miércoles, octubre 24

Big-Brother.com


Uno de los grandes mitos de Internet es el “todo gratis”, la patológica reluctancia de los internautas (menuda palabreja estúpida) a pagar por casi cualquier producto o servicio que pueda obtenerse en la Red. Y digo “casi”, porque todos los usuarios abonan religiosamente su cuota a las compañías telefónicas, que tienen en su mano la contundente potestad de desconectar al moroso, algo que hasta los más reacios a aflojar la mosca entienden perfectamente. Más allá de eso, gran parte de los usuarios consideran que Internet es una especie de cornucopia de la abundancia, una paraíso anárquico donde cualquiera puede hacer o tomar lo que le venga en gana sin soltar un céntimo. Es como comprar un coche y presuponer que la gasolina, el aceite y el líquido de frenos saldrán gratis de por vida.


¿Y por qué no? A fin de cuentas, es lo que hay. No cuesta nada hacerse un perfil en Facebook o Twiter, igual que es gratis colgar un blog o diseñar una página web. Si nos paramos a pensarlo, los servicios gratuitos que funcionan en la Red son aquellos cuyos contenidos están generados por los propios usuarios. O bien aquellos que distribuyen por el morro productos que no son suyos, pero eso es otra historia.

Hay otro mito derivado del “todo gratis”: Al no haber intereses económicos en juego, los mensajes y contenidos que se propagan por los medios sociales son siempre sinceros y honrados, de persona a persona. Debo reconocer que cuando me encuentro con los angélicos entusiastas de la purísima Arcadia Digital siento una mezcla de piedad e indignación. ¿De verdad se creen eso? Probablemente sí, porque lo de informarse, profundizar y reflexionar no es una costumbre muy extendida. Así que la Red es la auténtica democracia, ¿eh?; un territorio hecho por y para los usuarios, un universo totalmente ajeno a los intereses y manejos del vil Mercado, ¿verdad?

¡Ja!

Repito por triplicado: ¡Ja, ja, ja! Que es como decir: Ay que me descojono. Salvo por el hecho de que no tiene ni pizca de gracia. Dicen que el mayor poder del Diablo es conseguir que las personas no crean en su existencia. Pues lo mismo pasa con la Red: que muchos piensan que allí no pueden entrar los demonios. Y así, con toda facilidad, llegan los demonios y les poseen.

Veréis, hace tiempo descubrí una cosa extraña: cuando entraba en ciertas páginas web, siempre aparecía publicidad de la Casa del Libro en la que, invariablemente, se anunciaban mis propias novelas. ¿Sorprendente? No, en absoluto; era publicidad específicamente diseñada para mí.

Ahora quien os habla es el ex-publicitario. En la publicidad clásica, es fundamental conocer y definir al grupo de consumidores a quienes va dirigido el producto que se va a anunciar. Se lo denomina target group; o, traducido al cristiano: “grupo objetivo”, aunque sería mejor la versión literal: grupo-diana. Para que me entendáis, los anuncios no van dirigidos a todo el mundo, sino a aquellos consumidores que, por una u otra razón, son mejores candidatos a adquirir el producto en cuestión. Por ejemplo, el target group de un Porsche será: hombres de clase muy alta, de entre 30 y 45 años, residentes en ciudades, con formación universitaria y que trabajan en puestos directivos o por cuenta propia. Esto me lo acabo de inventar, pero no creo que el target de Porsche ande muy lejos de lo que acabo de exponer.

Como podéis ver, se trata de una definición del grupo muy general. Se podría pormenorizar un poco más, pero no demasiado, porque la base de esta clase de análisis es estadística. Vamos a ver: ¿Por qué hombres? ¿Es que ninguna mujer se va a comprar un Porsche? Claro que sí, pero estadísticamente los que compran coches deportivos son varones, y a la vieja publicidad no le compensa tener en cuenta al escaso porcentaje de mujeres que también están dispuestas a hacerlo. Todo en la publicidad clásica se rige por la estadística y la ley de los grandes números.

En cualquier caso, está claro que cuanto mejor conozcas y mejor definas a tu grupo objetivo, más eficaz será tu publicidad. Y no te digo nada si consigues hacer publicidad para personas en concreto en vez de publicidad para grandes grupos. Publicidad a la carta, por así decirlo: publicidad dirigida, no a hombres de clase media, jóvenes, urbanitas, etc., sino publicidad para Pepe Pérez o para María López. Hasta hace muy poco, eso era imposible. Pero ahora, gracias a la bendita Arcadia Digital, ya se puede hacer. Y se hace.

