lunes, octubre 1

Post 666



            Hace unos meses caí en la cuenta de que faltaba poco para llegar al post 666 del blog. Eso había que celebrarlo, pensé: imaginaría y escribiría un cuento protagonizado por el Diablo para la ocasión. Me lo propuse firmemente, y a la media hora ya me había olvidado por completo.

            Hasta que unos días atrás advertí que la siguiente entrada –ésta- era precisamente la 666. Y no había preparado nada. Me puse a buscar desesperadamente alguna idea, pero no se me ocurrió ninguna; al menos, ninguna buena. Y no quería retrasarme mucho. Entonces recordé algo: hace muchos años, publiqué en la revista La Codorniz un relato sobre pactos diabólicos. Eso debió de ocurrir hacia 1973; es decir, hace unos 45 años (lo que no puede ser más deprimente). No conservo ese relato, ni recuerdo su título, ni sé cómo lo escribí. Sólo me acuerdo de la idea básica.

            Y en base a esa idea he reescrito el cuento. Supongo que no debe de parecerse mucho a la historia original que escribí cuando el mundo era joven y los dinosaurios dominaban la Tierra, entre otras cosas porque los artículos de La Codorniz no solían tener más de 400 o 500 palabras, y creo que ahora, con tanta novela a mis espaldas. ya soy incapaz de escribir tan corto. En cualquier caso, me ha hecho ilusión narrar una historia que se me ocurrió cuando contaba veinte inocentes primaveras. Qué diferente soy de aquel jovenzuelo alocado… y cuánto pelo tenía el muy cabrón.

            Siempre me ha gustado la figura literaria del Diablo; en particular, los pactos demoniacos, en los que siempre gana Satanás, salvo cuando pierde. Yo mismo he escrito varios, y este es uno de ellos. Se llama El coleccionista de almas; espero que no os desagrade demasiado.

            Infernales saludos.


            El coleccionista de almas

            By César Mallorquí

            Jorge comenzó a desplegar las cartas entre las manos formando un abanico; descubrió primero los dos ases que ya sabía tener y luego, más despacio, uno a uno, los tres naipes que había recibido en el descarte.
            La tercera carta también era un as. Un escalofrío le recorrió la espalda.
            Empujó con el pulgar el cuarto naipe. Un diez de picas.
            Contuvo el aliento y comenzó a deslizar la quinta carta, despacio, muy despacio… Era otro as, el cuarto. El corazón se le aceleró.
            Tenía un póker de ases (…)

            Si quieres seguir leyendo pincha AQUÍ

 

14 comentarios:

Luca Torelli dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Constantin dijo...

Saludos:

Todavía me estoy riendo... Estupenda historia infernal. Podría decirse que su tema es el capitalismo demoníaco, salvo que sería redundante...

Además, llamándome como me llamo, el trato con demonios, diablos y similares siempre me llama la atención.

Mil gracias por la historia.

Juan Constantin

Joaquín dijo...

Estupendo. ¡Plas, plas, plas!
La historia es positiva para los tres: ganan todos algo. Menos el gordo; el que más pierde: seguro que su frustración de "hoy" en la partida le hace comer más y coger algún kilo más.

Juan H. dijo...

Me ha gustado mucho, César, genial relato y muy gracioso, le das una vuelta de tuerca al típico relato maléfico, ese mediador, es peor que el diablo(los seres humanos son los verdaderos diablos, je, je), y la economía manda,aunque sea en tiempo, simplemente genial. ¿Escribirás alguno para Halloween antes del de Navidad?
Juan H.

César dijo...

Juan Constantin: "Capitalismo demoníaco"... Pues sí, en el fondo lo que narra el cuento ocurre todos los días en cualquier empresa (al menos, metafóricamente). Me alegro de que te haya gustado; aunque, como señalas, con tu Nick no tenías otra opción.

Joaquín: Tienes razón, el personaje más desdichado es el gordo :-)

Juan H: Una de las debilidades que le veo al Diablo como personaje es que la humanidad no lo necesita: se basta por sí misma para hacer el mal. ¿Un cuento para Halloween? La verdad es que no lo había pensado, pero si se me ocurre algo... Aunque no creo que suceda, lo siento. Recuerda que aquí el único relato ineludible es el de Navidad.

Joaquín dijo...

No sé si nunca he hecho esto (estoy un poco piripi). Hoy he invitado a comer a mi hija y su chico. Van a Argentina en unas horas... Estando comiendo en un gallego no sé cómo ha salido a colación tu cuento, César. Total que lo he contado (grosso "morro") a mi manera después de media de botella de vino allende (de los bares) de la Ribera del Duero. El tema es que la mesa de al lado estaba atenta al 'cuento'. Pero ¿por qué lo sé o lo barrunto?; bueno uno tiene su experiencia de vida sus 60 tacos y muchas... le ha dejado 'clisa(d)o' le ha gustado porque luego (como oreja de barman antiguo: que yo no he sido) he escuchado: "¡Qué bueno!", de forma sutil. Resumiendo: el cuento es cojonudo...
Me alegra ciberconocido. :-)
Ps.: Cualquier día digo que, algo parecido me pasó en el póker. ¡Jjajajaja! Diré que es tuyo. ;-)

César dijo...

