lunes, enero 9

Universos paralelos

Este fin de semana he hecho algo fascinante: saltar de un universo paralelo a otro. Me explicaré; he estado visitando blogs dedicados a dos tipos de literatura: unos a la literatura fantástica y otros a la literatura general. Y es curioso, porque son iguales y distintos a la vez, como universos paralelos que, por su propia naturaleza -el paralelismo-, nunca llegan a tocarse.
La literatura "literaria" (si es que tal expresión tiene algún sentido) no sólo desdeñaba a la literatura de género, sino que negaba incluso su condición de "literatura". Los amantes del género, por su parte, convirtieron su resentimiento en bandera y se encerraron en unos ghettos que Internet no hizo más que reforzar.
Pero las cosas cambian, claro. Poco a poco, los círculos literarios van acogiendo en su regazo a géneros que antes sólo eran infraliteratura. El policíaco, por ejemplo; o el histórico. Y también el fantástico, aunque con muchas más reticencias (sobre todo en lo que se refiere a la ciencia ficción). La novela posmoderna, por ejemplo, se nutre en parte de las fuentes de la cultura popular, aunque también es verdad que muchos de sus autores suelen aproximarse al género con cierta timidez y cuantas más coartadas culturalistas mejor. En cualquier caso, los diques se están resquebrajando y el fantástico comienza a fluir por los canales de la literatura general.
El problema es que, mientras esto sucede, mientras el fantástico se incorpora lentamente al mainstream, el ghetto parece retroceder, regresar a sus orígenes pulp y resignarse a ser poco más que fantasías masturbatorias de poder propias de adolescentes inseguros. Por fortuna, cada vez se escuchan más voces dentro del ghetto clamando por derribar los muros.
De un modo irónico, la situación inicial parece haberse invertido. Si el rechazo a la literatura fantástica fue una muestra de la miopía y rigidez de los círculos literarios, el actual anquilosamiento del género fantástico no refleja más que miedo al cambio, el pavor a perder la triste identidad del marginado. En el fondo, es muy freudiano: un regreso a la infancia, a la matriz, un meterse el pulgar en la boca y cerrar los ojos.
Pero lo realmente curioso, lo paradójico, es que saltando de un mundo paralelo a otro, de un blog al siguiente, lo que he encontrado es básicamente lo mismo: un profundo amor a la palabra escrita.

7 comentarios:

Juaki dijo...

Tienes muuuuuucharazón, César, pero que mucha. Aunque no se le pueden poner puertas al campo: los muros (los de ambos universos) acabarán por caer.

César dijo...

Sí, supongo que acabarán derrumbándose. Pero, joder, cuánto tardan en caer...

Felideus dijo...

Hola César, interesante post. Aunque añadiría únicamente, que hay cierta literatura fantástica que nunca estuvo en un ghetto, véase Cortazar, Casares, Borges, Calvino..., y que con su amor a la literatura de género tendieron un puente entre ambos mundos.
De todos modos, para mí no hay diferencia entre la literatura de género y la “otra”, sino entre la buena literatura y la mediocre, que de la una y de la otra hay en ambos mundos. Por cierto que pienso que tú perteneces a ese primer grupo al que aludo (¡toma ya peloteo!), y me ha dado mucha alegría descubrir tu blog. Si te apetece visitar el mío (felideus.blogspot.com dedicado a la escritura de microrelatos), me haría mucha ilusión.
Un saludo.

César dijo...

Tienes razón, felideus: existe una corriente "canónica" de literatura fantástica (no así de ciencia ficción), y esos autores que mencionas -y otros, como Eliade, Merino o Perucho- son un puente valiosísimo entre el género y la literatura general. Y también es verdad que, desde un punto de vista literario, lo único que importa es la calidad de la obra. Pero la cosa varía si aplicamos criterios sociológicos o, incluso, psicológicos. En el blog de Julián Díez hay una interesante polémica sobre Silverberg. Este escritor ha producido varias novelas de gran calidad que merecerían ser conocidas en el ámbito de la literatura general (como ocurre con Dick), pero no es así. ¿Por qué? Por el terrible aislamiento cultural del ghetto.
Ah, gracias por tu opinión acerca de mi trabajo (sonrojo)... Visitaré tu blog, no lo dudes.

Felideus dijo...

Completamente de acuerdo con el tema de Silverberg. Le echaré un vistazo al blog de Julián Díez.
Gracias por visitar mi blog y por tu comentario.

Un saludo

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

best regards, nice info » »