miércoles, octubre 2

Los buenos libros malos: Tríptico de Asclepia



            Una de las escasas utilidades de Babel es compartir con los conspicuos merodeadores algo que me haya gustado, y es lo que voy a hacer ahora. Pero antes, una confesión: de cuando en cuando el cuerpo me pide leer “basura inteligente”. Al decir “basura” me refiero a novelas que cuentan historias disparatadas, escasamente (o nada) vinculadas con la realidad y sin ninguna pretensión metafórica, novelas cuyo único objetivo es entretener al lector.

            ¿Por qué “basura”? En realidad, estoy empleando el término que usaría, y usa, la crítica literaria culta para referirse a esa clase de libros. Son basura porque cuentan historias absurdas, porque están escritos con prosa, en el mejor de los casos, meramente funcional y porque son productos comerciales sin ambiciones artísticas. El alcance de este criterio dependerá de lo pequeño o grande que sea el filtro que emplees.

            En lo que a mí respecta, dentro del saco de la basura literaria entran muchísimos autores, como Dan Brown, Stephanie Meyer, Clive Cussler o E. L. James, por citar sólo algunos nombres conocidos. No los leo, porque son malos y me aburren. De hecho, la mayor parte de las novelas que se consideran meros productos de entretenimiento, lo único que consiguen es sumirme en el tedio. Eso es, para mí, basura a secas.

            Y ahí es donde entra el adjetivo “inteligente”. Novelas con tramas disparatadas, sin pretensiones de ningún tipo, cuyo único objetivo es entretener, pero... pero narradas con talento, imaginación, cuidado por el detalle y respeto a la inteligencia del lector. ¿Eso es basura? No lo sé, quizá desde cierto punto de vista lo sea; pero, en cualquier caso, basura honesta e inteligente. ¿Ejemplos? El padrino, de Mario Puzzo, La trilogía Milenium de Stieg Larssen, Las Fundaciones de Asimov, Los asesinatos de Manhattan de Preston & Child o La isla de las tormentas, de Ken Follett. Basura inteligente.

            O lo que Chesterton definía como el placer inconfesable de los “buenos libros malos”. Por ejemplo, el Tríptico de Asclepia, de Ian Tregillis, compuesto por las novelas Semillas amargas, La guerra más fría y Un mal necesario (Random 2013).

            Vi Semillas amargas, el primer tomo de la trilogía, en una librería. Parecía literatura juvenil, pero no lo era. El texto de contraportada rezaba: “En los albores de la Segunda Guerra Mundial las fuerzas nazis cuentan con superhombres y las británicas con demonios de la naturaleza. Pronto, un hombre normal y corriente se verá atrapado entre los dos bandos”. ¿Por qué compré un libro así? No sabía nada de él ni de su autor, pero tuve una premonición: con una trama tan disparatada, o aquello era una mierda infumable o era un bocado exquisito. Las probabilidades estaban 99 a 1 a favor de la primera opción, pero el libro era barato, así que, qué narices, lo compré. Como no quería que se quedara haciendo bulto en mi pila de pendientes de lectura, lo comencé a la primera de cambio, convencido de que lo iba a mandar a la mierda a las 20 páginas.

            Pero, mira tú qué cosas, me enganchó. Mucho. Y me sorprendió. Intentaré explicar por qué.

            Veamos el argumento: En 1939, Raybould Marsh, un agente secreto británico, se dirige a Tarragona, en plena Guerra Civil, donde un técnico cinematográfico alemán va a pasarle una información de vital importancia sobre el régimen nazi. El técnico muere, misteriosamente abrasado, pero Marsh logra recuperar parte de esa información: un chamuscado rollo de película donde pueden verse superhombres en acción. Porque un científico loco alemán, el Doktor Von Westarp, se dedicó a comprar huérfanos en los años 20 y a someterlos a atroces operaciones quirúrgicas en las que la mayor parte de los niños morían. Pero a los que sobrevivían les conectaba una batería al cerebro y se convertían en superhombres. Cada uno con su especialidad.

