martes, junio 26

Mi canon de la cf (2)


Bien, amigos míos, ahora toca hablar de obras sueltas. Es decir, novelas de autores que sólo tienen un título de cf destacable. Esto puede ser así por tres motivos: a) Porque el autor sólo haya escrito una obra de cf. b) Porque entre las múltiples obras de cf del autor sólo haya una que merezca la pena c) Porque yo sólo haya leído una obra de ese autor.

Evidentemente, en el caso de los títulos sueltos habrá clamorosas ausencias, sea porque hay montones de novelas de cf que no he leído, sea porque mi memoria, que nunca ha sido gran cosa, ya no es lo que era. Es decir: creo que son todos los que están, pero estoy seguro de que no están todos los que son. Por último, no olvidemos que aquí no está ninguna obra de ningún autor que haya citado en la entrada anterior. Adelante pues


El Olimpo. Obras.

ATENCIÓN: Ya he visto un par de confusiones al respecto, así que vamos a aclararlo. En el anterior post escribí un listado de mis autores de cf canónicos. Es decir, autores que tenían más de dos obras destacables. En esta entrada me limito a citar obras de cf de autores que, en mi opinión, u objetivamente, sólo tienen una obra de cf valiosa. Y aquí, por supuesto, no incluyo las obras de todos los autores que mencioné en el anterior post. Porque ya están mencionadas. Así pues, esto, esta entrada, no es un listado completo de lo que considero las mejores novelas de cf, pues faltan las de los autores que cité en el primer capítulo del canon. O sea que, antes de decirme si falta tal o cual tíulo, comprobad si está en la entrada anterior. Por otro lado, estos dos primeros post del canon son sólo la primera parte; luego vendrán lo "héroes", escritores valiosos pero de inferior calidad. Y ahí, por supuesto, aparecerán nombres como Asimov o Clarke, que, a mi modo de ver, no son olímpicos, sino heróicos.


El extraño caso del doctor Jekyll y mr. Hyde, de Robert Stevenson (1886). Una reflexión sobre la naturaleza dual del ser humano y, quizá, una metáfora acerca del alcoholismo. Como en el caso de Frankenstein, la obra inaugural del género, en la novela de Stevenson se mezclan filosofía, terror y cf. Pero Stevenson era infinitamente mejor escritor que Mary Shelley.

El mundo perdido, de Arthur Conan Doyle (1912). No se trata tan solo de una de las mejores novelas de aventuras jamás escritas, sino también de una estupenda obra de cf. ¿Cf El mundo perdido? Pues sí, paleontología ficción, para ser precisos. ¿Qué pasaría si aún quedaran dinosaurios en un remoto tepuye de Sudamérica? Doyle respondió a esta pregunta escribiendo una de las novelas más divertidas que he leído.


La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares (1940). Voy a confesaros algo: ésta es la única novela de Bioy Casares que me gusta; el resto, sistemáticamente, me ha defraudado, como me defraudaron sus colaboraciones con Borges. Empiezo a pensar que no es tan buen escritor como se le considera. Pero La invención de Morel es, como decía Borges, sencillamente perfecta. Una de las más fantasmagóricas historias de amor que se han escrito


1984, de George Orwell (1948). La mejor y más estremecedora distopía jamás escrita y un afilado análisis sobre el totalitarismo y la manipulación social. Imprescindible.


La Tierra permanece, de George Stewart (1949). El fin de la civilización y la casi desaparición de la raza humana narrados con profundo lirismo y gran belleza. Un melancólico relato sobre la decadencia y, al mismo tiempo, una poética exaltación de la naturaleza. Imprescindible.


Los cristales soñadores, de Theodore Sturgeon (1950). Voy a subsanar un error: Sturgeon debería estar en la entrada anterior, entre los olímpicos, y Ted Chiang debería estar aquí, por su escasa obra. Sturgeon es uno de los grandes de la cf clásica. Su novela más famosa es Más que humano, pero yo siento debilidad por Los cristales soñadores, una poética –y terrorífica- historia que recuerda al mejor Bradbury. Sus relatos cortos también son muy notables.


Limbo, de Berndard Wolfe (1952). Otra de las grandes distopías que ha dado el género. Oscura y fatalista, pero al mismo tiempo llena de humor e ironía. En realidad, y según palabras del propio autor, es una sátira sobre la sociedad occidental de mediados del siglo XX. Pero, por supuesto, también es cf y de la buena.


