentando su interés y sus ganas por descubrir e investigar lo que el profesor les ha explicado en clase previamente. Autoformación complementaria podríamos llamarlo.

A los "torpes" se les haría lo mismo acorde a su nivel. Y un "torpe", en esas condiciones, siempre podría pasar al grupo de los "listos". Si los separamos eso nunca ocurrirá, es más, los "torpes" se retroalimentarán y verán la mediocridad como lo normal.

Lo que tendríamos que tener es un sistema que consiga que el "listo" sobresalga, vamos, que sea un genio y, a su vez, que el torpe llegue a un mínimo más que digno para poder defenderse en el mundo. Tus ideas llevan a conseguir que los "listos" sean unos genios sacrificando a los "torpes".

¿Sabes cual es la única forma de conseguir un equilibrio como ese? Tener pocos alumnos por profesor. Y no hay otra alternativa. El profesor debe tener tiempo y espacio para controlar a cada uno de sus alumnos, torpes o listos, y llenando la clase de niños eso es imposible.

No sé, cuando yo hice la EGB y BUP los niños y adolescentes, que acudían a clases masificadas de 35 alumnos, luego tenían o profesores particulares o acudían a academias con grupos de 5 alumnos por profesor. Unos se podían permitir muchas clases de apoyo, otros algunas y otros ninguna. Y los que no se podían permitir ninguna solían ser los que peor iban en los estudios muchas veces debido a sus circunstancias.

Veo que seguimos como siempre en este país, en vez de querer que todo vaya mejor queremos que el resto estén igual de jodidos que nosotros.

P.D: Por circunstancias familiares y personales sé el daño que puede hacer a una persona no tener la debida atención en clase porque los profesores acaben centrándose en los "validos" ya que no pueden con la masa de alumnos que hay en la clase, de ahí que me indignen los comentarios que hacen Aguirre y el resto de impresentables que siempre han tenido una educación privada y personalizada.

Anónimo dijo...

En Radiocable.com me encuentro con una entrevista con un finlandés, Jyrki Palo, de la RadioTV pública YLE. Se afirma que el sistema educativo finlandés es el mejor valorado de Europa (Finlandia, Suecia y Noruega están siempre en los primeros lugares. España siempre hacia el final de la lista) y se debe entre otras cosas a que es, básicamente, público y unitario. Según Palo, la convivencia en España de un sistema público y el privado dificulta hacer una política sistemática, un obstáculo en el desarrollo del sistema. En España falta coordinación, se dice en la entrevista, falta planificación, acuerdo en la dirección en la que se quiere ir. El estudio de la OCDE pone de manifiesto que "aquí se trabaja mucho, mucho más que en Finlandia, donde por el contrario hay más planificación pedagógica" Es frustrante, afirma el entrevistado, "ver como se pone a trabajar a los niños y, a pesar de eso, los resultados son tan malos"
Por cierto: en Finlandia, las clases duran menos tiempo que aquí. Hay un pequeño recreo tras cada una de ellas. Y los chavales se llevan menos deberes a casa.
He enviado antes un comentario que quiero completar con este otro haciendo hincapié en el hecho de que se están poniendo en práctica políticas de apoyo a la educación privada en detrimento de la pública. Lo mismo que ocurre en otros sectores públicos esenciales, como la Sanidad.
Desde luego, reitero mi apoyo a la entrada de César Mallorquí.
Saludos.
Luis

Anónimo dijo...

Igual Amaranta se refiere a la creencia, con una base real en parte, según la cual quienes hicieron/hicimos la EGB estamos mejor preparados que la generación de la ESO.

CorsarioHierro dijo...

Perdón soy yo el de la EGB.

Samael dijo...

no se si ya lo ha dicho alguien (no me he leído todos los comentarios), pero en el sistema educativo no solo ha de estar presente la preparación en conocimientos que luego sirvan como base para los estudios superiores (que también son una mierda, en general), sino también debe haber una educación formal, que se note en la calle, en los bares, en los teatros, en las carreteras, en las comunidades de vecinos... no voy a entrar en valorar la famosa educación para la ciudadanía, pero eso, también les parecía una mala idea a los mismos.

sara dijo...

