viernes, abril 26

Contra la invasión Z, vota por favor.


 
            Hace tan solo un año no sabía a quién votar; ni siquiera si iba a votar. Los políticos españoles me parecían una panda de mediocres, y la política se había convertido en una especie de guiñol en el que primaba el insulto sobre la reflexión. Un año después, todo sigue igual, salvo por un detalle: ahora nos enfrentamos a una invasión de zombis.

            Son zombis muy peculiares: agitan banderas rojigualdas, montan a caballo, les encantan las armas, desprecian a las mujeres, odian a los homosexuales, son xenófobos, no tienen rivales, sino enemigos a batir, aman los toros y la caza, desprecian la cultura, la inteligencia y la modernidad. Son auténticos muertos vivientes, cadáveres putrefactos que han salido de sus tumbas con el propósito de hacerse una fricasé con nuestros cerebros.

            Por desgracia, no es nada nuevo. Viví los últimos años del franquismo y la transición, y por aquel lamentable entonces se escuchaban barbaridades muy similares a las que hoy dice Vox. Oír a Abascal es como volver a escuchar a Blas Piñar o a Sánchez Covisa. Es volver a un pasado tenebroso.

            Tras el fallido golpe de estado del 81, la extrema derecha parecía haber desaparecido del mapa. Tanto es así que muchos idiotas, como yo mismo, nos olvidamos de su existencia. Pero estaban allí, agazapados en las cavernas del PP. Y ahora que el partido de la derecha única se desploma, los zombis salen de sus sepulcros.

            Pero el problema no es tanto Vox como el contagio reaccionario que Vox ha supuesto. Pablo Casado ha visto cómo el PP que ha heredado se desangra con votos que huyen a la ultraderecha, así que se ha ultraderichazado, dispuesto a pactar con Abascal o con el mismísimo Belcebú, si eso le permite salvar su cuello político, que está en juego si no logra gobernar como sea. Lo que a mí me resulta incomprensible es la actitud de Rivera, aliándose con la derecha extrema y dispuesto a cerrar los ojos y aceptar un pacto con los zombis. Así que el centro-derecha no existe. Tal es el grado de la derechización, que incluso la Falange se ha radicalizado (aún más), y tilda a Vox de derechita cobarde, afirmando que “No es más que el PP vestido de verde”.

            El caso es que si este bloque de la derecha obtiene más escaños que la izquierda, los zombis gobernarán. Así que no se trata tanto de partidos políticos considerados de forma individual, sino de dos formas distintas y antagónicas de encarar el futuro: el conservadurismo reaccionario o el progresismo humanista. Lo de siempre, vamos: la derecha y la izquierda. ¿Qué preferís vosotros?

            Pedro Sánchez me parece un mediocre (como el resto de los políticos, no es ninguna excepción). Pero prefiero un mediocre socialdemócrata a un cavernícola de extrema derecha. Pablo Iglesias tiene más talla intelectual, pero con excesiva frecuencia le ciega la vanidad y una ambición sin límites. No me cae bien, y rechazo muchas de sus ideas; pero si fuese necesario, pasado mañana le votaría. Porque, insisto, ya no es cuestión de partidos, sino de ideas, de ética y de libertades.

            Para que los más frikis me entiendan: El trifachito es Saurón, Saruman y los orcos, mientras que el bloque de izquierda es Gandalf y Frodo. La traslación al universo de Star Wars podéis hacerla vosotros mismos.

            Pasado mañana votaré al PSOE, y espero que PODEMOS obtenga también un buen resultado. Para ello, es fundamental que la mayor parte de quienes nos consideramos progresistas votemos. Porque todos los votantes de derecha votarán, esos no fallan. Por eso necesitamos una gran participación. Por eso cada voto es vital.

            Por favor, vota. Por las mujeres, por los derechos de los homosexuales, por las libertades, por la cultura, por ti mismo. Y, por supuesto, contra la intolerancia, contra la xenofobia, contra el patriotismo de opereta, contra la estupidez, contra el machismo, contra el oscurantismo. Vota por lo que quieras, pero vota, coño.
 
 

19 comentarios:

César dijo...

Estimados amigos, de antemano os aviso de que no pienso debatir con nadie. Esta entrada expresa una opinión y un deseo personal, y no pretende ser un pretexto para discutir. Si eres de derechas, lo respeto; pero entonces esta entrada no va dirigida a ti. Un abrazo a todos.