Voy a deciros algo que no tiene nada de mito: Todo cuanto hacéis en Internet, las páginas que visitáis, los artículos que compráis, los temas que os interesan, las búsquedas, los datos que aportáis en las redes sociales, todo, absolutamente todo, es registrado, procesado y, eventualmente, comercializado. No existe el secreto en la Red, no existe la intimidad. Y quien ignore esto, es presa fácil del marketing. Por ejemplo, actualmente se han desarrollado, entre otras, unas técnicas llamadas Data mining, Microtargeting y Buzz monitoring. ¿No las conocéis? Pues ellas sí que os conocen a vosotros.

Data mining significa “minería de datos”. Básicamente consiste en buscar –mediante sistemas informáticos del tipo “redes neuronales”- patrones en grandes y aparentemente caóticos conjuntos de datos (por ejemplo, los obtenidos en Internet). Esto, aplicado al marketing, permite descubrir tendencias y, también, trazar perfiles de los consumidores relacionados con esas tendencias.

El Microtargeting se utiliza mucho en propaganda política, pero cada vez se emplea más en el mundo comercial. Se trata de un sistema con base estadística que (copio literalmente) “permite una segmentación avanzada del mercado a nivel individual, respondiendo a las preguntas básicas del marketing: ¿Qué personas quieren lo que ofrezco? ¿Dónde las encuentro? ¿Cómo las convenzo?”. La palabra clave es “individual”. Ya no se trata, como antes, de estudiar y convencer de lo que sea a grandes y más bien nebulosos grupos humanos; ahora, gracias al Paraíso Digital, es posible estudiar, definir y manipular a grupos minúsculos de la población, y llegar a ellos con mensajes individualizados.

El Buzz monitoring consiste en “detectar, rastrear y establecer el seguimiento de las conversaciones que se llevan a cabo en la Red respecto a un tema relevante. La técnica se basa en robots que rastrean blogs, foros y el resto de formas que toma la Web social con el fin de medir las tendencias y los rumores que corren por Internet respecto aquello que interese analizar”.

Conviene señalar que todos estos procesos se ejecutan mediante sistemas informáticos, con el sensible ahorro de tiempo, esfuerzo y dinero que eso supone. Antes, para conseguir algo semejante (si es que podía conseguirse), hubiera hecho falta el trabajo conjunto de miles de personas, lo que lo hacía inviable económicamente. Pero ahora con unos cuantos ordenadores, un par de técnicos y los programas adecuados, ahí lo tienes, barato y rápido. El kit del perfecto Gran Hermano.

¿Me he puesto coñazo con todo este rollo? Vale, pues voy a intentar sintetizarlo. Lo que pretendo decirte es que ahora los malos, los que quieren manipularte, se enteran de todo lo que haces y eres a través de tu vida en Internet. Además, descubren en ti patrones de comportamiento que ni tú mismo conoces, y los utilizan para dirigirse a ti con mensajes diseñados específicamente para ti, expuestos de la forma más adecuada para tu personalidad, con el inquebrantable propósito de comerte el coco.

Y llegados a este punto, un mensaje del patrocinador de este blog: Si eres de los que se creen inmunes a la publicidad y el marketing, te sugiero que hagas lo siguiente: 1. Deja de leer esta entrada. 2. Fabrícate una capa roja. 3. Ponte la capa y unos calzoncillos por encima del pantalón. 4. Abre una ventana y arrójate al vacío. Porque, quién sabe, a lo mejor también resulta que lo único que puede dañarte es la kriptonita. (Estoy siendo sarcástico; que nadie intente hacer lo que acabo de decir, salvo que viva en un bajo).

Y es que, veréis, ya no estamos hablando de anuncios que tú sabes que son anuncios, porque tienen pinta de anuncios y están en espacios destinados a los anuncios. Cuando tienes la certeza de que algo es publicidad, puedes defenderte, puedes alzar barreras y escudos. Pero ¿qué pasa cuando no sabes que se trata de publicidad, porque esa publicidad parece otra cosa? ¿Cómo defenderte de algo que ni siquiera sabes que está ahí?

