
Queridos merodeadores de Babel: una serie de problemas pasajeros me impiden atender debidamente La Fraternidad de Babel . Supongo que antes de una semana podré retomar el pulso de este blog. Disculpad las molestias
Un enclave tutelado por César Mallorquí, el Abominable Hombre de las Letras, en colaboración con la Sociedad de Amigos del Movimiento Perpetuo. Si no te interesa la literatura, el cine, el comic, los enigmas, el juego y, en general, las cosas inútiles, aparta tus sucias manos de este blog.
¿Demasiada política en Babel? Es posible; a fin de cuentas, éste no es un blog político, pero los últimos acontecimientos me impulsaron a hablar de esa clase de temas. Aunque, eso sí, he hablado de política desde dos puntos de vista distintos. Por un lado, el ciudadano Mallorquí, un “jodido rojo”, daba su opinión personal e ideológica sobre ETA o el PP; por otro, el ex-publicitario Mallorquí opinaba técnicamente de la comunicación del PP. Lo curioso del asunto es que algunos visitantes de Babel consideraron insultante que me atreviera a juzgar la estrategia de comunicación de su partido, como si señalar el menor error en la derecha fuera una muestra de ofensivo sectarismo. Por lo visto, para muchos el PP es perfecto y cualquiera que lo ponga en duda un hereje. Qué cosas…
A veces, doy vueltas en torno a una idea sin siquiera darme cuenta de que esa idea está ahí. Eso me ha sucedido en el post “Efecto boomerang”: todo lo que decía en ese texto giraba alrededor de un concepto que no supe identificar y que, por tanto, no mencioné. De hecho, me he dado cuenta gracias a un comentario depositado por Manu en el blog. Manu, que también es publicitario, señalaba entre otras cosas que ciertas formas de comunicación persuasiva utilizan los mensajes negativos y ofrecía como ejemplo la propaganda bélica.
"Si usted no cede le pondrán bombas y si no le ponen bombas es porque ha cedido".
Siempre he sentido profunda admiración y respeto por los emigrantes. ¿Os imagináis lo que supone abandonarlo todo, tu país, tu ciudad, tu casa, tus amigos, tus parientes, incluso tus propios hijos, para ir a buscarte la vida a un lugar extraño, de costumbres diferentes, donde no conoces a nadie? Hay que tener mucho valor y estar muy desesperado para hacer algo así. Esa gente merece todo nuestro respeto, toda nuestra ayuda y comprensión.
Durante muchos años, más de una década, he sido publicitario; primero copy (redactor) y después Director Creativo. Sé, por tanto, algo de publicidad -no mucho, pero sí un poquito-, y si fuera asesor del Partido Popular (cosa que afortunadamente no soy) les diría que se están equivocando. Toda su comunicación pública es negativa, todo lo que dicen una y otra vez está orientado hacia la catástrofe. España se rompe, el estado se ha puesto de rodillas ante el terrorismo, Zapatero es un traidor, todo lo que hace el gobierno es equivocado... España va mal, en resumen. El propósito del PP, claro está, no es otro que socavar al gobierno y ganar la próximas elecciones, lo cual, en un estado democrático, resulta del todo lícito (aunque con matices). Lícito, sí; pero equivocado.
El verdadero nombre de Cordwainer Smith era Paul Myron Anthony Linebarger, nacido el 11 de julio de 1913 en Milwakee. Linebarger nunca se dedicó profesionalmente a la literatura, pues su principal dedicación era la política y el ejército. De hecho, fue militar, estratega, asesor presidencial y espía. Era experto en asuntos del Lejano Oriente, escribió un renombrado manual de guerra psicológica y al morir ostentaba el cargo de teniente coronel de inteligencia. Era, además, un convencido anticomunista y participó activamente en la Guerra Fría. Por todo ello, algunos críticos le dieron la espalda a su obra, tildándole –a él, al autor- de reaccionario.
Cualquiera que, como yo, ame el juego, sabe que las rachas de suerte existen. No le encuentro explicación, ignoro qué extrañas fuerzas las provocan, pero son reales. De hecho, creo que la suerte, el azar, es lo más parecido a lo sobrenatural que hay en este universo. Por ejemplo, el póquer; hay veces que sabes que vas a ganar siempre. Y ganas. Mano tras mano, las cartas fluyen a tu favor, como si la más poderosa e ignota fuerza del universo estuviese de tu lado. En otras ocasiones, notas que vas a perder hagas lo que hagas. Ya puedes tener una escalera de color, da igual; si el destino ha decidido que pierdes, perderás. Porque las rachas de suerte existen y somos juguetes en sus manos.