Gracias César. Muchas, muchas gracias

The Maltese Cat dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
César dijo...

Papalbina: No, no he visto esa presentación. La buscaré en Internet. El finés, me temo, es un idioma condenadamente difícil.

Amaranta: Lo siento, amiga mía, pero lo que dices no son más que opiniones no basadas en los hechos y generalizaciones a partir de casos particulares. Como además no respondes a mis objeciones, sino que te limitas a insistir en tus puntos de vista, el debate se vuelve demasiado farragoso para mi gusto.

Sólo añadiré un par de aclaraciones. En efecto, en el pasado había menos fracaso escolar. Pero en ese pasado no había enseñanza obligatoria y sólo podian cursar el bachillerato completo los alumnos de clase media y un puñado de becarios. Aun así, el fracaso escolar rondaba el 20%. A la universidad, por supuesto, sólo iban los señoritos. Además, en ese pasado no había en España la amplísima presencia de inmigrantes que hay ahora, inmigrantes con deficiencias educativas cuya escolarización genera graves problemas sobre todo en la enseñanza secundaria (problemas que sólo podrían resolverse mediantes profesores de apoyo). Esos inmigrantes no acuden a los colegios privados y su presencia es meramente testimonial en los concertados, así que toda la responsabilidad recae en la enseñanza pública. Por último, en ese pasado idílico, donde el castigo físico estaba a la orden del día y al menos la mitad de los profesores carecía de titulación, la enseñanza era puramente memorística. Nos educaban para ser loritos. A ello hay que añadirle la terrible pérdida de autoridad que han sufrido los docentes, en parte por una reglamentación absurda, pero también por la actitud sobreprotectora de los padres.

En cuanto a nuestros, al parecer, sumamente demandados universitarios... Es cierto que mucho de nuestro personal sanitario trabaja en otros países, especialmente en Inglaterra. Sobre todo personal de enfermería, más que médicos. Pero no nos buscan porque seamos la pera, sino porque sus universidades no pueden atender la demanda y tienen que buscar fuera. Y nosotros les salimos baratos. Por lo demás, entre las 100 mejores universidades del mundo no hay ni una española.

Anónimo de la 1:56: La leyenda urbana es que Einstein era malo en matemáticas en el colegio. De hecho ya era un pequeño genio en matemáticas y física. Sin embargo, tenía serios problemas (probablemente deficiencias de atención) con las asignaturas humanísticas. Cuando intentó ingresar en la universidad de Zúrich no había terminado el bachillerato, así que tuvo que hacer un examen de ingreso especial. Y lo suspendió, porque falló en los temas humanísticos. Así que se vio obligado a terminar sus estudios secundarios. Por tanto, Einstein era un magnífico estudiante en ciertas asignaturas, las científicas, pero un desastre en las demás.

Juan M: No, no es finés. Es un madrileño dirigiéndose a la señora Aguirre.

Eduardo Real: Me alegro mucho de que la enseñanza en Argentina vaya mejorando, porque es un país que ha aportado muchísimo a la cultura. Con una buena enseñanza pública no puedo ni imaginarme lo que conseguirá. Felicidades.

Luis: Me encantaría poder rebatir tus argumentos, pero me temo que tienes razón.

CorsarioHierro: Amigo mío, puedes hacer con mis entradas lo que te venga en gana. Tienes mi bendición :)

Samael: Claro, porque la educación es mucho más que aprenderse unas cuantas materias. La educación también es socialización.

NOTA: Comprobaréis que hay varios comentarios "suprimidos por el autor". Quiero aclarar que se refiere al autor del comentario, no a mí. Vamos, que no he eliminado ningún comentario.

Big Brother dijo...

Según los estudios sociológicos más o menos difundidos, España es un país mayoritariamente de izquierdas.
Si se hiciese una encuesta con los lectores (y el autor) de este blog, España resultaría ser un país totalmente de izquierdas.
Me siento Robert Neville.

César dijo...

Big Brother: Pues parece que Luis está en lo cierto: el sentido común tiene ideología. Qué pena...