            Uno podía volar, otro hacerse invisible, otro atravesar paredes, otro lanzar llamas como la Antorcha Humana, una joven que ve el futuro, un telequinético capaz de aplastar un rascacielos con un simple acto de voluntad, unas gemelas telépatas... ¿Quién creéis que es el superhombre más poderoso? Si habéis respondido que la chica que ve el futuro, premio, porque los demás poderes son propios de superhombres, pero el suyo corresponde a una semidiosa. De hecho, ella, Gretel, es el titiritero en la sombra que maneja los hilos de la trama.

            Volvamos a la historia. Hitler llega al poder y anexiona los  superhombres de Von Westarp a su ejército, creando el Götterelektrongruppe, una fuerza de ataque con poderes sobrehumanos. Y comienza la Segunda Guerra Mundial, con los ejércitos alemanes invadiendo alegremente toda Europa gracias al poder de los superhombres nazis.

            Toda Europa, salvo Inglaterra, que se defiende como puede. El MI6 (la agencia de inteligencia exterior inglesa) ha creado una sección llamada Asclepia, cuyo objetivo es combatir a los superhombres. Para ello, localizan y reclutan a un reducido grupo de brujos, cuyo único poder es hablar enoquiano, el lenguaje primigenio, lo que les permite entrar en contacto con los eidolones, unos seres sobrenaturales que habitan en los intersticios de la realidad, y que son capaces de manipular el espacio, el tiempo y los elementos naturales.

            Gracias a los pactos con los eidolones, Asclepia modifica el clima, creando una ola de mal tiempo que impide durante meses la invasión alemana de Inglaterra. Pero hay dos problemas: Los eidolones exigen precios de sangre, y esos seres odian a la humanidad. En cualquier caso, el bloqueo climático de la isla hace que los norteamericanos no intervengan en la guerra, y da tiempo a los rusos para avanzar hacia Berlín y derrotar al Reich.

 
            La segunda novela, La guerra más fría, transcurre a comienzos de la década de los sesenta. La Unión Soviética, triunfadora de la guerra, domina toda Europa, salvo las Islas Británicas. Además, los rusos se apropiaron de la tecnología de Von Westarp y se han dedicado a fabricar perfeccionados superhombres soviéticos. La guerra fría está a punto de calentarse. Ahora bien, la ciencia de Von Westarp es evidentemente perversa (y muy nazi); pero la “magia” inglesa de Asclepia es igual de perversa, o más. Y el libro termina con un cataclismo.

            La tercera novela, Un mal necesario, es un viaje en el tiempo que nos devuelve al escenario del primer título: la Segunda Guerra Mundial, donde todo es igual y a la vez diferente. Y no cuento más para no caer en spoilers.

            ¿Una historia disparatada? Desde luego, y además escrita con una prosa meramente funcional. Sin embargo, la trilogía te coge por las solapas, te engancha y no te suelta hasta el punto final. Es francamente divertida, y voy a intentar explicar por qué.

 
            1. El Tríptico de Asclepia es una historia de ciencia ficción. Incluso la magia que aparece es limitada y está perfectamente reglamentada, lo que impide sacar conejos de la chistera y nos libra del típico deus ex machina.

            Vamos a ver, ¿podemos suspender la incredulidad y aceptar que existen superhombres nazis, brujos y poderosos eidolones? Pues aceptando eso, la historia se desarrolla con absoluta coherencia, lógica y seriedad. Pese a lo friki del tema, es un texto muy adulto.

            2. Aunque son tres novelas, se trata de una misma historia continuada –dividida, eso sí, en tres partes bien diferenciadas- que tiene un principio (o dos) y un final (o dos). La trama es compleja, y mucho más cuando entra en escena el viaje en el tiempo; pero se sigue con facilidad. Porque el texto está muy, pero que muy bien narrado, tanto en las escenas intimistas como en las de acción, con un ritmo medido que no decae en ningún momento, y un excelente manejo del misterio y el suspense.

            3. El texto está muy bien documentado y ambientado. Los españoles podemos comprobarlo en los primeros capítulos, que transcurren en la Guerra Civil, pero esa meticulosidad se detecta en decenas de detalles (aquí fue donde descubrí lo de las emisoras de números). De hecho, aunque Tregillis es norteamericano, las novelas parecen escritas por un inglés.