Joaquín: ¡Qué bueno! Has cogido un cuento escrito y lo has convertido en literatura oral. Eso es volver a los orígenes.

Romaysaa Jied dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jarl-9000 dijo...

Muy chulo el relato. Sencillo, pero no simple. Buena ejecución y buen final, como viene siendo costumbre. Ahora bien, el diablo aquí ha quedado como un pringao XD. ¡Si ni siquiera le ha regateado! Digo yo que al bueno de Martín no le sirve para nada un alma si no es para comerciar con ella, y no creo que haya muchos compradores más en el mercado... ¿cómo se explica ese aire de suficiencia? Más le valdría a este Luci hacer las compras online para evitarse intermediarios.

A no ser (y perdona que haga fanfic, pero es que me encantan estas tres palabritas)... A no ser que Lucifer esté alimentando ese comportamiento adrede con alguna intención oculta. Nunca es bueno subestimar al adversario, y Satanás es el Adversario con mayúsculas. Después de todo, ¿qué significan para él cien años más o menos? Yo, para mí, que está utilizando a Martín sin que éste se dé cuenta para algún maquiavélico plan futuro.

César dijo...

Jarl-9000: Bueno, no estoy de acuerdo; claro que hay otros posibles compradores, aparte de Lucifer. Tenemos a Preta, el demonio budista; a Rakshasa, el demonio hindú; a los Djinni árabes; al Abaddon hebreo; a Mawu y Lisá en el vudú; el Moloc cananeo; el Seth egipcio; el Baal Hammón fenicio; El Ahrimán persa... Como ves, compradores no faltan. De hecho, puedo afirmar que el comercio de almas es un mercado en notable crecimiento.

En cuanto a si Luci es un pringado... Hay dos tipos de relatos demoniacos: aquellos en los que gana el Diablo (la mayoría), y los que pierde (si no existiera esta opción, ¿qué gracia tendrían esos relatos?) En este caso, ni gana ni pierde; es un simple encargado de compras.

Por cierto, en mi relato "El escritor, la Muerte y el Diablo", Satanás pesca a sus clientes a través de Internet.

Anónimo dijo...

Qué buen relato!!!! Pareces que me has leído la mente, casualmente ayer me saqué el libro Diabolus de Simon Pieters de la biblioteca, sobre la figura del diablo en la cultura y en la religión. La verdad que es un personaje interesante. Unas novelas que me gustaron sobre el tema son: el señor de las sombras, de Care Santos (muy bueno, y con al parecer continuaciones) y la saga de Bartimeo, tb muy logrado. Otro relato que me encantó es el de stevenson del diablo de la botella. Y en algunos tuyos el azufre es temática recurrente (recuerdo el de unos jugadores de ajedrez, y el de un cristo alienígena), y el escritor, la muerte y el diablo, es toda una declaración de lo que supone el oficio de escritor.
Es curioso pero en el cine normalmente se explota lo truculento, posesiones, cabecitas giratorias y vómitos verdosos, pero no muchas pelis abordan el pacto como temática (recuerdo aquella de robert de niro haciendo de diablo o la semilla del diablo). Hubo una serie sobre un hotel protagonizada por el calvo de Lost, y no estaba mal, pero la dejaron sin segunda temporada.
En fin, mil gracias por tu relato césar. Se lo paso a mi hija para que lo disfrute.
Mazarbul

César dijo...

Mazarbul: Pues sí, como digo en el post he escrito varios relatos sobre el Diablo. Siempre me ha gustado como personaje, y tienes razón en que el tema del pacto diabólico se ha utilizado muy poco en el cine. A las cintas que has citado le añadiría Pactar con el Diablo (The Devil's Advocate)de Taylor Hackford, con Al Pacino desmelenado haciendo de Diablo/abogado. Me alegro de que te haya divertido el cuento.

Numeros dijo...

¡¡¡ UNA GLOCK 9 mm !!! ¡¡¿Qué una buena persona lleva una Glock 9 mm en el bolsillo?!! ¡¡ Anda ya!! Y él que no le gusta correr se compra un Ferrari...

No. Yo estaba allí y lo vi todo: Se acercó a la mesa y en un arrebato cogió un abre abrecartas (romo, of course) y amenazó a Martín con cortarle el cuello... pero ¡¡¡ una Glock!!!

César dijo...

Números: Pues yo creo que la lleva una buena persona que transporta dinero para una empresa, que es lo que hace nuestro buen amigo.