lunes, septiembre 10

Sentido de la maravilla

Los anglosajones denominan sense of wonder al efecto de asombro que producen en el lector ciertos relatos de fantasía y, sobre todo, ciencia ficción (cf). Para algunos, el sentido de la maravilla es una característica sine qua non de la buena cf. Para otros, no es más que una muestra del infantilismo que afecta a gran parte del género. Y, hay que reconocerlo, durante la infancia se es mucho más proclive al asombro que en la madurez. Por ejemplo, recuerdo que cuando tenía 13 o 14 años me maravilló hasta las cachas Los reyes de la estrellas, de Edmond Halmiton, una novela muy mala que leída hoy no me provocaría más que bostezos. Conforme crecemos, vamos perdiendo la inocencia, nos volvemos escépticos, la constante lectura hace que no valga cualquier cosa para asombrarnos. Además, hay magníficas novelas de cf que carecen de sentido de la maravilla. Así que de condición sine qua non, nada.

No obstante, lo reconozco, a mí me encantan que me asombren. Puede que sea una muestra de infantilismo, o una característica humana, me da igual. Disfruto maravillándome. Y hay varias novelas de cf que han conseguido, tras la infancia, colmarme de sentido de la maravilla. Por ejemplo, El hombre en el laberinto, de Silverberg, con esa inconcebible y mortal construcción alienígena abandonada. O Naufragio en tiempo real, de Vernor Vinge, donde la percepción del tiempo llega a ser abrumadora. O Visitantes milagrosos y Embajada alienígena, de Ian Watson, en las que el autor juega con ideas tan exóticas como asombrosas. Eso por no hablar de los relatos cortos, que nos llevaría mucho tiempo. Me limitaré a citar uno: El centinela, de Arthur C. Clarke. Se trata de la narración que dio origen a la película 2001: una odisea del espacio, y no sólo es uno de los mejores cuentos de la historia de la cf, sino uno de los mejores relatos cortos, de cualquier género, jamás escritos. En unas breves páginas, Clarke consigue transmitirle al lector todo el misterio del universo. Sense of wonder en estado puro.

Esto viene a cuento porque acaba de reeditarse una de las novelas que más sentido de la maravilla derrochan: A vuestros cuerpos dispersos, de Philip J. Farmer (La Factoría de Ideas, colección Solaris Ficción nº 97). Pero antes de comentar el libro, permitidme hablar un poco de su autor.

De entrada, debo confesar que Farmer (North Terre Aute, Indiana, 1918) quizá sea el escritor de cf que mejor me cae. No el que más me gusta, ojo, sino el que me resulta más simpático. Esto es así por varios motivos. En primer lugar, desde el principio de su carrera Farmer mostró una decidida vocación iconoclasta al introducir en sus relatos un tema que hasta entonces era tabú (o casi) en la cf: el sexo. Obras como Carne (1960), Los amantes (1961), Dare (1964) o la antología Relaciones extrañas (1960), que hoy, todo sea dicho, no causarían ningún escándalo, fueron en su momento un revulsivo en el por aquel entonces pudoroso mundo de la cf. Más tarde, Farmer llevaría esta temática a su limite lógico al publicar la novela de fantasía pornográfica La imagen de la bestia (1968).

Aparte del sexo, la religión es otra temática omnipresente en la obra de Farmer, y siempre, por supuesto, de forma heterodoxa. Muchas de sus historias se adentran en las mitologías paganas (sobre todo en los cultos de la fertilidad, como no podía ser de otra forma), pero también en el monoteísmo, como ocurre en Jesus on Mars (1979). En otros títulos, como los que componen la serie World of Tiers, los seres humanos se comportan como dioses capaces de crear universos, o se encuentran en entornos propios de las mitologías y creencias religiosas, como en Mundo Infierno (1964) o en la serie de El Mundo del Río, de la que luego hablaré.