Amparo dijo...

Yo no comento solo aplaudo tu valentía con un ¡Olé tú!

Samael dijo...

Totalmente de acuerdo, de acuerdo hasta las trancas, de acuerdo que te cagas, jamás he estado más de acuerdo con nadie, has batido el récord de mi capacidad de estar de acuerdo, no recuerdo haber estado más de acuerdo, quién no esté de acuerdo no está cuerdo. Y aprovechando tu advertencia de que no vas a debatir con nadie, te diré que la información es una cosa muy diferente al saber y que lord Byron es el mismísimo Oscar Wilde, ambos irlandeses porque son el mismo señor.
Votaré a Vox.

Joaquín dijo...

Votaré a Vox. Me ha gustado de su programa: volver a poner de moda el «Paso doble», y parar un cuarto de hora para rezar el Ángelus.

Juan H. dijo...

Gracias por esta enrada, César, porque pensé que era uno de los pocos que en mi curro piensan así, Vox es un partido populista y sin contenido, ¿Sino por qué no debate ni da la cara y los mitine apuerta cerrada? Bueno, si tiene un contenido, más armas y menos sanidad, adios eutanasia, fuera homosexuales y el cambiar el diesel por el caballo. Creo que la izquerda debe votar y no abtenerse por el desencanto de siempre, no se debe incubar el huevo de la serpiente, a Berlin años treinta me remito...
Por cierto me ha gustado mucho tu última novela,te engancha desde el principio, pero me pasa como con el imperio cotraataca la primera vez que la vi, dios mío,pensé, ¿Para cuando la continuación?
Un abrazo!
Juan H.

César dijo...

Amparo: Y tú también olé.

Samael: Como no voy a debatirte, no digo nada, salvo que el escocés Conan Doyle también era Oscar Wilde, y también irlandés. (me temo que cualquiera que lea esto no entenderá nada)

Joaquín: Supongo que su programa también contemplará que vuelva la brigada político-social y las demostraciones sindicales. Me siento rejuvenecer...

Juan H: La verdad es que la semejanza de esta época que nos ha tocado vivir con el periodo de entreguerras es para echarse a temblar... Tienes razón: el huevo de la serpiente está ahí y hay varios hijos de puta dispuesto a incubarlo.

Reconozco que cuando escribí la segunda y tercera parte de las "Crónicas del parásito" recordé "El imperio contrataca" y me sentí un poquito culpable. En la segunda novela todo queda en el aire, es cierto. Pero bueno, la tercera parte -"La hora Zulú"- aparecerá en septiembre. Me alegro de que te haya gustado.

Jarl-9000 dijo...

Pues, lo siento mucho, pero tengo que disentir en parte contigo. Puede que el bloque de la derecha se parezca, para mi gusto, demasiado a Sauron y compañía, pero el de la izquierda no se parece en nada a Gandalf y Frodo. Si acaso, al senescal de Gondor y al rey Theoden cuando estaba bajo el influjo de Gríma. Que no se engañe nadie. No tenemos un Gandalf. No tenemos un Frodo. A mi modo de ver, este progresismo no es humanista. Perdieron el rumbo hace tiempo, cada vez van a peor y son, junto con la podredmbre del PP y el mal gobierno de Rajoy, los principales responsables de que Vox se encuentre donde está ahora.

De todas formas, será porque no viví la dictadura, pero no le temo mucho a Vox dentro de las instituciones (al menos de momento, ya se verá cómo con el tiempo). Más miedo me da la posible reacción de algunos a su presencia. Porque ya se está viendo. Lo que más me asombró de la pasada noche electoral en Andalucía fue el mensaje de Pablo Iglesias de "Alerta antifascista" nada más conocerse los resultados de los 12 escaños de Vox, escaños conseguidos democráticamente. Muy bien, Pablo; agitando a las masas, muy democrático y muy humanista. Me da que esa cara suya es más real que la que se vio el otro día en el debate pidiendo educación. Y lo otro que he visto últimamente son las múltiples agresiones en los actos de Vox por parte de esa masa agitada y la no condena o incluso justificación de muchas personalidades de la izquierda, que además lo único para lo que sirve es para hacer que más gente se una a Vox. Todo eso sí que me preocupa.

Chofer fantasma dijo...

