lunes, agosto 25

Chapeau

He logrado resistirme a la tentación de escribir sobre la Olimpiada, pero ahora que ha acabado me voy a permitir un espero que breve comentario. Como todo el mundo sabe, los deportistas de élite norteamericanos suelen ser bastante antipáticos; supongo que se consideran a si mismos los superhombres & supermujeres del imperio y han acabado dominando como nadie el arte de mirar por encima del hombro al resto del mundo. En particular, los baloncestistas yanquis se llevan la palma de la antipatía, pues además de ser superhombres, están forrados de pasta y saben que su liga es la mejor del mundo, todo lo cual los convierte en auténticos monumentos a la vanidad y al desdén. El ejemplo perfecto es Kobe Bryan, un extraordinario jugador que no sólo es despectivamente borde con el mundo en general, sino también con sus propios compañeros.

Durante mucho, mucho tiempo, el baloncesto norteamericano estaba a años luz del baloncesto de los demás países. Tan superior era, que para ganar les bastaba con mandar selecciones universitarias a las competiciones internacionales. Sencillamente, arrasaban. Pero los tiempos cambian, y poco a poco el baloncesto fue sofisticándose en los demás países. En los Juegos Olímpicos de Seúl 88, Rusia, comandada por un espléndido Sabonis, derrotó a los cándidos universitarios de USA en semifinales. Cuatro años después, en Barcelona 92, los yanquis presentaros su famoso Dream Team, un equipo plagado de estrellas de la NBA que, como es natural, arrasó. A partir de entonces, quedó claro que ya no bastaba con mandar a un puñado de críos larguiruchos para subir al podio; había que seleccionar jugadores de la NBA. Eso hicieron, y USA ganó el oro tanto en Atlanta 96 como en Sidney 2000, pero cada vez les costaba más trabajo, cada vez subía más el nivel del resto de las selecciones.

Y llegó Atenas 2004. Los yanquis presentaron un supuesto nuevo Dream Team formado por jugadores de la NBA. Muy buenos, desde luego, pero no los mejores o, al menos, no todos los mejores. Argentina los derrotó en semifinales y el todopoderoso basket USA tuvo que conformarse con el bronce. De lo que sucedió en los Mundiales no voy a hablar, porque está en la dulce memoria de todos.

Heridos en su orgullo, los yanquis han presentado en Pekín 2008 un auténtico Dream Team formado por los mejores jugadores de la NBA. Un excelente equipo, muy, pero que muy motivado, que durante el torneo ha vapuleado sin piedad a todos sus contrincantes... hasta llegar a la final. También vapuleó a España, es cierto, pero permitidme una opinión: ese partido de la primera fase no tenía ninguna importancia, pues ambos equipos estaban ya clasificados, de modo que España se guardó muy mucho de mostrar su mejor arma frente a los yanquis: la defensa. En ese partido, si hacéis memoria, España jugó con una defensa muy débil, centrándose en el ataque, algo sin duda suicida frente a un equipo como el americano (es jugarles con sus mismas armas, siendo ellos muy superiores en este aspecto).

Pero llegó la final, amigos míos, y se acabó el garbeo de los yanquis. La selección española –que no estaba ni mucho menos tan fina como en los Mundiales-, plantó cara a los petulantes “superhombres” y jugó uno de los mejores partidos que he presenciado en mi vida, con una defensa en zona que volvió literalmente locos a los rivales. Salvo durante el primer cuarto, España estuvo por detrás en el marcador, pero siempre cerca, echándole el aliento en el cogote a esos gigantones adictos a los esteroides (a escasos minutos del final, USA ganaba sólo por dos puntos). Al final, los yanquis ganaron por 118-107, pero tuvieron que sudar la camiseta. Aunque... no quiero ser chauvinista, pero durante todo el torneo, los árbitros parecían aplicar las normas NBA a los yanquis y las normas FIBA a los demás equipos, lo cual es evidentemente injusto. Vale, los yanquis están acostumbrados al paso extra de salida y a defensas más contundentes; pues juguemos con la normativa NBA, pero todos igual. Sinceramente, si los árbitros hubiesen pitado todos los pasos y personales que cometieron los yanquis, no estoy seguro de quién habría ganado.

En cualquier caso, da igual. Ganaron los yanquis y probablemente sea justo, pues son un gran equipo. Pero ya no pueden seguir pavoneándose como antaño. Para ganar deben seleccionar sus mejores jugadores, sus estrellas, y ni aún así lo tendrán fácil. Los yanquis se han llevado el oro, en efecto, pero más vale que borren esa sonrisa suficiente de la boca, porque, permitidme un pareado, se les ha encogido tanto el ojete que no cabía ni un cacahuete. En cuanto a la selección española, chapeau, por supuesto.