            4. En general, uno de los principales defectos de esta clase de textos es el insuficiente diseño de los personajes, que suelen ser planos y arquetípicos. No es el caso. Por el contrario, una de las principales bazas del Tríptico son los personajes. Se trata de seres humanos auténticos, con sus virtudes, sus defectos, sus debilidades y sus contradicciones.

            Pongamos el caso de Marsh, el protagonista; un hombre honesto, pero terco, a veces colérico y siempre rígido. Un tipo,  de hecho, más bien antipático. Y sin embargo, el lector empatiza con él. O un caso más extremo: Tregillis logra que el lector sienta piedad y simpatía por un asesino nazi, algo nada fácil de conseguir.

            De entre los demás personajes destacan Will Beauclerk, aristócrata inglés y brujo enoquiano, simpático, un tanto tarambana, pero también un hombre torturado por los remordimientos. Y Gretel, por supuesto, la supermujer capaz de ver, no solo el futuro, sino las diferentes líneas de futuro posibles; una auténtica hija de puta, pero no por ser nazi, sino por ser totalmente ajena a la humanidad. O Klaus, su hermano, un pobre tipo sometido a los oscuros tejemanejes de Gretel. O Reinhardt, la salamandra humana, un cabrón necrófilo...

            Creo que lo que más me ha sorprendido del Tríptico es el excelente diseño de personajes, algo poco común en la literatura popular.

            5. En general, las novelas populares suelen ser complacientes. El bien y el mal están claros, los buenos triunfan y los héroes son recompensados. De nuevo, éste no es el caso. De hecho, pocas novelas he leído donde el autor maltrate tanto a sus personajes. Lo pasan todos fatal; sobre todo Marsh, el protagonista, que sufre una putada detrás de otra, hasta el final. Un final, por cierto, aparentemente feliz, pero en el fondo triste y desesperanzado.

            6. Dice el autor en el epílogo: “Los libros de Asclepia siempre han sido, en el fondo, un intento de contar una historia de aventuras entretenida”. En efecto, lo son: una divertidísima e inteligente historia de aventuras, sin más pretensiones que las de entretener. Sin embargo, no por ello deja de plantear interesantes cuestiones morales. ¿El fin justifica los medios? ¿Lo hace o no lo hace en cualquier circunstancia? ¿Es lícito combatir el mal con el mal?

            En el Tríptico, la frontera entre el bien y el mal es difusa. Hay villanos absolutos, por supuesto (difícil no encontrarlos entre los nazis), y también villanos relativos que son en el fondo víctimas; pero lo que no hay ni remotamente es héroes sin tacha. Los protagonistas a veces se comportan como malvados; y, sobre todo, se equivocan muchísimo. Son seres humanos.

            Leí el Tríptico este verano, casi de un tirón; 1.500 páginas. Me lo pasé bomba. A decir verdad, hacía tiempo que no leía una novela de ciencia ficción tan divertida. Y, por favor, entended lo que quiero decir con “ciencia ficción”: se propone un hecho irreal por disparatado que sea (superhombres y eidolones en este caso), y a partir de ahí la historia debe desarrollarse con absoluta lógica y coherencia. Esa es la base de la buena ciencia ficción, y lo que encontraréis en esta trilogía. El único problema es que la traducción, por decirlo con suavidad, es muy deficiente. Pero la historia tiene tanta fuerza que hasta te olvidas de eso. Aún así, si podéis leerlo en inglés, mejor.

Si os gustan las ucronías, los relatos ambientados en la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, las historias de viajes en el tiempo, si os parece divertida la idea de superhombres nazis (a fin de cuentas, de eso iba el nazismo, ¿no?), si os gustan las novelas de aventuras, si os apetece leer algo ligero y adictivo que os permita olvidaros de esta realidad de mierda, entonces, amigos míos, os recomiendo que leáis el Tríptico de Asclepia.

            ¿Basura inteligente? Quizá; pero prefiero, como Chesterton, hablar de buenos libros malos.

28 comentarios:

Elena Rius dijo...

"Buenos libros malos", excelente definición. Y además, coincido con tu clasificación personal de los que son basura (Dan Brown) y los que son malos libros inteligentes. Totalmente a favor de las buenas historias bien contadas que nos arrancan por unas horas de la cruda realidad.

Anónimo dijo...