Soy leyenda, de Richard Matheson (1954). ¿Puede ser cf una novela que trata sobre vampiros? En este caso, sí, sin lugar a dudas. Porque en Soy leyenda los nosferatus son sólo un pretexto para elaborar un apasionante relato sobre la soledad y la relatividad moral. Recuerdo cuando leí esta novela, hace un millón de años; la empecé por la noche y no pude parar de leer hasta que, a altas horas de la madrugada, la acabé. Porque es, sencillamente, adictiva. Quizá debería haber incluido a Matheson en la entrada anterior, junto a los olímpicos, pues a fin de cuentas este autor tiene otra excelente novela de cf, El hombre menguante, y desde luego todos sus cuentos. No obstante, Matheson es más un escritor de fantasía y terror que de cf. Lo cual, por otro lado, importa un bledo.


Mesías, de Gore Vidal (1955). La religión y la publicidad son dos medios de control social; esta novela relata lo que ocurre cuando ambos se unen. Y también es una sutil sátira sobre el cristianismo.


Cántico a San Leibowitz, de Walter M. Miller (1960). La naturaleza cíclica de la historia desde el punto de vista de la Iglesia Católica. Fue primero un cuento, que personalmente me gusta más que la novela a la que dio origen.


Solaris, de Stanislaw Lem (1961). Probablemente, la mejor novela sobre el primer contacto con una inteligencia extraterrestre. Os preguntaréis por qué no he situado a Lem en el altar de los autores olímpicos. Sencillo: Solaris me gusta mucho, pero el resto de la producción de su autor, no. Problema mío, por  supuesto. Además, al final de su vida, Lem se endiosó y dijo cantidad de tonterías; entre ellas, cuestionar sí lo que él había escrito era cf. Me cae mal, qué le vamos a hacer.


La naranja mecánica, de Anthony Burgess (1962). Esta novela trata sobre la ética y la libertad (en cierto modo, es la versión inversa de Jekyll y Hyde), pero también describe un futuro cercano muy próximo en muchos sentidos a nuestra realidad.


Bill, héroe galáctico, de Harry Harrison (1965). Harrison era un escritor simpático, pero tirando a mediocre, hasta que Heinlein ganó un premio Hugo por su utopía militarista Tropas del espacio. Indignado, Harrison respondió escribiendo Bill, héroe galáctico, una feroz sátira antimilitarista. Ácida, desopilante y divertidísima. Catch 22 en versión cf.


Flores para Algernon, de Daniel Keyes (1966). Una de las novelas más conmovedoras que se han escrito. Aún recuerdo con nitidez el momento en que acabé de leerla, durante la mañana de Reyes de 1975, en la vieja edición de Acervo, con lagrimones como puños corriéndome por las mejillas. Imprescindible.


Incordie a Jack Barron, de Norman Spinrad (1969). Una novela de futuro cercano que podría estar sucediendo ahora mismo, una ácida mirada sobre el poder del dinero y los medios de comunicación, y una de las obras más famosas de la New Thing. Supongo que debería haber incluido a Spinrad entre los olímpicos, pues tiene otra novela de cf muy interesante, El sueño de hierro. No obstante, hace mucho que leí ambos títulos y no sé si han envejecido bien.


He aquí el hombre, de Michael Moorcock (1969). Aunque como editor fue el gran padrino de la New Thing, no soporto al Moorcock escritor. Nada de lo que ha escrito me interesa, salvo esta novela que nos ocupa. Si dispusieras de una máquina del tiempo y fueras cristiano, lo más probable es que viajaras al pasado para conocer a Jesús. Pero ¿qué pasaría si descubrieras que el Cristo histórico no tenía nada que ver con lo que creías que era? Una historia potente quizá lastrada por un excesivo deseo de epatar.


El pueblo, de Zenna Henderson (1961-1971). Una maestra se traslada a un remoto pueblo del suroeste de Estados Unidos y descubre que sus habitantes son extraterrestres idénticos a nosotros, pero dotados de extraordinarios poderes y, lo que es más importante, de una moral superior. Los 16 relatos que componen esta antología tratan precisamente sobre los conflictos que surgen cuando esos seres bondadosos se cruzan con los nada bondadosos humanos. Una de las obras más rebosantes de sensibilidad y humanidad que ha dado el género. Y, quizá por eso, también es una obra ignorada y despreciada por la mayor parte de los fans. Muy recomendable.


