lunes, septiembre 10

Psicópatas


Con frecuencia suele confundirse al psicópata con los serial killers, tipo Michael Myers (el de Halloween), Norman Bates, Latherface, Jack Torrance y tantos otros asesinos de la pantalla; monstruos sedientos de sangre que sólo aspiran a torturar y matar. Pero eso no es así; de hecho, los personajes que he mencionado no son “psicópatas”, sino “psicóticos”, gente con la capacidad de razonar alterada que vive en un permanente estado alucinatorio.


Los psicópatas (también llamados sociópatas), por el contrario, razonan perfectamente (suelen ser personas inteligentes) y perciben con nitidez la realidad. Sólo un pequeño detalle les diferencia de los demás: carecen de empatía, les resulta imposible ponerse en la piel de otra persona. Son narcisistas, sólo piensan en sí mismos, su mundo se reduce a un omnipresente YO. Al carecer de empatía, son incapaces de sentir ciertas emociones, como amor, amistad, arrepentimiento, piedad, ternura, compasión... No obstante, sí que las perciben en los demás, así que aprenden a imitarlas. Desde niños son magníficos actores; fingen sentir emociones que no sienten, porque eso les mimetiza con las personas normales y les permite manipularlas. No tienen conciencia, ni ética, ni escrúpulos.

Pero eso no significa que sean criminales; de hecho, la mayoría no lo son. Porque si un psicópata deseara algo tuyo, no tendría el menor reparo moral en matarte y quitártelo. Pero lo que sí tiene es miedo a la policía y la justicia, así que no lo hará. No porque tenga escrúpulos (para él sería como aplastar a una cucaracha), sino por temor a lo que le pueda pasar. La mayor parte de los psicópatas siguen escrupulosamente las leyes, pero eso no les hace menos peligrosos. Son manipuladores natos, así que suelen ser más encantadores de lo normal. Tienes la sensación de que te aprecian realmente, pero en realidad te están utilizando, sirviéndose de ti para sus fines. Al ser narcisistas, disfrutan quedando por encima de los demás, haciéndolos pasar por el aro, humillándolos. Jamás encontrarás en ellos auténtica lealtad, amistad o amor, porque son incapaces de sentir esas emociones. Sólo actúan en su propio beneficio y si para conseguir sus fines han de pisotearte, te pisotearán; de hecho, lo harán incluso aunque no sea necesario. Son lobos entre corderos, y nosotros, las personas normales, somos los corderos.

¿Habéis conocido a algún psicópata? Seguro que sí, aunque probablemente no os hayáis dado cuenta. Porque, ¿de cuánta gente estamos hablando, cuántos psicópatas hay? Se estima que el 10 % de la población presenta algunos rasgos psicopáticos, y que el 1 % son psicópatas en estado puro. Una de cada cien personas... lo cual significa que tan solo en España hay unos 470.000 psicópatas. Casi medio millón de monstruos aleatoriamente repartidos por todas partes. Pone los pelos de punta, ¿verdad? Ahora bien, ¿están realmente distribuidos de forma aleatoria? Pues sí, pero no del todo.

Vamos a ver, ¿la psicopatía es una tara o una bendición? Desde el punto de vista de la especie los psicópatas son una tara, porque ponen en peligro al grupo, pero desde una perspectiva individual... Imaginaos un individuo inteligente y frío, alguien que carece de conciencia y restricciones morales, alguien que no se ve dominado por las emociones, sino por una inflexible determinación, una persona que además es extremadamente mentirosa y manipuladora. ¿No se parece mucho eso al superhombre nietzscheano? En una sociedad que prima el individualismo sobre la colectividad, en una cultura que usa el egoísmo, la codicia y la competitividad como motores sociales y económicos, ¿los psicópatas no tendrán una gran ventaja sobre los demás?

Un inciso. Los psicópatas, por sus características, pueden resultar muy útiles para ciertos intereses. Por ejemplo, no cabe duda de que el nazismo creó monstruos, pero sobre todo lo que hizo fue dar trabajo a los monstruos ya existentes, ponerlos en nómina. Los regímenes totalitarios son el perfecto ecosistema para los psicópatas. Pero ¿y en una democracia? Siempre hay que trabajos sucios que hacer, ¿verdad?, trabajos que al común de los mortales le revolverían el estómago. En esos casos, es muy útil contar con gente a la que nada le revuelve el estómago. Esos liquidadores de empresas, esos jefes de personal que despiden sin un pestañeo, esos cargos intermedios que tiranizan a sus subalternos, esos ejecutivos agresivos sin piedad, esos políticos radicales, esos líderes de sectas... todos esos trabajos son perfectos para los psicópatas.