Pongamos un ejemplo básico: una simple búsqueda con Google. Como sabéis, ese buscador prioriza las respuestas según una serie de algoritmos para que aparezcan en primer lugar las páginas más relevantes. Esa fue en gran medida la razón de su éxito. Por otra parte, el 90% de los usuarios no pasa de la primera página, concentrándose sobre todo en los tres primeros resultados. De ello se deduce la tremenda importancia de estar bien situado en las búsquedas. Pues bien, ningún problema para el marketing, porque existen diversas estrategias, como SEO y SEM, para forzar primeras posiciones en las búsquedas, aunque las páginas carezcan de interés. ¿Te fías de Google? No deberías.

¿Y qué me dices de los debates en chats, foros y redes sociales? No hay nada más puro y honesto, ¿verdad? Personas hablando libremente entre sí, sin intereses ni manipulaciones. Salvo que en esos libérrimos intercambios de ideas intervenga algún Community Manager pagado por alguna organización (empresas, partidos políticos, instituciones religiosas, etc.) para que manipule y dirija esas charlas con fines que no tienen nada de puros y honestos. Pero, ¿es muy común esa práctica? Os daré un dato: este año de crisis y paro, la profesión más demandada es la de Community Manager.

Y luego están los blogers con miles de seguidores. Como no cobran, sus comentarios y opiniones deben de ser, lógicamente, honestos y sinceros. A menos, por supuesto, que al bloger le hayan pagado por defender (o atacar) determinadas marcas o ideas. O puede que en su popular blog haya un link que lleve a cierta web o a un video de Youtube, un link que está ahí porque alguien ha soltado la pasta para que esté ahí, no por libre elección del bloguero (cuya libertad se ha limitado a extender la mano y coger los 300 euracos que le han soltado por poner ese enlace).

¿Y los Influencers? Se trata de gente con muchos seguidores en Internet. Pueden ser blogers, o famosos (deportistas, actores, periodistas...) que se mueven por las redes sociales, gente con gran capacidad de influencia sobre sus seguidores. La empresas tienen estrategias para fidelizarlos (o directamente comprarlos) con el objetivo de que hablen bien de sus productos.

También tenemos esas webs temáticas donde la gente, los usuarios, opinan sobre ciertos servicios, como hoteles o restaurantes. Opiniones honestas y sinceras de las que uno se puede fiar, ¿no es cierto? Aunque puede ser que alguien contrate los servicios de una empresa de marketing digital para que llene esas webs de opiniones adversas hacia algún rival. Ha ocurrido y sigue ocurriendo.

Internet es una maravilla en muchos sentidos, pero no el paraíso digital que algunos proclaman. En realidad, se trata de una prolongación de la vida, y en la vida coexiste lo bueno con lo malo (aunque en mayor proporción lo segundo que lo primero). El marketing digital ha experimentado un crecimiento increíble. Pero, atención, aún está en la edad de piedra, por así decirlo. Dentro de diez años, las técnicas que acabo de comentar serán pura arqueología, porque los procesos se habrán sofisticado hasta un punto que no podemos ni imaginar.

Y conviene recordar que hay algo especialmente perverso en el marketing digital: se oculta, se disfraza, no muestra lo que es. Y eso multiplica su eficacia. Además, en comparación con la publicidad clásica, resulta relativamente barato. Es la democratización del Gran Hermano.

Facebook, Google, Twiter o Linkedin no cobran por sus servicios. Por tanto, no se les puede exigir nada. Pero sus dueños no son almas de la caridad, no son buenos samaritanos que desean colmaros de favores sin pedir nada a cambio. Sus dueños, sus accionistas, quieren pasta, rentabilizar el invento. Y la conseguirán de cualquier manera; por ejemplo, vendiendo al mejor postor los cuantiosos datos que poseen sobre vosotros, o controlando y sesgando los mensajes que corren por la Red.

Internet no es democrático, no es el paraíso de los usuarios; lo parece, pero es un espejismo que conduce al engaño. El “gratis total” suena muy bonito; tan bonito como cuando se te aparece el Diablo y te ofrece el oro y el moro a cambio de algo tan nimio como tu alma. En realidad es lo mismo, sólo que en Internet los demonios parecen ángeles.







20 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre he creído que la obra literaria más importante del siglo XX era “1984” de Goerge Orwell. ¿Y por qué? Porque resulta imposible entender adecuadamente todo lo que ha sido el siglo XX y lo que será el siglo XXI sin haber leído esta novela. Su lectura y análisis deberían ser obligatorios en todos los institutos de secundaria de España (o del mundo). Yo la leí en 1º de BUP como parte de una actividad propuesta en el aula por nuestro profe de Lengua y Literatura (algo que siempre le agradeceré a mi profe de entonces, Santiago Aldea, un profesor excelente que luego fue Concejal del ayuntamiento de mi ciudad, Zaragoza).

