martes, marzo 12

Pablo con P de París



Mi hijo pequeño, Pablo, está en París. Tiene 22 años (mi hijo, no París), acabó la carrera (Comunicación Audiovisual) el año pasado con una media de notable y habla cuatro idiomas: español, inglés, francés y catalán (sí, le dio por estudiar catalán; y eso que su padre, que es catalán, no lo habla). Pablo es sorprendentemente culto; lector, cinéfilo, interesado en arte, historia, política, economía... en casa bromeamos llamándole gafapasta. Por cierto, ¿qué clase de sociedad es aquella en la que las personas interesadas por la cultura reciben un adjetivo despectivo? Una mierda de sociedad, está claro. En cualquier caso, mi hijo no tiene aspecto de “gafapasta”, porque, aunque usa gafas, mide 1’96 y es fuerte como un oso.

Pablo está en París por varios motivos. En primer lugar, porque quiere hacer un master sobre gestión cultural en la universidad francesa. ¿Sabéis una cosa?, los masters de la universidad pública francesa no solo son (en general) mejores que los de la pública española, sino también mucho más baratos. Pero comienzan en junio, así que, entre tanto, Pablo ha conseguido unas prácticas en el departamento de producción de una agencia publicitaria en París. Y ahí le tengo, practicando el francés, aprendiendo producción y viviendo en un diminuto estudio del Trocadero.

Es posible que Pablo acabe estableciéndose en París, quién sabe. Para ser sincero, es lo que me gustaría que ocurriese. Porque para alguien que quiere trabajar en el mundo de la cultura, Francia ofrece muchas más posibilidades que España. Y porque vivir en Francia es mucho más sano, mental y materialmente, que pudrirte de asco en este país nuestro cada vez más pobre en todos los sentidos. Por cierto, accidentalmente he leído una frase de Javier Marías en mi calendario de mesa: En España todo el mundo se pregunta “¿Qué va a pasar?”. Casi nadie hace esta otra pregunta: ¿Qué vamos a hacer?

El caso es que mi hijo Pablo puede acabar sumándose a los más de 300.000 jóvenes, la mayoría con formación superior, que han huido de España desde 2008 en busca de un mejor horizonte laboral. ¿Es eso una desgracia?

Pues no lo sé. Hay muchas desgracias en España, muchos desastres, pero no estoy seguro de que ese sea uno de ellos. Pongámonos en la piel de Paul, un norteamericano nacido en Stockton, California, donde tiene a toda su familia y amigos. Tras cursar su carrera en la universidad de San Francisco, Paul encuentra trabajo en Nueva York y se traslada allí. Normal, ¿verdad? Pues bien, entre Stockton y Nueva York hay una distancia de 4.776 kilómetros. De Madrid a París sólo hay 1.270, más o menos la cuarta parte de distancia. ¿Por qué lo que es normal allí se convierte en una tragedia aquí? ¿Porque Paul está en su mismo país y Pablo ha tenido que irse a otro? Pero, ¿no estamos en la Unión Europea? ¿No queríamos construir una federación de países? Además, os garantizo que hay más diferencias vitales y culturales entre ciertos estados de Estados Unidos que entre Francia y España.

El problema, a mi entender, es que los españoles somos muy paletos, muy endogámicos e inmovilistas. Damos por hecho que tenemos que quedarnos siempre en el mismo sitio que hemos nacido, y la mera posibilidad de irnos a otro lugar nos aterra. Pero es que hasta hace muy poco éramos pueblerinos, demonios; el Madrid de mi infancia sólo era un pueblo grande, nada más. Y en los pueblos era normal que en el mismo caserón, o en caserones vecinos, convivieran varias ramas de la familia. Desde siempre y para siempre. Tenemos tantas raíces que apenas podemos movernos.