Recordarás la frase de ¿Mark Twain? de que la historia no se repite pero rima. Estoy un poco lejos (allende los mares) para apreciar el detalle, pero los de Vox no han sabido ni elegir un nombre: ¿Vox dices, me cago en tu latina madre?.
Ese proponer un arma para cada españolito, y terminar con los separatismos, que tan fácil les ha sido a los Borbones, revela que son unos tontos del culo, y que serán usados como profilactico por el PP o quien sea.
Vuelvo a Twain: los Nazis (con perdon de Godwin) eran un partiducho de tipos con stress post traumatico, hasta que al partido de gobierno (y poderes fácticos varios) les parecio buena idea usarlos y tirarlos: ¡sorpresa! Se quedaron un tiempito.
Pero esas cosas no pasan todos los días. Por empezar, no sale España de un problema tan serio como la hiperinflacion y la gran guerra, y si bien estamos asistiendo al fin de la pax americana, el ascenso del chino no es tan arrollador. O sea, estamos mal, pero no jodamos. No es el choque de los planetas

César dijo...

Jarl-9000: Como he dicho que no voy a debatir, no debato. Además, convengo contigo en que el bloque de izquierdas no es Gandalf y Frodo (las metáforas siempre son inexactas). Pero el bloque de derechas tampoco es Sauron y Saruman, aunque puede que los orcos sí. En cuanto al peligro de Vox, no se trata tanto, como digo en el texto, del partido en sí, como del contagio que ha generado. España se está escorando demasiado a la derecha. Pero no debato, no debato. Un abrazo.

Chófer Fantasma: Quizá Vox no sea una serpiente, pero podría ser el huevo de la serpiente. Afortunadamente, como señalas, el escenario político actual (no solo en España, sino en todo el mundo) es muy diferente al periodo de entreguerras del siglo pasado; pero se le parece tanto...

Anónimo dijo...

Buenos días, César:

Sigo tus entradas en este blog desde hace tiempo, pero hasta hoy nunca había publicado un comentario.

En esta ocasión, únicamente quiero darte mi apoyo por comunicar tus ideas con esa sinceridad que te caracteriza.

Juan Constantin dijo...

Saludos:

Los nazis tampoco daban demasiado miedo dentro de las instituciones y sus escaños también los lograron democráticamente, pero...
Aunque coincido contigo, Jarl-9000, en que Pablo no debería haber sobreactuado contra Vox. Es lo mismo que los demás hicieron cuando Podemos apareció en el panorama electoral, y sólo sirvió para darle más cancha. Cancha que hemos ido desaprovechando miserablemente desde entonces...

Juan Constantin

Miguel Valle dijo...

Hola a todos:

No me gusta hablar de política, no me gusta hablar de política, no me gusta hablar de política... no me gustan los políticos ni los partidos, no me gustan cómo se apela cada vez más a las emociones y menos al discurso racional. No me gusta que se opte por una u otra solución (por ejemplo, provisión privada de algunos servicios públicos) sólo por ideología, sin analizar las experiencias existentes; no me gusta que se afirme que el mercado es perfecto ni que se diga que lo público es mejor. No, no me gusta. Son discursos simplistas que no van a ninguna parte.

Sigo con mis prolegómenos justificativos: no veo ningún partido que me represente ni en un 50% y han sido las elecciones en las que más dudas he tenido (sí, he sido uno de esos indecisos). Al final, he votado (pero no diré a quién).

Dicho todo esto, observo con preocupación algunas cosas, afirmaciones del tipo España se escora demasiado a la derecha (a la vista de los resultados no lo parece) o el desprecio al votante de derechas, como si fuera menos que humano (me remito a ese vídeo viral en el que se entrevista a un currela que resulta ser de derechas y además educado).

Es curioso como en el sentir general no preocupa que nos escoremos a la izquierda, mejor dicho a la izquierda más intervencionista con propuestas que han fracasado en otros países y entornos, y, en cambio, la aparición de un partido populista y demagogo pero muy focalizado (no creo que Vox, pasado un cabreo momentáneo pueda sostenerse y acabará desinflándose) despierte todas las alarmas.

Hablo de lo que percibo como el sentir general, de la gente de centro, centro-izquierda que es mi entorno habitual (esa izquierda sociológica que se dice que es la mayoritaria en España) -no de los polos ideologizados, eso es harina de otro costal-.

(sigo... que me he pasado de caracteres)

Miguel Valle dijo...

(continúo...)

