jueves, febrero 1

Feminismos



            Hay muchos buenos motivos para ser feminista, tanto éticos como racionales, pero me limitaré a dos. En primer lugar, si se aparta a la mujer de la primera línea de la sociedad y se le otorga un papel secundario, estaremos despilfarrando el cincuenta por ciento del potencial de la humanidad. Absurdo. En segundo lugar, siempre he pensado que la mayor parte de los hombres machistas son en el fondo unos acomplejados. Esa necesidad de sentirse superior lo que en realidad oculta es un enorme complejo de inferioridad, una patética fragilidad interior. Por eso van todo el tiempo dándoselas de machos alfa, cuando lo único que son es gilipollas.

            Tampoco andan demasiado espabilados quienes dicen: “Yo no soy ni machista ni feminista” y se quedan tan panchos, como si lo uno fuera lo contrario de lo otro. Pero el feminismo no postula que las mujeres adopten el mismo rol que los hombres; lo que exige es que las mujeres tengan los mismos derechos, deberes y oportunidades que los hombres, y que no sean discriminadas ni encasilladas por razón de su sexo. Así de sencillo. Podríamos llamarlo igualitarismo y aplicarlo a otros grupos discriminados; pero en este caso el grupo implicado es mucho mayor que cualquier otro. Esta clase de feminismo se llama “de equidad”.

            Pero hay otra clase de feminismo, denominada “de género” (Ambos términos han sido acuñados por la filósofa Christina Hoff Sommers). Esta doctrina afirma que las diferencias de género son un producto social, y que la opresión machista no es individual, sino colectiva, pues se trata de un grupo (los hombres) que oprime de forma confabulada a otro grupo (las mujeres). Dicho de otra forma, el hombre –cualquier hombre- es enemigo de la mujer –cualquier mujer-. Así, cuando un hombre mata a una mujer, no la mata por los motivos que sean, sino por ser mujer. Del mismo modo, cuando un hombre mata a una mujer, todos los hombres somos responsables solidarios de esa muerte (¡!), igual que  todo burgués es responsable de la explotación ejercida sobre el proletariado, aunque en su vida haya explotado personalmente a nadie. Esta ideología tiene sus bases en el marxismo, sustituyendo la lucha de clases por la lucha de sexos.

            El feminismo de género afirma que un hombre no puede ser feminista, porque es hombre y está en el bando contrario. Lo cual viene a ser como decir que no se puede ser antiesclavista si no eres esclavo. El caso es que los hombres, por culpa de ese siniestro cromosoma “Y” que nos caracteriza, tenemos un pecado original que no podremos eliminar hasta que renunciemos colectivamente a la masculinidad, sea eso lo que sea. Es decir, que el mundo se divide en dos grupos: los hombres, que son opresores, y las mujeres, que son víctimas. Sin excepciones, porque estamos hablando de colectivos, no de anécdotas.

            Esta forma de pensar, que yo no tenía demasiado presente, explica algo que me sucedió no hace mucho en FB. A raíz del MeToo, quise sumarme de algún modo, pero no sabía cómo. Una amiga estaba debatiendo sobre el tema y le pregunté cómo creía que yo, en calidad de hombre, podría adherirme. Hubo diversas opiniones, hasta que una mujer me dijo que debería firmar una declaración pidiendo perdón por mis actos machistas. “Pero yo no soy machista”, objeté, “ni he cometido ningún acto machista”. Ella me espetó que todos los hombres somos machistas y que todos lo hemos demostrado alguna vez. Como, por ejemplo, al escuchar un chiste machista y no protestar airadamente.

            Ahí me pilló. Si alguien me cuenta un chiste machista (o racista), lo que hago es no reírme (aunque tenga gracia) y si me preguntan digo que no me gustan esa clase de chistes. Pero no voy por ahí en plan talibán afeándole la conducta a la gente. ¿Eso me convierte en machista? Por favor… Pero en realidad, da igual; según esa mujer, yo, como hombre, llevo la marca de Caín grabada en la frente. Y nada de lo que diga o haga cambiará eso. Soy el malo; se acabó el debate. Hala, a pedir perdón.