Además de esto, Farmer muestra un divertido afán metaliterario al introducir en muchas de sus novelas personajes, ambientes y lugares procedentes de la obra de otros escritores, generalmente relacionados con la literatura pulp. Así, Farmer ha escrito varias novelas de Tarzán y Doc Savage (sí, los dos juntos), sólo que disfrazados –por el aquel de los royalties- bajo los nombres de Lord Grandrith y Doc Caliban (también escribió sendas biografías del Hombre Mono y del Hombre de Bronce). Igualmente, pergeñó pastiches de Sherlock Holmes, Phileas Phog, Moby Dick o King Kong. Y ya en el colmo de lo metaliterario, publicó una novela, Venus en la concha (1975), bajo el seudónimo de Kilgore Trout, que es el nombre de un personaje que aparece en casi todas las obras de Kurt Vonnegut, un ficticio escritor de ciencia ficción que, a su vez, es el trasunto del propio Vonnegut.

A más a más, como dicen (o decimos, aunque yo no lo digo) los catalanes, Farmer no es realmente un escritor de cf, sino un escritor de fantasía que disfraza sus fantasías de cf. Lo cual no tiene nada de malo. Pero, sobre todo, Farmer es un escritor de aventuras, pues la inmensa mayor parte de su obra se ciñe a ese género. Aventura fantástica, sí, pero sobre todo aventura.

Como veis, amigos míos, todo eso suena muy bien, muy divertido, muy simpático, muy original, pero... Farmer tiene una infortunada tendencia a prolongar sus novelas en series de decreciente calidad. El tratamiento que da a sus temas favoritos –el sexo y la religión- es superficial. Sus pastiches, por repetitivos, cansan. Sus relatos de aventuras son en realidad una sucesión de peripecias unidas por un hilo argumental tan débil que el conjunto acaba resultando más bien aburrido. En resumen: Farmer es un escritor simpático, pero mediocre.

No obstante, como es natural, tiene obras mejores y peores. Y sin duda la mejor de sus novelas, quizá la única totalmente gratificante, es A vuestros cuerpos dispersos (1971), título que ganó el premio Hugo de 1972. Me limitaré a esbozar su argumento: De repente, todos los seres humanos que han vivido, viven y vivirán en la Tierra resucitan a la vez -desnudos, jóvenes y sanos- en un desierto planeta surcado por un inmenso río. Allí no hay nada, salvo unos artefactos en forma de seta que proveen de alimentos a los humanos. Imaginadlo: 36.000 millones de desconcertadas personas desperdigadas a lo largo de un descomunal río. Allí están todos los seres anónimos que han poblado la Tierra desde la edad de piedra, y también todos los personajes históricos conocidos, desde Nemer, el primer faraón, a Stalin, pasando por Jack el Destripador. Mientras los humanos comienzan a organizarse formando distintos grupos, surgen las preguntas: ¿quién o quiénes han resucitado a la humanidad? Y, sobre todo, ¿por qué? El protagonista del relato, Sir Richard Francis Burton -el explorador inglés que a mediados del siglo XIX rastreó las fuentes del Nilo-, parte en busca de las fuentes del nuevo y misterioso río, acompañado, entre otros personajes, por Alicia Liddell (que, siendo niña, sirvió de modelos para Alicia en el País de las Maravillas), y enfrentado al antagonista de la historia, un irritante Hermann Göering.

A vuestros cuerpos dispersos no es una novela profunda, ni literaria, pero sí es un divertidísimo relato de aventuras que derrocha por los cuatro costados el sentido de la maravilla del que antes hablábamos. Os lo recomiendo encarecidamente, igual que os recomiendo que no leáis los siguientes cinco libros que componen la serie Riverworld, pues su calidad es decreciente (en progresión geométrica) y su interés nulo. Pero la primera novela, ésa que hoy reedita La Factoría de Ideas, es una pequeña obra maestra que vale la pena descubrir.

NOTA: A vuestros cuerpos dispersos se publicó por primera vez en España en octubre de 1973, como conmemoración del número 50 de la revista Nueva Dimensión y acompañada por una magníficas ilustraciones de Virgil Finlay. La novela tuvo un éxito tan extraordinario (entre el reducido fandom de la época, todo hay que decirlo), que a partir de ese momento, y durante casi una década, todas las editoriales de cf se mataban por publicar obras de Farmer. Pero no era para tanto: A vuestros cuerpos dispersos resultó ser una espléndida joya única perdida en medio de un muestrario de bisutería.

20 comentarios:

Juan dijo...