En mi opinión, Orwell fue un profeta, lo único en que se equivocó fue en las formas en que iban a plasmarse sus profecías, mucho más sutilmente de lo que ocurre en el libro (no en la fecha, que es sólo una fecha aleatoria surgida del trastocamiento del orden de los números del año en que fue publicada la novela, 1948. Ya al comienzo del libro el protagonista admite que no sabe exactamente en qué año vive).

Todo lo que ha definido el final del siglo XX y está definiendo este siglo XXI está ahí y si no me creéis, repasemos:

- La manipulación del lenguaje como forma de control del pensamiento.

- La manipulación de las noticias y la Historia.

- El estado de guerra y de amenaza permanente como método de controlar a la población.

- Un gran poder en la sombra totalmente incognoscible e inaccesible para el ser humano corriente y que en realidad encubre a una minoría dominante (sustituyamos “Gran hermano” por “el Mercado” y…).

- Un enemigo igualmente abstracto y/o lejano hacia el que focalizar el odio de la población (Goldstein/Saddam Huissein/Bin Laden/El “terrorismo internacional”…).

- La omnipresencia de los medios de comunicación.

- La pérdida de privacidad y de intimidad del ser humano.

Por solo citar unos cuantos.

Lo que ocurre es que todo esto ha ido sucediendo progresivamente y de una forma mucho más sutil, lo que hace que sea mucho más peligroso. Lo que cuentas, César, no es sino un escalón más en esa temible progresión.

Como se puede ver, "1984" es una obra que me fascina, no sólo en lo literario sino en lo cinematográfico y tengo, asimismo, todas sus versiones cinematográficas (que me he visto más de una vez): la versión televisiva de la BBC con Peter Cushing, la americana de los años 50 (de dónde has tomado prestado el cartel del Gran Hermano que ilustra esta estupenda entrada tuya), la versión de los años 80 con John Hurt y Richard Burton e incluso esa versión espuria tan repleta de humor negrísimo (que es algo de lo que el libro de Orwell carece por completo de ahí también su impacto) que es "Brazil", de Terry Gilliam.

Ni que decir que también seria recomendable en cualquier instituto el visionado de cualquiera de está películas para complementar la lectura del libro.

Rickard

Anónimo dijo...

No puedo dejar de pensar en lo triste que resulta que, hoy día, cuando le dices a un joven, "Gran Hermano", lo primero (y único) que le viene a la cabeza es un penoso programa de TV paradigma de la telebasura.

Y lo péor no es que dicho programa haya osado mencionar el nombre de Orwell en vano, sino que la gran mayoría de los televidentes y los jóvenes que lo ven ni siquiera saben por qué el programa se llama como se llama o ni siquiera se les ha pasado por la cabeza el preguntárselo.

O tempora, o mores...

Rickard

CorsarioHierro dijo...

Un día diciendo que iba a explicar que era Gran Hermano tuve una de esos contados segundos de atención.

¿Y como encuadramos, César, blogueros antisistema, frikis, etc que van a su aire? (Cielos, alguno sale en tus novelas) ¿Resistentes marginales? ¿Permitidos por el sistema por inofensivos o por que los rentabiliza: el sistema admite la crítica o se pueden vender historias/leyendas sobre elllos?

CorsarioHierro dijo...

Segundos de atención en clase quise decir.

Rubén dijo...

Pensar que cada pulsación en el teclado esta siendo vigilada da yuyu... pero seamos honestos, aquí interpretamos roles y el que lleva tiempo viéndolo venir, que lo de los anuncios personalizados ya van anticuados, tiene dos o tres perfiles para navegar según dónde.
¿Con esto qué quiero decir? Pues que los datos del target están como un paquete de lentejas con más chinas que legumbres, de ahí este desface que los anuncios de tu producto te acosen a cada cilck del ratón.
También comentarte que cualquiera puede robar la red wifi desde un teléfono android, por ejemplo, y desde una misma IP crear dos o tres usuarios con dos o tres perfiles diferentes, cualquier adolescente avispado lía la madeja.
Está claro que el Gran Hermano vigila, pero no separa el polvo de la paja. Sus mejores programadores son los que crean más espantapájaros, pues de hecho es lo que les da de comer.
Los usuarios de las redes sociales son gente que le sale el ocio por las orejas, y de hecho no son clientes potenciales de Mercedes o de hoteles de 5 estrellas... Cuando lo sean es cuando la ola nos trague. Aún hay gente que va a la biblioteca y sale a dar una vuelta con su perro por el parque sin miedo a esa publicidad subliminal, pues saben lo que quieren; ya sé que no son la mayoría, pero siempre son los que moverán el mundo.
Un placer visitar tu blog, me encanta leerte en cualquier formato. También te confieso que si no fuera por la piratería no te hubiera leído y, de ahí, no hubiera comprado tu última novela, un saludo