            Por supuesto, no lo pedí y tampoco di mi apoyo al movimiento de ninguna manera. La actitud de aquella desconocida me había irritado. No soy machista; mis padres me educaron en la igualdad; además, la lógica y la ética me llevan a la igualdad, y mi mujer, activa trabajadora en pro del empoderamiento femenino en la empresa (coordina un curso al respecto en la URJC), me daría con algo en la cabeza si yo no fuera feminista de equidad. Pero para aquella desconocida yo sólo era un falo con patas, un probable violador y un nauseabundo representante del heteropatriarcado.

            En realidad, eso del feminismo de género no es nuevo en nuestro país. Durante e inmediatamente después de la Transición, surgieron varios grupos marxistas-feministas cuya cabeza más visible era la inefable Lidia Falcón, una conocida abogada que iba por ahí aireando alegremente su odio hacia los hombres (su misandria). Esta clase de actitudes acabaron denigrando al movimiento feminista y, lo que es peor, relegándolo a un rincón.

            Y ahora, de repente, advierto que ese feminismo dogmático e intransigente no solo vuelve a floreces, sino que además parece haberse institucionalizado. Y que ni se te ocurra contradecirlo o matizarlo, porque te convertirás en un agente de la falocracia. Si alguien menciona la presunción de inocencia, ¡a la hoguera con él! Si alguien sugiere que esto está empezando a parecerse a una caza de brujas, ¡a la picota!

            Nada de esto es bueno para nadie, y menos para las mujeres. Hay mucha gente que está reaccionando en contra del feminismo –de ese feminismo-, y no me refiero solo a hombres, sino también y sobre todo a mujeres.

            Creo que el feminismo igualitario sólo alcanzará sus metas contando con la complicidad e implicación de los hombres. Ya se ha avanzado mucho en ese sentido (sólo hay que ver la película Sufragistas -Sarah Gavron, 2015- para comprobarlo), pero aún queda un largo trecho que no se podrá recorrer sin los hombres. Hay que socavar el machismo desde el interior del propio machismo, hay que conseguir que los hombres comprendamos que no hay más camino que la igualdad, porque será bueno también para nosotros. Y esto no tiene nada de nuevo; a principios del siglo pasado había en Inglaterra numerosas asociaciones masculinas en pro del voto de la mujer, como la  Men´s League for Women´s Suffrage, fundada en 1907.

            Pues bien, no creo que convertir en villanos a todos los hombres sea el camino adecuado para hacer avanzar el movimiento feminista. Evidentemente, la inmensa mayoría de los hombres rechazará ese criterio, y algunos incluso reaccionarán mostrándose hostiles al movimiento en sí. Y no solo los hombres; muchísimas mujeres se niegan a aceptar que sus padres, sus maridos, sus hijos, sus hermanos o sus amigos sean todos unos hijos de puta. Esas mujeres no se sienten representadas por esa clase de feminismo.

            Pero lo que más me irrita de esa ideología dogmática no es que considere culpable al género masculino en su conjunto, sino que tache de víctimas a todas las mujeres. ¿De verdad es esa la imagen que queremos ofrecer? ¿Mujer = Víctima? No lo creo, y además es mentira. Conozco a muchas mujeres fuertes, mujeres que jamás tolerarían abusos ni discriminación; mujeres valientes, seguras e inteligentes. Mujeres que no se rinden, que no necesitan ser salvadas porque se salvan a sí mismas, mujeres luchadoras. Mujeres que no quieren como pareja ni a un tirano ni a un pelele, sino a un compañero. Sí, conozco a muchas mujeres así; de hecho, me casé con una de ellas y cada día que pasa la admiro más. No ya como mujer, que también, sino como ser humano.

            Aunque, claro, como tengo colita y soy un proceloso representante del heteropatriarcado falócrata, lo más probable es que esté totalmente equivocado.

14 comentarios:

Gini-Gini dijo...

Nunca me he metido de lleno en el tema del feminismo porque hay muchísimos comportamientos que he visto en redes sociales que no me parecen para nada defendibles.
Ahora comprendo que es que no había solo un tipo, sino dos, y yo he tenido la mala fortuna de toparme con la extremista en la mayoría de casos...