Es una novela estupenda y el resto de las saga, tal vez un poco lenta, pero eficaz, sobre todo El Oscuro Designio. La película es una porquería ya que cambian el personaje de Burton por el de un astronauta.También estaba interesante El Mundo de Día, aunque es más floja. Todas estas reediciones de A vuestros cuerpos dispersos, Fundación, Cita con Rama,Puente de pájaros que comentaste en tu blog, da la sensación que las ideas se agotan y que dentro de poco, nos quedará sólo la Fantasía continuamente reinterpretada, que a mí me parece estupendo porque es lo que más me gusta , para mí es el cajón desastre de todo lo que se sale fuera de lo real. ¿Qué te parece? ¿Ya está todo escrito?

Anikaa dijo...

¡Hola!

Te concedo el Thinking Blogger Award, por esos buenos ratos que me estás haciendo pasar últimamente.

Gracias!

Arcadio dijo...

Pues yo debo de estar por completo infantilizado porque me encanta que me sorprendan y agradezco infinitamente el sentido de la maravilla al que te refieres. Desgraciadamente, con la edad se acaba perdiendo, pero en mi caso no es porque adquiera madurez sino porque las lecturas acumuladas restan posibilidades de sorpresa a las aún por llegar.
Yo, con el tiempo, he comprendido que si realmente quieres gozar de la vida es necesaria esa ingenuidad propia de los críos, mantener intacta la fascinación por cuanto te rodea.

akaki dijo...

Umm, interesante. No hace mucho yo he leído el relato Quemando Cromo de Gibson.
saludos!

Javier Albizu dijo...

Estoy de acuerdo contigo en la saga del mundo del rio. Me la recomendaron, compre el primer libro, y segun me lo iba leyendo me compre el resto de la coleccion.
Deje "El fabuloso barco fluvial" antes de haber leido la mitad del libro, y despues no he vuelto a retomar nada suyo.
Con respecto a lo del sentido de la maravilla, que quieres que te diga, una novela para que sea buena... tiene que ser buena (para quien la lea) y punto, esa es la unica cualidad que considero imprescindible.
De todas formas, hace un tiempo un par de personas me dijeron que les habia encantado el sentido de la maravilla que desprendia uno de mis relatos, y la verdad es que eso me hizo muy feliz.

yepetta dijo...

Anotaré alguos. Quién sabe...Sin embargo la cf en estado puro no me va demasiado...

Rickard dijo...

Coincido contigo César,el segundo libro de la serie, "El fabuloso barco fluvial" también me gustó muchísimo y, a ratos, más que el primero (¡aunque solo sea porque sale Mark Twain!) así como un relato, o novela corta, titulado precisamente "El mundo del río", publicado en la antología del mismo título. Eso sí, es verdad que con el tercero ya no pude y lo dejé a mitad.

Curiosamente, esta serie siempre la tengo asociada a otra que empecé a leer al mismo tiempo y que me provocó ese mismo "sentido de la maravilla" al que alude César. Se trata de la "saga del Exilio en el Plioceno" de Julian May. No está muy bien considerada por los aficionados, después de todo se trata también de una escritora mediocre como Farmer, pero sin embargo también resulta una serie muy, muy entretenida y un poco más regular que la de Farmer en cuanto a resultados, aunque al final también decae.

Volviendo a Farmer, tammbién me gustaron mucho su antologia "Relaciones extrañas (creo que así se titulaba) y dos novelas que lei sobre la serie de "El hacedor de universos" (que me recordó mucho a la serie de Ámbar de Zelazny).

A. Romero dijo...

Yo me divertí una barbaridad con las dos novelillas de la Bestia ("La imagen de..." y "¡Cuidado con...!") y también me reí bastante con "A Feast Unknown", aunque admito que al final se me hizo algo aburrida. Eso sí, hay que reconocer que el hombre se las apaña para despertar simpatía.

Anónima de las 9:59 dijo...

Yo estuve totalmente enganchada (más bien abducida) por la serie del Mundo del Río de Farmer.

Además de entretenerme me proporcionó una cierta culturilla. (Hasta entonces yo no sabía quién había sido Richard Burton -eso sí, durante toda la lectura no pude dejar de imaginarme con los rasgos del actor al personaje-).