A vuestros cuerpos dispersos, de Philip J. Farmer (1971). De este autor y esta novela ya hablé en Babel (concretamente AQUÍ) Toda la humanidad resucita en un planeta desierto surcado por un inmenso río, una monumental historia de aventuras protagonizada por el explorador Richard Francis Burton y que tiene como antagonista nada más y nada menos que a Hermann Goering. Divertidísima, la mejor novela de su autor con diferencia. Pero ojo, los restantes títulos de la serie (llamada Riverworld) son a cual peor.


Picnic junto al camino, de Arkady y Boris Strugatski (1972). Los extraterrestres llegan a la Tierra, están un tiempo y luego se van sin molestarse en contactar con los humanos, y dejando tras de sí unos restos tecnológicos –basura, en realidad- que algunos hombres, los stalkers, intentan conseguir con grave riesgo de sus vidas. Esta novela, junto con Los genocidas, de Disch, son sendas patadas en la entrepierna del antropocentrismo. Somos hormigas luchando por las migajas que han dejado unos seres superiores que estuvieron de picnic en nuestro planeta.


La guerra interminable, de Joe Haldeman (1974). Durante una guerra interestelar, los soldados terrestres que viajan al espacio para entrar en batalla sufren los efectos temporales de la Relatividad. Mientras que para ellos los desplazamientos son muy breves, en la Tierra transcurren décadas, así que al volver a casa se sienten totalmente desplazados. Luchan por un mundo que ya no es el suyo. En realidad se trata de una (excelente) metáfora sobre la guerra de Vietnam, en la que el propio Haldeman participó.


Contra el infinito, de Gregory Benford (1983). Benford tiene una novela más famosa, Cronopaisaje, que a mí me deja bastante frío, como el resto de la producción del autor. No ocurre así con Contra el infinito, una “novela de frontera” que describe la parte más oscura y dura de la colonización del sistema solar. Se trata de una obra de inspiración clásica llena de sentido de la maravilla. Quizá la última de ese particular estilo.


Neuromante, de William Gibson (1984). La opera magna y germinal del ciberpunk, y una obra maestra dotada de una exótica aura poética noire. Aunque Gibson no lo reconoce, la influencia de Bester es innegable. El resto de las novelas del autor distan de brillar a similar altura.


Música en la sangre, de Greg Bear (1985). Bear siempre ha sido un escritor comercialote con vocación de bestsellero, un narrador competente pero de escasas ambiciones. Esta novela, que en su versión corta ganó los premios Nebula y Hugo, es sin duda su mejor obra. Una historia de cf hard centrada en la biología que acaba convirtiéndose en una extraña hecatombe llena de alucinadas imágenes. Una novela quizá menor comparada con otras de este canon, pero dotada de gran fuerza y expresividad. En sus mejores momentos, recuerda a la tetralogía de los desastres de Ballard.


Naufragio en el tiempo real, de Vernor Vinge (1986). Un grupo de viajeros del tiempo se adentra en el futuro más remoto sin posibilidad de retorno. La investigación de un crimen a lo largo de miles, millones de años. Y, sobre todo, una obra llena de sentido de la maravilla que te hace sentir a flor de piel el abrumador paso del tiempo.

Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons (1986). Vale, es un comic, no una novela. Pero ¿y que, si se trata de una obra maestra? Una historia de superhéroes muy poco super que en realidad esconde un profundo discurso sobre la ambigüedad moral. Deslumbrante.

Las torres del olvido, de George Turner (1987). Una historia de futuro cercano que describe lo que le ocurre a la gente que vive en una sociedad regida por una economía caníbal ultraliberal. La verdad es que parece una premonición de lo que está pasando, así que si estáis deprimidos por la crisis, mejor no la leáis. En cualquier caso, una excelente y realista distopía protagonizada por verdaderos seres humanos.


Camino desolación, de Ian McDonald (1988). La colonización de Marte en clave de realismo fantástico. Una deliciosa historia coral que, lejos del rigor científico, nos presenta un mundo que entronca con los cuentos de hadas, los mitos populares y el folclore. Una novela refrescante y llena de humanidad.


Hyperion, de Dan Simonns, (1989). Unos peregrinos de un futuro lejano, en un planeta lejano, cuentan historias al modo de Los cuentos de Canterbury. Cada relato pertenece a un subgénero distinto de la cf, de tal modo que el conjunto dibuja una especie de fresco del género. Una obra muy notable cuyas continuaciones resultan, al menos para mí, decepcionantes.