Aunque, claro, la fuga de cerebros empobrece a España. ¿O el empobrecimiento de España causa la fuga de cerebros? Ambas cosas, por supuesto; la típica pescadilla haciendo el chorra mordiéndose la cola. Entre todos hemos construido una mierda de país, ¿nos extraña que nuestros mejores hijos huyan de aquí tapándose la nariz? Al contrario, bien por ellos, que tienen la lucidez y el valor de irse lejos de tanta miseria moral y material. Pero entonces, ¿qué pasa con los que nos quedamos, qué pasa con nuestro país? Pues pasa que, incluso en esas terribles circunstancias, tenemos una gran oportunidad. Los cientos de miles de jóvenes que se están yendo a otros lugares adquirirán una experiencia valiosísima, se formarán como nunca podrían haberlo hecho aquí, y sobre todo ampliarán sus mentes con nuevas ideas, con distintos conceptos culturales. ¿Os imagináis qué tesoro de generación? Si dentro de unos años pudiéramos hacerles volver, España se renovaría como nunca antes lo ha hecho. Pero, claro, para eso tendríamos que sentar antes las bases necesarias para recuperar esos cerebros. ¿Lo haremos?

Supongo que es porque cada vez estoy más viejo, pero el caso es que cada vez soy más pesimista. Dudo mucho se haga nada por mejorar a España; nuestras instituciones son ineficaces y están podridas. Además, creo que el proyecto para nosotros es convertirnos en los chinos de Europa; mano de obra barata y sin derechos. Lo mejor que podríamos hacer todos los que estamos a disgusto en este país es largarnos; a París, como mi hijo; o a Stockton, California; o a Nueva Zelanda, que más lejos no se puede ir. Los millones de personas que estamos hartas de tanta mierda, de tanto “listo”, de tanto chulo, de tanta mentira y de tanta mediocridad deberíamos hacer las maletas y emigrar. Y que España se la queden los que en realidad ya la tienen.

21 comentarios:

helena dijo...

Leyendo el tema expuesto me han venido un cúmulo de sensaciones a la cabeza y la verdad me da miedo pensar en toda la mierda en la que está sumida España.¿Cómo vamos a poder seguir caminando si cada vez nos ponen más piedras en el camino?
Tengo diez años más que tu hijo,con estudios superiores,una hija y con trabajos que me permiten sobrevivir,lo se..como yo mil y en situaciones más que insufribles.España no sé como acabará pero por lo pronto si sabemos en lo que la han convertido,me alegro que las nuevas generaciones se abran camino con grandes posibilidades,proyectos e ilusiones y sobre todo que las puedan llevar a cabo aunque para ello tengan que hipotecar una parte de sus raíces;es triste no poder realizarte donde quieres sino donde puedes.Será bueno que confiemos en el tiempo y en nosotros mismos por seguir luchando para que al menos la generación de mi hija tenga un futuro sin demasiadas nubes negras

Arcadi dijo...

Eso , que se queden solitos , mandando sobre la cárcel y el cementerio, que ya tienen práctica . Desde aquí ánimo y suerte, Pablo . Ben fet , " veles e vents sian per tú " que decía el poeta.

José Antonio dijo...

Mucha suerte a tu hijo Pablo y ánimo para todos, que aunque lo pintes guay que se vaya por ahí (es una experiencia genial el salir de este país) está claro que despedirse de tu familia y amigos no es fácil de tragar. Por suerte, como dices, con internet y aviones baratos, la distancia se sobrellevará mejor.
Yo soy un par de años mayor que él, también con estudios superiores (Ingeniería Química), estancia en el extranjero (EEUU) y, por empecinarme en no seguir estudiando un máster, llevo casi un año desde que terminé la carrera buscando trabajo. Por todo el mundo. Y nada ahí sigo, mañana tengo una entrevista telefónica para un puesto en Irlanda del Norte. ¡A ver si esta vez hay suerte!

Anónimo dijo...

Tengo una carrera de Derecho y un máster, y ni con esas consigo que me contraten ni de reponedor en un supermercado. ¡Que le den por saco a este país! Maldigo el día en que me apunté a una universidad española. La ventaja de la ya extinta "mili" es que al menos allí sólo perdía el tiempo durante un año, y encima te pagaban...

Elena Rius dijo...

Yo también tengo un hijo que habla varios idiomas y que se fue hace dos años a Alemania a hacer un Erasmus. La experiencia fue tan positiva que se quedó a acabar la carrera. Termina este verano y luego, lo más probable es que se quede allí, donde tiene muchas más posibilidades de encontrar un trabajo (3% de paro en la zona que él está) que aquí, con esas cifras aterradoras de paro juvenil. Empezar de nuevo en otro país a mi edad es un salto en el vacío que no resulta fácil. Creo que por eso sigo aquí. Pero quién sabe... igual yo también hago la maleta.