Cristian García Álvarez dijo...

Lo cierto es que, hoy en día, uno no se puede fiar ni de su propia sombra.

Internet puede darnos muchas facilidades, pero si no andamos con cuidado, nuestros datos básicos así como la personalidad de cada persona serán registrados por estos tipos de programas.

De esta manera, somos más manejables y nos dejamos influenciar con mayor facilidad, ya sea por la publicidad u otras ofertas de pago.

Una posible solución es ser precavidos al dar información personal.


Saludos :)


Anónimo dijo...

De hecho yo siempre he mantenido, en algún divertido debate con mis amigos, la teoría de que si la profecía del Anticristo fuera cierta (ya sabéis, la de la peli, la del 666...), éste ya no sería un político como se decía en aquella magnífica trilogía cinematográfica (La Profecía, La maldición de Damien y El final de Damien) sino que siempre he creído que lo más probable es que fuera Bill Gates pues ¿quién si no el está presente ya en todos los hogares y podría fastidiarnos a base de bien si quisiera? ¿A quién le hemos vendido nuestra alma sino al gran señor Windows?

Sin embargo en los últimos años he cambiado de opinión. Ya no creo que el anticristo sea Bill Gates. Ahora estoy convencido de que es Mark Zuckerberg.

Rickard

Anónimo dijo...

ya te has hecho la capa, Rubén? ;-)

Eladio Lestrove dijo...

Interesante, César. Yo comencé a darme cuenta de eso al hablarme mi hermano de la publicidad que recibía cuando intercambiábamos emails: dependían de lo que dijésemos en el texto. Me interesé en el tema, y resulta curioso que hay programas que sueltan la publicidad dependiendo de palabras clave.

¿Pero realmente es nuevo? ¿No emplazaba Saab su publicidad en ciertas revistas? ¿No hacía Absolut publicidad en según qué publicaciones? Te recuerdo que el Partido Republicano en USA tenía datos para analizar tendencias de voto, datos que incluían cosas como la marca de coche: si tenías un volvo eras demócrata (supongo que en España las tendencias serían distintas). Si podían, a los que calculaban como "negativos" los procuraban borrar de las listas de votantes. No necesitaban "sniffers" de la red para calcularlo. Y, mucho antes que eso, en mi tierra se decía que un presidente de diputación de Lugo se sabía de memoria el listado de votantes, persona a persona, y sabía quien votaba por su partido y quien no.

(INCISO: Galicia, 46,68% (2012, con una fuerte caída y ante dos rivales destrozados internamente) Madrid 51,74% (2011) Es curioso que la mayor parte de los comentarios de gente teóricamente de izquierdas hablen pestes de "los carcas gallegos", olvidando que el la urbana y cosmopolita Madrid la habéis cagado mucho más que aquí. La desinformación no necesita grandes cerebros, le bastan las tripas y repetir eslóganes facilones).

Con esto quiero decir que Goebels no necesitó la red, y que ya lo decía no se quién en la Antigüedad: "pensando que era más fácil engañar a todos los atenienses que a uno sólo..." La red al menos tiende a individualizarnos en los diversos perfiles que nos podemos crear, lo que es una ventaja a la hora de defendernos de las técnicas de los comedores de cocos .

En todo caso: interesantísima entrada, maestro.

Helena dijo...