Siempre he pensado que para tomar un rol igualitario, hay que involucrar al otro lado, no señalarle y juzgarle. No hay que hacer exactamente lo mismo que han hecho ellos a la inversa, sino educar y hacerlo desde la paciencia y con la meta de decir "todos somos seres humanos y tenemos los mismos derechos y deberes independientemente de nuestro sexo y/o condición".

Odio las generalizaciones, siempre las he odiado tanto como cuando nos castigaban a toda la clase porque dos personas hablaban. Yo no creo que castigar a todos por el acto de uno sea la solución, sino más bien es una excusa para generar polémica y agrandar un problema. Ni todos los hombres son violadores ni todas las mujeres son víctimas... Pero claro, ¿cómo saber quien lo es y quien no? Imagino que en eso se refugian quienes señalan a todo un colectivo con el dedo. (Imagino).

Personalmente, creo que aun queda mucho camino por delante, no solo con el problema en sí que es el machismo, sino también con las ideologías feministas. Hay mucha gente (me incluyo) perdidísima con el tema y mucha de esa gente perdida actúa como hacen personas a quienes admiran, personas a su alrededor... Y muchas veces eso, el actuar sin tener ni pajolera idea de lo que se está defendiendo, actuar atacando a otro hasta destruirle en redes sociales (como he visto en más de una ocasión), tan solo hace que el problema degenere y se forme un problema mucho más gordo.

En fin, algún día me gustaría entender bien el feminismo igualitario del que hablas porque es lo que yo, desde mi desconocimiento y mi... ¿condición? de mujer, defiendo. Yo quiero igualdad. Quiero que no se viole ni se mate a nadie, que todo el mundo tenga un salario equitativo independientemente de su sexo, que se le de oportunidades a todo el mundo en cualquier sector y que, a fin de cuentas, se trate a la gente como lo que son: seres humanos. No quiero una matanza, ni una guerra, ni desestimar a un hombre por el hecho de serlo ni mirar a una mujer como si fuera una víctima. Yo no querría que me mirasen con pena por ser mujer, coño. Quiero que me respeten como al ser humano con derechos que soy.

Y con esto, me vuelvo a mi cueva XD

Samael dijo...

Yo creo, precisamente querido César, que la diferencia entre un feminismo y el otro, radica en que uno de ellos está impregnado de ideología.

César dijo...

Gini-Gini: De acuerdo con todo lo que dices. Pero no hay que estudiar ni indagar para entender el feminismo igualitario. Basta con aplicar un sencillo principio: Igualdad, equidad.

Samael: Por supuesto, amigo mío (enlazando, por cierto, con tu post).

Joaquín dijo...

Supongo por lo que observo desde años ha que la mujer quiere lo mismo que nosotros: mejor coche, mejor trabajo, más dinero y sexo...
Eso del Caín hoy en día es una dialéctica de ímpetu contradictoria. Con el tiempo quién matará a quién: ¿el odio activo de Caín o la bondad pasiva de Abel? En realidad, los que se hallan dominados por un otro que es el mismo, ese 'otro' que persiguen y no han llegado a ser. Así que, si unos y otros están ocupados de sí mismo es difícil la comunicación porque están ocupados de sí mismo. De encontrar en el otro el 'demonio'. Aunque sabemos que el demonio no existe. Como diría Adorno "no hay vida correcta en la vida falsa". Ahora incluso puede resultar deshumanizada y hasta las mejores acciones tornarse hasta hostiles hacia algo o alguien. Incluso las formas de vida más libres revelan una secreta complicidad con la opresión, e incluso la conciencia moral más escrupulosa puede resultar agresiva y violenta. Hasta si le dices a una compañera que tiene unas pestañas subliminales le puede molestar. O soltarte un rollo sobre ética y estética que te deja anonadado.
Yo quiero que ellas manden lo prometo. Creo que todo sería mejor. Quizás hasta les dolería menos la cabeza.
¡Ja, ja, ja! Siento el sermón

Anónimo dijo...