Siempre me ha sorprendido la benevolencia con que mira a su extremo y la poca credibilidad que otorga al centro conservador (Ciudadanos, por ejemplo), por no hablar del espectro franquista que parece asustarles ante cualquier declaración populista que parte de la derecha. Imagino que si viviéramos en un país ex-comunista nos pasaría justo lo contrario: cualquier atisbo que recordara al comunismo nos haría temblar, aunque estuvieran plenamente integrados en las instituciones y respetaran las normas de juego.

Entiendo la preocupación por el auge de los partidos que se declaran de extrema derecha pero me sorprende que, insisto en la izquierda sociológica que conozco, no produzca la misma preocupación ni se vean igual a los partidos de extrema izquierda, quizás porque no se perciben como "peligrosos" aunque sean igual de demagogos y populistas (mal que se extiende cada vez más a todos los partidos).

Para mí todo es un síntoma de lo mismo: la imposibilidad de ponernos de acuerdo y el afán de polarizarnos. Nos estamos radicalizando porque nuestro sistema está sufriendo un estrés brutal y la incapacidad manifiesta de resolver los problemas de los ciudadanos al tiempo que se produce una lejanía completa del mundo político respecto del real.

La realidad es que cada vez es más difícil aceptar que una persona pueda votar en local a un partido más escorado a la izquierda, que aborde mejor la problemática de una ciudad, que es ante todo social y de convivencia, y en nacional a un partido más conservador o de derechas, que puede ofrecer una imagen más solvente en gestión.

Estás conmigo o contra mí: orco o hobbit. Como si este mundo fuera tan fácil.

El concilio de Elrond está muerto porque no nos escuchamos ni un poquito y nada de lo que pueda decir nuestro adversario merece ser escuchado... y ¿si hubiera sido posible algo de comprensión entre Gondor y Mordor? No, es más fácil deshumanizar al rival, degradarlo para luego aplastarlo (¡qué conveniente que los humanos del este fuera cetrinos, de aspecto simiesco, tan distintos de los altos y fuertes gondorianos!).

Para mí, éste es el verdadero problema, no la irrupción de Vox (tan de aluvión como lo fue en su momento Podemos); nos debería preocupar el triunfo de los cordones sanitarios, la negación de cualquier valor al rival o la movilización contra el enemigo. Al menos, así lo veo.

Saludos

Miguel

PD: Releído el texto, no sé si procede esta reflexión o es totalmente extemporánea. No lo tengo claro (como mi voto). Apelo, pues, a vuestra indulgencia y siempre podremos achacarlo a un exceso de la cerveza negra que se sirve en generosas raciones en este tan confortable establecimiento.

Anónimo dijo...

Aunque ha entrado en las instituciones Vox es, para entendernos, un partido fascista. Y eso no es una opinión, es la realidad. El fascismo, que está en la base del franquismo, es una ideología criminal. Eso puede ser una opinión, pero la mantengo.
Como no quiero debatir, diré sin más que, como ocurre con tanta frecuencia, estoy totalmente de acuerdo contigo, César. Aunque añado que los que dulcifican en nombre de la democracia a un partido xenófobo, racista y antidemocrático tendrían que conocer quienes eran esos personajes que citas: Blas Piñar y Sánchez Covisa que fuero ejemplo para una caterva de organizaciones fascistas/franquistas que cometieron atentados y asesinatos hasta hace bien poco. Tan terroristas como los terroristas de otro signo.

Y ahora lo agradable: he comenzado a leer Manual de Instrucciones. Naturalment, ya estoy pillado por la trama. Lo que ocurre es que, por ejemplo, miento escribo esta nota, miro con desconfianza la pantalla del ordenador. Y, por supuesto, he tapado con esparadrapo bien gordo el objetivo de la cámara del ordenador. No vaya a ser que...
Saludos
Luis Rodriguez Olivares

Joaquín dijo...