Una cosa más. Estados Unidos es el imperio, vale; pero me toca las narices la prepotencia que demuestran. Entendedme, no soy antiamericano, ni mucho menos. Hay muchísimas cosas de los americanos que me gustan y sé que su cultura forma parte inseparable de mi cultura (el cine, por ejemplo). Admiro gran cantidad de valores consustanciales a USA, la capacidad de innovación, el pragmatismo, el sentido de la libertad y de la independencia, pero al mismo tiempo me tocan las narices sus defectos. Las grandes naciones, como los grandes hombres, tienen grandes virtudes y grandes defectos, y uno de los grandes pecados de los yanquis es su desmesurado ombliguismo. Para ellos, sólo hay un país de verdad en el mundo: USA; el resto de los estados son poco más que parques temáticos a su servicio.

Así pues, Estados Unidos, en su imaginario, debe estar siempre por delante de los demás, y sus ciudadanos deben ser mejores que los del resto del mundo. A ellos les corresponden los grandes récords; y, en particular, la velocidad. Los yanquis adoran las marcas, los superlativos; sobre todo, les chifla el título de “hombre más rápido del planeta”. ¿Concebís algo más americano? Ése es el motivo de que USA haya dominado tradicionalmente las carreras de velocidad. Hasta que en esta olimpiada los jamaicanos, capitaneados por ese extraterrestre llamado Usain Bolt, no sólo le han sobado el morrillo a los yanquis, tanto en las pruebas masculinas como femeninas, sino que además han pulverizado todos los récords.

Llamadme mezquino si queréis, pero encuentro muy satisfactorio que un diminuto país lleno de descendientes de esclavos humille al gigante americano. A fin de cuentas, si Goliat se hubiese cargado a David, nadie se hubiese molestado en contar la historia. ¿Un coloso vapuleando a un chaval?... eso no es noticia. Pero el pequeño David se cargó al enorme Goliat, y eso es lo que en el fondo todo el mundo deseaba. Yo creo que incluso los filisteos se alegraron de que alguien le bajara los humos a aquel chulo culturista.

Y es que no hay nada más tonificante que ver cómo, de vez en cuando, alguien le da una colleja al matón del barrio.

10 comentarios:

Mon dijo...

Hasta cierto punto no es del todo cierto lo que comentas sobre los americanos. El propio Kobe saludo a todos los jugadores españoles y especialmente a Pau, su compañero de equipo, felicitandole por el fenomenal partido realizado. Los demás jugadores americanos tambien saludaron a los subcampeones con una demostración de deportividad, que mira por donde el Jamaicano Bolt no se digno a saludar a ningún compañero en las finales y solo se dirigía a las camaras diciendo: soy el número uno, soy el número uno.
Un país, Jamaica, que tiene una cierta tendencia a menospreciar los controles sobre el dopaje y que algún día sabremos que hay detras de tanto oscurantismo en sus 'tecnicas' para realizar corredores tan buenos.

La prensa americana por otro lado se ha despertado con enormes y reiterados elogios a los españoles y su magnífico juego.
Los americanos como bien dices tiene sus defectos pero esta vez han mostrado su mejor cara. Por cierto el otro gran heroe Phelps se ha paseado como uno más por la villa olímpica comiendo con sus compañeros y los demas deportistas y sin demostrar en ningún momento una prepotencia que por otro lado si ha demostrado nadando.

Saludos cordiales.

eulez dijo...

Es cierto lo que dice Mon de lo de Kobe. Es de los pocos que ha mostrado (al menos en algún momento) educación ante el adversario.

Sobre el sentimiento de superioridad de los actuales ciudadanos de Roma... esto, digo, de los EEUU, pues es normal porque son los ciudadanos oficiales del Imperio.

Sobre lo de los velocistas, hombre, pues no es que sean estos hijos de los nativos americanos precisamente, ni de los europeos, vaya. Es curioso que se hable tanto de los esclavos de Jamaica. Como si los ascendientes de los velocistas yanquis no hubiesen tenido un pasado similar, oiga.

Jose Antonio del Valle dijo...

Por no hablar de que están exentos de pasar el control antidoping, lo cual ya... en fin.