Me gusta lo que ha comentado Arcadio. Cada vez es más difícil "abducirnos" con ese sentido de la maravilla. Ya las hemos visto de todos los colores...

Y sin embargo, cuando algún libro lo consigue... A mí, entonces, ahora, me dan ganas de llorar. (La última vez con "El Prestigio" de Priest).

César dijo...

Juan: no, no creo que esté ya todo escrito en el campo del fantástico, ni mucho menos. Lo que sí creo es que la fantasía y, sobre todo, la cf han seguido caminos profundamente equivocados. La fantasía se ha vuelto mimética y repetitiva, y la cf autorreferencial. La verdad es que nada de eso me interesa lo más mínimo, pero confío en que las cosas cambien en el futuro.

Anikaa: Vaya, muchas gracias por tu premio TBA :) Lo luciré con orgullo

Arcadio: coincido plenamente contigo en la necesidad de mantener la inocencia; lo que pasa es que a veces no se puede. En efecto, leer muchas "maravillas" te acaba vacunando contra las "maravillas". Pero en el fondo, eso es madurar (acumular experiencias), ¿no? Es decir: madurar significa volverse uno aburrido.

Akaki: Pues no dejes de leer "Neuromante", de Gibson, quizá la última obra maestra que ha dado la cf.

Javier Albizu: por supuesto, el criterio básico para juzgar una novela es su calidad literaria. El sentido de la maravilla sería algo así como un plus. Por otro lado, el sentido de la maravilla no sobreviene por la simple exposición de unas ideas sorprendentes, sino por el desarrollo literario de esas ideas. Así pues, el sentido de la maravilla podría considerarse un atributo más de la literatura.

Yepetta: "A vuestros cuerpos dispersos" no es cf pura, ni mucho menos. Como digo en el texto, es sobre todo un relato de aventuras. Si te gusta ese género, linda Yepetta, te recomiendo la novela.

Rickard: pues a mí no me gustó ni un pelo "El fabuloso barco fluvial". Sobre todo por el Mark Twain que presenta. El protagonista de la novela es bastante soso, mientra que Twain era un hombre que derrochaba ingenio y acidez. En cuanto a la "saga del plioceno", no la he leido.

"Relaciones extrañas" tenía algunos buenos relatos, si mal no recuerdo. Con respecto a la serie "El hacedor de universos", es, como suele ocurrir con Farmer, simpática, pero insuficiente. Ah, Zelazny se inspiró, efectivamente, en Farmer para su serie "Ambar".

A. Romero: Yo leí sólo "La imagen de la bestia" y vuelvo a decir lo mismo: es simpática, pero insuficiente. Insuficiente como novela pornográfica e insuficiente como novela de terror. (Por cierto, una pregunta: ¿eres Alejo?)

Anónima de las 9:59: sí, cada vez es más difícil vernos abducidos por el sentido de la maravilla. Cuanto más viejos, más pellejos. Yo ni recuerdo la última vez que me pasó... miento, sí lo recuerdo. Pero no fue con una novela de cf o fantasía, sino con las "Crónicas del señor de la guerra", de Cornwell, una trilogía de la que ya hemos hablado en Babel.

De todas formas, más aún que el sentido de la maravilla, lo que a mí me gusta es que un libro me atrape totalmente. Adoro esas novelas que hacen que estés deseando volver a casa para seguir leyendo.

Arcadio dijo...

Sí César, realmente yo no sé cuando fue la última vez que leía una novela que me tuviera atrapado al punto de querer dejarlo todo para ponerte a leerla. No sé... trato de hacer memoria y... quizá Meridiano de sangre, de Cormac MacCarty, un tratado sobre el mal absoluto, una novela western que leí por segunda vez inmediatamente después de concluir la primera. Si no has leído a MacCarty, te lo recomiendo encarecidamente. Empieza por su obra maestra, Meridiano de Sangre.

Arcadio dijo...

En relación al comentario anterior, Mondadori acaba de publicar la última novela de MacCarty, La carretera, ganadora del Pulitzer del año pasado. Por lo poco que sé de ella, es ciencia ficción pura: un padre y un hijo deambulan por un Estados Unidos destruido,masacrado, en medio de un apocalipsis en la que no faltan las bandas de caníbales.