¿Sintiéndote Robert Neville quieres decir que eres el único hombre vivo y que el resto de quienes merodeamos por Babel somos vampiros? En tal caso, te recuerdo que, según el final de la novela, el monstruo eres tú. (NOTA: Robert Neville es el protagonista de "Soy leyenda")

Big Brother dijo...

Vayamos por partes como dicen que dijo, pero no dijo, Jack el destripador.

Si mal no recuerdo, la monstruosidad del protagonista de "Soy Leyenda" no reside en su naturaleza sino, más bien, en su diferencia con el grupo dominante. Desde ese punto de vista, reconozco y asumo mi monstruosidad.

En cuanto a si considero vampiros a los pobladores de este confortable lugar: en modo alguno. Hacerlo sería llevar mi analogía con la novela de Matheson a extremos no pretendidos. Además, dado que tanto izquierdas como derechas nos frien a impuestos, el chupar la sangre no sería en ningun caso un elemento diferenciador.

Y, como decía Cassen y, ante todo: es broma.

Anónimo dijo...

Lo peor es que aunque no formes parte de ese porcentaje de personas que abandonan sus estudios, aunque después de muchos años de sacrificios consigas sacarte una carrera o un máster, luego sales al mercado laboral y te das cuenta de no vas a encontrar un trabajo relacionado con lo que estudiaste; y si por algún milagro lo consigues será uno mal pagado, en el que harás un montón de horas extra que nadie te pagará ni agradecerá y donde encadenarás un contrato temporal tras otro, y si protestas ya sabes lo que te responderá tu jefe: "si no te gusta, a la puta calle; que tengo a un montón de curritos como tú haciendo cola delante de la puerta para que los explote".

Vivimos en un país donde tenemos a licenciados sirviendo mesas, doctores trabajando como becarios, tíos con másters haciendo fotocopias... Somos la generación de parados mejor preparada de Europa, ¿qué pasa? Que el que sabe idiomas y tiene posibilidades, emigra a Europa o EE.UU. en cuanto tiene ocasión. Igualito que en la posguerra.

Y lo peor es que esto no tiene visos de mejorar. Vamos camino de convertirnos en el geriátrico de Europa, el lugar donde nuestros nuevos amos chinos o alemanes vendrán a veranear en vacaciones, a dejarnos sus euros o sus yuanes, un estado fallido que subsistirá a base de las ayudas de la UE mientras el político iluminado de turno dirá no sé qué de que somos una de las potencias más industrializadas del mundo.

Yo lo tengo claro: en cuanto pueda me largo de aquí. Que les aproveche el país que han creado.

Jose Luis G. dijo...

Ya lo habéis dicho todo. Un debate fabuloso. Yo soy más de la opinión de César. Gracias a todos. Un saludo.

Jessica dijo...

Yo también tengo claro que en cuanto pueda me largaré de aquí, posiblemente a Alemania.

Ith dijo...

Sobre el tema de educación -o de mala educación- y de lo bien que estaba en el pasado, recomiendo cinco entradas que realiza en su blog un escritor gallego llamado Xavier P. Docampo:

http://xabier-docampo.net/blog/29_blog.php?page=3

Están en gallego, pero quien quiera entenderlas puede hacerlo. Quien lo escribe ha sido maestro durante años, y algunos -aunque no nos ha dado clase- lo seguimos considerando así.

Anónimo dijo...

El problema no es mas o menos profesores , es la prepatación de estos.

Lo digo por experiencia , tengo un ciclo de informatica y me han dado clases profesores que sabian menos que yo, no por que yo lo dia , si no porque les mandaron dar asignaturas para los que no estaban preparados, mi profesor de sistemas por ejemplo era un profesor de matematicas que me pedia consejo continuamente evidentemente saqué sobresaliente en la asignatura pero no aprendí nada.

Ese es el autentico problema de la educación en España , casi cualquiera puede llegar a ser profesor de algo, no como en Finlandia

Alicia Liddell dijo...

El desarrollo de Brasil viene de su brutal inversión en educación y sanidad. Y siempre ha sido así. El país que se preocupa por dar una buena educación a su población prospera. Si no lo hace, pero es rico, compra el conocimiento. Pero si no prepara a sus generaciones futuras o no puede comprar el conocimiento, se va al cuerno. Pues ahí estamos.

