Once años han pasado desde que La Fraternidad de Babel vio la luz por
primera vez. Once años, qué barbaridad... La verdad es que tiene cierto mérito
que un blog que no sirve para nada haya durado tanto tiempo. O a lo mejor es
que soy un cabezota y un pesado, quién sabe. Pero aquí estamos, once años
después. Por cierto, el día que lo creé también era viernes, como hoy.
Once es un número insulso. Su única
peculiaridad consiste en ser primo; lo cual sólo significa que si tienes once
pasteles, a menos que estés solo o con diez más, tendrás problemas para
repartirlos. Todo el mundo se acuerda del tres, del siete, del diez, del doce o
del trece, pero ¿del once? Nadie, salvo que sea ciego, se acuerda del once. No
hay ningún candelabro de once brazos, ningún gurú tuvo once discípulos, nunca
ha existido una Santísima Oncena. Aunque, ahora que lo pienso, once son los
miembros de un equipo de fútbol. Y eso sí que es sagrado, ¿verdad?
Hay una coincidencia que me gustaría
comentar: Hoy, nueve de diciembre, es el aniversario de Babel, pero también el
cumpleaños de Kirk Douglas, la última mega estrella viva del Hollywood clásico.
Cumple nada más y nada menos que cien años. Siempre me ha gustado Douglas
padre, y mucho. Era un buen actor con una presencia física imponente,
magnética. Era, también, el actor que más y mejor se cabreaba en pantalla. Daba
miedo, y como prueba basta echarle un vistazo a su actuación en Los Vikingos (Richard Fleischer 1958).
Participó en tantas grandes películas que sería una lata enumerarlas todas;
como muestra, tres de mis favoritas: El
gran carnaval (Billy Wilder 1951), Veinte
mil leguas de viaje submarino (Richard Fleischer 1954), Senderos de gloria (Stanley Kubrick 1957).
Pero hay algo más; Douglas, aparte de
buen actor, es un hombre de origen humilde e ideas progresistas. De hecho, sin
ser personalmente perseguido, se atrevió a enfrentarse abiertamente al senador McCarthy.
Y no solo eso, sino que además hizo algo que le dio la puntilla al Caza de
Brujas.
Como sabéis, durante el macartismo
había listas negras con los nombres de los trabajadores de Hollywood acusados
de filocomunistas. Entre ellos, prestigiosos guionistas como Dalton Trumbo. Eso
quería decir que quienes estaban en la lista no podían trabajar. Pero algunos
de esos guionistas seguían trabajando, aunque bajo seudónimo. Pues bien,
Douglas, que era, además de protagonista, el productor de Espartaco (Stanley Kubrick 1960), le encargó el guion de la
película al listanegrado Dalton Trumbo. Cuando se acabó el rodaje y la película
estuvo lista para estrenarse, surgió el problema de qué nombre poner como
guionista en los créditos. Se comentó incluso la posibilidad de que se le
atribuyese el guion al propio Kubrick...
Y entonces Douglas se negó e insistió
en que apareciese el nombre del auténtico guionista. Intentaron disuadirle,
pero Douglas se mantuvo en sus trece. La película se estrenó, todo el mundo
contuvo el aliento... y no sucedió nada. Ese fue el final de las listas negras.
Aparte de esto, conviene recordar que dos de las películas producidas por Douglas, y por tanto proyectos personales,
fueron Senderos de gloria, un feroz
alegato antibelicista, y Espartaco,
un no menos feroz alegato contra el totalitarismo.
Así que, feliz cumpleaños Mr. Issur
Danielovitch Demsky (que es el auténtico nombre de Kirk Douglas).
Volviendo a Babel, nada sería este
blog sin vosotros, queridos merodeadores. Juntos nos hemos contado historias,
juntos hemos charlado como amigos en torno a la mesa de un café, juntos nos
hemos reído y, eventualmente, llorado. Juntos nos hemos entregado al íntimo y
secreto placer de lo inútil. Así que os dedico este aniversario. Gracias por
acompañarme en este viaje sin rumbo.
Y feliz cumpleaños.


