Snow Crash, de Neal Stephenson (1992). Una novela absolutamente ciberpunk y, al mismo tiempo, una sátira sobre el ciberpunk. Y también un relato lleno de acción, ideas ingeniosas y sentido de la maravilla. Stephenson tiene otras novelas, al parecer interesantes, que yo no he leído porque a) estaban muy mal traducidas, b) eran unos tochos enormes, o c) ambas cosas a la vez.


La estación de la calle Perdido, de China Mieville (2000). Esta novela narra una historia (que podría ser de terror) bastante tonta, y cuenta con un final tan bobo como decepcionante. Además, los personajes son puro cartón piedra. Y, sin embargo, es una novela fascinante. Porque la auténtica protagonista del relato es la ciudad que le sirve de escenario, Nueva Crobuzón, una especie de Londres victoriano con elementos steampunk, fantastique o directamente surrealistas. Es la minuciosa descripción de esta ciudad desmesurada y exótica, y de sus extraños habitantes, lo que convierte un argumento mediocre en una novela fascinante. Por cierto, ésta era la única novela de Mieville que había leído, pero justamente ahora, cuando escribo esto, estoy leyendo su última obra, La ciudad y la ciudad. Y, aunque aún ando por la mitad, lo cierto es que me está sorprendiendo muy gratamente. En cualquier caso, cabe preguntarse si lo que escribe Mieville es cf; pero de nuevo ¿eso qué importa?


Spin, de Robert C. Wilson (2005). Un colosal relato lleno de sentido de la maravilla que se desarrolla durante tres millones de años (del Universo) y abarca a toda la humanidad. Una excelente obra de cf clásica teñida de modernidad científica.


La carretera, de Cormac McCarthy (2006). Parece mentira que alguien pueda coger ahora, a comienzos del siglo XXI, uno de los temas más manidos por la cf, el apocalipsis nuclear, y escribir una obra maestra. Pues eso hizo McCarthy con La carretera. Un padre y su hijo viajan hacia el sur atravesando un mundo destruido, muerto y ceniciento, todo ello descrito con una prosa tan expresiva como minimalista. Una historia emotiva, violenta, terrorífica, siniestra, profundamente humana y muy deprimente que sólo al final arroja un mínimo rayito de esperanza (muy criticado por algunos, pero que, todo sea dicho, yo agradezco al autor de todo corazón). En realidad, se trata de una conmovedora historia de amor paterno-filial.


Y esto es todo (aunque ya sabemos que, evidentemente, no es todo). Como el post ha quedado largo, en la siguiente entrada hablaré sobre las injustificables ausencias. Nos vemos.

22 comentarios:

Julián Díez dijo...

Recuerdo que en una ocasión en que escribimos un artículo con 25 novelas de cf, coincidimos en una muy poco vista que te falta aquí: Embajada alienígena, de Ian Watson.

César dijo...

Julián: A esa novela y a su autor ya los menciono en la entrada anterior. Ésta no es una selección de las mejores novela del género, sino de las mejores novelas sueltas de autores que no cité en el primer capítulo del canon. Por así decirlo, son novelas olímpicas de autores no olímpicos.

No obstante, convengo contigo que "Embajada alienígena" es una novela extraordinaria. De hecho, es la que más me gusta de Watson.

Mon dijo...

Hola.
Ciertamente descontando a 4 obras que no he leído de las que comentas.. sobre el resto comparto la opinión incluso con obras debatibles como "La estación de la calle perdido.." y casualidad también estoy leyendo La ciudad y la Ciudad acabando en estos momentos.

Para mi gusto me faltan algunas obras, como "Pórtico" o "Cita con Rama" "La Luna es una cruel Amante", "Ubik", "Dune" pero esto sería un no acabar...
Pero como al final hay en todo esto de las listas un elemento de filia creo que me quedaría la que me abrió el apetito por la cifi... "El fin de la Eternidad" no es lo mejor pero me tiene el corazon robado.

Saludos.

César dijo...

Mon: A Pohl, a Dick y a Heinlein ya los incluí en la anterior entrada, y cité algunas de las obras que mencionas. Por otro lado, de Asimov y de Clarke hablaré en posteriores entradas. He añadido una nota al post aclarando posibles confusiones.

Mon dijo...

Si, cierto.
No me he fijado en el matiz que decías.
Disculpas...

Eladio Lestrove dijo...