Pero nos preguntábamos si ser psicópata no supondría una ventaja social. Pues eso es exactamente lo que descubrió la doctora Martha Stout, de la facultad de medicina de Harvard: conforme se asciende en la escala social aumenta el número de psicópatas. Es decir, que hay más monstruos en las clases altas que en las medias, y más monstruos en las clases medias que en las bajas. Y eso es así no porque cuanto más rico seas más posibilidades tengas de engendrar hijos psicópatas, sino porque los psicópatas son mucho más eficaces a la hora de ascender en la escala social.

Pues bien, ¿sabéis dónde abundan más los psicópatas?: Entre los líderes empresariales, financieros y políticos. Aunque no hay estudios rigurosos, se estima que en esas altas esferas el porcentaje de psicópatas puede rondar el 20 %. Es decir, entre las personas más poderosas del mundo, una de cada cinco es un psicópata. ¿No os corre un escalofrío por la espalda al pensar que gran parte de las decisiones que afectan a nuestras vidas están en manos de psicópatas?

El psicólogo canadiense Robert Hare, creador del test más eficaz para detectar psicópatas, dijo en cierta ocasión: “Los psicópatas de a pie destruyen familias. Los psicópatas corporativos, políticos y religiosos destruyen economías y sociedades enteras”.

Echad un vistazo a vuestro alrededor. ¿No os parece que la actual situación es el producto de una profunda psicopatía? No quiero ser reduccionista; es evidente que para que las cosas estén tan mal hace falta mucho más que un puñado de psicópatas. No obstante, deberíamos preguntarnos cómo es posible que el sistema de valores de nuestra supuestamente civilizada cultura favorezca tanto los intereses y las actividades de los psicópatas. Está claro que en algo nos equivocamos; lo que ignoro es si esa equivocación reside en lo que hacemos o en lo que somos.

15 comentarios:

Samael dijo...

¿No existen distintos grados de psicopatía? Es decir, una gama que va desde cero psicópata, hasta 100% psicópata. Lo digo porque hay muchas personas que parece que se quedan ahí, en un terreno que no sabes muy bien si es un auténtico hijo de puta (traducción de psicópata a román paladino), o es que ha tenido un mal día. Otra cosa es el sistema límbico, que o lo tienes o no lo tienes, no admite términos medios. Todos los animales superiores tenemos sistema límbico. Si no fuera así, las gatas no cuidarían a sus gatitos, las girafas pisotearían a sus girafitas,... Una serpiente, en cambio, carece de sistema límbico. Se quedó con el cerebro reptiliano y de ahí no ha pasado. Pero, los psicópatas por el hecho de ser humanos sí tienen sistema límbico, que es el lugar donde albergamos las emociones y la capacidad para querer a propios y extraños. Entonces, ¿no será, que un psicópata sencillamente es un mal bicho, sin otras explicaciones? Porque si se trata de que carece de empatía, llegado el caso se le explica, y como es inteligente, lo entiende y deja de hacer burradas, sin embargo, por mucho que le digas que refuerce su empatía, va a seguir haciendo maldades. A lo mejor, sí tiene empatía, tanta como los demás, y justo lo que le gusta al ponerse en la piel de sus víctimas es saber y ser muy consciente de hasta qué punto están sufriendo, y eso les motiva más.
Me parece muy acertado el estudio de Martha Stout. Siempre lo había imaginado así.

Marta dijo...

Por qué será que la primera persona que apareció en mi mente fue la presidenta de nuestra comunidad César.
Es curioso, pero tiene tanta sangre fría al pisotearnos a algunos para beneficiar a los suyos que es escalofriante en manos de quien nos hayamos.

Me encanta leerte. Un saludo.

Anónimo dijo...


No me sorprende, Cesar: Terrible, sí, pero en realidad no sorprendente ... La ley del más fuerte aplicada a las escalas sociales... ¿ no es ese el lugar hacia el que nos llevan? ... Va a ser bonito para el que sobreviva, jaja.