Es curioso, a mi me pasó como a tí: lo vi en un expositor de la sección de libros, me paré a leer la contraportada, estuve a punto... pero al final el miedo de que fuera una "caca de la vaca" puedo más y no me lo compré.

Ahora, después de leer tu comentario me los compraré.

El argumento me recordó un poco a otro de esos libros de "basura inteligente" como tu las llamas que leí hace años: "La hora del lobo" de Robert R. McCammon: un espia aliado que lucha contra los nazis y que además es ¡un hombre lobo! A mi me encantó.

Rickard

Mustapha Bousakla el Boujdaini dijo...

Ante todo, saludos César.

Lo cierto es que siempre me he preguntado cómo puede haber "escritores basura" que llegan a ser tan famosos y "bestselleros". A buen seguro hay muchos otros escritores que son mucho mejores que ellos —en especial en el manejo de la prosa—, pero que no alcanzan tanta fama. Por ello, me he dado cuenta de que la "fama" no siempre concuerda con la "calidad". Y ahora que he leído este post, me reafirmo mucho más en mi opinión.

Y, hablando de literatura de la Segunda Guerra Mundial, este verano me he leído dos libros de Ken Follett, "La caída de los gigantes" y "El nvierno del mundo", que forman parte de su trilogía "The century" —áun estoy a la espera del tercero, que todavía no se ha publicado—. Los libros me han gustado mucho, si bien cabe destacar que la prosa y el estilo de Ken Follett no me gustan tanto como los tuyos, César. ;)

Juan Constantin dijo...

Saludos, César:

Bonito tema. Todos tenemos un buen número de buenos libros malos (donde digo libros se pueden poner películas, cómics, discos, etc...)que nos hacen disfrutar, nos entretienen y nos dejan una sonrisa al terminarlos. No suelen ser los más publicitados, pero eso es parte de su encanto. Encontrarte alguno casi por casualidad es doblemente satisfactorio por inesperado.

No conocía esta trilogía que mencionas, pero me la apunto porque una Segunda Guerra Mundial alternativa con superhombres y criaturas de otros planos, mezclado con los servicios secretos y la guerra mágica contra Hitler promete horas de deleite.

En mi caso hay varios autores no considerados de primera clase que me engancharon por causas similares a las que expones: Preston & Child y su agente Pendergast, Tim Powers y sus novelas de fantasía oscura, Dan Simmons y el terror de Los Vampiros de la Mente, John Connolly y su serie sobre el detective "sobrenatural" Charlie Parker -aunque este autor puede que se considere de otra liga- y... Clive Cussler. Sí, ya sé que repite una y otra vez la misma fórmula en todas sus novelas, pero es que el primer libro suyo que leí era sobre una expedición para reflotar el Titanic, un tema que siempre me ha interesado.

Creo que estas obras "menores" se disfrutan más porque tienen menos pretensiones -si es que agradar y enganchar al lector es poca pretensión- que otras más ambiciosas, que suelen fallar en alcanzar sus objetivos, quizás demasiado elevados. Siempre nos defraudarán menos, porque esperamos o nos prometen menos.

Por cierto, no sé si conocerás "El mapa del tiempo" y "El mapa del Cielo" de Félix J. Palma, me imagino que sí. También mezclan a personajes históricos con una trama de fantasía y/o CF en la época victoriana.

Juan Constantin

Manu Viciano dijo...

Curiosidad profesional, ya que soy el traductor del segundo libro: ¿por qué crees que la traducción es, por decirlo con suavidad, muy deficiente?

En todo lo demás, de acuerdo :)

Samael dijo...

ami me has convencido para comprarlo. La editorial debería contratarte como... no sé como qué, pero debería contratarte.
(anda que como sea una mierda, me vas a oir).

Ricardo dijo...

Ya está descargado en mi kindle. A ver qué tal. Gracias por la recomendación, Sr.Mallorquí.

Salut!

Sr. IA dijo...

Gracias por la recomendación... Lo de Götterelektrongruppe me lo guardo por si monto una empresa de pintores...

César dijo...

Elena Rius: La crítica "culta" siempre ha despreciado la literatura de evasión, porque, entre otras cosas, es irreal. Pero los que sostienen eso olvidan que el arte está más relacionado con los sueños que con la realidad.