La verdad que con tanta historia no se si estamos mejor dentro o fuera de casa..es decir fuera de ella nos acribillan desde la propaganda más simple hasta la cámara que te graba cuando sales a pasear al perro,a tomar un café o si vas al dentista..
Si es cierto que nosotros accedemos a entrar en la espiral de redes sociales,subiendo vídeos,colgando fotos,haciendo compras..es un juego de dos donde uno sabe perfectamente mover las fichas y la otra parte(el usuario)simplemente sucumbe a todo aquello que necesita..cual es el problema?que pocos se paran a pensar en las consecuencias de ciertos actos..con lo cual la magia de internet no es tan perfecta y maravillosa..esto como las copas del fin de semana,hay que llevar un control si no quieres giros drásticos en la vida..
Todo esto parece un poco Show de Truman,desconfiamos de que algo pasa pero nos dejamos llevar hasta que llega el día en que nos tocan una parte importante y decidimos ver que es lo que pasa..por cierto aprovecho para decir que he visto algunos programas del Gran Hermano,no es que me sienta orgullosa y por mucho que su santa presentadora defienda el formato,concursantes y demás familia no acabo de entender como hay gente que se preste a ello con el argumento de"..lo mejor que me ha pasado en la vida.."si...se que no viene al caso y que esto sería otro debate pero ¿cómo de vacías tienen que estar las vidas como para querer experiencias de este calibre?siempre creí que lo mejor que le puede pasar a alguien en la vida es poder vivírla como se ha querido.. en fin que me dejo de historias y como resumen decir que no demos pie a nada de lo que nos podamos arrepentir que ya bastante hacen como para darles más..un saludico para todos

César dijo...

Rickard: Convengo contigo que 1984 es, no sé si el mejor, pero sí uno de los diez mejores libros del siglo XX. Aún recuerdo la impresión casi dolorosa que me produjo cuando lo leí por primera vez. Y sí, la lucidez de Orwell es asombrosa.

También me entristece el uso del término "Gran Hermano", o en su momento de "Crónicas marcianas", por programas de TV basura. Pero, ¿sabes?, esos programas desaparecerán y se olvidarán, mientras que 1984 seguirá siendo la obra maestra que es durante siglos.

CorsarioHierrro: Me temo, amigo mío, que para el sistema carecemos de importancia. Somos poco más que ruido de fondo y, por supuesto, una fuente de datos. ¿Te imaginas cuánto puede saberse acerca de mí a través de este blog? ¿Y de los merodeadores?

Rubén: Vamos por partes. ¿Los datos extraídos de Internet son como un paquete con muchas más piedras que lentejas? Por supuesto. Pero prexisamente para eso está el Microtargeting, para separar el grano de la paja. Y no te puedes imaginar lo bien que lo hace (dejando aparte que no lo hace como tú crees).

Respecto a lo de los diversos perfiles que puede adoptar un usuario, la verdad es que al marketing digital le importan un bledo los perfiles, porque lo que utiliza básicamente son las IP (lo cual permite, entre otras cosas, la segmentación geográfica). Y un usuario no suele usar más de tres IPs distintas. Además, puedes disfrazar tu nombre, tus datos, lo que quieras, pero no tus patrones de comportamiento. Puedes fingir ser otra persona, pero no puedes dejar de ser tú.

¿Los usuarios de redes sociales no son clientes potenciales de Mercedes o el Hilton? Pero hombre, si Facebook tiene más de 1.000 millones de usuarios. Ahí hay de todo, por favor. Pero es que, además, ¿por qué me hablas de productos de lujo? El marketing digital puede aplicarse a lo que te venga en gana, desde la Coca Cola o el detergente Ariel hasta los aviones privados. Y mira, eso en el fondo es relativamente inofensivo, porque sólo se trata de consumir un producto u otro. Lo tremendo es que esas mismas técnicas sirven para manipular ideas. O tendencias políticas.

En cuanto a toda esa gente que va por el mundo muy tranquila porque sabe lo que quiere y es inmune a la publicidad subliminal (o, mejor dicho, oculta)... no puedo evitar sonreir. Verás, Rubén, me he dedicado a la publicidad durante mucho tiempo, y la gente, los que no saben nada de publicidad, siempre decían lo mismo (lo mismo que tú). Que la publicidad no les afecta, que las técnicas de marketing son chorradas. En fin, qué ingenuidad... La publicidad funciona; no es una opinión, es un hecho constatable y mensurable. ¿O es que crees que las empresas son tan gilipollas como para gastarse miles de millones en algo que no sirve para nada?

Pero es que ya no estamos hablando de publicidad normal. ¿Que los anuncios personalizados son cosa del pasado? No sé exactamente a qué te refieres; ¿a lo que mencionaba sobre la Casa del Libro? Era un ejemplo de monitorización, nada más. Pero es que eso, los banners, son en realidad publicidad clásica, por mucho que aparezcan en un medio digital. Y no estoy hablando de eso, sino de un tipo de comunicación persuasiva que ni siquiera puede verse, y de un flujo de datos privados al que antes era imposible acceder y que hoy están en manos de... los malos.