Anónimo dijo...

dddd

Ramón dijo...

Felicidades a tu hijo, y de paso gracias por tu escrito. Es muy agradable para mi leer lo que yo pienso, casi letra por letra, sin haberlo escrito yo. Hace años yo ya me borre de esto de ser español, ahora que también me he borrado de ser catalan, ya solo me siento mediterraneo, pero en declive, creo que me voy a hacer francés o aleman o mejor apatrida.

Jota dijo...

Coincido con el tema de los másters. Aquí te gastas los cuartos en uno y no te vale para nada. Yo pagué un pastizal por inscribirme en el Máster de Edición de la Universidad Autónoma de Madrid, y la mitad de las cosas que prometían en la publicidad eran pura mentira. Os hablo de grupos de siete alumnos compartiendo el mismo ordenador, 'profesores' que no se enteraban de las asignaturas que daban, el director que era un inútil integral, clases que consistían a veces en chismes y cotilleos propios del Sálvame entre los 'profesionales' que se suponía estaban allí para enseñarnos el oficio de editor, las prácticas prometidas las hicimos en empresas que no tenían nada que ver con las "grandes firmas editoriales" que ofertaban en su web, etc. En mi caso me han pillado esta vez, pero no pienso apuntarme a otra, por lo menos en España. La universidad pública da asco, así de claro.

Alicia Liddell dijo...

Somos un pueblo resignado, somos corderos, somos siervos. Aguantamos lo que nos echen. A veces nos cabreamos y quemamos iglesias, pero es algo temporal. Luego volvemos a inclinar la cerviz y a lamentarnos.

mmariomm dijo...

Bonita reflexión César y felicidades por tu hijo. Seguro que estás muy contento.

Creo que la mayoría hemos visto escrito en este artículo nuestros propios pensamientos.
Aunque quizás veo demasiado negativismo referente a la fuga de cerebros. Yo opino que es una muy buena oportunidad para el futuro y solamente las nuevas generaciones serán capaces de solucionar ésto, como bien has dicho parte de la culpa en todos los ámbitos es de la sociedad y la educación para decidir lo que "vamos a hacer".

Por cierto, sobre si tu hijo volverá o no yo creo que es muy difícil no volver al país de donde perteneces, aun perteneciendo a las nuevas generaciones aun tenemos ese mismo sentimiento. Te lo digo yo que llevo 7 años fuera y no te puedes quitar de la cabeza ni un solo día de lo que es tu casa, aunque yo estoy bastante más lejos y quizás ando más añorado. De todas maneras Paris está a la vueta de la esquina.

Saludos,
Mario.

Babilonia dijo...

Me alegro mucho de que le vaya bien a tu hijo Pablo :). Es de mi quinta, por cierto. Yo también emigraré este año y, aunque considero ligeramente trágicas las circunstancias en las que lo haré, la emigración en sí se me antoja una aventura maravillosa. Es fácil decirlo con una carrera e idiomas y siendo joven, pero no por ello menos cierto.

Y hablando de aventuras... Terminé "La isla de Bowen" hace días, pero he retrasado un poco la reseña. Tal y como esperaba, me ha encantado :). Detalles que no he comentado en mi blog para no estropearle el libro a nadie: Kathy me cayó un poco mal desde la llegada a Bowen, pero la comprendo. Me encanta cómo acaban los malos. Y aunque la vida extraterrestre a priori se me antojaba extraña, tal y como la narras es más que plausible. Ah, y este detalle lo he comentado en el blog pero necesito reiterarlo: morí con lo de sacarle las tripas y saltar a la comba. "Esta frase es tan César...", pensé. Gracias por escribir la novela, necesitaba leer algo así y ahora hasta me apetece leer a Verne.

Por cierto, al final la gripe degeneró en faringitis, pero por suerte ya estoy totalmente recuperada :). Gracias por preguntar. Un abrazo!

CorsarioHierro dijo...