Rickard: No he leído nada de Robert R. McCammon. Según me han contado, la mayor parte de sus novelas son malas, pero por lo visto tiene algunos títulos muy notables.

Mustapha: Te recomiendo "La isla de las tormentas", que por cierto también sucede durante la Segunda Guerra Mundial. Es lo mejor de Follet que he leído.

Juan Constantin: Preston & Child son uno de mis placeres culpables. Sus novelas suelen divertirme mucho. Pero sólo cuando escriben juntos, porque por separado me parecen una birria.

John Connolly me encanta, pero, como señalas, creo que juega en otra liga. Y posiblemente Tim Powers también, no estoy seguro. Por cierto, su novela "Declara" se parece un poco (sólo un poco) al segundo volumen de Asclepia. En cuanto a Cussler... ahí no puedo estar de acuerdo contigo, amigo mío; intenté leer un libro suyo (porque me lo recomendaron) y me pareció deleznable.

Pero sí estoy de acuerdo en que, a veces, la falta de pretensiones es una baza a favor. Aunque, como bien señalas, el deseo de divertir al lector no me parece escasa pretensión.

Leí "El mapa del tiempo" y me gustó mucho. Pero me da un poco de miedo leer "El mapa del cielo", porque me parece que va a tener el mismo defecto que el primero: un exceso de páginas. La primera vez no me importó demasiado, pero la segunda... no sé, no sé.

Manu Viciano: Vale, lo reconozco: he sido injusto, amigo mío. Verás, leí "Semillas amargas" y maldije la traducción. Luego, comencé a leer "La guerra más fría" y advertí que estaba mucho mejor traducida. Miré los traductores y comprobé que eran distintos. Y, como tu traducción me gustaba mucho más que la otra, miré quién era el traductor de "Un mal necesario", para ver si había suerte. No la hubo. Así que perdóname por haberte metido en el mismo saco; debería haber especificado más.

En cuanto a los errores de traducción, por ejemplo algo que se repite mucho: "Soldado mundano". ¿Qué es eso? He buscado la expresión y no la he encontrado ni en la RAE ni en ninguna parte. También topé con algún que otro párrafo que, tras leerlo varias veces, no conseguía entender. Pero lo que más me molestaba era el uso de coloquialismos del español moderno que desentonan con un texto ambientado en los años 40. Ojo, no digo que esos errores sean tuyos; pero están en la trilogía.

Samael & Ricardo & Sr. IA: Confío en que os guste; pero, claro, en estos asuntos interviene mucho la subjetividad. La mía y la vuestra.

Juan Constantin dijo...

Saludos:

Tienes razón en que Preston & Child por separado bajan muchos enteros. Y, la verdad, es que las últimas que han parido juntos -al menos las que he leído- también bajan el listón de calidad.
Robert McCammon es un Stephen King con menos pretensiones, pero algunas obras suyas están entretenidas.
A Cussler sólo se le puede tragar si consideras que sus novelas están ambientadas en un universo paralelo. Es casi tan bueno como Tom Clancy. Pero tiene algunas escenas divertidas y siempre juega con la relación de hechos pasados envueltos en algún misterio (Amelia Earthart, el asesinato de los Romanov en 1917, los viajes de Colón, etc...)y alguna trama en el presente. Además, su protagonista principal, Dirk Pitt, posee un auténtico Stuka de la Segunda Guerra Mundial. Es uno de mis placeres culpables, aunque no me gusta el término en absoluto. No considero que nadie debe sentirse culpable por disfrutar de nada si no perjudica con ello a otros.
Sí, cuando nombré a Powers pensaba en Declara precisamente por la similitud de argumentos, aunque de él prefiero Las Puertas de Anubis y La fuerza de su mirada.
Pues también me sucede algo parecido con El mapa del Cielo, lo estoy posponiendo por recelo a sentirme algo decepcionado, pero... habrá que atreverse.

Juan Constantin

Manu Viciano dijo...

César: Gracias por la parte que me toca, entonces. Pensaba que igual había entregado un truñete sin darme cuenta y me extrañaba, de ahí que preguntara si era por algo concreto.