A mí no me gusta hablar de política con desconocidos ni siquiera con conocidos de mi 'tendencia' de extrema izquierda porque al igual que a los de extrema derecha les veo muchas incoherencias.
En primer lugar tienen una tendencia de reglas de racionalidad discursiva muy dudosa. Y para que no fueran así debería ocurrir que no haya contradicción interna y que se respeten la ley de tercero excluido y la regla de transitividad; en segundo lugar, tampoco respetan la regla de eficiencia: para ser racional el discurso debe de ser efectivo, dicho de otro modo: acabar en alguna conclusión. Aquí existe un tribunal para intentar solucionar conflictos, pero ya sabemos que muchas veces no lo arreglan. Y no hacer esto sería alagar indefinidamente los problemas creando inseguridad jurídica, y quizás, más conflicto. Esto no es racional; tercera regla que rompen: la sinceridad si uno viola la exigencia de honestidad está violando una de las condiciones de racionalidad. Pues ésta es una forma de tratar a los demás con respeto. Y la viola -disculpas por la reiteración- porque tratan la racionalidad como una "estrategia" frente a una racionalidad "comunicativa". No trataran a los demás con respeto, sino que pretenden manejarles rompiendo, pues, la tercera regla: no mentir. En fin, que si nos percatamos que ambos extremos romper las reglas están fuera de juego de ser racionales. Pero ¿qué juego rompen? El juego Constitucional: porque ahora resulta que todos acatan La Constitución -como si fuera un catecismo- que ésta, además, no 'garantiza' como "racionalidad limitada" que es. Esto hace que sus decisiones no sean coherentes ni sean optimizadoras de nuestros propios intereses ni de los demás por eso quizás puede que seamos indecisos.
Tampoco debe sorprendernos que se pase de un extremo a otro como pasó en la Alemania Unificada: Alemania Oriental echaba de menos su 'marxismo' y votaron a la izquierda en las primeras elecciones; en las siguientes votaron a la extrema derecha. Pero para 'arreglar' todo esta el Tribunal Constitucional Alemán fijada su Constitución por los ganadores. Cuando el Tribunal emite sentencia allí paz y después gloria. Se acabaron los conflictos independentistas de los Länders...

Así que yo no voté quizás porque en el fondo sea un anarquista o un cabezón. Como diría O. Neurath "prefiero seguir remando mientras se intentan reparar las averías".





Elena Rius dijo...

Lo que más me ha deprimido y preocupado de estos días de campaña y post-campaña (y han sido muchas cosas) es la retórica de Vox: cerraba los ojos y me parecía volver a aquellos días de mi lejana juventud en que teníamos que oír eso de ¡Arriba España! constantemente. Tiempos que imaginaba superados para siempre y que, ¡ay!, parecen haber vuelto. Es verdad que han obtenido "solo" 24 escaños, pero me parecen demasiados. Ahora que están en el Parlamento, irán creciendo poco a poco. Miedo me da.
Estoy contigo, abajo los zombis.

César dijo...

Juan Constantin: Vox es el huevo de la serpiente, como digo más arriba. Y sí, Casado sobreactuó; pero, dado el resultado, ha cambiado de idea y ahora llama a Vox "ultraderecha". A ver cuánto le dura la lucidez.

Miguel Valle: Estoy de acuerdo con parte de lo que dices, y con otra parte no. Pero como no voy a debatir... Sólo te diré algo: la estupidez es una constante universal. Eso significa que en cualquier grupo humano, sea de lo que sea, siempre habrá un número determinado de gilipollas. Eso ocurre en la derecha, y también en la izquierda.

Luis Rodríguez Olivares: Tienes toda la razón; lo último que debemos hacer es olvidarnos de lo que representa Vox: el rancio fascismo franquista.

Me alegro de que te haya enganchado "Manual de Instrucciones...". Haces bien en mirar con recelo a tu ordenador, porque, no lo olvides, Miyazaki te vigila. Siempre es un placer verte merodear por Babel, Luis. Un abrazo.

Joaquín: Estoy muy de acuerdo con lo que dices, salvo con lo de que no hayas votado. Pero no voy a debatir, no voy a debatir... Sobre lo que comentas acerca de los extremos, tanto diestros como siniestros, sólo puedo añadir que un poco de ideología está bien. Pero demasiada ideología te sumerge en el fango del dogma.

Elena Rius: Me ha pasado lo mismo que a ti. Creía superados los tiempos de esa derecha franquista, paleta y rancia, creía que nunca volverían. Pero aquí están otra vez, para mi sorpresa. No obstante, mientras la ultraderecha siga siendo tan claramente franquista, no habrá demasiado peligro. Pero si se moderniza... Hablaré de eso en el próximo post. Un abrazo, querida amiga.

Juan Constantin dijo...

Saludos:

El Pablo que digo sobreactuado no es Pablo fraCasado, sino Pablo "el Coletas" Iglesias.

Juan Constantin

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