Interesante artículo. La verdad que ese ultrafeminismo que considera una lucha de sexos es completamente absurdo en mi opinión. Y además es obviar un hecho natural, los sexos existen pq existen unos roles sexuales en la naturaleza. Por lo demás no veo impedimento alguno en ello para conseguir una igualdad. Pero me he encontrado casos realmente risibles dentro de ese ultrafeminismo, cuya lógica cae por propio peso. Eso de decir que todo lo masculino es malo y femenino bueno (entiendase por estos conceptos lo que se quiera entender) es absurdo. Todos conocemos mujeres de toda condición: trabajadoras, admirables, inteligentes, menos inteligentes, descerebradas, vagas, oportunistas, entregadas.....!vaya! !igual que los hombres! y la marca de genero en la entrepierna (o donde radique el género) no es en modo alguno condicionante en ningún caso.

Por lo demás entiendo y comparto que en cierto modo muchos estamentos están controlados por hombres, pero cuando digo hombres, me refiero al machismo q de una forma u otra se cuela en la sociedad. Solo a través de la educación se puede hacer algo en mi opinión. Casos como Weinstein y otros, aparte de casos de machismo, son en esencia de naturaleza criminal y se van a seguir dando, porque siempre habrá depredadores. El problema es que el contexto lo tape y ese criminal se sirva de él para actuar durante años. Por lo demás lógico, tanto hombres que conocían el caso callaron por las consecuencias, pero tb las mujeres (e incluso las víctimas). Les iba la carrera en ello.

Vamos, q aún queda trabajo por hacer para lograr la igualdad.
Mazarbul

César dijo...

Joaquín: Muchas veces se comenta qué pasaría si las mujeres tuvieran el poder político y económico. ¿El mundo sería mejor? Pues no lo sé, quizá sí. Desde luego, peor no sería.

Mazarbul: Interesante tu comentario y muy atinado. Supongo que el machismo es un legado de nuestros antepasados simios. Los hombres somos algo así como un grupo de monos peleando para ver quién es el macho alfa y se lleva a las hembras. Eso es malo para las monas, que tienen que soportar toda esa violencia; pero tampoco es bueno para los monos, constantemente agredidos y/o humillados por los alfa. De eso no solemos darnos cuenta los hombres: el machismo apesta también para nosotros.

Anónimo dijo...

Particularmente yo me he encontrado varios casos de machismo, dos de naturaleza sexual: un profe q se pasaba tres pueblos con las alumnas, y otro en el que un jefe intenta ligar con una compañera y al recibir calabazas intenta despedirla. En ambos casos terminaron mal para los dos tipos, que fueron expulsados (aq tengo q decidir que tuvo consecuencias para la victima y para mí por apoyarla, pq de forma general estas cosas se tapan, pero a tí y a la victima te consideran unas personas que han atacado al establishment, y con el tiempo nos pusieron en la calle).
Por otro lado, hace unos años, trabajaba para una filial de una gran empresa como suministrador de servicios, y negociando a ver si me podían contratar, lo cual a mí me daba mayor estabilidad y a ellos mejores precios, me sueltan (una mujer por cierto): ya, es verdad, pero nosotros estamos buscando una "chiquita". Al principio no entendí bien qué querían decir, ya que había trabajado con ellos con éxito, hasta que caí: una "chiquita" es una chica que podía hacer mi trabajo pero a la cual pagarle una miseria por su condición de mujer (y mejor supongo si madre soltera o divorciada). Salí de allí alucinando en colores.

Mazarbul

José Antonio dijo...