En cuanto a la piratería... en fin, eso es otra historia que hoy no toca.

Cristian: Pues sí, conviene tener mucho cuidado con los datos que se vierten a la Red. El problema es que no se trata sólo de datos, sino de patrones de comportamiento, y eso es dificilísimo de ocultar.

BigBrother dijo...

Pues, que yo sepa, no te he vendido nada

César dijo...

Rickard: Pues sí, estoy de acuerdo contigo en que el anticristo no es Gates (que se quedó muy corto), sino el h. d. p. de Zuckerberg.

Eladio Lestrove: Hay dos tipos de marketing en la Red; uno es el que se ve, el que tú mencionas, y que actua de forma muy parecida al marketing tradicional. Pero hay otro, el que no se ve, el que se oculta. Y ése es el realmente peligroso. Aunque en cierto modo ya había un precedente no-digital: las Relaciones Públicas, lo que en USA se denomina Publicity (que es diferente de la Advertising). Y claro que antes se hacían estudios de mercado, incluyendo el target; eso no es nuevo. Lo nuevo es el grado de precisión que se está alcanzando ahora.

El ejemplo de Goebbels que pones es tan interesante como afortunado. En efecto, Goebbels no necesitó la Red para comerle el coco a los alemanes. Pero necesitó otra cosa: la radio. Teniendo en cuenta que la radio comercial nació en 1922, y que Goebbels comenzó a utilizarla como vehículo de propaganda política tan solo once años después, en 1933, podríamos decir que la radio fue entonces lo que Internet es ahora. Un nuevo y poderoso mecanismo de control de masas. Solo que lo de ahora deja en pañales a Goebbels, lo cual no me tranquiliza lo más mínimo.

Y eso de los distintos perfiles... ¿dónde, en Google por ejemplo? Porque ésa es una tremenda fuente de datos (aparte que lo de los perfiles no vale para nada). No, amigo mío, en Internet no estamos más protegidos, sino todo lo contrario. Como alguien dijo: Jamás el ser humano ha gozado de tanta libertad y, al mismo tiempo, jamás ha estado tan controlado.

Respecto a las elecciones gallegas... Supongo que tú eres de de allí, así que te comunico que yo soy un gallego vocacional, porque viví un año allí y es uno de los lugares donde más a gusto me siento. Y los gallegos me caen bien, qué coño.

Dicho esto, no sé si los gallegos son unos carcas, pero de lo que estoy seguro es de que a los madrileños (o, mejor dicho, a los empadronados en Madrid) deberían darnos una patada en el trasero a todos, por gilipollas.

Helena: En gran medida, Internet es como un mar lleno de anzuelos, y nosotros los pececitos que picamos como idiotas. Como bien dices, ellos tienen la sarten por el mango y nosotros somos inocentes usuarios que no sabemos nada de nada.

Los concursantes de esos programas son patéticos. Pero es que la mayor parte de la gente no sabe cómo llenar sus vidas. De hecho, ni siquiera son conscientes de que están vacíos.

Un besico.

Big Brother: ¡Mientes, bellaco! Me vendiste un pre-amplificador de mierda que hizo que mi equipo de música sonara como el culo hasta que quité lo que me habías vendido y lo tiré a la basura. Mira, ése es un buen ejmplo de marketing engañoso.

Helena dijo...

jajaja muy de calle el ejemplo de marketing engañoso,me ha gustado.

Anónimo dijo...

Pues a mí me da mucho más miedo el software privativo. Al fin y al cabo, para navegar por gran parte de Internet no hace falta estar registrado en ningún servicio como Facebook o Google, y se puede evitar el rastreo de datos personales usando múltiples estrategias como eliminar "cookies" del navegador (o usar "modo privado" de navegación), usar "proxies", o prohibir la ejecución de ficheros Flash.

Por otra parte, hay componentes software como el sistema operativo y los programas que se ejecutan sobre él que pueden ser de código cerrado (por ejemplo, todos los productos de Microsoft y la mayoría de los de Apple). Esto quiere decir que nadie de fuera de la empresa puede saber qué hace tu propio ordenador internamente (¿Podemos fiarnos de nuestra máquina?). Además, mediante técnicas de ingeniería inversa se ha comprobado que algunos de estos programas (especialmente el famoso Windows) contienen componentes espía que recogen y envían información personal y documentos a servidores de la empresa sin decir nada al usuario.