OFF TOPIC

¿Hay alguna recomendación para pillar El Coyote? Tengo algún número suelto y compré los primeros tomos que sacó Planeta. Puede conseguirse todavía ediciones completas o casi completas por Forum Planeta...¿Habría alguna recomendación

CorsarioHierro dijo...

Me olvidaba. Todavía no he pillado La isla de Bowen. Debe de haber una conspiración. ;)

Rosaura Zavala dijo...

Tristemente, en la sociedad lo bueno es mal visto, y lo malo es lo que más se acepta. La gente más espectacular ha sido objeto de críticas al principio, y hoy en día los reverencian. Decisión muy acertada de su hijo.
No puedo opinar de España, pero al menos de mi país (México♥) sí, y es lo mismo pero el problema es que aquí hay menos personas con el cerebro lo bastantemente grande como para ver más allá de lo que tienen justo enfrente. Una vez leí una frase que dice que nuestra cabeza es redonda porque el pensamiento puede cambiar de dirección.
Como siempre, ha sido genial y además renovador entrar a leerte, porque tal vez no te des cuenta, pero lo que escribes da nuevas ideas, nuevos puntos de vista, y en sí es renovador.
Saludos :)

César dijo...

José Antonio: ¡Mucha suerte!

Babiliona: Muchas gracias por tus amables palabras, y por la no menos amable crítica de tu blog. Eres un cielo. Hay algo que dices que me encanta, eso de que Kathy empezó a caerte un poco mal a partir de la llegada a la isla. ¡Porque a mí me sucede lo mismo! De hecho, ya no me caía del todo bien desde antes. Pero eso es bueno, porque significa que el personaje está vivo y actua por su cuenta. Creo que la clave está en que Kathy tiene tanto carácter como su madre, pero carece en cierta medida de su sentido del humor y de su sosiego, así que a veces resulta un poquito irritante.

CorsarioHierro: Quizá puedas conseguir la colección completa de El Coyote a través de Iberlibro, pero no lo sé con certeza.

Rosaura: No sabes cuánto me entristecen los problemas de un país tan maravilloso como el tuyo...

Molina de Tirso dijo...

Y ¿si en lugar de irnos les mandamos a la mierda y empezamos a cambiar cosas? Estoy de acuerdo contigo, pero ya solo falta que nos echen. Que se vayan ellos ¿no?

CorsarioHierro dijo...

Gracias. En realidad es fácil de conseguir, más o menos,. Me refería a si hay alguna diferencia entre la edición de Forúm, Planeta...
No conozco Iberlibro. Hay que probarlo.:)

Anónimo dijo...

pues sí, desde luego es para emigrar. Si yo pudiera lo haría. leed el articulo sobre la pobreza en españa de hoy en El País, 3 millones de españoles en la pobreza. Y todos vamos poco a poco hacia ese sumidero devoralotodo...
mazarbul

Anónimo dijo...

Bueno, y pregunto yo, ¿creéis de verdad que la solución está en huir y dejar el país a su suerte? ¿Quién emigra no se encuentra también con otra clase de problemas?¿Pensáis que en los demás países receptores de inmigrantes no hay problemas laborales? Es muy fácil decir, "¡venga, vamos a empezar de cero en otro sitio", pero la realidad es bien otra una vez que te encuentras allí, tanto social como profesional (os lo digo por experiencia). Yo no pierdo la esperanza de que la situación mejore, siempre me ha gustado España y creo que es una país con mucha riqueza y posibilidades, pero por supuesto mirando para otro lado no vamos a salvarlo. Y eso es lo que estamos haciendo. Mirar hacia otro lado.

Juanma dijo...

Mi sobrina también se ha largado a París (mira, y son casi de la misma edad). ¿El motivo? Un fisioterapeuta, en España, cobra unos cuatrocientos euros al mes, si encuentra trabajo; en Francia, cerca de dos mil, y más o menos va encadenando un trabajo tras otro. Aun tomando en consideración el coste de vida francés, le sigue saliendo a cuenta. Como también habla italiano e inglés, siempre puede tener algún plan B en Europa, por si lo de Francia sale mal.

Lo que todos tenemos claro, a estas alturas de feria, es que no va a volver a España ni loca; a trabajar, me refiero. ¿Por qué debería hacerlo?