Hoy a las 00:22 hora solar ha tenido lugar el momento del solsticio de invierno. Esta noche es la más larga del año. El solsticio de invierno ha venido celebrándose desde el neolítico; y lo seguimos haciendo, aunque ahora lo llamamos Navidad. Por tanto, la del solsticio es la fiesta más antigua de la humanidad, y por eso me gusta, porque me hace sentir imbricado en algo muy remoto. Si queréis saber algo más sobre lo que pienso del solsticio, os sugiero que le echéis un vistazo a lo que decía hace un año en este mismo blog. Los celtas, una cultura que me fascina (algún día os explicaré por qué), llamaban a esta festividad Yule. De modo que, amigos míos, os deseo de todo corazón que paséis unas maravillosas y felices fiestas de Yule. En cuanto a las chicas que frecuentáis La Fraternidad de Babel atraídas por mi viril y magnética personalidad de galán maduro, quiero recordaros que una de las antiquísimas costumbres del solsticio consiste en colgar sobre la puerta de entrada una rama de muérdago y besar a la persona (del sexo opuesto) que pase bajo ella. Pues bien, ¿sabéis qué planta aparece en la fotografía que acompaña a este post? Viscum album, muérdago. Así que ya sabéis: un beso (con lengua) para todas.
Como amenazaba en una entrada anterior, tengo el propósito de exponer aquí mi particular canon de la ciencia ficción; es decir, qué libros y autores considero básicos para adentrarse en el género. Me apresuro a aclarar que lo voy a hacer desde mi único y exclusivo punto de vista, escogiendo no lo bueno, sino lo que me gusta, lo cual significa que dejaré fuera a autores excelentes por la sencilla razón de que no son de mi agrado. Por ejemplo, no hablaré de Ursula K. Le Guin, pese a ser una magnífica escritora, porque me aburre profundamente. Nadie es perfecto, ni siquiera moi. Tampoco hablaré de aquellas obras y autores que todo el mundo conoce; por tanto, no diremos nada de Huxley, Orwell o Burgess.
¿Qué ocurre cuando una fuerza irresistible tropieza con un objeto inamovible? Esta pregunta tiene trampa, porque en un mismo universo no pueden existir fuerzas irresistibles y objetos inamovibles. O lo uno, o lo otro, pero no las dos cosas a la vez.
Mrs Vane me envía una curiosa versión fotográfica de la Torre de Babel (podéis verla a la izquierda) y una canción que no me ha llegado porque pesaba demasiado. También me ha mandado la receta de un pastel de chocolate, para que sea yo quien pese demasiado. Gracias, Mrs Vane.
Disculpad que interrumpa los festejos del aniversario, pero una noticia requiere nuestra atención. Ayer, el miserable dictador Augusto Pinochet la diñó. No creo en la existencia de un cielo-paraíso al que van los buenos después de morir, lo cual, os lo aseguro, jamás me ha preocupado lo más mínimo. Sin embargo, ahora lamento no creer tampoco en el infierno.

Para bien o para mal, este blog existe gracias/por culpa a/de Care Santos. Hace un año, Care envió un mail anunciando a sus amigos la creación de su blog El aprendizaje de la soledad; entré en él y descubrí que con Blogger se podía crear un blog tan fácilmente que hasta un analfabeto informático como yo podía hacerlo sin problemas; así que mi indolente cerebro (véase el post anterior) decidió ponerse a fabricar un blog en vez de trabajar, como era su deber. De ese modo nació La Fraternidad de Babel. Jamás había frecuentado los blogs ajenos, jamás me había planteado tener uno propio; ni siquiera sabía para qué servía un blog, y sigo sin saberlo, si vamos a eso. Pero, por una u otra razón, he seguido adelante. A veces, las entradas son fáciles de escribir; otras, como por ejemplo los top ten, requieren más trabajo. En cualquier caso, administrar un blog supone dedicarle tiempo. Tengo, por otra parte, planes para el futuro; el primero de todos –y a petición de un visitante del blog- es redactar mi particular “canon de la ciencia ficción”. Hace mucho que le estoy dando vueltas, pero no me decido a escribirlo, pues sé que me va a llevar más tiempo del conveniente. Porque, y ése es el problema, yo soy escritor, lo que quiere decir que me paso el día entero escribiendo: para publicar, para cobrar derechos de autor, para que mis jóvenes lectoras se enamoren de mí... no, esto último es broma; el (supuesto) amor de la mayor parte de mis jóvenes lectoras podría conducirme directamente a la cárcel. El caso es que escribir este blog le resta tiempo a mi trabajo.