Gracias, César, hay algunas novelas que no conocía, y otras que -sencillamente- no me apeteció leer en su momento. Ahora, gracias a ti y al verano, les daré una oportunidad.

Discutible tu clasificación, por supuesto, y subjetiva, por eso te agradezco enormemente que nos hagas partícipes de tus gustos. Me has ayudado a descubrir algunas novelas que -sin duda- serán interesantes.

O no, porque -sospecho que estarás de acuerdo, al menos parcialmente- esto de la literatura es tan subjetivo, importa tanto el "qué" -la novela- como el "cómo" -cómo se encuentre el lector a la hora de abrirla-, que una misma novela puede no "engancharte" en un primer momento y sí hacerlo un par de años después. En todo caso, insisto: muchas gracias.

PS- Ya he leído la prohibición expresa de tratarte de "usted". Intentaré obedecer, pero no prometo nada.

Gabriel dijo...

Yo en mi canon a William Gibson le añadiría los relatos de "Quemando cromo"

Cristian García Álvarez dijo...

Me parecen novelas muy interesantes, y aunque no las conozco todas, recomiendo leerlas. Gracias por hacer un pequeño resumen de cada una de ellas. Con este listado y con los libros que me recomendaste he hecho una selección y este verano leeré al menos tres libros de ciencia ficción. Un saludo :)

Juanma dijo...

Casi que me mola más este canon que el de los autores. ¿Habrá canon de relatos de cf? Eso puede ser muy interesante... y editable como antología.

Mercaderes del espacio es, tal vez, la novela de cf de los años cincuenta que mejor aguanta una relectura.

La tierra permanece es el típico libro que puedes prestarle a cualquier lector no consumidor de cf con la certeza de que le va a gustar, aunque, en mi caso, el que le colé a mi madre fue Cántico a San Leibowitz, que no le hizo demasiada gracia, pero que es más que defendible.

Anónimo dijo...

Cesar. Leído a toda velocidad tu nueva entrada ...

Se me ocurre un comentario colateral, que se me ha acabado convirtiendo en principal ...

Por favor, si te ha gustado La estación de la Calle Perdido, no dejes de leer la ma-ra-vi-llo-sa " La Cicatriz" del mismo Mieville: En mi humilde opinión la Obra Maestra del Steampunk y una de esas excepciones que, a fuerza de sentido de lo maraviloso, construyen un mundo de esos que se clavan directamente en el inconsciente para convertirse en hitos inolvidables del género. Una de las obras maestras del fantástico de la primera decada del XXI.

A cambio, me has picado la curiosidad con Música en la Sangre, a cuya consecución dedico todas mis fuerzas a partir de ahora ...

En fin, Cesar, gracias por tu blog y gracias por existir

Victorderqui

César dijo...

Eladio Lestrove: Pues parcialmente, no; estoy totalmente de acuerdo contigo. Las novelas (toda obra creativa en realida) dependen del momento, del estado de ánimo, del entorno, de la edad... en fin, de mil factores. Lo que te gustó ayer no tiene por qué gustarte hoy, y viceversa. Pero no solo eso: es lícito que uno no le guesten determinados productos culturales que son positivamente valiosos. Puede no gustarte lo bueno sencillamente porque no encaja con tu sensibilidad. Y no pasa nada. ¿Será por libros?

Cuidadito con usar el "usted". El correctivo puede ser muy severo ;-)

Gabriel: Estoy de acuerdo, yo también añadiría la antología "Quemando cromo". Pero es que, en el fondo, la veo como un complemento de "Neuromante".

Cristian: Espero que al menos uno de esos tres libros te guste. En cualquier caso: no admito reclamaciones ;-)

Juanma: Un canon de relatos sería la hostia, pero también un trabajo del copón. Tiro la toalla antes tan siquiera de planteármelo. En realidad, salvo que se disponga de un nutrido equipo de colaboradores y de un montón de tiempo, creo que es imposible realizar ese canon.

"Mercaderes del espacio" y todo Bester, y todo Bradbury, y Sturgeon... hay mucha buena cf de los 50.

Yo tembién les dejaba esas dos novelas a los lectores novatos en la cf. Y "Crónicas marcianas".

Victorderqui: Acabo de sacar mi ejemplar de "La cicatriz", que estaba acumulando polvo en mi librería de títulos en espera, y lo acabo de colocar en mi pila de libros para el verano. Esto de escribir sobre cf ha hecho que me entren ganas de leer cf. Gracias por la recomendación.