Dentro de la política de tener a varios traductores para una trilogía (y así sacar los libros sin que pase mucho tiempo entre uno y otro, claro), en esta al menos el cambio es para la novela que transcurre veinte años en el futuro.

Y aunque lo diga yo, sí: esta trilogía vale muuuucho la pena.

Anónimo dijo...

Vi los libros, pero no me los compré porque me daban mala espina. Creo que después de leer tu crítica habrá que darles una oportunidad.

La verdad que los de buenos libros malos es curioso, porque siempre hay libros que gustan y no son precisamente lo mejor de lo mejor, pero algo tienen. Me leí hace años uno que se llamaba Los archivos secretos de Drácula, de hecho aún lo conservo. Jolines me encantaba, y no era nada del otro mundo. Algo tendría.

Mazarbul

Anónimo dijo...

Coincido en todo lo dicho por César acerca de Connolly y Powers: juegan en otra liga. De hecho, para mi son muy buenos. Y también en lo de Cussler: es muy malo (aunque de él salvaría tres novelas: Rescaten el Titanic, Cyclops y El oro de los incas. las demás son bastante infumables).

Dan Brown sería para mí también de los malos, malos.

En cuanto a McCammon, tiene de todo, bueno y malo (sobre todo sus primeras novelas). "La hora del lobo" y "Muerte al alba" son para mí de las mejores.

Rickard

Anónimo dijo...

Y me uno a la recomendación de "La isla de las tormentas" de Ken Follett al que yo añadiría otra entretenida historia de espías en la II Guerra Mundial: "La clave está en Rebeca".

Del primero se hizo, además, una excelente película protagonizada por Donald Sutherland y titulada "El ojo de la aguja". Del segundo se hizo una miniserie televisiva correcta sin más y que ha envejecido un poco mal.

Rickard

Jarl-9000 dijo...

Me anoto mentalmente la trilogía por si en un futuro pudiera caer.

Hace poco terminé "El Mapa del Cielo" (que me costó 9 meses leer, lo mismo que un embarazo, oye). Tiene los mismos defectos que el anterior (al exceso de páginas añado alguno más), pero también, para mi gusto, es mucho más emocionante y divertida, sobre todo el primer tercio, que es "La Cosa" de John Carpenter aderezada con teorías intraterrenas y algo de Lovecraft (y alguna otra influencia que no quiero espoilear). El autor dice que en la tercera el invitado será Arthur Conan Doyle, así que supongo que acabaré leyéndola cuando salga (y cuando reúna valor para afrontar otro chorro de páginas, claro).

Del Código DaVinci recuerdo que había cosas que me sacaban de la historia (¿cómo puede ser que todo el mundo sea un experto en el Grial salvo la nieta del hombre que lo esconde, que no tiene ni pajolera idea?), pero le reconozco algunas cosas interesantes. Algunas.

De Cussler, sólo he leído "El Oro de los Incas" y ya me echó para atrás (no aguanto a Dirk Pitt), así que si ésa es una de sus mejores novelas...

Mazcota dijo...

Pues, viendo la sinopsis, intentaré convencer a mi cuñado para que lo compre. Luego, con la excusa de evitarle una mala lectura, me ofreceré como conejillo de India para leerlo primero. Aunque lo cierto es que nunca me funciona y siempre acabo esperando mi turno.
Que le voy a hacer... no consigo desempeñar correctamente el papel de cuñado gorrón. Y no será por falta de intentos.

Coñas a parte, siendo una recomendación tuya seguro que son unos libros, cuanto menos, divertidos. Que no es poco.
Por mi parte intentaré leerlos.

Numael dijo...

Me acabo de comprar los 2 primeros del tirón. Me fío de tu criterio, además mezclando nazis con ciencia ficción no se puede fallar.
Lo que comentáis de "El mapa del Cielo" me pasa a mi también, me da una pereza enorme ponerme con él, como me dan pereza "Festín de cuervos" + "Danza de dragones". Ahí los tengo a los tres juntitos ocupando la mitad de la estantería de lecturas pendientes.

Manolo dijo...

¡Muchas gracias por tu recomendación! La hiciste el día de mi cumpleaños, aunque no la he visto hasta unos días más tarde.