Hola César, he estado a punto de callarme porque he visto en tu texto cosas que no me gustan pero como sé que eres una persona siempre abierta al debate pues he decidido a lanzarme.
Creo que tienes un choque de sentimientos entre tu defensa de la igualdad y de una sociedad justa y la incomprensión de ciertos movimientos feministas que te pueden parecer muy alejados de tu idea de feminismo.
Lo primero que he de decirte es que has de cambiar algunas de tus fuentes de información. Hay en tu argumentación algo de "hombre de paja", en tanto en cuanto mencionas un par de "denuncias" del feminismo que a poco que sigas en redes sociales a varias feministas serias se te desmontan. Me refiero al feminismo que se hace contra los hombres y al feminismo que pone a la mujer como víctima. Estas dos ideas no son defendidas por la mayoría de feministas de la nueva ola.
Partiendo de esa base, muchas de las cosas que comentas, no se sostendrían. Los hombres no tenemos que pedir perdón por ser hombres, a pesar de habernos criado en una sociedad patriarcal, en todo caso tendríamos que revisar ciertas conductas y pensamientos que podemos tener para ver si se sostienen por sí solas o si son conductas o pensamientos de los que tenemos en "modo automático". A poco que empieces a revisarte, te darás cuenta de que, en mayor o menor medida, tendrás ciertos prejuicios inconscientes que nunca te habías parado a pensar si tenían base. Sobre si los hombres podemos participar en la lucha feminista: siempre he pensado que sí, pero no podemos liderarla. ¿Cómo podemos participar? Leyendo, informándonos, escuchando, alzando la voz, afeando conductas, cediendo espacios (te invitan a una charla y son todos ponentes hombres - cede tu espacio a una mujer), aliviando la vida de las mujeres de nuestra vida (corresponsabilidad en las tareas y cuidados, por ejemplo). Quien te diga que los hombres no pueden ser feministas es que está errando el mensaje. No podremos ser la punta de lanza pero podemos ser muchas cosas y sí que estoy de acuerdo en que el avance en llegar a la igualdad tiene que ser con nuestra ayuda.
Y por último, sí que yerras bastante con tu exclusión total de la posibilidad de que el género no sea un constructo social y creo que confundes algunos términos. De hecho el movimiento feminista más actual está totalmente en contra de Lidia Falcón por ser lo que se denomina una TERF (Trans-Exclusive-Radical-Feminist). El feminismo digamos más "incluyente", está a favor de considerar a las mujeres trans como parte de su movimiento, el movimiento TERF básicamente dice que las mujeres trans son hombres jugando a ser mujeres. Digamos que el feminismo actual trasciende todo eso y lo que yo entiendo que está luchando es por luchar contra el patriarcado mediante una supresión de los roles de género: ahí es donde veo yo una verdadera igualdad. Que nadie presuponga nada de ti porque seas hombre o mujer o lo que quieras ser (de hecho hay personas agénero, o incluso de género fluído). Todas las identidades deberían ser tratadas con respeto y deberían poder sentirse parte de un colectivo mayor que ellas mismas. Y cuando dices que por tener pene eres malo, pues ni una cosa ni la otra porque 1. los hombres per se no son malos y 2. hay mujeres con pene.
Al final todos estamos de acuerdo en que esta sociedad a día de hoy no es igualitaria, en muchos aspectos es discriminatoria contra las mujeres, especialmente en lo que respecta a las cosas importantes: igualdad salarial, condiciones laborales, seguridad sexual y personal. Esto son los macromachismos y contra lo primero que hay que luchar, y para ello hay que poner medidas a nivel de sociedad, protegiendo al colectivo. Lo siguiente es dejar a ser a las mujeres lo que quieran sin prejuicios de ninguna clase, la mayoría lo hacemos, pero culturalmente esto no se ve así: pues luchemos contra ello, luchemos contra esos micromachismos. Al final, si la narrativa cultural va por otro camino nunca lograremos cambiar nada y tendremos que ir poniendo parches.

César dijo...

José Antonio: La verdad, no sé cómo responderte, porque lo que dices básicamente concuerda con lo que digo yo. Quizá diferimos en el alcance del feminismo de género; tú dices que es anecdótico, pero yo lo veo cada vez más presente. Me sugieres que siga en FB a feministas "serias", pero ¿qué son feministas "serias"? ¿Las que están de acuerdo con tus ideas? ¿O con las mías? Vamos a ver, claro que estoy de acuerdo con muchas feministas; es decir, con las igualitaristas. Pero no lo estoy con las que predican el feminismo de género, ese feminismo excluyente y dogmático. Y ese feminismo existe; échale un vistazo a la obra de Christina Hoff Sommers y lo comprobarás. Es con ese feminismo con lo que no estoy de acuerdo. Pero sí con el feminismo igualitario. Y no solo de boquilla; he procurado vivir mi vida basándome en la igualdad. Por ponerte un ejemplo: Mi mujer -Pepa- y yo tenemos dos hijos. Pues bien, yo no la ayudé a criarlos: participé al 50% en su crianza. Limpié culos, cambié pañales, di biberones, los llevé al pediatra, visité sus colegios, jugué con ellos, los acosté, les leí cuentos... Eso es para mí ser igualitario, eso es para mí (en parte) ser feminista. Y no tiene mérito, porque también es lo que debería ser normal.