Y, vaya, gracias también por tus palabras. Eres muy amable. Gracias a ti por merodear por Babel.

Carlito's dijo...

Lo de incluir a Watchmen me ha llegado a la patata, y otras obras me han puesto los dientes larrrrgosss.

Gracias por compartir/dar a conocer estas obras.

Arcadi dijo...

Sobre China Mieville .
Leí The Kraken hace poco y me divertió mucho .
Unos chiflados fundan una secta que rinde culto a un calamar gigante coservado en el Museo de Historia Natural de Londres .
Yo , por los Krakens , tengo una debilidad preocupante . Me fascinan , y me leo todo lo que tenga que ver con ellos .
Miéville me dió la impresión de ser un escritor que se queda a medio camino .
Entre ninguna parte , el bosque escondido y el camino trillado . Igual es que no sabe dónde va , pero el paseo con él vale la pena.
Propongo inaugurar una lista de ... , no sé , no quiero faltarle a nadie .
Me leí Mundo anillo de Larry Niven a los 15 años , en aquella colección de kiosco de Salvat u Orbis de tapas azules , y la indignación aún me dura , ¿ eso era una novela ?
Lary Niven : Un gran contribuidor a la ruina y decadencia de la literatura universal y " humana " ( ¿ Escribirán los alinígenas ?, ¡ los androides ? )

César dijo...

Arcadi: Pues entonces supongo que habrás leído "Kraken acecha", de John Wyndham. De Mieville aún no tengo una opinión muy formada; por el momento, "La ciudad y la ciudad" me está gustando y tirando a mucho. Ya veremos.

¿Una lista de las peores novelas de cf? Eso sería como intentar contar los granos de arena de una playa.

Comparto plenamente tu opinión sobre Niven. Recuerdo que cuando se publicó, "Mundo anillo" venía precedido por una gran expectación, como si se tratase de una obra maestra. Lo leí y me pregunté lo mismo que tú: ¿esa cosa aburrida y mal escrita es una novela? ¿Y qué decir de "La paja en el ojo de Dios", que escribió con Pournelle, tan larga, tan aburrida y tan facha? Ahora bien, ¿Niven es la peor aportación de la cf a la literatura mundial?
No estoy seguro, porque hay mucha competencia. Ahí tienes nombres como David Brin o Frank Herbert. Y sí, claro que los extraterrestres escriben. De hecho, yo he leído más de un libro que parecía escrito por un extraterrestre.

JESÚS DUCE dijo...

Hola, César.
Estupendas y transparentes entradas sobre tus preferencias en la ciencia ficción.
La verdad es que coincidimos en gustos en un 90% aproximadamente.
Aun así, hecho en falta a Asimov y Clarke, que ya sé que vas a explicar en la siguiente entrega, pero me extraña que no hayas comentado, por lo menos, Cita con Rama o Los propios dioses, que a mí me gustaron mucho, por no hablar de algunos relatos de Asimov, a mi juicio bastante interesantes.
Otro autor del que me sorprende su ausencia es Poul Anderson. Varias de sus narraciones, cortas o largas, siempre me parecieron muy hermosas.

¿Y los españoles? ¿No ves a ninguno con méritos suficientes para estar en ese canon?
Yo pondría seguro a Tomás Salvador con La nave, a Manuel de Pedrolo y su Mecanoscrit, a Rafa Marín, a Rodolfo Martínez, a Juan Miguel Aguilera y Javier Redal y su Akasa Puspa, a un tipo que escribió los preciosos relatos de El Círculo de Jericó, al propio Domingo Santos, y alguno más.

Me encanta ver en tu lista a Simak, que fue también muy importante para mí. O a Bradbury, que seguramente es el escritor que más poderosamente me ha influido a la hora de escribir o de soñar escribiendo.
La tierra permanece es otro hito en mis lecturas. También soy hijo de Verne y de Wells. Y le doy gracias igualmente a Bester, Sturgeon, Smith, Pohl, Dick, etc.

La carretera del señor McCarthy es un disparo en la cara, además de una obra impresionante, escrita de una forma singular y posiblemente irrepetible.

Un abrazo.

César dijo...

Jesús Duce: Créeme, me encantaría haber incluido a Clarke entre los olímpicos, porque es un autor por el que siento una gran simpatía, pero sería una arbitrariedad respecto a mis criterios de selección. Ya explicaré por qué, tanto en su caso como en el de Asimov. En cuanto a Anderson... la verdad es que nunca me gustó demasiado.