He leído el "post" con bastante detalle, aunque he preferido intentar pasar por alto los detalles porque estoy leyendo la trilogía (acabo de empezar el tercer libro).

Al autor de "El coleccionista de sellos" no me extraña nada que le guste esta serie. Igualmente, el que el protagonista con poderes psíquicos sea gitano, como su Gedeón Montoya, tampoco es detalle baladí que su subsconsciente haya de pasar por alto :-) Por cierto, aprovecho para recomendar la novela mencionada "El coleccionista de sellos" que, además, tiene la ventaja de su brevedad.

Por lo que llevo leído, subscribo totalmente las palabras de César: la serie merece la pena. No estoy seguro de que sea "buena mala literatura"; para mi un buen libro es el que te cuenta una buena historia, con oficio y con el mínimo de detalles que te estropeen el placer de leer. Y esta serie está cumpliendo con nota. Como "buena mala literatura" yo calificaría, por ejemplo, a Laura Gallego, que cuenta unas historias estupendas pero lastradas por esa obsesión suya de trufarlas con amores adolescentes torturados.

A mi gustan las ucronías, aunque mis favoritas son las que no abren un hilo histórico nuevo, sino que explican la realidad histórica conocida con un transfondo mágico. En eso es un maestro consumado Tim Powers. En esta línea acabo de leer "La locura de Dios", de Juan Miguel Aguilera, que también recomiendo fervientemente: un insólito viaje de un anciano Ramon Llul por Asia Central acompañado de fieros almogávares. Al final, da una explicación "alternativa" a la epidemia de peste negra que asoló Europa...

César dijo...

Manolo: Vaya, pues sí que noté cierto parentesco entre "Asclepia" y "El coleccionista de sellos". Los dos son ucronías sobre la guerra, a fin de cuentas. El vínculo entre Gretel y Gedeón Montoya no lo había captado, pero ahora que lo dices... A lo mejor mi subconsciente está jugando conmigo.

Intenta entender lo que quiero decir con "buenos libros malos". He intentado explicarlo en el post y, en el fondo, es una ironía.

Pedro Antonio Jiménez Martínez dijo...

Tu comentario es el culpable de que haya buscado la trilogía, la haya comprado y hoy haya comenzado a leerla.

Pedro Antonio Jiménez Martínez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
César dijo...

Pedro Antonio: Hombre, espero no defraudarte. De todas formas, ¿no deberías haber empezado comprando el primer tomo y luego, si te gustaba, el resto? En fin, ya me dirás qué te parece el tríptico...

eber dijo...

Stieg Larssen basura?, no coincido para nada, es de lo mejor que ha salido en la literatura policial de los últimos tiempos. Eber

César dijo...

Eber: Yo no considero a Larssen basura. De hecho, creo que la trilogía Millenium es de lo mejor que ha surgido en la literatura popular durante las últimas décadas. Pero hay gente que, con un sentimiento aristocrático de la lectura, sí que le consideran basura (probablemente sin tan siquiera leerle). Yo empleo el término con ironía. ¿Algún que otro "lector culto" considera basura lo que escribía Larssen? Bueno, pero magnífica basura en cualquier caso.

eber dijo...

Ah, perdón entonces, me embalé y no entendí correctamente. Sin duda es un escritor diferente, lamentablemente no pudo escribir mas que las tres de la trilogía millenium. Creo que la literatura policial de origen nórdico ha aportado renovación, no toda del mismo nivel,cuando parecía difícil que surgiera algo nuevo bajo el sol. Saludos. Eber

César dijo...

Eber: Totalmente de acuerdo contigo.

Esco Jordi dijo...

Muy buena trilogia!
Muy original, entretiene y atrapa. Quizás el último libro algunas cosas se resuelven de manera algo inverosímil, teniendo en cuenta la complejidad de la trama.
Por cierto, hay una escena de la película Minority Report que recuerda un poco a las habilidades de Gretel en escenas de persecución.

César dijo...

Esco Jordi: Es cierto que algunas cosas se resuelven un poco por los pelos (no es de extrañar, dado lo enrevesado de la trama). No obstante, la fuerza de la narración es tan intensa que te arrastra sin darte tiempo a cuestionarte las cosas. Lo aceptas... porque es divertido.