viernes, diciembre 23

Un cuento triste de Navidad: El jardín Prohibido

Hace unos años, escribí un relato de Navidad llamado El Jardín Prohibido. Es una historia melancólica, negra y terrible que siempre me ha gustado, pero que todavía, por razones que quien la lea comprenderá, no me he decidido a publicar en papel. No obstante, el texto está colgado en una página web dedicada a la literatura fantástica.
No sé si estás de acuerdo con Monterroso cuando, en su Antología del Cuento Triste, dice: “Si es verdad que en un buen cuento se concentra toda la vida, y si la vida es triste, un buen cuento será siempre un cuento triste”. Yo comparto en gran medida esta idea. Me encantan las historias tristes, ésas que dejan un regusto entre dulce y amargo. Me gusta la melancolía. Pues bien, no sé si mi relato es un buen relato, pero estoy seguro de que es condenadamente triste. Empieza así:

“En ocasiones, la abuela se volvía transparente, igual que las figurillas de cristal que mamá guardaba en la vitrina del salón, y cuando esto sucedía Anita y yo podíamos ver a través de ella con nitidez, como si su orondo cuerpo de anciana no fuera más que la proyección de una linterna mágica. Con el tiempo, aquel prodigio se fue convirtiendo en un juego para nosotras y solíamos competir enumerando en voz baja los objetos que lográbamos adivinar a través de la traslúcida silueta de yaya Julia” (...)

Si te apetece seguir leyendo, ése relato es mi felicitación de Navidad para ti. Espero que te guste. Pincha aquí y lo encontrarás:

http://www.literareafantastica.com.ar/jardin.html

2 comentarios:

Mara Leiva dijo...

Jolín, César, me has dejado sin palabra alguna. Corta me quedaría si dijese que me ha encantado. De verdad, increíble. Ese final... Uf, me has dejado helada. Quizá lo haya leído un tanto tarde, y en un mes que no corresponde con la historia, pero ignorando eso, déjame darte la enhorabuena por escribir tan infinitamente bien. Sublime.

César dijo...

Mara Leiva: Muchas gracias, amiga mía. Me alegro de que te haya gustado :)