Respecto a lo de si el género es un constructo social... Bueno, es muy difícil saberlo ¿verdad? Habría que hacer el experimento. En cualquier caso, estoy convencido que muchos de los roles de género son culturales y, por tanto, adquiridos. Pero ¿todos? Por ejemplo, la agresividad reside en la amígdala cerebral, y la amígdala de los hombres tiene casi el doble de tamaño que la de las mujeres, probablemente a causa de la testosterona. Cualquiera que trate con niños y niñas sabe que los juegos de los niños son mucho más "agitados". Por otro lado, las chicas maduran mucho antes que los chicos. La sexualidad de las mujeres es más "lenta" que la de los hombres. Los hombres tienen más desarrollado el sentido espacial y las mujeres el verbal. ¿Sabes que de media una mujer emplea al día más del doble de palabras que un hombre? Todo eso son diferencias biológicas. Supongo que al final los roles de género son en parte adquiridos y en parte heredados.

Pero bueno, a lo que íbamos, ¿de verdad estamos difiriendo tú y yo? Porque entiendo que eres igualitarista como yo, así que estamos en lo mismo.

José Antonio dijo...

Tienes razón César de que en cualquier caso no diferimos tanto.
Yo por mi parte no niego las diferencias biológicas entre machos y hembras de nuestra especie, pero a la vez pienso que el dimorfismo sexual que tenemos es tan bajo y tan poco importante hoy en día (a nivel evolutivo) que es totalmente revertible mediante "vectores sociales" (no conozco qué término se debería aplicar para lo que quiero expresar).
Te pongo un ejemplo: se está estudiando si es posible que, el hecho de que hoy en día haya muchos partos por cesárea que salven tanto a la madre como al bebé, podría estar introduciendo una deriva genética a nivel poblacional que implique que una traza que debería erradicarse (el no ser capaz de dar a luz de manera natural ya que tanto madre como descendencia morirían). Esto haría que generaciones venideras estuvieran más predispuestas a problemas en el parto. En algunos círculos esto se ve como un problema. En otros, tenemos que si a día de hoy mediante la medicina podemos salvar a esa madre y su descendencia, daría igual que se esté pasando ese carácter genético a la descendencia: las generaciones venideras podrán solucionarlo igual o mejor.
Ahí es donde apunto que, la biología es fuerte, pero la sociología, la ciencia, la medicina, la tecnología: lo son también. Por mi parte veo que cada día es más absurdo plantear que las diferencias biológicas que tengamos deban implicar unas diferencias en roles de género, y estoy convencido de que más tarde o más temprano desaparecerán esas diferencias.
Por último me gustaría recomendarte feministas que seguir en FB pero no sé si tiene FB, soy más de Twitter. Ahí si que te podría recomendar: me gustan @claratimonel, @AdrianaAndolini, @VelvetMolotov, @srtagalicia. Quizás no son serias o académicas, pero son críticas, escriben bien, no tienen pelos en la lengua.
Pues eso, que no hay que tener miedo al feminismo per se porque tenga corrientes que, directamente, están equivocadas. Lo que hay que ser es crítico con las ideas que son absurdas, mal planteadas y erróneas independientemente de la etiqueta que tengan. Yo por mi parte seguiré luchando contra quien dice que el feminismo está en contra de los hombres porque para mi, quienes esgrimen esos argumentos, están dinamitando el movimiento "desde dentro".

César dijo...

José Antonio: A veces pienso que no me explico con claridad por escrito; lo cual, siendo escritor, es de lo más alarmante. Voy a intentar esquematizar: Dentro del feminismo hay diversas corrientes. Una de ellas es el "feminismo igualitario", y es con la que estoy ABSOLUTAMENTE de acuerdo. Pero hay otra, el "feminismo de género", muy ideologizada en base al marxismo, con la que no solo no estoy de acuerdo, sino que además considero negativa, porque a la larga acaba dinamitando al movimiento. Ya pasó en los 80.