LocusAmoenus dijo...

¡Un gran blog! Pero tengo malas noticias:

Paro y déficit suben en Alemania, mientras bajan los ingresos del Estado, la duración de los contratos y el salario medio. En Francia peor.
EE.UU. y Reino Unido viven en una nube que es la financiación (pido prestado hoy para pagar mis deudas de ayer). Los anglos aguantarán más que nosotros porque tienen más control sobre el Sistema (agencias de rating, medios de comunicación, poderío militar, etc.).

La crisis que azota a nuestro planeta (a unos países más que a otros) tiene entre sus causas el agotamiento de los recursos materiales y energéticos:
- Petróleo a 120-140$ el barril (en épocas de bonanza no superaba los 40$), y del petróleo depende gran parte del coste del transporte de personas y mercancías, de la mecanización de la agricultura, la ganadería y la minería; los pesticidas se hacen de petróleo, también gran parte de la ropa de hoy en día, ¡el plástico! La lista es interminable.
- También se encarecen (no tanto aún) el carbón y el gas natural, las otras dos fuentes de energía de las que más dependemos.
- El cobre, muy necesario para muchas cosas, cada vez es más escaso (en relación
- Las energía renovables no son renovables ni pueden sustituir al petróleo o al carbón en todas sus aplicaciones. En un artículo en "Energy Policy" (revista científica muy exigente) se calcula que para producir el 25% de la energía que consumimos con renovables (eólica y fotovoltáica sobretodo) se necesitaría el 60% del cobre de la Tierra (¡GUAU! ¿imagináis? habría que remover medio planeta para extraerlo), más del 100% de las reservas estimadas de tierras raras y unos niveles de cooperación internacional jamás soñados. Física y políticamente imposible. Y cuando se gastasen...
- Los biocombustibles son inútiles. Se consigue menos energía que la que se invierte en los campos de cultivo que ocupan (y que dejan de producir comida).

En Etiopía hay mucha hambre, especialmente desde que China y la India han alquilado enormes extensiones de tierra para alimentar a sus respectivas poblaciones. Parecido en otros países.

El hambre, la escasez, la exclusión social, y algún otro Motero del Apocalipsis acechan en todo el globo.

Siempre habrá unos que procurarán aprovecharse de los otros. Siempre habrá ricos no muy lejos de muertos de hambre (si les dejamos). Pero en definitiva, estamos condenados, mundialmente y en promedio, al decrecimiento. De población, de consumismo o de las dos cosas. Ordenado y reglado o caótico y salvaje. Y condenados (como especie) a la vuelta al trabajo manual (se acabaron los tractores, los fertilizantes, el transporte barato... ¡la vuelta al campo!, pero no hay campo para todos, ahora somos tantisimos y nos alimentamos gracias al petróleo y sus colegas, una economía autárquica y tradicional no podrá abastecernos a todos los que somos si no nos ponemos manos a la obra: a tener menos hijos, a ahorrar recursos y a recuperar las tierras de cultivo).

No es solo España y el resto de PIGS los que estamos hundiéndonos en la pobreza. Argentina se hunde. China empieza a expresar síntomas. Noruega aguantará mucho más porque venden su petróleo mucho más despacio (siempre que no la invadan). Dos tercios de la población mundial bajo el umbral de pobreza, un tercio están malnutridos o muriéndose de hambre.

Así que cuando leo a otros occidentales como yo, quizás más cultivados en general que yo, quejándose de que nos pagan poco por nuestro trabajo de licenciados, ingenieros o doctores y que es una vergüenza, me acuerdo de esos dos pequeños detalles: que es inevitable (que les pasará a todos los países), y que aún así somos unos privilegiados; siento un puntito de inefable agriamargura porque pienso que así nunca conseguiremos cambiar, seguiremos en nuestros coches y aviones hacia el abismo, hacia los supermercados vacíos, sin saber cómo se cultiva una lechuga y sin querer saberlo.

En fin... perdón por mi intromisión, es que soy de ciencias (35, doctor, temporal en España en una pública, a tiempo completo cobro menos que algunos amigos míos que sólo tienen la EGB).