César dijo...

Arcadio: pues fíjate, acabo de recordar que mi último "libro absorvente" fue "No es país para viejos" de, sí, Cormac MacCarty. Un escritor como la copa de un pino a quien descubrí precisamente con "Meridiano de sangre". Ya tengo "La carretera" esperando junto a mi mesilla. Será mi próxima lectura en cuanto acabe la actual.

Arcadio dijo...

La carretera la he tenido en mis manos esta mañana, le he echado un vistazo en mi librería de cabecera. Pinta bien.Muy bien. Agradeceré infinitamente una pequeña reseña de ella cuando la hayas leído. A mi también me gustó No es país para viejos. Estoy deseando ver la versión de los Cohen.
Un abrazo.

A. Romero dijo...

No soy Alejo, sino Alejandro. Alguna vez he intervenido en los comentarios como "Álex", pero como somos tantos, supongo que viene al caso identificarse de forma más distintiva.
Como bien dices, las novelillas de la Bestia llegan sólo a medio camino de cualquier parte, pero hay que reconocer que cuando tiene uno doce años queda como un señor recomendándoselas a los amigos (en la biblioteca de mi pueblo las tenían... también unas cuantas del inevitable Bukowski y el libro más hiperbólicamente truculento de Jim Thompson, "La sangre de los King").

César dijo...

A. Romero: disculpa, Alejandro; es que tengo un amigo que se llama Alejo Romero y te confundí con él. En efecto, con doce años "La imagen de la Bestia" es la bomba. Yo, snif, tenía bastantes más de doce años cuando la leí...

miwok dijo...

A mí sigue sin engancharme la CF, y no recuerdo el último libro que me haya maravillado tanto como comentáis...

fettuchini dijo...

¿"A vuestros miembros dispersos" mejor que "El increible barco fluvial"? No lo creo.
Leí primero la segunda y después la primera y me parece que "El increible barco fluvial" es mucho, mucho mejor (tanto argumentativa como literariamente).
La primera tiene el mérito de ser la original pero la segunda es manifiestamente mejor.

Sí que es cierto que las demás son exponencialmente peores hasta la nausea.

Por cierto, la tendencia de hacer sagas de calidad decreciente es un mal endémico de la CF. A Frederick Pohl debería darle verguenza las continuaciones que hizo de "Pórtico", por poner un único ejemplo de muchísimos.

Ormus dijo...

No creo que reducir el termino sentido de la maravilla a infantilismo sea lo apropiado

Ademas hay que entender bien el termino, en la novela de los cuerpos dispersos no hay un escenario fantastico ni maravilloso , es muy terrenal, muy comun, lo maravilloso es la PREMISA de la novela (en el cine seria el macguffin)

Tambien hay que entender que el genero de la Ciencia Ficcion nacio para el publico Joven, como un medio de difusion de los avances cientificos , la novela que se cita 'los reyes de las estrellas' no es mala , esta simplemente dedicada a un publico mas joven

Entiendo que la ciencia ficcion ha madurado pero hay que tener cuidado en no confundir un libro aburrido con una obra maestra por el hecho de que la lectura de ese libro sea tan complicada y farragosa que seguro el autor es un genio, no caigamos en el cuento del rey desnudo, ese rey que anda encuerado porque alguien le vendio una ropa tan maravillosa que solo la gente con cerebro era capaz de verla, en la realidad estaba en pelotas



César dijo...

Ormus: como señalo en la entrada, a mí me encanta maravillarme; que sea un rasgo infantil o no, me la suda. En general no andas errado en lo que dices, pero me gustaría matizar un par de cosas:

"Los reyes de las estrellas" no es mala porque sea juvenil, sino porque está mal escrita. Fíjate en las novelas juveniles de Heinlein, algunas de las cuales, pese a ser para jóvenes, se cuentan entre sus mejores obras.

Soy la última persona del mundo que asociaría aburrimiento con calidad. Ahora bien, los lectores evolucionamos y es lógico que con el tiempo le exijamos más a los libros que leemos. Eso no es esnobismo, sino maduración.