En la primera entrada ya dije que no incluiría a ningún escritor español. Esto es así por tres motivos: 1) En los últimos 20 años han aparecido en España muchos escritores de cf de quienes ni siquiera conozco el nombre. 2) He leído muy poca cf española. 3) Considero que los escritores españoles, y muy especialmente los escritores de cf, son mis colegas, y me parece de mala educación juzgar públicamente el trabajo de un colega. Por supuesto, no habría ningún problema con los que incluyese, pero ¿qué pasaría con los que dejase fuera? Creo que ese canon de autores españoles de cf debería hacerlo alguien con más conocimientos que yo, y que no fuese escritor.

Por lo demás, me alegro de que coincidamos en tantos autores; sobre todo en Simak, un escritor injustamente olvidado. Y si eres hijo de Verne... bueno, permíteme la falta de humildad de recomendarte una de mis propias novelas: "La isla de Bowen", una evocación de las novelas de Verne. Aparece bajo el sello de literatura juvenil, pero te garantizo que tiene muy poco de "juvenil" en el sentido peyorativo de la palabra.

En cuanto a "La carretera", es, en efecto, un disparo a la cara, pero precedido de varias patadas en las pelotas. Qué novela tan extraordinaria, qué obra maestra. Y esa prosa... Te juro que, como escritor, daría lo que fuese por alcanzar un grado de depuración semejante.

Un abrazo

Juanma dijo...

En cuanto a "La carretera"

¿Cómo es posible hacer llorar a un lector con la escena de la lata de la Coca-Cola? Esa novela es un portento.

Byron dijo...

Por desgracia, no estoy demasiado puesto en la ciencia ficción, pero gracias a estas entradas tuyas espero ir poco a poco ampliando mi bagaje.
Me ha alegrado ver en la lista El mundo perdido, es una obra que me impactó.

Dos cuestiones no relacionadas con la entrada pero que me gustaría comentar: La primera es que no he leído La isla de Bowen, y no sé cómo se estará vendiendo, pero desde que sigo este blog hará dos o tres años(vamos, desde que te descubrí) juraría que de ninguna otra obra tuya he oído los ecos que estoy oyendo de La isla de Bowen. ¿Está destinada a convertirse en una obra clave de tu bibliografía?
Claro que quizás sólo sea una impresión subjetiva y casual mía.

La segunda, es que he visto la obra reseñada en la revista Leer, y se empieza cuestionando que autores consagrados participen en premios literarios. No es la primera vez que escucho algo así, y disiento. Creo que cuanta más competitividad haya, más gana el lector. Y además, ¿qué hay del goce de ser amateur y hacerte con el premio (sabiendo que también participaban autores consagrados)? Porque esto pasa, no es un imposible. Ningún escritor nace consagrado.

Un saludo.

César dijo...

Byron: "La isla de Bowen" está teniendo las mejores críticas de toda mi carrera, algunas de ellas realmente entusiastas. ¿Una obra clave de mi bibliografía? Pues no lo sé, pero no me extrañaría que sí, al menos como reconocimiento profesional. Desde un punto de vista comercial ya tengo más dudas. Pero bueno, a fin de cuentas la escribí para mí.

No he leído la reseña de Leer, pero no me parece muy lógico eso de limitar los premios a los autores noveles, porque eso, en efecto, rebajaría el nivel de calidad del galardón. Además, si el concurso es limpio (y todos a los que me he presentado lo son), lo que se juzga es la obra, no el curriculo del autor. Que yo recuerde, al menos una vez me presenté a un concurso y lo perdí frente a un novel.

Ahora bien, reconozco que ganar cuatro veces el mismo premio es ponerse un poquito pesado. No lo volverá a hacer.

JESÚS DUCE dijo...

Ok, César.

Lamento lo de Anderson, pero entiendo que coincidir en todos los autores sería casi imposible.

Entiendo también lo de los autores españoles, aunque estaría bien hablar de ellos en otro momento, desde otra perspectiva.

"La isla de Bowen" está en mi lista de compra desde hace tiempo y caerá pronto, según dictamine el pecunio. Tu recomendación ha producido que se coloque entre las primeras. Gracias por ello.