Un abrazo y bienvenido.

victorderqui

César dijo...

Samael: por supuesto que existen grados en la psicopatía, y el Test de Hare así lo establece. Por otro lado, es evidente que se puede ser un hijo de puta sin necesidad de ser un psicópata. Es decir: todos los psicópatas son hijos de puta, pero no todos los hijos de puta son psicópatas.

El sistema límbico de los psicópatas les funciona perfectamente, pero sólo en relación a ellos. Pueden sentir amor y piedad, sí, pero sólo hacia sí mismos. Los demás son cosas. Y el problema no es que no entiendan ciertas emociones; no sólo las entienden, sino que las imitan. El problema es que no las sienten. Y no, no tienen ninguna empatía. Cero.

No, amigo mío, los psicóptas no son hijos de puta normales. No han tenido que retorcer o anestesiar su conciencia, porque nunca han tenido conciencia. Normalmente, los hijos de puta se hacen; los psicópatas vienen así de fábrica.

César dijo...

Marta: No sé si doña Esperanza es una psícópata, pero estoy seguro de que entre quienes la rodean sí los hay. Son muy útiles. Un placer reencontrarte, amiga mía.

Victorderqui: Darwinismo social, eso es lo que predica la revolución de los ricos que estamos sufriendo. Bien hallado, amigo mío.

Cristian García Álvarez dijo...

Lo cierto es que a nosotros nos hace falta valor para anunciar cualquier cosa negativa, quizás por eso la sociedad favorece tanto al psicópata.

Como has dicho, ellos no tienen escrúpulos, sólo piensan en sí mismos y harán todo lo posible (menos quebrantar la ley) por ascender a una escala mayor y ser más reconocidos.

Por ahora el sistema parece equilibrado, pero si esto sigue así, el número de dementes irá en aumento y tendremos que ser más concienzudos para no ser pisoteados por ellos.

libretadevicio dijo...

Muy buena entrada. Hacía tiempo que buscaba algo así que explicara las diferencias entre psicótico y psicópata. La gente suele confundir como bien dices.

Un saludo.

Paul Sada dijo...

hayáis, no halláis

César dijo...

Paul Sada: Grcias, amigo mío; la errata ya está corregida.

Anónimo dijo...

pues sí, casualmente he hablado con algunos excompañeros de curro, y coincidimos que una de las excompañeras era una psicópata. Aparte de ser falsa, manipuladora (yo estuve engañado mucho, mucho, tiempo)...había dos cosas que me hicieron pensar así...una el tema del yo recurrrente. Todo era yo, yo, yo...y otra la falta de empatía. Tuvimos la mala suerte de que hubiera varios fallecimientos, y algunos muy cercanos a ella, y llegué a espeluznarme por la falta de consideración e interés...directamente le importaba un bledo...casualmente, todos habíamos pensado lo mismo: debía ser psicópata. Lo curioso es que he conocido otros grandísimos hijos de puta/o, pero no era igual, se puede ser malo, rencoroso, aprovechado...pero esa falta de empatía y ese contínuo yo, yo..no lo encontré sino en ese caso.
y en cuanto a la sociedad es lógico...alguien así lo tiene más fácil, es obvio....y lo peor es que funciona...somo eloi y ellos morlock
mazarbul

Anónimo dijo...

Tienes razón César, el otro día escuche a un psiquiatra que entre los jefes de empresas hay muchos psicópatas, por eso echan a sus empleados sin importarles lo más mínimo su situación.

Un saludo,Mabel

Cristian García Álvarez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Alicia Liddell dijo...

He tenido la desgracia de trabajar con tres psicópatas. No iban con el cuchillo escondido, pero jodían que no veas. Y lo más escacharrante es que eran los que más medraban, aunque se les viera el plumero.

Maria dijo...

Hola
ya se que dicen que a los piscopatas no se les puede ayudar que no cambian .Pero existe alguno manera de poderles hacer reflexionar ? de hacerles ver q cuando estan destrozando a una persona tienen que parar ?
Tengo un "amigo" psicopata y es simpatico eso si a sus parejas las destroza y luego no quiera hablar del tema .
hay alguna manera de hacer que escuchen no se manipularlos como ellos manipulan?Gracias
Maria

Anónimo dijo...

Esa psicopata q dices, su nombre no.emprzaria por te?