Javier Fariña dijo...

Hola, me llamo Javier tengo 38 años y soy profesor, estudié en la enseñanza pública y trabajo en la publica.
Lo peor de todo es que nos hemos creído las mentiras sin comprobarlas, cuando yo tenía 14 años empecé 1 de BUP y solo fuimos unos pocos de mi pueblo al instituto. Estaba en 1F y éramos 38 en clase de los que ni la mitad pasamos, en 2 ya estaba en 2D y así cada año. El fracaso escolar era mucho mayor que el de hoy, se expulsaba del sistema educativo como fuese a los niños.
Hoy en día tenemos mucho mejor sistema educativo, pero tenemos una sociedad que no valora la educación, si un niño de 14 años suspende 8 se le compra una moto y se le culpabiliza del suspenso al profesor, que mensaje recibe el alumno? Cuando le decimos a los chavales que estudiar no vale para nada, que los títulos no valen , que acabarás en el paro, les estamos mintiendo.
Lo que también es cierto que estamos en una sociedad de irresponsables, nunca tenemos culpa de nada, los profesores decimos que la culpa es de los padres, de los alumnos y de los políticos, los padres dicen que es culpa de los profesores y de los políticos etc etc a ver cuando decidimos que cada uno es responsable de su parte e intenta mejorar.
Lo que mas me sorprende es, os lo creáis o no, los mejores institutos para trabajar, donde mejores alumnos, padres y profesores he encontrado, es sin duda en los institutos de los pueblos pequeños, pero con gran diferencia, eso si, donde están empezando a recortar es aquí en el pueblo, que es mas fácil en un pueblo de 2.000 habitantes de Soria, que en Soria Capital, y mas fácil en Soria que en Valladolid

Anónimo dijo...

Yo soy maestro y solamente se me ocurre decir gracias.

Jose Ramon dijo...

En Youtube hay un excelente documental sobre este tema, en él, un experto estadounidense comprueba de primera mano, el secreto del éxito del sistema educativo finlandés, y es que si no puede mejorar las cosas, siempre puedes copiar las que funcionan. Pero no, aquí lo unico que vale es ver la forma de meter la mano en la caja pública, robar para mantener esos tremendos parásitos que son los partidos políticos y los no menos asquerosos parásitos que son los políticos. En España tenemos el sistema educativo de las lenguas cooficiales y de la educación para la ciudadanía. Quizá el sistema educativo con más injerencia política de toda europa. Todos somos conscientes de la importancia de las lenguas cooficiales, sobre todo para los fabricantes de papel, ya que todo se imprime 2 veces. ¿Cuantas veces viajando por el extranjero no te has arrepentido de no saber euskera, valenciano o gallego, cuando te has visto limitado por tus conocimientos de ingles?. Mientras tanto, nuestros escolares, han dejado de leer en clase. Precisamente donde leí por primera vez una adaptación del Quijote, o donde conocí autores españoles que bordaban el género de aventuras (Pio Baroja) conocí el costumbrismo, la poesía, nuestro siglo de oro y a los escritores de la américa castellana. Disfruté del Macondo de los Buendía y todo esto arrastró otras muchas historias que me parecían interesantes, y a otras muchísimas historias que simplemente me parecían divertidísimas (los cinco, los tres investigadores, Gerald Durrel y su familia)y de aquel germen de lector que comenzó en la escuela, leyendo en voz alta las historias del Pájaro Verde o el Senda, he terminado siendo el lector que soy, ni mejor ni peor, sino el que disfruta de un libro, y que incluso prefiere leer una historia, antes de verla en el cine, por aquello de ver que desarrolla tu imaginación, antes de que alguien lo imagine por tí. Nunca estudié la lengua cooficial de mi comunidad autonoma, ni estudié educación para la ciudadanía, leí y puedo decir con orgullo que con esas clases de lectura me vacunaron contra el aburrimiento, porque siempre hay un buen libro, historia, relato, cuento, poema, que llevarse a la vista y con el que alimentar el alma.