Es cierto que soy hijo de Verne, pero debo reconocer que esa expresión la había utilizado antes nuestro querido Bradbury. Precisamente, en homenaje al escritor de Illinois, escribí hace años un artículo en el Periódico de Aragón donde terminaba diciendo algo así como: "Ray Bradbury decía que era hijo de Julio Verne y yo tengo que manifestar que me siento hijo de Bradbury" (lo que me hace nieto de Verne, que no está nada mal).
Por cierto, recientemente he vuelto a escribir sobre Bradbury, esta vez en mi blog Pecios:

http://peciosenunaplayacualquiera.blogspot.com.es/2012/06/in-memoriam-ray-bradbury.html

Se trata de un sencillo y emotivo recuerdo de Bradbury, justo después de su triste fallecimiento.
Mi blog Pecios va sobre cómic, pero alguna vez no puedo evitar hablar de literatura, que es, de por sí, mi mayor pasión.

Lo de McCarthy con "La carretera" es un acierto mayúsculo. Una obra redonda, casi mágica. Una experiencia alucinante. Escritores de mucho prestigio como Javier Marías la han elogiado abiertamente.
Yo he leído otras obras de este buen señor, y, aun siendo buenas, no me parece que alcancen la brillantez de la que estamos hablando.
Opino como tú: daría lo que fuera por saber escribir con esa precisión y esa fuerza narrativa, a veces tan inexplicable, pero al mismo tiempo tan llena de sentido.

Gracias por todo.
Abrazos.

Anónimo dijo...

Al leer tu comentario sobre Niven, Brin y Herbert se me ha ocurrido que podrías también poner otro canon sobre "lo peor de la cf". También tendría su guasa (y eso que yo reconozco que me gustaron mucho "Dune" y Marea estelar". ahora bien, el resto de obras de ambos autores...) y tal vez (aunque también sería muy subjetivo, evidentemente) ayudaría a los no iniciados en la cf a evitar mucha rollo que anda por ahí.

Por otro lado, me ha sorprendido lo de "Naufragio en el tiempo real" de Vinge porque tengo desde hace muchísimos años las dos novelas de la "serie de las burbujas" pero las dejé acumulando polvo en el desván porque no pude terminar la primera de la serie, "La guerra de la paz". Me pareció un rollo y la dejé a mitad (y eso que no es un libro extenso que digamos). Y claro, como "Naufragio en el tiempo real" era la segunda parte... también se quedó en el desván sin leer. ¿Debería darles otra oportunidad o es que sólo merece la pena la segunda? ¿se pueden leer independientemente?

Una curiosidad: a mi también me pasó lo mismo que a tí acerca de Shepard. Leí un par de cuentos suyos que me gustaron mucho y luego, no sé por qué, no me leí nada más a pesar de tener sus dos obras más conocidas, "El cazador de jaguares" y "El hombre que pintó al dragón Griaule" (un solo libro, en realidad). Creo que en cuanto pueda voy a desempolvar ambos libros y leérmelos de un tirón.

Una última duda acerca de Heinlein: en ese desván mío también tengo unas cuantas de heinlein sin leer. En concreto son: "El número de la bestia", "El gato que atraviesa las paredes" y "Viernes". Creo que las dejé en el desván porque todo el mundo decía que eran muy malas. ¿Son a estás obras a las que te referías cuando hablabas del peor Heinlein?

Por lo demás, enhorabuena por estas entradas. estoy disfrutando mucho a pesar de que ya conozco la mayoría de obras y autores pero compartir opiniones acerca de las cosas que amamos siempre es un gozo. Gracias.

Rickard

César dijo...

Rickard: Un canon sobre lo peor de la cf sería cinco o seis veces más largo que éste y, qué quieres que te diga, no me veo con ánimos. No obstante, al final de la serie hablaré de cuatro o cinco escritores de renombre que a mí me parecen malísimos.

"La guerra de la paz" es una novela muy mediocre, pero no tiene nada que ver con "Naufragio en el tiempo real", salvo por ese invento de las burbujas (que en la segunda novela se usa de forma completamente distinta). En realidad, las dos novelas son del todo independientes y se pueden leer por separado.

Respecto a las tres novelas de que citas, en efecto, son el peor Heinlein. Aunque quizá "El número de la bestia" pueda salvarse un poco. Pero no estoy seguro, porque la leí hace mucho.

Pues sí, compartir opinones sobre los "vicios" comunes es de lo más tonificante. De hecho, escribir estos post ha hecho que me entren ganas de volver a leer cf. Ahora sólo me falta encontrar qué.