Ayer, leyendo algunas páginas de internet sobre las olimpiadas y algunos comentarios de americanos, llegué a la conclusión de que por muy chovinista que uno pueda ser, los yanquis siempre ganan en eso. Leía sobre el episodio de Isinbayeva y la americana Jennifer Stucynski que, según fdijo tras saltar 4,92 en su país, iba a Pekín a patear algún que otro culo ruso, en clara referencia a la campeona de Volgogrado (creo). La gracia es que cuando Stucynski acabó, Yelena Isinbayeva aún casi ni había empezado. 13cm las separaron al final. Casi nada. Pues bien, en los foros yanquis se le perdonaba a su compatriota la mala educación y la gilipollez con mil y una excusas. Resulta que no la habíamos entendido, que eso allí es muy normal, etc. Eso sí, nuestros chavales son racistas por un gesto que fueron (los yanquis) incapaces de entender, y de ahí no hay quien les saque.
No me gusta generalizar, pero son los mejores del mundo en hacerse antipáticos.

Jose Antonio del Valle dijo...

Ah, y lo de que los equipos más rápidos en teoría (salvo el masculino de Jamaica) se eliminaran a sí mismos por no saber pasar el relevo, es de chiste. American@s, británicas y jamaicanas hicieron el ridículo y me parece que demostraron lo mismo que los de la NBA, que en USA y aledaños lo que prima es el poderío físico y que en cuanto se requiere un poquito de técnica de algún tipo, por poca que sea, es muy posible que la caguen, porque se creen tan superiores fisicamente que no pierden el tiempo en lo de ensayar cómo pasarse el cilindrín. A las rusas en la final les vino de perlas.

DJ dijo...

No me parece ni bien ni mal que los norteamericanos sean tan chauvinistas, es su problema. Lo que me parece vergonzoso es que las portadas de los dos periódicos deportivos más vendidos del país esté dedicada a la final de la supercopa, y en un pequeño aparte esté la plata de nuestros campeones. ¿Por qué un éxito nacional antes que uno internacional? Hoy era un día para estar orgullosos del esfuerzo y la valía de los nuestros. Pero, ay, somos españoles, alegrarse por el vecino es incompatible con nuestra idiosincracia.

Jose Antonio del Valle dijo...

Je, je, pero eso es así siempre. Si los editores de Marca o As tienen que elegir entre el oro olímpico de Samuel Sánchez o un orzuelo que le ha salido a Raul González, lo tienen claro. El fumbo es asín.

numael dijo...

Si es cierto que no pasan el control antidoping me parece otro escándalo. Pero claro, ellos ponen el circo y el COI acepta barco

Severian dijo...

Aprendí mas sobre basket, sus reglas, su historia y su filosofía en la semana siguiente al triunfo de Argentina en Atenas que en toda mi vida antes de eso. Es decir que chauvinismo hay en todos lados, solo que... ¡es tan lindo ganarle al Imperio!

En el mismo sentido, será una enorme alegría el día que un equipo africano como Ghana, Camerún o Nigeria, quede segundo en la World Cup (no ¡primero no! que ese puesto ya está asignado)

Anónimo dijo...

Solo un ejemplo más del ombliguismo Yankie: Cuando algún equipo gana la NBA, en las pantallas gigantes aparece el titulo de "World Champions"... se puede ser más estúpidos, ombliguistas, y prepotentes... lo dudo.
Un saludo!!

César dijo...

Mon: Hombre, es normal que los jugadores se saluden al terminar un partido. La cuestión es cómo se saludan. Es cierto que Kobe ha estado más sociable que en el pasado; supongo que seguirá indicaciones de su asesor de imágen. Pero siempre ha sido muy, pero que muy borde (agresiones sexuales aparte). Phelps es un cachondo, lo admito, pero siempre hay excepciones. En general, los deportistas USA son muy antipáticos.

Eulez: sí, los negros USA son tan descendientes de esclavos como los negros jamaicanos. Pero USA no es un país básicamente compuesto por descendientes de esclavos y Jamaica sí.

José Antonio del Valle: muy chauvinistas, sí; en cualquier caso, la bocazas de la Jennifer aún debe de tener el culo morado de las patadas que le dio la rusa. Por la boca muere el pez.

dj: amigo mío, en este país sólo hay un dios verdadero: er furbo.

Severian: cuando dices que el primer puesto en la World Cup ya está asignado, ¿te refieres a Brasil? ¡Es broma, es broma, no me mires así!

Anónimo de las 6:50: Y a las convenciones norteamericanas de ciencia ficción las llaman "convenciones mundiales". Son la pera.