Lo más triste es que la gente siga dando a "Aceptar" sin leer los términos de licencia, donde pone bien claro todo lo que se permite hacer al programa (y lo mismo pasa con las redes sociales).

David Peñasco Maldonado dijo...

Ahora que alguien trate de explicárselo a gurús de la Red como Sindo Lafuente o Enrique Dans y te ponen de carca gilipollas o neoludita que vive en las cavernas para arriba: todo lo que tenga que ver con Internet, que es lo que les da de comer, es positivo por definición y si estás en contra no tienes ni puta idea. Así hay tanto cantamañanas que se forra soltando cuatro chorradas sobre 'sinergia' y 'micromanagement' en charlas que luego cobran a precio de oro.

Estigia dijo...

Yo estoy un poco de acuerdo con lo dicho por el Anónimo de las 2:05.

A mi lo que más me escandaliza es la recogida de información: desde siempre que utilicé Internet, ponía siempre un mismo nombre, dos apellidos, una dirección en Málaga, una edad e incluso unas fotografías (creo que esto último es ilegal, pero entonces no lo sabía) Sin embargo, estos torpes intentos de esconderme no ocultan mis patrones de conducta (lo que más miedo me da de todo el asunto) que Internet se encarga de recopilar.

Por otro lado, la publicidad no me influye porque tengo un programita que se encarga de eliminarla. Harta de banners, de que YouTube se tirara cinco minutos de mi valioso tiempo en publicitarme un coche, y de anuncios de cualquier otra índole, me hice con él y la verdad es que agradezco no verme tan bombardeada de ventanas y ventanas enseñándome cosas que seguramente no necesito.

Internet es positivo. Pero hay que evitarlo en algunos aspectos, por desgracia.

Un saludo César. Un placer leerte.

Anónimo dijo...

lo curioso es que hay gente que se presta a esa manipulación tb de una forma voluntaria y altruista, como son aquellos que colocan en su móvil un programa para que todo el mundo vea donde se encuentra localizado en cualquier momento. Hay que ser subnormal...y no es que uno tenga una vida con demasiadas cosas que ocultar, pero jolines, un poco de privacidad...o que suben cualquier cosa que estén haciendo en ese momento al facebook y de una forma insistente: ya estén friendo huevos, tomándose una cerveza o viendo el telediario...

El problema sabéis cual puede ser, que si resulta que para, por ejemplo, encontrar trabajo, rastrean tu perfil/es y ven que no tienes nada o muy poco, puede parecer hasta sospechoso...un acratilla que no se introduce el sistema de forma voluntaria. Parecer una aberración, pero en un mundo en el que casi todos están en el Gran hermano, s tu te apartas d ela cámara, pues eres sospechoso....

Mazarbul

Juan dijo...

Súper bueno tu post, lamentablemente es una realidad. Actualmente el mercado científico informático esta orientado a la web y sus aplicaciones. El panorama se pondrá peor.

Saludos desde Chile.

PD: Sobre 1984 creo que cae en la delgada linea entre el libro fotocopia y el plagio. La Obra "Nosotros" del ruso Yevgueni Zamiatin es la original. Orwell tomo dicha obra y la reescribió profundizando en algunos elementos que el ruso no considero.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con tu artículo.Todos, seamos conscientes o no, sufrimos injerencias indeseadas de Internet. Lo único que veo de positivo en Internet es la opción de documentarte o informarte rápidamente.Ahora también está incluido en tu televisor, con lo cual ya tenemos otro medio de controlar nuestras vidas.Hoy leo en prensa que Facebook cedió telefonos de usuarios a compañías de publicidad, y no pasa nada, la gente se conforma.Cuando le quitas la máscara a Internet es muy decepcionante. Dices que es como una prolongacion de lo que la vida tiene de bueno y de malo, pero es peor, pues yo nunca he sido atacado por nadie, no al menos seriamente y sí en las redes cada vez que enciendes el ordenador y te controlan o participas y te quieren manipular o perseguir y hacer daño. Solo falta que todos nos vayamos dando cuenta de que "Internet es un espejismo que conduce al engaño"... Y yo , con este tipo de sociedad, no le veo solución. Saludos César Mallorquí.