Cuando te preguntaba por las "feministas serias" lo hacía para hacerte ver que las consideras serias porque están de acuerdo con tus ideas. Pero hay otras feministas, cuyas voces otros consideran igual de serias, que sostienen ideas distintas y, a mi modo
de ver, equivocadas. Pero claro que sigo a feministas igualitarias. ¡Demonios, pero si estoy casado con una de ellas! Mi mujer, Pepa Álvarez, es miembro de WomenCEO, una organización feminista empresarial, y coordina un programa universitario para el empoderamiento femenino en la empresa. Mira, te voy a transcribir un comentario de Teresa Morales, una feminista que considero seria: "El feminismo defiende una causa con la que, teniendo un mínimo de sentido común, es muy fácil estar de acuerdo: lograr la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Partiendo de esta base sí, soy feminista, pero de un tiempo a esta parte he dejado de identificarme con un enfoque que parece adueñarse de este movimiento. Y no me refiero al radicalismo, los radicales mueven el mundo, si no en señalar al hombre, solo por ser hombre, como el enemigo a batir. Como si todos los hombres fueran iguales. Como si hubiera dos personas iguales en este mundo".

Respecto a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, estoy de acuerdo en que no son significativas y carecen de importancia social. Pero existen y hacen que hombres y mujeres seamos sutilmente diferentes. Y lo que eso implica es que los hombres tenemos muchas cosas que aprender de las mujeres, y viceversa. Por lo demás, la balanza entre lo biológico y lo cultural siempre ha estado sujeta a debate. No vamos a solucionarlo tú y yo ahora. Un saludo.

Guido dijo...

Hola desde México, es interesante las opiniones y creó que al final todos estamos conscientesen en el respeto.
CREO, QUE EN ESTA LUCHA CONSTANTE DE LAS MUJERES POR SU IGUALDAD, NO SE HAN DADO CUENTA QUE YA LA TIENEN. Y en algunos casos ya la balanza se inclina a su favor.
Y no se espanten es verdad cada vez es más fácil que una dama sea tomada en cuenta en los trabajos más que un hombre, en cuestión social un padre soltero no tiene los mimos derechos y concideraciones que una madre soltera.
Creo que la lucha sería no por cambiar la cultura machista si no por adecuarla y adaptarla.
Por qué dentro de esa cultura machista también existe el compromiso por ser el proveedor,protector y caballero.
Creo que las mujeres tienen derecho a realizarce en cualquier hambito de vida, pero si esa mujer entra a la desicion de tener una familia habrá que entender que el limpiar barrer hacer de comer no es sexista es parte de un rol, como el del hombre en ayudar, arreglar desperfectos de la casa, cortar el pasto etc.
ENTIÉNDASE ESTO EN UN CONTEXTO DE CIUDADES CAPITALES Y CLASE MEDIA Y MEDIA ALTA. Por qué esta claro que donde hay que trabajar MUCHO, es en las clases bajas y de zonas pueblerinas, rancherias, etnias etc. en donde aún están menospreciadas en muchos de los casos las mujeres. Al igual que en clases sociales Altas donde las mujer literalmente sólo cuidan a los hijos y van al café con sus amigas.
Saludos.

Jose Ramon dijo...

Divide y vencerás. Y con la ayuda de cierto grado de ignorancia generalizada en la sociedad, es cierto que están ganando. No es cierto que los negros sean más violentos que los blancos, o que los hombres lo sean más que las mujeres, sin embargo, no paramos de hablar de la violencia de genero, la que se ejerce porque son hombres ¿Alguien puede concebir mayor disparate? ¿Quiere alguien sacar a pasear su juicio crítico, aunque solo sea para que le de el aire? Desconfía de todo aquel o aquella que hable de igualdad en término de hombres y mujeres, y no en términos de personas, porque seguro que esconde un interés oculto, o una ignorancia suprema, y respecto a este tema, no tengo más que decir, es más, no creo que haya más que decir. Todos los tecnicismos inventados, como micromachismos o majaderías similares solo sirven para desviarnos del objetivo único que debe ser la igualdad de las personas, porque la desigualdad es igual de cruel se practique contra quien se practique.

César dijo...

José Ramón: En efecto, la lucha es por la igualdad. Igualdad de deberes y derechos, igualdad de trato, igualdad de oportunidades. Todo lo demás es ideología, en el peor sentido de la palabra.