
Imagínate un océano; uno cualquiera, el Pacífico puede valer. Ahora, imagina que estás navegando en un barco; te aproximas a la borda con un cuentagotas en la mano y dejas caer una gota de agua al océano. ¿El Pacífico necesitaba esa aportación? Evidentemente, no. ¿Hacía falta este blog? Está claro que tampoco.
Pero de eso va el asunto precisamente: de las empresas inútiles, y no hay nada más inútil que añadir más palabras a esa torre de Babel que es Internet.

8 comentarios:
Me encantaría añadir un comentario. Lo intento. Hago fuerza. Me concentro.
Pero no puedo.
Me he quedado blogeado.
¡Hola, César! Encantado de leerte, como siempre. En tu blog estás hablando de intereses comunes (Opar, Brown, Sheckley, Monterroso...) y tendrás en mi un lector fijo. Ya te pasaré la dirección de mi blog cuando me lo abra, que será a la vuelta de las Navidades.
Abrazos.
Un placer reencontrarte, Juanma.
Hola, César soy Eduardo Vaquerizo, me alegra ver que has seguido el camino internetero. A mi tambien me ha costado tiempo, de hecho acabo de abrir otro blog y además en el mismo servidor. Bueno, no uno, dos: trebejos y locusliterae, aunque ese segundo aún no lo he puesto a funcionar en condiciones.
Hola, Eduardo; encantado de verte por aquí, aunque seas más alto que yo...
Me he alegrado un montón al saber que el autor de esa joya de cuento que es "El coleccionista de sellos" y la preciosa antología "El círculo de Jericó" había abierto una bitácora. Voy ser un lector asiduo…
Y yo me alegro de que estés aquí, anónimo usuario, pero ¿por qué no te desanonimizas?
QUIERO SABER LA VERDAD Y LA QUIERO YA
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